Crónica Festival de San Sebastián 2018. Día 1

Del 21 al 29 de septiembre tuvo lugar la 66 edición del Festival de San Sebastián, a la hora de hacer un breve balance general de las constantes principales que han marcado esta edición apuntar una vez más el buen funcionamiento implantado y plenamente asentado del modelo del equipo liderado por José Luis Rebordinos, muy posiblemente el Zinemaldia a día de hoy ha llegado a un punto de crecimiento del cual convendría reflexionar para poder adecuarlo de forma algo más consecuente, es evidente que San Sebastián siempre ha sido un certamen popular en el buen sentido de la palabra, un festival que ha crecido muy rápidamente en estos últimos años en relación a numero de acreditados y público, posiblemente el problema venga dado en que el parque de salas es el que es, insuficiente a todas luces ante tal crecimiento, seguramente si se dispusiera de 5 salas más el problema de overbooking seguirían existiendo, no se trata pues de reformular un modelo que funciona bastante bien pero si adaptarlo a una nueva contingencia, esto posiblemente pase por la reducción del número de películas proyectadas y en intentar aplicar una serie de retoques a la hora de adaptarlo de forma algo más conveniente en algunos pases para acreditados.

En lo concerniente a la programación volver a incidir en la coyuntura de estos últimos años que ha sabido aprovechar para bien el festival con respecto al crecimiento en importancia del certamen de Toronto, ocasión esta que posibilita el contar con títulos allí proyectados que anteriormente parecían destinados a verse en Venecia, destacar del mismo modo la apuesta arriesgada en la programación por un tipo de cine autoral que años atrás hubiera sido impensable verlo competir dentro de la sección oficial, a propuestas vista con anterioridad como por ejemplo High-Rise,  Evolution o Ni juge, ni soumise este año han tenido una continuidad con las excepcionales In Fabric de Peter Strickland, High Life de Claire Denis o en menor medida The Innocent de Simon Jaquemet , por otra parte el cine español estuvo representado en su sección oficial por posiblemente lo más destacado del año rubricado con una merecida Concha de Oro a la que es seguramente la mejor película patria del presente curso, la notable Entre dos aguas de Isaki Lacuesta.

En otro orden de cosas destacar la muy evidente pujanza del cine latinoamericano en el panorama cinematográfico actual, representada en el certamen ya no solo en la habitual Horizontes Latinos sino en diferentes secciones del certamen, la obligada presencia de Netfilx como punto de partida casi necesaria de cara el futuro y en especial la exquisita retrospectiva acompañada de una espléndida publicación dedicada a la realizadora y guionista británica Muriel Box. A continuación y como viene siendo habitual en estos ultimo años desgranar a modo de crónica diaria todo lo que dio de sí esta nueva edición del Festival de San Sebastián.

 

El amor menos pensado

Marcos (Darín) y Ana (Morán) llevan casados más de 25 años, pero ambos entran en una crisis existencial que los lleva a separarse. Al principio la vida de solteros les parece fascinante y excitante, pero pronto se torna también monótona para ella y pesadillesca para él.

No es tarea fácil el encontrar una inauguración en San Sebastián que logre un consenso mayoritario visto las ultimas, y algo decepcionantes todo hay que decirlo, películas que han cumplido tal cometido en pasadas ediciones, el debut en la dirección del ya veterano productor Juan Vera El amor menos pensado como servicial comedia que es no dejaba de ser una especie de golpe de timón por parte del certamen en busca de ese anhelado y complicado consenso, para dicha misión nada mejor que jugar la carta de Ricardo Darín, un activo en sí mismo ya habitual dentro del propio festival.

El amor menos pensado es en parte un vehículo que dada sus características parece estar al exclusivo servicio actoral, unos notables  Ricardo Darín y Mercedes Moránque, un film que formaba parte de la sección oficial a competición y que versa principalmente a través del dialogo, una comedia romántica que intenta desentrañar a través de varios periodos de tiempo y un sinfín de encuentros y desencuentros la erosión y posterior devenir por separado de una pareja que se separa tras 25 años de unión, casi un tratado sobre una segunda primera vez, o el intento, después del agotamiento, un film de contornos casi teatrales dada su naturaleza, tan reflexivo como intranscendente en su acabado final, pues a fin de cuentas lo que nos intenta explicar Juan Vera, que en ocasiones y de forma algo curiosa intenta recurrir a dispositivos formales no manidos como esa continua ruptura de la cuarta pared por parte de sus dos protagonistas, es el transitar por los más tópicos y reconocibles lugares ya vistos con anterioridad. Su algo difusa adscripción genérica no deja de ser indicativo de este film amable pero a todas luces intrascendente, una película situada a medio camino entre la comedia ligera y el drama sentimental de contornos reflexivos en donde sus mejores momentos los encontraremos en aquellos escasos momentos en donde se despoja de tales corceles narrativos y abraza el humor más desmedido.

Valoración 0/5: 2

 

The Innocent

Ruth trabaja en un laboratorio de investigación en neurociencia, a pesar de ser miembro de una familia cristiana extremadamente tradicionalista y conservadora. Repentinamente se verá enfrentada con su pasado cuando, tras haber estado veinte años en la cárcel, reaparece su antiguo amante y la lleva a cuestionarse sus sentimientos, su vida y, pronto, su fe.

The Innocent segundo largometraje del realizador de origen suizo Simon Jaquemet tras su notable Chrieg (también presente en San Sebastián en 2014 dentro de la sección New Directors) fue una de esas cintas presentada este año en San Sebastián que en un principio atesoraba la intención de romper esquemas temáticos con respecto a un cine de trazo algo más convencional, ciertamente The Innocent es una película de difícil catalogación, tanto a un nivel genérico como narrativo, que transita por sendas en un principio tan arriesgadas como imperfectas en lo relativo a sus formas pero no exentas de un cierto interés, el film retrata una caída a los abismos mentales de un personaje que lucha por la prevaricación existente entre un racionalismo y un dogmatismo interno.

En The Innocent vemos como la protagonista principal (una notable y solvente interpretación a cargo de Judith Hoffman) alberga una encarnizada lucha interior que abarca la práctica totalidad del film, en el vemos como a través de una suerte de ensoñación con respecto a un personaje vinculado a su pasado que logra despertar los fantasmas de una anterior vida que había estado soterrada hasta ese momento, una existencia pretérita distinta a la actual, un pasado en definitiva que entra en clara colisión con un presente en donde la religión a modo de falso dogma actúa como elemento desestabilizador en la fracturada mente de la protagonista. Fe y ciencia ubicados en una estricta comunidad religiosa de la que es participe y que actúa como un microcosmos nocivo en la mente de la protagonista, a partir de ese posicionamiento de derrumbe mental el film desarrolla sendas tan atractivas (plagado de simbolismos y elementos que nos remiten irremediablemente al universo claustrofóbico de un Roman Polanski  en sus inicios) como irregulares pues hay momentos en que la lógica argumental parece tomar la misma dirección de desvarió estructural que el trayecto del que es participe la propia protagonista. The Innocent con todas las derivas que atesora deviene por momentos como una obra de tintes tan magnéticos como misteriosos muy tener en cuenta.

Valoración 0/5: 3

 

Asako I & II

Asako es una joven de 21 años que vive en Osaka. Se enamora de Baku, que es un espíritu libre, pero éste desaparece de repente. Dos años más tarde, Asako vive en Tokio y conoce a Ryohei, que se parece extraordinariamente a Baku, aunque tiene una personalidad totalmente diferente. Asako acaba enamorándose de Ryohei.

Igual que en la sección oficial otra historia romántica fue la encargada este año de inaugurar Perlas, Asako I & II el nuevo trabajo tras las cámaras del realizador nipón Ryusuke Hamaguchi deviene como un paso atrás en relación a su anterior y notable Happy Hour, posiblemente en esta ocasión las expectativas estaban demasiado altas, Hamaguchi vuelve a mirar sin disimulo a la cultura de la actual juventud japonesa a través del trazo sentimental,  lástima que este en teoría atractivo enunciado no acabe de estar en su desarrollo a la altura de todo lo que en un principio parecía prometer.

Es indudable la buena mano y sutileza de Ryusuke Hamaguchi en los detalles, Asako I & II basada en la novela de Tomoka Shibasaki es una película que transita a través de un pensamiento dual, la de su protagonista interpretada con una desmedida alienación por parte de Erika Karata, una dicotomía del pensamiento sentimental que sin embargo y como indico más arriba no logra ir mucho más allá de lo que es su planteamiento inicial, posiblemente el gran lastre del film lo encontremos en la negativa de su autor en abandonar claves en apariencia manidas dentro del melodrama al uso, esto ocasiona que por momentos lo que en un principio puede parecer ciertamente atractivo en relación a ese juego de identidades dobles termine derivando de forma algo peligrosa en el terreno del culebrón con todo lo que conlleva dicha catalogación, con todo Ryusuke Hamaguchi es de esos autores que saca petróleo ante la falta de recursos, seguramente en futuros trabajos haga gala de ello pues el talento suele ser inherente aunque en esta fallida Asako I & II cueste algo el visualizarlo.

Valoración 0/5: 2

 

L’homme fidèle

Marianne abandona a Abel por Paul, su mejor amigo y padre del hijo que espera. Ocho años después, Paul fallece. Abel y Marianne vuelven a estar juntos, lo que provoca los celos tanto del hijo de Marianne, Joseph, como de la hermana de Paul, Eva, secretamente enamorada de Abel desde su infancia.

Una de las primeras películas a tener en cuenta este año dentro dela sección oficial a competición fue el nuevo trabajo tras las cámaras del francés Louis Garrel con L’homme fidèle, un por momentos bríllate y ameno estudio acerca de los roles de pareja actuales dentro de las relaciones amorosas a través de un triángulo en donde se nos expone como la atracción y posterior compromiso pueden erosionar e incluso desvirtuar cualquier tipo de relación sentimental.

En esta continua historia de amor y desamor que es L’homme fidèle con guion del indispensable Jean-Claude Carrière somos testigos de cómo el personaje masculino interpretado por el propio Louis Garrel es constantemente utilizado en mayor o menor medida por parte de los designios de los dos personajes femeninos con los que interactúa, Laetitia Casta y Lily-Rose Depp, de alguna manera dicho personaje se encuentra muy a pesar suyo ante un continuo enfrentamiento ante unos nuevos códigos de comportamiento que desconoce por completo y que no llega a comprender a la perfección en ningún momento de la trama pues siempre da la impresión de ir varios pasos por detrás de sus amantes ocasionales, una argumentación en apariencia compleja que es resuelta a partir de una sencilla compresión narrativa. Posiblemente una de las mayores virtudes que atesora el film se encuentre en ver como en su desarrollo va jugando de forma no caprichosa con los géneros adyacentes a la acción argumental, comedia, un surrealismo que termina derivando en un juguetón cine negro y ligeros trazos de dramatismo son algunos puntos de ingenio elaborados con cierta espontaneidad e incluso solvencia, las constantes voces en off aparte de aligerar y clarificar la narrativa actúan como referente casi  bressonianos en una acción que termina siendo tan fluida en desarrollo como poco trascendente una vez finiquitada.

Valoración 0/5: 3

 

Smallfoot

“Smallfoot” da un giro a la leyenda de Bigfoot cuando un Yeti joven y listo se encuentra con algo que pensaba que no existía: un ser humano. La noticia de este “humano” le trae la fama y la oportunidad de conseguir a la chica de sus sueños. Asimismo, provoca una conmoción en la sencilla comunidad de Yetis al preguntarse qué otras cosas pueden existir más allá de su aldea nevada.

Dentro de las proyecciones del Velódromo en el Zinemaldia se pudo ver la cinta animada basada en el libro de Sergio Pablos Smallfoot, última producción a cargo de Warner Animation Group, una agradable y liviana relectura del mito del Yeti, en esta ocasión en forma de comunidad. Smallfoot bascula en todo momento como es regla común en films de esta características a través de un tono en todo momento feliz y dicharachero que parte de una premisa que en principio puede parecer algo básica pero que conforme avanza el relato adquiere un carácter derivativo que valida la propuesta en cuestión, las consecuencias viralizables de las redes sociales y el conflicto que ello puede acarrear como problemática a debatir o la reflexión que expone acerca de los prejuicios sobre identidades erróneamente preestablecidas solo son algunas de las vertientes por las que intenta transitar una cinta que encuentra acomodo en lo relativo a su propia funcionalidad a través de la pedagogía, ello da lugar a un dialogo abierto y por ende enriquecedor, cuestiones tales como el derecho a cuestionar tradiciones ancestrales que termina derivando en una invitación a la exploración individual del descubrimiento también son expuestas con cierto aplomo, una constantes estas relativamente bien ejecutadas y sin cargar las tintas en ello que hacen de Smallfoot una película que va más allá del simple y llano entretenimiento  cumpliendo una de las máximas obligatorias en este tipo de género cinematográfico.

Valoración 0/5: 2’5