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Dedicamos un programa retrospectivo a la cineasta Germaine Dulac, figura clave del cine francés de los años 20 y una de las grandes pioneras de la vanguardia. Su obra combina experimentación formal, pensamiento crítico y una singular manera de entender el cine como arte autónomo. A lo largo de cuatro sesiones recorreremos las distintas facetas de su filmografía, desde la abstracción hasta el compromiso político. El programa incluye sus piezas esenciales del periodo de vanguardia, proyectadas en 16 mm, sus miradas a la cultura española, sus intervenciones musicales que funcionan como auténticos videoclips avant la lettre, y sus videoensayos pioneros, entre ellos el recién recuperado Ce qu’il a dit, ce qu’il a fait, que se verá por primera vez en Madrid. Un retrato amplio y necesario de una autora mal comprendida, generalmente reducida a sus experimentos surrealistas, pero cuyo extenso trabajo, lleno de matices y potencias, sigue iluminando el vasto territorio del cine.
Programación
Drama y vanguardia
La sonriente Madame Beudet (La souriante Madame Beudet, 1923, 38′) Madame Beudet es una mujer moderna afrancesada a la que le encanta tocar al piano obras de compositores melenudos, leer novelas y modernas revistas; está casada con un empresario textil muy ordinario y rudo que además aburre a su esposa al tener diferentes intereses culturales a los de ella, como ir al teatro a ver Fausto.
La Coquille et le Clergyman (1928, 41′) Obsesionado con la mujer de un general, un sacerdote tiene visiones extrañas de muerte y lujuria, mientras lucha contra sus propios fantasmas sexuales.
Idioma:
Sin diálogos
Formato:
16mm
Pases: Enero
Martes 27
20:00 h
Sala Plató
Musicalidades
La fête espagnole (1919, 26′) Un día de fiesta en un pequeño pueblo de España, Soledad recibe la visita de sus dos pretendientes: Réal y Miguelan, unidos por una amistad muy fuerte y por los mismos sentimientos románticos hacia la ex bailarina. Divertida e indiferente, Soledad les sugiere la idea de un duelo para decidir entre ellos. Acuerdan medir sus fuerzas. Mientras tanto, sigue al joven Juanito a la fiesta y, recordando los hermosos años de su pasada juventud, baila y se emborracha con él toda la noche.
Danses espagnoles (1930, 7′) En este cortometraje, la bailarina Carmencita García realiza dos bailes de flamenco frente al público.
Un peu de rêve sur le Faubourg (1930, 10′) Un disco de fonógrafo inspira pensamientos líricos a dos jóvenes enamorados.
Celles qui s’en font (1930, 7′) En la primera parte, seguimos a una mujer borracha e indigente que toma una bebida en un café. En la segunda mitad, una mujer se muestra abatida por el rechazo de un amante…
Ceux qui ne s’en font pas (1930, 8′) Canciones populares acompañan dos escenas de felicidad: un alegre trabajador ferroviario y un grupo de niños bailando.
Idioma:
Sin diálogos
Formato:
DCP
Pases: Enero
Miércoles 28
20:00 h
Sala Azcona
Le cinema au service de l’histoire + Ce qu’il a dit, ce qu’il a fait
Le cinema au service de l’histoire (1935, 54′) Un montaje de noticias que abarca el periodo comprendido entre 1905 y 1935, y que se presenta como «un resumen de la vida política, económica y social de los hombres de nuestra generación», «un momento de la historia contemporánea» y «una obra humana».
Ce qu’il a dit, ce qu’il a fait (1939, 6′) Cortometraje que contrapone extractos de discursos públicos de Adolf Hitler con imágenes que muestran la realidad que contradice sus palabras. No hay narración, ni análisis verbal, ni explicación contextual.
> Presentación y coloquio posterior con Imma Prieto, Directora del Museu Tàpies, y la cineasta Tània Balló Colell
Idioma:
V.O.S.E.
Formato:
DCP
Pases: Enero
Viernes 30
20:00 h
Sala Azcona
Abstracciones
L’invitation au voyage (1927, 39′) En un cabaret portuario un aristocrático conde pasa la noche, con sus sueños y frustraciones, su vida falsa y sus ansias.
Thèmes et variations (1928, 7′) Evoco a una bailarina. ¿Una mujer? No. Una línea que rebota con ritmo armonioso. Evoco una proyección lumínica entre velos. ¿Materia concreta? No. Ritmo fluido. ¿Por qué debería uno dejar en la pantalla el placer que el movimiento nos provoca en el teatro? Armonía de líneas. Armonía de luz. Líneas, superficies, volúmenes que evolucionan sin el artificio de la evocación, en la lógica de sus formas, desposeídos de cualquier sentido humano, permitiendo elevarse hacia la abstracción, dando así más espacio para las sensaciones y los sueños.
Disque 957 (1928, 7′) Un estudio de la línea y la forma en el sonido de Frédérique Chopin. Germain Dulac tiene intención de recrear visualmente los motivos del preludio de Chopin en si bemol, que se inspira, de acuerdo con George Sand, por un día gris y lluvioso en La Grande Chartreuse descrito en su invierno en Mallorca, como el sonido melodioso de la lluvia golpeando el techo de tejas.
Étude cinégraphique sur une arabesque (1929, 5′) Filme experimental que juega con la luz de una manera muy creativa presentando imágenes de caracoles, agua, la tela de una araña o los cristales.
Zabaltegi-Tabakalera. Experimentación y derivas autorales
La tour de glace
Dentro del apartado más orientado al riesgo conceptual, varias propuestas de un marcado tono ecléctico transitaron por el trauma y el autodescubrimiento; a tal respecto, Blue Heron, debut en el largometraje de la canadiense Sophy Romvari, centra su mirada en un retrato de corte autobiográfico. Película que, buscando paralelismos recientes, expande de alguna manera la última escena de Aftersun (Charlotte Wells, 2022), con relación a la concepción de la memoria, y cómo esta es expuesta mediante una narrativa ficticia y una documental: la enfermedad mental de un familiar cercano que nunca fue identificada ni tratada de forma satisfactoria. Resulta más interesante la indagación sobre el origen y el ocaso de los recuerdos (equiparando en ocasiones los detalles accidentales e incluso ambientales a los eventos más significativos) que la presumible función terapéutica para su autora en referencia al apartado de no ficción. Uno de los puntos álgidos de la sección y del festival fue La tour de glace, el nuevo trabajo tras las cámaras de Lucile Hadžihalilović, posiblemente su obra más inteligible, en ningún caso menor, donde la responsable de Evolution reincide en opacos imaginarios situados entre la infancia y la adolescencia y su abrupta irrupción en el mundo adulto y cómo, a través de dicha premisa, se exploran conceptos como la dependencia o la sumisión, una constante casi obsesiva en la obra de la cineasta. Se trata de un film narrado como un cuento de hadas gótico de tono onírico, un sobresaliente ejercicio de estilo visual que invita al espectador a sumergirse en un hipnótico escenario metacinematográfico de infinitas capas y múltiples lecturas.
Kota
La mirada animal al mundo humano y la colisión que se produce entre ambos imaginarios vino de la mano de Kota de György Pálfi, autor que hace unos años se dio a conocer con trabajos de una clara vocación transgresora con tendencia a lo grotesco: Taxidermia (2006) o Final Cut: Ladies and Gentlemen (2012). Curiosamente, en Kota, el realizador húngaro ofrece su película más lineal a nivel narrativo, relatando las peripecias de una gallina que, al igual que hizo Jerzy Skolimowski en EO, equipara su mirada subjetiva con la del espectador. A partir de dicha premisa, situada a medio camino entre la comedia y el drama, las metáforas sobre la gran tragedia humana son tan variadas como en ocasiones previsibles, por ejemplo, equiparar el tráfico de inmigrantes con el encarcelamiento animal o el instinto maternal de la gallina en contraposición con las relaciones decadentes entre los seres humanos. Posiblemente, la gran valía de la película resida en comprobar cómo el cine sigue siendo un medio eficaz a la hora de contemplar el mundo a través de un prisma distinto. Más encaminada a la experimentación, Una película de miedo, al igual que el anterior trabajo de su autor, O futebol (2015), recurre a la diversidad de formatos, el documental, la ficción o el material de archivo, a modo de dispositivos cinéfilos que sirven de herramienta para una suerte de terapia de autoayuda. Con la excusa argumental de seguir sus propios pasos junto a los de su hijo de doce años durante su estancia en un hotel abandonado en Lisboa, Sergio Oksman orquesta una reflexión de carácter contemplativo sobre la identidad y el pasado familiar a través de un espacio de claras resonancias fantasmagóricas, dando como resultado un trabajo algo difuso con relación a unos propósitos autorales, a priori, tan sugerentes como inabarcables.
Fiume o morte!
Otros dos documentales indagaron desde coordenadas más convencionales sobre problemáticas geopolíticas del pasado que, irremediablemente, remiten al presente: por un lado, Fiume o morte! de Igor Bezinovic, supone una distendida recreación de la surrealista invasión tras la Primera Guerra Mundial de la ciudad croata de Rijeka por parte de Gabriele D’Annunzio. A través de un abundante material de archivo, la película reflexiona irónicamente sobre incipientes y absurdos modelos fascistas de antaño por medio de la recreación de sucesos y detalles históricos que pone de relieve cómo la identidad actual de muchos territorios se basa en el legado y reproche a los antiguos intrusos. Por otra parte, Bajo las banderas, el sol del debutante Juanjo Pereira,nos muestra el régimen de Alfredo Stroessner en Paraguay entre 1954 y 1989, a través de una vasta recuperación de material propagandístico. Negando el testimonio o la crónica personal, el documental recurre a conceptos cercanos al found-footage a la hora de reconstruir el ascenso, la toma de poder y caída de la dictadura más longeva de Latinoamérica, mediante la maquinaria visual que lo legitimó. Un detallado ejercicio de arqueología de la imagen política que tiene la virtud de saber utilizar la no ficción como formato inmejorable para la manipulación de material, en ocasiones, focalizado de forma algo obvia como, por ejemplo, cuando paralelamente superpone las palabras de Stroessner loando «las virtudes democráticas» de su mandato con imágenes de la represión que ocurría al mismo tiempo en las calles.
New Directors. Nuevas autorías bajo la contemporaneidad
Bad Apples
Dentro de la sección destinada a óperas primas y segundos trabajos, Bad Apples de Jonatan Etzler cuestiona el sistema educativo mediante la sátira, fijando su mirada en las limitaciones y la ética existentes en dicho ecosistema. Una película que narra la lucha de una joven maestra frustrada con un estudiante decidido a causar el caos. Concepto argumental que puede remitirnos a la estupenda Election de Alexander Payne, por aquello de retratar desde un posicionamiento lúdico enfrentamientos y dinámicas de poder dentro del deteriorado ámbito escolar. Pese a que el retrato social termina siendo bastante turbio, se agradece que su decidida afiliación a la comedia negra se distancie de manidos realismos de naturaleza pedagógica. También de adolescentes y sus problemáticas versa Weightless (Premio a la Mejor Película de esta sección), cinta danesa que se sitúa bajo unas reconocibles coordenadas del coming of age en una historia donde una joven con sobrepeso ingresa en un campamento de verano en el que se dará cuenta de la futilidad de comer de forma equilibrada y hacer ejercicio, ya que son meros componentes secundarios en el aprendizaje vital de la vida.Por fortuna, y pese a lo manido de la temática, la película de la realizadora Emile Thalund no se queda en nociones simples o políticamente correctas, sino que se centra en el ambiguo retrato de alguien que debe afrontar el juicio de su entorno sobre su aspecto y su forma de actuar, saliendo de manera relativamente airosa del reto de retratar el despertar sexual y cómo este termina chocando con determinados comportamientos adultos.
Aro berria
Otras propuestas que orbitaron a través de estructuras narrativas dramáticas, pero desde un prisma más meditativo, en ocasiones, cercano a onirismos lindantes al fantástico fueron, por un lado, la cinta turca As We Breathe de Seyhmus Altun, aproximación a un fracturado núcleo familiar en una situación límite: el devastador incendio en la región de Anatolia acontecido a principios del año 2000. El escenario de tono apocalíptico servirá como perfecta alegoría para una serie de dialécticas, la principal sería el complicado paso a la edad adulta descrita en la historia a modo de migración forzada y su impacto en la infancia que, de forma sugerente, se centran más en la agitación interna de los personajes que en los abruptos acontecimientos del exterior. Por otra parte, Nighttime Sounds pone el foco en marginalidades en la China rural. Como viene siendo habitual en gran parte del cine social contemporáneo de dicho país, el segundo largometraje del realizador Zhongchen Zhang explora un trauma del pasado aplicado al presente representado en una figura femenina que se enfrenta al legado emocional de una explotación de carácter estructural centrada en la historia de la recientemente abolida política del hijo único. Se agradece que la película apueste por una narrativa de contornos poéticos, por momentos, próxima a la fantasmagoría a la hora de recurrir a una evocación que, sin embargo, queda algo lastrada por trillados recursos inherentes a la actual agenda cinematográfica como, por ejemplo, enfocar la mirada femenina en dialécticas próximas al realismo mágico. Una estimulante anomalía fue el debut en el largometraje de Irati Gorostidi con Aro berria, recreación de una aventura utópica de tono disidente, performativo y etnográfico que tuvo lugar durante la Transición en nuestro país. Ambientada en 1978, el relato sigue a un grupo de jóvenes que deciden abandonar su vida laboral en la industria metalúrgica para integrarse en una comunidad aislada en las montañas, lugar donde emprenderán una búsqueda poco ortodoxa de experiencias catárticas compartidas. El paso del oscuro mundo obrero a un contexto libertario es mostrado a modo de ejercicio de cine radical, provisto de una visión tan exigente como inédita, posicionamiento autoral que ejemplifica a la perfección lo que tendría que ser el espíritu de una sección de las características de New Directors.
Horizontes Latinos. El cine identitario
Cobre
El espacio territorial como concepto para gramáticas cinematográficas fue el denominador común dentro del apartado destinado a una parte de la cosecha del cine latinoamericano de 2025: Cobre de Nicolás Pereda entreteje una trama de equívocos, en apariencia banales, en las afueras de un pueblo minero, males endémicos sociales que pasan de ordinarios a extraños, ocasionando un trasfondo ciertamente inquietante. Se trata de una película que, desmarcándose de las tendencias actuales del cine mexicano que denuncian la violencia exponencial del país, utiliza de forma inteligente el recurso del minimalismo para destacar la incomodidad, dibujada a través de un trazo autoral donde lo sugerido y la reiteración de acciones y gestos nos derivan a lo intangible, algo que termina resonando de forma patente en la historia. También existe en Hiedra una visión social poco placentera, en esta ocasión, recurriendo a lo sensorial y corporal (ese concepto cinematográfico que tan bien sabe aplicar Claire Denis a su cine) como principal eje narrativo, aunque, en esta ocasión, dichas coordenadas, demasiado deudoras del hiperrealismo contemplativo, no resultan tan novedosas. A través de una historia de marginalidad y trauma adolescente que gira en torno al difuso vínculo afectivo establecido entre una mujer de 30 años y un adolescente de 17, la realizadora ecuatoriana Ana Cristina Barragánrecurre a la ambigüedad y a una utilización del espacio liminal como punto limítrofe entre lo real y lo imaginario, cuyo resultado final es percibido tan esquivo como lo son sus personajes.
Nuestra tierra
Uno de los puntos álgidos de Horizontes Latinos vino de la mano de Nuestra tierra de Lucrecia Martel, primer trabajo de no ficción de la responsable de Zama, que recrea el crimen, y posterior juicio, de un líder indígena de Chuschagasta a manos de un terrateniente y dos expolicías. A través de una premisa basada en nociones cercanas al true crime, el asesinato queda registrado en dispositivos móviles. Gracias a curiosos apuntes técnicos como el manejo de los drones para intentar contextualizar el espacio en disputa, Lucrecia Martel orquesta un estimulante discurso sobre las grietas sociales de la actual Argentina con relación al patrimonio territorial, y cómo este es puesto en tela de juicio mediante dudosos sistemas legales. Lúcida reflexión sobre una lógica histórica, expandida a una investigación de carácter etnológico que indaga en una memoria colectiva marcada por el expolio a través de una mirada a los orígenes, al recuerdo comunitario y al concepto de una pertenencia moral. Un espléndido ejercicio de cine político entendido en el mejor sentido del término.
Retrospectiva – Lillian Hellman
Julia
Como colofón a las crónicas del Zinemaldia 2025, me gustaría destacar dos películas, entre las dieciséis proyectadas, pertenecientes a la magnífica retrospectiva dedicada a la dramaturga y guionista estadounidense Lillian Hellman. Toys in the Attic de George Roy Hill, adaptación de su pieza teatral estrenada en Broadway en 1960, nos remite a constantes del gótico sureño, una película donde, al igual que la precedente, All Fall Down (John Frankenheimer, 1962), se atisba la sombra de Tennessee Williams. Ambientado en un hogar de Nueva Orleans, el relato muestra el corrosivo comportamiento de dos hermanas solteras y la extraña devoción que sienten por su hermano menor. Drama que pone el foco en el tormento y los sueños incumplidos a través de un estudio sobre la frustración que ejemplifica los melodramas de sociedades ancladas en el pasado tan característicos en el cine de los 60. Por otra parte, la espléndida Julia de Fred Zinnemann se basa en las memorias de Lillian Hellman, en concreto, en el segundo de sus tres libros autobiográficos, “Pentimento”, publicado en 1973, donde se narra la cálida e inocente relación entre dos niñas como contrapunto a la posterior tragedia, cuando años después, sus vidas se separarán a causa de la guerra. Historia al servicio de sus personajes que explora el sentimiento y despertar antinazi de la autora, mediante un tratado cercano al concepto de viaje en el recuerdo, articulado mediante flashbacks y una voz en off que indaga desde distintos posicionamientos en la noción del compromiso moral. Un perfecto cierre de festival ubicado, como suele ser habitual en las retrospectivas, en la sala más pequeña de los multicines Príncipe. Un pequeño reducto destinado a esa cinefilia minoritaria pero fiel que sigue apoyando con su presencia las proyecciones de clásicos como parte esencial de lo que tendría que ser un certamen cinematográfico.
Palmarés
Concha de Oro: Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa.
Premio Especial de jurado: Historias del buen valle, de José Luis Guerín
Concha de Plata a la mejor dirección: Joachim Lafosse, por Six jours ce Printemps-Là
Concha de Plata a la mejor interpretación: exaequo para José Ramón Soroiz (Maspalomas) y Zhao Xiaohonh (Her heart beats in its cage)
Concha de Plata a la mejor interpretación de reparto: Camila Plaate (Belén)
Guion: Jochim Lafosse, Chloé Duponchelle y Paul Ismaël (Six jours ce Printemps-Là)
Fotografía: Pau Esteve (Los tigres)
Premios fuera de la sección oficial
Premio RTVE Otra mirada: Las corrientes, de Milagros Mumenthaler
Premio Horizontes Latinos: Un poeta, de Simón Mesa Soto (Colombia)
Premio Zabaltegi-Tabakalera: La torre de hielo (Lucile Hadzihalilovic)
Premios Nuevos directores: Weighless, de Emilie Thalund (Dinamarca)
Premio del público a la mejor película: La voz de Hind, de J.A. Bayona
Premio Feroz: Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa
Premio Cine Vasco: Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa
Cinco años después de su debut en el largometraje, Violation (2020), el dúo formado por Madeleine Sims-Fewer y Dusty Mancinelli vuelve a fijar su mirada sobre la incomodidad femenina en su nuevo trabajo tras las cámaras titulado Honey Bunch, film cuyo primer tráiler acaba de ser presentado en sociedad y podéis ver a final de página junto a su póster oficial. La película, tras estar presente en la pasada edición del festival de Sitges, llegará a la plataforma Shudder el próximo 13 de febrero de 2026.
En Honey Bunch vemos como tras un accidente, Diana sufre amnesia y dolores incapacitantes. Homer, su devoto marido, la lleva a una remota clínica de traumatología donde le prometen que se recuperará por completo con la ayuda de una innovadora terapia. Pronto volverá a ser la de antes. Homer está entusiasmado con los progresos de Diana, pero cuantos más tratamientos recibe, menos se parece a sí misma. Diana experimenta visiones inquietantes y nota extraños cambios en el comportamiento de su marido: conversaciones susurradas a puerta cerrada, largos periodos de ausencia y su insistencia en que ella se está recuperando aunque en realidad se siente peor. A medida que los recuerdos perturbadores de su relación comienzan a regresar vívidamente, Diana debe enfrentarse a la posibilidad de que su recuperación tenga un coste mucho mayor de lo que jamás podría haber imaginado, un coste que amenaza con desvelar la siniestra verdad sobre su matrimonio.
La película, con guion a cargo de los propios Madeleine Sims-Fewer y Dusty Mancinelli, está protagonizada por Grace Glowicki, Ben Petrie, Jason Isaacs, Kate Dickie, India Brown, Julian Richings y Jimi Shlag.
El Folk Horror o terror rural es un subgénero, dentro del fantástico, basado en la transmisión de lo terrorífico a través de elementos enraizados con el folclore, las leyendas y las supersticiones. Su origen se remonta a la literatura y los cuentos populares del siglo XIX, si bien su eclosión estética y narrativa llegaría con las diversas cinematografías mundiales a partir de los años sesenta y setenta.
Este tipo de historias, atravesadas por el ingrediente sobrenatural y sus concomitancias con la brujería, los movimientos neopaganos, la contracultura hippie, el legado de diversos ocultistas, o el miedo social a los cultos y sectas, dará como resultado la reaparición de una serie de creencias ancestrales que permearán los distintos modelos culturales hasta la actualidad. Este imaginario, que pone en tensión el progreso frente a lo atávico y marginal, ha trascendido las fronteras británicas en las que nació para adaptarse a las realidades de otras geografías: desde los Outback Films australianos o las historias japonesas de fantasmas, hasta el estereotipo de la América profunda.
Desde nuestra contemporaneidad, se puede observar cómo el Folk Horror sigue expandiéndose, también a través de los distintos medios de expresión: videojuegos, cómics, televisión, artes plásticas, etc., dialogando con otros subgéneros como el Slasher o el Survival Horror. Partiendo de estos aspectos, el presente libro ofrece una diversidad de propuestas y reflexiones que giran en torno a esta categoría del terror, como engranaje dentro de la ficción fantástica, contando para ello con una selección de textos de expertos y expertas internacionales. Todo ello, atendiendo a sus propias ramificaciones (mitologías locales, brujería, maldiciones, paganismo, etc.), a la amplitud de sus debates (análisis social, político, cultural, perspectivas feministas, etc.) y a su interconexión con las diversas modalidades de expresión y plataformas de la cultura audiovisual.
Autor: VVAA, Editorial: Tirant Lo Blanch, Páginas: 434
La plataforma incorpora el 9 de enero a su catálogo los dos títulos con los que la gran pantalla capitalizó la fascinación en torno a la tonadillera: su debut cinematográfico, Yo soy esa, y la película inmediatamente posterior, El día que nací yo
FlixOlé incorpora a su catálogo las dos únicas películas protagonizadas por Isabel Pantoja, una de las figuras más influyentes y reconocibles de la cultura popular española. La plataforma revisita el paso de la tonadillera por la gran pantalla con el estreno en exclusiva, el próximo 9 de enero, de una versión restaurada de su debut, Yo soy esa (Luis Sanz, 1990), y del siguiente y último largometraje que rodó, El día que nací yo (Pedro Olea, 1991).
Además del valor cinematográfico que supone ver y escuchar al icono de la copla interpretando algunos de sus himnos más emblemáticos ante la cámara, ambos títulos se han convertido con el tiempo en documentos imprescindibles para comprender la fascinación social y mediática que despertó Isabel Pantoja, así como su profundo impacto e influencia en el panorama cultural. FlixOlé recupera así un acontecimiento audiovisual que trascendía lo puramente artístico y que generó una expectación sin precedentes, especialmente por la manera en que los personajes dialogaban, de forma directa o simbólica, con la propia biografía de la tonadillera.
Yo soy esa y El día que nací yo se incorporan a la colección ‘Nuestras Folclóricas’, una programación que recuerda a las grandes estrellas que popularizaron el cine musical español, desde los años 30 hasta finales del siglo XX. El especial propone un desfile de batas de cola y costumbres entonadas con acento cañí por figuras de la talla de Imperio Argentina, Estrellita Castro, Juanita Reina, Concha Piquer, Rocío Dúrcal, Lola Flores, Rocío Jurado, la propia Isabel Pantoja y Carmen Sevilla. Esta última protagonizará otro de los estrenos presentes en la nueva colección propuesta por FlixOlé: La bella de Cádiz (Raymond Bernard & Eusebio F. Ardavín, 1953).
Amor y pérdida en el debut cinematográfico de Isabel Pantoja
En un momento en el que la copla atravesaba sus horas bajas, Isabel Pantoja irrumpió con la fuerza de su voz y su personalidad arrolladora en la escena nacional de los 70 para revitalizar un género enraizado en el sentir de todo un país. La artista supo adaptar el cancionero tradicional a los tiempos modernos y se convirtió en un símbolo de la pasión por la copla, una figura que fue agrandando su leyenda con el paso de los años y que fue escuchada en longitudes y latitudes de todo el globo.
Su llegada al cine fue un proceso meditado. A finales de los 70 rechazó debutar en la gran pantalla de la mano de Pedro Masó en La Coquito (1977), al no aceptar las secuencias de desnudos que incluía el guion. Años después, aceptó protagonizar Yo soy esa, proyecto concebido expresamente para su lucimiento y producido por el cantautor Víctor Manuel, que quiso construir un vehículo cinematográfico a la altura de su fama.
En Yo soy esa, Isabel Pantoja interpreta un doble papel: por un lado, a Ana Montes, una consagrada artista cuyo marido (interpretado por José Coronado) se encuentra atrapado en una espiral ludópata y drogodependiente. La pareja acude al estreno del filme que ambos protagonizan, una historia que bien podría plasmar sus vidas tiempo atrás. La misma combina melodrama, numerosos episodios musicales –con interpretaciones de temas como «Se me enamora el alma», «Ojos verdes», «Como dos barquitos» y «Yo soy esa»– y una sugerente estructura de cine dentro del cine que, a su vez, se proyecta como homenaje al cine clásico de folclóricas.
Este juego entre Isabel Pantoja con Ana Montes y su otro alter ego en la gran pantalla, Carmen Torres, estuvo marcado por un contexto de enorme carga emocional y mediática: la reciente muerte de su esposo, el torero Francisco Rivera, ‘Paquirri’. La propia tonadillera admitió que el filme le ayudó a romper el “encierro” en el que se encontraba. La expectación por verla en la gran pantalla encarnando a un personaje atravesado por el dolor, el duelo y la superación, sumado a los espectáculos musicales y a la presencia magnética de Isabel Pantoja, hicieron de Yo soy esa un éxito de taquilla y un acontecimiento social que trascendió lo estrictamente cinematográfico.
El día que nací yo y otras joyas folclóricas
En la actualidad, la película conserva el testimonio en torno al fenómeno Isabel Pantoja, la capacidad de la copla para adaptarse a nuevos lenguajes y el modo en que cine, música y vida personal se fundieron en uno de los momentos más significativos de la cultura popular española reciente. El largometraje costó 300 millones de pesetas y recaudó más de 650 millones, cifras que animaron a Víctor Manuel a producir el segundo y último largometraje de la artista: El día que nací yo.
Este drama con pinceladas cómicas, dirigido por Pedro Olea y guionizado por Jaime de Armiñán, lleva a la tonadillera a interpretar a Juana Medina, una gitana que vende pescado en el mercado y los fines de semana canta en un tablao. Un profesor desterrado por razones políticas (Arturo Fernández) le propone que lo ayude a hacer un diccionario caló. Juana se siente atraída por el docente, pero también por un cura anarquista amigo de éste. La artista ayuda al religioso a huir del país cuando las autoridades franquistas intentan dar con él.
Destino y memoria bailan en este melodrama donde el papel de Isabel Pantoja adquiere un tono más trágico, complejo e intenso que su primer largometraje. La copla, más aflamencada, vuelve a ser vehículo de confesión, dolor y redención en esta propuesta con la que FlixOlé completa la colección ‘Nuestras Folclóricas’. Por medio de esta cuidada selección compuesta por una veintena de títulos se podrá disfrutar de musicales con las icónicas Imperio Argentina (Carmen la de Triana), Estrellita Castro (Mariquilla Terremoto y Torbellino), Concha Piquer (La Dolores), Sara Montiel (La violetera y El último cuplé), Marujita Díaz (La corista) y Lola Flores (La Faraona y El balcón de la luna), entre muchas otras.
Acaba de ser presentado en sociedad un primer tráiler, que podéis ver a final de pagina junto a su póster oficial, de la cinta alemana In die Sonne schauen, segundo trabajo tras las cámaras de la realizadora Mascha Schilinski, (Dark Blue Girl, 2017). Drama contemplativo que indaga en la muerte, los traumas y la temporalidad, que tras estar presente el pasado año en Cannes (Premio del Jurado) y Valladolid, llegará a nuestro país de la mano de Elastica Films el próximo 8 de mayo de 2026, con el título de El sonido de la caída.
En In die Sonne schauen vemos como cuatro niñas, Alma, Erika, Angelika y Lenka, pasan su juventud en la misma granja del norte de Alemania. A medida que la casa evoluciona a lo largo de un siglo, los ecos del pasado perduran en sus paredes. Aunque separadas por el tiempo, sus vidas empiezan a reflejarse.
La película, con guion a cargo de la propia Mascha Schilinski junto a Louise Peter, está protagonizada por Hanna Heckt, Lena Urzendowsky, Laeni Geiseler, Susanne Wuest, Lea Drinda, Luise Heyer, Filip Schnack, Luzia Oppermann, Lucas Prisor, Konstantin Lindhorst, Gode Benedix, Martin Rother, Bärbel Schwarz y Florian Geißelmann.
En las películas de esta sesión, el cine despliega las potencias musicales, sonoras y vibrantes de la denuncia y el activismo anticolonial. Narrada y cantada por primera vez en su idioma criollo, Mujeres de Surinam ofrece un retrato de las voces y las luchas de un país que acababa de alcanzar la independencia. Por otro lado, Abajo y a la izquierda reúne recortes y archivos sonoros de emisoras de radio guerrilleras para confrontar nuestro presente.
Después de 300 años de dominio colonial ejercido por los Países Bajos, Surinam finalmente logró su independencia. Sin embargo, empresas neerlandesas y norteamericanas mantenían vigente la explotación, el racismo y el empobrecimiento masivo de la población. Para dar cuenta de la situación, Mujeres de Surinam nos invita a conocer las vidas de madres solteras, agricultoras, maestras, desempleadas y migrantes. Estructurada por canciones populares y de protesta, fue producida por Cineclub Vrijheidsfilms, que manejaba una red de distribución y producción de cine militante en los Países Bajos, y por LOSON, la organización nacional neerlandesa para los surinameses.
Siguiendo la tradición del Tercer Cine, el cineasta chileno Martín Baus pone de manifiesto el extractivismo ecológico de Holcim, una compañía suiza de cemento y otros materiales de construcción que actualmente administra reservas naturales en Latinoamérica. Abajo y a la izquierda propone un collage de archivos visuales (con registros del paisaje, fotografías de figuras revolucionarias, palabras y consignas históricas) y archivos sonoros (la voz de Jean-Luc Godard, programas de radio rebeldes o un merengue de Luis «Terror» Días), apilados como capas geológicas para sintonizar nuestro tiempo. Ante el desgaste y la desilusión, estas películas expresan la necesidad de producir objetos artísticos que acompañen las luchas, para que transmitan y transformen la energía en resistencia.
Abajo y a la izquierda, Martín Baus, 2025, 16 mm y digital, Ecuador, Chile, Suiza, 14 min, VOSE; Mujeres de Surinam (Oema foe Sranan), At van Praag, 1978, 16 mm a DCP, Surinam, Países Bajos, 56 min, VOSE.
Fecha: 25 enero 2026
Horario:18.30
No se podrá acceder a la sala una vez empezada la proyección.