
Tras un accidente, Diana sufre amnesia y dolores incapacitantes. Homer, su devoto marido, la lleva a una remota clínica de traumatología donde le prometen que se recuperará por completo con la ayuda de una innovadora terapia. Pronto volverá a ser la de antes. Homer está entusiasmado con los progresos de Diana, pero cuantos más tratamientos recibe, menos se parece a sí misma. Diana experimenta visiones inquietantes y nota extraños cambios en el comportamiento de su marido: conversaciones susurradas a puerta cerrada, largos periodos de ausencia y su insistencia en que ella se está recuperando aunque en realidad se siente peor. A medida que los recuerdos perturbadores de su relación comienzan a regresar vívidamente, Diana debe enfrentarse a la posibilidad de que su recuperación tenga un coste mucho mayor de lo que jamás podría haber imaginado, un coste que amenaza con desvelar la siniestra verdad sobre su matrimonio.
En Honey Bunch, al igual que ocurría en A Cure for Wellness (Gore Verbinski, 2006), nos sitúa en una apartada clínica donde maridos y padres de familia acuden con la esperanza de poder curar mediante una innovadora terapia los severos daños neurológicos de sus seres queridos. Tras su intento de reinvención del rape & revenge con su anterior Violation (2020), el dúo de realizadores formado por Madeleine Sims-Fewer y Dusty Mancinelli vuelve a fijar su mirada sobre la incomodidad femenina.
En Honey Bunch, se entrevé un ensalzable intento por recrear atmósferas propicias a la paranoia, situadas a medio camino entre una estética arty de tono retro y las historias televisivas británicas de fantasmas, aquí el referente sería el estupendo capítulo A Ghost Story for Christmas/The Ice House (Derek Lister, 1978). Sin embargo, una vez llegados a su resolución, cercano al concepto del Frankenstein de Mary Shelley, es donde el relato desvela sus carencias. Su interesante enunciado, que indaga en la difusa línea que separa los imperativos morales del compromiso de por vida con otra persona, es expuesto mediante una sobrexplicación que contradice la ambigua narrativa que la precede, agravado por digresiones postmodernas del mal querer, y por un tercer acto donde el slapstick hace acto de aparición de forma involuntaria.
Valoración 0/5; 2

