
Cuando un documentalista descubre una nueva pista perturbadora, la búsqueda desesperada de una mujer por su hermana perdida hace mucho tiempo se convierte en obsesión al darse cuenta de que el demonio imaginario de su infancia puede haber sido real.
La sección Panorama del Festival de Sitges fue concebida con la intención de reunir una serie de títulos que, por logística, no tenían espacio en la Sección Oficial. Con el propósito de ofrecer un tipo de cine independiente más orientado al fantástico, la sección en estos últimos años ha cumplido con relativa solvencia el cometido de detectar virtudes y deficiencias en las propuestas, carencias detectadas en Shelby Oaks, debut en el largometraje del youtuber Chris Stuckmann que pone de manifiesto la supuesta validez de fórmulas y determinadas campañas mediáticas destinadas a embaucar al fandom.
A tal respecto, ni la producción ejecutiva de Mike Flanagan ni la distribución de la cada vez más poderosa NEON legitiman como sello de garantía la indigesta mezcla de formatos, mockumentary, found footage y ficción de una película de nulo pulso visual y atropellada narrativa. En tal sentido, no deja de ser sintomático que su estreno mundial ocurriera hace más de un año en el Fantasia-fest, sufriendo posteriores remontajes y añadidos. La sensación final es la de estar ante una autoría perteneciente a ese grupo de noveles realizadores cuyos conocimientos del cine de terror contemporáneo (las referencias a films como The Blair Witch Project (1999), Session 9 (2001) o Lake Mungo (2008) son evidentes) se limitan a la parte teórica, muy distanciados de una parte práctica consistente.
Valoración 0/5; 2

