
La competición por la Concha de Oro incorpora los nombres de destacados cineastas como la realizadora polaca Urszula Antoniak, la argentina Anahí Berneri, el francés Emmanuel Finkiel, los belgas Jean Libon e Yves Hinant, el rumano Constantin Popescu y el director alemán Robert Schwentke.
Emmanuel Finkiel (Boulogne-Billancourt, Francia, 1961) se estrena en San Sebastián con La douleur / Memoir of Pain, adaptación del diario de angustia y desolación que Marguerite Duras escribe al final de la II Guerra Mundial, mientras desconoce el destino de su marido, Robert Antelme, miembro de la Resistencia y deportado por la Gestapo. Finkiel, que fue ayudante de dirección de Bertrand Tavernier, Krzysztof Kieslowski y Jean-Luc Godard, cuenta en su filmografía con Madame Jacques sur la Croisette (1997), César al mejor cortometraje; su debut, Voyages (1999), que atesoró dos premios César y el Premio de la Juventud en Cannes; Nulle part terre promise (2008), Premio Jean Vigo; y Je ne suis pas un salaud / A Decent Man (2016), galardonado en Angulema. En La douleur / Memoir of Pain dirige a Mélanie Thierry (Babylon, A Perfect Day / Un día perfecto, Au revoir là-haut / See You Up There), Benoît Magimel (La Haine / El odio, La Pianiste / La pianista, Les petits mouchoirs / Pequeñas mentiras sin importancia) y el músico y actor Benjamin Biolay (Stella, Personal Shopper).
Constantin Popescu (Bucarest, 1973) dirigió el fragmento Pig deTales from the Golden Age (2009), de Christian Mungiu. Su primer largometraje, Portrait of the Fighter as a Young Man (2010), fue seleccionado para el Forum de la Berlinale, y con el segundo, Principles of Life (2010), participó en Zabaltegi – Nuevos Directores en San Sebastián. En Pororoca, su tercera película, narra la transformación de una familia cuando desaparece uno de sus hijos.
Robert Schwentke (Stuttgart, Alemania, 1968) se estrenó como realizador en su país natal con Tattoo (2002) y Eierdiebe (Las joyas de la familia, 2003). En 2005 debutó en Estados Unidos con Flightplan (Plan de vuelo: desaparecida), protagonizado por Jodie Foster, donde ha seguido trabajando en la última década: The Time Traveler’s Wife (Más allá del tiempo, 2009), RED (2010) y las dos entregas de la Serie Divergente, Insurgent (Insurgente, 2015) y Allegiant (Leal, 2016). En Der Hauptmann / The Captain regresa a Alemania y a los últimos instantes de la II Guerra Mundial.
El debut de Urszula Antoniak (Czestochowa, Polonia, 1968), Nothing Personal (2009), obtuvo seis premios en el Festival de Locarno y fue nominada a dos galardones de la Academia del Cine Europeo, y su segundo trabajo, Code Blue (2011), se presentó en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes. Beyond Words, su cuarta película, está protagonizado por un abogado joven y ambicioso a quien la visita de su padre le causa un doloroso reencuentro con sus raíces.
La primera película de Anahí Berneri (Martínez, Argentina, 1975), Un año sin amor (2005), ganó el premio Teddy en el Festival de Berlín, a donde regresó con Por tu culpa (2010). En San Sebastián competirá por tercera vez tras presentar Encarnación (2007), que obtuvo el Premio Fipresci, y Aire libre (2014), que había participado dos años antes en el I Foro de Coproducción Europa-América Latina. Berneri, que el año pasado integró el Jurado Oficial del Festival, describe en Alanis las dificultades que atraviesa una mujer, madre de un niño pequeño, que ejerce la prostitución.
El reportero gráfico y documentalista Jean Libon creó en 1985 la serie documental Strip-Tease, a la que se incorporó el periodista Yves Hinant. Ambos dirigieron junto a Eric Cardot y Delphine Lehericey el documental Les arbitres (Kill the Referee, 2009), en el que se aproximaban a la realidad de los colegiados de la Eurocopa 2008. En Ni juge, ni soumise / So Help Me God el equipo satírico detrás de la serie Strip-Tease sigue de cerca a la nada convencional jueza de instrucción en Bruselas Anne Gruwez.
Estos títulos completan la Sección Oficial de la 65 edición del Festival, compuesta por 18 películas a competición, tres filmes que participan fuera de concurso y cuatro proyecciones especiales.
Alanis
Anahí Berneri (Argentina)

Intérpretes: Sofía Gala Castiglione, Dante Della Paolera, Dana Basso, Silvina Sabater, Carlos Vuletich
Alanis trabaja como prostituta. Tiene un bebé y comparte con Gisela, una compañera, un apartamento en el que vive y atiende a sus clientes, hasta que dos inspectores municipales clausuran su hogar y se llevan a Gisela, acusada de trata. Alanis llega llena de engaños al local de su tía, frente a Plaza Miserere. Desde ese barrio multirracial y violento, Alanis intenta recuperar su dignidad, ayudar a su amiga y cuidar a su hijo. Ofrece en la calle lo que sabe hacer, pero hasta la calle tiene sus reglas y Alanis debe pelear por su lugar.
Beyond Words
Urszula Antoniak (Polonia – Países Bajos)

Intérpretes: Jakub Gierszał, Andrzej Chyra, Christian Löber
Michael y Franz, su jefe y mejor amigo, se sienten como en casa en los restaurantes, bares y clubes de moda de Berlín. Aparentemente no hay diferencias entre ellos, pero Michael, que emigró de Polonia tras la muerte de su madre hace unos cuantos años, todavía presta especial atención a su acento. Michael queda conmocionado cuando un polaco desastrado y bohemio se presenta en su puerta asegurando ser su padre. Padre e hijo, dos perfectos extraños, comparten un fin de semana que va de la empatía al rechazo y la desconfianza. Una dolorosa crisis se hace inevitable conforme Michael se va reencontrando con sus raíces…
Der Hauptmann / The Captain
Robert Schwentke (Alemania – Francia – Polonia)

Intérpretes: Max Hubacher, Milan Peschel, Frederick Lau, Alexander Fehling
En los últimos momentos de la II Guerra Mundial, un soldado de 19 años, andrajoso y hambriento, roba el uniforme de un capitán. Haciéndose pasar por un oficial, reúne a un grupo de desertores y comienza a matar y saquear a su paso a través de la golpeada Alemania nazi. El capitán supone el retorno a Alemania del guionista y director Robert Schwentke.
La douleur / Memoir of Pain
Emmanuel Finkiel (Francia)

Intérpretes: Mélanie Thierry, Benjamin Biolay, Benoît Magimel, Emmanuel Bourdieu
Al encontrar dos viejos cuadernos en una caja olvidada, Marguerite Duras recuerda su pasado y el insoportable dolor de la espera. En la Francia ocupada por los nazis de 1944, la joven y brillante escritora participa activamente en la Resistencia junto con su marido, Robert Antelme. Cuando Robert es deportado por la Gestapo, Marguerite se embarca en una lucha desesperada para conseguir que regrese. Entabla una inquietante relación con el colaboracionista Rabier y corre grandes riesgos para salvar a Robert, en un juego del el ratón y el gato con impredecibles encuentros por todo París. ¿Rabier quiere realmente ayudarla? ¿O está tratando de obtener información sobre los grupos clandestinos anti nazis? Finalmente la guerra termina y las víctimas regresan de los campos, un periodo insoportable para ella, una larga y silenciosa agonía tras el caos de la liberación de París. Pero ella continúa esperando, encadenada al tormento de la ausencia, incluso más allá de la esperanza.
Ni juge, ni soumise / So Help Me God
Jean Libon, Yves Hinant (Francia – Bélgica)

La extraordinaria y nada convencional jueza Anne Gruwez nos lleva a la trastienda de investigaciones criminales reales. Durante tres años el equipo satírico que está detrás de la serie televisiva de culto Strip-Tease capturó lo que nadie hasta entonces se había atrevido a filmar. Sin concesiones y de un modo políticamente incorrecto. No daréis crédito a vuestros ojos. No es cine: ¡es peor!
Pororoca
Constantin Popescu (Rumanía – Francia)

Intérpretes: Bogdan Dumitrache, Iulia Lumanare, Costin Dogioiu, Stefan Raus, Adela Marghidan
Cristina y Tudor Ionescu han formado una familia feliz con sus dos hijos, Maria e Ilie. Él trabaja para una compañía telefónica y ella es contable. Ambos están en la treintena y viven en un bonito apartamento en una ciudad rumana. Su vida es la de una pareja normal con sus hijos. Pero una mañana de domingo, cuando Tudor lleva a sus hijos al parque, Maria desaparece. Sus vidas cambian abruptamente para siempre.
https://youtu.be/tYcbkK-t2yo






















la revista Mundo Oculto o ese imaginario televisivo que siempre está presente en generaciones pasadas entre otras varias disquisiciones, mimbres que logra enarbolecer ciertos referentes de una época muy concreta, algo que ayuda a crear un escenario plenamente reconocible ubicado en un país que culturalmente siempre ha sido muy susceptible a todo lo que rodea a lo sobrenatural. Paco Plaza consiente de cuál es su principal objetivo se toma su tiempo a la hora de presentarnos a unos personajes situados dentro de un determinado contexto y lugar, todo circula alrededor de Verónica (una ceñida Sandra Escacena), una joven adolecente que tiene que lidiar con la reciente desaparición de la figura paterna, hacerse cargo en el día a día de sus tres hermanos menores, un personaje al que se le otorga un sutil matiz consistente en esa supuesta trasformación física que precede a la adolescencia, ofreciéndonos una curiosa y muy interesante reflexión acerca del miedo a crecer, todo ello ofrecido a través de una narrativa de ritmo algo irregular pero dotada de una estructura muy propia en donde se consigue prevalecer la tensión al susto, pues en definitiva la historia que se nos cuenta nos inquieta básicamente y no precisamente a través de su halo sobrenatural.

























Si hace bien poco hablábamos de como la notable Verónica de Paco Plazo tenia entre otras muchas virtudes la de hacer un honesto ejercicio de memoria nostálgica, una visión de lugares y comportamientos muy comunes y reconocibles de los noventa, Pablo Berger aplica como ya hiciera en Torremolinos 73 dicho desarrollo referencial, nos abre una apertura a un universo que ya conocemos, no solo se trata de reproducir canciones de naturaleza sintomática como puede ser los pajaritos de María Jesús y su Acordeón o El Baile Del Gorila de Melody, son los detalles, las situaciones y las múltiples sugerencias lo que le da un empaque sostenible a la intención de presentarnos un ecosistema propio y plenamente reconocible, en este aspecto podríamos decir que Berger es mucho más aplicado que por ejemplo Álex de la Iglesia, otro director que suele transitar dichas premisas con bastante frecuencia.






una alegoría contra las guerras, los totalitarismos y la intransigencia ante la diferencia, producida por RKO. Aunque pudo realizar varias películas de cine negro de bajo coste y con un indisimulado componente social –The Lawless (El forajido, 1950), The Prowler (El merodeador, 1951) y The Big Night (1951), las tres escritas por guionistas represaliados por el Comité de Actividades Antiamericanas, Daniel Mainwaring, Dalton Trumbo y Ring Lardner Jr.–, e incluso un ‘remake’ de la célebre M de Fritz Lang en 1951, su nombre apareció en las listas negras debido a la orientación de sus primeros filmes y fue acusado de pertenecer al Partido Comunista norteamericano. Cuando es llamado a declarar, se encuentra en Italia rodando Imbarco a mezzanotte / Stranger on the Prowl (1952). Decide no regresar a los Estados Unidos e instalarse en Inglaterra. Estrena este filme con el seudónimo de Andrea Forzano y los dos primeros que realiza en su país de adopción no llevan su nombre por cuestiones sindicales: The Sleeping Tiger (El tigre dormido, 1954), primera colaboración con uno de sus actores fetiche, Dirk Bogarde, aparece acreditada a Victor Hanbury, y The Intimate Stranger (Intimidad con un extraño, 1956), la firma como Joseph Walton.





















El film desprende desde el primer minuto una clara sensación de deja vu en lo referente a la escueta historia que vamos a presenciar, la presentación de personajes y escenarios por parte de Damien Power hace que enseguida podamos adivinar lo que vendrá a continuación, sin embargo lo que en parte salva la propuesta es la manera en que esta dosificado el relato, hay un intento por parte del director en dignificar los consabidos clichés en que se suele sustentar este tipo de películas, aunque el destino termine siendo el mismo su recorrido se nos presenta como al menos algo peculiar en lo referente a su estructura. Damien Power consiente que con los arquetipos propios de la historia puede que no sean suficientes para llamar la atención del espectador tira de una narración partida en dos, el presente y el flash-back, futuras y pasadas victimas que terminan confluyendo en el clímax final, en este sentido Killing Ground es modesta en sus propósitos pero extremadamente efectiva en lo referente a sus propósitos, de echo la película no deja de ser un perfecto ejemplo de cómo esquivar continuos trompos muy característicos dentro del survival horror ya sea a un nivel narrativo de relato no lineal o con alguna solución ingeniosa en lo referente a lo que es su puesta en escena, especialmente en lo referente a un esmerado uso del travelling con steadycam.


















