Fantasia, web dedicada al cine, críticas y análisis de películas, series de televisión, festivales, noticias, libros, Dvd & Bluray, merchandising y todo lo que rodea al séptimo arte
Una de las propuestas autorales mas radicales del 2025 fue el nuevo trabajo del realizador turco Gürcan Keltek New Dawn Fades, film cuyo tráiler y póster oficial podéis ver a final de página. Cinta, que tras su paso por festivales como Locarno o el D’A Film Festival, lleva al límite su noción del fantástico a través de un recorrido espectral y apocalíptico por la ciudad de Estambul, mediante una arriesgada incursión en la psicogeografía. La película esta disponible en Filmin con el título de El horizonte desaparece.
En New Dawn Fades vemos como después de varios años de tratamientos para su salud mental, el joven Akin solo sale de casa para visitar de una forma errática los monumentos religiosos de Estambul. Durante esas visitas, el hombre, que va perdiendo el contacto con su verdadero yo, entra en un estado de éxtasis mientras intenta refugiarse en Dios.
La película, con guion a cargo de propio Gürcan Keltek, está protagonizada por Cem Yigit Uzümoglu, Suzan Kardes, Erol Babaoglu, Birce Bircan, Dilan Düzgüner, Gürkan Gedikli, Sahin Hayri Üren, Lilay Gürbüz, Baran Can Eraslan, Gozde Duru, Hasan Kurun, Ekrem Aral Tuna y Damla Alibese.
Filmin estrena el 9 de enero la adaptación de la aclamada novela de Claire Keegan, tras pasar por el Festival de Berlín y los premios del cine irlandés.
Filmin estrena el próximo 9 de enero “Cosas pequeñas como estas” el drama irlandés protagonizado por Cillian Murphy (“Oppenheimer”, “Peaky Blinders”), quien también ejerce como productor junto a Matt Damon (“El indomable Will Hunting”, “Infiltrados”) y Ben Affleck (“Argo”, “Pearl Harbor”). La dirección corre a cargo de Tim Mielants, que ya había trabajado con Murphy en la tercera temporada de “Peaky Blinders”. La película fue presentada en la Sección Oficial del Festival de Berlín, donde Emily Watson (“Chernobyl”, “War Horse”) obtuvo el Oso de Plata a la mejor interpretación de reparto. Además, el filme fue ampliamente reconocido en los Irish Film & Television Awards, donde se alzó con los galardones a mejor película, mejor actor protagonista y mejor guion.
Ambientada en 1985, en los días previos a la Navidad, la historia se sitúa en un pequeño pueblo del condado de Wexford, Irlanda. Bill Furlong es un comerciante de carbón que lucha por sacar adelante a su familia: su esposa y sus cinco hijas. Durante una entrega matinal en el convento local, realiza un descubrimiento perturbador que le obliga a enfrentarse tanto a su propio pasado como al silencio colectivo de una comunidad profundamente marcada por el control moral de la Iglesia católica.
La adaptación de la novela
La película adapta la aclamada novela corta homónima de Claire Keegan, finalista del Booker Prize y ganadora del Orwell Prize de ficción política: “Lo que capté de la escritura de Claire es su minimalismo, y sentí que no había otra opción que convertirme en un observador silencioso”, explica Mielants. Esa contención se traduce en una puesta en escena que privilegia los primeros planos y la observación atenta: el protagonista aparece constantemente absorto en sus pensamientos, atravesado por oleadas de vulnerabilidad y contención, mirando y siendo mirado, pero nunca ausente.
El peso del filme descansa, en gran medida, sobre la interpretación de Murphy, a quien el propio Mielants define como “uno de los mejores actores del planeta”. El actor señala que el arco del protagonista funciona como el título de la película sugiere: una acumulación de pequeños gestos y decisiones aparentemente insignificantes que, poco a poco, revelan su verdadera dimensión moral.
Las lavanderías de la Magdalena
“Para prosperar en esta vida, hay cosas que hay que ignorar”. Así se lo dice Eileen, la firme y pragmática esposa de Bill, cuando percibe en él señales inquietantes de desasosiego. Esa frase condensa la tragedia moral de la Irlanda de los años ochenta y apunta directamente al sistema de silencio cómplice que permitió la existencia de las lavanderías de la Magdalena: instituciones católicas donde miles de mujeres consideradas “caídas” (madres solteras, víctimas de abuso, jóvenes abandonadas) fueron internadas y obligadas a trabajar en condiciones de explotación.
Mielants subraya que el verdadero drama reside en los puntos ciegos de la comunidad, sostenidos por la evasión, el miedo y una falsa inocencia colectiva. En ese contexto, Bill Furlong encarna una encrucijada moral: la posibilidad de romper el silencio o perpetuarlo.
Varias películas de índole revisionista estuvieron presentes en ese gran cajón de sastre temático y autoral que viene siendo la sección Perlas en los últimos años. Nouvelle Vague rememora la gestación de À bout de soufflé de Jean-Luc Godard, film clave que significó el inicio del movimiento cinematográfico francés al que hace referencia el título de Richard Linklater. Ejercicio que puede ser entendido como un cuidado homenaje que refleja el zeitgeist de aquella época, por momentos, demasiado cercano al concepto de mostrar el making-of de una película, sin apenas detenerse en la indagación de significados ocultos de dicha elaboración creativa. Intención loable cuyo equilibrio oscila entre la admiración y el fetichismo cinéfilo y que se solventa con cierto aplomo por el responsable de Before Sunset, pero que, al mismo tiempo, establece curiosas contradicciones percibidas a modo de una suerte de simulacro esteticista con tendencia a la sobreexposición, antagónico en intenciones respecto a la subversión cinematográfica que pretende ensalzar.
L’étranger
Por su parte, Bugonia vendría a ser la constatación del saco de ideas rotas en el que parece haberse convertido Yorgos Lanthimos en los últimos años. Remake de Save the Green Planet! (Jang Jun-hwan, 2003), película esencial para entender las características y la idiosincrasia del boom del cine coreano de hace dos décadas, el film de Lanthimos resulta algo tedioso, por mucho que recurra al componente lúdico a la hora de desarrollar conceptos ya transitados con anterioridad como, por ejemplo, la radiografía de clases sociales dispares, o mostrar una época de extremismos y fanatismos propicia para la gestación de comportamientos paranoicos ubicados en oscuros universos marginales. Un mal menor, si nos centramos en la naturaleza distendida de la propuesta, algo alejada de la impostura de sus últimos trabajos, Poor Things (2023) y Kinds of Kindness (2024). Bastante más satisfactoria resulta la reinterpretación que hace François Ozon en L’étranger, tanto de la novela homónima de Albert Camus como de su anterior adaptación al cine dirigida por Luchino Visconti en 1967. Película que lleva casi al extremo un aplicado esteticismo; a tal respecto, el trabajo como director de fotografía de Manuel Dacosse, habitual de directores como Fabrice Du Welz, Lucile Hadzihalilovic, Hélène Cattet y Bruno Forzani, resulta abrumador, que establece sorprendentes conexiones con una vertiente conceptual del relato, posiblemente la única vía narrativa válida a la hora de mostrar el nihilista viaje de un personaje en cuyo imaginario anida el vacío emocional. Adaptación distante y oníricamente disociada que tiene la virtud añadida de no intentar ir más allá del texto original.
O agente secreto
Cambiando de tercio y tono, otra serie de trabajos indagaron en problemáticas sociopolíticas del pasado y presente, por ejemplo, la estimulante O agente secreto de Mendonça Filho; ambientada en 1977, año clave de la dictadura brasileña, se sitúa bajo coordenadas cercanas al thriller político, y cómo a través de dichos patrones cinematográficos, se aborda la memoria histórica de un país. Su característico tono caleidoscópico ocasiona curiosas rupturas estilísticas y genéricas, en especial las referidas al thriller, espléndidamente ejecutado al inicio y al final del relato, y se sitúa muy por encima de un ligero tono de comedia y una más que discutible incursión dentro del realismo mágico. Las secuelas de una dictadura también forman parte esencial de Un simple accident de Jafar Panahi, película que parte de una anecdótica premisa: el atropello accidental de un perro por parte de un supuesto antiguo torturador del régimen iraní, acontecimiento que reunirá de forma casual a unos antiguos compañeros de prisión que intentarán verificar la identidad del sospechoso. Siguiendo unos códigos cercanos a la comedia absurda que, conforme avanza, adquiere una tonalidad cada vez más oscura que podría emparentarla con Death and the Maiden de Roman Polanski, Un simple accident supone el particular ajuste de cuentas moral de Jafar Panahi con el régimen dictatorial iraní. Panahi lo hace mediante un lúcido relato simbólico que expone dilemas de tono casi metafísico sobre la venganza y el perdón, mostrados como un tratado sobre la pesadilla moral de un país que se plantea el poder recuperar la dignidad después de haber sido obligado a abandonarla.
The Voice of Hind Rajab
La denuncia también está muy presente en The Voice of Hind Rajab de Kaouther Ben Hania, aunque, en esta ocasión, las formas difieren de forma drástica. Película cuya supuesta validez parece estar fundada en la inmediatez de un actual conflicto bélico con un andamiaje narrativo que resulta parcialmente interesante, con relación a cómo diversos dispositivos tecnológicos reflejan dicho imaginario, pero que, sin embargo, adolece de un discutible enfoque en referencia a una puesta en escena que dramatiza y manipula el trágico destino de una niña palestina asesinada en la Franja de Gaza. Creando un debate, tanto en lo concerniente a su valía como testimonio fílmico, como en lo referido a un posicionamiento que plantea serios problemas éticos visibles en el acto final de la película, que podría equipararse perfectamente con los documentales Mondo y sus secuelas, realizados en su día por Gualtiero Jacopetti y Franco Prosperi. Otra interesante reflexión sería hasta qué punto el cine y la política pueden ir de la mano en determinadas situaciones, aquí en relación con gran parte de la crítica e informadores de cine desplazados en la pasada edición del festival de Venecia que exigieron premiarla como un acto reivindicativo, posicionamiento cercano a lo banal y, lo que es peor, muy poco respetuoso con el resto de las películas presentes en el certamen.
Uno de los puntos álgidos de la sección vino de la mano de Joachim Trier con Sentimental Value, relato donde el realizador noruego vuelve a transitar por temas esenciales de su filmografía; el más evidente sería el relacionado con los conflictos inherentes a las relaciones familiares, aquí sumado a la indagación que se hace del concepto del cine dentro del cine, un reflejo del arte como forma de comunicación de los personajes en el relato. El responsable de Thelma (2017) recurre a estilemas narrativos propios del drama nórdico, deudor tanto del cine de Ingmar Bergman como de las introspecciones dramáticas que Woody Allen planteó en films como Interiors (1978) o Another Woman (1988). Poniendo de manifiesto la vigencia de un tipo de cine que hoy sería percibido como anómalo, un drama adulto dialogado de forma austera que gira alrededor de una historia de padres e hijas incomunicados a nivel emocional. Joachim Trier presenta su trabajo más maduro hasta la fecha que, para bien, se ubica en las antípodas de la mayoría de actuales propuestas donde la intensidad dramática se cimenta en toscos subrayados y estridencias.
Die My Love
Otra introspección, aunque de diversa naturaleza, es la que ofrece Lynne Ramsay en Die My Love, película que parte del concepto de la psicosis posparto que deviene en campo de batalla, temática manida que empieza a mostrar numerosos signos de agotamiento, especialmente en digresiones tan cuestionables como, por ejemplo, las recientes Nightbitch (Marielle Heller, 2024) o Salve María (Mar Coll, 2024). Una premisa argumental que, sin embargo, Die My Love desarrolla de forma más convincente con respecto a las películas antes citadas, en esta ocasión, por la transversal radiografía que hace del American way of life, mediante el periplo de un joven matrimonio que se muda de la gran ciudad a una zona rural tras tener un hijo. Concepto supuestamente idílico, aquí llevado a una situación límite, donde la inseguridad del personaje de Jennifer Lawrence, que toma como principal referencia a Gena Rowlands en A Woman Under the Influence, se transforma en una suerte de comportamiento psicopático. Al igual que en anteriores trabajos de Lynne Ramsay como We Need to Talk About Kevin (2011) o You Were Never Really Here (2017), el argumento de Die My Love versa sobre heridas ocultas, y cómo estas terminan propiciando irracionales comportamientos y simbologías en el tramo final del relato, como el anhelo por querer sentirse vivo. Bastante más distendida en forma y fondo resulta Vie privée de Rebecca Zlotowski, que retrata a una reputada psiquiatra (una esforzada Jodie Foster) que investiga la muerte de uno de sus pacientes convencida de que se trata de un asesinato. Thriller de un evidente espíritu hitchockiano llevado a coordenadas cercanas a la comedia, que se convierte en una discordante amalgama de géneros; la lúdica antes citada, posiblemente, sea la que mejor funcione; la historia recurre a la trama detectivesca y al drama familiar. Una fusión que termina provocando arritmias y cambios de registro poco convincentes, en especial, cuando estos intentan orbitar alrededor de temas más serios como, por ejemplo, la reflexión sobre alguien que se gana la vida escuchando las confesiones más íntimas de sus pacientes, pero no logra averiguar cómo funciona la mente del ser humano en determinadas circunstancias fuera de su alcance.
Frankenstein
Las dos propuestas de Netflix en el Zinemaldia fueron, por un lado, Jay Kelly, comedia dramática que indaga sobre los recovecos de la fama y la identidad de un famoso actor de Hollywood interpretado por George Clooney que, más que nunca, da la impresión de interpretarse a sí mismo, y que serviría como un perfecto y antagónico programa doble junto con Sentimental Value, por aquello de retratar a un célebre veterano de la industria cinematográfica y sus fracasos como padre. Relato que plantea cuestiones a priori interesantes, tales como la crisis de la madurez que deriva en el miedo a la soledad de alguien que ha vivido alejado de la sociedad, o la dicotomía que se establece entre la identidad y la interpretación, reflexiones que Noah Baumbach lleva a un terreno de cierta indulgencia, donde la crónica de tono transcendente es trasladada a una narrativa harto deudora de la comedia clásica de Hollywood, ocasionando un abrupto desequilibrio entre el humor ligero y el drama crepuscular. Por otra parte, Frankenstein de Guillermo del Toro vendría a ser un nuevo ejemplo de cómo el responsable de Cronos lleva tiempo instalado en una desmesura mainstream donde el recurso ilimitado es percibido como poco favorecedor, algo ya visible en sus anteriores largometrajes como Crimson Peak (2025) o Nightmare Alley (2021). Un material propicio para el director de origen mexicano, en especial por su indagación sobre la relación que se establece entre humanidad y monstruosidad, pero que termina jugando en contra de unos postulados que, curiosamente, ya había elaborado previamente, y con bastante mayor acierto. Poniendo de manifiesto la poco favorecedora confrontación que se origina entre una loable dirección artística que intenta ensalzar el gótico y un sentido narrativo algo obcecado en la literalidad. El acabado visual, como seña de identidad del actual streaming, tampoco termina de favorecer al conjunto.
El último arrebato
Dentro de la sección Zinemira cabría destacar Eloy de la Iglesia, adicto al cine de Gaizka Urresti, film que deviene unamodélica revisión de la vida y obra del realizador posiblemente más transgresor de la Transición española. Eloy de la Iglesia, adicto al cine, sirve, al mismo tiempo, de guía didáctica para nuevas generaciones cinéfilas, también de revisión para espectadores expertos. Eloy de la Iglesia fue una de las voces más relevantes de la historia del cine español que, al igual que directores como Pier Paolo Passolini o Reiner Werner Fassbinder, salvando las distancias, desnudó la época que le tocó vivir a través de historias asociadas a lo combativo y la marginalidad. De autorías autodestructivas también versa El último arrebato, documental que gira en torno a la mitología existente alrededor de una película, Arrebato (1980), y su autor, Iván Zulueta. Sus responsables, Marta Medina y Enrique López Lavigne, en algunos momentos, se dejan llevar por un entusiasta, y algo naif, juego de metaficción donde ellos mismos parecen situarse como protagonistas. El resultado es un documental que indaga en incógnitas, evidentemente, sin resolver, provisto de narrativas desiguales, las más acertadas terminan siendo las correspondientes a unas determinadas coordenadas habituales dentro del formato de la no ficción, aquí serían los testimonios de los supervivientes de la película, o escuetos análisis de tono ensayístico, como el realizado por Carlos F. Heredero.
Esta es la historia de dos caminos. El primero es el recorrido por Stanley Kubrick y su carrera cinematográfica. El segundo es el de la historia del cine de Hollywood. Ambos se encontrarán en un momento crucial, el año 1968, provocando lo que Steven Spielberg definió como “el big-bang” del género clave del cine comercial moderno, la ciencia ficción. Ese punto crucial de la historia del cine será 2001: una odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968). El presente libro constata la relevancia de esta película, no solo por su calidad cinematográfica, sino por constituirse como punto de giro y unión entre el final de la Era Dorada y el inicio del cine contemporáneo de Hollywood, centrado en las cintas de efectos visuales espectaculares del género de la ciencia ficción y fantasía, que tiene a Star Wars (George Lucas, 1977), y su saga-franquicia, como mayor representante y modelo.
Entre los meses de enero y marzo de 2026 Fundación Japón, Madrid organiza, junto al Círculo de Bellas Artes, Filmoteca de Galicia, La Filmoteca de València y Filmoteca de Catalunya un ciclo retrospectivo dedicado a Hiroshi Shimizu, uno de los grandes maestros de la edad de oro del cine japonés.
Hiroshi Shimizu (1903 – 1966) tuvo una larga carrera que le permitió dirigir más de 160 películas durante más de cuatro décadas. Shimizu, del que Kenji Mizoguchi dejo su célebre descripciónYasujirô Ozu y yo logramos hacer buenas películas con mucho trabajo, pero Shimizu es un genio, comenzó trabajando para Shochiku en Tokio a la temprana edad de 21 años, siendo en sus primeros años como director uno de los mejores representantes del nuevo estilo impulsado desde el estudio de Kamata. En Shochiku pasaría las décadas anteriores a la guerra y los años que duró esta, tomando un rumbo diferente, e independiente, tras su fin.
Sus películas siempre estuvieron marcadas por un naturalismo luminoso, un estilo muy formal y una cámara muy móvil, a la que se ha calificado de errante. Tan móvil o errante como él mismo, conocido por rodar en exteriores y en localizaciones repartidas por todo el país. Siempre mostró en sus historias un interés profundo por los menos representados, por los niños, por las mujeres trabajadoras, por los viajeros y por los marginados.
El ciclo reúne una selección de títulos esenciales que nos permite recorrer diversas etapas de su filmografía, desde una de sus más conocidas películas mudas hasta una de sus últimas películas dirigida en la década de los 50 durante la edad de oro del cine japonés. Las películas que integran el programa muestran la amplitud temática y formal del director, así como su mirada sensible hacia los problemas cotidianos de unos personajes que Shimizu nos muestra siempre cercanos.
Fechas y lugares:
Madrid
Fechas de proyección: del 14 al 31 de enero de 2026.
Lugar: Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes (Calle del Marqués de Casa Riera, 4, 28014 Madrid).
Entradas: 5,5 euros. Entrada reducida: desde 3,5 euros.
Más información en la página web del Círculo de Bellas Artes (próximamente).
A Coruña
Fechas de proyección: febrero 2026.
Lugar: Filmoteca de Galicia (Rúa Durán Loriga, 10, 15003 A Coruña, España).
Entradas: Gratuita.
Más información en la web de Filmoteca de Galicia (próximamente).
Valencia
Fechas de proyección: febrero – marzo 2026.
Lugar: La Filmoteca de Valencia (Plaza del Ayuntamiento, 17. 46002 Valencia).
Entradas: 2.5 euros. Entrada reducida: 1.5 euros.
Más información en la web de La Filmoteca de Valencia (próximamente).
Barcelona
Fechas de proyección: marzo 2026.
Lugar: Filmoteca de Catalunya (Plaça Salvador Seguí, 1. 08001 Barcelona).
Entradas: 4 euros. Entrada reducida: 3 euros.
Más información en la web de Filmoteca de Catalunya (próximamente).
Todas las películas se proyectarán en versión original en japonés con subtítulos en castellano, excepto en Coruña, donde se proyectará con subtítulos en gallego.
Películas y horarios de proyección:
Japanese Girls at the Harbor (Minato no Nihon musume / 港の日本娘, 1933). Blanco y negro. Muda. 94min. 16mm.
Sunako y Dora, amigas de una escuela femenina en Yokohama, están enamoradas de Henry, un chico, que, como ellas, es mitad japonés. Dejando a Dora de lado, Henry empieza a prestarle más atención a Sunako, hasta que comienza a involucrarse con una pandilla de delincuentes y con una mujer llamada Sheridan Yoko. Aunque Shimizu se haría internacionalmente conocido por sus películas sobre niños con un toque documental, en la década de los 30 ayudó a formular el estilo moderno que tipificó las producciones que salían del estudio de Shochiku Kamata. Un buen ejemplo es esta singular película, en la que rueda un melodrama típicamente japonés con un estilo casi europeo, en la que utiliza un montaje audaz y muy rítmico para la época, planos largos con encuadres singulares y un diseño de escenografía moderno.
Forget Love for Now (Koi mo wasurete / 恋も忘れて, 1937). Blanco y negro. 73min. 35mm.
Intérpretes: Kuwano Michiko, Sano Shûji
Yuki trabaja como anfitriona en un bar de Yokohama para poder sustentar a su hijo pequeño, Haru. Después de que su jefe se niegue a compartir los beneficios del local, Yuki se ve obligada a que la acompañe un supervisor, Kyosuke, contratado para asegurarse de que no cause más problemas. Kyosuke queda conmovido tras conocer la devoción que tiene Yuki por su hijo, quien sufre el acoso de sus compañeros de escuela. Una de las películas más antiguas del ciclo Shimizu la rodaría principalmente en interiores, centrándose en la melancolía de una mujer trabajadora y la valentía de un niño.
The Masseurs and a Woman (Anma to onna / 按摩と女, 1938). Blanco y negro. 65min. 16mm.
Tokuichi y Fukuichi son dos masajistas ciegos ofreciendo sus servicios por los complejos de baños termales situados en la península de Izu. En uno de estos complejos, Tokuichi atiende a una mujer misteriosa proveniente de Tokio llamada Michiho, quien le parece tanto atractiva como enigmática. Cuando una serie de robos comienzan a producirse en el complejo, Tokuichi se da cuenta de que el ladrón solo puede ser Michiho. Aunque Hiroshi Shimizu escribió el guion de The Masseurs and a Woman, una de sus películas más personales fue en realidad el resultado de la improvisación, con Shimizu llevando a un elenco y equipo de ideas afines a una locación tan de su gusto como Izu dejando que la película se desarrollara desde allí.
Introspection Tower (Mikaheri no tô /みかへりの塔, 1941). Blanco y negro. 110min. 16mm.
Basada en la novela de Toyoshima Yoshio compuesta por las notas escritas por Kumano Ryuji, jefe de una institución para jóvenes delincuentes, Instrospection Tower es una película raramente producida por un estudio en su época, mostrando un problema social mediante un estilo documental. En esta singular película Shimizu nos habla, desde su amor a la infancia y su particular optimismo, de una escuela donde más de 200 niños con necesidades especiales viven en varias casas construidas en un extenso campus. A cada uno se le asigna un maestro y un cuidador a los que se les llama «Mamá» y «Papá», con los que la escuela busca integrarlos en un ambiente familiar, brindándoles desde educación básica hasta formación profesional sencilla.
Notes of an Itinerant Performer(Uta-jo oboegaki / 歌女おぼえ書, 1941). Blanco y negro. 95min. 16mm.
Uta es una bailarina en una pequeña compañía itinerante liderada por Monroku. Un día, harta de una vida nómada y de que no la respeten, aprovecha el abandono de Monroku y de la compañía para comenzar a trabajar en casa de un antiguo conocido, con el que coincidió haciendo de geisha sustituta. Allí comienza enseñándole a la hija de su conocido, Nuiko, a bailar. Interpretada por una gran actriz como, Mizutani Yaeko, Notes of an Intinerant Performer recoge la tradición del teatro shinpa, o “nuevo estilo”, en el que se contaban historias melodramáticas, de mujeres sufriendo un destino trágico por el perjuicio social y la desigualdad. En manos de Shimizu el elemento trágico se suaviza y la historia es contada con una perspectiva más sutil.
Emi y su amiga Okiku deciden hacer una breve parada en unos baños termales durante un viaje en grupo por las montañas de Yamanashi. Al día siguiente, cuando ambas se han ido, Nanmura, un joven exsoldado recuperándose en los baños termales, se hace daño al pisar una pinza de pelo de una mujer. Un accidente que le parece muy romántico. Trabajando sobre una novela de Ibuse Masuji, Shimizu nos vuelve a mostrar un complejo de aguas termales como un lugar de evasión, casi utópico, ayudando a que esta obra tenga un tono relajado. A la vez, Ornamental Hairpin es una muy cuidada producción cinematográfica ejemplo de la parte más luminosa del cine japonés durante la guerra.
Mr. Shosuke Ohara (Ohara Shosuke-san / 小原庄助さん, 1949). Blanco y negro. 90min. 16mm.
Sugimoto Saheita, un prominente terrateniente rural con un largo, y prestigioso linaje familiar, vive su vida como una figura de una canción del folclore japonés, Ohara Shosuke-san: se levanta tarde, bebe por la mañana y es descuidado con el dinero. Mr. Shosuke Ohara puede parecer una más de las muchas películas de la época donde se promovían políticas de democratización durante la ocupación por parte de los aliados, pero Shimizu con su humanismo luminoso la convierte en una historia conmovedora, rebosante de calidez y humor, y marcada por un tono muy desenfadado en la que destaca cómo aprovecha al máximo la interacción de los personajes con los escenarios y la riqueza de los paisajes.
The Shiinomi School (Shiinomi gakuen/しいのみ学園, 1955). Blanco y negro. 98min. 16mm.
Intérpretes: Kagawa Kyoko, Uno Jukichi, Hanai Ranko, Kawarasaki Kenzo, Iwashita Ryo, Shimazaki Yukiko, Ryuzaki Ichiro, Mori Mitsuhiro.
Yamamoto, un profesor de psicología en la universidad, y su mujer, Fumiko, tienen dos hijos, uno de ellos, Yudo, sufre un tipo de parálisis. Por este motivo, Yamamoto y su mujer, deciden usar todo su dinero para crear una escuela donde niños con necesidades especiales parecidas puedan conseguir el amor y el cuidado suficiente para hacer crecer su confianza en sí mismos. Basada en una historia real, se trata de la única película de la época que trató los problemas de los niños con necesidades especiales. El humanismo y la empatía característica de Shimizu hace que la la historia que nos cuenta resulte optimista y luminosa.
Acaba de ser presentado en sociedad un primer adelanto, en forma de un breve teaser tráiler que podéis ver a final de página junto a un póster promocional, del nuevo trabajo tras las cámaras del realizador japonés Hirokazu Koreeda titulado Look Back.
El ganador de la Palma de Oro por Shoplifters (2018), que durante 2026 también tiene previsto estrenar Sheep in the Box, adapta en imagen real el manga superventas de Fujimoto Tatsuki que ya contó con un film animado en 2024 en formato mediometraje dirigido por Kiyotaka Oshiyama. Aún sin fecha de estreno prevista, la película apunta a estar presente en algún festival grande de inicio de año, posiblemente Berlín o Cannes.
Look Back sigue a dos chicas que aspiran a convertirse en artistas creadoras de manga y cuyo vínculo evoluciona a lo largo de años de silencioso crecimiento y pérdida.
La película cuenta con un guion adaptado a cargo del propio Hirokazu Koreeda junto a Ryoko Taguchi.
Christian Petzold será el protagonista del Focus y Mia Hansen-Løve recibirá el Premio D’A 2026
El D’A – Festival de Cinema de Barcelona, que se celebrará del 19 al 29 de marzo de 2026, anucia el nombre de los primeros protagonistas de la 16.º edición del festival: Christian Petzold y Mia Hansen-Løve.
Focus D’A 2026: Christian Petzold
El Focus D’A 2026 estará dedicado al cineasta alemán Christian Petzold, que asistirá al festival para presentar una amplia retrospectiva de su obra – con numerosos títulos inéditos o inaccesibles actualmente y que podremos disfrutar en la gran pantalla de la Filmoteca de Catalunya -, así como el estreno en Cataluña de su último film, Miroirs No. 3. La película, presentada en el Festival de Cannes, está protagonizada por una magnífica b, colaboradora habitual del director en sus producciones más recientes.
La mirada sobre la Europa contemporánea de Christian Petzold, entre esperanzada y siempre a punto de derrumbarse, entre la promesa de futuro y la mirada a las catástrofes pasadas, ha adoptado formas de melodrama, fábula fantástica o relatos sociopolíticos fuera de toda norma. Su cine, heredero directo de la Escuela de Berlín, se caracteriza por una puesta en escena precisa y austera, y con personajes atrapados a menudo en espacios de tránsito. Un cineasta prolífico, seleccionado y premiado en festivales como Berlín (El cielo rojo, Ondina, En tránsito, Barbara, Yella), Venecia (Jerichow, The State I Am In) o San Sebastián (Phoenix), que se ha consolidado como una de las voces imprescindibles del cine europeo contemporáneo.
El Focus D’A 2026 se realiza con la colaboración de la Filmoteca de Catalunya y el Goethe-Institut Barcelona
Premio D’A 2026: Mia Hansen-Løve
La directora francesa Mia Hansen-Løve, una de las más queridas del festival y que visitó en su primera edición para presentar Le père de mes enfants, será galardonada con el Premio D’A 2026. El premio reconoce la trayectoria de una cineasta independiente y personal, que recoge la tradición del cine francés de autor con su mirada siempre renovada y luminosa e historias arraigadas en sus vivencias o su entorno: su hermano en Edén, su primer productor en Le père de más enfants, ella misma en Un amour de jeunesse, el declive de su padre en Una bonita mañana.
Ganadora del Oso de Plata a la mejor dirección en la Berlinale 2016 por El porvenir y del premio especial del jurado de la sección Un Certain Regard de Cannes 2009 por su segundo filme, Le père de mes enfants, Mia Hansen-Løve visitará el D’A 2026 y en el marco del festival mantendrá un diálogo sobre su obra. Su visita a Barcelona será posible gracias a la colaboración entre el D’A – Festival de Cine de Barcelona, la Residència de Guions de la Acadèmia del Cinema Català (dirigida por Carla Simón), ECIB (Escuela de Cine de Barcelona), A Bao A Qu – Cinema en curs. Ciclo Compartir el cinema y la Filmoteca de Catalunya.
Noves Visions volvió a erigirse en uno de los apartados más sugerentes de Sitges 2025, un espacio con vocación por ofrecer contenidos de un marcado tono autoral, poco dado a limitaciones genéricas. A tal respecto, varias fueron las películas que indagaron en el psicodrama como concepto cercano al fantástico: The Things You Kill, del cineasta iraní Alireza Khatami,oscuro thriller psicológico que transita por la frustración mental de un individuo y cómo tal malestar nace a consecuencia de un violento legado generacional. Película sobre masculinidades erráticas y amenazadas que funciona como una suerte de versión primigenia del Lost Highway de David Lynch, tanto por las disociaciones mentales (y físicas) como por la imposibilidad de reconocerse a uno mismo. Otra interesante y sombría propuesta fue la cinta húngara Feels Like Home, estimulante reflexión sobre la impostura familiar que pervierte el concepto visto en Familia (Fernando León de Aranoa, 1996), donde una solitaria mujer es secuestrada por una familia que jura que es su hija desaparecida. Para sobrevivir deberá aceptar forzosamente ese nuevo rol. Pese a una fuerte carga alegórica que indaga en dinámicas de poder y sumisión, con el trasfondo de la defensa de valores nacionalistas, el cineasta Gábor Holtai gestiona con aplomo coordenadas genéricas aplicadas a un claustrofóbico espacio escénico, evocando desde la distancia narrativas próximas al enclaustramiento como lugar propicio para la pesadilla, visto, por ejemplo, en películas como The Collector (William Wyler, 1965) o Misery (Rob Reiner, 1990).
The Things You Kill
También asistimos a una representación sobre las tensiones generadas en un espacio cerrado en The True Beauty of Being Bitten by a Tick, en esta ocasión, el conflicto se origina entre una invitada y sus huéspedes en una casa de campo. Partiendo de una premisa parecida a la de Safe (Todd Haynes, 1995), por aquello de mostrar la angustia milenarista de un personaje, la película de Pete Ohs cuestiona mediante el sarcasmo la cultura del bienestar aplicada aciertos estilos de vida. Expuesta de forma inteligente en una primera parte mediante un inquietante tono atmosférico y sonoro donde observamos la paranoia de alguien que intuye que algo malo está sucediendo, pero no puede identificarlo. No resulta tan satisfactoria en su resolución a causa de una tosca metáfora, por más que el director la adorne con conceptos weird.
Así mismo, resulta admirable que treinta y dos años después de la referencial Dark Waters, 1993, una de las adaptaciones libres más acertadas del imaginario Lovecraft, Mariano Baino lleve la pesadilla religiosa a la hipérbole en Astrid’s Saints, incursión en el abismo del duelo de una madre, un personaje en un único escenario donde solo queda espacio para el castigo y la penitencia. Un film con evidente vocación de culto expuesto a modo de sinfonía barroca. Posiblemente sea la película más radical de este Sitges 2025 a nivel conceptual, cuya naturaleza inmersiva dota de sentido la existencia de una sección como Noves Visions. Provista también de un innegable carácter experimental, la extravagante fantasía cósmica Transcending Dimensions (Mejor dirección) deviene en un compendio de la obra del japonés Toshiaki Toyoda, autor cuyo sello distintivo de su cine es la fusión de géneros, a cuál más diverso, en esta ocasión, su película es un híbrido de ciencia ficción, sátira, suspense y folclore autóctono. Su excentricidad podría remitirnos de forma puntual a The Holy Mountain (Alejandro Jodorowsky, 1973), ya que recurre a un arsenal de influencias visuales y sonoras y a nociones tan equidistantes como la búsqueda espiritual aplicada a la comedia bizarra.
Astrid’s Saints
Más modesta en intenciones, la interesante OBEX retrata a un solitario hombre que, con el propósito de recuperar a su perro, se introduce en un juego de ordenador de última generación.Al igual que en su anterior película (Strawberry Mansion, 2021), Albert Birney nos guía a través de un surrealista viaje por los sueños. Pese a ser presentada como una fábula amable, en OBEX, al igual que ocurría enI Saw the TV Glow (Jane Schoenbrun, 2024), existe la voluntad de ir un paso más allá a la hora de evocar una determinada nostalgia, planteando un soterrado subtexto sobre los miedos y emociones para establecer vínculos con los medios tecnológicos que surgieron en la década de los 80. Una interacción que moldeó identidades y estilos de vida herméticos, que agudizó psiques incapacitadas para conectar con otras personas, un mal social que cuarenta años después se intuye como endémico. Por su parte, Dead Lover de la canadiense Grace Glowicki basa su experimentación en mostrar una suerte de subversiva representación teatral rodada en 16 mm. que toma referencias del Grand Guignol y conceptos del cine mudo para plasmar las desventuras de una sepulturera que intenta resucitar a su amante. Película donde romanticismo y humor escabroso se amalgaman con tonalidades camp, discursivas queer o reminiscencias prometeicas, obcecada en convertirse en una obra transgresora cuyo repertorio genérico es percibido como demasiado anárquico, condición inherente al cine underground al que intenta rendir tributo recreando la icónica escena escatológica del Pink Flamingos de John Waters.
OBEX
De naturaleza más convencional, la sueca The Home insiste en una temática transitada últimamente con bastante frecuencia: el terror geriátrico, presente en películas como por ejemplo Relic (Natalie Erika James, 2020), La abuela (Paco Plaza, 2021), Night Silence (Bartosz M. Kowalski, 2024) o The Rule of Jenny Pen (James Ashcroft, 2024), a través de una rudimentaria mezcla de conceptos. Por un lado, recurre al naturalismo para describir el deterioro mental de una madre y el sentimiento de culpa de su propio hijo, y por otro, al fantástico, centrado en una historia de posesiones. Curiosamente, funciona mejor en el último apartado con relación al manejo de tangibles coordenadas genéricas, como su diseño de sonido, en contraposición a manidas discursivas sociales sobre traumas ocasionados por el pasado. Otro film con serias dificultades para encauzar el drama al relato fantástico es The Holy Boy, nuevo ejemplo de cómo el actual cine de género italiano sigue sin encontrar unas pautas genéricas que en el pasado fueron sus sólidas señas de identidad. Una comunidad rural, pese a haber sufrido una catástrofe en el pasado, es extrañamente feliz gracias a un joven con poderes, cuyo abrazo absorbe tristezas y malos pensamientos. Premisa sugerente, de un marcado tono de fábula, provista de un collage de referencias que van desde la literatura de Stephen King a películas de cine nórdico recientes como Let the Right One In (Tomas Alfredson, 2009) o The Innocents (Eskil Vogt, 2021), que, sin embargo, adolece de un desequilibrio narrativo, visible de forma alarmante en los giros argumentales de su tramo final que juega en detrimento de la supuesta ambivalencia que requería el tratado sobre el sufrimiento personal que intenta exponer la película de Paolo Strippoli.
The Holy Boy
Finalizo esta sección reseñando dos anomalías: por un lado, Every Heavy Thing, película que deviene en fiel exponente de la autoría de su realizador, Mickey Reece, consistente básicamente en dinamitar todos los subgéneros por los que transita. Si en Agnes (2021) reconfiguraba el terror religioso mediante una narrativa rupturista, en su nuevo trabajo tras las cámaras vuelve a regirse por unas reglas que se resisten a clasificaciones convencionales, en esta ocasión, las vinculadas al relato criminal, el falso culpable y el thriller conspirativo, funcionando relativamente bien como una versión desinhibida y alternativa del cine revisionista, aquí la influencia más clara sería el cine negro de Brian De Palma, que se deleita con su agradecida condición de cine artesanal y espíritu outsider. Por su parte, The Restoration at Grayson Manor de Glenn McQuaid, presente en el festival dentro del pase de la sesión sorpresa, indaga con poco acierto sobre la perversión de coordenadas genéricas próximas a Orlacs Hände (Robert Wiene, 1924) o The Beast with Five Fingers (Robert Florey, 1946). En esta ocasión, el vínculo entre terror y comedia aplicado al imaginario queer no logra ocultar una naturaleza, por momentos ridícula, que intenta recurrir al humor negro y al sarcasmo a la hora de relatar, con el fantástico como habitual pretexto, problemáticas derivadas de orientaciones sexuales en un entorno conservador.
Documenta, la no ficción como pleitesía al fantástico
Un apartado prolífico en Sitges fue el documental, ya que varias fueron las aproximaciones que indagaron con mayor o menor acierto en autorías y obras a reivindicar, una de las más acertadas fue Eloy de la Iglesia, adicto al cine de Gaizka Urresti, modélica revisión de la vida y obra del realizador posiblemente más transgresor de la Transición española. Eloy de la Iglesia, adicto al cine, sirve, al mismo tiempo, de guía didáctica para nuevas generaciones cinéfilas, también de revisión para espectadores expertos. Eloy de la Iglesia fue una de las voces más relevantes de la historia del cine español que, al igual que directores como Pier Paolo Passolini o Reiner Werner Fassbinder, salvando las distancias, desnudó la época que le tocó vivir a través de historias asociadas a lo combativo y la marginalidad.
Eloy de la Iglesia, adicto al cine
De autorías autodestructivas también versa El último arrebato, documental que gira en torno a la mitología existente alrededor de una película, Arrebato (1980), y su autor, Iván Zulueta. Sus responsables, Marta Medina y Enrique López Lavigne, en algunos momentos, se dejan llevar por un entusiasta, y algo naif, juego de metaficción donde ellos mismos parecen situarse como protagonistas. El resultado es un documental que indaga en incógnitas, evidentemente, sin resolver, provisto de narrativas desiguales, las más acertadas terminan siendo las correspondientes a unas determinadas coordenadas habituales dentro del formato de la no ficción, aquí serían los testimonios de los supervivientes de la película, o escuetos análisis de tono ensayístico, como el realizado por Carlos F. Heredero. Aún más residual se percibe Aquel último tiburón, ejercicio revisionista de otra película de culto, cuya concepción se sitúa en las antípodas del film de Iván Zulueta, L’ultimo squalo (Enzo G. Castellari, 1981), cuyo éxito comercial como falsa secuela del Jaws de Steven Spielberg constituyó todo un paradigma del exploitation. Como suele ser habitual en los trabajos de Víctor Matellano, que aquí codirige junto a Ángel Sala, el acercamiento termina siendo deudor de una visión demasiado emparentada con el concepto fan, funcionando mejor como modesto homenaje a Enzo G. Castellari que como objeto de reflexión sobre los límites existentes entre la obra original, la copia y su correspondiente vínculo.
Theatre of Horrors: The Sordid Story of Paris’ Grand Guignol
Kim Novak’s Vertigo nuevo trabajo de Alexandre O. Philippe, un realizador habitual en Sitges, nos muestra una aproximación, a modo de reciclaje testimonial de poco más de una hora, a la trayectoria de la actriz Kim Novak. Más propio de una entrevista de ‘GQ’ que de un documental al uso, la presencia de Vértigo en el título no deja de ser un gimmick publicitario, ya que más que analizar la obra maestra de Alfred Hitchcock, Kim Novak’s Vertigo se centra en una mirada en primera persona que reflexiona sobre su propio recorrido, el ejemplo más paradigmático de ello sería el momento en que la protagonista desempaqueta, después de mucho tiempo, su traje gris de Vértigo, obra de la genial diseñadora de vestuario Edith Head, obviando casi por completo un debate sobre la importancia del atuendo en la película, en detrimento de su función fetiche respecto a la actriz. Por su parte,Theatre of Horrors: The Sordid Story of Paris’ Grand Guignol de David Gregory, director que ya había indagado en la temática en la colectiva The Theatre Bizarre (2011), deviene un admirable trabajo de clara vocación pedagógica, puesto que narra el impacto sociocultural de un teatro de naturaleza transgresora y naturalista, desde sus orígenes en el siglo XIX hasta su cierre definitivo en 1962, y su influencia dentro del género de terror como concepto global. Es un acierto la colaboración del festival con Severin Films y su catálogo de no ficción y clásicos restaurados, que tuvo como punto álgido la proyección de The Degenerate: The Life and Films of Andy Milligan, documental que aborda obra y vivencias de una de las figuras más fascinantes y marginales de una explotation que abarca tres décadas. El documental, pese a un tono algo funcional, sirve como perfecta guía a la hora de contextualizar trayectoria y legado, y cómo este se basa en los mecanismos que impulsaron a Andy Milligan a concebir una serie de películas de bajo presupuesto, hoy en día, aún incomprendidas. La sesión se complementó con la recuperación de una de las obras más representativas de su autor, The Degenerates (1967), película que nos sitúa en un mundo post-apocalíptico donde tres soldados desertores son abordados por un grupo de cinco mujeres traumatizadas que habitan en una granja aislada. Un programa doble que, pese al poco interés mostrado por el habitual fandom de Sitges, justifica la labor de los festivales de cine en su loable intento por difundir autorías situadas al margen del sistema.
Mujeres de Surinam (Oema foe Sranan), At van Praag, 1978
Estas jornadas estarán dedicadas a profundizar sobre aquellas películas, experiencias y procesos cinematográficos que se han cuestionado cómo responder a las injusticias de su tiempo. Ante todo, este cine políticamente comprometido, históricamente contrainformativo y acompañante de las luchas colectivas, es un cine de invención y de transformación. Proponemos trazar un mapa de estas prácticas a lo largo del tiempo: desde México hasta Palestina, o de Uruguay a Cataluña, entre otros territorios. A su vez, al tratarse de archivos clandestinos, efímeros o inacabados, este cine también exige imaginar estrategias no tradicionales para su conservación, restauración y preservación. En un presente cada vez más violento y destructivo, nos preguntamos por el papel de las imágenes. ¿Cómo podemos seguir creando nuevas herramientas que sostengan no solo la memoria, sino también la energía y el fuego?
Jueves 29 de enero
10.30 h: Bienvenida y presentación del programa, Gloria Vilches (Xcèntric)
11.00 h:Documentar contra el borrado. Los caminos clandestinos de un cine comprometido. Diego Cepeda (programador y comisario de las jornadas)
Para aventurarnos en la difícil tarea que supone investigar, recuperar y proyectar el cine militante, quizás habría que comenzar hablando de lo que se ha perdido. A través de la proyección de fragmentos accesibles y otros aún clandestinos, descripciones en la prensa, fotografías, testimonios y búsquedas en archivos, intentaremos dar cuenta de una constelación de películas del Caribe que fueron censuradas y desaparecidas. Al mismo tiempo, propondremos formas de reconfigurar estas historias y estrategias ante la pérdida. Como dijo Apollinaire, habrá que perder, pero perder de verdad, para dejar sitio al hallazgo.
12.00 h: El proyecto inacabado del Tercer Cine como praxis experimental generalizada: pasado y presente del cine militante. Victor Guimarães (crítico de cine y programador)
Mucho antes de su secuestro culturalista por los académicos anglosajones, el Tercer Cine representó a la vez un proyecto utópico, una praxis revolucionaria y un laboratorio de invención de formas. Alrededor del año 1968, a lo largo de toda Latinoamérica y casi inmediatamente también en África, Asia y entre los sectores no alineados del Norte Global, el Tercer Cine trató de deshacer todos los cimientos de la práctica cinematográfica convencional para instalar un estado generalizado de experimentación, que va desde un desmantelamiento de las cámaras hasta la ruptura con los procesos normales de proyección. Se trataba de rechazar la división histórica entre las dos vanguardias (la blanca y la roja) para componer una doble afirmación: no hay cine militante sin experimentación formal; no hay cine experimental sin compromiso con el devenir colectivo. Sin embargo, más de medio siglo después, nuestra época parece enteramente reacia a ese espíritu. El horror invade nuestras pantallas diariamente y ninguna resistencia visual parece capaz de detener la marcha del genocidio: el vínculo entre imagen y acción se desvanece. Sin embargo, artistas y colectivos insisten en hacer películas. ¿Cómo podemos enfrentarnos a esa paradoja? La conferencia recupera el legado experimental del Tercer Cine para interrogar al cine militante contemporáneo. A partir de una fricción entre fragmentos del pasado y del presente, nos preguntamos: ¿qué formas tendrán los cines militantes por venir?
17.00 h: Imágenes insurgentes I: prácticas del cine militante y feminista en México. Karina Solórzano (programadora e investigadora especializada en cine mexicano)
Cámaras ligeras, rollos de súper-8 y materiales de archivo fueron las herramientas del cine militante en México, que, en palabras de Rosa Martha Fernández, una de las fundadoras del Colectivo Cine Mujer, entendía la imagen como «un instrumento de transformación de la realidad y concientización». El cine se convirtió en una forma de agitar la realidad, de intervenir en ella desde los márgenes. Además del Colectivo Cine Mujer, grupos como la Cooperativa de Cine Marginal y el Taller de Cine Octubre documentaron huelgas, movilizaciones campesinas y conflictos laborales. El trabajo que este cine realizó con el registro y el montaje fue singular en la época: un destello que reveló aquello que el cine industrial mantenía fuera de campo, una experiencia colectiva e irrepetible en la historia del país.
10.00 h: La Cinemateca del Tercer Mundo de Uruguay y la creación del escáner alternativo de LAPA. Isabel Wschebor (historiadora y especialista en archivos audiovisuales). Con introducción a cargo de Carolina Cappa (responsable del Departamento de Investigación de Elías Querejeta Zine Eskola)
Desde 2018, el Laboratorio de Preservación Audiovisual del Archivo General de la Universidad de la República Oriental de Uruguay (LAPA-AGU) trabaja en la recuperación de las películas militantes realizadas en los años previos al golpe de Estado de 1973. Durante décadas, gran parte de estos films (en especial aquellos producidos por colectivos como la Cinemateca del Tercer Mundo) permanecieron prácticamente inaccesibles debido a la censura y la dispersión de sus materiales. Para revertir este vacío, la investigación emprendió una búsqueda arqueológica en archivos privados, instituciones y colecciones dentro y fuera del país. Paralelamente, se puso en marcha su primer escáner de hardware y software libre, una herramienta decisiva para digitalizar materiales frágiles y reponerlos en el espacio digital. Una tercera línea de trabajo tomó forma a través del proyecto universitario «El cine uruguayo y la lucha contra la impunidad», que permitió activar una conversación en torno a cómo las actuales dificultades de acceso dialogan directamente con la historia de censura y persecución que las atravesó. Esta presentación recoge esa experiencia y abre nuevas preguntas: qué obras siguen ocultas, qué historias quedan pendientes y cómo se puede continuar restituyendo una memoria cinematográfica que fue silenciada.
12.00 h:Ensayo y error: una brevísima historia de la cultura cinematográfica militante en Cataluña. Pablo La Parra (director de la Filmoteca de Catalunya)
En los últimos años de la dictadura franquista y a lo largo de la Transición, Cataluña fue el epicentro de una nueva cultura cinematográfica militante en el Estado español. En un contexto marcado por la agitación social y la movilización política, la apropiación de pequeños formatos cinematográficos y la consolidación de redes clandestinas permitieron a una nueva generación de jóvenes crear estructuras que operaban al margen de cualquier marco industrial o legal. Lejos de premisas de excepcionalidad o mirada localista, esta presentación se aproxima a la cultura cinematográfica militante como una red de conexiones afectivas, estéticas y políticas que, en la ola revolucionaria global del «largo 68», conectaron la disidencia catalana con movimientos y circuitos transnacionales. A partir de la exploración de la colección de la Filmoteca de Catalunya y otros archivos internacionales, memorias orales e investigaciones recientes, nos detendremos en diferentes experiencias de distribución, exhibición y producción clandestinas o alegales, con el fin de iluminar algunas escenas clave de una cultura cinematográfica autogestionada y radicalmente independiente.
Conferencia ilustrada con la proyección de Viaje a la explotación (Colectivo Penta: Bartolomé Vilà, Mercè Conesa, Paco Luque, Francisco Moratalla, Paco Maria, 1974 ), VE, 19 min. Copia cortesía de la Filmoteca de Catalunya.
17.00 h: Restaurar la solidaridad: The Tokyo Reels. Mohanad Yaqubi (cineasta, productor, cofundador de Idioms Film y miembro de Subversive Film)
Escondida durante tres décadas en las afueras de Tokio, una colección de películas de 16 mm, realizadas entre 1964 y 1983 por cineastas árabes, japoneses y otros creadores internacionales, recaba la historia de la lucha palestina. El proceso de investigación y preservación de la colección, más allá de trazar el mapa de una red de solidaridad transnacional, ha querido dar forma a un «archivo imperfecto». Esta presentación explorará los retos de restaurar una serie de películas procedentes de personas o pueblos que están aún inmersos en su lucha, y pondrá de relieve las dificultades inherentes a la archivística en contextos revolucionarios. También examinará la importancia de preservar la memoria en el marco de atrocidades aún presentes, así como la relación directa entre el acto de restaurar filmes y el de restaurar la solidaridad.
19.00 h: proyecció «Miradas sobre Palestina.»Presentación a cargo de Amina Ferley (EQZE, restauradora de Palestina, otro Vietnam)
Conocido por unos trabajos de naturaleza trasgresora, como por ejemplo Taxidermia (2006) o Free Fall (2014), el realizador de origen húngaro György Pálfi vuelve a narrativas alejadas de convencionalismos con Hen, film cuyo primer tráiler acaba de ser presentado en sociedad y podéis ver a final de página junto a su póster oficial. La película, presente en el pasado festival de San Sebastián dentro de la sección Zabaltegi-Tabakalera, toma como principal referencia la reciente EO de Jerzy Skolimowski, por aquello de retratar las miserias humanas a través de la mirada animal.
Hen nos plante la interrogante de como «Un gran poder puede conllevar una gran responsabilidad», pero ¿y si la heroína es solo una gallina? Escapando de una granja de pollos, la gallina encuentra refugio en el patio de un restaurante que se cae a pedazos. Allí descubre el amor, se enfrenta al orden jerárquico y lucha para proteger sus huevos de un dueño codicioso. Su divertida pero conmovedora búsqueda de la maternidad refleja las complejas concesiones y las luchas silenciosas de las vidas humanas.
La película, con guion a cargo del propio György Pálfi junto a Zsófia Ruttkay, está protagonizada por Yannis Kokiasmenos, Maria Diakopanayotou y Argiris Pantazaras.
El cine de terror mexicano constituye la más rica, longeva y heterogénea manifestación que el género ha tenido en una cinematografía de habla hispana. Ningún otro país puede presumir de una tradición que se inicia casi de forma paralela a la aparición del ciclo terrorífico de la Universal y que, con sus momentos de apogeo y decadencia, se alarga hasta principios de la década de 1980 sin llegar a desaparecer del todo.
De forma sorprendente, este ingente conjunto de películas, con abundantes ramificaciones en el terreno de la comedia e incluso del western, no había merecido hasta ahora un estudio exhaustivo. Aquí espantan. Una invitación al cine de terror mexicano (1933-1981) tiene el objetivo, necesariamente ambicioso, de cubrir este vacío, invitando al lector a adentrarse en un universo cinematográfico sin parangón en el resto de cinematografías mundiales en el que conviven científicos locos, vampiros, brujas, momias y otras criaturas de la noche con rancheros justicieros, comediantes sobreactuados, cantantes de cabaret o luchadores enmascarados, y en el que obras maestras coexisten con títulos justamente elevados al Olimpo del cine más «psicotrónico».
Esta serie sobre fútbol americano, que triunfó a principios de los 2000, catapultó las carreras de Kyle Chandler, Connie Britton, Jesse Plemons, Michael B. Jordan o Caleb Landry Jones.
El 16 de diciembre llega a Filmin la mítica serie deportiva de principios de los 2000 “Friday Night Lights”. La historia parte del libro homónimo de no ficción que Buzz Bissinger publicó en 1990, centrado en los Panthers, el equipo de fútbol americano de un instituto de Texas.
El creador y director Peter Berg, que antes de dar el salto a la serie había firmado el largometraje, desarrolló las cinco temporadas que se convirtieron en un éxito rotundo de público y crítica. Nominada a 13 premios Emmy, contó en su reparto con Kyle Chandler, Connie Britton, Jesse Plemons, Michael B. Jordan y Caleb Landry Jones.
La serie gira en torno a los habitantes de una pequeña ciudad tejana que viven el deporte como si fuera una religión. Para ellos no hay nada más importante que los Dillon Panthers, el equipo de fútbol americano del instituto de la ciudad. La historia se centra en el entrenador Eric Taylor (Kyle Chandler), su familia y todos los jugadores del equipo, tratando a través de ellos temas como el racismo, las desigualdades sociales, presiones y también romances.
El sueño americano
Dos décadas después de su estreno, “Friday Night Lights” sigue siendo una de las series más influyentes y relevantes de los últimos años. Fue pionera en muchos aspectos, tocando temas como las desigualdades económicas, el racismo o la presión en los atletas jóvenes. A raíz de esto, varias series se han inspirado en estas dinámicas, como pueden ser “This Is Us”, “Parenthood” o “All American”.
Según el público, ha sido una de las series que mejor ha representado la realidad de los deportistas americanos. Bessinger escribió el libro sobre el equipo real de Permian High School, en Texas, que no era de los más destacados, pero tras el libro se convirtió en un emblema del espíritu del fútbol americano en Estados Unidos.
La popularidad de la serie fue tal que tras el rumor de una posible cancelación de la serie, los fans se organizaron: Enviaron 2.500 mini balones de fútbol, bombillas (por el eslogan de la serie “keep the lights on” –mantén las luces encendidas– y gotas de colirio (por el tagline «clear eyes, full hearts, can’t lose” –ojos despejados, corazones llenos, no podemos perder–) a los estudios de la NBC. Consiguieron que la serie renovara por tres temporadas más y estas acciones entraron en el Top 7 campañas más exitosas de “Save the show”.
El debut de futuras estrellas
Aunque su elenco estaba formado por rostros prácticamente desconocidos, la serie terminó convirtiéndose en el testigo de los primeros pasos de algunos de de los actores más reconocidos del Hollywood actual.
Michael B. Jordan, por ejemplo, pasó de ser el nuevo quarterback de las últimas temporadas a un actor y director de primera línea al ser la cara principal de películas como «Creed», «Black Panther» o «Cuatro fantásticos». Jesse Plemons transformó al personaje de Landry en el punto de partida de una carrera de prestigio en cine y televisión, con títulos a sus espaldas como «Breaking Bad,» «Fargo», «Bugonia» o «Kinds of Kindness». El protagonista Kyle Chandler ha aparecido en más películas de renombre como «Manchester frente al mar» o «El lobo de Wall Street». Connie Britton ha continuado participando en series tan populares como «Nashville» o «The White Lotus». Y otro gran actor que ha salido de este reparto es Caleb Landry Jones, conocido ahora por títulos como «The Florida Project», «Get Out», «Breaking Bad» o «Twin Peaks». Podrás reconocer a estas y a muchas otras caras conocidas a lo largo de las cinco temporadas.
Desde el 3 de diciembre, se podrá consultar en PLATFO los 200 títulos del NO-DO correspondientes a 1943 y 1944, ya digitalizados en 4K
Lo ha anunciado el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, durante la inauguración de la exposición ‘NO-DO. El mundo de ayer. Imagen y propaganda del franquismo’La exposición recorre 32 años de NO-DO y reflexiona sobre su papel, desde su dimensión propagandística, hasta su valor como fuente histórica esencial
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha anunciado hoy que los archivos del NO-DO están siendo digitalizados y serán de consulta pública en PLATFO, la plataforma de contenidos audiovisuales, pública y gratuita, del Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA) del Ministerio de Cultura.
En esta primera fase se han digitalizado en 4K más de 49.000 minutos de contenido, aproximadamente el 40% del fondo. Desde hoy ya pueden consultarse en PLATFO los noticiarios de los años 1943 y 1944, cerca de 200 títulos, con buscador avanzado, acompañados de un texto con contenido detallado y ficha histórica. PLATFO irá incorporando los noticiarios de años posteriores según avance el proceso de digitalización de los mismos.
Se trata del primer gran proyecto de digitalización del NO-DO, el noticiero creado en 1942, cuya primera emisión se realizó en 1943 y cuya proyección fue obligatoria en todos los cines de España hasta 1975.
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha señalado que “hay un valor documental, de archivo, indiscutible en todo ese legado de imágenes, que es ya una pieza indispensable en la conformación del patrimonio audiovisual español”. Además, ha añadido que “tenemos que acudir al NO-DO para comprender la España que fue y la España que nunca se debe volver a repetir. Es, desde luego, un ejercicio de memoria colectiva, más necesario que nunca.”.
Exposición del NO-DO
Este anuncio se ha realizado en el marco de la inauguración de la exposición ‘NO-DO. El mundo de ayer. Imagen y propaganda del franquismo’, organizada por la Filmoteca Española, organismo dependiente del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales del Ministerio de Cultura. Se trata de la primera muestra dedicada íntegramente al archivo de los Noticiarios y Documentales Cinematográficos.
A punto de cumplirse 45 años desde su desaparición, la exposición revisita uno de los archivos audiovisuales más importantes del siglo XX en España: un fondo esencial tanto por su valor documental como por su papel en la construcción de la memoria colectiva.
La muestra, que podrá visitarse gratuitamente hasta el próximo 26 de julio de 2026 en la sala de exposiciones de la Filmoteca Española en Madrid, ha sido comisariada por Rafael R. Tranche y Vicente Sánchez-Biosca. Contará con un servicio de visitas comentadas a partir del mes de enero.
Historia y memoria colectiva en un archivo único
Entre 1943 y 1975, el NO-DO fue de visión obligatoria y exclusiva en todos los cines del país. Nacido como herramienta de propaganda del régimen franquista, también fue durante décadas la principal fuente audiovisual de información para la ciudadanía. Con el paso del tiempo, sus imágenes se han convertido en un testimonio histórico de primer orden, donde se cruzan la mirada del régimen y los recuerdos de varias generaciones de espectadores.
Sus noticiarios, que recogían desde guerras y catástrofes hasta actos del régimen, deportes o curiosidades, se han convertido hoy en un valioso testimonio para reconstruir la vida de la época y en un archivo esencial de memoria colectiva.
El archivo fílmico y documental NO-DO es, junto al de la Escuela de Cine, el acervo de titularidad pública más completo que custodia Filmoteca Española. Esta institución desarrolla desde hace décadas trabajos de investigación, catalogación, conservación, restauración, digitalización y difusión de estos fondos con el objetivo de preservar y dar a conocer tanto las producciones audiovisuales conservadas, como la ingente y valiosísima documentación que generó.
La exposición invita a recorrer el universo NO-DO en varias direcciones: comprender el contexto de sus proyecciones como un espectador de época, aproximarse a su papel como cronista de la historia, conocer su funcionamiento como fábrica de noticias, y, por último, desvelar su capacidad como soporte de memoria.
Asimismo, el espacio ofrece una aproximación cronológica al Archivo Histórico NO-DO, desde su creación a la actualidad, al trabajo de conservación y difusión que en él se realiza, y el uso de sus fondos como fuente primaria de investigaciones científicas de distintas áreas.
Actividades complementarias
En paralelo, el Cine Doré acogerá un ciclo entre diciembre y julio recuperando la experiencia original de exhibición, proyectando los noticiarios como complemento previo a algunas películas, así como programando sesiones temáticas que permitirán reflexionar sobre “el mundo (en b/n, o gris) de ayer” y la actualidad.
La sesión inaugural será el 10 de diciembre con una triple proyección: la edición original de 1943, que presentó el primer NO-DO a los espectadores de la época; la edición conmemorativa del 25 aniversario en 1968; y la edición 1966B, un monográfico de los años 60 dirigido por Jaime Moreno, quien presentará la sesión junto a los comisarios de la exposición y del ciclo.
Acaba de ser presentado en sociedad de la mano de AF Pictures un primer tráiler, que podéis ver a final de pagina junto a su póster oficial, de la cinta de terror El vestido. Película, dirigida por Frank Ariza y Jacob Santana, que llegará a los cines de nuestro país el próximo 13 de febrero de 2026.
En El vestido vemos como Alicia y su hija Carla se mudan a una vieja casa en busca de un nuevo comienzo tras un divorcio difícil. Sin embargo, pronto descubren que la casa guarda una historia oscura, una cadena de tragedias que parecen repetirse generación tras generación. Carla, que lucha por encontrar su lugar en el mundo, comienza a notar que algo en la casa no está bien. Su madre, cada vez más paranoica, empieza a temer que su hija sea la causante de los eventos extraños que suceden a su alrededor. Pero la verdad es aún más aterradora: Alicia es la que está perdiendo el control… o peor aún, nunca lo tuvo.
La película, con guion a cargo de Frank Ariza, Diego Ayala y Marco Lagarde, está protagonizada por Belén Rueda, Vera Centenera, Belén Écija, Elena Irureta, Antonio Molero, Santiago Molero y Samuel Sánchez García.
Este programa celebra la obra sensual, vibrante y lúdica de Marie Menken, una de las grandes creadoras del cine poético, cuya influencia fue decisiva para Kenneth Anger, Stan Brakhage o Jonas Mekas. Menken concibe el cine como un cuaderno de notas de asombros, ritmos extáticos, juegos e invenciones de formas a través del movimiento y la luz.
Sus películas, filmadas casi siempre con una cámara Bolex manejada a mano y con una ligereza coreográfica («el cuerpo eléctrico toma vida en una serie de pulsos e impulsos», según Brakhage), pintan, esculpen y tocan nuevos mundos perceptivos —en las flores de un jardín, las luces nocturnas, los azulejos de la Alhambra o el palpitar frenético de Nueva York—, e incorporan una gran variedad de recursos, diálogos con las artes y técnicas de animación como el collage o el stop-motion.
La sesión recorre la obra fundamental de Menken, desde su primera película hasta un conjunto de catorce piezas, tomando como punto de partida Notebook, para reflejar su carácter diarístico e íntimo, de exploración y reflejo de su sistema nervioso. Jonas Mekas: «Las canciones que solíamos cantar juntos hablaban de un jardín lleno de flores, de una niña que lo cuidaba. Las películas de Marie eran las flores de su jardín. Cuando estaba allí, abría su alma, con todos los deseos secretos y los sueños que contenía. Todas ellas son dulces, coloridas, perfectas y no demasiado voluminosas; todas ellas estaban hechas y atendidas con amor».
Marie Menken: Notebook, 1962, 10 min; Visual Variations on Noguchi, 1945, 4 min; Hurry! Hurry!, 1957, 4 min; Dwightiana, 1959, 4 min; Arabesque for Kenneth Anger, 1961, 4 min; Bagatelle for Willard Maas, 1961, 6 min; Glimpse of the Garden, 1957, 5 min; Lights, 1966, 6 min; Eye Music in Red Major, 1961, 5 min; Moonplay, 1964, 4 min; Mood Mondrian, 1965, 5 min; Sidewalks, 1966, 6 min; Excursion, 1968, 6 min; Go! Go! Go!, 1964, 11 min.
Proyección en 16 mm.
Copias procedentes de Filmmakers’ Coop.
Fecha: 8 febrero 2026
Horario: 18.30
No se podrá acceder a la sala una vez empezada la proyección.
La programación anual incluye el ciclo ‘Cine y escuelas de cine’ organizado por el Festival de San Sebastián y Elías Querejeta Zine Eskola
El bono de cine y las entradas para las proyecciones de 2026 estarán a la venta a partir del 19 de diciembre.
Tabakalera presenta la nueva temporada de cine 2026, que dará comienzo el 8 de enero. Esta propuesta ha sido diseñada de manera conjunta por las entidades que programan en la pantalla compartida del centro: Donostia Kultura, Festival de San Sebastián, Filmoteca Vasca, Elías Querejeta Zine Eskola y Tabakalera.
El programa de 2026 mantendrá su objetivo de fomentar la diversidad de públicos en la sala de cine del Centro Internacional de Cultura Contemporánea. Para lograrlo, la programación reforzará el diálogo entre el cine y otras disciplinas, a través de ciclos temáticos que exploran las intersecciones entre cine y música, cine y arte, cine y literatura o cine y ciencia. Además, se incluyen programas desarrollados con la participación de la UPV/EHU y EQZE.
La programación de 2026 se inaugurará oficialmente con el proyecto Cine hablado, que busca promover el acercamiento directo entre cineastas, espectadoras y espectadores. La primera sesión tendrá lugar el 8 de enero y contará con la presencia de Alberto Gastesi, quien recientemente presentó su película Singular en la sección oficial del Festival de Sitges. La proyección de su filme comenzará a las 17:00, e irá seguida de una conferencia en la que Gastesi compartirá con el público el proceso de creación.
Laura Citarella, Zineb Sedira y Lucile Hadžihalilović
El primer gran ciclo de la temporada estará dedicado a la cineasta argentina Laura Citarella. Integrante de la destacada productora El Pampero Cine (junto a Mariano Llinás, Alejo Moguillansky y Agustín Mendilaharzu), Citarella ha dirigido cuatro largometrajes proyectados en festivales como Venecia o San Sebastián, y ha destacado en la producción de aclamados títulos como Historias extraordinarias y La flor.
La realizadora visitará Tabakalera el 15 de enero para presentar Trenque Lauquen (Zabaltegi-Tabakalera 2022) considerada la mejor película de 2023 por la revista especializada Cahiers du Cinéma. Durante su estancia, la directora impartirá clases en EQZE y ofrecerá un taller abierto al público en el Laboratorio de Cine y Audiovisual. Además, el 17 de enero se proyectará El affaire de Miu-miu, tras lo cual Citarella conversará con Lur Olaizola, coordinadora de cine de Tabakalera.
En febrero, la fotógrafa y videoartista feminista franco-argelina Zineb Sedira visitará el centro con motivo de la inauguración de la exposición que se le dedicará en la Sala de exposiciones. Coincidiendo con la muestra, se organizará un ciclo de centrado en cineastas de Argelia y Marruecos. La primera de estas sesiones, el 21 de febrero, contará con la presencia de la propia Zineb Sedira, quien presentará la película Festival panafricain d’Alger 1969, dirigida por el fotógrafo y cineasta William Klein.
Entre abril y junio, Lucile Hadžihalilović, reciente ganadora del Premio Zabaltegi-Tabakalera en el Festival de San Sebastián, protagonizará una retrospectiva organizada en colaboración con EQZE. El ciclo permitirá disfrutar de la totalidad de la filmografía de la directora francesa, quien también impartirá clases como profesora invitada en la escuela de cine.
Por tercer año consecutivo, los estudiantes de la UPV/EHU serán los encargados de programar la sala de cine una vez al mes. La tercera edición del ciclo Jóvenes en el cine comenzará el 22 de enero con el objetivo de abrir la pantalla a las preferencias del alumnado y generar nuevos públicos.
El ciclo que explora la relación entre cine y literatura dará comienzo el 29 de enero. La escritora Eider Rodríguez será la primera invitada, en una sesión dedicada al film Beau travail, de Claire Denis. Este ciclo mensual ofrecerá una proyección, subtitulada en euskera, acompañada de una presentación también en euskera a cargo de un escritor o escritora.
Por su parte, el ciclo Cine y Música regresará el 31 de enero con una sesión especial con el dúo Niña Coyote y Chico Tornado que, además, ofrecerá una charla sobre el proceso de creación de una banda sonora.
Nosferatu. Billy Wilder
El nuevo ciclo Nosferatu comenzará en Tabakalera el 14 de enero y estará dedicado a la figura del realizador centroeuropeo Billy Wilder, uno de los grandes nombres del cine mundial del siglo XX, con la proyección de Sunset Boulevard (El crepúsculo de los dioses, 1950).
Organizado por Donostia Kultura y la Filmoteca Vasca, con la colaboración de Tabakalera y el Institut Valencià de Cultura – La Filmoteca, el ciclo se desarrollará entre enero y diciembre de 2026, e incluirá la proyección de 32 películas.
La programación ofrecerá un completo recorrido por la extraordinaria filmografía de Wilder. Explorará sus inicios como guionista en la Alemania de los años treinta, su ópera prima como director en Francia — Mauvaise graine (Curvas peligrosas,1933)— , y su etapa como guionista, ya en EEUU, para cineastas de la talla de Ernst Lubitsch, Mitchell Leisen o Howard Hawks culminando con su primera película en Hollywood, The Major and the Minor (El mayor y la menor, 1942).
El escritor y crítico de cine Luis Alegre será el coordinador del libro Billy Wilder. Anatomía de un genio, número 22 de la Colección Nosferatu, que se publicará en enero acompañando el inicio del ciclo. La publicación incluye entrevistas realizadas para la ocasión con Fernando Trueba y Joseph McBride. En otoño de 2026 se editará el nº 14 de la Nosferatu Bilduma, en euskera, escrito por el profesor y estudioso del cine Zigor Etxebeste sobre la figura de Wilder.
Cine y escuelas de cine
Zinemaldia + Plus, el programa con el que el Festival de San Sebastián participa en la pantalla compartida de Tabakalera, dedicará su programación de 2026 al tema ‘cine y escuelas de cine’.
En el año 2018, la Elías Querejeta Zine Eskola abrió sus puertas a la primera promoción de estudiantes de creación, comisariado y archivo. El Festival de San Sebastián que de forma histórica había atendido a la etapa formativa de la profesionalización (ese salto al vacío que sucede entre la escuela de cine al mundo profesional) con secciones como Nest, participó en su propia gestación y, desde su apertura, ha coorganizado, junto con la escuela de cine, multitud de proyectos que han sido transformadores para el certamen internacional donostiarra.
Con el objetivo de ver cómo el cine ha tratado la formación de sus propios cuadros técnicos y artísticos, este ciclo, que se propone, como no podía ser de otra manera, en coorganización con Elías Querejeta Zine Eskola, recoge una serie de películas que suceden en la escuela de cine, que registran ese periodo vital, pero también películas que nacen literalmente del trabajo en el aula, películas colectivas y películas que difuminan la barrera entre el estudiante y cineasta.
El ciclo programará: We Can’t Go Home Again de Nicholas Ray (1973), Todos vós sodes capitán, Oliver Laxe (2010), Don’t Expect Too Much, Susan Ray (2011), Le concours de Claire Simon (2016), Los mutantes de Gabriel Azorín (2016), The souvenir: Part II de Joanna Hogg (2021), A Night of Knowing Nothing de Payal Kapadia (2021) y Tú me abrasas de Matías Piñeiro (2024).
Novena edición de Cine y ciencia
Como ya es habitual, la Filmoteca Vasca inicia su año cinematográfico con una nueva edición (la novena) del ciclo Cine y Ciencia. Este programa está organizado conjuntamente con el Donostia International Physics Center (DIPC) y el Festival de San Sebastián.
El ciclo arrancará el día 9 de enero y, siguiendo la tradición, será presentado por el presidente del DIPC, Pedro Miguel Etxenike. Etxenike será el encargado de presentar la película inaugural: un clásico de la ciencia ficción, El planeta de los simios (Franklin J. Schaffner, 1968). A través del lenguaje cinematográfico, este ciclo abordará diferentes disciplinas y problemáticas relacionadas con el mundo de la ciencia. El programa completo se dará a conocer próximamente.
La primavera de Filmoteca Vasca estará dedicada al cine vasco. Entre abril y junio se ofrecerán entre 10 y 12 sesiones que recogerán una pequeña parte de la producción vasca, tanto clásica como más reciente.
La celebración de tres importantes festivales de jazz en nuestro territorio (Vitoria-Gasteiz, San Sebastián, Getxo) convierte el mes de julio en el mes jazzístico vasco por excelencia, y la Filmoteca Vasca se une a esta fiesta musical y cinematográfica a través del ciclo Jazzinema, que cumple su primera década.
El otoño será el tiempo de los clásicos, con la tercera edición del ciclo Klasikoak, coorganizado con el Festival de San Sebastián. Se presentarán películas que han alcanzado la categoría de «clásicas» y que han sido recientemente restauradas. El Festival presentará las dos primeras entregas en septiembre, y la parte más extensa de Klasikoak se desarrollará entre octubre y diciembre.
Bono de cine 2026 y venta de entradas
El bono de cine de Tabakalera se renueva para 2026, y ofrecerá la entrada a 30 películas por 90€. Este bono es válido para las proyecciones de las instituciones socias de la pantalla compartida (Donostia Kultura, Filmoteca Vasca, Elías Querejeta Zine-Eskola, Festival de San Sebastián y Tabakalera), a excepción de las programadas durante el Festival de San Sebastián 2026.
La compra del bono incluye, un año más, una de las dos publicaciones de la Colección Nosferatu: el libro colectivo Dena egiteke dago, zinema tirokatu (coordinado por Iratxe Fresneda) o el libro en castellano Billy Wilder. Anatomía de un genio (coordinado por Luis Alegre).
El bono se podrá adquirir a partir del 19 de diciembre de 2025 a las 12:00 del mediodía, y la venta estará abierta hasta el 31 de enero de 2026 a las 12:00. Las compras y gestiones se podrán realizar tanto en la web de Tabakalera como en su Punto de Información. El consumo de las entradas del bono podrá realizarse desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre de 2026.
Simultáneamente, la venta de entradas ordinarias para las proyecciones de enero se abrirá en la misma fecha y hora (19 de diciembre de 2025 a las 12:00). La entrada ordinaria tendrá un coste de 4.5€. Este incremento de precio se verá compensado por la eliminación de los gastos de emisión por compra online. Los descuentos habituales seguirán aplicándose como hasta ahora.
Toda la información relacionada con el bono y la programación de enero se podrán consultar en la web de Tabakalera.
Del 8 al 18 de octubre se celebró la 58.ª edición del Festival de Sitges que, al igual que en años anteriores, estuvo marcada por una notable afluencia de público que recibió la aclamación de sus responsables; un éxito irrefutable a nivel popular: según cifras oficiales, con una asistencia total de 130.322 espectadores, superando los 900.000 euros de recaudación, datos que se prevén superar el próximo año con la posible recuperación como sede del cine Retiro y el puente del Pilar, ya que en 2026 la festividad caerá en lunes.
Como balance general de Sitges 2025, cabría destacar la complicada labor de seguir unas determinadas pautas como hoja de ruta de lo visto en esta edición a modo de análisis sobre el estado actual del fantástico. En este sentido, durante mucho tiempo, los certámenes de estas características han servido como termómetro a la hora de evaluar la salud del género, detectar carencias, nuevas autorías o corrientes que, lejos de poder encontrarlas hoy en día en películas próximas al certamen como las últimas obras de autores como Park Chan-wook, Yorgos Lanthimos o Guillermo del Toro, suele ser más fiable hallarlas en apartados alternativos como Noves Visions, Panorama o Midnight X-Treme. El problema radica en la naturaleza de un festival que no suele delimitar sus secciones como guía indicativa de contenidos o tendencias, un concepto llevado al paroxismo, ya que, en cierta manera, Sitges, desde hace muchos años, no deja de ser, para bien o para mal, un gran e inabarcable escaparate temático provisto de una complicada logística.
En un año cuyo leitmotiv estuvo dedicado a la comedia de terror y obviando lo estrictamente cinematográfico, sería pertinente resaltar la decidida apuesta del festival por seguir ofreciendo publicaciones en papel: el correspondiente catálogo, los diarios del festival y los ensayos colectivos Risas y escalofríos y Horror Girls. WomanInFan Estados Unidos & Canadá.
A continuación, el análisis sobre todo lo visto en Sitges 2025 en tres crónicas: la primera, centrada en la Sección Oficial, la segunda, enfocada en el examen pormenorizado de todo lo que dieron de sí las secciones Noves Visions y Documenta, y la tercera y última, de índole más ecléctica, navegando por diferentes apartados como Panorama, Sitges Collection, Seven Chances y Clásicos.
Sección Oficial: el fantástico como contenedor
El estigma desde la mirada consagrada
Alpha(Julia Ducournau)
Diversos autores consagrados, en mayor o menor medida, estuvieron presentes en Sitges con propuestas que indagaron en temáticas humanistas y sociales desde una supuesta perspectiva fantastique con resultados cuando menos cuestionables. La encargada de inaugurar el certamen fue Alpha, un intento por parte de Julia Ducournau de mostrar una narrativa más adulta que en anteriores trabajos suyos, reincidiendo en el shock estético y en una loable pertenencia al concepto del body horror para incomodar al espectador a través de una historia que fija su mirada en el dolor y la estigmatización de la enfermedad. El resultado, sin embargo, adolece de una alarmante incapacidad por parte de la responsable de Titane de articular una alegoría; en este caso, se trataría de una reflexión ubicada en los inicios de la epidemia del SIDA, referida a un supuesto canto a la aceptación, que no escatimaría recursos abusando del manido concepto de realismo mágico, por ejemplo, al retratar el avance de la enfermedad mediante un proceso supuestamente alegórico al convertir en mármol la piel del contagiado. La sensación final es la de estar ante una autora que no termina de medir bien su ambición, especialmente en el intento de exponer una evocación que, al estar desprovista de excéntricos artificios, pone en duda el prestigio dispensado de forma exacerbada por la crítica en sus films anteriores.
No Other Choice(Park Chan-wook)
Con un estatus autoral más asentado, Park Chan-wook regresaba a Sitges con No Other Choice, nueva adaptación de la novela The Ax de Donald E. Westlake, llevada con más acierto al cine por Costa-Gavras en 2005 con Le couperet, donde se muestra a un acomodado padre de familia que tendrá que lidiar con un despido y su posterior reinserción laboral que pasa por ir asesinando, uno por uno, a los aspirantes al puesto de trabajo al que opta. No Other Choice denota cierto oportunismo al aproximarse al éxito de Parásitos de Bong Joon-ho, por aquello de indagar en males sociales a través del drama y del humor negro surcoreano que abordan una serie de problemáticas como las disfunciones familiares, la fragilidad masculina o la crisis de un país donde lo tecnificado sustituye a lo analógico, expuestas desde la vileza de un sistema laboral que funciona por eliminación, mostradas en la película mediante discutibles coordenadas genéricas. A Park Chan-wook siempre le funcionaron bien los toques de humor negro adheridos al noir de estética virtuosa, como lo demostró en los que fueron posiblemente sus mejores trabajos: Sympathy for Mr. Vengeance (2002), Old Boy (2003), Sympathy for Lady Vengeance (2005) o la reciente Decision to Leave (2022). El problema de No Other Choice radica en su tono de sátira mediante un humor ácido, aquí convertido en comedia burda. Siendo un trabajo disfrutable en su faceta lúdica, aunque menos elaborado a un nivel formal de lo que suele ser habitual en su autor. Para exposiciones más realistas y ceñidas a la desesperación causada por el mundo corporativo, siempre nos quedará el cine de Laurent Cantet.
Más objetable, si cabe, resulta The Life of Chuck, aunque en este caso, los antecedentes de su director Mike Flanagan tendrían que actuar como una señal de alarma. Realizador encumbrado por el fandom, gracias a discutibles series televisivas que contradicen unos inicios más honestos encauzados en la serie B con películas como Absentia (2011), Oculus (2013) o Hush (2016) y que, al igual que Mick Garris en los años 90, parece haberse convertido en el adaptador oficial de las obras de Stephen King. The Life of Chuck, dividida en tres actos narrados en orden inverso,entendidos a modo de drama de estructura esotérica,parte de un concepto complejo, reflexionando sobre cuestiones tales como el sentido de la vida y la muerte, y los misterios cósmicos que lo rodean. A tal respecto, Mike Flanagan en el primer episodio, próximo al concepto de la melancolía apocalíptica y el mejor del conjunto, delibera no solo sobre el estado de un mundo que se desmorona, sino también sobre la existencia misma de la humanidad. Los dos siguientes son más deficitarios, especialmente sobrepasados por los bruscos cambios tonales de terror y sentimentalismo, una combinación que encaja a la perfección en el imaginario literario de Stephen King, pero que en la película deviene un inconexo drama lacrimógeno, adornado con una narrativa optimista y vitalista que termina siendo tan efímera como su viralizada secuencia del baile.
Marco de referencia y nuevas vías
Good Boy(Ben Leonberg)
Suele ser habitual en Sitges, un certamen proclive al hype, presentar propuestas precedidas de una inusitada expectación; en esta ocasión, uno de los supuestos platos fuertes de esta edición, Good Boy, parte, en principio, de un concepto original, la mirada subjetiva de un perro encerrado en un espacio espectral. Su director, Ben Leonberg, pese a reformular con cierta solvencia conceptos clásicos de la casa encantada y poner de manifiesto su afiliación al género a través de recursos tan trillados como proyectar imágenes televisivas de films: Carnival of Souls (Herk Harvey, 1962) o Mutant (John Cardos, 1984), en busca del guiño fácil del fan, no logra dotar al relato de una narrativa que disimule sus costuras de película doméstica. Que sus 72 minutos de duración se hagan eternos, así como la dilación para desarrollar el conflicto debido a la falta de pulso narrativo, a diferencia de propuestas recientes más sólidas, como, por ejemplo, EO (Jerzy Skolimowski, 2022) o Kota (Gÿorgi Pálfi 2025), donde la mirada animal no va más allá de un caprichoso artificio. Dos películas exploraron la perversión de la relación en pareja desde perspectivas que aúnan el terror con toques humorísticos.
Por una parte, Together, de Michael Shanks, muestra la deriva y decadencia de una pareja cuyo desfase sentimental es intuido como ineludible, la irrupción del elemento fantástico transformará la inicial comedia dramática en un retorcido body horror. Película que denota un evidente desequilibrio entre lo dramático y lo lúdico, funcionando algo mejor en el segundo apartado, cuando convierte el concepto genérico en una desinhibida metáfora de la dependencia emocional. Más disfrutable en lo relativo a sus postulados, Obsession también parte de una premisa que extrapola el concepto de las relaciones románticas codependientes desde coordenadas próximas a la comedia adolescente de terror de los años ochenta. Como en gran parte de aquellas películas, el desencadenante fantástico, que toma como punto de partida el relato de W. W. Jacob, The Monkey’s Paw, es una mera excusa a la hora de exponer las trágicas consecuencias de convertir en realidad las fantasías románticas de un joven. Más allá del divertimento de la propuesta, se percibe un subtexto malsano, con relación al hecho de arrebatar el alma a una mujer y convertirla en una réplica psicótica de sí misma para poder tener sexo con ella y fingir que es su pareja, paradigma de un miedo masculino contemporáneo; ser un tipo de dudosa moral cuyo entorno social sospecha de sus intenciones en sus relaciones sentimentales. Ambas películas, cada una a su manera, no dejan de ser un curioso tratado a favor de la soltería.
Exit 8 (Genki Kawamura)
Otros dos films sondearon de forma puntual masculinidades problemáticas, Exit 8 de Genki Kawamura, cuyo título en inglés es un curioso juego de palabras (se pronuncia de forma similar a hesitate), parte de la premisa de un individuo incapaz de salir del pasillo del metro. Film que sale airoso de ese pantanoso terreno que consiste en trasladar el lenguaje del videojuego al cine, funcionando mejor como relato inquietante que utiliza un espacio liminal a modo de cuadro cinematográfico donde se desarrolla un misterioso bucle espacio/temporal que, como una historia de terror minimalista al uso, recurre a la alegoría, en este caso, la de un hombre que busca escapar del subsuelo moral, con relación tanto a la ansiedad creada por la incapacidad de asumir responsabilidades como por ciertas rutinas sociales que puedan conducir a oscuros ciclos de comportamientos. Por su parte, Honey Bunch, al igual que ocurría en A Cure for Wellness (Gore Verbinski, 2006),nos sitúa en una apartada clínica donde maridos y padres de familia acuden con la esperanza de poder curar mediante una innovadora terapia los severos daños neurológicos de sus seres queridos. Tras su intento de reinvención del rape & revenge con su anterior Violation (2020), el dúo formado por Madeleine Sims-Fewer y Dusty Mancinelli vuelve a fijar su mirada sobre la incomodidad femenina. En Honey Bunch, se entrevé un ensalzable intento por recrear atmósferas propicias a la paranoia, situadas a medio camino entre una estética arty de tono retro y las historias televisivas británicas de fantasmas, aquí el referente sería el estupendo capítulo A Ghost Story for Christmas/The Ice House (Derek Lister, 1978). Sin embargo, una vez llegados a su resolución, cercano al concepto del Frankenstein de Mary Shelley, es donde el relato desvela sus carencias. Su interesante enunciado, que indaga en la difusa línea que separa los imperativos morales del compromiso de por vida con otra persona, es expuesto mediante una sobrexplicación que contradice la ambigua narrativa que la precede, agravado por digresiones postmodernas del mal querer, y por un tercer acto donde el slapstick hace acto de aparición de forma involuntaria.
La ganadora a la Mejor película, The Ugly Stepsister, también recurre, aunque de forma bastante más explícita, al concepto del body horror desde una fuerte impronta feminista que reformula y pervierte su principal referencia, el cuento de Cenicienta. Lo mejor del debut en la dirección de Emilie Blichfeldt viene dado por su coherencia a la hora de exponer una metáfora sobre los cánones de belleza y la sustitución de cualquier atisbo de sutileza por una grotesca y violenta representación sobre el acto del autodescubrimiento. El punto de partida es idéntico al de The Substance, de Coralie Fargeat, sin embargo, el delirio y la provocación están mejor plasmados. Esa idea sobre la presión estética de la belleza convertida en dolor es trasladada a una narrativa de cuento, resorte argumental más propicio para desarrollar simbolismos metafóricos, dada su condición de fábula tragicómica, que otras propuestas actuales poco perspicaces anexionadas a agendas de imperativo social.
El fantástico alegórico
La virgen de la tosquera (Laura Casabé)
El retrato alegórico femenino llevado al fantástico continuó siendo el denominador común en Sitges, siendo varias las propuestas que este año orbitaron alrededor de dicho concepto. A tal respecto, La virgen de la tosquera de Laura Casabé deviene una metódica adaptación de dos cuentos de Mariana Enríquez, El carro y La virgen de la tosquera, pertenecientes a la colección Los peligros de fumar en la cama. Película que difumina con solvencia los límites entre el terror psicológico y lo social, donde el componente fantástico, manifestado de forma abrupta en un final que posa su mirada sobre el cuento gótico y el ritual pagano, se adentra en un inquietante contexto de realidad; un caluroso verano ubicado en una apocalíptica Argentina al borde del colapso económico del 2001. Se agradece que, mediante oscuras exploraciones del deseo y el poder en el imaginario adolescente, se pervierta ese concepto tan manido del coming-of-age, aquí expuesto desde una perspectiva que sondea el horror de la adolescencia a través del retrato de una joven insatisfecha consigo misma, con el sexo y con todo lo que la rodea.
En If I Had Legs I’d Kick You también asistimos a una frustración que, a semejanza de ciertas coordenadas narrativas presentes en aquella frenética y desquiciada cinta británica titulada Surge (Aneil Karia, 2020), nos muestra el colapso interno de un personaje omnipresente en cada plano de la película; Rose Byrne, como una sufrida madre que tendrá que enfrentarse, con un marido ausente, entre otras cosas, a la enfermedad de su hija. La maternidad como campo de batalla psicológico es una temática que empieza a mostrar numerosos signos de agotamiento, especialmente en digresiones tan cuestionables como, por ejemplo, las recientes Nightbitch (Marielle Heller, 2024) o Salve María (Mar Coll, 2024). En dicho apartado, el film de Mary Bronstein sale relativamente airoso, especialmente siendo entendida, salvando las distancias, como una suerte de versión mumblecore de Eraserhead (David Lynch, 1977),con relación a mostrar una fuga disociativa sobre un estado de ansiedad maternal a medio camino entre la psicopatía y la parodia. Algo más previsible resulta la francesa Her Will Be Done, de Julia Kowalski, obra que podría formar parte de ese gran catálogo de películas recientes que parten de una premisa fantástica, la temática de la bruja y el misticismo rural, a la hora de exponer una alegoría sobre el despertar sexual y la correspondiente liberación femenina. De forma sintomática, destaca más en su faceta técnica, al recrear el director de fotografía, Simon Beaufils, la atmósfera turbia de la campiña francesa mediante texturas cromáticas, que como relato que reincide en los tropos habituales sobre mujeres transgresoras sitiadas en entornos hostiles.
New Group (Yûta Shimotsu)
Dos películas con varios puntos de interés en común utilizaron espacios de enseñanza como campo para la exploración de jerarquías que incentivan de forma abrupta la necesidad de pertenecer a un grupo. El japonés Yûta Shimotsu, al igual que en su estimulante ópera prima, Best Wishes to All, vuelve a indagar a través de la metáfora fantástica en las grietas de la sociedad japonesa en New Group. Historia donde se observa, de forma parecida al arranque de la serie televisiva Pluribus, una señal proveniente del exterior como elemento detonador que altera de forma drástica inquietantes comportamientos en masa. Película que, mediante la reconfiguración de tropos del J-Horror, tomando referencias de Suicide Club (2001) y el cine de Sion Sono, y, en especial, del imaginario de Junji Ito, versa sobre los peligros que puede acarrear un pensamiento homogéneo dentro de la sociedad. Más allá de su evidente crítica social, New Group también funciona de forma correcta como película de terror. Lo que comienza con los tópicos habituales del drama escolar —aislamiento social, presión de grupo y acoso— se transforma en un relato híbrido, situado a medio camino entre la sátira mordaz y la pesadilla surrealista. Visión aguda la de un autor, ya con tres nuevos proyectos en desarrollo, a seguir con detenimiento. El oscuro imaginario del infante/adolescente y la crueldad existente en dicho microcosmos también son los principales protagonistas de la sugerente The Plague, drama con retazos de thriller psicológico, sin atisbo de componente fantástico, más allá de utilizar de forma puntual un extraño contagio cutáneo como metáfora del acoso escolar que mira de reojo la novela de William Golding Lord of the Flies. Historia situada en un campamento de waterpolo masculino donde tendrá lugar, de forma parecida a la francesa Un monde (Laura Wandel 2021), aunque sin la agitación e hiperrealismo de esta, un laberíntico juego de dinámicas de poder entre alumnos que derivará en presiones grupales, inclusiones, exclusiones y al consabido desarrollo de la personalidad por parte del protagonista. Como punto a su favor, la ópera prima de Charlie Polinger, que, por momentos, parece deleitarse con las posibilidades estéticas que le brinda el tema, no recurre a retóricas manidas o catarsis violentas, y sí a una serie de matices expuestos a modo de una ponderable reflexión sobre las distintas maneras de afrontar el ser diferente.
Autorías irreductibles
Reflection in a Dead Diamond (Bruno Forzani, Hélène Cattet)
En Sitges 2025 se pudieron ver varias propuestas que, para bien o para mal, mostraron un inalterable sello autoral por parte de sus responsables. A tal respecto, una de las labores más satisfactorias del festival es el haber apostado desde un principio por filmografías que empiezan a ser reconocidas, como la de Bruno Forzani y Hélène Cattet. Tras estar presentes en anteriores ediciones con Amer (2009), L’étrange couleur des larmes de ton corps (2013) y Laissez bronzer les cadavres! (2017), su nuevo trabajo tras las cámaras, la sobresaliente Reflection in a Dead Diamond, fue una de las indiscutibles cimas vistas este año en el festival. Un film que reverencia y deconstruye un subgénero, en esta ocasión, el EuroSpy de los años 60, utilizando universos pop y psicodélicos, la corporeidad y los materiales y la duplicidad de conceptos como la ilusión óptica. Relato que huye de cualquier tipo de dialéctica y que empieza con un guiño a Morte a Venezia, de Luchino Visconti, por su evidente iconografía y por retratar una memoria fragmentada, para más tarde bifurcarse en mil detalles y estructuras, muy apropiada para una historia sobre espionaje, la concerniente a una reflexión ilusoria sobre la identidad y cómo esta puede errar, transformarse o disolverse. Difícil encontrar en la actualidad una declaración de amor al séptimo arte como la de Bruno Forzani y Hélène Cattet, autoría tan arriesgada como la orquestada por Lucile Hadžihalilović, ya que estamos ante un tipo de creadores que se manifiestan a través de la imagen, y cómo esta se correlaciona con estéticas y referencias artísticas, cada cuál más distinta. Otra deconstrucción, aunque de distinta forma y fondo, es la llevada a cabo por el rumano Radu Jude en Drácula. Película donde el mito local, y simbologías poliédricas relacionadas con dicha figura sirven de excusa a la hora de exponer, mediante una sátira episódica, un acercamiento paródico a la identidad nacional de un país. Próxima a un caótico formato caleidoscópico que utiliza para abordar la confrontación con todas las formas de totalitarismo posibles, ya sean políticas o tecnológicas, el film de Radu Jude deviene un experimento frustrante, especialmente debido a una extenuante indulgencia por intentar subvertir tantas tradiciones cinematográficas como le es posible. Su aparatoso acomodo en Sitges, certamen poco dado a digresiones autorales de este tipo, propició una de las paradojas más curiosas de esta edición durante su proyección debido a que parte de los espectadores intentaron, sobre la base de la risa fácil, interpretarla como una comedia al uso, cuando, en realidad, estamos ante una película que, mediante un andamiaje nihilista, es una reflexión sobre el público que disfruta más del espectáculo superficial que del arte propiamente dicho.
Gaua (Paul Urkijo)
No deja de ser una buena noticia que dentro del cine español se continúe dando voz a trayectorias autorales marcadas por un determinado estilo. A tal respecto, el particular imaginario de Alberto Vázquez sigue intacto en Decorado, fábula animal que dialoga sobre la realidad y el derribo de las certezas vitales; un ratón de mediana edad cuya vida parece desmoronarse empieza a sospechar que todo a su alrededor es una gran farsa, un decorado… Propuesta oscura y poco sutil, como suele ser habitual en su autor, cuya naturaleza de relato distópico recurre a nociones narrativas orwellianas presentes en películas como Brazil (Terry Gilliam, 1985) o The Truman Show (Peter Weir, 1998), mediante la reinterpretación de su cortometraje homónimo de 2016. En su nueva película, el responsable de Unicorn Wars (2022) formula un tratado sobre la crisis existencial y la búsqueda de un sentido a todo lo que nos rodea, articulado mediante un doble salto mortal, transita por el complicado terreno del cine de animación para adultos, y lo hace a través de una osadía autoral, solo entendible desde el posicionamiento de alguien que reniega de cualquier tipo de complacencia. También meritoria resulta la filiación de Paul Urkijo a unas coordenadas genéricas concretas, autor a reivindicar como uno de los talentos patrios más consistentes que ha dado el cine de género en los últimos años. En Gaua, el realizador vasco vuelve a indagar, al igual que en las anteriores Errementari (2017) e Irati (2022), en un fantástico de connotaciones telúricas, un nuevo compendio de texturas de folk horror autóctono que nos muestra una historia de mitologías y brujas situado en el siglo XVII. A diferencia de la fallida Akelarre (Pablo Agüero 2020), sortea con inteligencia el peaje institucional que supone adherir al relato conceptos como la oscura mirada patriarcal o el empoderamiento de la mujer. Curiosamente, su narrativa episódica, cuyo mejor segmento lo encontramos en su estupendo cierre, legitima la inherente irregularidad de un autor que da la sensación de moverse mejor en el ámbito de cortometrajes como Monsters Do Not Exist (2012) o Dar-Dar (2020), trabajos que, posiblemente, sigan siendo los mejores de una filmografía que tendría que empezar a ser considerada de una coherencia inusual dentro del actual panorama fantástico español. Más debatible fue la presencia de Silencio de Eduardo Casanova, realizador que de forma enigmática parece haber encontrado acomodo en Sitges año tras año. Miniserie de tres episodios, cuya unión no sobrepasa los 60 minutos de duración, que mediante un tragicómico relato vampírico de tonalidades kitsch, expone temas supuestamente trascendentes que pretenden «romper el silencio» sobre la marginalidad y los estigmas sociales. Si ha existido un género cinematográfico propicio para la transgresión, ese ha sido, sin lugar a dudas, el fantástico; que el imaginario de Eduardo Casanova, cuyo patrón narrativo suele orbitar de forma obsesiva alrededor de la temática LGTBIQ+ y el activismo queer, sea catalogado por algunos como extremo u osado, no garantiza la pertenencia o aproximación a dicho término, en este caso, sería más bien al contrario, ya que no estaría de más contextualizar cómo en Silencio, los conceptos barrocos aplicados a una vulneración de códigos, se posicionan en las antípodas de lo entendible como transgresión, siendo más un artefacto que es percibido como un capricho fílmico, cuya condición de producto supuestamente postmoderno, militante e irreverente, aderezado de una dialéctica humorística llevada al paroxismo, adolece de una irrefutable fecha de caducidad.
El género como cajón de sastre
Redux Redux (Kevin McManus, Matthew McManus)
Como epílogo de esta primera crónica, reseñaré cinco películas que intentaron reactivar una serie de coordenadas genéricas harto transitadas. Eye for an Eye se convirtió en el enésimo intento de asociar el terror onírico adolescente a oscuras conductas sociales. El Mal, representado en la figura de un bogeyman que, a semejanza de Candyman (1992), surge tras ser invocado, pero a diferencia del film de Bernard Rose, en dicha llamada no hay un propósito de venganza por parte del ente sobrenatural, y sí de castigo a aquellos que se niegan a asumir la responsabilidad de sus malos actos. Esta propuesta se estanca a los pocos minutos de metraje, quedando como punto de interés el intento por recrear una atmósfera que nos remite al gótico sureño. Resulta curiosa la comparativa que puede hacerse sobre los actuales directores provenientes del videoclip y el ámbito publicitario, Colin Tilley en el caso que nos ocupa, con respecto a sus precedentes, Russell Mulcahy o Adrian Lyne, por poner dos ejemplos, la naturaleza de todos ellos coincide en el propósito de rellenar lagunas narrativas mediante la imagen, sin embargo, el resultado dista de ser análogo. Si antaño existía una querencia en este tipo de realizadores por aunar temáticas y estética comercial, en Eye for an Eye dichos conceptos estarían en contraposición,el toque arty de Colin Tilley queda disgregado del terror catártico y moral que pretende transmitir la película. Redux Redux, otra cinta estadounidense, pero de un talante más independiente, recurre a la paradoja temporal, elemento fantástico habitual en los últimos años por parte del imaginario popular, mediante una historia que muestra a una madre que viaja a través de distintas realidades para matar una y otra vez al asesino de su hija. El multiverso fusionado con la road movie ha evolucionado en los últimos años: de trasladar parámetros genéricos que difícilmente trascendían de su condición de serie B, Retroactive (Louis Morneau, 1997) o Triangle (Christopher Smith, 2009), a incluir en la ecuación el drama de connotaciones existenciales como recurso común, la interesante Desert Road (Shannon Triplett, 2024). Como reflejo de su época, Redux Redux pertenece al segundo apartado, aunando ideas, por ejemplo, anclando la paradoja genérica a un contexto de realidad, la futilidad de la venganza como vía de sanación, o alegorías tan obvias como esa máquina del tiempo con forma de ataúd, metáfora de la tumba que cava para sí misma la protagonista. Mimbres argumentales aplicados de forma tan correcta como previsible, un peaje intuido como ineludible por parte de un cine indie obcecado en sustituir como eje primordial en sus historias el viaje fantástico por el emocional.
We Bury The Dead (Zak Hilditch)
Por su parte, el director australiano Zak Hilditch insiste de forma recurrente en escenarios apocalípticos, si en These Final Hours (2014) observábamos la conducta de un grupo de personas en el último día antes del fin del mundo, en We Bury The Dead, somos testigos de la travesía a través de los áridos paisajes de Tasmania de una mujer que busca a su marido desaparecido tras un catastrófico experimento militar. Al igual que veíamos en Monsters (Gareth Edwards, 2010), dos personajes antagónicos entrarán en una zona de cuarentena, sustituyendo el virus alienígena de esta por otro provocado por el hombre que ha convertido a algunas víctimas en muertos vivientes. We Bury The Dead vendría a ser un nuevo ejemplo de relato que se aleja conscientemente del género que explota, donde el concepto fantástico sirve como excusa para una serie de disertaciones, algunas centradas en los supervivientes y sus dilemas, otras provistas de un carácter escénico contemporáneo para recrear escenarios que nos pueden remitir al COVID-19 o al accidente nuclear de Fukushima de 2011. En tal sentido, esa ramificación del subgénero, que podríamos denominar como «drama zombie», hace tiempo que muestra un considerable agotamiento creativo. Rememorando dicho concepto, uno de sus últimos exponentes podríamos encontrarlo en el plano final de Arnold Schwarzenegger llorando la muerte de su hija en Maggie (Henry Hobson, 2015), cinta cuya retórica introspectiva pasaba de forma bastante más inadvertida que en We Bury The Dead.
The Furious (Kenji Tanigaki)
Siguiendo en el terreno de las digresiones, en Opus contemplamos, de forma parecida a The Menu (Mark Mylod, 2022), a un grupo de personajes pertenecientes al mundo de la comunicación que es convocado en un apartado lugar por un artista mediático; en la película de Mark Anthony Green, un veterano estrella del pop rodeado de una comunidad sectaria de aduladores. La película deviene un fallido híbrido de géneros que, en cierta manera, podría considerarse como una versión A24 de la simpática Theatre of Blood (Douglas Hickox, 1973), por aquello de mostrar desde postulados modernos una satírica confrontación entre la indulgencia artística y la naturaleza parasitaria de los críticos de entretenimiento. Al igual que muchas de las películas y series que imita descaradamente, el problema de Opus tiene su origen en otro director novel que se excede en sus proyectos, lanzando temas de debate, a priori interesantes, sin ofrecer una perspectiva propia sobre ninguno de ellos. Como lastre añadido, tampoco ayuda a mejorar el conjunto la interpretación de John Malkovich, haciendo de sí mismo una vez más, ni la de Ayo Edebiri, una de las peores actrices de su generación. Por último, el broche de oro llegó con The Furious, erigida como la película de acción más importante del año. Siguiendo la estela de The Raid (Gareth Evans, 2011) o The Night Comes for Us (Timo Tjahjanto, 2018), el film dirigido por el aclamado coreógrafo de acción Kenji Tanigaki parte del propósito de ofrecer más y mejor con relación a mostrar en cada pelea un nuevo giro que intenta superar el anterior, aumentando violencia, magnitud y originalidad, a través de un conjunto de set pieces que parecen estar concebidas cada una a modo de clímax final. Poco importa que la trama del film sea poco más que un esbozo, The Furious está concebida para ser experimentada en una pantalla lo más grande posible, con un público cuanto más bullicioso, mejor, como ocurrió en Sitges. Un artefacto lúdico que crea sinergias con el espectador, posiblemente, sea el tipo de película más agradable de ver en los festivales de cine, ideal si el visionado se produce al final de éste, puesto que un servidor no concibe un mejor antídoto tras tanta sobreexposición temática.
El neorrealismo italiano constituye uno de los movimientos artísticos más influyentes y brillantes de la historia del cine. Este libro propone un recorrido alrededor de sus figuras más destacadas, sobre sus películas más significativas, el cual se inicia en los años treinta, con los primeros signos de una nueva sensibilidad estética en filmes como Tierra madre (Alessandro Blasetti, 1931) u Ossessione (Luchino Visconti, 1943), pasando por sus años de esplendor en la inmediata posguerra, cuando directores como Roberto Rossellini, Vittorio De Sica, Giuseppe De Santis o Alberto Lattuada, articularon una nueva mirada cinematográfica sobre la realidad. El texto también explora en su lánguido ocaso, entre finales de los cincuenta y comienzos de los sesenta, cuando el llamado miracolo economico transformó profundamente el paisaje social y cultural de Italia, y el cine evolucionó hacia otras formas expresivas, si bien el neorrealismo aún tuvo fuerzas para inspirar las primeras obras maestras de Michelangelo Antonioni, Pier Paolo Pasolini y Francesco Rosi. Nacido de las ruinas materiales y morales de la Segunda Guerra Mundial, el neorrealismo convirtió el cine en un espejo de la nación, privilegiando escenarios reales, actores no profesionales y una ética de la verdad que trascendía lo puramente estilístico. Este estudio cultural, político y fílmico busca así ofrecer una visión panorámica de esta sensibilidad aún presente hoy en nuestras pantallas, a través de un minucioso estudio introductorio y la reseña de cincuenta títulos esenciales.
Autor: Antonio José Navarro, Editorial: SÍLEX EDICIONES, S.L., Páginas: 388
Caleb Landry Jones («Get Out») y Harry Melling («Pillion») protagonizan esta película con tintes de folk horror de la directora y productora griega conocida por «Attenberg» (2010). Estreno en Filmin el 28 de noviembre.
El próximo 28 de noviembre, Filmin estrena en exclusiva “Harvest”, el western con tintes de folk horror de la directora griega Athina Rachel Tsangari, productora habitual de Yorgos Lanthimos («Canino», «Alps») y de Richard Linklater («Antes del anochecer»). La película se estrenó en el Festival de Venecia, compitiendo por el León de Oro a la Mejor Película,y ganó el Premio Tops de la Crítica ACCEC en el Americana Film Fest. La historia está basada en la novela homónima de Jim Crace, nominada al Premio Booker en 2013 y editada en España por Hoja de Lata bajo el título «Cosecha». El reparto lo encabezan Caleb Landry Jones (“Tres anuncios en las afueras”, «Get Out»), Harry Melling (“Pillion”, «Harry Potter») y Frank Dillane (“Urchin”). Además, el film está producido por la ganadora del BAFTA Rebecca O’Brien, conocida por su trabajo junto a Ken Loach en la productora Sixteen Films.
«Harvest» narra la historia de una aldea rural aislada, de nombre y lugar indeterminados. Es época de cosecha y, a través de Walter (Caleb Landry Jones), vemos cómo cambia la comunidad con la llegada inesperada de tres personajes extraños: un cartógrafo, un inmigrante y un banquero. El caos se cierne definitivamente con el traspaso de las tierras del cercano señor Kent (Harry Melling), al desconocido señor Jordan (Frank Dillane). Una alegoría enigmática y brutal del capitalismo.
Crear comunidad
La directora, Athina Rachel Tsangari, es una de las mayores exponentes de la nueva ola del cine griego junto a Yorgos Lanthimos. Además de su faceta de productora, mencionada anteriormente, Rachel es conocida por sus anteriores filmes: «The Slow Business of Going» (2000), «Attenberg» (2010) y «Chevalier» (2015). En esta ocasión, su primera vez rodando en inglés, la cineasta ha conseguido juntar a un elenco de ensueño, con nombres tan reconocidos como Caleb Landry Jones (“The florida project”, “Drácula”), Harry Melling (“Harry Potter”, “Pillion”), Frank Dillane (“Harry Potter”, “Urchin”) y Rosy McEwen (“Blue Jean”, “Scarpetta”) a los que se unieron los aldeanos reales del pueblo escocés en el que rodaron, ya que abrieron un proceso de casting en la escuela local.
La simbiosis fue especial y orgánica, según cuenta la directora: “Fue una colaboración muy natural con todos, elenco y equipo como una sola unidad. Vivíamos juntos, trabajábamos juntos, nadábamos, recolectábamos, comíamos, bebíamos juntos. Estábamos forjando una comunidad entre nosotros mientras hacíamos una película sobre la muerte de una comunidad”.
Atemporal, ambigua, pero a la orden del día
Es difícil encasillar “Harvest” en un único género. Rodada en 16 mm y con luz natural, la película es una especie de espejismo: un lugar ambiguo, una época confusa, personajes existencialistas, nadie es ni bueno ni malo. La temática de la pérdida de la tierra y la comunidad es tan actual que Tsangari no quería especificar cuál era el tiempo o el lugar para no caer en ser simplemente una película de época. “Joslyn (guionista) y yo abordamos el guion como una historia moderna: está ocurriendo hoy y en todas partes. Estamos atrapados en este ciclo eterno de pérdida y exilio”, aclara la directora.
Ella lo describe como un western nihilista: “Es un western, pero en este sentido primordial. Normalmente tienes una comunidad invadida por algo, ya sea el mal, o el progreso, o el dinero, y el héroe suele salvar el día. A mí me interesaba un western nihilista donde el personaje forma parte de la comunidad pero, al mismo tiempo, es un forastero. Realmente no pertenece. Hay un desplazamiento en la historia. Luego, al final, toda la comunidad está siendo desplazada, igual que él. No hay redención para él”. Es, en definitiva, un viaje irreal y místico por el que simplemente hay que dejarse llevar.
Acaba de ser presentado en sociedad un primer adelanto, en forma de un teaser tráiler que podéis ver a final de pagina junto a su póster oficial, de la cinta húngara Feels Like Home. Oscuro thriller psicológico dirigido por Gábor Holtai, que pervierte ese concepto visto en películas como Familia de Fernando León de Aranoa, a la hora de mostrar una metáfora sobre las apariencias sociales. Tras su estreno mundial en el pasado Festival de Sitges dentro de la sección Noves Visions (Méliès de plata a Mejor Película de género fantástico), el film llegará a los cines de Hungría el próximo 19 de febrero de 2026.
En Feels Like Home vemos como una solitaria mujer es secuestrada por una delirante familia que está convencida de que es su hija desaparecida. Para intentar sobrevivir, deberá seguirles el juego haciéndose pasar por otra persona mientras intenta encontrar desesperadamente una salida a esta pesadilla.
La película, con guion a cargo del propio Gábor Holtai junto a Attila Veres, está protagonizada por Rozi Lovas, Áron Molnár, Dorka Gryllus, Rozi Lovas, Soma Simon, István Znamenák, Kornél Simon, Kati Zsurzs, Tibor Szervét y Bettina Józsa.
Esta sesión celebra dos figuras esenciales de la vanguardia europea del siglo xx: Stefan y Franciszka Themerson, pioneros del cine experimental en la Polonia de entreguerras
Antes de que el fascismo arrasara Europa, los Themerson ya advertían, con imágenes radicales y poesía visual, la amenaza inminente de los autoritarismos que se cernían sobre el continente. Su obra más emblemática, Europa (1932), basada en el poema futurista homónimo de Anatol Stern, condensa las tensiones políticas, sociales y existenciales de su tiempo. Collage, animación, sobreimpresiones, escritura visual: cada técnica es convocada al servicio de un mensaje claro y urgente, antibélico, antitotalitario, visceral. Cine como grito. Cine como antídoto.
En la Varsovia de los años treinta, realizaron cinco cortometrajes experimentales: Pharmacy, Europa, Moment Musical, Short Circuit y The Adventures of a Good Citizen (1937), el último de los cuales fue el único film anterior a la guerra que sobrevivió a la devastación. Ya en Londres, durante la década de 1940, filmaron dos obras más: Calling Mr. Smith (1943), una pieza antibélica de diez minutos que denuncia la destrucción de la cultura polaca bajo el nazismo, y The Eye and the Ear (1944-45), una interpretación visual de cuatro canciones de Karol Szymanowski.
Su lenguaje cinematográfico se sustentaba en una investigación material rigurosa: el movimiento de luces y sombras sobre objetos, exploraciones nacidas de sus trabajos con fotogramas entre 1928 y 1935. Muchas de las imágenes fueron creadas sobre una mesa de trucos improvisada por Stefan: colocaba objetos diversos sobre papel translúcido, iluminados desde arriba y fotografiados cuadro a cuadro desde abajo, en una coreografía artesanal entre el azar y el cálculo.
La historia de los Themerson se fractura con la invasión nazi de Polonia en 1939. Los negativos originales de Europa se pierden entre bombardeos y saqueos. Él es reclutado por el ejército polaco en el exilio; ella encuentra en el dibujo y la ilustración un refugio íntimo y una forma de resistencia estética. Reunidos en Londres, reinventan su obra y su vida. El trauma del exilio dejó huellas profundas, pero nunca apagó su impulso creativo.
Durante décadas, Europa fue considerada una obra perdida. Hasta que, en 2019, un milagro de archivo la devolvió al mundo: una copia fue hallada en la Bundesarchiv alemana por el Instituto Pilecki. Restaurada por Fixafilm en Varsovia y con una nueva banda sonora compuesta por Lodewijk Muns, Europa regresa no solo como documento histórico, sino como gesto de supervivencia. Hoy, su visión cobra una potencia renovada. En sus formas fragmentadas, en sus cuerpos en negativo, no vemos solo una alerta contra los fascismos del pasado, sino una advertencia urgente para los presentes que habitamos.
Franciszka y Stefan Themerson: Europa, 1931, 35 mm, 12 min; The Adventures of a Good Citizen, 1937, 35 mm, 9 min; Calling Mr. Smith, 1943, 35 mm, 10 min; The Eye and the Ear, 1944, 35 mm, 10 min; Stefan + Franciszka, Tomasz Pobóg-Malinowski, 1974-75, 8 mm, 18 min.
Proyección en digital.
Copias procedentes de Lux, excepto Stefan + Franciszka, procedente de GV Art London.
Fecha: 19 febrero 2026
Horario: 19.00. No se podrá acceder a la sala una vez empezada la proyección.
Acaba de ver la luz de la mano de Searchlight Pictures, un primer avance en forma de un teaser tráiler que podéis ver a final de pagina junto su póster oficial, del nuevo trabajo tras las cámaras de la realizadora Mona Fastvold titulado The Testament of Ann Lee. Tras sus anteriores The Sleepwalker (2014) y The World to Come (2020), Mona Fastvold se adentra en un drama histórico con tintes de musical, que tras su estreno mundial en el pasado festival de Venecia, llegará a los cines de Estados Unidos el próximo 25 de diciembre.
Inspirada en hechos reales, The Testament of Ann Lee se centra en la líder religiosa Ann Lee, fundadora del Movimiento Shaker a finales de la década de 1770, que llegó a construir una de las sociedades utópicas más grandes de la historia de Estados Unidos. Los seguidores de Lee la consideraban el Jesucristo femenino, y sus fieles le rezaban cantando y bailando.
La película, con guion a cargo de la propia Mona Fastvold junto a su marido Brady Corbet, está protagonizada por Amanda Seyfried, Thomasin McKenzie, Lewis Pullman, Christopher Abbott, Tim Blake Nelson, Stacy Martin, Matthew Beard, Scott Handy, Viola Prettejohn, Jamie Bogyo, David Cale y Scott Alexander Young.
Filmin refuerza su apuesta por las proyecciones en pantalla grande y llevará seis de sus próximos estrenos a Madrid, Málaga, Valencia, Gijón, Oviedo y Vigo, del 17 de noviembre al 22 de diciembre.
Filmin, en colaboración con Cine Yelmo, impulsa un ciclo de seis estrenos inéditos en pantalla grande («Harvest», «El silencio de Julie», «Un día con Peter Hujar», «La torre de hielo», «Incógnito» y «DJ Ahmet») del 17 de noviembre al 22 de diciembre, con pases simultáneos los lunes a las 20:00 en Madrid, Málaga, Valencia, Gijón, Oviedo y Vigo. La programación se complementará con actividades especiales itinerantes —presentaciones y coloquios— con la presencia de periodistas, críticos de cine y otras figuras del sector cultural como David Velduque, Paco Tomás, Violeta Kovacsics, Víctor Cinemaexcelsior, Jara Pérez Aitany,Jaime Pena o la directora de “La torre de hielo”, Lucile Hadzihalilovic.
Esta acción conjunta con Cine Yelmo consagra la apuesta de Filmin por las salas como espacio privilegiado de exhibición: una ventana complementaria a la plataforma que garantiza la experiencia de visionado en las mejores condiciones y estrecha la colaboración de Filmin con el sector de la exhibición.
Los títulos del ciclo
«Un día con Peter Hujar», de Ira Sachs
El ciclo reúne seis de los próximos estrenos de Filmin más destacados. «Harvest», de Athina Rachel Tsangari («Chevalier»), es un drama áspero, ambientado en una comunidad rural aislada y protagonizado por uno de los actores más prometedores del cine indie: Caleb Landry Jones. «El silencio de Julie», de Leonardo Van Dijl y producida por la tenista Naomi Osaka, llega tras un sólido recorrido en festivales internacionales y se enfoca en el deporte de élite y el silencio alrededor de los abusos sexuales. «Un día con Peter Hujar», de Ira Sachs («Passages»), propone una pieza de cámara en torno a la figura del fotógrafo neoyorquino, al que da vida el actor Ben Whishaw.
Completan la programación «La torre de hielo», de Lucile Hadzihalilovic, protagonizada por Marion Cotillard y ganadora del premio a la Mejor Película de la sección Zabaltegi-Tabakalera del Festival de San Sebastián; «Incógnito», de Carmen Emmi, un thriller de infiltración ambientado en el Nueva York de los 90 y premiado en Sundance; y «DJ Ahmet», de Georgi M. Unkovski, ganadora del Premio del Público y del Premio Especial del Jurado en Sundance 2025, una ópera prima que fusiona música electrónica y tradición en una aldea de Macedonia.
Proyecciones especiales
Las películas se proyectan simultáneamente en las seis ciudades todos los lunes a las 20:00. El siguiente calendario indica la sede que acoge la actividad especial (presentación, coloquio u otras acciones) cada semana:
17 de noviembre en Vigo: “Harvest” · Yelmo Vigo Travesía
24 de noviembre en Málaga: “El silencio de Julie” · Yelmo Vialia Málaga
1 de diciembre en Valencia: “Un día con Peter Hujar” · Yelmo Mercado de Campanar
8 de diciembre en Oviedo: “La torre de hielo” · Yelmo Los Prados
15 de diciembre en Madrid: “Incógnito” · Yelmo Ideal
22 de diciembre en Gijón: “DJ Ahmet” · Yelmo Ocimax Gijón
Entre los meses de noviembre tendrá lugar junto a Azkuna Zentroa, Círculo de Bellas Artes de Madrid, Filmoteca de Galicia, Filmoteca de Catalunya, y La Filmoteca de València un ciclo retrospectivo dedicado a uno de los periodos clave en la filmografía de Kiyoshi Kurosawa, uno de los grandes cineastas japoneses en activo.
Kiyoshi Kurosawa (Kobe, 1955) alcanzó la madurez como director a finales de la década de los 90, cuando protagonizó una explosión productiva. En esa época dirigiría los dos clásicos del cine de terror que le darían fama internacional, Curey Pulse/Kairo. Son películas fruto del cambio de milenio que se vieron beneficiadas por el boom global del J-Horror, pero que, en realidad, el director reconoce no haber creado desde la perspectiva de las reglas del género
En este ciclo recuperara siete títulos fundamentales de ese periodo de su filmografía que anticipa el cine que Kurosawa crearía en las siguientes décadas, películas en las que sorprende reconocer veinticinco años después temas y problemas que nos son muy cercanos: la incomunicación, el aislamiento y la falta de empatía que paradójicamente han potenciado las nuevas tecnologías, las crisis ecológicas, la viralidad, no solo pandémica, y, sobre todo, la soledad cada vez más presente en las sociedades contemporáneas.
Fechas y lugares:
Bilbao:
Fechas de proyección: Del 4 al 20 de noviembre de 2025.
Entradas: 5€ – 4€ con Tarjeta AZ. Martes, + 65 años: 3,5€ (venta solo en taquilla). Para la compra de entradas: taquillas de Cines Golem Alhóndiga y en golem.es.
Fechas de proyección: Del 18 de diciembre 2025 al 13 de enero de 2026.
Lugar: Filmoteca de Catalunya (Plaça Salvador Seguí, 1. 08001 Barcelona).
Entradas: 4 euros. Entrada reducida: 3 euros.
Más información en la web de Filmoteca de Catalunya (próximamente).
Valencia
Fechas de proyección: Enero 2026.
Lugar: La Filmoteca de Valencia (Plaza del Ayuntamiento, 17. 46002 Valencia).
Entradas: 2.5 euros. Entrada reducida: 1.5 euros.
Más información en la web de La Filmoteca de Valencia (próximamente).
Todas las películas se proyectarán en versión original en japonés con subtítulos en castellano, excepto en Coruña, donde se proyectará con subtítulos en gallego.
Películas y horarios de proyección:
Cure (Kyua / キュア, 1997). Color. 111 min. 35mm.
Intérpretes: : Kōji Yakusho, Tsuyoshi Ujiki, Ana Nakagawa, Masato Hagiwara.
El policía Takabe, interpretado por un magistral Kōji Yakusho, investiga unos extraños asesinatos. Las víctimas aparecen con una herida de arma blanca en forma de “x” y los culpables son personas totalmente normales sin ningún motivo para haber cometido el asesinato. Takabe empieza a sospechar que algo está influenciando a la gente para matar.
La primera obra maestra de Kiyoshi Kurosawa es, según Martin Scorsese, «su película más aterradora». Su control de la luz, el encuadre y el ritmo, hace que «el más mínimo gesto en una esquina del encuadre te provoque un escalofrío».
Azkuna Zentroa: martes 4 de noviembre a las 17:00h y jueves 6 de noviembre a las 19:30h.
Cine Estudio CBA Madrid: miércoles 26 de noviembre a las 19:30h.
Filmoteca de Galicia: martes 2 de diciembre a las 20:30h y miércoles 3 de diciembre a las 18:00h.
Filmoteca de Catalunya: Próximamente.
La Filmoteca de Valencia: Próximamente.
Serpent’s Path (Hebi no michi / 蛇の道, 1998). Color. 86 minutos. 35 mm.
Después de que su hija de 8 años sea raptada y asesinada, el yakuza Miyashita (Teruyaki Kagawa) busca venganza. A él se le une un misterioso personaje, Nijima (Sho Aikawa), con el fin de ayudarle.
Eyes of the Spider y Serpent’s Path conforman un díptico de thrillers noir que ponen de manifiesto los instintos más bajos del ser humano. Las dos parten de asesinatos infantiles para mostrar la atrocidad que se esconde en las almas heridas de sus padres.
Azkuna Zentroa: martes 18 de noviembre a las 19:30h y jueves 20 de noviembre a las 17:00h
Cine Estudio CBA Madrid: viernes 28 de noviembre a las 22:00h.
Filmoteca de Galicia: jueves 11 de diciembre a las 20:30h y viernes 12 de diciembre a las 18:00h.
Filmoteca de Catalunya: Próximamente.
La Filmoteca de Valencia: Próximamente.
Eyes of the Spider (Kumo no hitomi / 蜘蛛の瞳, 1998). Color. 84 minutos. 35mm.
Nijima es un oficinista que un día encuentra al responsable de la brutal violación y asesinato de su hija pequeña. Lo tortura y lo mata. Regresa a su vida normal sintiéndose apático y vacío, hasta que conoce a una banda de sicarios.
A Kiyoshi Kurosawa le ofrecieron hacer dos películas en dos semanas con muy poco presupuesto y aceptó el reto del que nacieron Eyes of the Spider y Serpent’s Path. En ambas películas de este “díptico de la venganza” Sho Aikawa interpreta a un personaje llamado Naomi Niijima, compartiendo ciertas similitudes además del nombre.
Azkuna Zentroa: martes 18 de noviembre a las 17:00h y jueves 20 de noviembre a las 19:30h
Cine Estudio CBA Madrid: sábado 29 de noviembre a las 19:30h.
Filmoteca de Galicia: jueves 11 de diciembre a las 18:00h y viernes 12 de diciembre a las 20:30h.
Filmoteca de Catalunya: Próximamente.
La Filmoteca de Valencia: Próximamente.
License to Live (Ningen gōkaku / ニンゲン合格, 1998). Color, 109 min. 35mm.
Tras diez años en coma por un accidente, Yuta, interpretado por un muy joven Hidetoshi Nishijima, despierta de pronto en un mundo totalmente distinto al que conocía. Desde su inocencia, trata de reconstruir los vínculos familiares y su propia vida, pero no es fácil entender que su existencia ha cambiado para siempre.
Kurosawa decidió hacer una película sobre la idea de familia, descubriendo durante el proceso que “una familia es una relación que nunca se rompe ni se recrea, sin embargo, dura de manera oscura como una ilusión con un destino determinado”.
Azkuna Zentroa: martes 4 de noviembre a las 19:30h y jueves 6 de noviembre a las 17:00h.
Cine Estudio CBA Madrid: jueves 27 de noviembre a las 19:30h.
Filmoteca de Galicia: viernes 5 de diciembre a las 20:30h y martes 9 de diciembre a las 18:00h.
Filmoteca de Catalunya: Próximamente.
La Filmoteca de Valencia: Próximamente.
Barren Illusion (Ôinaru gen’ei /大いなる幻影, 1999). Color. 94 min. 35mm
Los jóvenes Haru (productor musical) y Michi (trabajadora en una empresa de mensajería) intentan sobrellevar una relación amorosa en la sociedad distópica en la que viven. En ella, en medio de una crisis ecológica, los seres humanos son presa del hastío e incapaces de mostrar sus verdaderos sentimientos si no es por medio de la violencia, la locura y el odio.
Interesante punto de inflexión en su filmografía, además de ser una de sus películas más crípticas y surreales, Barren Illusion se ha considerado un ensayo de Bright Future (2003), al retratar ambas a una generación de jóvenes inadaptados..
Azkuna Zentroa: martes 11 de noviembre a las 17:00h.
Cine Estudio CBA Madrid: jueves 4 de diciembre a las 19:30h.
Filmoteca de Galicia: sábado 20 de diciembre a las 18:00h.
Filmoteca de Catalunya: Próximamente.
La Filmoteca de Valencia: Próximamente.
Charisma (Karisuma / カリスマ, 1999). Color, 104 min. 35mm Intérpretes: Kōji Yakusho, Hiroyuki Ikeuchi, Ren Osugi, Yoriko Douguchi. Tras una complicada intervención en el rescate de un político que tenía como rehén un demente, Yabuike, un detective fracasado interpretado por Kōji Yakusho, se adentra en el bosque, donde conocerá a unos personajes muy peculiares con los que debatirá el futuro de un extraño árbol de la zona. Kurosawa nos presenta a Yabuike como un perdedor que solo quiere tomar el papel de observador en una crisis ecológica surreal, posibilitando que sean las leyes de la naturaleza, incomprensibles, las que decidan el destino de esta extraña comunidad y, sin saberlo, de la humanidad. Azkuna Zentroa: jueves 13 de noviembre a las 19:00h. Cine Estudio CBA Madrid: viernes 5 de diciembre a las 22:00h. Filmoteca de Galicia: martes 16 de diciembre a las 20:30h. Filmoteca de Catalunya: Próximamente. La Filmoteca de Valencia: Próximamente.
Intérpretes: Joe Odagiri, Tadanobu Asano, Tatsuya Fuji, Marumi Shiraishi.
El enigmático Mamoru (Tadanobu Asano) vive solo con sus venenosas medusas de colores, que pican a todo aquel que se acerca demasiado. Yûji (Joe Odagiri), un joven emocionalmente inestable que trabaja en la misma fábrica se siente fascinado por Mamoru. Así que cuando este es arrestado, acusado de asesinar a su jefe, Yûji se encargará de las medusas y del padre de Mamoru, lo que le «abre sus ojos» al mundo real.
Una historia en la que Kurosawa presenta una reflexión acerca de la juventud y el futuro, protagonizada por Joe Odagiri y Tadanobu Asano, en un mundo donde las personas intentan compartir sus vidas aceptando que no pueden comprenderse completamente unas a otras..
Azkuna Zentroa: jueves 13 de noviembre a las 19:00h.
Cine Estudio CBA Madrid: miércoles 3 de diciembre a las 19:30h.
Filmoteca de Galicia: miércoles 17 de diciembre a las 18:00h.
Filmoteca de Catalunya: Próximamente.
La Filmoteca de Valencia: Próximamente.
Cloud (Kuroado / クラウド, 2024). Color. 122 min. Copia digital.
Kiyoshi Kurosawa regresó con esta historia al thriller criminal, en el que vuelve a partir de la intersección entre el mundo digital y el nuestro para abordar la violencia soterrada que impregna el día a día de las personas. En ella, un chico que se gana la vida revendiendo objetos a través de Internet, descubre que a veces los actos pueden tener consecuencias imprevistas… y letales.
Con Cloud, Kurosawa revista algunos de los temas que le han acompañado a lo largo de su carrera. En esta ocasión, señala al consumismo y al materialismo como una nueva manifestación del egoísmo que causa el horror.
Cine Estudio CBA Madrid: sábado 6 de diciembre a las 19:30h.
Filmoteca de Galicia: jueves 27 de noviembre a las 20:30h y viernes 28 de noviembre a las 18:00h.
Filmoteca de Catalunya: Próximamente.
La Filmoteca de Valencia: Próximamente.
Kiyoshi Kurosawa – La venganza de la soledad
Kiyoshi Kurosawa (Kobe, 1955) se inició en el rodaje de películas en 8 mm en los 80 durante sus estudios de sociología en la Universidad de Rikkyo bajo la tutela de una figura capital de la crítica y el cine japonés en las últimas cinco décadas, Shigehiko Hasumi. Durante esa década también dirigiría pequeñas producciones destinadas al mercado del vídeo y trabajaría como ayudante de directores como Shinji Sômai, quien seguramente influiría en uno los recursos más reconocibles del cine de Kurosawa, los largos planos secuencia desde un punto de vista distanciado. Una época de formación que probablemente también le aportaría la economía de medios y el tono realista de su cine.
Kurosawa alcanzaría la madurez como director a finales de la década de los 90, cuando protagonizó una explosión productiva dirigiendo quince largometrajes entre 1997 y 2002. En esa época dirigiría los dos clásicos del cine de terror que le darían fama internacional, Curey Pulse/Kairo. Son películas fruto del cambio de milenio que se vieron beneficiadas por el boom global del J-Horror, pero que, en realidad, el director reconoce no haber creado desde la perspectiva de las reglas del género a las que se asocian, que no le limitaron y que no tuvo en cuenta a la hora de hacer un cine que rebosa todas las etiquetas.
Al terror parece llegar por accidente intentando hacer un retrato psicológico del ser humano contemporáneo. Este retrato es también contemporáneo del final del milenio, que impregna, con su aviso de cambio de época y de amenaza del final de los tiempos, las películas de este periodo. Estas películas que nos permitieron descubrir la obra de un director diferente son las que recuperamos en nuestro ciclo.
Un periodo de su filmografía que anticipa además el cine que Kurosawa crearía en las siguientes décadas, películas en las que sorprende reconocer veinticinco años después temas y problemas que nos son muy cercanos: la incomunicación, el aislamiento y la falta de empatía que paradójicamente han potenciado las nuevas tecnologías, las crisis ecológicas, la viralidad, no solo pandémica, y, sobre todo, la soledad cada vez más presente en las sociedades contemporáneas. En su cine hay otro elemento común y reconocible, ante estas circunstancias, la violencia que explota después de estar agazapada tras una fachada de normalidad. Quizá una reacción entendida como venganza de la soledad con la que sus personajes abandonan cualquier responsabilidad que les oprima.
Con una mirada visionaria, Kurosawa parece haber reconocido estas tendencias en el cambio de milenio, y su curiosidad le lleva a investigar más sobre ellas y sobre unos personajes enfrentados a condiciones extremas, a escenarios que, en muchas ocasiones, son apocalípticos. Unos protagonistas que, sometidos al aislamiento y la incomunicación, son vulnerables al horror, al mismo tiempo que, por su ambigüedad moral, artífices de este.
Para este ciclo, hemos recuperado siete títulos fundamentales de esa parte de su filmografía, tan poco accesible hoy, en los que con su estilo sobrio y austero crea una atmósfera de incomodidad, situaciones surreales y una poesía apocalíptica con los que apela a los miedos colectivos más contemporáneos.
La selección arranca, como no podía ser de otro modo, con Cure (Kyua, 1997), una de las películas más inquietantes de las últimas décadas, protagonizada por Kōji Yakusho, amigo y alter ego del director ante la cámara. Yakusho también aparece en License to Live (Ningen gôkaku, 1998), una tragicomedia sobre la búsqueda de nuestro lugar en el mundo en la que comparte elenco con un jovencísimo Hidetoshi Nishijima (Drive My Car), y protagoniza Charisma (Karisuma, 1999), una surreal fábula ecológica. Entre medias, Kurosawa dirigiría Eyes of the Spider (Kumo no hitomi, 1998) y Serpent’s Path (Hebi no michi, 1998). Rodadas en dos semanas y con un limitadísimo presupuesto, estás dos películas se complementan y dialogan para completar su díptico sobre la venganza.
El ciclo continúa con películas alejadas completamente del thirller y el terror, pero en las que Kurosawa continúa experimentando con unos personajes al límite. Barren Illusion (Ôinaru gen’ei, 1999), quizá la película más criptica de la selección, nos traslada a un poético y melancólico fin del mundo. Y continuamos con Bright Future (Akarui mirai, 2002), una historia de liberación protagonizada por dos jóvenes personajes unidos por la rabia interpretados por Joe Odagiri y Tadanobu Asano.
Y para finalizar, recuperamos la última cinta dirigida por Kurosawa, CLOUD (2024) en la que el director muestra la vigencia, y su interés, en los temas que comenzó a tratar en ese periodo en el que se centra nuestro ciclo. Una película que reconecta y actualiza esa visión apocalíptica del aislamiento y el individualismo como consecuencia del mal uso de la tecnología.
«La parada de los monstruos» nos perturba tanto porque se sitúa exactamente en el eje de puertas giratorias que separan la realidad de la ficción, por eso no nos gustaría que existiera, por eso no nos podemos olvidar de ella una vez contemplada. La idea de este libro es montar un artefacto lo más eficaz posible que sirva como manual de consulta a los admiradores del film, pero también a los interesados en la fenomenología que lo acompaña. En esa empresa se ha empeñado un equipo de propensos a lo inadaptado con el fin de analizar la película, el director, su filmografía, los actores, la influencia del fenómeno freaks en otras disciplinas artísticas, la particularidad del monstruo y el estudio de la obra como un fenómeno extracinematográfico. David Alonso, Francisco J. Ortiz, Francisco Pérez-Fernández, Hernán Migoya, Jesús Palacios, José Luis Ordóñez, Juan Laborda Barceló, Juan Ramón Biedma y María Zaragoza. Pocas veces el rigor y la pasión llegan al punto de encuentro del que ellos han partido. Para completar el estudio, encabeza esta obra el relato de Tod Robbins ―Espuelas (Spurs)― que sirve como texto de partida al guion de la película, una narración inédita en nuestro país con un valor literario propio fuera de toda discusión. Los monstruos les esperan para devolverles la mirada.
Autor: Varios autores, Editorial: SÍLEX EDICIONES, S.L., Páginas: 328
La plataforma recorre en noviembre el paso de la dictadura a la democracia a través del cine con tres colecciones y una decena de estrenos que abordan el final del franquismo, el despertar democrático y la recuperación de la memoria histórica.
FlixOlé dedica su programación de noviembre a una de las etapas más determinantes de la historia reciente de España: la Transición. Por medio de tres colecciones y más de 50 películas, la plataforma ofrece una panorámica completa de un país que se desperezaba del franquismo en busca de libertad, explora las obras que dieron voz a quienes no la tuvieron durante la censura y reivindica la corriente que sentó las bases de la modernidad en el cine español en el tardofranquismo.
Coincidiendo con la conmemoración de la muerte de Franco y los 50 años del inicio democrático, FlixOlé presenta escalonadamente tres especiales: ‘La Tercera Vía’, que incorpora al catálogo seis películas de este movimiento que buscó revitalizar la estancada industria cinematográfica del país; ‘Cine de la Transición’, con obras emblemáticas como Tigres de papel (Fernando Colomo, 1977) y El proceso de Burgos (Imanol Uribe, 1979); y ‘Memoria Histórica’, colección con más de 20 títulos que abordaron sin ambages la Guerra Civil, los duros años de la posguerra y la represión franquista, entre los que se encuentra el documental sobre ‘La Pasionaria’: Dolores (José Luis Gª Sánchez y Andrés Linares, 1981).
Tigres de papel: retrato de toda una generación y el inicio de la comedia madrileña
El 20 de noviembre de 1975 marcó el final de la dictadura y el comienzo de un nuevo periodo que condujo a España a la democracia. La conquista de la libertad trajo consigo una profunda transformación social, política y cultural que el cine reflejó. En este contexto, un bisoño Fernando Colomo captó en su ópera prima, Tigres de papel (1977), las tensiones de una ciudadanía que trataba de encontrarse a sí misma.
Protagonizada por Carmen Maura, Miguel Arribas y Joaquín Hinojosa, la película sitúa al espectador en las primeras elecciones generales de España en 1977. En ésta, una pareja con un hijo en común pregona el amor libre, los debates se resuelven bajo el humo de los porros y las convicciones políticas se demuestran empapelando las paredes. Tirando de naturalidad y humor irónico, Tigres de papelplasmó el entusiasmo y contradicciones que caracterizaron los primeros años de la democracia. Aunque Colomo planteó su testimonio como un drama, el filme despertó la carcajada del público y apadrinó una nueva tendencia cinematográfica: la comedia madrileña.
El largometraje fue un ejemplo de la explosión creativa que surgió con el fin de la dictadura y la censura. De este impulso nacieron obras que abordaron los tabúes que la sociedad aún arrastraba. Así, títulos como Ocaña, retrato intermitente (Ventura Pons, 1978), Vestida de azul (Antonio Giménez Rico, 1983) o La muerte de Mikel (Imanol Uribe, 1984) exploraron sin tapujos la diversidad sexual y la identidad; mientras que películas como Función de noche (Josefina Molina, 1981) o El desencanto (Jaime Chávarri, 1976) pusieron frente al espejo las heridas familiares, la represión y las moralinas heredadas del franquismo.
El cine también se atrevió a mirar de frente el terrorismo, como muestran Operación Ogro (Gillo Pontecorvo, 1979) y, especialmente, El proceso de Burgos (1979). El cineasta Imanol Uribe construyó en este último un exhaustivo informe de los 16 militantes de ETA que fueron enjuiciados en Burgos por la muerte del comisario Melitón Manzanas. Se podrá ver en exclusiva en FlixOlé dentro de la colección ‘Cine de la Transición’, disponible a partir del 14 de noviembre. Esta recopilación reúne todas las citadas películas, las cuales actuaron como termómetro de los cambios sociales y reflejaron las ilusiones y conflictos de un país en plena metamorfosis.
Cuando el cine comercial y autoral se unieron en ‘La Tercera Vía’
Una semana antes del especial ‘Cine de la Transición’, FlixOlé dedicará una colección al movimiento que José Luis Dibildos, desde su productora Ágata Films, promovió como una “salida digna” para un cine español que, a comienzos de los años 70, se encontraba en crisis. Sin productoras que impulsaran proyectos, con la censura aún activa y el público alejándose de las salas, el sector buscaba reinventarse. En medio de aquel panorama, Dibildos propuso un modelo intermedio: ‘La Tercera Vía’.
A esta corriente, atractiva en lo industrial y ambiciosa en cuanto a calidad técnica y narrativa, FlixOlé le rinde homenaje con una colección disponible a partir del 7 de noviembre, que incluirá estrenos como Libertad provisional (Roberto Bodegas, 1976) y Mi mujer es muy decente, dentro de lo que cabe (Antonio Drove, 1975). Ambos títulos se suman a las películas fundacionales del movimiento, como Españolas en París (Roberto Bodegas, 1971), Los nuevos españoles (Roberto Bodegas, 1974) y Tocata y fuga de Lolita (Antonio Drove, 1974), además de Hasta que el matrimonio nos separe (Pedro Lazaga, 1977), que abordaron con inteligencia y humor temas como la emigración, el machismo, el contraste generacional o el divorcio.
Entre la reflexión social y el entretenimiento, ‘La Tercera Vía’ se anticipó al espíritu de la Transición y dejó un legado que aún pervive en títulos ya disponibles en la plataforma: Asignatura pendiente (José Luis Garci, 1977), Viva la clase media (José Mª González Sinde, 1980), Mi querida señorita (Jaime de Armiñán, 1972) o Adiós, cigüeña, adiós (Manuel Summers, 1971).
La cámara de los silenciados, ‘Memoria Histórica’
FlixOlé concluirá el 21 de noviembre su homenaje a la Transición apelando a las películas que contribuyeron a recuperar la memoria colectiva y a dar voz a quienes fueron silenciados. En dicha fecha, la plataforma estrenará Dolores (José Luis García Sánchez y Andrés Linares, 1981), documental sobre la figura de ‘La Pasionaria’ que funde los testimonios de la propia Dolores Ibárruri con material de archivo.
Junto a este estreno, FlixOlé ofrecerá una selección de títulos que, desde distintas miradas, reconstruyen episodios negros de la historia española, reflexionan sobre los traumas de la Guerra Civil y contribuyen a recordar a las víctimas del silencio: Las 13 rosas (Emilio Martínez-Lázaro, 2007), ¡Ay, Carmela! (Carlos Saura, 1990), El corazón del bosque (Manuel Gutiérrez Aragón, 1979), La noche más larga (José Luis García Sánchez, 1991), Soldados de Salamina (David Trueba, 2003), Para que no me olvides (Patricia Ferreira, 2005), Los girasoles ciegos (José Luis Cuerda, 2008) y Dragon Rapide (Jaime Camino, 1986).
Mas centrados últimamente en la faceta de producción, el dúo formado por Aaron Moorhead y Justin Benson siguen en la labor de apadrinar nuevos talentos, si el pasado año estuvieron detrás la interesante cinta de bucles temporales Things Will Be Different (Michael Felker), en 2025 producen Descendent (Peter Cilella) y Man Finds Tape (Paul Gandersman, Peter S. Hall), film este último cuyo primer tráiler acaba de ser presentado en sociedad y podéis ver a final de pagina junto a su póster oficial. La película, que estuvo presente en la pasada edición del festival de Sitges dentro de la sección Panorama, supone una nueva incursión en el subgénero del found footage, aquí aderezado con conceptos cercanos al horror cósmico.
En Man Finds Tape vemos como tras recibir una enigmática llamada, la documentalista Lynn Page regresa a su pueblo texano, Larkin, para investigar imágenes inquietantes de sucesos que nadie recuerda. El controvertido pasado de su hermano Lucas, con una webserie viral llamada Man Finds Tape, obliga a Lynn a cuestionarse si puede confiar en él.
La película, con guion a cargo de los propios Paul Gandersman y Peter S. Hall, está protagonizada por John Gholson, Christine V. Hall, Nell Kessler, William Magnuson, Judy McMillan, Kelsey Pribilski, Graham Skipper y Brian Villalobos.
Del 19 al 27 de septiembre de 2025 se celebró la 73.ª edición del Festival de San Sebastián, un certamen supeditado a su condición de festival de clase A por la dificultad que implica mantener el nivel exigido en dicha categoría. A tal respecto, el Zinemaldia, con un presupuesto significativamente menor que otros de primera clase como Berlín, Cannes o Venecia, alcanzó un estimable equilibrio en todas las secciones como New Directors, Perlas o Zabaltegi-Tabakalera, y, sobre todo, en una Sección Oficial que cumplió las expectativas con creces, gracias al nivel de las películas a competición.
La presencia en la Sección Oficial de figuras relevantes como Claire Denis, Agnieszka Holland, Joachim Lafosse o Edward Berger, la inclusión de títulos adyacentes al cine de género como Las corrientes, SAI: Disaster o Ballad of a Small Player, y otro tipo de cine más académico como Nuremberg, fueron esenciales en la edición del 2025, por su variedad temática, autoral y artística.
Como en ediciones anteriores, posiblemente, el gran mérito de la 73.ª edición del Zinemaldia resida en la exhibición de las retrospectivas cinematográficas, sección primordial para descubrir obras de difícil acceso para el espectador y, sobre todo, para la formación de nuevas generaciones de cinéfilos. La retrospectiva de este año estuvo dedicada a Lillian Hellman, a través de un cuidado ciclo compuesto por dieciséis títulos, acompañado de una interesante publicación y didácticas presentaciones previas a las proyecciones a cargo del historiador Felipe Cabrerizo.
A continuación, y al igual que en pasadas ediciones, una primera crónica con los films a concurso en la Sección Oficial, una segunda crítica con el análisis pormenorizado de las secciones Perlas y Horizontes Latinos, y una tercera y última entrega de índole algo más ecléctica, transitando por diferentes apartados como New Directors, Zabaltegi-Tabakalera, Clásicos y Retrospectiva.
Sección Oficial a concurso
El cine español, de igual manera que en anteriores ediciones, tuvo una destacada presencia en el palmarés; dejando de lado su mérito, plantea el interrogante de un festival convertido en un reducto de cine patrio, ya que nueve producciones formaron parte de la Sección Oficial, creando cierta incertidumbre sobre su capacidad de efecto llamada de importantes películas internacionales. Dos películas españolas sobresalieron del resto de la representación nacional, por un lado, la ganadora de la Concha de Oro a la Mejor Película, Los domingos de Alauda Ruiz de Azúa propone una serie de interrogantes cuya mejor virtud es, probablemente, la de evitar respuestas simples. Una joven de 17 años medita la decisión de ingresar en un convento de clausura, ante la estupefacción de su entorno familiar, cuyo status social y cultural dista mucho de dichos postulados religiosos. Alauda Ruiz de Azúa, que ya había indagado en derivas familiares en Cinco lobitos y la serie Querer, sostiene una lúcida mirada equidistante en la que cada uno pueda encontrar un lugar o una justificación ante el conflicto creado. Otro punto álgido del festival fue el esperado regreso a la dirección de José Luis Guerín con Historias del buen valle, secuela espiritual de su documental En construcción, donde el realizador catalán vuelve a adentrarse mediante la no ficción en un relato coral sobre los espacios y la gente que habita en ellos. El escenario, Vallbona, es un barrio degradado del extrarradio de Barcelona que sirve para desarrollar un relato posicionado en las antípodas de la denuncia social, a través de una serie de historias que fijan su mirada en la nostalgia y los lugares identitarios, y la manera de conectarse a una realidad que reivindica ese concepto de comunidad que, al igual que los protagonistas de la película, pareciera estar destinado al olvido.
Historias del buen valle
Por otra parte, Maspalomas, premio a la mejor interpretación protagonista para José Ramón Soroiz, supuso la vuelta al festival del dúo formado por José Mari Goenaga y Aitor Arregi, Loreak (2014), La trinchera infinita (2019), realizadores que ofrecen un sólido relato que orbita alrededor de la ocultación de la condición sexual, aquí expuesto mediante una narrativa inversa a la que suele ser habitual en este tipo de historias; de un entorno hedonista en Maspalomas al inicio de la película, pasamos a las estancias de una gris residencia donde el protagonista tendrá que esconder su homosexualidad. Más decepcionante resultó Los Tigres de Alberto Rodríguez, film que sigue unas coordenadas transitadas con regularidad por el responsable de La isla mínima, como es la difícil existencia social del antihéroe, en esta ocasión, la trama se centra en dos hermanos que trabajan en el sector petrolífero como buzos industriales que se verán abocados a delinquir a causa de su precario estatus económico. Sin embargo, pese a una sólida construcción de personajes, la amalgama del thriller con otros elementos dentro de un contexto de hiperrealidad y exento de un trasfondo político que sí veremos en la más acertada Anatomía de un instante, no termina de ser fluida, con tendencia a dar prioridad a la faceta dramática sobre la genérica, cuyo supuesto sentido de la espectacularidad termina siendo excesivamente contemplativo.
El inalterable compromiso que ha tenido en los últimos años el festival con la cinematografía argentina (mermada por culpa de los recortes llevados a cabo por políticas arbitrarias ajenas a la cultura) dio lugar a la presencia de dos películas a competición de equidistantes autorías. La mirada argentina que nos muestra la realizadora Dolores Fonzi en Belén nos sitúa en un tiempo pretérito: en 2014, una joven ingresa en un hospital sin saber que está embarazada; horas después, despierta esposada a la camilla y rodeada de policías, siendo acusada de haberse provocado un aborto y sentenciada a ocho años de prisión por homicidio. Una abogada luchará por su libertad. Belén pertenece a ese tipo de relatos que podrían circunscribirse a un subgénero en sí mismo, aquellos que indagan en la injusticia social, cuya reivindicación es tardíamente reconocida a través de un proceso judicial. Su nada disimulada condición de alegato político se contrarresta con una función didáctica que no abusa de recursos cercanos a la reiteración de discursos aleccionadores tan habituales y poco sutiles en este tipo de películas. Infinitamente más interesante que Belén, en las antípodas a nivel conceptual, Las corrientes de Milagros Mumenthaler es un film que, al igual que el Safe de Todd Haynes, relata el vacío existencial utilizando el psicodrama como herramienta narrativa. La responsable de La idea de un lago presenta a una exitosa diseñadora de moda que sufre de forma repentina una intensa disociación, expuesta a modo de retrato femenino y el desajuste al que se tiene que enfrentar la protagonista que sufre súbitamente un miedo extremo al agua, anomalía alegórica sobre alguien incapaz de asumir la cotidianeidad, agudizada por múltiples inseguridades y una percepción sensorial acrecentada tanto en cada espacio habitado, como en otros deshabitados. Poco importa que su tramo final abrace, en detrimento de la deconstrucción, un tono algo más explicativo, Las corrientes transita por un trazo autoral inusual, resultando una de las propuestas más estimulantes y arriesgadas vistas este año en San Sebastián.
Un motivo de orgullo para cualquier festival que se precie es la presencia de una autora como Claire Denis a competición. Incluso a estas alturas, resulta paradigmático comprobar cómo el cine de la realizadora francesa se distancia de cualquier tendencia cinematográfica. Le Cri des Gardes, que no disimula en absoluto las costuras teatrales del original de Koltès, únicamente muestra cuatro personajes y un espacio cercado que en todo momento antepone la dialéctica sobre la puesta en escena; coexisten todas las constantes de su autora: derivas causadas por el colonialismo, abismos mentales o personajes varados en terrenos hostiles. Vista su recepción, y sin ser ni mucho menos su mejor película, no estaría de más contextualizar su trayectoria, ya que no deja de ser un hecho sintomático la animadversión generalizada aplicable a otros autores de su generación respecto a los últimos trabajos de una cineasta enorme e irreductible. Otra de las películas más interesantes vistas en la Sección Oficial vino firmada por Joachim Lafosse con Six jours ce printemps-là, nueva demostración del talento del cineasta belga para manejar a la perfección el drama intimista que explora el concepto de la erosión familiar, expuesto aquí desde un argumento minimalista, en apariencia liviano, donde una madre divorciada luchará para que sus hijos puedan disfrutar de unas vacaciones en primavera. Pese al fracaso de todos los planes iniciales, decide (sin contárselo a nadie) quedarse en una villa de lujo en la Riviera propiedad de sus exsuegros. Six jours ce printemps-là aborda esa obsesión de Joachim Lafosse con el hogar representado como un territorio en constante agitación y disputa, aquí, no obstante, apela a cierto lirismo, más cercano al tono evocador del cine de los hermanos Dardenne que a su habitual crispación narrativa.
Six jours ce printemps-là
Seguramente, la elección de Nuremberg en la Sección Oficial fue debida a una decisión del comité de selección del festival para equilibrar contenidos y nacionalidades, cubriendo esa cuota de supuesto cine academicista presente de una manera u otra en las últimas ediciones del Zinemaldia. Adaptación de la novela de Jack El-Hai “El nazi y el psiquiatra”, el film de James Vanderbilt deviene una revisión bastante liviana; para un mayor rigor cinematográfico habría que remitirse a Judgment at Nuremberg (Stanley Kramer 1961), film sobre los juicios de Nuremberg por parte de los Aliados contra el derrotado régimen nazi. La sensación final es la de estar ante una película que se enfoca más en los personajes que en los hechos, principalmente en las figuras de Douglas Kelley (Rami Malek parece obsesionado con ser el rey de la función) y Hermann Göring (Russell Crowe más ajustado en su rol). En definitiva, una película tan colmada de tropos del cine judicial, como carente de la trascendencia que requiere la historia, todo supuestamente en aras de un entretenimiento condescendiente de cara al gran público. El biopic estuvo presente con Franz, recorrido por la vida del ilustre escritor checo Franz Kafka, concebido a modo de un mosaico caleidoscópico cuyo resultado es harto cuestionable. Evitar transitar por lugares comunes o tradicionales, o eludir convenciones, no garantiza que la propuesta sea original o acertada. En tal sentido, la directora Agnieszka Holland apuesta por una obra disruptiva y grandilocuente, donde la escenografía evita establecer cualquier tipo de patrón narrativo al uso mediante caprichosos saltos temporales, representaciones de las actuales visitas guiadas al Museo Kafka de Praga, continuas rupturas de la cuarta pared o guiños autoconscientes sobre vivencias y legado que da la sensación de estar ante un fallido intento por disipar la mitología del protagonista, resultando ser un puzle cuya naturaleza es percibida de manera caprichosa, especialmente al abusar de un concepto referencial que, en este caso, se convierte en excesivamente efectista.
Franz
Arnaud Desplechin, un habitual del festival, presentó Deux pianos, melancólico drama sobre un pianista de concierto francés que se reencuentra con su primer amor, acontecimiento que le sumirá en un conflicto interno relacionado con el presente y pasado de dicha relación sentimental. El responsable de Fantasías de un escritor vuelve a transitar por esos registros emocionales tan habituales en su cine, aquí enfatizados por el manejo musical como primer, y posiblemente único concepto expresivo de una historia que expone una reflexión sobre la posibilidad de moldear nuestras vidas en torno a nuestros mayores arrepentimientos. Loable intención la de un cineasta que parece no perder nunca de vista un centro de gravedad que requiere de una predisposición por parte del espectador, ya que, sin éste, el material pudiera parecer a primera vista algo superficial. Algo más enérgica que la cinta de Desplechin, tanto en forma como en contenido, resultó ser Ballad of a Small Player de Edward Berger, realizador que volvía al festival después de presentar el pasado año Cónclave.Su último trabajo tras las cámaras vendría a ser una reinterpretación del arquetipo del ludópata, en el más amplio concepto del término, a través de un personaje llevado al límite que malgasta sus días y noches en Macao entre juegos y alcohol. A medio camino entre la estética del cine de Guy Ritchie y la propia visión desquiciada de Fear and Loathing in Las Vegas de Terry Gilliam, Edward Berger orquesta una historia que abraza el exceso con todos los riesgos que conlleva tal posicionamiento. Entramado fílmico que establece un curioso paralelismo con el protagonista del relato, personaje que se presenta ante los demás con una actitud de superioridad, fingiendo ser un hombre importante, cuando, en realidad, es solo un farol. En parte, dicho planteamiento es un reflejo de la propia película: Ballad of a Small Player no deja de ser un artificio ostentoso en un envoltorio fascinante que se derrumba como un castillo de naipes.
SAI: Disaster
El oscuro thriller liminal SAI: Disaster vino a cubrir una agradecida cuota de cine de género presente en la Sección Oficial en las últimas ediciones. Al igual que la excelente Shokuzai de Kiyoshi Kurosawa, el segundo trabajo del dueto formado por Yutaro Seki e Hirase Kentaro, es el remontaje de una miniserie televisiva donde asistimos a una narración elíptica y fragmentada en varios personajes que, en lugares y tiempos diferentes, se cruzan con un misterioso hombre que adopta distintos roles y personalidades. El inquietante personaje del actor Teruyuki Kagawa, también protagonista de la ópera prima de sus realizadores, la igualmente perturbadora Roleless, es llevado a la hipérbole como asesino metafórico de una sociedad proclive al concepto de la catástrofe y del mal agüero. Se agradece bastante la notoria pleitesía al cine de Kiyoshi Kurosawa, especialmente visible en su tono alienante y en su intención de no ceder a resoluciones gratificantes destinadas al gran público por parte de unos cineastas a seguir con detenimiento desde este momento. La más convencional Couture de Alice Winocour, nos sitúa en el mundo de la moda, evitando sacar los trapos sucios de dicha industria, y bastante menos amena que Prêt-à-Porter de Robert Altman, Couture se sumerge en plena vorágine de la Semana de la Moda de París, donde el espectador será testigo de las historias cruzadas de tres mujeres pertenecientes a dicho entorno, una directora de cine estadounidense, una joven modelo de Sudán del Sur y una maquilladora francesa. A lo largo de su día a día, Alice Winocour crea un arco argumental que indaga en el temor y la vulnerabilidad que hay detrás del glamour, concepto lastrado por una suerte de exploración de los personajes y sus problemáticas en las que el escenario es percibido como una simple excusa. Para más inri, Couture, en su acto final,se decanta de forma arbitraria por la historia menos interesante, la del personaje interpretado por Angelina Jolie, aderezada con un tono condescendiente sobre cómo hacer frente al cáncer, bordeando peligrosamente el panfleto.
Her Heart Beats in Its Cage
Otra apuesta que indaga en la cotidianeidad de la mujer fue la cinta china Her Heart Beats in Its Cage de Xiaoyu Qin, relato sobre la maternidad frustrada, donde una mujer, tras pasar diez años en prisión por matar a su esposo, intenta rehacer su vida. Obra que transita por los estigmas y la supervivencia de quienes lo padecen en la China actual, su mayor virtud reside en una contención que, afortunadamente, se aparta del subrayado y de discursos sociales de tono redentor, tendencia bastante habitual en gran parte del cine social proveniente del país asiático. Obra en apariencia modesta en lo relativo a sus postulados, pero provista de resonancias inequívocamente universales. De imaginarios femeninos también trata, en cierta medida, Winter of the Crowde Kasia Adamik, thriller político que nos traslada a la Polonia de 1981, un escenario caótico donde una profesora británica de psiquiatría invitada por la universidad de Varsovia tendrá que afrontar las consecuencias de la ley marcial y de una revuelta estudiantil. Película que puede ser entendida como un tratado sobre la obligación moral que tienen los foráneos a la hora de usar su relativa seguridad como escudo para los oprimidos, Winter of the Crow, alejada de su faceta más puramente genérica, versa sobre alguien que intenta escapar de un mundo donde le cuesta comunicarse, mostrando el retrato de alguien atrapado en una pesadilla, enfatizado por una fotografía turbia que retrata Varsovia como una ciudad gris, donde los exteriores gélidos y los interiores húmedos otorgan un inusual tono de desasosiego, que extrapola narrativas adyacentes al consabido relato de intriga internacional.
Cincuenta años después de su muerte, un programa especial recuerda al poeta, cineasta y pensador con Teorema y El Evangelio según San Mateo
El ciclo ‘Futuros raros’ examina, desde la ficción, el ensayo y el documental, los imaginarios tecnológicos y sociales de nuestro presente
‘Cineteca en familia’ redescubre los mundos animados de Ub Iwerks, pionero del dibujo moderno y creador de Mickey Mouse
‘Linterna’, el ciclo mensual comisariado por Brays Efe y Miguel Agnes, rescata La oreja, obra maestra del miedo y el control firmada por Karel Kachyňa
Cineteca Madrid acoge las nuevas ediciones de Cine por Mujeres Madrid, QueerCineMad, RIZOMA y Márgenes, cuatro de los festivales más representativos del otoño madrileño
Continúan las proyecciones de la retrospectiva dedicada al cineasta chileno Raúl Ruiz
Cineteca Madrid, espacio del Área de Cultura, Turismo y Deporte, dedica el mes de noviembre a las poéticas del futuro y de la memoria. En el cincuenta aniversario de la muerte del cineasta italiano Pier Paolo Pasolini, su cine vuelve a la pantalla como territorio de revelación y combate; junto a él, el ciclo ‘Futuros raros’ explora las ficciones tecnológicas que modelan nuestro presente desde la ironía y la inquietud.
La programación se completa con un homenaje al pionero de la animación Ub Iwerks; el regreso del programa mensual comisariado por Brays Efe y Miguel Agnes, ‘Linterna’, con la inquietante La oreja de Karel Kachyňa, y la celebración de algunos de los festivales más destacados del otoño madrileño. Un mes para pensar el cine como memoria activa y como laboratorio de futuros posibles.
Eterno Pasolini
El 2 de noviembre de 1975, el cuerpo de Pier Paolo Pasolini fue hallado en la playa de Ostia. Poeta, narrador, ensayista y cineasta, Pasolini convirtió el cine en un acto de insurrección moral, un espacio donde lo sagrado y lo político, lo popular y lo erudito convivían con una honestidad sin concesiones.
Cineteca Madrid conmemora el 50º aniversario de su muerte con dos sesiones especiales dedicadas a su obra y su memoria: Teorema (Italia, 1968), parábola sobre la irrupción del deseo y la fe en la vida burguesa, y El Evangelio según San Mateo (Italia, 1964), lectura humanista y radical de los textos bíblicos, acompañada del cortometraje Funeral de Pier Paolo Pasolini (Italia, 1975). Dos miradas complementarias de un creador que hizo de la contradicción una forma de verdad.
Futuros raros en el cine
El ciclo ‘Futuros raros’, comisariado por Bani Brusadin y la artista e investigadora Solveig Qu Suess y organizado en colaboración con Medialab Matadero, reúne una selección internacional de películas, ensayos y piezas de no ficción que interrogan las representaciones tecnológicas del presente y los escenarios de futuro. Entre la especulación y la sátira, estas obras retratan un mundo donde la vigilancia, el control algorítmico y la precariedad se han vuelto la norma.
Organizado en el marco del programa LAB 4 de Medialab Matadero, el ciclo propone una constelación de relatos sobre la incertidumbre contemporánea. Obras como Fresh Kill (Shu Lea Cheang, EE. UU., 1994), The Seasteaders (Jacob Hurwitz-Goodman y Daniel Keller, EE. UU., 2018) o Everything But The World (Lauren Boyle, EE. UU., 2021) se combinan con cortos recientes de artistas como Silvia Dal Dosso, Rouzbeh Akhbari o Ayoung Kim, componiendo un mosaico entre la distopía, el absurdo y la crítica política.
Completan el ciclo las proyecciones: Rola Rolls (eobchae, Corea del Sur, 2024), Welcome to Jankspace, Babes (Daniel Felstead, Jenn Leung, Reino Unido, 2025), CODEX ENTROPIA (Richard Pell, EEUU, 2020), Random Access (Zike He, China, 2023), y Never Rest/Unrest (Tiffany Sia, Hong Kong, 2020).
‘Cineteca en familia’: los mundos animados de Ub Iwerks
El ciclo familiar de noviembre rinde homenaje a Ub Iwerks (1901–1970), pionero de la animación moderna, cofundador de los estudios Disney y creador del diseño definitivo de Mickey Mouse. Inquieto e inventivo, Iwerks fundó su propio estudio en los años 30 y desarrolló la serie ComiColor Cartoons, coloridos cortometrajes inspirados en cuentos y fábulas tradicionales.
Los domingos 16 y 30 de noviembre, a las 12:00 horas, Cineteca presenta dos programas integrales que recuperan estas joyas restauradas en Cinecolor, con música original de Carl Stalling, compositor de Looney Tunes. Fantasía, humor y técnica se combinan en unas piezas que revelan el talento de un visionario del cine de animación.
Ciclo ‘Linterna’, episodio 3: La oreja
En el tercer episodio de ‘Linterna’, el programa comisariado por Brays Efe y Miguel Agnes, se proyecta La oreja (Checoslovaquia, 1969), del cineasta checoslovaco Karel Kachyňa. Prohibida por el régimen tras su estreno, esta obra maestra del cine político europeo convierte una noche de paranoia conyugal en una alegoría sobre la vigilancia y el miedo. Entre el thriller psicológico y el drama íntimo, la película despliega una atmósfera asfixiante donde la desconfianza se convierte en metáfora del poder.
Mes de festivales en Cineteca
Noviembre es, una vez más, el mes de los grandes festivales en Cineteca Madrid. El centro acoge la VIII edición de Cine por Mujeres Madrid (del 4 al 9 de noviembre), el 30º Festival QueerCineMad (del 11 al 16), la 13ª edición de RIZOMA Festival Internacional de Cine & Cultura Entrelazada (del 18 al 23) y el 15º Festival Márgenes (del 25 al 30). Cuatro citas imprescindibles que consolidan el papel de Cineteca Madrid como punto de encuentro del cine independiente y contemporáneo.
Ciclos habituales y nuevas entregas de la retrospectiva sobre Raúl Ruiz
Este mes, ‘Relatos del ruido’ rinde homenaje al músico y programador Javier Piñango (1962–2025) y el ciclo ‘Así son las cosas’ presenta De memoria (de Amaya Hernández, Julia Martos y Florencia Rojas). Además, continúa la retrospectiva dedicada al cineasta chileno Raúl Ruiz, con títulos como Tres tristes tigres (Chile, 1968), La hipótesis del cuadro robado (Francia, 1979) o Misterios de Lisboa (Portugal-Francia, 2010). /
Filmin estrena el 7 de noviembre un documental que expone el grooming, el racismo y la violencia sexual en Roblox, la plataforma de juegos online donde 70 millones de menores crean y comparten mundos virtuales a diario sin regulación suficiente.
Filmin estrena el próximo viernes 7 de noviembre en exclusiva el documental «Juegos peligrosos: Roblox y el Metaverso», dirigido por la cineasta canadiense Ann Shin («My Enemy, My Brother»). La película sigue a tres jóvenes activistas—Alex, Janae y Katie—en una investigación sobre los peligros ocultos de Roblox, la plataforma de juegos online donde juegan diariamente millones de menores de edad.
Estas tres jóvenes gamers encarnan una historia paradójica pero profundamente humana: en el universo gamer, tradicionalmente, las chicas son vejadas, insultadas y menospreciadas. Pero Alex, Janae y Katie, en lugar de abandonar los espacios que las rechazan, se adentran en ellos para investigar y exponer el grooming, el racismo, la misoginia y la explotación sexual infantil que ocurren sin regulación en Roblox. Su trabajo documental revela una verdad incómoda: aunque la plataforma fue diseñada como un espacio seguro para niños, son sus usuarios más activos y comprometidos quienes, de facto, tienen que convertirse en guardianes de la seguridad que la plataforma no garantiza.
Cinco cosas que debes saber de Roblox
Comúnmente comparada con Minecraft, Roblox es una plataforma de creación de mundos virtuales donde millones de desarrolladores crean experiencias simultáneas y sociales. Roblox se describe a sí misma como «el mayor sistema de creación de imaginación en 3D»—es decir, no es un simple juego sino una plataforma donde creadores de todas las edades desarrollan juegos, experiencias sociales, y comunidades.
Roblox tiene 380 millones de usuarios activos mensuales frente a los 193-225 millones de Minecraft, consolidándose como la plataforma más popular actualmente. El 39% de usuarios de Roblox tiene 13 años o menos.
Los depredadores sexuales contactan a menores en Roblox pero trasladan las conversaciones a Discord, una aplicación de chat con escasa moderación. Sin regulación efectiva, comparten contenido sexual explícito y organizan encuentros con ellos. Roblox ha detectado y reportado 23.000 incidentes potencialmente dañinos al National Center for Missing and Exploited Children solo en 2025, aunque algunos investigadores advierten que esta cifra subestima el verdadero alcance del problema.
Janae, una de las protagonistas del documental, experimentó que en Minecraft, su avatar de raza negra era «matado» inmediatamente por otros jugadores, pero cuando lo cambió a blanco, los ataques cesaron. Esta vivencia la inspiró a fundar Black Minecraft. El 27% de gamers reporta racismo regularmente en entornos online. En Roblox, aunque se prohíbe la discriminación, el racismo prospera gracias a las comunicaciones sin filtro.
En Estados Unidos parece que han empezado a tomarse estas cosas en serio. En mayo de 2025, el Congreso reintrodujo el Kids Online Safety Act (KOSA), una ley de protección infantil que busca regular cómo las grandes plataformas digitales protegen a los menores de edad: limitar la comunicación entre adultos y menores, permitir a menores y padres eliminar cuentas y datos personales fácilmente, y publicar reportes anuales de transparencia sobre casos de explotación y daño a menores.
El caso Dr. Rofatnik
El documental se articula alrededor del caso de Arnold Castillo, conocido en Roblox como «Doctor Rofatnik», un depredador sexual que operaba bajo múltiples identidades falsas.Katie, una de las protagonistas de la película, fue una de sus víctimas. Castillo creó un avatar majestuoso (sombrero blanco, corbata roja, pin de bandera estadounidense) para parecer influyente, cuando en realidad era un hombre que vivía con su madre en Nueva Jersey. Se hizo popular creando un juego falso de Sonic (sin la autorización de Sega) en Roblox y afirmaba tener adolescentes trabajando para él, lo que usaba como cobertura para acosarles bajo el pretexto de ser su mentor.
En 2021, Castillo contactó a una adolescente de 15 años de Indiana a través de Roblox, la cortejó con regalos, le envió dinero para que escapara de casa, y durante ocho días la violó múltiples veces. Lo que permitió su captura fue que grupos de adolescentes activistas compilaron evidencias de su comportamiento depredador meses antes y advirtieron a la comunidad. El FBI lo arrestó en agosto de 2020. Castillo se confesó culpable y fue condenado a 15 años de prisión federal.
Este programa acompaña a una ponencia del Aula Xcèntric dedicada al deseo en Chantal Akerman (25 de noviembre).
Fragmentos como piezas de intensidad, casi todos relacionados con el temblor, el amor o la tensión sexual, siempre con sentimientos.
«La noche es más larga que el deseo, la cámara es más paciente que la noche, la noche se despierta: Bruselas hervirá». Serge Daney
Una noche calurosa y húmeda de verano en Bruselas. Una noche oscura al ritmo de latidos y pasos. La ciudad como un escenario donde se muestran gestos y fragmentos de una pasión. Taxis, llamadas, diálogos sonámbulos, una canción que regresa. Personajes como sombras errantes: persiguiendo, esperando, huyendo, lanzándose a los brazos, abrazándose. El sentimiento fulgurante que irrumpe y quema, como un relámpago, no se ve: gravita, provoca las imágenes y las conecta. Sábanas, sudor, rastros. Una película como un cuerpo erótico, con intermitencias, que se mueve. En Toute une Nuit, Chantal Akerman explora “el deseo, la fuerza del deseo, el deseo del amor”. Mònica Rovira
«Toute une nuit nació como una sola historia. Después de comenzar a escribir, descubí que había escrito cuatro líneas en una página del cuaderno, cuatro líneas en la siguiente y así sucesivamente. Cada entrada era una historia en sí misma. Cuando las vi todas juntas, habúa una suerte de choque entre ellas, lo que me dio la idea de romper mi historia y hacer una película a partir de fragmentos. Creo que la noche se parece mucho a un plató: es negra. La noche es más irreal, más surrealista. En la noche, el melodrama puede aparecer, pero en la mañana, la vida ordinaria vuelve a comenzar». Chantal Akerman
Toute une nuit, Chantal Akerman, Bélgica, 1982, 35 mm, 91 min
Proyección en digital, VOSE. Presentación a cargo de la cineasta e investigadora Mònica Rovira.
Copia procedente de Filmin. Agradecimientos: Fondation Chantal Akerman.
Fecha: 23 noviembre 2025
Horario: 18.30
No se podrá acceder a la sala una vez empezada la proyección.
Horror Girls: Estados Unidos & Canadá’ invita a recorrer dos territorios clave donde lo monstruoso, lo sobrenatural y lo inquietante han sido moldeados por la mirada femenina. Desde los tiempos silentes de Lois Weber hasta el fenómeno global de ‘The Walking Dead’ producido por Gale Anne Hurd, esta obra traza un mapa tenebroso y fascinante, celebrando el talento de la mujer creadora en la historia del género.
Una joven adolescente regresa de la muerte convertida en una criatura sedienta de sangre tras haber sido sacrificada en un ritual satánico por su grupo favorito; un yuppy, obsesionado con la belleza y la perfección, dedica sus noches a masacrar inocentes y conservar parte de sus cuerpos a modo de trofeo; una joven estudiante de medicina se adentra en el oscuro mundo de la cirugía corporal clandestina, llevando a cabo una perturbadora exploración del cuerpo femenino; un padre, roto de dolor por la muerte de su hijo, decide enterrarle en un antiguo cementerio indio con la esperanza de que regrese… y lo hace. Estas son algunas de las pesadillas de culto que el terror norteamericano dirigido por mujeres ha hecho realidad en las últimas décadas.
Autor: Mònica Garcia Massagué, Ángel Sala, Alexandra West, Heidi Honeycutt, Shelagh Rowan-Legg, Amanda Reyes, Paul Corupe. Editorial: Hermenaute, Festival de Sitges, Páginas: 256