El espíritu de Sitges sobrevuela el Phenomena

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«Bone Tomahawk» y «We are Still Here» son las propuestas que se podrán ver este mes en el ciclo Sitges Highlights. Durante el mes de marzo, Phenomena Experience incluye dentro de su programación dos títulos de Sitges 2015. Se trata de «Bone Tomahawk», un western caníbal doblemente premiado en el Festival, y «We are Still Here«, el film de terror sobrenatural que hizo temblar el Auditori del Meliá. Las sesiones de «Bone Tomahawk» tendrán lugar el jueves 10 de marzo, a las 22.30 horas; el sábado 12, a las 13 horas, y el martes 15, a las 17.20 horas. La proyección del jueves será el preestreno del film, que llega a los cines el viernes 11. La película consiguió dos premios en Sitges 2015: a la mejor dirección para el debutante S. Craig Zahler y el premio José Luis Guarner de la crítica. Kurt Russell interpreta al sheriff que guiará a un grupo que persigue el rastro de un fugitivo que pertece a una tribu de caníbales.

El 22 de marzo, a las 22.30 horas, será el turno de «We are Still Here«, de Ted Geoghegan. Un film que remite a los primeros años ochenta y que conecta con el alma de Lucio Fulci. Un matrimonio se traslada a un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra después de la muerte de uno de sus hijos. Una serie de hechos extraños convencerán a la mujer de que el espíritu de su hijo habita en la casa. Para tratar con los fantasmas, invitarán a una excéntrica pareja.

Sitges Highlights es un ciclo que surge de la colaboración entre Phenomena y el Festival, con el objetivo de recuperar, en sesiones especiales cada mes, algunos de los títulos más interesantes de Sitges 2015. Anteriormente, se han proyectado las cintas «High Rise«, de Ben Wheatley, y «The Final Girls«, de Todd Strauss-Schulson.

Más información y venta de entradas aquí.

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Crónica festival Americana 2016. Día 1

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Del 3 al 6 de marzo se celebró la tercera edición del festival de cine independiente norteamericano de Barcelona (Americana 2016), un certamen pequeño en lo referente a su estructura pero rico en propuestas e intenciones y sobre todo en ilusión por parte de los que lo organizan, quien sabe si en un futuro, esperemos que no muy lejano, el festival vaya creciendo, de momento hay un público que responde plenamente a lo que se le ofrece y lo que es más importante desde mi punto de vista, la especialización en la que se sustenta el certamen es ahora mismo muy vasta y amplia en lo concerniente a lo que es su oferta actual, hay muchísimo cine independiente proveniente de Estados Unidos interesante, posiblemente dado las limitaciones del propio festival no se llegue a abarcar esta tendencia de una forma más amplificada en lo concerniente a dicho sector, sin embargo si ya en la pasada edición se creó la sección NEXT (dedicada a propuestas de índole más arriesgadas) este año se inauguró una sección exclusivamente dedicada al cine documental (Americana DOCS), una temática que ya de por si da suficiente material interesante como para hacer un festival solo dedicado a ello. A continuación un resumen de lo más destacado visto en estos tres días en un festival que tuvo como denominador común las reuniones familiares o de amistad, expuestas desde diferentes ópticas y conceptos, y que tuvo como principal punto de referencia en el publico dos films vistos en Sitges y que obtuvieron un sold out en sus diversos pases, «The Invitation» y «Tangerine«, film que contó con la presencia de su director de fotografía Radium Cheung.


King Jack

Jack tiene 15 años, un hermano mayor que pasa de él y una madre demasiado ocupada trabajando como para darse cuenta de sus problemas. Su vida tiende al drama adolescente: Las chicas se ríen de él, la escuela es un palo y sólo falta un grupo de chicos mayores, capitaneados por Shean, que lo persiguen y abusan de él día tras día. No parece que su situación vaya a mejorar con la llegada de su primo pequeño, Ben, de quien se tendrá que ocupar unos días. De hecho las cosas todavía pueden empeorar.

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Uno de los muchos debuts en la dirección que se pudieron ver en esta edición fue el de Felix Thompson y su «King Jack«, un film correcto en base a su empatía formal pero algo desprovisto en cómo saber utilizar de una forma más arriesgada la garra emocional, una película que transita por tendencias y caminos bastantes reconocibles dentro de un cierto tipo de cine independiente norteamericano, en «King Jack» asistimos
  a las vivencias y al intento de supervivencia de un problemático joven adolescente ubicado dentro de un entorno claramente hostil, desarraigo emocional familiar + acoso con el bullying de trasfondo + primeros escarceos sentimentales, elementos estos muy reconocibles dentro de un contexto habitual muy determinado.

Posiblemente «King Jack» llegue a abusar por momentos de ciertos tópicos e inherentes clichés temáticos, sin embargo su gran baza y en donde consigue ganar algunos enteros en lo referente a su narrativa está en cómo saber exponer esa naturalidad de tono idealista en clave teen, ese aprendizaje emocional expuesto de forma algo fluida en la trama del film en apenas 48 horas de vivencias, un enclave temporal en donde nuestro protagonista tendrá que dilucidar qué camino a seguir tiene que ser el correcto, de sus decisiones estar el recuperar ese reinado emocional al que hace referencia el título y que por circunstancias de la vida perdió tiempo atrás.

Valoración 0/5:2’5


Take me to the River

Ryder es un adolescente inocente y ensimismado de California. Se ve obligado a asistir a una reunión de familia en el centro rural de los Estados Unidos e intenta pasar desapercibido. Enseguida se convierte en el ídolo de su prima pequeña, Molly, que le sigue a todas partes. Pero un pequeño accidente hace que Molly acabe con el vestido manchado de sangre. Esta anécdota enrarece el encuentro y las sospechas caen sobre Ryder. Un ambiente enrarecido y peligroso plana sobre todos los asistentes con consecuencias imprevisibles.

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Otros de los films que basculaban en un principio alrededor de la problemática adolecente fue «Take me to the River» del también debutante Matt Sobel, aunque expuesto desde una perspectiva muy poco convencional y muy diferente de por ejemplo «King Jack«, el film que reseñamos más arriba.

«Take me to the River» es de esos films que sin saber muy bien si lo hacen de una forma voluntaria o no juegan constantemente a la confusión y al despiste de tono incomodo tanto a nivel narrativo como temático, hasta llegar a una conclusión final que invita a una cierta reflexión nada complaciente, un descontrol  conceptual que abarca desde la comedia negra de equívocos de tono esperpéntico hasta un cierto costumbrismo dramático-familiar para acabar presentándose en forma de agria fábula moralista acerca de los abusos sexuales, todo ello sustentado en lo referente a su ambigüedad genérica, un curioso y algo deslavazado catálogo de comportamientos que terminan convirtiéndose en reversibles, los de una familia dividida entre los que habitan en la urbe y los que han tenido que subsistir dentro de esa América profunda. «Take me to the River» posiblemente no llegue a conceptuar de una manera sólida lo que es su propio tono, principalmente debido a una naturaleza que la deriva hacia una diversidad algo tosca, sin embargo si logra funcionar como atípico vehículo en el que a través de un festín humorístico de contornos incomodos termina por esbozar un servicio de cierta denuncia social, un esquema este que aunque expuesto desde unas diferentes coordenadas la llegan a emparentar por momentos a la notable «The Hunt» de Thomas Vinterberg.

Valoración 0/5:3’5


Krisha

Krisha lleva años sin hablar con su familia. La vida no ha sido fácil. Pero sus problemas parecen controlados, se siente en paz y es el momento ideal para reencontrarse con su familia y agradecer el apoyo a hermanos y sobrinos. Nadie parece tenerle en cuenta la ausencia ni los malos momentos pasados. Y Krisha lo quiere celebrar preparando ella misma la mejor comida de Acción de gracias de sus vidas. Por desgracia en pocas horas de convivencia todo empieza a enrarecerse. ¿Será o no el día de Acción de gracias soñado por todos ellos? Krisha tendrá que hacer frente a sus temores, debilidades y sentimiento de culpa delante de toda su familia.

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«Krisha» fue indudablemente la apuesta más arriesgada presentada este año dentro del festival y la más interesante con diferencia desde mi punto de vista, Trey Edward Shults en una nueva opera prima nos ofrece un impactante y demoledor retrato contado en primera persona (extraordinariamente interpretado por Krisha Fairchild) acerca del doloroso proceso mental que ocurre en el trascurso de una cena de acción de gracias visto a modo de fracaso emocional-coyuntural dentro de los lazos familiares, visto y vivido a través de una mente perturbada que paulatinamente ya cayendo en una asfixia emocional que por momentos hace que el film llegue a bordear el terror psicológico.

«Krisha» no es presentada a modo de puzle argumental dentro del arco evolutivo pasado-presente de la protagonista, lejos de un tono críptico su narrativa es hasta cierto punto bastante adivinable, pero este es un recurso necesario pues estamos ante un viaje paulatino y nada complaciente en donde la combinación de elementos técnicos deviene como algo primordial, ejemplar plano secuencia inicial, montaje, fotografía y sonido que ayudan a crear una atmósfera desquiciada en donde prima lo irreal y lo onírico. Pocas veces se ha visto en una pantalla una experimentación del dolor y sobre todo de la indefensión de manera tan aguda e hiriente a la hora de intentar reparar unos vínculos rotos sin ningún tipo de posibilidad de llegar a ser restaurados, el gran mérito de Trey Edward Shults que aparte de saber jugar con todos los elementos de los que dispone es huir de cualquier juicio de valor en lo referente a comportamientos, hasta cierto punto da igual el porqué de la situación, lo importante es hacernos partícipes de ese desasosiego y esa confusión mental, una experimentación que transcurre a través  de una deconstrucción de miedos internos expuestos de forma muy dolorosa, unos atributos estos que termina validando una propuesta autoral totalmente llena de riesgos, huyendo y situándose al mismo tiempo en las antípodas de cualquier tipo de convencionalismos.  

Valoración 0/5:4


They Look like People

Wyatt ya no tiene pareja, ni trabajo, ni esperanza. Con este panorama se refugia en casa de su único amigo, Christian. Éste intentará ayudarlo sacándolo de fiesta, recordando buenos tiempos pasados, presentándole gente, en definitiva, haciendo de amigo. Lo que Christian no sabe es que Wyatt oye voces y recibe llamadas nocturnas que le advierten de un ataque zombie. Unas voces que le advierten de que el fin está cerca. Que nadie es quien él piensa que es y que van a por él. Wyatt sabe que no puede ser verdad. Que quizás se está volviendo loco. Pero todo es demasiado real. No puede parar de pensar en ello. Y mientras se prepara para lo peor pondrá a prueba su amistad con su mejor amigo.

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«They Look Like People» debut en la dirección de Perry Blackshear se presentaba a modo de un producto de claro empaque low-cost que intenta adentrarse en los laberintos del llamado terror psicológico a través de una historia que transitar alrededor de un viaje a la parte más oscura de la mente del ser humano, posiblemente estemos ante una de las películas presentadas este año en el festival (la única propiamente de género) que desaproveche de una manera muy notoria su en un principio brillante premisa.

Básicamente podríamos definir a «They Look Like People» como una propuesta fallida por más de un motivo, ese supuesto terror genérico del que intenta hacer gala brilla claramente por su ausencia, tal como está planteado el film seguramente la única vía en su narrativa valida la direccionaba hacia un ámbito completamente diferente al que finalmente toma, el elemento fantástico podríamos decir que aquí queda prácticamente diluido o relegado a un plano invisible a favor de una suerte de metáfora nada sutil y con un final de claro tono naif acerca de la confianza-desconfianza del individuo en sí mismo y de las personas más cercanas que lo rodean, utilizada aquí como herramienta disyuntiva de autodestrucción. Cuando un producto de estas características hace aguas los medios (ínfimo en este caso y rozando casi lo amateur) en lo que se sustenta juegan muy en su contra, del mismo modo vemos como sus escasos ochenta minutos de duración por momentos se hacen largos, esos intervalos un tanto absurdos de comedia en teoría ubicados a modo de respiro ante una supuesta e incómoda tensión dramática acumulada terminan por empeorar el conjunto, seguramente debido a que «They Look Like People» llega a inquietar muy poco, por no decir prácticamente nada, demostrándonos que a veces no vale solo con huir de lo explicito sino que hay que saber manejar lo sugerido con bastante más tino.

Valoración 0/5:1’5

AMC da luz verde a la adaptación televisiva de la novela «El Terror» de Dan Simmons

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Que las televisiones presenten futuros proyectos de género fantástico cada vez más ambiciosos viene siendo una tónica últimamente bastante habitual,
 la cadena AMC acaba de dar luz verde a la adaptación televisiva de «The Terror«, basada en la novela de Dan Simmons, la serie estará compuesta por una primera temporada de diez episodios de una hora de duración cada uno y con vistas a su estreno en 2017 estando producida por Ridley Scott, David Zucker, Alexandra Milchan y Scott Lambert y escrita por David Kajganich («True Story«, «A Bigger Splashla«) que hará también las funciones de showrunner junto a Soo Hugh («Invisibles«).

La novela publicada en el 2007, nos sitúa en el año 1847, dos barcos de la Armada británica, el HMS Erebus y el HMS Terror, que navegan bajo el mando del capitán Sir John Franklin quedaran atrapados en pleno Ártico a consecuencia del hielo. Sin posibilidad de hacer nada para poder continuar su marcha, rodeados del frío polar y de inminentes peligros, sólo pueden esperar a que llegue el deshielo que les permita escapar de su precaria situación. Poco a poco, los días van pasando y las condiciones de supervivencia se vuelven cada vez más extremas, temperaturas que superan los cincuenta grados bajo cero, provisiones de comida escasas, el deterioro de los barcos o la llegada de enfermedades van mellando la moral de la tripulación. Por si fuera poco, un extraña presencia de una criatura bestial y misteriosa hace que los hombres crean que se enfrentan no sólo a las condiciones más adversas, sino también a fuerzas sobrenaturales que superan sus propias creencias. Con el tiempo y la llegada de las primeras muertes, fantasmas como el de la rebelión, el motín o el canibalismo hacen del escenario un panorama totalmente desolador.

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El poder religioso al servicio de la corrupción, tráiler de «Prophet’s Prey»

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«Prophet’s Prey» es el nuevo documental dirigido por Amy Berg («West of Memphis«, «An Open Secret «
 y la recientemente estrenada «Janis: Little Girl Blue«) y que anteriormente ya había documentado la cara más oscura en este caso de la iglesia católica norteamericana en «Deliver us from evil» (candidata al Oscar al mejor documental en 2006). El film se mueve a modo de thriller real que nos hace descubrir un mundo bastante oscuro. La voz del propio Warren Jeffs obtenida a partir de grabaciones secretas nos desgrana sin pretenderlo los rincones más inconfesables de su organización y los abusos que cometió como su profeta. A este cóctel explosivo hay que sumarle la colaboración en la narración y la música de Nick Cave. «Prophet’s Prey» cuyo tráiler podéis ver a final de página se podrá ver en el inminente Festival Americana de Barcelona dentro de la sección Docs.

«Prophet’s Prey« nos cuenta como Warren Jeffs es el líder de la “Iglesia de los santos de los últimos días”. Esta secta evangelista y poligámica de tradición centenaria esconde muchos secretos. Viven en pueblos inexpugnables y tienen su propia ley. Las cosas cambian cuando Jeffs, heredero de un linaje de líderes de la iglesia, es acusado de abuso de menores. La investigación llevará a revelar las partes más oscuras de una organización enorme, llena de paranoia, intereses, idolatrías, mentiras y miedo.

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James Horner. El don de la inmortalidad

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La inmortalidad es vuestra, cogedla…!”. De esta forma arengaba el héroe griego Aquiles a sus mirmidones momentos antes de arribar a las costas de Ilión, la legendaria ciudad amurallada, patria de los príncipes Héctor y parís, que el maestro conquistó a golpe de timbal y trompeta en troy, una de las obras más polémicas de la historia de la música cinematográfica. Entre las páginas de “el don de la inmortalidad”, los autores muestran la senda que Horner siguió para alcanzar la tan anhelada inmortalidad a través de una obra tan prolífica como genial. Con un exhaustivo repaso a toda su obra los autores homenajean la carrera del compositor que más expectación y debate despierta en la actualidad. Como sí de una misma moneda se tratara los textos recogidos en esta obra muestran las dos formas de ver, sentir y expresar que los escritores tienen sobre la misma realidad.

 Los autores, Antonio Piñera («Aliens», «Flightplan», «Casper») y Antonio Pardo Larrosa («Willow», «Searching for Bobby Fischer», «Troy») muestran la senda que Horner siguió para alcanzar la tan anhelada inmortalidad a través de una obra tan prolífica como genial. Con un exhaustivo repaso a toda su obra los autores homenajean la carrera del compositor que más expectación y debate despierta en la actualidad.

Autor; Antonio Piñera y Antonio Pardo Larrosa; Editorial; T&B Editores. Páginas; 272

«Green Room» review

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Los miembros de una banda punk, tras perderse en una zona aislada, se topan con un horrendo acto de violencia. Debido a que son los únicos testigos, se convierten en el blanco de una pandilla aterradora de skinheads.

Después de su presencia en los pasados festivales de Cannes, Toronto y Sitges entre otros la nueva película de Jeremy Saulnier «Green Room» ha estado precedida por una gran expectación (a mi modo de ver bastante justificada), si en el anterior film de su director (Blue Ruin) este nos ofrecía una conseguida y notable pieza de cine independiente que recurría con esmerado acierto a un discurso acerca del recurso de la venganza ejecutada como tal y su aplicación de la violencia dentro de un contexto trágico-familiar, en «Green Room» pese a mantener ciertas constantes temáticas ya existentes de su anterior trabajo, se es de una forma clara menos profundo y sutil en lo referente a su mensaje, cambia ligeramente de registro para ofrecernos un admirable y casi perfecto ejercicio de estilo, un trabajo de tensión fílmica que orbita alrededor de como la propia violencia coexistente en la vidas de las personas de una forma casi natural por muy abrupto que pueda parecer este concepto, un trabajo y un ritmo narrativo admirablemente bien llevado que no llega a decaer en prácticamente ningún momento de su metraje.

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Podríamos decir que estamos ante uno de esos films de una tendencia algo escueta
 en lo referente a su diversidad ya sea argumental o a nivel de temática, algo que le acerca y le permite erigirse como su principal activo a un tipo de minimalismo de contornos muy potentes especialmente en lo visual, aunque eso sí.. la unitaria vía que opta por desarrollar esta mostrada de una manera admirable en lo que se refiere a sus postulados, unos esquemas estos que beben claramente de un cierto tipo de cine de acción orquestado en los setenta, un cine de serie B que la direcciona al disfrute algo estilizado (las referencias a «Assault on Precinct 13» de John Carpenter o al «The Warriors» Walter Hill son muy evidentes), ofreciéndonos una violencia real y creíble, apartándose de una manera consciente ya sea de una estilización formal impuesta por modas con fecha de caducidad o de un postureo que le aleje del tono hiperrealista y crudo en el que se mueve, algo bastante frecuente en un tipo de cine independiente USA con un sello autoral bastante reconocible últimamente, en este aspecto su apuesta por cierto clasicismo fílmico del cine de acción es muy claro, «Green Room» bajo la excusa del enfrentamiento de dos ramificaciones urbanas tradicionalmente enemistadas por naturaleza entre si sirve al mismo tiempo como un fiel y real espejo virulento y retrato nada complaciente de esa América profunda de extrarradio ubicado en el film dentro de un definido contexto cultural por el que se mueven esas tribus urbanas representadas en el film por punks y skins, perfectamente reflejados en unos interpretes (Patrick Stewart, Imogen Poots, Anton Yelchin) en verdadero estado de gracia.

«Green Room» pese a ser un ejercicio de tensión ubicado dentro de una historia de claustrofóbico suspense con un excelente uso de los espacios cerrados, y moviéndose dentro del ámbito del thriller o el cine negro como hemos comentado más arriba el director entiende a la perfección como funciona los resortes tan característicos del género de terror, Jeremy Saulnier los maneja y expone con sobrada habilidad y solvencia dentro de la película, de manera palpable y muy realista, su tratamiento descarnado y crudo de la violencia utilizando el recurso escénico es digno de cualquier tipo de elogio, ahí es donde vemos que la inteligencia que dota Saulnier al conjunto prima antes cualquier posible tipo de exceso formal.  «Green Room» termina convirtiéndose de forma clara en la confirmación casi definitiva del talento que posee Jeremy Saulnier como director, un autor que siempre parece estar vinculado de una manera u otra al cine de género de una forma clara y cuya carrera habrá que seguir con lupa a partir de ahora.

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Valoración 0/5: 4