Llega Filmin Picks, una cita mensual con películas de culto por descubrir

Desde el 24 de enero, nuevos estrenos cada mes para acercar al público de hoy propuestas del equipo editorial de Filmin que suelen estar fuera del radar habitual cuando hablamos de las películas clave de la historia del cine.

Filmin pone en marcha Filmin PICKS, un nuevo proyecto en el que la plataforma estrenará versiones remasterizadas de películas de todos los tiempos que, por distintos motivos, han quedado fuera del relato oficial de la historia del cine. A partir del 24 de enero y con nuevas entregas cada mes, Filmin PICKS reunirá una selección de títulos elegidos por el equipo editorial de Filmin, con el objetivo de proponer descubrimientos accesibles para todo tipo de espectadores: películas con grandes ideas narrativas, atmósferas potentes o argumentos que se ven hoy con total pertinencia. La primera entrega de Filmin PICKS se estrena este mes con cuatro títulos programados en dos fechas: 24 y 31 de enero.

Los primeros Filmin PICKS

El 24 de enero llegan dos sorprendentes clásicos del cine checoslovaco. “La bella y la bestia” (1978), dirigida por Juraj Herz, propone una reinterpretación de tono sombrío del célebre cuento: la hija de un mercader se adentra en el bosque en busca de ayuda y acaba retenida en el castillo de una criatura alada víctima de una maldición. Ese mismo día se incorpora “Happy End” (1967), de Oldřich Lipský, una comedia negra construida de fin a principio, como «Tenet» de Christopher Nolan, en la que un hombre “recupera” la vida tras la guillotina y relata su historia retrocediendo hacia los hechos previos a su ejecución.

El 31 de enero será el turno de dos thrillers futuristas. Por un lado, “Dark City” (1997), dirigida por Alex Proyas («El cuervo»), donde un hombre despierta sin memoria en un hotel, perseguido por una serie de asesinatos, mientras descubre una ciudad y unos habitantes que parecen poder alterarse durante la noche. Por otro, “El hombre terminal” (1974), dirigida por Mike Hodges y basada en la novela de Michael Crichton, con George Segal como un informático sometido a una intervención cerebral experimental para tratar sus convulsiones. Cuando el tratamiento falla, el conflicto se desplaza a un terreno tremendamente inquietante.

Vídeos editoriales y prescripción

Filmin PICKS se apoya en una idea central: recomendar es cuidar y ampliar la experiencia del espectador. La selección de cada mes nace del trabajo del equipo editorial de Filmin, capitaneado por Jaume Ripoll. Personas que visionan, revisitan y contextualizan películas para convertir el catálogo en un lugar que se recorre con criterio y se traduce en una propuesta clara: “aquí tienes clásicos como nunca los has visto, y aquí tienes los motivos por los que pueden encajar contigo hoy”.

Por eso, cada estreno de Filmin PICKS llegará acompañado por un vídeo de presentación a cargo de un miembro del equipo editorial (y, en algunas ocasiones, de invitados especiales). Piezas pensadas para abrir puertas: aportar contexto, señalar elementos concretos para entrar en la película y conectar esos hallazgos con una forma de ver cine más amplia, curiosa y compartida.

Filmin PICKS se suma así a la vocación de Filmin como plataforma de prescripción cultural, donde la curaduría humana y la comunidad (las recomendaciones, las colecciones y el acompañamiento editorial) ayudan a descubrir joyas alejadas del canon más repetido y a mirar el cine con más pasión.

La consciencia del alienígena, tráiler para «The Infinite Husk» de Aaron Silverstein

Acaba de ser presentado en sociedad un primer tráiler oficial, que podéis ver a final de pagina junto a su cartel promocional, de la cinta de ciencia ficción independiente The Infinite Husk. Debut en el largometraje del escritor y compositor Aaron Silverstein, la película, tras su paso por festivales como el SXSW o Sitges, dentro de la sección Noves Visions, tendrá un estreno comercial limitado en Estados Unidos previsto para el próximo 6 de febrero de 2026.   

En The Infinite Husk vemos como obligada a ocupar el cuerpo de una joven negra de Los Angeles, Vel, una extraterrestre exiliada, es enviada al planeta Tierra en una truculenta misión para espiar a alguien de su especie y descubrir la potencial amenaza de una nueva y peligrosa ciencia.

La película, con guion a cargo del propio Aaron Silverstein, está protagonizada por Peace Ikediuba, Circus-Szalewski, Geena Alexandra, William Thomas Jones, Michael Jon Murphy, Foreste Jean Feely, Jyl Kaneshiro, Gary Lee Reed y Smaran Harihar.

Cineteca Madrid: Retrospectiva Germaine Dulac

Dedicamos un programa retrospectivo a la cineasta Germaine Dulac, figura clave del cine francés de los años 20 y una de las grandes pioneras de la vanguardia. Su obra combina experimentación formal, pensamiento crítico y una singular manera de entender el cine como arte autónomo. A lo largo de cuatro sesiones recorreremos las distintas facetas de su filmografía, desde la abstracción hasta el compromiso político. El programa incluye sus piezas esenciales del periodo de vanguardia, proyectadas en 16 mm, sus miradas a la cultura española, sus intervenciones musicales que funcionan como auténticos videoclips avant la lettre, y sus videoensayos pioneros, entre ellos el recién recuperado Ce qu’il a dit, ce qu’il a fait, que se verá por primera vez en Madrid. Un retrato amplio y necesario de una autora mal comprendida, generalmente reducida a sus experimentos surrealistas, pero cuyo extenso trabajo, lleno de matices y potencias, sigue iluminando el vasto territorio del cine. 

Programación

Drama y vanguardia

La sonriente Madame Beudet (La souriante Madame Beudet, 1923, 38′)
Madame Beudet es una mujer moderna afrancesada a la que le encanta tocar al piano obras de compositores melenudos, leer novelas y modernas revistas; está casada con un empresario textil muy ordinario y rudo que además aburre a su esposa al tener diferentes intereses culturales a los de ella, como ir al teatro a ver Fausto. 

La Coquille et le Clergyman (1928, 41′)
Obsesionado con la mujer de un general, un sacerdote tiene visiones extrañas de muerte y lujuria, mientras lucha contra sus propios fantasmas sexuales.

Idioma:

Sin diálogos

Formato:

16mm

Pases: Enero

Martes 27

  • 20:00 h
  • Sala Plató

Musicalidades

La fête espagnole (1919, 26′)
Un día de fiesta en un pequeño pueblo de España, Soledad recibe la visita de sus dos pretendientes: Réal y Miguelan, unidos por una amistad muy fuerte y por los mismos sentimientos románticos hacia la ex bailarina. Divertida e indiferente, Soledad les sugiere la idea de un duelo para decidir entre ellos. Acuerdan medir sus fuerzas. Mientras tanto, sigue al joven Juanito a la fiesta y, recordando los hermosos años de su pasada juventud, baila y se emborracha con él toda la noche.

Danses espagnoles (1930, 7′)
En este cortometraje, la bailarina Carmencita García realiza dos bailes de flamenco frente al público.

Un peu de rêve sur le Faubourg (1930, 10′)
Un disco de fonógrafo inspira pensamientos líricos a dos jóvenes enamorados.

Celles qui s’en font (1930, 7′)
En la primera parte, seguimos a una mujer borracha e indigente que toma una bebida en un café. En la segunda mitad, una mujer se muestra abatida por el rechazo de un amante… 

Ceux qui ne s’en font pas (1930, 8′)
Canciones populares acompañan dos escenas de felicidad: un alegre trabajador ferroviario y un grupo de niños bailando.

Idioma:

Sin diálogos

Formato:

DCP

Pases: Enero

Miércoles 28

  • 20:00 h
  • Sala Azcona

Le cinema au service de l’histoire + Ce qu’il a dit, ce qu’il a fait

Le cinema au service de l’histoire (1935, 54′)
Un montaje de noticias que abarca el periodo comprendido entre 1905 y 1935, y que se presenta como «un resumen de la vida política, económica y social de los hombres de nuestra generación», «un momento de la historia contemporánea» y «una obra humana». 

Ce qu’il a dit, ce qu’il a fait (1939, 6′)
Cortometraje que contrapone extractos de discursos públicos de Adolf Hitler con imágenes que muestran la realidad que contradice sus palabras. No hay narración, ni análisis verbal, ni explicación contextual.

> Presentación y coloquio posterior con Imma Prieto, Directora del Museu Tàpies, y la cineasta Tània Balló Colell 

Idioma:

V.O.S.E.

Formato:

DCP

Pases: Enero

Viernes 30

  • 20:00 h
  • Sala Azcona

Abstracciones

L’invitation au voyage (1927, 39′)
En un cabaret portuario un aristocrático conde pasa la noche, con sus sueños y frustraciones, su vida falsa y sus ansias.

Thèmes et variations (1928, 7′)
Evoco a una bailarina. ¿Una mujer? No. Una línea que rebota con ritmo armonioso. Evoco una proyección lumínica entre velos. ¿Materia concreta? No. Ritmo fluido. ¿Por qué debería uno dejar en la pantalla el placer que el movimiento nos provoca en el teatro? Armonía de líneas. Armonía de luz. Líneas, superficies, volúmenes que evolucionan sin el artificio de la evocación, en la lógica de sus formas, desposeídos de cualquier sentido humano, permitiendo elevarse hacia la abstracción, dando así más espacio para las sensaciones y los sueños.

Disque 957 (1928, 7′)
Un estudio de la línea y la forma en el sonido de Frédérique Chopin. Germain Dulac tiene intención de recrear visualmente los motivos del preludio de Chopin en si bemol, que se inspira, de acuerdo con George Sand, por un día gris y lluvioso en La Grande Chartreuse descrito en su invierno en Mallorca, como el sonido melodioso de la lluvia golpeando el techo de tejas.

Étude cinégraphique sur une arabesque (1929, 5′)
Filme experimental que juega con la luz de una manera muy creativa presentando imágenes de caracoles, agua, la tela de una araña o los cristales.

Idioma:

Sin diálogos

Formato:

16mm

Pases:

Pases: Enero

Sábado 31

  • 20:00 h
  • Sala Plató

Crónica Festival de San Sebastián 2025 (III)

Zabaltegi-Tabakalera. Experimentación y derivas autorales

La tour de glace

Dentro del apartado más orientado al riesgo conceptual, varias propuestas de un marcado tono ecléctico transitaron por el trauma y el autodescubrimiento; a tal respecto, Blue Heron, debut en el largometraje de la canadiense Sophy Romvari, centra su mirada en un retrato de corte autobiográfico. Película que, buscando paralelismos recientes, expande de alguna manera la última escena de Aftersun (Charlotte Wells, 2022), con relación a la concepción de la memoria, y cómo esta es expuesta mediante una narrativa ficticia y una documental: la enfermedad mental de un familiar cercano que nunca fue identificada ni tratada de forma satisfactoria. Resulta más interesante la indagación sobre el origen y el ocaso de los recuerdos (equiparando en ocasiones los detalles accidentales e incluso ambientales a los eventos más significativos) que la presumible función terapéutica para su autora en referencia al apartado de no ficción. Uno de los puntos álgidos de la sección y del festival fue La tour de glace, el nuevo trabajo tras las cámaras de Lucile Hadžihalilović, posiblemente su obra más inteligible, en ningún caso menor, donde la responsable de Evolution reincide en opacos imaginarios situados entre la infancia y la adolescencia y su abrupta irrupción en el mundo adulto y cómo, a través de dicha premisa, se exploran conceptos como la dependencia o la sumisión, una constante casi obsesiva en la obra de la cineasta. Se trata de un film narrado como un cuento de hadas gótico de tono onírico, un sobresaliente ejercicio de estilo visual que invita al espectador a sumergirse en un hipnótico escenario metacinematográfico de infinitas capas y múltiples lecturas.  

Kota

La mirada animal al mundo humano y la colisión que se produce entre ambos imaginarios vino de la mano de Kota de György Pálfi, autor que hace unos años se dio a conocer con trabajos de una clara vocación transgresora con tendencia a lo grotesco: Taxidermia (2006) o Final Cut: Ladies and Gentlemen (2012). Curiosamente, en Kota, el realizador húngaro ofrece su película más lineal a nivel narrativo, relatando las peripecias de una gallina que, al igual que hizo Jerzy Skolimowski en EO, equipara su mirada subjetiva con la del espectador. A partir de dicha premisa, situada a medio camino entre la comedia y el drama, las metáforas sobre la gran tragedia humana son tan variadas como en ocasiones previsibles, por ejemplo, equiparar el tráfico de inmigrantes con el encarcelamiento animal o el instinto maternal de la gallina en contraposición con las relaciones decadentes entre los seres humanos. Posiblemente, la gran valía de la película resida en comprobar cómo el cine sigue siendo un medio eficaz a la hora de contemplar el mundo a través de un prisma distinto. Más encaminada a la experimentación, Una película de miedo, al igual que el anterior trabajo de su autor, O futebol (2015), recurre a la diversidad de formatos, el documental, la ficción o el material de archivo, a modo de dispositivos cinéfilos que sirven de herramienta para una suerte de terapia de autoayuda. Con la excusa argumental de seguir sus propios pasos junto a los de su hijo de doce años durante su estancia en un hotel abandonado en Lisboa, Sergio Oksman orquesta una reflexión de carácter contemplativo sobre la identidad y el pasado familiar a través de un espacio de claras resonancias fantasmagóricas, dando como resultado un trabajo algo difuso con relación a unos propósitos autorales, a priori, tan sugerentes como inabarcables.

Fiume o morte!

Otros dos documentales indagaron desde coordenadas más convencionales sobre problemáticas geopolíticas del pasado que, irremediablemente, remiten al presente: por un lado, Fiume o morte! de Igor Bezinovic, supone una distendida recreación de la surrealista invasión tras la Primera Guerra Mundial de la ciudad croata de Rijeka por parte de Gabriele D’Annunzio. A través de un abundante material de archivo, la película reflexiona irónicamente sobre incipientes y absurdos modelos fascistas de antaño por medio de la recreación de sucesos y detalles históricos que pone de relieve cómo la identidad actual de muchos territorios se basa en el legado y reproche a los antiguos intrusos. Por otra parte, Bajo las banderas, el sol del debutante Juanjo Pereira,nos muestra el régimen de Alfredo Stroessner en Paraguay entre 1954 y 1989, a través de una vasta recuperación de material propagandístico. Negando el testimonio o la crónica personal, el documental recurre a conceptos cercanos al found-footage a la hora de reconstruir el ascenso, la toma de poder y caída de la dictadura más longeva de Latinoamérica, mediante la maquinaria visual que lo legitimó. Un detallado ejercicio de arqueología de la imagen política que tiene la virtud de saber utilizar la no ficción como formato inmejorable para la manipulación de material, en ocasiones, focalizado de forma algo obvia como, por ejemplo, cuando paralelamente superpone las palabras de Stroessner loando «las virtudes democráticas» de su mandato con imágenes de la represión que ocurría al mismo tiempo en las calles.

New Directors. Nuevas autorías bajo la contemporaneidad

Bad Apples

Dentro de la sección destinada a óperas primas y segundos trabajos, Bad Apples de Jonatan Etzler cuestiona el sistema educativo mediante la sátira, fijando su mirada en las limitaciones y la ética existentes en dicho ecosistema. Una película que narra la lucha de una joven maestra frustrada con un estudiante decidido a causar el caos. Concepto argumental que puede remitirnos a la estupenda Election de Alexander Payne, por aquello de retratar desde un posicionamiento lúdico enfrentamientos y dinámicas de poder dentro del deteriorado ámbito escolar. Pese a que el retrato social termina siendo bastante turbio, se agradece que su decidida afiliación a la comedia negra se distancie de manidos realismos de naturaleza pedagógica. También de adolescentes y sus problemáticas versa Weightless (Premio a la Mejor Película de esta sección), cinta danesa que se sitúa bajo unas reconocibles coordenadas del coming of age en una historia donde una joven con sobrepeso ingresa en un campamento de verano en el que se dará cuenta de la futilidad de comer de forma equilibrada y hacer ejercicio, ya que son meros componentes secundarios en el aprendizaje vital de la vida.Por fortuna, y pese a lo manido de la temática, la película de la realizadora Emile Thalund no se queda en nociones simples o políticamente correctas, sino que se centra en el ambiguo retrato de alguien que debe afrontar el juicio de su entorno sobre su aspecto y su forma de actuar, saliendo de manera relativamente airosa del reto de retratar el despertar sexual y cómo este termina chocando con determinados comportamientos adultos.

Aro berria

Otras propuestas que orbitaron a través de estructuras narrativas dramáticas, pero desde un prisma más meditativo, en ocasiones, cercano a onirismos lindantes al fantástico fueron, por un lado, la cinta turca As We Breathe de Seyhmus Altun, aproximación a un fracturado núcleo familiar en una situación límite: el devastador incendio en la región de Anatolia acontecido a principios del año 2000. El escenario de tono apocalíptico servirá como perfecta alegoría para una serie de dialécticas, la principal sería el complicado paso a la edad adulta descrita en la historia a modo de migración forzada y su impacto en la infancia que, de forma sugerente, se centran más en la agitación interna de los personajes que en los abruptos acontecimientos del exterior. Por otra parte, Nighttime Sounds pone el foco en marginalidades en la China rural. Como viene siendo habitual en gran parte del cine social contemporáneo de dicho país, el segundo largometraje del realizador Zhongchen Zhang explora un trauma del pasado aplicado al presente representado en una figura femenina que se enfrenta al legado emocional de una explotación de carácter estructural centrada en la historia de la recientemente abolida política del hijo único. Se agradece que la película apueste por una narrativa de contornos poéticos, por momentos, próxima a la fantasmagoría a la hora de recurrir a una evocación que, sin embargo, queda algo lastrada por trillados recursos inherentes a la actual agenda cinematográfica como, por ejemplo, enfocar la mirada femenina en dialécticas próximas al realismo mágico. Una estimulante anomalía fue el debut en el largometraje de Irati Gorostidi con Aro berria, recreación de una aventura utópica de tono disidente, performativo y etnográfico que tuvo lugar durante la Transición en nuestro país. Ambientada en 1978, el relato sigue a un grupo de jóvenes que deciden abandonar su vida laboral en la industria metalúrgica para integrarse en una comunidad aislada en las montañas, lugar donde emprenderán una búsqueda poco ortodoxa de experiencias catárticas compartidas. El paso del oscuro mundo obrero a un contexto libertario es mostrado a modo de ejercicio de cine radical, provisto de una visión tan exigente como inédita, posicionamiento autoral que ejemplifica a la perfección lo que tendría que ser el espíritu de una sección de las características de New Directors.

Horizontes Latinos. El cine identitario

Cobre

El espacio territorial como concepto para gramáticas cinematográficas fue el denominador común dentro del apartado destinado a una parte de la cosecha del cine latinoamericano de 2025: Cobre de Nicolás Pereda entreteje una trama de equívocos, en apariencia banales, en las afueras de un pueblo minero, males endémicos sociales que pasan de ordinarios a extraños, ocasionando un trasfondo ciertamente inquietante. Se trata de una película que, desmarcándose de las tendencias actuales del cine mexicano que denuncian la violencia exponencial del país, utiliza de forma inteligente el recurso del minimalismo para destacar la incomodidad, dibujada a través de un trazo autoral donde lo sugerido y la reiteración de acciones y gestos nos derivan a lo intangible, algo que termina resonando de forma patente en la historia. También existe en Hiedra una visión social poco placentera, en esta ocasión, recurriendo a lo sensorial y corporal (ese concepto cinematográfico que tan bien sabe aplicar Claire Denis a su cine) como principal eje narrativo, aunque, en esta ocasión, dichas coordenadas, demasiado deudoras del hiperrealismo contemplativo, no resultan tan novedosas. A través de una historia de marginalidad y trauma adolescente que gira en torno al difuso vínculo afectivo establecido entre una mujer de 30 años y un adolescente de 17, la realizadora ecuatoriana Ana Cristina Barragánrecurre a la ambigüedad y a una utilización del espacio liminal como punto limítrofe entre lo real y lo imaginario, cuyo resultado final es percibido tan esquivo como lo son sus personajes.

 Nuestra tierra

Uno de los puntos álgidos de Horizontes Latinos vino de la mano de Nuestra tierra de Lucrecia Martel, primer trabajo de no ficción de la responsable de Zama, que recrea el crimen, y posterior juicio, de un líder indígena de Chuschagasta a manos de un terrateniente y dos expolicías. A través de una premisa basada en nociones cercanas al true crime, el asesinato queda registrado en dispositivos móviles. Gracias a curiosos apuntes técnicos como el manejo de los drones para intentar contextualizar el espacio en disputa, Lucrecia Martel orquesta un estimulante discurso sobre las grietas sociales de la actual Argentina con relación al patrimonio territorial, y cómo este es puesto en tela de juicio mediante dudosos sistemas legales. Lúcida reflexión sobre una lógica histórica, expandida a una investigación de carácter etnológico que indaga en una memoria colectiva marcada por el expolio a través de una mirada a los orígenes, al recuerdo comunitario y al concepto de una pertenencia moral. Un espléndido ejercicio de cine político entendido en el mejor sentido del término.

Retrospectiva – Lillian Hellman

Julia

Como colofón a las crónicas del Zinemaldia 2025, me gustaría destacar dos películas, entre las dieciséis proyectadas, pertenecientes a la magnífica retrospectiva dedicada a la dramaturga​ y guionista estadounidense Lillian Hellman. Toys in the Attic de George Roy Hill, adaptación de su pieza teatral estrenada en Broadway en 1960, nos remite a constantes del gótico sureño, una película donde, al igual que la precedente, All Fall Down (John Frankenheimer, 1962), se atisba la sombra de Tennessee Williams. Ambientado en un hogar de Nueva Orleans, el relato muestra el corrosivo comportamiento de dos hermanas solteras y la extraña devoción que sienten por su hermano menor. Drama que pone el foco en el tormento y los sueños incumplidos a través de un estudio sobre la frustración que ejemplifica los melodramas de sociedades ancladas en el pasado tan característicos en el cine de los 60. Por otra parte, la espléndida Julia de Fred Zinnemann se basa en las memorias de Lillian Hellman, en concreto, en el segundo de sus tres libros autobiográficos, “Pentimento”, publicado en 1973, donde se narra la cálida e inocente relación entre dos niñas como contrapunto a la posterior tragedia, cuando años después, sus vidas se separarán a causa de la guerra. Historia al servicio de sus personajes que explora el sentimiento y despertar antinazi de la autora, mediante un tratado cercano al concepto de viaje en el recuerdo, articulado mediante flashbacks y una voz en off que indaga desde distintos posicionamientos en la noción del compromiso moral. Un perfecto cierre de festival ubicado, como suele ser habitual en las retrospectivas, en la sala más pequeña de los multicines Príncipe. Un pequeño reducto destinado a esa cinefilia minoritaria pero fiel que sigue apoyando con su presencia las proyecciones de clásicos como parte esencial de lo que tendría que ser un certamen cinematográfico. 

Palmarés

Concha de Oro: Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa.

Premio Especial de jurado: Historias del buen valle, de José Luis Guerín

Concha de Plata a la mejor dirección: Joachim Lafosse, por Six jours ce Printemps-Là

Concha de Plata a la mejor interpretación: exaequo para José Ramón Soroiz (Maspalomas) y Zhao Xiaohonh (Her heart beats in its cage)

Concha de Plata a la mejor interpretación de reparto: Camila Plaate (Belén)

Guion: Jochim Lafosse, Chloé Duponchelle y Paul Ismaël (Six jours ce Printemps-Là)

Fotografía: Pau Esteve (Los tigres)

Premios fuera de la sección oficial

Premio RTVE Otra mirada: Las corrientes, de Milagros Mumenthaler

Premio Horizontes Latinos: Un poeta, de Simón Mesa Soto (Colombia)

Premio Zabaltegi-Tabakalera: La torre de hielo (Lucile Hadzihalilovic)

Premios Nuevos directores: Weighless, de Emilie Thalund (Dinamarca)

Premio del público a la mejor película: La voz de Hind, de J.A. Bayona

Premio Feroz: Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa

Premio Cine Vasco: Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa

Un compromiso de por vida, póster y tráiler para «Honey Bunch»

Cinco años después de su debut en el largometraje, Violation (2020), el dúo formado por Madeleine Sims-Fewer y Dusty Mancinelli vuelve a fijar su mirada sobre la incomodidad femenina en su nuevo trabajo tras las cámaras titulado Honey Bunch, film cuyo primer tráiler acaba de ser presentado en sociedad y podéis ver a final de página junto a su póster oficial. La película, tras estar presente en la pasada edición del festival de Sitges, llegará a la plataforma Shudder el próximo 13 de febrero de 2026.  

En Honey Bunch vemos como tras un accidente, Diana sufre amnesia y dolores incapacitantes. Homer, su devoto marido, la lleva a una remota clínica de traumatología donde le prometen que se recuperará por completo con la ayuda de una innovadora terapia. Pronto volverá a ser la de antes. Homer está entusiasmado con los progresos de Diana, pero cuantos más tratamientos recibe, menos se parece a sí misma. Diana experimenta visiones inquietantes y nota extraños cambios en el comportamiento de su marido: conversaciones susurradas a puerta cerrada, largos periodos de ausencia y su insistencia en que ella se está recuperando aunque en realidad se siente peor. A medida que los recuerdos perturbadores de su relación comienzan a regresar vívidamente, Diana debe enfrentarse a la posibilidad de que su recuperación tenga un coste mucho mayor de lo que jamás podría haber imaginado, un coste que amenaza con desvelar la siniestra verdad sobre su matrimonio.

La película, con guion a cargo de los propios Madeleine Sims-Fewer y Dusty Mancinelli, está protagonizada por Grace Glowicki, Ben Petrie, Jason Isaacs, Kate Dickie, India Brown, Julian Richings y Jimi Shlag.

  

No te olvides de aquello que crece bajo tus pies. Estudios del folk horror desde la contemporaneidad

El Folk Horror o terror rural es un subgénero, dentro del fantástico, basado en la transmisión de lo terrorífico a través de elementos enraizados con el folclore, las leyendas y las supersticiones. Su origen se remonta a la literatura y los cuentos populares del siglo XIX, si bien su eclosión estética y narrativa llegaría con las diversas cinematografías mundiales a partir de los años sesenta y setenta.

 Este tipo de historias, atravesadas por el ingrediente sobrenatural y sus concomitancias con la brujería, los movimientos neopaganos, la contracultura hippie, el legado de diversos ocultistas, o el miedo social a los cultos y sectas, dará como resultado la reaparición de una serie de creencias ancestrales que permearán los distintos modelos culturales hasta la actualidad.
Este imaginario, que pone en tensión el progreso frente a lo atávico y marginal, ha trascendido las fronteras británicas en las que nació para adaptarse a las realidades de otras geografías: desde los Outback Films australianos o las historias japonesas de fantasmas, hasta el estereotipo de la América profunda.

Desde nuestra contemporaneidad, se puede observar cómo el Folk Horror sigue expandiéndose, también a través de los distintos medios de expresión: videojuegos, cómics, televisión, artes plásticas, etc., dialogando con otros subgéneros como el Slasher o el Survival Horror. Partiendo de estos aspectos, el presente libro ofrece una diversidad de propuestas y reflexiones que giran en torno a esta categoría del terror, como engranaje dentro de la ficción fantástica, contando para ello con una selección de textos de expertos y expertas internacionales. Todo ello, atendiendo a sus propias ramificaciones (mitologías locales, brujería, maldiciones, paganismo, etc.), a la amplitud de sus debates (análisis social, político, cultural, perspectivas feministas, etc.) y a su interconexión con las diversas modalidades de expresión y plataformas de la cultura audiovisual.

Autor: VVAA, Editorial: Tirant Lo Blanch, Páginas: 434

FlixOlé estrena en exclusiva las dos únicas películas protagonizadas por Isabel Pantoja

La plataforma incorpora el 9 de enero a su catálogo los dos títulos con los que la gran pantalla capitalizó la fascinación en torno a la tonadillera: su debut cinematográfico, Yo soy esa, y la película inmediatamente posterior, El día que nací yo

FlixOlé incorpora a su catálogo las dos únicas películas protagonizadas por Isabel Pantoja, una de las figuras más influyentes y reconocibles de la cultura popular española. La plataforma revisita el paso de la tonadillera por la gran pantalla con el estreno en exclusiva, el próximo 9 de enero, de una versión restaurada de su debut, Yo soy esa (Luis Sanz, 1990), y del siguiente y último largometraje que rodó, El día que nací yo (Pedro Olea, 1991).

Además del valor cinematográfico que supone ver y escuchar al icono de la copla interpretando algunos de sus himnos más emblemáticos ante la cámara, ambos títulos se han convertido con el tiempo en documentos imprescindibles para comprender la fascinación social y mediática que despertó Isabel Pantoja, así como su profundo impacto e influencia en el panorama cultural. FlixOlé recupera así un acontecimiento audiovisual que trascendía lo puramente artístico y que generó una expectación sin precedentes, especialmente por la manera en que los personajes dialogaban, de forma directa o simbólica, con la propia biografía de la tonadillera.

Yo soy esa y El día que nací yo se incorporan a la colección ‘Nuestras Folclóricas’, una programación que recuerda a las grandes estrellas que popularizaron el cine musical español, desde los años 30 hasta finales del siglo XX. El especial propone un desfile de batas de cola y costumbres entonadas con acento cañí por figuras de la talla de Imperio Argentina, Estrellita Castro, Juanita Reina, Concha Piquer, Rocío Dúrcal, Lola Flores, Rocío Jurado, la propia Isabel Pantoja y Carmen Sevilla. Esta última protagonizará otro de los estrenos presentes en la nueva colección propuesta por FlixOlé: La bella de Cádiz (Raymond Bernard & Eusebio F. Ardavín, 1953).

Amor y pérdida en el debut cinematográfico de Isabel Pantoja

En un momento en el que la copla atravesaba sus horas bajas, Isabel Pantoja irrumpió con la fuerza de su voz y su personalidad arrolladora en la escena nacional de los 70 para revitalizar un género enraizado en el sentir de todo un país. La artista supo adaptar el cancionero tradicional a los tiempos modernos y se convirtió en un símbolo de la pasión por la copla, una figura que fue agrandando su leyenda con el paso de los años y que fue escuchada en longitudes y latitudes de todo el globo.

Su llegada al cine fue un proceso meditado. A finales de los 70 rechazó debutar en la gran pantalla de la mano de Pedro Masó en La Coquito (1977), al no aceptar las secuencias de desnudos que incluía el guion. Años después, aceptó protagonizar Yo soy esa, proyecto concebido expresamente para su lucimiento y producido por el cantautor Víctor Manuel, que quiso construir un vehículo cinematográfico a la altura de su fama.

En Yo soy esa, Isabel Pantoja interpreta un doble papel: por un lado, a Ana Montes, una consagrada artista cuyo marido (interpretado por José Coronado) se encuentra atrapado en una espiral ludópata y drogodependiente. La pareja acude al estreno del filme que ambos protagonizan, una historia que bien podría plasmar sus vidas tiempo atrás. La misma combina melodrama, numerosos episodios musicales –con interpretaciones de temas como «Se me enamora el alma», «Ojos verdes», «Como dos barquitos» y «Yo soy esa»– y una sugerente estructura de cine dentro del cine que, a su vez, se proyecta como homenaje al cine clásico de folclóricas.

Este juego entre Isabel Pantoja con Ana Montes y su otro alter ego en la gran pantalla, Carmen Torres, estuvo marcado por un contexto de enorme carga emocional y mediática: la reciente muerte de su esposo, el torero Francisco Rivera, ‘Paquirri’.  La propia tonadillera admitió que el filme le ayudó a romper el “encierro” en el que se encontraba. La expectación por verla en la gran pantalla encarnando a un personaje atravesado por el dolor, el duelo y la superación, sumado a los espectáculos musicales y a la presencia magnética de Isabel Pantoja, hicieron de Yo soy esa un éxito de taquilla y un acontecimiento social que trascendió lo estrictamente cinematográfico.

El día que nací yo y otras joyas folclóricas

En la actualidad, la película conserva el testimonio en torno al fenómeno Isabel Pantoja, la capacidad de la copla para adaptarse a nuevos lenguajes y el modo en que cine, música y vida personal se fundieron en uno de los momentos más significativos de la cultura popular española reciente. El largometraje costó 300 millones de pesetas y recaudó más de 650 millones, cifras que animaron a Víctor Manuel a producir el segundo y último largometraje de la artista: El día que nací yo.

Este drama con pinceladas cómicas, dirigido por Pedro Olea y guionizado por Jaime de Armiñán, lleva a la tonadillera a interpretar a Juana Medina, una gitana que vende pescado en el mercado y los fines de semana canta en un tablao. Un profesor desterrado por razones políticas (Arturo Fernández) le propone que lo ayude a hacer un diccionario caló. Juana se siente atraída por el docente, pero también por un cura anarquista amigo de éste. La artista ayuda al religioso a huir del país cuando las autoridades franquistas intentan dar con él. 

Destino y memoria bailan en este melodrama donde el papel de Isabel Pantoja adquiere un tono más trágico, complejo e intenso que su primer largometraje. La copla, más aflamencada, vuelve a ser vehículo de confesión, dolor y redención en esta propuesta con la que FlixOlé completa la colección ‘Nuestras Folclóricas’. Por medio de esta cuidada selección compuesta por una veintena de títulos se podrá disfrutar de musicales con las icónicas Imperio Argentina (Carmen la de Triana), Estrellita Castro (Mariquilla Terremoto y Torbellino), Concha Piquer (La Dolores), Sara Montiel (La violetera y El último cuplé), Marujita Díaz (La corista) y Lola Flores (La Faraona y El balcón de la luna), entre muchas otras.  

La mirada fantasmal, tráiler para «In die Sonne schauen» de Mascha Schilinski

Acaba de ser presentado en sociedad un primer tráiler, que podéis ver a final de pagina junto a su póster oficial, de la cinta alemana In die Sonne schauen, segundo trabajo tras las cámaras de la realizadora Mascha Schilinski, (Dark Blue Girl, 2017). Drama contemplativo que indaga en la muerte, los traumas y la temporalidad, que tras estar presente el pasado año en Cannes (Premio del Jurado) y Valladolid, llegará a nuestro país de la mano de Elastica Films el próximo 8 de mayo de 2026, con el título de El sonido de la caída.       

En In die Sonne schauen vemos como cuatro niñas, Alma, Erika, Angelika y Lenka, pasan su juventud en la misma granja del norte de Alemania. A medida que la casa evoluciona a lo largo de un siglo, los ecos del pasado perduran en sus paredes. Aunque separadas por el tiempo, sus vidas empiezan a reflejarse.

La película, con guion a cargo de la propia Mascha Schilinski junto a Louise Peter, está protagonizada por Hanna Heckt, Lena Urzendowsky, Laeni Geiseler, Susanne Wuest, Lea Drinda, Luise Heyer, Filip Schnack, Luzia Oppermann, Lucas Prisor, Konstantin Lindhorst, Gode Benedix, Martin Rother, Bärbel Schwarz y Florian Geißelmann.  

 

Proyecciones Xcèntric: Radio Liberación. Por un cine musical revolucionario

Abajo y a la izquierda (Martín Baus, 2025)

En las películas de esta sesión, el cine despliega las potencias musicales, sonoras y vibrantes de la denuncia y el activismo anticolonial. Narrada y cantada por primera vez en su idioma criollo, Mujeres de Surinam ofrece un retrato de las voces y las luchas de un país que acababa de alcanzar la independencia. Por otro lado, Abajo y a la izquierda reúne recortes y archivos sonoros de emisoras de radio guerrilleras para confrontar nuestro presente.

Después de 300 años de dominio colonial ejercido por los Países Bajos, Surinam finalmente logró su independencia. Sin embargo, empresas neerlandesas y norteamericanas mantenían vigente la explotación, el racismo y el empobrecimiento masivo de la población. Para dar cuenta de la situación, Mujeres de Surinam nos invita a conocer las vidas de madres solteras, agricultoras, maestras, desempleadas y migrantes. Estructurada por canciones populares y de protesta, fue producida por Cineclub Vrijheidsfilms, que manejaba una red de distribución y producción de cine militante en los Países Bajos, y por LOSON, la organización nacional neerlandesa para los surinameses.

Siguiendo la tradición del Tercer Cine, el cineasta chileno Martín Baus pone de manifiesto el extractivismo ecológico de Holcim, una compañía suiza de cemento y otros materiales de construcción que actualmente administra reservas naturales en Latinoamérica. Abajo y a la izquierda propone un collage de archivos visuales (con registros del paisaje, fotografías de figuras revolucionarias, palabras y consignas históricas) y archivos sonoros (la voz de Jean-Luc Godard, programas de radio rebeldes o un merengue de Luis «Terror» Días), apilados como capas geológicas para sintonizar nuestro tiempo. Ante el desgaste y la desilusión, estas películas expresan la necesidad de producir objetos artísticos que acompañen las luchas, para que transmitan y transformen la energía en resistencia.

Abajo y a la izquierda, Martín Baus, 2025, 16 mm y digital, Ecuador, Chile, Suiza, 14 min, VOSE; Mujeres de Surinam (Oema foe Sranan), At van Praag, 1978, 16 mm a DCP, Surinam, Países Bajos, 56 min, VOSE.

Fecha: 25 enero 2026

Horario:18.30

No se podrá acceder a la sala una vez empezada la proyección.

Espacio: Auditorio

Precio: 4 € / 3 € Reducida
Abono 5 sesiones: 15 € / 12 € Reducido
Amigos CCCB: gratuito

Venta de entradas en taquillas (taquilles@cccb.org / 933064100) y online.

El viaje espectral, tráiler para «New Dawn Fades» de Gürcan Keltek

Una de las propuestas autorales mas radicales del 2025 fue el nuevo trabajo del realizador turco Gürcan Keltek New Dawn Fades, film cuyo tráiler y póster oficial podéis ver a final de página. Cinta, que tras su paso por festivales como Locarno o el D’A Film Festival, lleva al límite su noción del fantástico a través de un recorrido espectral y apocalíptico por la ciudad de Estambul, mediante una arriesgada incursión en la psicogeografía. La película esta disponible en Filmin con el título de El horizonte desaparece.

En New Dawn Fades vemos como después de varios años de tratamientos para su salud mental, el joven Akin solo sale de casa para visitar de una forma errática los monumentos religiosos de Estambul. Durante esas visitas, el hombre, que va perdiendo el contacto con su verdadero yo, entra en un estado de éxtasis mientras intenta refugiarse en Dios.

La película, con guion a cargo de propio Gürcan Keltek, está protagonizada por Cem Yigit Uzümoglu, Suzan Kardes, Erol Babaoglu, Birce Bircan, Dilan Düzgüner, Gürkan Gedikli, Sahin Hayri Üren, Lilay Gürbüz, Baran Can Eraslan, Gozde Duru, Hasan Kurun, Ekrem Aral Tuna y Damla Alibese.  

  

Cillian Murphy protagoniza «Cosas pequeñas como estas», un drama irlandés premiado en Berlín 

Filmin estrena el 9 de enero la adaptación de la aclamada novela de Claire Keegan, tras pasar por el Festival de Berlín y los premios del cine irlandés. 

Filmin estrena el próximo 9 de eneroCosas pequeñas como estas” el drama irlandés protagonizado por Cillian Murphy (“Oppenheimer”, “Peaky Blinders”), quien también ejerce como productor junto a Matt Damon (“El indomable Will Hunting”, “Infiltrados”) y Ben Affleck (“Argo”, “Pearl Harbor”). La dirección corre a cargo de Tim Mielants, que ya había trabajado con Murphy en la tercera temporada de “Peaky Blinders”. La película fue presentada en la Sección Oficial del Festival de Berlín, donde Emily Watson (“Chernobyl”, “War Horse”) obtuvo el Oso de Plata a la mejor interpretación de reparto. Además, el filme fue ampliamente reconocido en los Irish Film & Television Awards, donde se alzó con los galardones a mejor película, mejor actor protagonista y mejor guion.

Ambientada en 1985, en los días previos a la Navidad, la historia se sitúa en un pequeño pueblo del condado de Wexford, Irlanda. Bill Furlong es un comerciante de carbón que lucha por sacar adelante a su familia: su esposa y sus cinco hijas. Durante una entrega matinal en el convento local, realiza un descubrimiento perturbador que le obliga a enfrentarse tanto a su propio pasado como al silencio colectivo de una comunidad profundamente marcada por el control moral de la Iglesia católica.

La adaptación de la novela

La película adapta la aclamada novela corta homónima de Claire Keegan, finalista del Booker Prize y ganadora del Orwell Prize de ficción política: “Lo que capté de la escritura de Claire es su minimalismo, y sentí que no había otra opción que convertirme en un observador silencioso”, explica Mielants. Esa contención se traduce en una puesta en escena que privilegia los primeros planos y la observación atenta: el protagonista aparece constantemente absorto en sus pensamientos, atravesado por oleadas de vulnerabilidad y contención, mirando y siendo mirado, pero nunca ausente.

El peso del filme descansa, en gran medida, sobre la interpretación de Murphy, a quien el propio Mielants define como “uno de los mejores actores del planeta”. El actor señala que el arco del protagonista funciona como el título de la película sugiere: una acumulación de pequeños gestos y decisiones aparentemente insignificantes que, poco a poco, revelan su verdadera dimensión moral.

Las lavanderías de la Magdalena 

“Para prosperar en esta vida, hay cosas que hay que ignorar”. Así se lo dice Eileen, la firme y pragmática esposa de Bill, cuando percibe en él señales inquietantes de desasosiego. Esa frase condensa la tragedia moral de la Irlanda de los años ochenta y apunta directamente al sistema de silencio cómplice que permitió la existencia de las lavanderías de la Magdalena: instituciones católicas donde miles de mujeres consideradas “caídas” (madres solteras, víctimas de abuso, jóvenes abandonadas) fueron internadas y obligadas a trabajar en condiciones de explotación.

Mielants subraya que el verdadero drama reside en los puntos ciegos de la comunidad, sostenidos por la evasión, el miedo y una falsa inocencia colectiva. En ese contexto, Bill Furlong encarna una encrucijada moral: la posibilidad de romper el silencio o perpetuarlo. 

Crónica Festival de San Sebastián 2025 (II)

Perlak, el festival de festivales

Varias películas de índole revisionista estuvieron presentes en ese gran cajón de sastre temático y autoral que viene siendo la sección Perlas en los últimos años. Nouvelle Vague rememora la gestación de À bout de soufflé de Jean-Luc Godard, film clave que significó el inicio del movimiento cinematográfico francés al que hace referencia el título de Richard Linklater. Ejercicio que puede ser entendido como un cuidado homenaje que refleja el zeitgeist de aquella época, por momentos, demasiado cercano al concepto de mostrar el making-of de una película, sin apenas detenerse en la indagación de significados ocultos de dicha elaboración creativa. Intención loable cuyo equilibrio oscila entre la admiración y el fetichismo cinéfilo y que se solventa con cierto aplomo por el responsable de Before Sunset, pero que, al mismo tiempo, establece curiosas contradicciones percibidas a modo de una suerte de simulacro esteticista con tendencia a la sobreexposición, antagónico en intenciones respecto a la subversión cinematográfica que pretende ensalzar.  

L’étranger

Por su parte, Bugonia vendría a ser la constatación del saco de ideas rotas en el que parece haberse convertido Yorgos Lanthimos en los últimos años. Remake de Save the Green Planet! (Jang Jun-hwan, 2003), película esencial para entender las características y la idiosincrasia del boom del cine coreano de hace dos décadas, el film de Lanthimos resulta algo tedioso, por mucho que recurra al componente lúdico a la hora de desarrollar conceptos ya transitados con anterioridad como, por ejemplo, la radiografía de clases sociales dispares, o mostrar una época de extremismos y fanatismos propicia para la gestación de comportamientos paranoicos ubicados en oscuros universos marginales. Un mal menor, si nos centramos en la naturaleza distendida de la propuesta, algo alejada de la impostura de sus últimos trabajos, Poor Things (2023) y Kinds of Kindness (2024). Bastante más satisfactoria resulta la reinterpretación que hace François Ozon en L’étranger, tanto de la novela homónima de Albert Camus como de su anterior adaptación al cine dirigida por Luchino Visconti en 1967. Película que lleva casi al extremo un aplicado esteticismo; a tal respecto, el trabajo como director de fotografía de Manuel Dacosse, habitual de directores como Fabrice Du Welz, Lucile Hadzihalilovic, Hélène Cattet y Bruno Forzani, resulta abrumador, que establece sorprendentes conexiones con una vertiente conceptual del relato, posiblemente la única vía narrativa válida a la hora de mostrar el nihilista viaje de un personaje en cuyo imaginario anida el vacío emocional. Adaptación distante y oníricamente disociada que tiene la virtud añadida de no intentar ir más allá del texto original.   

     O agente secreto

Cambiando de tercio y tono, otra serie de trabajos indagaron en problemáticas sociopolíticas del pasado y presente, por ejemplo, la estimulante O agente secreto de Mendonça Filho; ambientada en 1977, año clave de la dictadura brasileña, se sitúa bajo coordenadas cercanas al thriller político, y cómo a través de dichos patrones cinematográficos, se aborda la memoria histórica de un país. Su característico tono caleidoscópico ocasiona curiosas rupturas estilísticas y genéricas, en especial las referidas al thriller, espléndidamente ejecutado al inicio y al final del relato, y se sitúa muy por encima de un ligero tono de comedia y una más que discutible incursión dentro del realismo mágico. Las secuelas de una dictadura también forman parte esencial de Un simple accident de Jafar Panahi, película que parte de una anecdótica premisa: el atropello accidental de un perro por parte de un supuesto antiguo torturador del régimen iraní, acontecimiento que reunirá de forma casual a unos antiguos compañeros de prisión que intentarán verificar la identidad del sospechoso. Siguiendo unos códigos cercanos a la comedia absurda que, conforme avanza, adquiere una tonalidad cada vez más oscura que podría emparentarla con Death and the Maiden de Roman Polanski, Un simple accident supone el particular ajuste de cuentas moral de Jafar Panahi con el régimen dictatorial iraní. Panahi lo hace mediante un lúcido relato simbólico que expone dilemas de tono casi metafísico sobre la venganza y el perdón, mostrados como un tratado sobre la pesadilla moral de un país que se plantea el poder recuperar la dignidad después de haber sido obligado a abandonarla.

The Voice of Hind Rajab

La denuncia también está muy presente en The Voice of Hind Rajab de Kaouther Ben Hania, aunque, en esta ocasión, las formas difieren de forma drástica. Película cuya supuesta validez parece estar fundada en la inmediatez de un actual conflicto bélico con un andamiaje narrativo que resulta parcialmente interesante, con relación a cómo diversos dispositivos tecnológicos reflejan dicho imaginario, pero que, sin embargo, adolece de un discutible enfoque en referencia a una puesta en escena que dramatiza y manipula el trágico destino de una niña palestina asesinada en la Franja de Gaza. Creando un debate, tanto en lo concerniente a su valía como testimonio fílmico, como en lo referido a un posicionamiento que plantea serios problemas éticos visibles en el acto final de la película, que podría equipararse perfectamente con los documentales Mondo y sus secuelas, realizados en su día por Gualtiero Jacopetti y Franco Prosperi. Otra interesante reflexión sería hasta qué punto el cine y la política pueden ir de la mano en determinadas situaciones, aquí en relación con gran parte de la crítica e informadores de cine desplazados en la pasada edición del festival de Venecia que exigieron premiarla como un acto reivindicativo, posicionamiento cercano a lo banal y, lo que es peor, muy poco respetuoso con el resto de las películas presentes en el certamen.

Uno de los puntos álgidos de la sección vino de la mano de Joachim Trier con Sentimental Value, relato donde el realizador noruego vuelve a transitar por temas esenciales de su filmografía; el más evidente sería el relacionado con los conflictos inherentes a las relaciones familiares, aquí sumado a la indagación que se hace del concepto del cine dentro del cine, un reflejo del arte como forma de comunicación de los personajes en el relato. El responsable de Thelma (2017) recurre a estilemas narrativos propios del drama nórdico, deudor tanto del cine de Ingmar Bergman como de las introspecciones dramáticas que Woody Allen planteó en films como Interiors (1978) o Another Woman (1988). Poniendo de manifiesto la vigencia de un tipo de cine que hoy sería percibido como anómalo, un drama adulto dialogado de forma austera que gira alrededor de una historia de padres e hijas incomunicados a nivel emocional. Joachim Trier presenta su trabajo más maduro hasta la fecha que, para bien, se ubica en las antípodas de la mayoría de actuales propuestas donde la intensidad dramática se cimenta en toscos subrayados y estridencias.  

Die My Love

Otra introspección, aunque de diversa naturaleza, es la que ofrece Lynne Ramsay en Die My Love, película que parte del concepto de la psicosis posparto que deviene en campo de batalla, temática manida que empieza a mostrar numerosos signos de agotamiento, especialmente en digresiones tan cuestionables como, por ejemplo, las recientes Nightbitch (Marielle Heller, 2024) o Salve María (Mar Coll, 2024). Una premisa argumental que, sin embargo, Die My Love desarrolla de forma más convincente con respecto a las películas antes citadas, en esta ocasión, por la transversal radiografía que hace del American way of life, mediante el periplo de un joven matrimonio que se muda de la gran ciudad a una zona rural tras tener un hijo. Concepto supuestamente idílico, aquí llevado a una situación límite, donde la inseguridad del personaje de Jennifer Lawrence, que toma como principal referencia a Gena Rowlands en A Woman Under the Influence, se transforma en una suerte de comportamiento psicopático. Al igual que en anteriores trabajos de Lynne Ramsay como We Need to Talk About Kevin (2011) o You Were Never Really Here (2017), el argumento de Die My Love versa sobre heridas ocultas, y cómo estas terminan propiciando irracionales comportamientos y simbologías en el tramo final del relato, como el anhelo por querer sentirse vivo. Bastante más distendida en forma y fondo resulta Vie privée de Rebecca Zlotowski, que retrata a una reputada psiquiatra (una esforzada Jodie Foster) que investiga la muerte de uno de sus pacientes convencida de que se trata de un asesinato. Thriller de un evidente espíritu hitchockiano llevado a coordenadas cercanas a la comedia, que se convierte en una discordante amalgama de géneros; la lúdica antes citada, posiblemente, sea la que mejor funcione; la historia recurre a la trama detectivesca y al drama familiar. Una fusión que termina provocando arritmias y cambios de registro poco convincentes, en especial, cuando estos intentan orbitar alrededor de temas más serios como, por ejemplo, la reflexión sobre alguien que se gana la vida escuchando las confesiones más íntimas de sus pacientes, pero no logra averiguar cómo funciona la mente del ser humano en determinadas circunstancias fuera de su alcance. 

Frankenstein

Las dos propuestas de Netflix en el Zinemaldia fueron, por un lado, Jay Kelly, comedia dramática que indaga sobre los recovecos de la fama y la identidad de un famoso actor de Hollywood interpretado por George Clooney que, más que nunca, da la impresión de interpretarse a sí mismo, y que serviría como un perfecto y antagónico programa doble junto con Sentimental Value, por aquello de retratar a un célebre veterano de la industria cinematográfica y sus fracasos como padre. Relato que plantea cuestiones a priori interesantes, tales como la crisis de la madurez que deriva en el miedo a la soledad de alguien que ha vivido alejado de la sociedad, o la dicotomía que se establece entre la identidad y la interpretación, reflexiones que Noah Baumbach lleva a un terreno de cierta indulgencia, donde la crónica de tono transcendente es trasladada a una narrativa harto deudora de la comedia clásica de Hollywood, ocasionando un abrupto desequilibrio entre el humor ligero y el drama crepuscular. Por otra parte, Frankenstein de Guillermo del Toro vendría a ser un nuevo ejemplo de cómo el responsable de Cronos lleva tiempo instalado en una desmesura mainstream donde el recurso ilimitado es percibido como poco favorecedor, algo ya visible en sus anteriores largometrajes como Crimson Peak (2025) o Nightmare Alley (2021). Un material propicio para el director de origen mexicano, en especial por su indagación sobre la relación que se establece entre humanidad y monstruosidad, pero que termina jugando en contra de unos postulados que, curiosamente, ya había elaborado previamente, y con bastante mayor acierto. Poniendo de manifiesto la poco favorecedora confrontación que se origina entre una loable dirección artística que intenta ensalzar el gótico y un sentido narrativo algo obcecado en la literalidad. El acabado visual, como seña de identidad del actual streaming, tampoco termina de favorecer al conjunto.

El último arrebato

Dentro de la sección Zinemira cabría destacar Eloy de la Iglesia, adicto al cine de Gaizka Urresti, film que deviene una modélica revisión de la vida y obra del realizador posiblemente más transgresor de la Transición española. Eloy de la Iglesia, adicto al cine, sirve, al mismo tiempo, de guía didáctica para nuevas generaciones cinéfilas, también de revisión para espectadores expertos. Eloy de la Iglesia fue una de las voces más relevantes de la historia del cine español que, al igual que directores como Pier Paolo Passolini o Reiner Werner Fassbinder, salvando las distancias, desnudó la época que le tocó vivir a través de historias asociadas a lo combativo y la marginalidad. De autorías autodestructivas también versa El último arrebato, documental que gira en torno a la mitología existente alrededor de una película, Arrebato (1980), y su autor, Iván Zulueta. Sus responsables, Marta Medina y Enrique López Lavigne, en algunos momentos, se dejan llevar por un entusiasta, y algo naif, juego de metaficción donde ellos mismos parecen situarse como protagonistas. El resultado es un documental que indaga en incógnitas, evidentemente, sin resolver, provisto de narrativas desiguales, las más acertadas terminan siendo las correspondientes a unas determinadas coordenadas habituales dentro del formato de la no ficción, aquí serían los testimonios de los supervivientes de la película, o escuetos análisis de tono ensayístico, como el realizado por Carlos F. Heredero.

Kubrick total: Cómo cambió el rumbo del cine de Hollywood

Esta es la historia de dos caminos. El primero es el recorrido por Stanley Kubrick y su carrera cinematográfica. El segundo es el de la historia del cine de Hollywood. Ambos se encontrarán en un momento crucial, el año 1968, provocando lo que Steven Spielberg definió como “el big-bang” del género clave del cine comercial moderno, la ciencia ficción. Ese punto crucial de la historia del cine será 2001: una odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968). El presente libro constata la relevancia de esta película, no solo por su calidad cinematográfica, sino por constituirse como punto de giro y unión entre el final de la Era Dorada y el inicio del cine contemporáneo de Hollywood, centrado en las cintas de efectos visuales espectaculares del género de la ciencia ficción y fantasía, que tiene a Star Wars (George Lucas, 1977), y su saga-franquicia, como mayor representante y modelo.

Autor: Sergio Peral, Editorial: SÍLEX EDICIONES, S.L., Páginas: 792

Ciclo de cine “Hiroshi Shimizu – El arte de perderse»

Entre los meses de enero y marzo de 2026 Fundación Japón, Madrid organiza, junto al Círculo de Bellas Artes, Filmoteca de Galicia, La Filmoteca de València y Filmoteca de Catalunya un ciclo retrospectivo dedicado a Hiroshi Shimizu, uno de los grandes maestros de la edad de oro del cine japonés.
 

Hiroshi Shimizu (1903 – 1966) tuvo una larga carrera que le permitió dirigir más de 160 películas durante más de cuatro décadas. Shimizu, del que Kenji Mizoguchi dejo su célebre descripción Yasujirô Ozu y yo logramos hacer buenas películas con mucho trabajo, pero Shimizu es un genio, comenzó trabajando para Shochiku en Tokio a la temprana edad de 21 años, siendo en sus primeros años como director uno de los mejores representantes del nuevo estilo impulsado desde el estudio de Kamata. En Shochiku pasaría las décadas anteriores a la guerra y los años que duró esta, tomando un rumbo diferente, e independiente, tras su fin.  

Sus películas siempre estuvieron marcadas por un naturalismo luminoso, un estilo muy formal y una cámara muy móvil, a la que se ha calificado de errante. Tan móvil o errante como él mismo, conocido por rodar en exteriores y en localizaciones repartidas por todo el país. Siempre mostró en sus historias un interés profundo por los menos representados, por los niños, por las mujeres trabajadoras, por los viajeros y por los marginados.

El ciclo reúne una selección de títulos esenciales que nos permite recorrer diversas etapas de su filmografía, desde una de sus más conocidas películas mudas hasta una de sus últimas películas dirigida en la década de los 50 durante la edad de oro del cine japonés. Las películas que integran el programa muestran la amplitud temática y formal del director, así como su mirada sensible hacia los problemas cotidianos de unos personajes que Shimizu nos muestra siempre cercanos.

Fechas y lugares:

Madrid

Fechas de proyección: del 14 al 31 de enero de 2026.

Lugar: Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes (Calle del Marqués de Casa Riera, 4, 28014 Madrid).

Entradas: 5,5 euros. Entrada reducida: desde 3,5 euros.

Más información en la página web del Círculo de Bellas Artes (próximamente).

A Coruña

Fechas de proyección: febrero 2026.

Lugar: Filmoteca de Galicia (Rúa Durán Loriga, 10, 15003 A Coruña, España).

Entradas: Gratuita.

Más información en la web de Filmoteca de Galicia (próximamente).

Valencia

Fechas de proyección: febrero – marzo 2026.

Lugar: La Filmoteca de Valencia (Plaza del Ayuntamiento, 17. 46002 Valencia).

Entradas: 2.5 euros. Entrada reducida: 1.5 euros.

Más información en la web de La Filmoteca de Valencia (próximamente).

Barcelona

Fechas de proyección: marzo 2026.

Lugar: Filmoteca de Catalunya (Plaça Salvador Seguí, 1. 08001 Barcelona).

Entradas: 4 euros. Entrada reducida: 3 euros.

Más información en la web de Filmoteca de Catalunya (próximamente).

Todas las películas se proyectarán en versión original en japonés con subtítulos en castellano, excepto en Coruña, donde se proyectará con subtítulos en gallego.

Películas y horarios de proyección:

Japanese Girls at the Harbor (Minato no Nihon musume / 港の日本娘, 1933). Blanco y negro. Muda. 94min. 16mm.

Intérpretes: Oikawa Michiko, Inoue Yukiko, Egawa Ureo, Sawa Ranko, Aizome Yumeko, Saito Tatsuo, Nanjo Yasu

Sunako y Dora, amigas de una escuela femenina en Yokohama, están enamoradas de Henry, un chico, que, como ellas, es mitad japonés. Dejando a Dora de lado, Henry empieza a prestarle más atención a Sunako, hasta que comienza a involucrarse con una pandilla de delincuentes y con una mujer llamada Sheridan Yoko. Aunque Shimizu se haría internacionalmente conocido por sus películas sobre niños con un toque documental, en la década de los 30 ayudó a formular el estilo moderno que tipificó las producciones que salían del estudio de Shochiku Kamata. Un buen ejemplo es esta singular película, en la que rueda un melodrama típicamente japonés con un estilo casi europeo, en la que utiliza un montaje audaz y muy rítmico para la época, planos largos con encuadres singulares y un diseño de escenografía moderno.

Forget Love for Now (Koi mo wasurete / 恋も忘れて, 1937). Blanco y negro. 73min. 35mm.

Intérpretes: Kuwano Michiko, Sano Shûji

Yuki trabaja como anfitriona en un bar de Yokohama para poder sustentar a su hijo pequeño, Haru. Después de que su jefe se niegue a compartir los beneficios del local, Yuki se ve obligada a que la acompañe un supervisor, Kyosuke, contratado para asegurarse de que no cause más problemas. Kyosuke queda conmovido tras conocer la devoción que tiene Yuki por su hijo, quien sufre el acoso de sus compañeros de escuela. Una de las películas más antiguas del ciclo Shimizu la rodaría principalmente en interiores, centrándose en la melancolía de una mujer trabajadora y la valentía de un niño.

The Masseurs and a Woman (Anma to onna / 按摩と女, 1938). Blanco y negro. 65min. 16mm.

Intérpretes: Takamine Mieko, Tokudaiji Shin, Himori Shinichi, Saburi Shin, Bakudan Kozo, Sakamoto Takeshi, Kasuga Hideko.

Tokuichi y Fukuichi son dos masajistas ciegos ofreciendo sus servicios por los complejos de baños termales situados en la península de Izu. En uno de estos complejos, Tokuichi atiende a una mujer misteriosa proveniente de Tokio llamada Michiho, quien le parece tanto atractiva como enigmática. Cuando una serie de robos comienzan a producirse en el complejo, Tokuichi se da cuenta de que el ladrón solo puede ser Michiho. Aunque Hiroshi Shimizu escribió el guion de The Masseurs and a Woman, una de sus películas más personales fue en realidad el resultado de la improvisación, con Shimizu llevando a un elenco y equipo de ideas afines a una locación tan de su gusto como Izu dejando que la película se desarrollara desde allí.

Introspection Tower (Mikaheri no tô /みかへりの塔, 1941). Blanco y negro. 110min. 16mm.

Intérpretes: Ryu Chishu, Miyake Kuniko, Morikawa Masami, Nara Shinyo, Nomura Yuiko, Yokoyama Jun, Otsuka Norio, Furuya Teruo.

Basada en la novela de Toyoshima Yoshio compuesta por las notas escritas por Kumano Ryuji, jefe de una institución para jóvenes delincuentes, Instrospection Tower es una película raramente producida por un estudio en su época, mostrando un problema social mediante un estilo documental. En esta singular película Shimizu nos habla, desde su amor a la infancia y su particular optimismo, de una escuela donde más de 200 niños con necesidades especiales viven en varias casas construidas en un extenso campus. A cada uno se le asigna un maestro y un cuidador a los que se les llama «Mamá» y «Papá», con los que la escuela busca integrarlos en un ambiente familiar, brindándoles desde educación básica hasta formación profesional sencilla.

Notes of an Itinerant Performer(Uta-jo oboegaki / 歌女おぼえ書, 1941). Blanco y negro. 95min. 16mm.

Intérpretes: Mizutani Yaeko, Uehara Ken, Fujino Hideo, Asagiri Kyoko, Tsuda Haruhiko, Kawamura Reikichi, Kasuga Hideko, Tomimoto Minpei.

Uta es una bailarina en una pequeña compañía itinerante liderada por Monroku. Un día, harta de una vida nómada y de que no la respeten, aprovecha el abandono de Monroku y de la compañía para comenzar a trabajar en casa de un antiguo conocido, con el que coincidió haciendo de geisha sustituta. Allí comienza enseñándole a la hija de su conocido, Nuiko, a bailar. Interpretada por una gran actriz como, Mizutani Yaeko, Notes of an Intinerant Performer recoge la tradición del teatro shinpa, o “nuevo estilo”, en el que se contaban historias melodramáticas, de mujeres sufriendo un destino trágico por el perjuicio social y la desigualdad. En manos de Shimizu el elemento trágico se suaviza y la historia es contada con una perspectiva más sutil.

Ornamental Hairpin (Kanzashi / 簪, 1941). Blanco y negro. 68min. 16mm.

Intérpretes: Tanaka Kinuyo, Kawasaki Hiroko, Saitô Tatsuo, Ryû Chishû, Himori Shinichi, Mimura Hideko, Yokoyama Jun, Otsuka Masayoshi, Kawara Kanji, Sakamoto Takeshi.

Emi y su amiga Okiku deciden hacer una breve parada en unos baños termales durante un viaje en grupo por las montañas de Yamanashi. Al día siguiente, cuando ambas se han ido, Nanmura, un joven exsoldado recuperándose en los baños termales, se hace daño al pisar una pinza de pelo de una mujer. Un accidente que le parece muy romántico. Trabajando sobre una novela de Ibuse Masuji, Shimizu nos vuelve a mostrar un complejo de aguas termales como un lugar de evasión, casi utópico, ayudando a que esta obra tenga un tono relajado. A la vez, Ornamental Hairpin es una muy cuidada producción cinematográfica ejemplo de la parte más luminosa del cine japonés durante la guerra.

Mr. Shosuke Ohara (Ohara Shosuke-san / 小原庄助さん, 1949). Blanco y negro. 90min. 16mm.

Intérpretes: Ôkôchi Denjirô, Kazami Akiko, Iida Choko, Tanaka Haruo, Kiyokawa Soji, Himori Shinichi, Miyakawa Reiko, Ayukawa Hiroshi, Kiyokawa Nijiko.

Sugimoto Saheita, un prominente terrateniente rural con un largo, y prestigioso linaje familiar, vive su vida como una figura de una canción del folclore japonés, Ohara Shosuke-san: se levanta tarde, bebe por la mañana y es descuidado con el dinero. Mr. Shosuke Ohara puede parecer una más de las muchas películas de la época donde se promovían políticas de democratización durante la ocupación por parte de los aliados, pero Shimizu con su humanismo luminoso la convierte en una historia conmovedora, rebosante de calidez y humor, y marcada por un tono muy desenfadado en la que destaca cómo aprovecha al máximo la interacción de los personajes con los escenarios y la riqueza de los paisajes.

The Shiinomi School (Shiinomi gakuen/しいのみ学園, 1955). Blanco y negro. 98min. 16mm.

Intérpretes: Kagawa Kyoko, Uno Jukichi, Hanai Ranko, Kawarasaki Kenzo, Iwashita Ryo, Shimazaki Yukiko, Ryuzaki Ichiro, Mori Mitsuhiro.

Yamamoto, un profesor de psicología en la universidad, y su mujer, Fumiko, tienen dos hijos, uno de ellos, Yudo, sufre un tipo de parálisis. Por este motivo, Yamamoto y su mujer, deciden usar todo su dinero para crear una escuela donde niños con necesidades especiales parecidas puedan conseguir el amor y el cuidado suficiente para hacer crecer su confianza en sí mismos. Basada en una historia real, se trata de la única película de la época que trató los problemas de los niños con necesidades especiales. El humanismo y la empatía característica de Shimizu hace que la la historia que nos cuenta resulte optimista y luminosa.

Teaser tráiler para «Look Back», lo nuevo de Hirokazu Koreeda

Acaba de ser presentado en sociedad un primer adelanto, en forma de un breve teaser tráiler que podéis ver a final de página junto a un póster promocional, del nuevo trabajo tras las cámaras del realizador japonés Hirokazu Koreeda titulado Look Back.

El ganador de la Palma de Oro por Shoplifters (2018), que durante 2026 también tiene previsto estrenar Sheep in the Box, adapta en imagen real el manga superventas de Fujimoto Tatsuki que ya contó con un film animado en 2024 en formato mediometraje dirigido por Kiyotaka Oshiyama. Aún sin fecha de estreno prevista, la película apunta a estar presente en algún festival grande de inicio de año, posiblemente Berlín o Cannes.  

Look Back sigue a dos chicas que aspiran a convertirse en artistas creadoras de manga y cuyo vínculo evoluciona a lo largo de años de silencioso crecimiento y pérdida.

La película cuenta con un guion adaptado a cargo del propio Hirokazu Koreeda junto a Ryoko Taguchi.

El D’A 2026 anuncia sus primeros nombres

Christian Petzold será el protagonista del Focus y Mia Hansen-Løve recibirá el Premio D’A 2026

El D’A – Festival de Cinema de Barcelona, que se celebrará del 19 al 29 de marzo de 2026, anucia el nombre de los primeros protagonistas de la 16.º edición del festival: Christian Petzold y Mia Hansen-Løve.

Focus D’A 2026: Christian Petzold

El Focus D’A 2026 estará dedicado al cineasta alemán Christian Petzold, que asistirá al festival para presentar una amplia retrospectiva de su obra – con numerosos títulos inéditos o inaccesibles actualmente y que podremos disfrutar en la gran pantalla de la Filmoteca de Catalunya -, así como el estreno en Cataluña de su último film, Miroirs No. 3. La película, presentada en el Festival de Cannes, está protagonizada por una magnífica b, colaboradora habitual del director en sus producciones más recientes.

La mirada sobre la Europa contemporánea de Christian Petzold, entre esperanzada y siempre a punto de derrumbarse, entre la promesa de futuro y la mirada a las catástrofes pasadas, ha adoptado formas de melodrama, fábula fantástica o relatos sociopolíticos fuera de toda norma. Su cine, heredero directo de la Escuela de Berlín, se caracteriza por una puesta en escena precisa y austera, y con personajes atrapados a menudo en espacios de tránsito. Un cineasta prolífico, seleccionado y premiado en festivales como Berlín (El cielo rojo, Ondina, En tránsito, Barbara, Yella), Venecia (Jerichow, The State I Am In) o San Sebastián (Phoenix), que se ha consolidado como una de las voces imprescindibles del cine europeo contemporáneo.

El Focus D’A 2026 se realiza con la colaboración de la Filmoteca de Catalunya y el Goethe-Institut Barcelona

Premio D’A 2026: Mia Hansen-Løve

La directora francesa Mia Hansen-Løve, una de las más queridas del festival y que visitó en su primera edición para presentar Le père de mes enfants, será galardonada con el Premio D’A 2026. El premio reconoce la trayectoria de una cineasta independiente y personal, que recoge la tradición del cine francés de autor con su mirada siempre renovada y luminosa e historias arraigadas en sus vivencias o su entorno: su hermano en Edén, su primer productor en Le père de más enfants, ella misma en Un amour de jeunesse, el declive de su padre en Una bonita mañana.

Ganadora del Oso de Plata a la mejor dirección en la Berlinale 2016 por El porvenir y del premio especial del jurado de la sección Un Certain Regard de Cannes 2009 por su segundo filme, Le père de mes enfants, Mia Hansen-Løve visitará el D’A 2026 y en el marco del festival mantendrá un diálogo sobre su obra. Su visita a Barcelona será posible gracias a la colaboración entre el D’A – Festival de Cine de Barcelona, ​​la Residència de Guions de la Acadèmia del Cinema Català (dirigida por Carla Simón), ECIB (Escuela de Cine de Barcelona), A Bao A Qu – Cinema en curs. Ciclo Compartir el cinema y la Filmoteca de Catalunya.

Crónica Festival de Sitges 2025 (II)

Noves Visions, la realidad distorsionada

Noves Visions volvió a erigirse en uno de los apartados más sugerentes de Sitges 2025, un espacio con vocación por ofrecer contenidos de un marcado tono autoral, poco dado a limitaciones genéricas. A tal respecto, varias fueron las películas que indagaron en el psicodrama como concepto cercano al fantástico: The Things You Kill, del cineasta iraní Alireza Khatami,oscuro thriller psicológico que transita por la frustración mental de un individuo y cómo tal malestar nace a consecuencia de un violento legado generacional. Película sobre masculinidades erráticas y amenazadas que funciona como una suerte de versión primigenia del Lost Highway de David Lynch, tanto por las disociaciones mentales (y físicas) como por la imposibilidad de reconocerse a uno mismo. Otra interesante y sombría propuesta fue la cinta húngara Feels Like Home, estimulante reflexión sobre la impostura familiar que pervierte el concepto visto en Familia (Fernando León de Aranoa, 1996), donde una solitaria mujer es secuestrada por una familia que jura que es su hija desaparecida. Para sobrevivir deberá aceptar forzosamente ese nuevo rol. Pese a una fuerte carga alegórica que indaga en dinámicas de poder y sumisión, con el trasfondo de la defensa de valores nacionalistas, el cineasta Gábor Holtai gestiona con aplomo coordenadas genéricas aplicadas a un claustrofóbico espacio escénico, evocando desde la distancia narrativas próximas al enclaustramiento como lugar propicio para la pesadilla, visto, por ejemplo, en películas como The Collector (William Wyler, 1965) o Misery (Rob Reiner, 1990).

The Things You Kill

También asistimos a una representación sobre las tensiones generadas en un espacio cerrado en The True Beauty of Being Bitten by a Tick, en esta ocasión, el conflicto se origina entre una invitada y sus huéspedes en una casa de campo. Partiendo de una premisa parecida a la de Safe (Todd Haynes, 1995), por aquello de mostrar la angustia milenarista de un personaje, la película de Pete Ohs cuestiona mediante el sarcasmo la cultura del bienestar aplicada aciertos estilos de vida. Expuesta de forma inteligente en una primera parte mediante un inquietante tono atmosférico y sonoro donde observamos la paranoia de alguien que intuye que algo malo está sucediendo, pero no puede identificarlo. No resulta tan satisfactoria en su resolución a causa de una tosca metáfora, por más que el director la adorne con conceptos weird.

Así mismo, resulta admirable que treinta y dos años después de la referencial Dark Waters, 1993, una de las adaptaciones libres más acertadas del imaginario Lovecraft, Mariano Baino lleve la pesadilla religiosa a la hipérbole en Astrid’s Saints, incursión en el abismo del duelo de una madre, un personaje en un único escenario donde solo queda espacio para el castigo y la penitencia. Un film con evidente vocación de culto expuesto a modo de sinfonía barroca. Posiblemente sea la película más radical de este Sitges 2025 a nivel conceptual, cuya naturaleza inmersiva dota de sentido la existencia de una sección como Noves Visions. Provista también de un innegable carácter experimental, la extravagante fantasía cósmica Transcending Dimensions (Mejor dirección) deviene en un compendio de la obra del japonés Toshiaki Toyoda, autor cuyo sello distintivo de su cine es la fusión de géneros, a cuál más diverso, en esta ocasión, su película es un híbrido de ciencia ficción, sátira, suspense y folclore autóctono. Su excentricidad podría remitirnos de forma puntual a The Holy Mountain (Alejandro Jodorowsky, 1973), ya que recurre a un arsenal de influencias visuales y sonoras y a nociones tan equidistantes como la búsqueda espiritual aplicada a la comedia bizarra.  

Astrid’s Saints

Más modesta en intenciones, la interesante OBEX retrata a un solitario hombre que, con el propósito de recuperar a su perro, se introduce en un juego de ordenador de última generación.Al igual que en su anterior película (Strawberry Mansion, 2021), Albert Birney nos guía a través de un surrealista viaje por los sueños. Pese a ser presentada como una fábula amable, en OBEX, al igual que ocurría enI Saw the TV Glow (Jane Schoenbrun, 2024), existe la voluntad de ir un paso más allá a la hora de evocar una determinada nostalgia, planteando un soterrado subtexto sobre los miedos y emociones para establecer vínculos con los medios tecnológicos que surgieron en la década de los 80. Una interacción que moldeó identidades y estilos de vida herméticos, que agudizó psiques incapacitadas para conectar con otras personas, un mal social que cuarenta años después se intuye como endémico. Por su parte, Dead Lover de la canadiense Grace Glowicki basa su experimentación en mostrar una suerte de subversiva representación teatral rodada en 16 mm. que toma referencias del Grand Guignol y conceptos del cine mudo para plasmar las desventuras de una sepulturera que intenta resucitar a su amante. Película donde romanticismo y humor escabroso se amalgaman con tonalidades camp, discursivas queer o reminiscencias prometeicas, obcecada en convertirse en una obra transgresora cuyo repertorio genérico es percibido como demasiado anárquico, condición inherente al cine underground al que intenta rendir tributo recreando la icónica escena escatológica del Pink Flamingos de John Waters.  

   OBEX

De naturaleza más convencional, la sueca The Home insiste en una temática transitada últimamente con bastante frecuencia: el terror geriátrico, presente en películas como por ejemplo Relic (Natalie Erika James, 2020), La abuela (Paco Plaza, 2021), Night Silence (Bartosz M. Kowalski, 2024) o The Rule of Jenny Pen (James Ashcroft, 2024), a través de una rudimentaria mezcla de conceptos. Por un lado, recurre al naturalismo para describir el deterioro mental de una madre y el sentimiento de culpa de su propio hijo, y por otro, al fantástico, centrado en una historia de posesiones. Curiosamente, funciona mejor en el último apartado con relación al manejo de tangibles coordenadas genéricas, como su diseño de sonido, en contraposición a manidas discursivas sociales sobre traumas ocasionados por el pasado. Otro film con serias dificultades para encauzar el drama al relato fantástico es The Holy Boy, nuevo ejemplo de cómo el actual cine de género italiano sigue sin encontrar unas pautas genéricas que en el pasado fueron sus sólidas señas de identidad. Una comunidad rural, pese a haber sufrido una catástrofe en el pasado, es extrañamente feliz gracias a un joven con poderes, cuyo abrazo absorbe tristezas y malos pensamientos. Premisa sugerente, de un marcado tono de fábula, provista de un collage de referencias que van desde la literatura de Stephen King a películas de cine nórdico recientes como Let the Right One In (Tomas Alfredson, 2009) o The Innocents (Eskil Vogt, 2021), que, sin embargo, adolece de un desequilibrio narrativo, visible de forma alarmante en los giros argumentales de su tramo final que juega en detrimento de la supuesta ambivalencia que requería el tratado sobre el sufrimiento personal que intenta exponer la película de Paolo Strippoli.  

      The Holy Boy

Finalizo esta sección reseñando dos anomalías: por un lado, Every Heavy Thing, película que deviene en fiel exponente de la autoría de su realizador, Mickey Reece, consistente básicamente en dinamitar todos los subgéneros por los que transita. Si en Agnes (2021) reconfiguraba el terror religioso mediante una narrativa rupturista, en su nuevo trabajo tras las cámaras vuelve a regirse por unas reglas que se resisten a clasificaciones convencionales, en esta ocasión, las vinculadas al relato criminal, el falso culpable y el thriller conspirativo, funcionando relativamente bien como una versión desinhibida y alternativa del cine revisionista, aquí la influencia más clara sería el cine negro de Brian De Palma, que se deleita con su agradecida condición de cine artesanal y espíritu outsider. Por su parte, The Restoration at Grayson Manor de Glenn McQuaid, presente en el festival dentro del pase de la sesión sorpresa, indaga con poco acierto sobre la perversión de coordenadas genéricas próximas a Orlacs Hände (Robert Wiene, 1924) o The Beast with Five Fingers (Robert Florey, 1946). En esta ocasión, el vínculo entre terror y comedia aplicado al imaginario queer no logra ocultar una naturaleza, por momentos ridícula, que intenta recurrir al humor negro y al sarcasmo a la hora de relatar, con el fantástico como habitual pretexto, problemáticas derivadas de orientaciones sexuales en un entorno conservador.        

Documenta, la no ficción como pleitesía al fantástico

Un apartado prolífico en Sitges fue el documental, ya que varias fueron las aproximaciones que indagaron con mayor o menor acierto en autorías y obras a reivindicar, una de las más acertadas fue Eloy de la Iglesia, adicto al cine de Gaizka Urresti, modélica revisión de la vida y obra del realizador posiblemente más transgresor de la Transición española. Eloy de la Iglesia, adicto al cine, sirve, al mismo tiempo, de guía didáctica para nuevas generaciones cinéfilas, también de revisión para espectadores expertos. Eloy de la Iglesia fue una de las voces más relevantes de la historia del cine español que, al igual que directores como Pier Paolo Passolini o Reiner Werner Fassbinder, salvando las distancias, desnudó la época que le tocó vivir a través de historias asociadas a lo combativo y la marginalidad.

Eloy de la Iglesia, adicto al cine

De autorías autodestructivas también versa El último arrebato, documental que gira en torno a la mitología existente alrededor de una película, Arrebato (1980), y su autor, Iván Zulueta. Sus responsables, Marta Medina y Enrique López Lavigne, en algunos momentos, se dejan llevar por un entusiasta, y algo naif, juego de metaficción donde ellos mismos parecen situarse como protagonistas. El resultado es un documental que indaga en incógnitas, evidentemente, sin resolver, provisto de narrativas desiguales, las más acertadas terminan siendo las correspondientes a unas determinadas coordenadas habituales dentro del formato de la no ficción, aquí serían los testimonios de los supervivientes de la película, o escuetos análisis de tono ensayístico, como el realizado por Carlos F. Heredero. Aún más residual se percibe Aquel último tiburón, ejercicio revisionista de otra película de culto, cuya concepción se sitúa en las antípodas del film de Iván Zulueta, L’ultimo squalo (Enzo G. Castellari, 1981), cuyo éxito comercial como falsa secuela del Jaws de Steven Spielberg constituyó todo un paradigma del exploitation. Como suele ser habitual en los trabajos de Víctor Matellano, que aquí codirige junto a Ángel Sala, el acercamiento termina siendo deudor de una visión demasiado emparentada con el concepto fan, funcionando mejor como modesto homenaje a Enzo G. Castellari que como objeto de reflexión sobre los límites existentes entre la obra original, la copia y su correspondiente vínculo.

Theatre of Horrors: The Sordid Story of Paris’ Grand Guignol

Kim Novak’s Vertigo nuevo trabajo de Alexandre O. Philippe, un realizador habitual en Sitges, nos muestra una aproximación, a modo de reciclaje testimonial de poco más de una hora, a la trayectoria de la actriz Kim Novak. Más propio de una entrevista de ‘GQ’ que de un documental al uso, la presencia de Vértigo en el título no deja de ser un gimmick publicitario, ya que más que analizar la obra maestra de Alfred Hitchcock, Kim Novak’s Vertigo se centra en una mirada en primera persona que reflexiona sobre su propio recorrido, el ejemplo más paradigmático de ello sería el momento en que la protagonista desempaqueta, después de mucho tiempo, su traje gris de Vértigo, obra de la genial diseñadora de vestuario Edith Head, obviando casi por completo un debate sobre la importancia del atuendo en la película, en detrimento de su función fetiche respecto a la actriz. Por su parte,Theatre of Horrors: The Sordid Story of Paris’ Grand Guignol de David Gregory, director que ya había indagado en la temática en la colectiva The Theatre Bizarre (2011), deviene un admirable trabajo de clara vocación pedagógica, puesto que narra el impacto sociocultural de un teatro de naturaleza transgresora y naturalista, desde sus orígenes en el siglo XIX hasta su cierre definitivo en 1962, y su influencia dentro del género de terror como concepto global. Es un acierto la colaboración del festival con Severin Films y su catálogo de no ficción y clásicos restaurados, que tuvo como punto álgido la proyección de The Degenerate: The Life and Films of Andy Milligan, documental que aborda obra y vivencias de una de las figuras más fascinantes y marginales de una explotation que abarca tres décadas. El documental, pese a un tono algo funcional, sirve como perfecta guía a la hora de contextualizar trayectoria y legado, y cómo este se basa en los mecanismos que impulsaron a Andy Milligan a concebir una serie de películas de bajo presupuesto, hoy en día, aún incomprendidas. La sesión se complementó con la recuperación de una de las obras más representativas de su autor, The Degenerates (1967), película que nos sitúa en un mundo post-apocalíptico donde tres soldados desertores son abordados por un grupo de cinco mujeres traumatizadas que habitan en una granja aislada. Un programa doble que, pese al poco interés mostrado por el habitual fandom de Sitges, justifica la labor de los festivales de cine en su loable intento por difundir autorías situadas al margen del sistema.

Proyecciones Xcèntric: Preservar el fuego. Archivos imperfectos y cine militante

Mujeres de Surinam (Oema foe Sranan), At van Praag, 1978

Estas jornadas estarán dedicadas a profundizar sobre aquellas películas, experiencias y procesos cinematográficos que se han cuestionado cómo responder a las injusticias de su tiempo. Ante todo, este cine políticamente comprometido, históricamente contrainformativo y acompañante de las luchas colectivas, es un cine de invención y de transformación. Proponemos trazar un mapa de estas prácticas a lo largo del tiempo: desde México hasta Palestina, o de Uruguay a Cataluña, entre otros territorios. A su vez, al tratarse de archivos clandestinos, efímeros o inacabados, este cine también exige imaginar estrategias no tradicionales para su conservación, restauración y preservación. En un presente cada vez más violento y destructivo, nos preguntamos por el papel de las imágenes. ¿Cómo podemos seguir creando nuevas herramientas que sostengan no solo la memoria, sino también la energía y el fuego?

Jueves 29 de enero

10.30 h: Bienvenida y presentación del programa, Gloria Vilches (Xcèntric)

11.00 h: Documentar contra el borrado. Los caminos clandestinos de un cine comprometido. Diego Cepeda (programador y comisario de las jornadas)

Para aventurarnos en la difícil tarea que supone investigar, recuperar y proyectar el cine militante, quizás habría que comenzar hablando de lo que se ha perdido. A través de la proyección de fragmentos accesibles y otros aún clandestinos, descripciones en la prensa, fotografías, testimonios y búsquedas en archivos, intentaremos dar cuenta de una constelación de películas del Caribe que fueron censuradas y desaparecidas. Al mismo tiempo, propondremos formas de reconfigurar estas historias y estrategias ante la pérdida. Como dijo Apollinaire, habrá que perder, pero perder de verdad, para dejar sitio al hallazgo.

12.00 h: El proyecto inacabado del Tercer Cine como praxis experimental generalizada: pasado y presente del cine militante. Victor Guimarães (crítico de cine y programador)

Mucho antes de su secuestro culturalista por los académicos anglosajones, el Tercer Cine representó a la vez un proyecto utópico, una praxis revolucionaria y un laboratorio de invención de formas. Alrededor del año 1968, a lo largo de toda Latinoamérica y casi inmediatamente también en África, Asia y entre los sectores no alineados del Norte Global, el Tercer Cine trató de deshacer todos los cimientos de la práctica cinematográfica convencional para instalar un estado generalizado de experimentación, que va desde un desmantelamiento de las cámaras hasta la ruptura con los procesos normales de proyección. Se trataba de rechazar la división histórica entre las dos vanguardias (la blanca y la roja) para componer una doble afirmación: no hay cine militante sin experimentación formal; no hay cine experimental sin compromiso con el devenir colectivo. Sin embargo, más de medio siglo después, nuestra época parece enteramente reacia a ese espíritu. El horror invade nuestras pantallas diariamente y ninguna resistencia visual parece capaz de detener la marcha del genocidio: el vínculo entre imagen y acción se desvanece. Sin embargo, artistas y colectivos insisten en hacer películas. ¿Cómo podemos enfrentarnos a esa paradoja? La conferencia recupera el legado experimental del Tercer Cine para interrogar al cine militante contemporáneo. A partir de una fricción entre fragmentos del pasado y del presente, nos preguntamos: ¿qué formas tendrán los cines militantes por venir? 

17.00 h: Imágenes insurgentes I: prácticas del cine militante y feminista en México. Karina Solórzano (programadora e investigadora especializada en cine mexicano)

Cámaras ligeras, rollos de súper-8 y materiales de archivo fueron las herramientas del cine militante en México, que, en palabras de Rosa Martha Fernández, una de las fundadoras del Colectivo Cine Mujer, entendía la imagen como «un instrumento de transformación de la realidad y concientización». El cine se convirtió en una forma de agitar la realidad, de intervenir en ella desde los márgenes. Además del Colectivo Cine Mujer, grupos como la Cooperativa de Cine Marginal y el Taller de Cine Octubre documentaron huelgas, movilizaciones campesinas y conflictos laborales. El trabajo que este cine realizó con el registro y el montaje fue singular en la época: un destello que reveló aquello que el cine industrial mantenía fuera de campo, una experiencia colectiva e irrepetible en la historia del país.

19.00 h: proyección «Imágenes insurgentes II. Súper-8 y material de archivo en el cine mexicano de la década de los setenta»

Viernes 30 de enero

10.00 h: La Cinemateca del Tercer Mundo de Uruguay y la creación del escáner alternativo de LAPA. Isabel Wschebor (historiadora y especialista en archivos audiovisuales). Con introducción a cargo de Carolina Cappa (responsable del Departamento de Investigación de Elías Querejeta Zine Eskola)

Desde 2018, el Laboratorio de Preservación Audiovisual del Archivo General de la Universidad de la República Oriental de Uruguay (LAPA-AGU) trabaja en la recuperación de las películas militantes realizadas en los años previos al golpe de Estado de 1973. Durante décadas, gran parte de estos films (en especial aquellos producidos por colectivos como la Cinemateca del Tercer Mundo) permanecieron prácticamente inaccesibles debido a la censura y la dispersión de sus materiales. Para revertir este vacío, la investigación emprendió una búsqueda arqueológica en archivos privados, instituciones y colecciones dentro y fuera del país. Paralelamente, se puso en marcha su primer escáner de hardware y software libre, una herramienta decisiva para digitalizar materiales frágiles y reponerlos en el espacio digital. Una tercera línea de trabajo tomó forma a través del proyecto universitario «El cine uruguayo y la lucha contra la impunidad», que permitió activar una conversación en torno a cómo las actuales dificultades de acceso dialogan directamente con la historia de censura y persecución que las atravesó. Esta presentación recoge esa experiencia y abre nuevas preguntas: qué obras siguen ocultas, qué historias quedan pendientes y cómo se puede continuar restituyendo una memoria cinematográfica que fue silenciada.

12.00 h: Ensayo y error: una brevísima historia de la cultura cinematográfica militante en Cataluña. Pablo La Parra (director de la Filmoteca de Catalunya)

En los últimos años de la dictadura franquista y a lo largo de la Transición, Cataluña fue el epicentro de una nueva cultura cinematográfica militante en el Estado español. En un contexto marcado por la agitación social y la movilización política, la apropiación de pequeños formatos cinematográficos y la consolidación de redes clandestinas permitieron a una nueva generación de jóvenes crear estructuras que operaban al margen de cualquier marco industrial o legal. Lejos de premisas de excepcionalidad o mirada localista, esta presentación se aproxima a la cultura cinematográfica militante como una red de conexiones afectivas, estéticas y políticas que, en la ola revolucionaria global del «largo 68», conectaron la disidencia catalana con movimientos y circuitos transnacionales. A partir de la exploración de la colección de la Filmoteca de Catalunya y otros archivos internacionales, memorias orales e investigaciones recientes, nos detendremos en diferentes experiencias de distribución, exhibición y producción clandestinas o alegales, con el fin de iluminar algunas escenas clave de una cultura cinematográfica autogestionada y radicalmente independiente.

Conferencia ilustrada con la proyección de Viaje a la explotación (Colectivo Penta: Bartolomé Vilà, Mercè Conesa, Paco Luque, Francisco Moratalla, Paco Maria, 1974 ), VE, 19 min. Copia cortesía de la Filmoteca de Catalunya.

17.00 h: Restaurar la solidaridad: The Tokyo Reels. Mohanad Yaqubi (cineasta, productor, cofundador de Idioms Film y miembro de Subversive Film)

Escondida durante tres décadas en las afueras de Tokio, una colección de películas de 16 mm, realizadas entre 1964 y 1983 por cineastas árabes, japoneses y otros creadores internacionales, recaba la historia de la lucha palestina. El proceso de investigación y preservación de la colección, más allá de trazar el mapa de una red de solidaridad transnacional, ha querido dar forma a un «archivo imperfecto». Esta presentación explorará los retos de restaurar una serie de películas procedentes de personas o pueblos que están aún inmersos en su lucha, y pondrá de relieve las dificultades inherentes a la archivística en contextos revolucionarios. También examinará la importancia de preservar la memoria en el marco de atrocidades aún presentes, así como la relación directa entre el acto de restaurar filmes y el de restaurar la solidaridad.

19.00 h: proyecció «Miradas sobre Palestina.» Presentación a cargo de Amina Ferley (EQZE, restauradora de Palestina, otro Vietnam)

Participantes

Diego Cepeda

Victor Guimarães

Karina Solórzano

Carolina Cappa

Pablo La Parra Pérez

Mohanad Yaqubi

Amina Ferley

La mirada animal, tráiler para «Hen» de György Pálfi

Conocido por unos trabajos de naturaleza trasgresora, como por ejemplo Taxidermia (2006) o Free Fall (2014), el realizador de origen húngaro György Pálfi vuelve a narrativas alejadas de convencionalismos con Hen, film cuyo primer tráiler acaba de ser presentado en sociedad y podéis ver a final de página junto a su póster oficial. La película, presente en el pasado festival de San Sebastián dentro de la sección Zabaltegi-Tabakalera, toma como principal referencia la reciente EO de Jerzy Skolimowski, por aquello de retratar las miserias humanas a través de la mirada animal.         

Hen nos plante la interrogante de como «Un gran poder puede conllevar una gran responsabilidad», pero ¿y si la heroína es solo una gallina? Escapando de una granja de pollos, la gallina encuentra refugio en el patio de un restaurante que se cae a pedazos. Allí descubre el amor, se enfrenta al orden jerárquico y lucha para proteger sus huevos de un dueño codicioso. Su divertida pero conmovedora búsqueda de la maternidad refleja las complejas concesiones y las luchas silenciosas de las vidas humanas.

La película, con guion a cargo del propio György Pálfi junto a Zsófia Ruttkay, está protagonizada por Yannis Kokiasmenos, Maria Diakopanayotou y Argiris Pantazaras.

Aquí espantan. Una invitación al cine de terror mexicano (1933-1981)

El cine de terror mexicano constituye la más rica, longeva y heterogénea manifestación que el género ha tenido en una cinematografía de habla hispana. Ningún otro país puede presumir de una tradición que se inicia casi de forma paralela a la aparición del ciclo terrorífico de la Universal y que, con sus momentos de apogeo y decadencia, se alarga hasta principios de la década de 1980 sin llegar a desaparecer del todo.

De forma sorprendente, este ingente conjunto de películas, con abundantes ramificaciones en el terreno de la comedia e incluso del western, no había merecido hasta ahora un estudio exhaustivo. Aquí espantan. Una invitación al cine de terror mexicano (1933-1981) tiene el objetivo, necesariamente ambicioso, de cubrir este vacío, invitando al lector a adentrarse en un universo cinematográfico sin parangón en el resto de cinematografías mundiales en el que conviven científicos locos, vampiros, brujas, momias y otras criaturas de la noche con rancheros justicieros, comediantes sobreactuados, cantantes de cabaret o luchadores enmascarados, y en el que obras maestras coexisten con títulos justamente elevados al Olimpo del cine más «psicotrónico».

Autor: Pau Roig, Editorial: Eolas ediciones, Páginas: 404

«Friday Night Lights», la mítica serie deportiva llega a Filmin convertida en serie de culto

Esta serie sobre fútbol americano, que triunfó a principios de los 2000, catapultó las carreras de Kyle Chandler, Connie Britton, Jesse Plemons, Michael B. Jordan o Caleb Landry Jones.

El 16 de diciembre llega a Filmin la mítica serie deportiva de principios de los 2000 “Friday Night Lights”. La historia parte del libro homónimo de no ficción que Buzz Bissinger publicó en 1990, centrado en los Panthers, el equipo de fútbol americano de un instituto de Texas.

El creador y director Peter Berg, que antes de dar el salto a la serie había firmado el largometraje, desarrolló las cinco temporadas que se convirtieron en un éxito rotundo de público y crítica. Nominada a 13 premios Emmy, contó en su reparto con Kyle Chandler, Connie Britton, Jesse Plemons, Michael B. Jordan y Caleb Landry Jones.

La serie gira en torno a los habitantes de una pequeña ciudad tejana que viven el deporte como si fuera una religión. Para ellos no hay nada más importante que los Dillon Panthers, el equipo de fútbol americano del instituto de la ciudad. La historia se centra en el entrenador Eric Taylor (Kyle Chandler), su familia y todos los jugadores del equipo, tratando a través de ellos temas como el racismo, las desigualdades sociales, presiones y también romances.

El sueño americano

Dos décadas después de su estreno, “Friday Night Lights” sigue siendo una de las series más influyentes y relevantes de los últimos años. Fue pionera en muchos aspectos, tocando temas como las desigualdades económicas, el racismo o la presión en los atletas jóvenes. A raíz de esto, varias series se han inspirado en estas dinámicas, como pueden ser “This Is Us”, “Parenthood” o “All American”.

Según el público, ha sido una de las series que mejor ha representado la realidad de los deportistas americanos. Bessinger escribió el libro sobre el equipo real de Permian High School, en Texas, que no era de los más destacados, pero tras el libro se convirtió en un emblema del espíritu del fútbol americano en Estados Unidos.

La popularidad de la serie fue tal que tras el rumor de una posible cancelación de la serie, los fans se organizaron: Enviaron 2.500 mini balones de fútbol, bombillas (por el eslogan de la serie “keep the lights on” –mantén las luces encendidas– y gotas de colirio (por el tagline «clear eyes, full hearts, can’t lose” –ojos despejados, corazones llenos, no podemos perder–) a los estudios de la NBC. Consiguieron que la serie renovara por tres temporadas más y estas acciones entraron en el Top 7 campañas más exitosas de “Save the show”.

El debut de futuras estrellas

Aunque su elenco estaba formado por rostros prácticamente desconocidos, la serie terminó convirtiéndose en el testigo de los primeros pasos de algunos de de los actores más reconocidos del Hollywood actual.

Michael B. Jordan, por ejemplo, pasó de ser el nuevo quarterback de las últimas temporadas a un actor y director de primera línea al ser la cara principal de películas como «Creed», «Black Panther» o «Cuatro fantásticos». Jesse Plemons transformó al personaje de Landry en el punto de partida de una carrera de prestigio en cine y televisión, con títulos a sus espaldas como «Breaking Bad,» «Fargo», «Bugonia» o «Kinds of Kindness». El protagonista Kyle Chandler ha aparecido en más películas de renombre como «Manchester frente al mar» o «El lobo de Wall Street». Connie Britton ha continuado participando en series tan populares como «Nashville» o «The White Lotus». Y otro gran actor que ha salido de este reparto es Caleb Landry Jones, conocido ahora por títulos como «The Florida Project», «Get Out», «Breaking Bad» o «Twin Peaks». Podrás reconocer a estas y a muchas otras caras conocidas a lo largo de las cinco temporadas. 

La plataforma PLATFO del Ministerio de Cultura acogerá los archivos digitalizados del NO-DO para su acceso público

Desde el 3 de diciembre, se podrá consultar en PLATFO los 200 títulos del NO-DO correspondientes a 1943 y 1944, ya digitalizados en 4K

Lo ha anunciado el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, durante la inauguración de la exposición ‘NO-DO. El mundo de ayer. Imagen y propaganda del franquismo’La exposición recorre 32 años de NO-DO y reflexiona sobre su papel, desde su dimensión propagandística, hasta su valor como fuente histórica esencial

El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha anunciado hoy que los archivos del NO-DO están siendo digitalizados y serán de consulta pública en PLATFO, la plataforma de contenidos audiovisuales, pública y gratuita, del Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA) del Ministerio de Cultura.

En esta primera fase se han digitalizado en 4K más de 49.000 minutos de contenido, aproximadamente el 40% del fondo. Desde hoy ya pueden consultarse en PLATFO los noticiarios de los años 1943 y 1944, cerca de 200 títulos, con buscador avanzado, acompañados de un texto con contenido detallado y ficha histórica. PLATFO irá incorporando los noticiarios de años posteriores según avance el proceso de digitalización de los mismos.

Se trata del primer gran proyecto de digitalización del NO-DO, el noticiero creado en 1942, cuya primera emisión se realizó en 1943 y cuya proyección fue obligatoria en todos los cines de España hasta 1975.

El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha señalado que “hay un valor documental, de archivo, indiscutible en todo ese legado de imágenes, que es ya una pieza indispensable en la conformación del patrimonio audiovisual español”. Además, ha añadido que “tenemos que acudir al NO-DO para comprender la España que fue y la España que nunca se debe volver a repetir. Es, desde luego, un ejercicio de memoria colectiva, más necesario que nunca.”.

Exposición del NO-DO

Este anuncio se ha realizado en el marco de la inauguración de la exposición ‘NO-DO. El mundo de ayer. Imagen y propaganda del franquismo’, organizada por la Filmoteca Española, organismo dependiente del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales del Ministerio de Cultura. Se trata de la primera muestra dedicada íntegramente al archivo de los Noticiarios y Documentales Cinematográficos.

A punto de cumplirse 45 años desde su desaparición, la exposición revisita uno de los archivos audiovisuales más importantes del siglo XX en España: un fondo esencial tanto por su valor documental como por su papel en la construcción de la memoria colectiva.

La muestra, que podrá visitarse gratuitamente hasta el próximo 26 de julio de 2026 en la sala de exposiciones de la Filmoteca Española en Madrid, ha sido comisariada por Rafael R. Tranche y Vicente Sánchez-Biosca. Contará con un servicio de visitas comentadas a partir del mes de enero.

Historia y memoria colectiva en un archivo único

Entre 1943 y 1975, el NO-DO fue de visión obligatoria y exclusiva en todos los cines del país. Nacido como herramienta de propaganda del régimen franquista, también fue durante décadas la principal fuente audiovisual de información para la ciudadanía. Con el paso del tiempo, sus imágenes se han convertido en un testimonio histórico de primer orden, donde se cruzan la mirada del régimen y los recuerdos de varias generaciones de espectadores.

Sus noticiarios, que recogían desde guerras y catástrofes hasta actos del régimen, deportes o curiosidades, se han convertido hoy en un valioso testimonio para reconstruir la vida de la época y en un archivo esencial de memoria colectiva.

El archivo fílmico y documental NO-DO es, junto al de la Escuela de Cine, el acervo de titularidad pública más completo que custodia Filmoteca Española. Esta institución desarrolla desde hace décadas trabajos de investigación, catalogación, conservación, restauración, digitalización y difusión de estos fondos con el objetivo de preservar y dar a conocer tanto las producciones audiovisuales conservadas, como la ingente y valiosísima documentación que generó.

La exposición invita a recorrer el universo NO-DO en varias direcciones: comprender el contexto de sus proyecciones como un espectador de época, aproximarse a su papel como cronista de la historia, conocer su funcionamiento como fábrica de noticias, y, por último, desvelar su capacidad como soporte de memoria.

Asimismo, el espacio ofrece una aproximación cronológica al Archivo Histórico NO-DO, desde su creación a la actualidad, al trabajo de conservación y difusión que en él se realiza, y el uso de sus fondos como fuente primaria de investigaciones científicas de distintas áreas.

Actividades complementarias

En paralelo, el Cine Doré acogerá un ciclo entre diciembre y julio recuperando la experiencia original de exhibición, proyectando los noticiarios como complemento previo a algunas películas, así como programando sesiones temáticas que permitirán reflexionar sobre “el mundo (en b/n, o gris) de ayer” y la actualidad.

La sesión inaugural será el 10 de diciembre con una triple proyección: la edición original de 1943, que presentó el primer NO-DO a los espectadores de la época; la edición conmemorativa del 25 aniversario en 1968; y la edición 1966B, un monográfico de los años 60 dirigido por Jaime Moreno, quien presentará la sesión junto a los comisarios de la exposición y del ciclo.

El espacio espectral, primer tráiler para «El vestido»

Acaba de ser presentado en sociedad de la mano de AF Pictures un primer tráiler, que podéis ver a final de pagina junto a su póster oficial, de la cinta de terror El vestido. Película, dirigida por Frank Ariza y Jacob Santana, que llegará a los cines de nuestro país el próximo 13 de febrero de 2026.  

En El vestido vemos como Alicia y su hija Carla se mudan a una vieja casa en busca de un nuevo comienzo tras un divorcio difícil. Sin embargo, pronto descubren que la casa guarda una historia oscura, una cadena de tragedias que parecen repetirse generación tras generación. Carla, que lucha por encontrar su lugar en el mundo, comienza a notar que algo en la casa no está bien. Su madre, cada vez más paranoica, empieza a temer que su hija sea la causante de los eventos extraños que suceden a su alrededor. Pero la verdad es aún más aterradora: Alicia es la que está perdiendo el control… o peor aún, nunca lo tuvo.

La película, con guion a cargo de Frank Ariza, Diego Ayala y Marco Lagarde, está protagonizada por Belén Rueda, Vera Centenera, Belén Écija, Elena Irureta, Antonio Molero, Santiago Molero y Samuel Sánchez García.

Proyecciones Xcèntric: Ritmos en éxtasis: cuaderno de notas de Marie Menken

Arabesque for Kenneth Anger (Marie Menken, 1961)

Este programa celebra la obra sensual, vibrante y lúdica de Marie Menken, una de las grandes creadoras del cine poético, cuya influencia fue decisiva para Kenneth Anger, Stan Brakhage o Jonas Mekas. Menken concibe el cine como un cuaderno de notas de asombros, ritmos extáticos, juegos e invenciones de formas a través del movimiento y la luz.

Sus películas, filmadas casi siempre con una cámara Bolex manejada a mano y con una ligereza coreográfica («el cuerpo eléctrico toma vida en una serie de pulsos e impulsos», según Brakhage), pintan, esculpen y tocan nuevos mundos perceptivos —en las flores de un jardín, las luces nocturnas, los azulejos de la Alhambra o el palpitar frenético de Nueva York—, e incorporan una gran variedad de recursos, diálogos con las artes y técnicas de animación como el collage o el stop-motion.

La sesión recorre la obra fundamental de Menken, desde su primera película hasta un conjunto de catorce piezas, tomando como punto de partida Notebook, para reflejar su carácter diarístico e íntimo, de exploración y reflejo de su sistema nervioso. Jonas Mekas: «Las canciones que solíamos cantar juntos hablaban de un jardín lleno de flores, de una niña que lo cuidaba. Las películas de Marie eran las flores de su jardín. Cuando estaba allí, abría su alma, con todos los deseos secretos y los sueños que contenía. Todas ellas son dulces, coloridas, perfectas y no demasiado voluminosas; todas ellas estaban hechas y atendidas con amor».

Marie Menken: Notebook, 1962, 10 min; Visual Variations on Noguchi, 1945, 4 min; Hurry! Hurry!, 1957, 4 min; Dwightiana, 1959, 4 min; Arabesque for Kenneth Anger, 1961, 4 min; Bagatelle for Willard Maas, 1961, 6 min; Glimpse of the Garden, 1957, 5 min; Lights, 1966, 6 min; Eye Music in Red Major, 1961, 5 min; Moonplay, 1964, 4 min; Mood Mondrian, 1965, 5 min; Sidewalks, 1966, 6 min; Excursion, 1968, 6 min; Go! Go! Go!, 1964, 11 min.

Proyección en 16 mm.

Copias procedentes de Filmmakers’ Coop.

Fecha: 8 febrero 2026

Horario: 18.30

No se podrá acceder a la sala una vez empezada la proyección.

Espacio: Auditorio

Precio: 4 € / 3 € Reducida
Abono 5 sesiones: 15 € / 12 € Reducido
Amigos CCCB: gratuito

Venta de entradas en taquillas (taquilles@cccb.org / 933064100) y online a partir del 16 de diciembre.

Laura Citarella, Billy Wilder y ‘Cine y Ciencia’ inauguran el cine de Tabakalera de 2026

La programación anual incluye el ciclo ‘Cine y escuelas de cine’ organizado por el Festival de San Sebastián y Elías Querejeta Zine Eskola

El bono de cine y las entradas para las proyecciones de 2026 estarán a la venta a partir del 19 de diciembre.

Tabakalera presenta la nueva temporada de cine 2026, que dará comienzo el 8 de enero. Esta propuesta ha sido diseñada de manera conjunta por las entidades que programan en la pantalla compartida del centro: Donostia Kultura, Festival de San Sebastián, Filmoteca Vasca, Elías Querejeta Zine Eskola y Tabakalera.

El programa de 2026 mantendrá su objetivo de fomentar la diversidad de públicos en la sala de cine del Centro Internacional de Cultura Contemporánea. Para lograrlo, la programación reforzará el diálogo entre el cine y otras disciplinas, a través de ciclos temáticos que exploran las intersecciones entre cine y música, cine y arte, cine y literatura o cine y ciencia. Además, se incluyen programas desarrollados con la participación de la UPV/EHU y EQZE.

La programación de 2026 se inaugurará oficialmente con el proyecto Cine hablado, que busca promover el acercamiento directo entre cineastas, espectadoras y espectadores. La primera sesión tendrá lugar el 8 de enero y contará con la presencia de Alberto Gastesi, quien recientemente presentó su película Singular en la sección oficial del Festival de Sitges. La proyección de su filme comenzará a las 17:00, e irá seguida de una conferencia en la que Gastesi compartirá con el público el proceso de creación.

Laura Citarella, Zineb Sedira y Lucile Hadžihalilović

El primer gran ciclo de la temporada estará dedicado a la cineasta argentina Laura Citarella. Integrante de la destacada productora El Pampero Cine (junto a Mariano Llinás, Alejo Moguillansky y Agustín Mendilaharzu), Citarella ha dirigido cuatro largometrajes proyectados en festivales como Venecia o San Sebastián, y ha destacado en la producción de aclamados títulos como Historias extraordinarias y La flor.

La realizadora visitará Tabakalera el 15 de enero para presentar Trenque Lauquen (Zabaltegi-Tabakalera 2022) considerada la mejor película de 2023 por la revista especializada Cahiers du Cinéma. Durante su estancia, la directora impartirá clases en EQZE y ofrecerá un taller abierto al público en el Laboratorio de Cine y Audiovisual. Además, el 17 de enero se proyectará El affaire de Miu-miu, tras lo cual Citarella conversará con Lur Olaizola, coordinadora de cine de Tabakalera.

En febrero, la fotógrafa y videoartista feminista franco-argelina Zineb Sedira visitará el centro con motivo de la inauguración de la exposición que se le dedicará en la Sala de exposiciones. Coincidiendo con la muestra, se organizará un ciclo de centrado en cineastas de Argelia y Marruecos. La primera de estas sesiones, el 21 de febrero, contará con la presencia de la propia Zineb Sedira, quien presentará la película Festival panafricain d’Alger 1969, dirigida por el fotógrafo y cineasta William Klein.

Entre abril y junio, Lucile Hadžihalilović, reciente ganadora del Premio Zabaltegi-Tabakalera en el Festival de San Sebastián, protagonizará una retrospectiva organizada en colaboración con EQZE. El ciclo permitirá disfrutar de la totalidad de la filmografía de la directora francesa, quien también impartirá clases como profesora invitada en la escuela de cine.

Por tercer año consecutivo, los estudiantes de la UPV/EHU serán los encargados de programar la sala de cine una vez al mes. La tercera edición del ciclo Jóvenes en el cine comenzará el 22 de enero con el objetivo de abrir la pantalla a las preferencias del alumnado y generar nuevos públicos.

El ciclo que explora la relación entre cine y literatura dará comienzo el 29 de enero. La escritora Eider Rodríguez será la primera invitada, en una sesión dedicada al film Beau travail, de Claire Denis. Este ciclo mensual ofrecerá una proyección, subtitulada en euskera, acompañada de una presentación también en euskera a cargo de un escritor o escritora.

Por su parte, el ciclo Cine y Música regresará el 31 de enero con una sesión especial con el dúo Niña Coyote y Chico Tornado que, además, ofrecerá una charla sobre el proceso de creación de una banda sonora.

Nosferatu. Billy Wilder

El nuevo ciclo Nosferatu comenzará en Tabakalera el 14 de enero y estará dedicado a la figura del realizador centroeuropeo Billy Wilder, uno de los grandes nombres del cine mundial del siglo XX, con la proyección de Sunset Boulevard (El crepúsculo de los dioses, 1950).

Organizado por Donostia Kultura y la Filmoteca Vasca, con la colaboración de Tabakalera y el Institut Valencià de Cultura – La Filmoteca, el ciclo se desarrollará entre enero y diciembre de 2026, e incluirá la proyección de 32 películas.

La programación ofrecerá un completo recorrido por la extraordinaria filmografía de Wilder. Explorará sus inicios como guionista en la Alemania de los años treinta, su ópera prima como director en Francia — Mauvaise graine (Curvas peligrosas,1933)— , y su etapa como guionista, ya en EEUU, para cineastas de la talla de Ernst Lubitsch, Mitchell Leisen o Howard Hawks culminando con su primera película en Hollywood, The Major and the Minor (El mayor y la menor, 1942).

El escritor y crítico de cine Luis Alegre será el coordinador del libro Billy Wilder. Anatomía de un genio, número 22 de la Colección Nosferatu, que se publicará en enero acompañando el inicio del ciclo. La publicación incluye entrevistas realizadas para la ocasión con Fernando Trueba y Joseph McBride. En otoño de 2026 se editará el nº 14 de la Nosferatu Bilduma, en euskera, escrito por el profesor y estudioso del cine Zigor Etxebeste sobre la figura de Wilder.

Cine y escuelas de cine

Zinemaldia + Plus, el programa con el que el Festival de San Sebastián participa en la pantalla compartida de Tabakalera, dedicará su programación de 2026 al tema ‘cine y escuelas de cine’.

En el año 2018, la Elías Querejeta Zine Eskola abrió sus puertas a la primera promoción de estudiantes de creación, comisariado y archivo. El Festival de San Sebastián que de forma histórica había atendido a la etapa formativa de la profesionalización (ese salto al vacío que sucede entre la escuela de cine al mundo profesional) con secciones como Nest, participó en su propia gestación y, desde su apertura, ha coorganizado, junto con la escuela de cine, multitud de proyectos que han sido transformadores para el certamen internacional donostiarra.

Con el objetivo de ver cómo el cine ha tratado la formación de sus propios cuadros técnicos y artísticos, este ciclo, que se propone, como no podía ser de otra manera, en coorganización con Elías Querejeta Zine Eskola, recoge una serie de películas que suceden en la escuela de cine, que registran ese periodo vital, pero también películas que nacen literalmente del trabajo en el aula, películas colectivas y películas que difuminan la barrera entre el estudiante y cineasta.

El ciclo programará: We Can’t Go Home Again de Nicholas Ray (1973), Todos vós sodes capitán, Oliver Laxe (2010), Don’t Expect Too Much, Susan Ray (2011), Le concours de Claire Simon (2016), Los mutantes de Gabriel Azorín (2016), The souvenir: Part II de Joanna Hogg (2021), A Night of Knowing Nothing de Payal Kapadia (2021) y Tú me abrasas de Matías Piñeiro (2024).

Novena edición de Cine y ciencia

Como ya es habitual, la Filmoteca Vasca inicia su año cinematográfico con una nueva edición (la novena) del ciclo Cine y Ciencia. Este programa está organizado conjuntamente con el Donostia International Physics Center (DIPC) y el Festival de San Sebastián.

El ciclo arrancará el día 9 de enero y, siguiendo la tradición, será presentado por el presidente del DIPC, Pedro Miguel Etxenike. Etxenike será el encargado de presentar la película inaugural: un clásico de la ciencia ficción, El planeta de los simios (Franklin J. Schaffner, 1968). A través del lenguaje cinematográfico, este ciclo abordará diferentes disciplinas y problemáticas relacionadas con el mundo de la ciencia. El programa completo se dará a conocer próximamente.

La primavera de Filmoteca Vasca estará dedicada al cine vasco. Entre abril y junio se ofrecerán entre 10 y 12 sesiones que recogerán una pequeña parte de la producción vasca, tanto clásica como más reciente.

La celebración de tres importantes festivales de jazz en nuestro territorio (Vitoria-Gasteiz, San Sebastián, Getxo) convierte el mes de julio en el mes jazzístico vasco por excelencia, y la Filmoteca Vasca se une a esta fiesta musical y cinematográfica a través del ciclo Jazzinema, que cumple su primera década.

El otoño será el tiempo de los clásicos, con la tercera edición del ciclo Klasikoak, coorganizado con el Festival de San Sebastián. Se presentarán películas que han alcanzado la categoría de «clásicas» y que han sido recientemente restauradas. El Festival presentará las dos primeras entregas en septiembre, y la parte más extensa de Klasikoak se desarrollará entre octubre y diciembre.

Bono de cine 2026 y venta de entradas

El bono de cine de Tabakalera se renueva para 2026, y ofrecerá la entrada a 30 películas por 90€. Este bono es válido para las proyecciones de las instituciones socias de la pantalla compartida (Donostia Kultura, Filmoteca Vasca, Elías Querejeta Zine-Eskola, Festival de San Sebastián y Tabakalera), a excepción de las programadas durante el Festival de San Sebastián 2026.

La compra del bono incluye, un año más, una de las dos publicaciones de la Colección Nosferatu: el libro colectivo Dena egiteke dago, zinema tirokatu (coordinado por Iratxe Fresneda) o el libro en castellano Billy Wilder. Anatomía de un genio (coordinado por Luis Alegre).

El bono se podrá adquirir a partir del 19 de diciembre de 2025 a las 12:00 del mediodía, y la venta estará abierta hasta el 31 de enero de 2026 a las 12:00. Las compras y gestiones se podrán realizar tanto en la web de Tabakalera como en su Punto de Información. El consumo de las entradas del bono podrá realizarse desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre de 2026.

Simultáneamente, la venta de entradas ordinarias para las proyecciones de enero se abrirá en la misma fecha y hora (19 de diciembre de 2025 a las 12:00). La entrada ordinaria tendrá un coste de 4.5€. Este incremento de precio se verá compensado por la eliminación de los gastos de emisión por compra online. Los descuentos habituales seguirán aplicándose como hasta ahora.

Toda la información relacionada con el bono y la programación de enero se podrán consultar en la web de Tabakalera.

Crónica Festival de Sitges 2025 (I)

Del 8 al 18 de octubre se celebró la 58.ª edición del Festival de Sitges que, al igual que en años anteriores, estuvo marcada por una notable afluencia de público que recibió la aclamación de sus responsables; un éxito irrefutable a nivel popular: según cifras oficiales, con una asistencia total de 130.322 espectadores, superando los 900.000 euros de recaudación, datos que se prevén superar el próximo año con la posible recuperación como sede del cine Retiro y el puente del Pilar, ya que en 2026 la festividad caerá en lunes.

Como balance general de Sitges 2025, cabría destacar la complicada labor de seguir unas determinadas pautas como hoja de ruta de lo visto en esta edición a modo de análisis sobre el estado actual del fantástico. En este sentido, durante mucho tiempo, los certámenes de estas características han servido como termómetro a la hora de evaluar la salud del género, detectar carencias, nuevas autorías o corrientes que, lejos de poder encontrarlas hoy en día en películas próximas al certamen como las últimas obras de autores como Park Chan-wook, Yorgos Lanthimos o Guillermo del Toro, suele ser más fiable hallarlas en apartados alternativos como Noves Visions, Panorama o Midnight X-Treme. El problema radica en la naturaleza de un festival que no suele delimitar sus secciones como guía indicativa de contenidos o tendencias, un concepto llevado al paroxismo, ya que, en cierta manera, Sitges, desde hace muchos años, no deja de ser, para bien o para mal, un gran e inabarcable escaparate temático provisto de una complicada logística.

         

En un año cuyo leitmotiv estuvo dedicado a la comedia de terror y obviando lo estrictamente cinematográfico, sería pertinente resaltar la decidida apuesta del festival por seguir ofreciendo publicaciones en papel: el correspondiente catálogo, los diarios del festival y los ensayos colectivos Risas y escalofríos y Horror Girls. WomanInFan Estados Unidos & Canadá.

A continuación, el análisis sobre todo lo visto en Sitges 2025 en tres crónicas: la primera, centrada en la Sección Oficial, la segunda, enfocada en el examen pormenorizado de todo lo que dieron de sí las secciones Noves Visions y Documenta, y la tercera y última, de índole más ecléctica, navegando por diferentes apartados como Panorama, Sitges Collection, Seven Chances y Clásicos.

Sección Oficial: el fantástico como contenedor

El estigma desde la mirada consagrada

Alpha (Julia Ducournau)

Diversos autores consagrados, en mayor o menor medida, estuvieron presentes en Sitges con propuestas que indagaron en temáticas humanistas y sociales desde una supuesta perspectiva fantastique con resultados cuando menos cuestionables. La encargada de inaugurar el certamen fue Alpha, un intento por parte de Julia Ducournau de mostrar una narrativa más adulta que en anteriores trabajos suyos, reincidiendo en el shock estético y en una loable pertenencia al concepto del body horror para incomodar al espectador a través de una historia que fija su mirada en el dolor y la estigmatización de la enfermedad. El resultado, sin embargo, adolece de una alarmante incapacidad por parte de la responsable de Titane de articular una alegoría; en este caso, se trataría de una reflexión ubicada en los inicios de la epidemia del SIDA, referida a un supuesto canto a la aceptación, que no escatimaría recursos abusando del manido concepto de realismo mágico, por ejemplo, al retratar el avance de la enfermedad mediante un proceso supuestamente alegórico al convertir en mármol la piel del contagiado. La sensación final es la de estar ante una autora que no termina de medir bien su ambición, especialmente en el intento de exponer una evocación que, al estar desprovista de excéntricos artificios, pone en duda el prestigio dispensado de forma exacerbada por la crítica en sus films anteriores.

No Other Choice (Park Chan-wook)

Con un estatus autoral más asentado, Park Chan-wook regresaba a Sitges con No Other Choice, nueva adaptación de la novela The Ax de Donald E. Westlake, llevada con más acierto al cine por Costa-Gavras en 2005 con Le couperet, donde se muestra a un acomodado padre de familia que tendrá que lidiar con un despido y su posterior reinserción laboral que pasa por ir asesinando, uno por uno, a los aspirantes al puesto de trabajo al que opta. No Other Choice denota cierto oportunismo al aproximarse al éxito de Parásitos de Bong Joon-ho, por aquello de indagar en males sociales a través del drama y del humor negro surcoreano que abordan una serie de problemáticas como las disfunciones familiares, la fragilidad masculina o la crisis de un país donde lo tecnificado sustituye a lo analógico, expuestas desde la vileza de un sistema laboral que funciona por eliminación, mostradas en la película mediante discutibles coordenadas genéricas. A Park Chan-wook siempre le funcionaron bien los toques de humor negro adheridos al noir de estética virtuosa, como lo demostró en los que fueron posiblemente sus mejores trabajos: Sympathy for Mr. Vengeance (2002), Old Boy (2003), Sympathy for Lady Vengeance (2005) o la reciente Decision to Leave (2022). El problema de No Other Choice radica en su tono de sátira mediante un humor ácido, aquí convertido en comedia burda. Siendo un trabajo disfrutable en su faceta lúdica, aunque menos elaborado a un nivel formal de lo que suele ser habitual en su autor. Para exposiciones más realistas y ceñidas a la desesperación causada por el mundo corporativo, siempre nos quedará el cine de Laurent Cantet.  

Más objetable, si cabe, resulta The Life of Chuck, aunque en este caso, los antecedentes de su director Mike Flanagan tendrían que actuar como una señal de alarma. Realizador encumbrado por el fandom, gracias a discutibles series televisivas que contradicen unos inicios más honestos encauzados en la serie B con películas como Absentia (2011), Oculus (2013) o Hush (2016) y que, al igual que Mick Garris en los años 90, parece haberse convertido en el adaptador oficial de las obras de Stephen King. The Life of Chuck, dividida en tres actos narrados en orden inverso,entendidos a modo de drama de estructura esotérica,parte de un concepto complejo, reflexionando sobre cuestiones tales como el sentido de la vida y la muerte, y los misterios cósmicos que lo rodean. A tal respecto, Mike Flanagan en el primer episodio, próximo al concepto de la melancolía apocalíptica y el mejor del conjunto, delibera no solo sobre el estado de un mundo que se desmorona, sino también sobre la existencia misma de la humanidad. Los dos siguientes son más deficitarios, especialmente sobrepasados por los bruscos cambios tonales de terror y sentimentalismo, una combinación que encaja a la perfección en el imaginario literario de Stephen King, pero que en la película deviene un inconexo drama lacrimógeno, adornado con una narrativa optimista y vitalista que termina siendo tan efímera como su viralizada secuencia del baile.

Marco de referencia y nuevas vías

Good Boy (Ben Leonberg)

Suele ser habitual en Sitges, un certamen proclive al hype, presentar propuestas precedidas de una inusitada expectación; en esta ocasión, uno de los supuestos platos fuertes de esta edición, Good Boy, parte, en principio, de un concepto original, la mirada subjetiva de un perro encerrado en un espacio espectral. Su director, Ben Leonberg, pese a reformular con cierta solvencia conceptos clásicos de la casa encantada y poner de manifiesto su afiliación al género a través de recursos tan trillados como proyectar imágenes televisivas de films: Carnival of Souls (Herk Harvey, 1962) o Mutant (John Cardos, 1984), en busca del guiño fácil del fan, no logra dotar al relato de una narrativa que disimule sus costuras de película doméstica. Que sus 72 minutos de duración se hagan eternos, así como la dilación para desarrollar el conflicto debido a la falta de pulso narrativo, a diferencia de propuestas recientes más sólidas, como, por ejemplo, EO (Jerzy Skolimowski, 2022) o Kota (Gÿorgi Pálfi 2025), donde la mirada animal no va más allá de un caprichoso artificio. Dos películas exploraron la perversión de la relación en pareja desde perspectivas que aúnan el terror con toques humorísticos.

Por una parte, Together, de Michael Shanks, muestra la deriva y decadencia de una pareja cuyo desfase sentimental es intuido como ineludible, la irrupción del elemento fantástico transformará la inicial comedia dramática en un retorcido body horror. Película que denota un evidente desequilibrio entre lo dramático y lo lúdico, funcionando algo mejor en el segundo apartado, cuando convierte el concepto genérico en una desinhibida metáfora de la dependencia emocional. Más disfrutable en lo relativo a sus postulados, Obsession también parte de una premisa que extrapola el concepto de las relaciones románticas codependientes desde coordenadas próximas a la comedia adolescente de terror de los años ochenta. Como en gran parte de aquellas películas, el desencadenante fantástico, que toma como punto de partida el relato de W. W. Jacob, The Monkey’s Paw, es una mera excusa a la hora de exponer las trágicas consecuencias de convertir en realidad las fantasías románticas de un joven. Más allá del divertimento de la propuesta, se percibe un subtexto malsano, con relación al hecho de arrebatar el alma a una mujer y convertirla en una réplica psicótica de sí misma para poder tener sexo con ella y fingir que es su pareja, paradigma de un miedo masculino contemporáneo; ser un tipo de dudosa moral cuyo entorno social sospecha de sus intenciones en sus relaciones sentimentales. Ambas películas, cada una a su manera, no dejan de ser un curioso tratado a favor de la soltería.  

 Exit 8 (Genki Kawamura)

Otros dos films sondearon de forma puntual masculinidades problemáticas, Exit 8 de Genki Kawamura, cuyo título en inglés es un curioso juego de palabras (se pronuncia de forma similar a hesitate), parte de la premisa de un individuo incapaz de salir del pasillo del metro. Film que sale airoso de ese pantanoso terreno que consiste en trasladar el lenguaje del videojuego al cine, funcionando mejor como relato inquietante que utiliza un espacio liminal a modo de cuadro cinematográfico donde se desarrolla un misterioso bucle espacio/temporal que, como una historia de terror minimalista al uso, recurre a la alegoría, en este caso, la de un hombre que busca escapar del subsuelo moral, con relación tanto a la ansiedad creada por la incapacidad de asumir responsabilidades como por ciertas rutinas sociales que puedan conducir a oscuros ciclos de comportamientos. Por su parte, Honey Bunch, al igual que ocurría en A Cure for Wellness (Gore Verbinski, 2006),nos sitúa en una apartada clínica donde maridos y padres de familia acuden con la esperanza de poder curar mediante una innovadora terapia los severos daños neurológicos de sus seres queridos. Tras su intento de reinvención del rape & revenge con su anterior Violation (2020), el dúo formado por Madeleine Sims-Fewer y Dusty Mancinelli vuelve a fijar su mirada sobre la incomodidad femenina. En Honey Bunch, se entrevé un ensalzable intento por recrear atmósferas propicias a la paranoia, situadas a medio camino entre una estética arty de tono retro y las historias televisivas británicas de fantasmas, aquí el referente sería el estupendo capítulo A Ghost Story for Christmas/The Ice House (Derek Lister, 1978). Sin embargo, una vez llegados a su resolución, cercano al concepto del Frankenstein de Mary Shelley, es donde el relato desvela sus carencias. Su interesante enunciado, que indaga en la difusa línea que separa los imperativos morales del compromiso de por vida con otra persona, es expuesto mediante una sobrexplicación que contradice la ambigua narrativa que la precede, agravado por digresiones postmodernas del mal querer, y por un tercer acto donde el slapstick hace acto de aparición de forma involuntaria.

La ganadora a la Mejor película, The Ugly Stepsister, también recurre, aunque de forma bastante más explícita, al concepto del body horror desde una fuerte impronta feminista que reformula y pervierte su principal referencia, el cuento de Cenicienta. Lo mejor del debut en la dirección de Emilie Blichfeldt viene dado por su coherencia a la hora de exponer una metáfora sobre los cánones de belleza y la sustitución de cualquier atisbo de sutileza por una grotesca y violenta representación sobre el acto del autodescubrimiento. El punto de partida es idéntico al de The Substance, de Coralie Fargeat, sin embargo, el delirio y la provocación están mejor plasmados. Esa idea sobre la presión estética de la belleza convertida en dolor es trasladada a una narrativa de cuento, resorte argumental más propicio para desarrollar simbolismos metafóricos, dada su condición de fábula tragicómica, que otras propuestas actuales poco perspicaces anexionadas a agendas de imperativo social.     

El fantástico alegórico

La virgen de la tosquera (Laura Casabé)

El retrato alegórico femenino llevado al fantástico continuó siendo el denominador común en Sitges, siendo varias las propuestas que este año orbitaron alrededor de dicho concepto. A tal respecto, La virgen de la tosquera de Laura Casabé deviene una metódica adaptación de dos cuentos de Mariana Enríquez, El carro y La virgen de la tosquera, pertenecientes a la colección Los peligros de fumar en la cama. Película que difumina con solvencia los límites entre el terror psicológico y lo social, donde el componente fantástico, manifestado de forma abrupta en un final que posa su mirada sobre el cuento gótico y el ritual pagano, se adentra en un inquietante contexto de realidad; un caluroso verano ubicado en una apocalíptica Argentina al borde del colapso económico del 2001. Se agradece que, mediante oscuras exploraciones del deseo y el poder en el imaginario adolescente, se pervierta ese concepto tan manido del coming-of-age, aquí expuesto desde una perspectiva que sondea el horror de la adolescencia a través del retrato de una joven insatisfecha consigo misma, con el sexo y con todo lo que la rodea.

En If I Had Legs I’d Kick You también asistimos a una frustración que, a semejanza de ciertas coordenadas narrativas presentes en aquella frenética y desquiciada cinta británica titulada Surge (Aneil Karia, 2020), nos muestra el colapso interno de un personaje omnipresente en cada plano de la película; Rose Byrne, como una sufrida madre que tendrá que enfrentarse, con un marido ausente, entre otras cosas, a la enfermedad de su hija. La maternidad como campo de batalla psicológico es una temática que empieza a mostrar numerosos signos de agotamiento, especialmente en digresiones tan cuestionables como, por ejemplo, las recientes Nightbitch (Marielle Heller, 2024) o Salve María (Mar Coll, 2024). En dicho apartado, el film de Mary Bronstein sale relativamente airoso, especialmente siendo entendida, salvando las distancias, como una suerte de versión mumblecore de Eraserhead (David Lynch, 1977),con relación a mostrar una fuga disociativa sobre un estado de ansiedad maternal a medio camino entre la psicopatía y la parodia. Algo más previsible resulta la francesa Her Will Be Done, de Julia Kowalski, obra que podría formar parte de ese gran catálogo de películas recientes que parten de una premisa fantástica, la temática de la bruja y el misticismo rural, a la hora de exponer una alegoría sobre el despertar sexual y la correspondiente liberación femenina. De forma sintomática, destaca más en su faceta técnica, al recrear el director de fotografía, Simon Beaufils, la atmósfera turbia de la campiña francesa mediante texturas cromáticas, que como relato que reincide en los tropos habituales sobre mujeres transgresoras sitiadas en entornos hostiles.

New Group (Yûta Shimotsu)

Dos películas con varios puntos de interés en común utilizaron espacios de enseñanza como campo para la exploración de jerarquías que incentivan de forma abrupta la necesidad de pertenecer a un grupo. El japonés Yûta Shimotsu, al igual que en su estimulante ópera prima, Best Wishes to All, vuelve a indagar a través de la metáfora fantástica en las grietas de la sociedad japonesa en New Group. Historia donde se observa, de forma parecida al arranque de la serie televisiva Pluribus, una señal proveniente del exterior como elemento detonador que altera de forma drástica inquietantes comportamientos en masa. Película que, mediante la reconfiguración de tropos del J-Horror, tomando referencias de Suicide Club (2001) y el cine de Sion Sono, y, en especial, del imaginario de Junji Ito, versa sobre los peligros que puede acarrear un pensamiento homogéneo dentro de la sociedad. Más allá de su evidente crítica social, New Group también funciona de forma correcta como película de terror. Lo que comienza con los tópicos habituales del drama escolar —aislamiento social, presión de grupo y acoso— se transforma en un relato híbrido, situado a medio camino entre la sátira mordaz y la pesadilla surrealista. Visión aguda la de un autor, ya con tres nuevos proyectos en desarrollo, a seguir con detenimiento. El oscuro imaginario del infante/adolescente y la crueldad existente en dicho microcosmos también son los principales protagonistas de la sugerente The Plague, drama con retazos de thriller psicológico, sin atisbo de componente fantástico, más allá de utilizar de forma puntual un extraño contagio cutáneo como metáfora del acoso escolar que mira de reojo la novela de William Golding Lord of the Flies. Historia situada en un campamento de waterpolo masculino donde tendrá lugar, de forma parecida a la francesa Un monde (Laura Wandel 2021), aunque sin la agitación e hiperrealismo de esta, un laberíntico juego de dinámicas de poder entre alumnos que derivará en presiones grupales, inclusiones, exclusiones y al consabido desarrollo de la personalidad por parte del protagonista. Como punto a su favor, la ópera prima de Charlie Polinger, que, por momentos, parece deleitarse con las posibilidades estéticas que le brinda el tema, no recurre a retóricas manidas o catarsis violentas, y sí a una serie de matices expuestos a modo de una ponderable reflexión sobre las distintas maneras de afrontar el ser diferente.     

Autorías irreductibles

Reflection in a Dead Diamond (Bruno Forzani, Hélène Cattet)

En Sitges 2025 se pudieron ver varias propuestas que, para bien o para mal, mostraron un inalterable sello autoral por parte de sus responsables. A tal respecto, una de las labores más satisfactorias del festival es el haber apostado desde un principio por filmografías que empiezan a ser reconocidas, como la de Bruno Forzani y Hélène Cattet. Tras estar presentes en anteriores ediciones con Amer (2009), L’étrange couleur des larmes de ton corps (2013) y Laissez bronzer les cadavres! (2017), su nuevo trabajo tras las cámaras, la sobresaliente Reflection in a Dead Diamond, fue una de las indiscutibles cimas vistas este año en el festival. Un film que reverencia y deconstruye un subgénero, en esta ocasión, el EuroSpy de los años 60, utilizando universos pop y psicodélicos, la corporeidad y los materiales y la duplicidad de conceptos como la ilusión óptica. Relato que huye de cualquier tipo de dialéctica y que empieza con un guiño a Morte a Venezia, de Luchino Visconti, por su evidente iconografía y por retratar una memoria fragmentada, para más tarde bifurcarse en mil detalles y estructuras, muy apropiada para una historia sobre espionaje, la concerniente a una reflexión ilusoria sobre la identidad y cómo esta puede errar, transformarse o disolverse. Difícil encontrar en la actualidad una declaración de amor al séptimo arte como la de Bruno Forzani y Hélène Cattet, autoría tan arriesgada como la orquestada por Lucile Hadžihalilović, ya que estamos ante un tipo de creadores que se manifiestan a través de la imagen, y cómo esta se correlaciona con estéticas y referencias artísticas, cada cuál más distinta. Otra deconstrucción, aunque de distinta forma y fondo, es la llevada a cabo por el rumano Radu Jude en Drácula. Película donde el mito local, y simbologías poliédricas relacionadas con dicha figura sirven de excusa a la hora de exponer, mediante una sátira episódica, un acercamiento paródico a la identidad nacional de un país. Próxima a un caótico formato caleidoscópico que utiliza para abordar la confrontación con todas las formas de totalitarismo posibles, ya sean políticas o tecnológicas, el film de Radu Jude deviene un experimento frustrante, especialmente debido a una extenuante indulgencia por intentar subvertir tantas tradiciones cinematográficas como le es posible. Su aparatoso acomodo en Sitges, certamen poco dado a digresiones autorales de este tipo, propició una de las paradojas más curiosas de esta edición durante su proyección debido a que parte de los espectadores intentaron, sobre la base de la risa fácil, interpretarla como una comedia al uso, cuando, en realidad, estamos ante una película que, mediante un andamiaje nihilista, es una reflexión sobre el público que disfruta más del espectáculo superficial que del arte propiamente dicho.  

Gaua (Paul Urkijo)

No deja de ser una buena noticia que dentro del cine español se continúe dando voz a trayectorias autorales marcadas por un determinado estilo. A tal respecto, el particular imaginario de Alberto Vázquez sigue intacto en Decorado, fábula animal que dialoga sobre la realidad y el derribo de las certezas vitales; un ratón de mediana edad cuya vida parece desmoronarse empieza a sospechar que todo a su alrededor es una gran farsa, un decorado… Propuesta oscura y poco sutil, como suele ser habitual en su autor, cuya naturaleza de relato distópico recurre a nociones narrativas orwellianas presentes en películas como Brazil (Terry Gilliam, 1985) o The Truman Show (Peter Weir, 1998), mediante la reinterpretación de su cortometraje homónimo de 2016. En su nueva película, el responsable de Unicorn Wars (2022) formula un tratado sobre la crisis existencial y la búsqueda de un sentido a todo lo que nos rodea, articulado mediante un doble salto mortal, transita por el complicado terreno del cine de animación para adultos, y lo hace a través de una osadía autoral, solo entendible desde el posicionamiento de alguien que reniega de cualquier tipo de complacencia. También meritoria resulta la filiación de Paul Urkijo a unas coordenadas genéricas concretas, autor a reivindicar como uno de los talentos patrios más consistentes que ha dado el cine de género en los últimos años. En Gaua, el realizador vasco vuelve a indagar, al igual que en las anteriores Errementari (2017) e Irati (2022), en un fantástico de connotaciones telúricas, un nuevo compendio de texturas de folk horror autóctono que nos muestra una historia de mitologías y brujas situado en el siglo XVII. A diferencia de la fallida Akelarre (Pablo Agüero 2020), sortea con inteligencia el peaje institucional que supone adherir al relato conceptos como la oscura mirada patriarcal o el empoderamiento de la mujer. Curiosamente, su narrativa episódica, cuyo mejor segmento lo encontramos en su estupendo cierre, legitima la inherente irregularidad de un autor que da la sensación de moverse mejor en el ámbito de cortometrajes como Monsters Do Not Exist (2012) o Dar-Dar (2020), trabajos que, posiblemente, sigan siendo los mejores de una filmografía que tendría que empezar a ser considerada de una coherencia inusual dentro del actual panorama fantástico español. Más debatible fue la presencia de Silencio de Eduardo Casanova, realizador que de forma enigmática parece haber encontrado acomodo en Sitges año tras año. Miniserie de tres episodios, cuya unión no sobrepasa los 60 minutos de duración, que mediante un tragicómico relato vampírico de tonalidades kitsch, expone temas supuestamente trascendentes que pretenden «romper el silencio» sobre la marginalidad y los estigmas sociales. Si ha existido un género cinematográfico propicio para la transgresión, ese ha sido, sin lugar a dudas, el fantástico; que el imaginario de Eduardo Casanova, cuyo patrón narrativo suele orbitar de forma obsesiva alrededor de la temática LGTBIQ+ y el activismo queer, sea catalogado por algunos como extremo u osado, no garantiza la pertenencia o aproximación a dicho término, en este caso, sería más bien al contrario, ya que no estaría de más contextualizar cómo en Silencio, los conceptos barrocos aplicados a una vulneración de códigos, se posicionan en las antípodas de lo entendible como transgresión, siendo más un artefacto que es percibido como un capricho fílmico, cuya condición de producto supuestamente postmoderno, militante e irreverente, aderezado de una dialéctica humorística llevada al paroxismo, adolece de una irrefutable fecha de caducidad.

El género como cajón de sastre

Redux Redux (Kevin McManus, Matthew McManus)

Como epílogo de esta primera crónica, reseñaré cinco películas que intentaron reactivar una serie de coordenadas genéricas harto transitadas. Eye for an Eye se convirtió en el enésimo intento de asociar el terror onírico adolescente a oscuras conductas sociales. El Mal, representado en la figura de un bogeyman que, a semejanza de Candyman (1992), surge tras ser invocado, pero a diferencia del film de Bernard Rose, en dicha llamada no hay un propósito de venganza por parte del ente sobrenatural, y sí de castigo a aquellos que se niegan a asumir la responsabilidad de sus malos actos. Esta propuesta se estanca a los pocos minutos de metraje, quedando como punto de interés el intento por recrear una atmósfera que nos remite al gótico sureño. Resulta curiosa la comparativa que puede hacerse sobre los actuales directores provenientes del videoclip y el ámbito publicitario, Colin Tilley en el caso que nos ocupa, con respecto a sus precedentes, Russell Mulcahy o Adrian Lyne, por poner dos ejemplos, la naturaleza de todos ellos coincide en el propósito de rellenar lagunas narrativas mediante la imagen, sin embargo, el resultado dista de ser análogo. Si antaño existía una querencia en este tipo de realizadores por aunar temáticas y estética comercial, en Eye for an Eye dichos conceptos estarían en contraposición,el toque arty de Colin Tilley queda disgregado del terror catártico y moral que pretende transmitir la película. Redux Redux, otra cinta estadounidense, pero de un talante más independiente, recurre a la paradoja temporal, elemento fantástico habitual en los últimos años por parte del imaginario popular, mediante una historia que muestra a una madre que viaja a través de distintas realidades para matar una y otra vez al asesino de su hija. El multiverso fusionado con la road movie ha evolucionado en los últimos años: de trasladar parámetros genéricos que difícilmente trascendían de su condición de serie B, Retroactive (Louis Morneau, 1997) o Triangle (Christopher Smith, 2009), a incluir en la ecuación el drama de connotaciones existenciales como recurso común, la interesante Desert Road (Shannon Triplett, 2024). Como reflejo de su época, Redux Redux pertenece al segundo apartado, aunando ideas, por ejemplo, anclando la paradoja genérica a un contexto de realidad, la futilidad de la venganza como vía de sanación, o alegorías tan obvias como esa máquina del tiempo con forma de ataúd, metáfora de la tumba que cava para sí misma la protagonista. Mimbres argumentales aplicados de forma tan correcta como previsible, un peaje intuido como ineludible por parte de un cine indie obcecado en sustituir como eje primordial en sus historias el viaje fantástico por el emocional. 

We Bury The Dead (Zak Hilditch)

Por su parte, el director australiano Zak Hilditch insiste de forma recurrente en escenarios apocalípticos, si en These Final Hours (2014) observábamos la conducta de un grupo de personas en el último día antes del fin del mundo, en We Bury The Dead, somos testigos de la travesía a través de los áridos paisajes de Tasmania de una mujer que busca a su marido desaparecido tras un catastrófico experimento militar. Al igual que veíamos en Monsters (Gareth Edwards, 2010), dos personajes antagónicos entrarán en una zona de cuarentena, sustituyendo el virus alienígena de esta por otro provocado por el hombre que ha convertido a algunas víctimas en muertos vivientes. We Bury The Dead vendría a ser un nuevo ejemplo de relato que se aleja conscientemente del género que explota, donde el concepto fantástico sirve como excusa para una serie de disertaciones, algunas centradas en los supervivientes y sus dilemas, otras provistas de un carácter escénico contemporáneo para recrear escenarios que nos pueden remitir al COVID-19 o al accidente nuclear de Fukushima de 2011. En tal sentido, esa ramificación del subgénero, que podríamos denominar como «drama zombie», hace tiempo que muestra un considerable agotamiento creativo. Rememorando dicho concepto, uno de sus últimos exponentes podríamos encontrarlo en el plano final de Arnold Schwarzenegger llorando la muerte de su hija en Maggie (Henry Hobson, 2015), cinta cuya retórica introspectiva pasaba de forma bastante más inadvertida que en We Bury The Dead.  

The Furious (Kenji Tanigaki)

Siguiendo en el terreno de las digresiones, en Opus contemplamos, de forma parecida a The Menu (Mark Mylod, 2022), a un grupo de personajes pertenecientes al mundo de la comunicación que es convocado en un apartado lugar por un artista mediático; en la película de Mark Anthony Green, un veterano estrella del pop rodeado de una comunidad sectaria de aduladores. La película deviene un fallido híbrido de géneros que, en cierta manera, podría considerarse como una versión A24 de la simpática Theatre of Blood (Douglas Hickox, 1973), por aquello de mostrar desde postulados modernos una satírica confrontación entre la indulgencia artística y la naturaleza parasitaria de los críticos de entretenimiento. Al igual que muchas de las películas y series que imita descaradamente, el problema de Opus tiene su origen en otro director novel que se excede en sus proyectos, lanzando temas de debate, a priori interesantes, sin ofrecer una perspectiva propia sobre ninguno de ellos. Como lastre añadido, tampoco ayuda a mejorar el conjunto la interpretación de John Malkovich, haciendo de sí mismo una vez más, ni la de Ayo Edebiri, una de las peores actrices de su generación. Por último, el broche de oro llegó con The Furious, erigida como la película de acción más importante del año. Siguiendo la estela de The Raid (Gareth Evans, 2011) o The Night Comes for Us (Timo Tjahjanto, 2018), el film dirigido por el aclamado coreógrafo de acción Kenji Tanigaki parte del propósito de ofrecer más y mejor con relación a mostrar en cada pelea un nuevo giro que intenta superar el anterior, aumentando violencia, magnitud y originalidad, a través de un conjunto de set pieces que parecen estar concebidas cada una a modo de clímax final. Poco importa que la trama del film sea poco más que un esbozo, The Furious está concebida para ser experimentada en una pantalla lo más grande posible, con un público cuanto más bullicioso, mejor, como ocurrió en Sitges. Un artefacto lúdico que crea sinergias con el espectador, posiblemente, sea el tipo de película más agradable de ver en los festivales de cine, ideal si el visionado se produce al final de éste, puesto que un servidor no concibe un mejor antídoto tras tanta sobreexposición temática.

El cine neorrealista italiano. Orígenes, autores y sensibilidades

El neorrealismo italiano constituye uno de los movimientos artísticos más influyentes y brillantes de la historia del cine. Este libro propone un recorrido alrededor de sus figuras más destacadas, sobre sus películas más significativas, el cual se inicia en los años treinta, con los primeros signos de una nueva sensibilidad estética en filmes como Tierra madre (Alessandro Blasetti, 1931) u Ossessione (Luchino Visconti, 1943), pasando por sus años de esplendor en la inmediata posguerra, cuando directores como Roberto Rossellini, Vittorio De Sica, Giuseppe De Santis o Alberto Lattuada, articularon una nueva mirada cinematográfica sobre la realidad. El texto también explora en su lánguido ocaso, entre finales de los cincuenta y comienzos de los sesenta, cuando el llamado miracolo economico transformó profundamente el paisaje social y cultural de Italia, y el cine evolucionó hacia otras formas expresivas, si bien el neorrealismo aún tuvo fuerzas para inspirar las primeras obras maestras de Michelangelo Antonioni, Pier Paolo Pasolini y Francesco Rosi. Nacido de las ruinas materiales y morales de la Segunda Guerra Mundial, el neorrealismo convirtió el cine en un espejo de la nación, privilegiando escenarios reales, actores no profesionales y una ética de la verdad que trascendía lo puramente estilístico. Este estudio cultural, político y fílmico busca así ofrecer una visión panorámica de esta sensibilidad aún presente hoy en nuestras pantallas, a través de un minucioso estudio introductorio y la reseña de cincuenta títulos esenciales.

Autor: Antonio José Navarro, Editorial: SÍLEX EDICIONES, S.L., Páginas: 388

Filmin estrena el western rural de Athina Rachel,»Harvest», seleccionado en el Festival de Venecia

Caleb Landry Jones («Get Out») y Harry Melling («Pillion») protagonizan esta película con tintes de folk horror de la directora y productora griega conocida por «Attenberg» (2010). Estreno en Filmin el 28 de noviembre.

El próximo 28 de noviembre, Filmin estrena en exclusiva “Harvest”, el western con tintes de folk horror de la directora griega Athina Rachel Tsangari, productora habitual de Yorgos Lanthimos («Canino», «Alps») y de Richard Linklater («Antes del anochecer»). La película se estrenó en el Festival de Venecia, compitiendo por el León de Oro a la Mejor Película, y ganó el Premio Tops de la Crítica ACCEC en el Americana Film Fest. La historia está basada en la novela homónima de Jim Crace, nominada al Premio Booker en 2013 y editada en España por Hoja de Lata bajo el título «Cosecha». El reparto lo encabezan Caleb Landry Jones (“Tres anuncios en las afueras”, «Get Out»), Harry Melling (“Pillion”, «Harry Potter») y Frank Dillane (“Urchin”). Además, el film está producido por la ganadora del BAFTA Rebecca O’Brien, conocida por su trabajo junto a Ken Loach en la productora Sixteen Films.

«Harvest» narra la historia de una aldea rural aislada, de nombre y lugar indeterminados. Es época de cosecha y, a través de Walter (Caleb Landry Jones), vemos cómo cambia la comunidad con la llegada inesperada de tres personajes extraños: un cartógrafo, un inmigrante y un banquero. El caos se cierne definitivamente con el traspaso de las tierras del cercano señor Kent (Harry Melling), al desconocido señor Jordan (Frank Dillane). Una alegoría enigmática y brutal del capitalismo.

Crear comunidad 

La directora, Athina Rachel Tsangari, es una de las mayores exponentes de la nueva ola del cine griego junto a Yorgos Lanthimos. Además de su faceta de productora, mencionada anteriormente, Rachel es conocida por sus anteriores filmes: «The Slow Business of Going» (2000), «Attenberg» (2010) y «Chevalier» (2015). En esta ocasión, su primera vez rodando en inglés, la cineasta ha conseguido juntar a un elenco de ensueño, con nombres tan reconocidos como Caleb Landry Jones (“The florida project”, “Drácula”), Harry Melling (“Harry Potter”, “Pillion”), Frank Dillane (“Harry Potter”, “Urchin”) y Rosy McEwen (“Blue Jean”, “Scarpetta”) a los que se unieron los aldeanos reales del pueblo escocés en el que rodaron, ya que abrieron un proceso de casting en la escuela local.

La simbiosis fue especial y orgánica, según cuenta la directora: “Fue una colaboración muy natural con todos, elenco y equipo como una sola unidad. Vivíamos juntos, trabajábamos juntos, nadábamos, recolectábamos, comíamos, bebíamos juntos. Estábamos forjando una comunidad entre nosotros mientras hacíamos una película sobre la muerte de una comunidad”.

 

Atemporal, ambigua, pero a la orden del día 

Es difícil encasillar “Harvest” en un único género. Rodada en 16 mm y con luz natural, la película es una especie de espejismo: un lugar ambiguo, una época confusa, personajes existencialistas, nadie es ni bueno ni malo. La temática de la pérdida de la tierra y la comunidad es tan actual que Tsangari no quería especificar cuál era el tiempo o el lugar para no caer en ser simplemente una película de época. “Joslyn (guionista) y yo abordamos el guion como una historia moderna: está ocurriendo hoy y en todas partes. Estamos atrapados en este ciclo eterno de pérdida y exilio”, aclara la directora. 

Ella lo describe como un western nihilista: “Es un western, pero en este sentido primordial. Normalmente tienes una comunidad invadida por algo, ya sea el mal, o el progreso, o el dinero, y el héroe suele salvar el día. A mí me interesaba un western nihilista donde el personaje forma parte de la comunidad pero, al mismo tiempo, es un forastero. Realmente no pertenece. Hay un desplazamiento en la historia. Luego, al final, toda la comunidad está siendo desplazada, igual que él. No hay redención para él”. Es, en definitiva, un viaje irreal y místico por el que simplemente hay que dejarse llevar. 

El falso hogar, teaser tráiler para «Feels Like Home» de Gábor Holtai

Acaba de ser presentado en sociedad un primer adelanto, en forma de un teaser tráiler que podéis ver a final de pagina junto a su póster oficial, de la cinta húngara Feels Like Home. Oscuro thriller psicológico dirigido por Gábor Holtai, que pervierte ese concepto visto en películas como Familia de Fernando León de Aranoa, a la hora de mostrar una metáfora sobre las apariencias sociales. Tras su estreno mundial en el pasado Festival de Sitges dentro de la sección Noves Visions (Méliès de plata a Mejor Película de género fantástico), el film llegará a los cines de Hungría el próximo 19 de febrero de 2026.     

En Feels Like Home vemos como una solitaria mujer es secuestrada por una delirante familia que está convencida de que es su hija desaparecida. Para intentar sobrevivir, deberá seguirles el juego haciéndose pasar por otra persona mientras intenta encontrar desesperadamente una salida a esta pesadilla.

La película, con guion a cargo del propio Gábor Holtai junto a Attila Veres, está protagonizada por Rozi Lovas, Áron Molnár, Dorka Gryllus, Rozi Lovas, Soma Simon, István Znamenák, Kornél Simon, Kati Zsurzs, Tibor Szervét y Bettina Józsa.   

Proyecciones Xcèntric: Arte contra el totalitarismo. El cine de Stefan y Franciszka Themerson

Europa (Franciszka y Stefan Themerson, 1931)

Esta sesión celebra dos figuras esenciales de la vanguardia europea del siglo xx: Stefan y Franciszka Themerson, pioneros del cine experimental en la Polonia de entreguerras

Antes de que el fascismo arrasara Europa, los Themerson ya advertían, con imágenes radicales y poesía visual, la amenaza inminente de los autoritarismos que se cernían sobre el continente. Su obra más emblemática, Europa (1932), basada en el poema futurista homónimo de Anatol Stern, condensa las tensiones políticas, sociales y existenciales de su tiempo. Collage, animación, sobreimpresiones, escritura visual: cada técnica es convocada al servicio de un mensaje claro y urgente, antibélico, antitotalitario, visceral. Cine como grito. Cine como antídoto.

En la Varsovia de los años treinta, realizaron cinco cortometrajes experimentales: Pharmacy, Europa, Moment Musical, Short Circuit y The Adventures of a Good Citizen (1937), el último de los cuales fue el único film anterior a la guerra que sobrevivió a la devastación. Ya en Londres, durante la década de 1940, filmaron dos obras más: Calling Mr. Smith (1943), una pieza antibélica de diez minutos que denuncia la destrucción de la cultura polaca bajo el nazismo, y The Eye and the Ear (1944-45), una interpretación visual de cuatro canciones de Karol Szymanowski.

Su lenguaje cinematográfico se sustentaba en una investigación material rigurosa: el movimiento de luces y sombras sobre objetos, exploraciones nacidas de sus trabajos con fotogramas entre 1928 y 1935. Muchas de las imágenes fueron creadas sobre una mesa de trucos improvisada por Stefan: colocaba objetos diversos sobre papel translúcido, iluminados desde arriba y fotografiados cuadro a cuadro desde abajo, en una coreografía artesanal entre el azar y el cálculo.

La historia de los Themerson se fractura con la invasión nazi de Polonia en 1939. Los negativos originales de Europa se pierden entre bombardeos y saqueos. Él es reclutado por el ejército polaco en el exilio; ella encuentra en el dibujo y la ilustración un refugio íntimo y una forma de resistencia estética. Reunidos en Londres, reinventan su obra y su vida. El trauma del exilio dejó huellas profundas, pero nunca apagó su impulso creativo.

Durante décadas, Europa fue considerada una obra perdida. Hasta que, en 2019, un milagro de archivo la devolvió al mundo: una copia fue hallada en la Bundesarchiv alemana por el Instituto Pilecki. Restaurada por Fixafilm en Varsovia y con una nueva banda sonora compuesta por Lodewijk Muns, Europa regresa no solo como documento histórico, sino como gesto de supervivencia. Hoy, su visión cobra una potencia renovada. En sus formas fragmentadas, en sus cuerpos en negativo, no vemos solo una alerta contra los fascismos del pasado, sino una advertencia urgente para los presentes que habitamos.

Franciszka y Stefan Themerson: Europa, 1931, 35 mm, 12 min; The Adventures of a Good Citizen, 1937, 35 mm, 9 min; Calling Mr. Smith, 1943, 35 mm, 10 min; The Eye and the Ear, 1944, 35 mm, 10 min; Stefan + Franciszka, Tomasz Pobóg-Malinowski, 1974-75, 8 mm, 18 min.

Proyección en digital.

Copias procedentes de Lux, excepto Stefan + Franciszka, procedente de GV Art London.

Fecha: 19 febrero 2026

Horario: 19.00. No se podrá acceder a la sala una vez empezada la proyección.

Espacio: Auditorio

Precio: 4 € / 3 € Reducida
Abono 5 sesiones: 15 € / 12 € Reducido
Amigos CCCB: gratuito

El mesías y la madre tierra, teaser tráiler para «The Testament of Ann Lee»

Acaba de ver la luz de la mano de Searchlight Pictures, un primer avance en forma de un teaser tráiler que podéis ver a final de pagina junto su póster oficial, del nuevo trabajo tras las cámaras de la realizadora Mona Fastvold titulado The Testament of Ann Lee. Tras sus anteriores The Sleepwalker (2014) y The World to Come (2020), Mona Fastvold se adentra en un drama histórico con tintes de musical, que tras su estreno mundial en el pasado festival de Venecia, llegará a los cines de Estados Unidos el próximo 25 de diciembre.     

Inspirada en hechos reales, The Testament of Ann Lee se centra en la líder religiosa Ann Lee, fundadora del Movimiento Shaker a finales de la década de 1770, que llegó a construir una de las sociedades utópicas más grandes de la historia de Estados Unidos. Los seguidores de Lee la consideraban el Jesucristo femenino, y sus fieles le rezaban cantando y bailando.

La película, con guion a cargo de la propia Mona Fastvold junto a su marido Brady Corbet, está protagonizada por Amanda Seyfried, Thomasin McKenzie, Lewis Pullman, Christopher Abbott, Tim Blake Nelson, Stacy Martin, Matthew Beard, Scott Handy, Viola Prettejohn, Jamie Bogyo, David Cale y Scott Alexander Young.

Filmin y Cine Yelmo estrenan en salas el ciclo “Cine en los cines»

Filmin refuerza su apuesta por las proyecciones en pantalla grande y llevará seis de sus próximos estrenos a Madrid, Málaga, Valencia, Gijón, Oviedo y Vigo, del 17 de noviembre al 22 de diciembre.

Filmin, en colaboración con Cine Yelmo, impulsa un ciclo de seis estrenos inéditos en pantalla grande («Harvest», «El silencio de Julie», «Un día con Peter Hujar», «La torre de hielo», «Incógnito» y «DJ Ahmet») del 17 de noviembre al 22 de diciembre, con pases simultáneos los lunes a las 20:00 en Madrid, Málaga, Valencia, Gijón, Oviedo y Vigo. La programación se complementará con actividades especiales itinerantes —presentaciones y coloquios— con la presencia de periodistas, críticos de cine y otras figuras del sector cultural como David Velduque, Paco Tomás, Violeta Kovacsics, Víctor Cinemaexcelsior, Jara Pérez Aitany, Jaime Pena o la directora de “La torre de hielo”, Lucile Hadzihalilovic.

Esta acción conjunta con Cine Yelmo consagra la apuesta de Filmin por las salas como espacio privilegiado de exhibición: una ventana complementaria a la plataforma que garantiza la experiencia de visionado en las mejores condiciones y estrecha la colaboración de Filmin con el sector de la exhibición.

Los títulos del ciclo

«Un día con Peter Hujar», de Ira Sachs

El ciclo reúne seis de los próximos estrenos de Filmin más destacados. «Harvest», de Athina Rachel Tsangari («Chevalier»), es un drama áspero, ambientado en una comunidad rural aislada y protagonizado por uno de los actores más prometedores del cine indie: Caleb Landry Jones. «El silencio de Julie», de Leonardo Van Dijl y producida por la tenista Naomi Osaka, llega tras un sólido recorrido en festivales internacionales y se enfoca en el deporte de élite y el silencio alrededor de los abusos sexuales. «Un día con Peter Hujar», de Ira Sachs («Passages»), propone una pieza de cámara en torno a la figura del fotógrafo neoyorquino, al que da vida el actor Ben Whishaw.

Completan la programación «La torre de hielo», de Lucile Hadzihalilovic, protagonizada por Marion Cotillard y ganadora del premio a la Mejor Película de la sección Zabaltegi-Tabakalera del Festival de San Sebastián; «Incógnito», de Carmen Emmi, un thriller de infiltración ambientado en el Nueva York de los 90 y premiado en Sundance; y «DJ Ahmet», de Georgi M. Unkovski, ganadora del Premio del Público y del Premio Especial del Jurado en Sundance 2025, una ópera prima que fusiona música electrónica y tradición en una aldea de Macedonia.

Proyecciones especiales

Las películas se proyectan simultáneamente en las seis ciudades todos los lunes a las 20:00. El siguiente calendario indica la sede que acoge la actividad especial (presentación, coloquio u otras acciones) cada semana:

  • 17 de noviembre en Vigo: “Harvest” · Yelmo Vigo Travesía
  • 24 de noviembre en Málaga: “El silencio de Julie” · Yelmo Vialia Málaga
  • 1 de diciembre en Valencia: “Un día con Peter Hujar” · Yelmo Mercado de Campanar
  • 8 de diciembre en Oviedo: “La torre de hielo” · Yelmo Los Prados
  • 15 de diciembre en Madrid: “Incógnito” · Yelmo Ideal
  • 22 de diciembre en Gijón: “DJ Ahmet” · Yelmo Ocimax Gijón