La actriz Itziar Ituño se convierte en una bruja ancestral en el cartel oficial de la Semana de Terror 2023

Este 2023 las brujas son las protagonistas de la Semana, y su cartel oficial les rinde también tributo. La actriz vasca Itziar Ituño encarna a una sorgina dual, luminosa y oscura, poderosa y clemente a la vez.
El equipo creativo liderado por Nerea Torrijos, también diseñadora del vestuario, ha querido huir de las representaciones más tópicas de la bruja, persiguiendo la Magia. El diseño en forma de carta de tarot quiere conectar con esencias más ancestrales y sutiles, con los oráculos griegos, con los arcanos… recogiendo la fuerza de las dos magias.
La autora de la fotografía es Marta Fresnillo y el diseño del cartel lo ha realizado Alive VFX & Design.
El diseño del cartel se enmarca dentro del leitmotiv conjunto con TerrorMolins Sorginak-Bruixes, ya anunciado hace unos días, que incluye la exposición Bruixes – Sorginak – Brujas. Aquelarre ilustrado, comisariada por Borja Crespo, y la edición del libro escrito por Elisa McCausland y Diego Salgado Beso negro: Brujería, cine y cultura pop.

 

Itziar Ituño
Nacida en 1974 en Basauri, actualmente es una de las actrices vascas más internacionales gracias a su participación en la serie «La casa de papel» (2017-2021).
Desde su debut en televisión en 1993 ha alternado su trabajo en la pequeña pantalla con el cine, el teatro y la música.
En 1999 debuta en la longeva serie «Goenkale», donde permanece hasta 2015. Ha trabajado en películas como Loreak (2014), Un otoño sin Berlín (2015), Morir (2017), Errementari (2017), Campanadas a muerto (2020), Todas las lunas (2020), Irati (2022) o Las buenas compañías (2023) y en 2022 protagonizó la serie «Intimidad» (2022).

 

Okendo Kultur Etxea acogerá la exposición «Iconos del cine fantástico japonés»

Donostia Kultura y la Fundación Japón presentan, dentro del programa de actividades Euskadi Japón 2023 y en el marco de la Semana de Terror, la exposición Iconos del cine fantástico japonés. Colección Aguilar-Haraguchi, que estará abierta en Okendo Kultur Etxea entre el 14 de septiembre y el 4 de noviembre.
Terror, ciencia ficción y fantasía. Kaijus, yokais, espectros, vampiros y extraterrestres. Antes de la explosión del cine de animación japonés, que comenzó a propagarse a gran velocidad por el mundo hasta llegar a la situación actual, y del hoy conocido como J-Horror, en Japón se produjeron un gran número de películas del género fantástico en imagen real. Historias de venganzas espectrales nacidas del kabuki, peripecias con los trasgos locales conocidos como yokai, monstruos gigantes representados por ese Godzilla que hoy es estrella mundial o películas que adaptaban las modas del cine occidental, como las invasiones extraterrestres o los vampiros.
Todo este cine dio lugar a una cartelería muy imaginativa que hoy es muy apreciada. La Colección Aguilar-Haraguchi (una de las mayores del mundo, recopilada por el escritor y especialista en cine japonés Daniel Aguilar y el cineasta y técnico de efectos especiales de maquillaje Tomoo Haraguchi) reúne posters, guías de prensa, fotografías, pressbooks y todo tipo de material publicitario hoy inencontrable que se podrá ver en Okendo Kultur Etxea, así como muestras del trabajo de Haraguchi en el campo de la creación de criaturas fantásticas.

Más de 100 películas integran la programación online de Atlàntida Mallorca Film Fest 2023

La 13ª edición del mayor festival de cine online de Europa se celebrará en Filmin del 24 de julio al 24 de agosto.
Después de presentar el pasado viernes 7 de julio la programación de la edición física de su festival en Palma, Filmin anuncia hoy los más de 100 títulos que integrarán la edición online de Atlàntida Mallorca Film Fest. En su edición número 13, el mayor festival online de cine de Europa presenta una amplia y variada programación con títulos inéditos comercialmente en España y algunas de las joyas que han triunfado recientemente en el circuito internacional de festivales de cine.

La programación se divide en diferentes bloques temáticos. Por segundo año consecutivo, el festival contará con una Sección Oficial a Competición que podrá verse íntegra en Palma y en Filmin, y que está compuesta por 13 largometrajes. Entre ellos destacan «Falcon Lake», el debut como directora de la actriz Charlotte Le Bon, un drama romántico con tintes de cine fantástico sobre la relación entre un adolescente y una chica mayor que él; «Chiara», la nueva película de Susanna Nicchiarelli («Miss Marx»), una biografía de Clara de Asís protagonizada por Margherita Mazzucco («La amiga estupenda»); o «Aurora’s Sunrise», documental de animación dirigido por Inna Sahakyan sobre la estrella del Hollywood mudo y superviviente del genocidio armenio Aurora Mardiganian.

En la sección Memoria Histórica, integrada por obras que reflexionan sobre el pasado de Europa, encontramos películas como «Marcha sobre Roma», documental sobre el ascenso del fascismo en Italia que firma Mark Cousins; «Apaches», de Romain Quirot, una suerte de «Peaky Blinders» a la francesa protagonizada por Niels Schneider; o «Lola», de Andrew Legge, fascinante película fantástica de viajes en el tiempo ambientada en la Segunda Guerra Mundial.

En la sección Arties, consagrada a ficciones y documentales sobre Arte, Literatura, Música y Cine, encontramos nombres propios tan sugerentes como los de William Shakespeare («Dentro de Hamlet»), T. S Elliot y Ralph Fiennes («Cuatro cuartetos»); Johannes Vermeer («Cerca de Vermeer»), Liv Ullmann («Liv Ullmann: El camino menos transitado»), Josef Mysliveček («Il Boemo»), Elfriede Jelinek («Elfriede Jelinek: El lenguaje desatado»), Isabelle Huppert («Mi vida en el teatro»), Umberto Eco («Umberto Eco: La biblioteca del mundo») o Igor Levit («Igor Levit: Sin miedo»).

En Política y controversia encontramos once películas entre las que destacan «The Ordinaries», de Sophie Linnenbaum, comedia dramática distópica sobre una sociedad dividida en tres tipos de casta; la singular cinta portuguesa «Tommy Guns», de Carlos Conceiçao, extraño cuento de terror sobre la Angola colonial que, acaba ofreciendo una lección de historia aplicable globalmente; o «Las aventuras de Gigi La Ley», del italiano Alessandro Comodin, Premio Especial del Jurado en el Festival de Locarno, sobre un policía de tráfico que debe investigar una misteriosa ola de suicidios.

La sección Climatics reflexiona desde diversos ángulos sobre el Medio Ambiente y la sostenibilidad, e incluye propuestas tan heterogéneas como la última película de Peter Strickland, «Flux gourmet», joya surrealista ambientada en un espectáculo culinario; «La montaña», de Thomas Salvador, en la que un ingeniero parisino se refugia de su vida cotidiana en lo alto del Mont Blanc; o «Burning Days», del turco Emin Alper, sobre el enfrentamiento entre un joven fiscal y una comunidad rural y conservadora en la que los nobles locales no quieren que nada cambie.

En Domestic encontramos películas que exploran el modo en que la sociedad, sus cambios y tendencias afectan a la vida cotidiana de los ciudadanos. Un caso de violencia doméstica se encuentra en el centro de «La línea», la última película de Ursula Meyer («Sister») con Valeria Bruni-Tedeschi al frente del reparto. En «Maya Nilo (Laura)», Lovisa Sirén nos ofrece un melodrama sobre ruedas que retrata el viaje de dos hermanas y la hija de una de ellas para visitar a su madre enferma de cáncer. Por su parte, Maha Haj ganó el Premio al Mejor Guion de la sección Un certain regard del Festival de Cannes con «Mediterranean Fever», comedia sobre la amistad y la depresión llena de sorpresas.

En la sección LGTBIQ+ destacan «Beautiful Beings», la nueva película de Guðmundur Arnar Guðmundsson («Heartstone»), sobre la vulnerabilidad en la infancia y cuya trama navega entre el cine social y el realismo mágico; «Deja de decir mentiras», de Olivier Peyon, está protagonizada por un afamado escritor que regresa a su pueblo natal para conectar de nuevo con su primer amor, de naturaleza homosexual, y que él creía olvidado; y en «Vera», el matrimonio formado por Tizza Covi y Rainer Frimmel nos presentan a Vera Gemma, una celebrity en horas bajas que vive bajo la sombra de su padre, una leyenda del Spaghetti Western.

La programación se completará con una selección de los mejores largos y cortos baleares de la temporada, integrados en la sección Balearics, y con una amplísima retrospectiva del director Rainer Werner Fassbinder, en la que podremos disfrutar de dos cortos, dos series y 15 largometrajes del más célebre representante del Nuevo Cine Alemán. Finalmente, para los más pequeños de la casa ofrecemos una compilación de cortometrajes de los entrañables Moomins, los simpáticos personajes creados por Tove Jansson, bajo el título «La fantástica biblioteca de los Moomins», dirigida por Veronica Lassenius. 

ATLÀNTIDA MALLORCA FILM FEST: PROGRAMACIÓN ONLINE

SECCIÓN OFICIAL:
«Falcon Lake» (Charlotte Le Bon, Francia, 2022)
«Dalva» (Emanuelle Nicot, Francia, 2022)
«Neon Spring» (Matiss Kaza, Letonia, 2022)
«Safe Place» (Juraj Lerotic, Croacia, 2022)
«Pensive» (Jonas Trukanas, Lituania, 2022)
«To the North» (Mihai Mincan, Rumanía, 2022)
«Aurora’s Sunrise» (Inna Sahakyan, Armenia, 2022)
«Chiara» (Susanna Nicchiarelli, Italia, 2022)
«Inland» (Fridtjof Ryder, Reino Unido, 2022)
«Delegation» (Asaf Saban, Israel, 2023)
«Thunder» (Carmen Jaquier, Suiza, 2022)
«January» (Viesturs Kairiss, Letonia, 2022)
«The Gravity» (Cédric Ido, Francia, 2022)

MEMORIA HISTÓRICA:
«Apaches» (Romain Quirot, Francia, 2023)
«Lola» (Andrew Legge, Irlanda, 2022)
«El fin de Eichmann (June Zero)» (Jake Paltrow, Israel, 2022)
«El hombre más feliz del mundo» (Teona Strugar Mitevska, Macedonia, 2022)
«Marcha sobre Roma» (Mark Cousins, Italia, 2022)
«El eclipse» (Nataša Urban, Noruega, 2022)
«Disturbios» (Cyril Schäublin, Suiza, 2022)
«Human Flowers of Flesh» (Helena Wittman, Alemania, 2023)
«Leonora Addio» (Paolo Taviani, Italia, 2022)
«Nayola» (José Miguel Ribeiro, Portugal, 2022)
«Magdala» (Damien Manivel, Francia, 2022)
«Carpetas azules» (Ander Iriarte, España, 2022)
«Soy vertical pero me gustaría ser horizontal» (María Antón Cabot, España, 2022)

ARTIES:
«Dentro de Hamlet» (Ken McMullen, Reino Unido, 2022)
«Cuatro cuartetos» (Sophie Fiennes, Reino Unido, 2023)
«Cerca de Vermeer» (Suzanne Rae, Países Bajos, 2023)
«Liv Ullmann: El camino menos transitado» (Dheeraj Akolkar, Noruega, 2023)
«Elfriede Jelinek: El lenguake desatado» (Claudia Müller, Alemania, 2022)
«Umberto Eco: La biblioteca del mundo» (Davide Ferrario, Italia, 2022)
«Mi vida en el teatro (By Heart)» (Benoit Jacquot, Francia, 2023)
«Igor Levit: Sin miedo» (Regina Schilling, Alemania, 2022)
«Il Boemo» (Petr Vaclav, República Checa, 2022)
«La vida de Charlotte Salomon»  (Joseph Curran y Dominic Aubrey de Vere, Reino Unido, 2023)
«See you friday, Robinson» (Mitra Farahani, Francia, 2022)
«Mutzenbacher» (Ruth Beckerman, Austria, 2022)

POLÍTICA Y CONTROVERSIA:
«The Ordinaries» (Sophie Linnenbaum, Alemania, 2022)
«Tommy Guns» (Carlos Conceiçao, Portugal, 2022)
«Las aventuras de Gigi La Ley» (Alessandro Comodin, Italia, 2022)
«Grand Paris» (Martin Jauvat, Francia, 2022)
«Como salvar a un amigo muerto» (Marusya Syroechkovskaya, Suecia, 2022)
«Cryptoqueen» (Johan von Mirbach, Alemania, 2022)
«A German Party» (Simon Brückner, Alemania, 2022)
«Working Class Heroes» (Milos Pusic, Serbia, 2022)
«Néixer per néixer» (Pablo García Pérez de Lara, España, 2023)
«La esperanza atómica» (Frankie Fenton, Irlanda, 2022)
«Desvelando Arafat» (Fabrice Gardel, Francia, 2023)

CLIMATICS:
«Flux Gourmet» (Peter Strickland, Reino Unido, 2022)
«La montaña» (Thomas Salvador, Francia, 2022)
«Burning Days» (Emin Alper, Turquía, 2022)
«Enys Men» (Mark Jenkin, Reino Unido, 2022)
«Domingo, domingo» (Laura García Andreu, España, 2023)
«La paradoja de Antares» (Luis Tinoco, España, 2022)
«Fauna» (Pau Faus, España, 2023)
«Du vin dans le voiles» (Xavi Herrero, España, 2023)

DOMESTIC:
«La línea» (Ursula Meier, Suiza, 2022)
«Maya Nilo (Laura)» (Lovisa Sirén, Suecia, 2022)
«Mediterranean Fever» (Maha Haj, Palestina, 2022)
«Borders of Love» (Tomasz Winski, Polonia, 2022)
«Queens» (Yasmine Benkiran, Francia-Marruecos, 2022)
«Happiness» (Askar Uzabayev, Kazajistán, 2022)
«Nosotros también podríamos estar muertos» (Natalia Sinelnikova, Alemania, 2022)
«Brillantes» (Sylvie Gautier, Francia, 2022)
«Home Invasion» (Graeme Arnfield, Reino Unido, 2023)
«Pink Moon» (Floor van der Meulen, Países Bajos, 2022)
«Family Dinner» (Peter Hengl, Austria, 2022)
«Marx puede esperar» (Marco Bellocchio, Italia, 2022)
«H» (Carlos Pardo Ros, España, 2023)
«Sueños y pan» (Luis Soto, España, 2023)

LGTBIQ+:
«Vera» (Tizza Covi, Rainer Frimmel, Austria, 2022)
«Deja de decir mentiras» (Olivier Peyon, 2023, Francia)
«Beautiful Beings» (Guðmundur Arnar Guðmundsson, Islandia, 2022)
«Norwegian Dreams» (Leiv Igor Devold, Noruega, 2023)
«Tres noches por semana» (Florent Gouëlou, Francia, 2022)
«My Way Out» (Izaskun Arandia, España, 2023)
«Le Beau Mec» (Wallace Potts, Francia, 1979)
«Prejuicio y orgullo» (Eva Beling, Suecia, 2023)

CICLO FASSBINDER:
«The American Soldier» (RW Fassbinder, 1970, Alemania)
«The Merchant of Four Seasons» (RW Fassbinder, 1972, Alemania)
«Satan’s Brew» (RW Fassbinder, 1976, Alemania)
«Love is Colder than Death» (RW Fassbinder, 1969, Alemania)
«Katzelmacher» (RW Fassbinder, 1969, Alemania)
«The Bitter Tears of Petra von Kant» (RW Fassbinder, 1972, Alemania)
«Ali: Fear Eats the Soul» (RW Fassbinder, 1974, Alemania)
«Gods of the Plague» (RW Fassbinder, 1970, Alemania)
«Beware of a Holy Whore» (RW Fassbinder, 1971, Alemania)
«Fontan Effi Briest» (RW Fassbinder, 1974, Alemania)
«Fox and his Friends» (RW Fassbinder, 1975, Alemania)
«Mother Kürters Goes to Heaven» (RW Fassbinder, 1975, Alemania)
«Chinese Roulette» (RW Fassbinder, 1976, Alemania)
«The Marriage of Maria Braun» (RW Fassbinder, 1979, Alemania)
«La ansiedad de Veronika Voss» (RW Fassbinder, 1982, Alemania)
«Lola» (RW Fassbinder, 1981, Alemania)
«Why Does Herr R. Run Amok?»  (RW Fassbinder, 1970, Alemania)
«In Year With 13 Moons» (RW Fassbinder, 1978, Alemania)
«The Third Generation» (RW Fassbinder, 1979, Alemania)
«The Little Caos» (RW Fassbinder, 1967, Alemania)
«The CIty Tramp» (RW Fassbinder, 1966, Alemania)
«World on a Wire» (RW Fassbinder, 1973, Alemania)
«8 Hours Don’t Make a Day» (RW Fassbinder, 1972, Alemania)

BALEARICS:
«María y la película olvidada» (Marta Hierro y Nuria Abad, 2023)
«Beach House» (Héctor Hernández Vicens, 2023)
«Operación Brooklyn» (Tomas Ocaña, 2023)
«Naturaleza muerta» (Toti García, 2023)
«Morir en Ibiza» (Mattéo Eustachon, Léo Couture, Anton Balekdjian, 2022)
«Anecoica» (Marcos Callejo, 2023, corto)
«Fiona» (Rafa Cortés, 2023, corto)
«Cleo vendrá esta noche» (Aitana Ahrens, Miguel Guindos, 2023, corto)
«Ben» (Miki Durán, 2023, corto)
«Zeta» (Ismael Luna, Toni Amengual, 2023, corto)
«Al compás» (Ghinwa Daher. 2022, corto)
«Archipiélago: A Love Story» (Kalle Gustafsson, 2023, corto)
«La nau» (Guillem Miró, 2023, corto)
«La herida luminosa» (Christian Avilés, 2022, corto)

KIDS:
«La fantástica biblioteca de los Moomins» (Veronica Lassenius, Finlandia, 2023)

Las películas de Robin Campillo, Joachim Lafosse y Cristi Puiu, entre otras, competirán en la 71ª edición del Festival de San Sebastián

La debutante estadounidense Raven Jackson formará parte de la Sección Oficial con un largometraje desarrollado en el programa Ikusmira Berriak
María Alché y Benjamín Naishtat, Robin Campillo, Joachim Lafosse, Noah Pritzker, Cristi Puiu y Martín Rejtman presentarán sus películas más recientes en la Sección Oficial de la 71ª edición del Festival de San Sebastián, que se celebrará entre el 22 y el 30 de septiembre. Asimismo, Raven Jackson concursará con su primer largometraje, que en su fase de proyecto participó en el programa de residencias Ikusmira Berriak.
María Alché (Buenos Aires, Argentina. 1983) y Benjamín Naishtat (Buenos Aires, Argentina. 1986) dirigen conjuntamente Puan, en la que Marcelo Subiotto y Leonardo Sbaraglia interpretan a dos profesores enfrentados por una cátedra universitaria. Alché obtuvo el Premio Horizontes con su primer largometraje, Familia sumergida / A Family Submerged (2018), y es, además, residente del programa Ikusmira Berriak de este año. Por su parte, Naishtat ganó la Concha de Plata a la mejor dirección con Rojo (2018), que también obtuvo los premios al mejor actor y a la mejor fotografía, y anteriormente participó en la sección Horizontes Latinos con Historia del miedo / History of Fear (2014). Puan fue seleccionada para Proyecta 2021 y con sus trabajos individuales Alché y Naishtat han visitado otros festivales de cine como los de Berlín y Locarno.
El cineasta francés Robin Campillo (Mohammédia, Marruecos. 1962) competirá por primera vez en San Sebastián con la película L’île rouge / Red Island (La isla roja), cuyo escenario es la colonización francesa de Madagascar. Su cuarto trabajo como director llega después de obtener el Gran Premio del Jurado de Cannes con 120 battements par minute (120 BPM) / 120 Beats Per Minute (120 pulsaciones por minuto, Perlak, 2017). En 2009 su debut tras la cámara, Les Revenants / They Came Back (La resurrección de los muertos, 2004), fue incluido en la retrospectiva La contraola: novísimo cine francés, y en 2012 figuró en la Sección Oficial como coguionista de Foxfire, de Laurent Cantet.
La directora Raven Jackson (Tennessee, EEUU. 1990) competirá en San Sebastián con su debut, pero su relación con el Festival es estrecha. Por un lado, participó en la sección Nest, la competición internacional de cortometrajes de estudiantes de cine, con Nettles (2018) y, por otro, en el programa Ikusmira Berriak desarrolló la película que presenta en esta 71ª edición, All Dirt Roads Taste of Salt, una exploración lírica de la vida de una mujer en Misisipi que fue estrenada este año en la sección U.S. Dramatic Competition de Sundance.

Joachim Lafosse (Uccle, Bélgica. 1975) volverá a la competición oficial con su décimo largometraje, Un silence / A Silence, un drama protagonizado por Emmanuelle Devos y Daniel Auteuil. En 2015 el realizador ganó la Concha de Plata a la mejor dirección por Les chevaliers blancs / The White Knights (Los caballeros blancos), y dos de sus trabajos han pasado por la sección Perlak: L’économie du couple / After Love (Después de nosotros, 2016) y Les intranquilles / The Restless (Un amor intranquilo, 2021).
Tras su debut con la película Quitters (2015), Noah Pritzker (San Francisco, EEUU. 1986) visitará San Sebastián por vez primera para presentar su segundo largometraje, Ex-Husbands, que retrata los vaivenes sentimentales de varios hombres de una misma familia. En el reparto del filme figuran Griffin Dunne, James Norton, Miles Heizer, Rosanna Arquette y Eisa Davis.
Las obras del realizador Cristi Puiu (Bucarest, Rumanía. 1967) han pasado por los festivales de Cannes y Karlovy Vary, y The Death of Mr. Lazarescu (La muerte del Sr. Lazarescu, 2005), que en 2014 fue incluida en la retrospectiva Eastern Promises. Retrato de Europa del Este en 50 películas, es considerada una obra capital de la nueva ola del cine rumano. En 2016 participó en la sección Perlak con Sieranevada, y este año estará en la competición oficial con MMXX, que sigue las andanzas de un puñado de almas errantes atrapadas en la encrucijada de la Historia.
Martín Rejtman (Buenos Aires, Argentina. 1961) participará por primera vez en la Sección Oficial con La práctica / The Practice, una comedia en la que el actor Esteban Bigliardi interpreta a un profesor de yoga inmerso en una crisis matrimonial. Varias de las películas anteriores del director argentino han pasado por San Sebastián: Silvia Prieto (1999) fue exhibida en la sección Made in Spanish; Los guantes mágicos (2004) y Dos disparos / Two Shots Fired (2014) estuvieron en Horizontes Latinos, y el cortometraje Shakti (2019) fue incluido en Zabaltegi-Tabakalera el año en que Rejtman presidió el jurado de Nest. Por último, en 2020 su proyecto El repartidor está en camino / Riders obtuvo el Premio Eurimages al Desarrollo de Coproducción en el Foro de Coproducción Europa-América Latina.

Películas

All Dirt Roads Taste of Salt

Raven Jackson (EEUU)
País(es) de producción: EEUU
Intérpretes: Charleen McClure, Reginald Helms, Jr., Moses Ingram, Zainab Jah, Sheila Atim, Chris Chalk
El debut en el largometraje de la galardonada poetisa, fotógrafa y cineasta Raven Jackson es una exploración lírica que abarca varias décadas de la vida de una mujer en Misisipi, un retrato inquietante con multitud de capas y una hermosa oda a las generaciones de personas y lugares que nos dan forma.

Ex-Husbands

Noah Pritzker (EEUU)
País(es) de producción: EEUU
Intérpretes: Griffin Dunne, James Norton, Miles Heizer, Rosanna Arquette, Eisa Davis
Los padres de Peter se divorciaron tras 65 años juntos; su mujer le abandonó después de 35 y sus hijos, Nick y Mickey, tienen su propia vida. Cuando Peter vuela a Tulum y se cuela en la despedida de soltero de Nick organizada por su hermano Mickey, se da cuenta de que no es el único en crisis.

La práctica / The Practice

Martín Rejtman (Argentina)
País(es) de producción: Argentina – Chile – Portugal
Intérpretes: Esteban Bigliardi, Mirta Busnelli, Manuela Oyarzún, Camila Hirane, Gabriel Cañas
Gustavo y Vanesa se separan y tienen que revisar los proyectos en común. Los dos son profesores de yoga. Gustavo es argentino; Vanesa, chilena. El viaje a la India se cancela. Vanesa se queda con el departamento y deja el estudio que compartían; Gustavo se queda sin casa. Por el estrés acumulado Gustavo se lesiona la rodilla y reemplaza el yoga: primero por ejercicios de cuádriceps y después por el gimnasio. Pero poco a poco su vida empieza a encarrilarse y vuelve a encontrar el camino a la práctica.

L’île rouge / Red Island (La isla roja)

Robin Campillo (Marruecos)
País(es) de producción: Francia – Bélgica
Intérpretes: Nadia Tereszkiewicz, Quim Gutiérrez
L’île rouge / Red Island (La isla roja) nos sitúa en Madagascar a principios de los 70, en una de las últimas bases aéreas del ejército francés, donde las familias de los militares viven los últimos coletazos del colonialismo. Thomas, un niño de 10 años muy influenciado por la lectura de los relatos de la intrépida heroína Fantômette, observa con fascinación todo cuanto le rodea, mientras el mundo se abre gradualmente a otra realidad.

MMXX

Cristi Puiu (Rumanía)
País(es) de producción: Rumanía
Intérpretes: Bianca Cuculici, Laurențiu Bondarenco, Otilia Panaite, Florin Țibre, Igor Babiac, Roxana Ogrendil, Adelaida Perjoiu, Dorian Boguță, Dragoș Bucur, Marin Cumatrenco
Oana Pfifer, una joven terapeuta, se enreda poco a poco con las preguntas que le hace a su paciente. Preocupado por su cumpleaños, Mihai, el hermano de Oana, se ve atrapado en una historia mucho más grande de lo que puede manejar. Septimiu, el marido de Oana, inquieto por su salud, escucha sin demasiada atención una extraña historia en la que se vio involucrado un compañero de trabajo. Narcis Patranescu, inspector del área de crimen organizado, se enfrenta a una inquietante y oscura historia mientras interroga a una joven durante un funeral.

Puan

María Alché (Argentina), Benjamín Naishtat (Argentina)
País(es) de producción: Argentina – Italia – Alemania – Francia – Brasil
Intérpretes: Marcelo Subiotto, Leonardo Sbaraglia, Julieta Zylberberg, Alejandra Flechner, Mara Bestelli, Andrea Frigerio
Marcelo ha dedicado su vida a la enseñanza en la Facultad de Filosofía. Cuando el Profesor Caselli, su mentor, muere inesperadamente, Marcelo asume que heredará la posición de titular de Cátedra que ha quedado vacante. Lo que no imagina es que Rafael Sujarchuk, un carismático y seductor colega, regresará de su pedestal en las universidades europeas para disputar esa misma Cátedra. Los torpes esfuerzos de Marcelo por demostrar que es el mejor candidato desencadenarán un divertido duelo filosófico, mientras su vida y el país entran en una espiral de caos.

Un silence / A Silence

Joachim Lafosse (Bélgica)
País(es) de producción: Bélgica – Francia – Luxemburgo
Intérpretes: Daniel Auteuil, Emmanuelle Devos, Matthieu Galoux, Salomé Dewaels, Jeanne Cherhal
Astrid es la esposa de un conocido abogado. Silenciada durante 25 años, la estabilidad de su familia se resquebraja repentinamente cuando sus hijos emprenden su búsqueda de justicia.

El Festival de San Sebastián dedicará una retrospectiva al director japonés Hiroshi Teshigahara

El ciclo de cine clásico de la 71ª edición del Festival se complementará con la publicación de un libro de entrevistas con el cineasta editado en colaboración con Filmoteca Vasca
La retrospectiva de 2024 estará dedicada al cine policiaco italiano
El Festival de San Sebastián dedica su nueva retrospectiva de cine clásico, coorganizada junto a la Filmoteca Vasca en colaboración con Japan Foundation y Etxepare Euskal Institutua en el marco del programa Euskadi-Japan 2023, al director Hiroshi Teshigahara (1927-2001), autor fundamental del cine japonés de los años 60 gracias a una serie de filmes de poética experimental y a su prolongada colaboración con el escritor Kobo Abe. La única de sus películas que llegó a distribuirse en España, la celebrada Suna no onna / Woman in the Dunes (La mujer de la arena, 1964), resume muy bien aquella época y el estilo de Teshigahara.
Nacido y fallecido en Tokio, Teshigahara estudió primero Bellas Artes y debutó a mediados de los 50 en el campo del corto documental. Interesado por todas las corrientes cinematográficas occidentales que habían mostrado los movimientos de resistencia durante la II Guerra Mundial, netamente el neorrealismo italiano y el cine francés de la época, formó parte de una especie de club denominado Cinema 57, en el que se proyectaban y discutían documentales que en muchas ocasiones no llegaban a verse en las salas comerciales. El manifiesto interés por el cine documental le influiría considerablemente al pasar a la realización de largometrajes de ficción.

Su primer corto, Hokusai, es de 1953 y el primer largometraje, Otoshi-ana / The Trap [La trampa], de 1962. En medio de estas dos fechas ya habían realizado sus primeras películas Nagisa Oshima –el Festival le dedicó su retrospectiva de 2013–, Seijun Suzuki, Shohei Imamura, Susumu Hani, Yoshishige Yoshida y Masahiro Shinoda, nombres representativos de las distintas tendencias de la Nueva Ola japonesa. Teshigahara tuvo un papel más tangencial en este movimiento y una menor repercusión internacional, pese a ganar el premio especial del Jurado en Cannes por La mujer de la arena y ser nominado al Oscar al mejor director y a la mejor película de habla no inglesa por este mismo filme. Pero de una forma u otra estuvo en el centro de aquella agitación conceptual que dio un vuelco al cine japonés a través de nuevas temáticas y formas de filmar.
Fructífera fue su asociación con Kobo Abe, que escribió el guion de La trampa y las adaptaciones de las tres novelas en las que se basan La mujer de la arena, Tanin no kao kao / The Face of Another [El rostro ajeno, 1966] y Moetsukita chizu / The Man Without a Map [El hombre sin mapa, 1968], las obras clave del cineasta. Abe firmó también el guion de Ako, episodio del filme colectivo La fleur de l’âge / Les adolescents (1964), cuatro relatos sobre la adolescencia realizados por Teshigahara, Jean Rouch, Michel Brault y Gian Vittorio Baldi.

Sus últimos trabajos, Rikyu (1989) y Go-hime / The Princess Goh [La princesa Goh, 1992], fueron películas históricas. Rodó también para la televisión y nunca descuidó su práctica documental en formato corto, mediometraje o largometraje. Dedicó dos películas al púgil puertorriqueño José Torres, una al escultor y pintor suizo Jean Tinguely y un filme al Tokio de 1958. Pero su documental más conocido es Antonio Gaudí (1984), excelente aproximación a la figura y obra del arquitecto modernista catalán.
Además de cineasta, Teshigahara fue un maestro en el arte japonés del arreglo floral (ikebana). Desde 1980 hasta su muerte dirigió la escuela Ikebana Sogetsu, que había sido fundada por su padre, y publicó el libro The Art of Ikebana (1997). Estuvo casado con la actriz Toshiko Kobayashi, a quien sólo dirigió en una película, Sama soruja / Summer Soldiers [Soldados de verano, 1972].
En la 71ª edición del Festival de San Sebastián, que tendrá lugar del 22 al 30 de septiembre, se proyectará la filmografía completa de este director relativamente desconocido. Dos de sus películas habían participado en anteriores ediciones del Festival, La mujer de la arena –en el ciclo “Cenizas y diamantes” de la edición de 1985– y El hombre sin mapa dentro de la retrospectiva “Japón en negro” organizada en 2008. El ciclo tendrá como complemento la publicación del libro de Inuhiko Yomota Crónicas de vanguardia. Conversaciones con Hiroshi Teshigahara, traducido del japonés por Daniel Aguilar.
Italia violenta. El cine policiaco italiano
Por otro lado, el Festival de San Sebastián dedicará su retrospectiva de 2024 al denominado poliziesco. Bajo el título Italia violenta. El cine policiaco italiano, el ciclo de la 72ª edición incluirá una selección de títulos de un género que sirvió para realizar un acertado retrato del país y que todavía hoy sigue pendiente de revisión desde un prisma contemporáneo.
Tras sobrevivir a los años del fascismo y de la posguerra, el policiaco italiano pareció encontrar su materialización canónica con la cinta de Pietro Germi Un maledetto imbroglio / The Facts of Murder (Un maldito embrollo, 1959), primera que se desligaba de la imitación del noir francés para fijar un modelo propio que abrirá una auténtica edad de oro para el género. Su evolución será la de la política y la sociedad del país a partir de entonces: si la Italia del boom económico lo trasladará a espacios urbanos y reflejará los primeros conatos de la delincuencia y el crimen organizados, el estallido de mayo del 68, particularmente virulento en Italia, lo conducirá a derivas políticas gracias a realizadores como Francesco Rosi o Damiano Damiani.
La Palma de Oro y el Oscar a la mejor película extranjera obtenidos por Indagine su un cittadino al di sopra di ogni sospetto / Investigation of a Citizen Above Suspicion (Investigación sobre un ciudadano fuera de toda sospecha, Elio Petri, 1970) pareció marcar un punto final para el género, pero lejos de anquilosarlo éste se abriría a nuevas mutaciones: si el policiaco ortodoxo encontraría continuidad gracias a realizadores como Fernando Di Leo, las mafia movies lo llevarían por derroteros desconocidos hasta entonces. Y tras alzarse con la Concha de Plata en el Festival de San Sebastián, La polizia ringrazia / Execution Squad (La policía agradece, Steno, 1972) abrirá el filón del poliziottesco, espejo de la confusión provocada por la aparición del terrorismo plasmado según los parámetros fijados por la generación de la violencia estadounidense.

 

Seminci elige «Showing Up», un homenaje a la trayectoria del festival, como imagen de su 68 edición

El diseñador catalán Toni Pontí repite como autor del cartel oficial del festival, con el que pretende reflejar que “los cambios forman parte de la evolución”.
El diseño “Coincidir”, del burgalés Diego Gil, será la imagen de la sección Punto de Encuentro, mientras “Historias del pasado”, de la diseñadora vasca Ibone Etxebarria, representará a Tiempo de Historia.
El cartel oficial de la próxima 68 edición de la Semana Internacional de Cine (Seminci), que se celebrará del 20 al 28 de octubre, es obra del diseñador catalán Toni Pontí y lleva por título Showing Up. El jurado ha seleccionado por unanimidad la imagen de Pontí entre un total de 312 propuestas recibidas y vistas de forma anónima hasta emitir su decisión. El director de arte leridano, especializado en diseño gráfico, fotografía y diseño de vestuario para cine y publicidad, firmó el cartel de la sección Punto de Encuentro en el 60 aniversario del certamen, así como la imagen oficial del festival en las ediciones de 2014, 2016, 2017 y 2019.
El planteamiento de Pontí a la hora de realizar este cartel es “un claro homenaje a los 68 años de vida del festival”, a los cambios y su evolución. “La intención era representar todo esto haciendo alusión a que los cambios forman parte de la evolución”. Con una estética noventera, el cartel refleja el crecimiento del festival mediante 68 líneas “correspondientes a las ediciones desde un punto de vista de crecimiento, posicionamiento, dinamismo fuerza y trayectoria y todo ello concentrado en un diseño completamente gráfico y tipográfico donde el conjunto reflejara el halo de una proyección”, según explica el autor.
Punto de Encuentro y Tiempo de Historia
En esta décimo quinta convocatoria del concurso de carteles, se han seleccionado, además, los carteles de la sección Punto de Encuentro y Tiempo de Historia. La propuesta ganadora de la sección Punto de Encuentro lleva por título Coincidir. El cartel, obra del diseñador burgalés Diego Gil, se basa en unas franjas horizontales que “convergen en un espacio común a modo de cintas de películas de cineastas con diferentes miradas y lenguajes, que se proyectan en un punto de encuentro en Seminci”, de tal forma que autores y espectadores “se fusionan, creando un lugar o vínculo donde compartir historias y vivir experiencias”.
Diego Gil, arquitecto de interiores y diseñador, ha logrado numerosos reconocimientos en su faceta como diseñador gráfico. Entre otros trabajos, ha sido premiado por sus carteles del 30 aniversario de la EXPO’92 de Sevilla para la Fundación Fidas, el carnaval de Campo de Criptana, la 24 edición del Menorca Jazz Festival o el logotipo del 50 aniversario de la Dama de Baza, entre otros.
Historias del pasado es el título del cartel ganador de la sección Tiempo de Historia, obra de la joven diseñadora Ibone Etxebarria. Con una foto familiar antigua con los rostros emborronados como principal recurso, la diseñadora propone “representar a todas las personas cuyas vivencias han quedado en el olvido y la importancia de que estas narrativas encuentren su espacio”.
Ibone Etxebarria, nacida hace 27 años y afincada en Getxo (Bizkaia), realizó la carrera en la Escuela de Arte Superior de Diseño de Burgos y, posteriormente, un grado superior de diseño gráfico. Actualmente, trabaja como diseñadora en un estudio en Bilbao.

El cuarto número de la revista ‘ZINE’ investiga la práctica docente de Harun Farocki

El texto principal trata sobre la metodología didáctica del cineasta alemán y su aplicación en la práctica cinematográfica, y se complementa con documentos inéditos del archivo de la Deutsche Film- und Fernsehakademie Berlin (DFFB), donde impartió cursos sobre teoría e historia del cine.
La publicación también se centra en otros dos proyectos pedagógicos: la reconstrucción de un experimento educativo en torno a dos películas propagandísticas en Londres y un taller de cine comunitario minero en Bolivia.
A finales de los años 70, Harun Farocki (1944-2014) regresó a la Deutsche Film- und Fernsehakademie Berlin (DFFB), la misma institución que lo expulsó 10 años antes, cuando era un alumno de la primera promoción, por su implicación en las movilizaciones estudiantiles de la época. Farocki volvió a la academia con una propuesta que llevaba tiempo meditando, la de introducir la pedagogía y el pensamiento sobre la imagen como método de creación y práctica cinematográfica. “No quiero recitar teorías, quiero hacer visible mi producción teórica”, escribió en su texto Lo que quiero hacer (1980), que se reproduce en este número. Volker Pantenburg, profesor de Estudios de Cine en la Uni­versidad de Zúrich y cofundador del Instituto Harun Farocki, es el autor de Cómo enseñaba Farocki, el artículo principal del cuarto número de ZINE: cuadernos de investigación cinematográfica que aborda el compromiso pedagógico del cineasta alemán partiendo de investigaciones en el archivo documental de la DFFB y conversaciones con antiguos alumnos. Su contribución incluye reproducciones de documentos inéditos, traducidos por primera vez al euskera, castellano e inglés.
Este número monográfico dedicado a la investigación en torno a la educación y pedagogía cinematográfica también examina otras dos experiencias. Reconstruyendo ‘Record of War’, escrito por Brighid Lowe y Henry K. Miller, profesores del University College de Londres (UCL), trata sobre un experimento a medio camino entre la pedagogía y la militancia política organizado en 1939 en la London Film Society por el cineasta y profesor británico Thorold Dickinson. Dickinson proyectó simultáneamente -alternando partes de cada una de ellas- Camino de héroes y Abisinia, dos películas propagandísticas de distinto signo rodadas en 1936 durante la invasión italiana de Etiopía. Una performance que confrontaba una película realizada por el lado vencedor y otra realizada por el vencido que Dickinson volvió a llevar a cabo en 1969, en el marco del primer programa de estudios de cine de la UCL, y que los autores del texto recrearon en 2017, casi 50 años después, en el mismo espacio.

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Por último, Desmitificar la producción para devolver el cine al pueblo: el Taller de Cine Minero (Bolivia, 1983), de Isabel Seguí, profesora del Departamento de Cine y Cultura Visual de la Universidad de Aberdeen (Escocia), pone el foco sobre el taller de cine llevado a cabo en 1983 en la ciudad de Telamayu (Bolivia). Este proyecto tenía la voluntad de facilitar a las comunidades mineras el acceso a la producción cinematográfica, propósito con el que coincidían las y los integrantes de estos grupos que querían que su imagen dejara de ser mediada por intelectuales y que pretendían poner en cuestión la producción de cine en sus aspectos económicos, tecnológicos y artísticos. El texto incluye reproducciones de fragmentos de la tesis defendida por la investigadora boliviana María Luisa Mercado en 1985, una de las escasas fuentes que se conservan para el estudio de esta experiencia de cine comunitario.
En definitiva, tres proyectos que indagan de qué manera se ha enseñado e investigado el cine desde escenarios educativos tradicionales hasta otro tipo de ámbitos y contextos olvidados, en ocasiones, por la historiografía canónica del medio.
Call for papers
ZINE: cuadernos de investigación cinematográfica es un proyecto abierto a las contribuciones de investigadoras e investigadores. Las propuestas de contribución de ZINE serán preseleccionadas por el Comité Editorial y estarán sujetas a revisión externa por pares. Pueden hacerse llegar propuestas a la siguiente dirección: zine@zine-eskola.eus. Cada propuesta debe constar de un resumen de entre 250 y 500 palabras y de un CV completo de la autora o el autor. Las instrucciones están disponibles en la web de EQZE.
ZINE: cuadernos de investigación cinematográfica es una publicación académica online editada por Elías Querejeta Zine Eskola, Filmoteca Vasca y el Festival de San Sebastián. El propósito de ZINE es publicar investigaciones originales que contribuyan al conocimiento especializado en el campo de los estudios cinematográficos desde una perspectiva interdisciplinar.

Cinema Jove otorga el Premio Luna de València a Sean Baker

La 38ª edición de Cinema Jove otorgará este año el premio Luna de València a uno de los directores más libres, renovadores y comprometidos del cine ‘indie’ estadounidense reciente, Sean Baker (Nueva Jersey, 1971). El realizador y guionista será reconocido presencialmente durante la gala de inauguración del festival internacional de cine de València el 22 de junio en el Palau de les Arts.

El director adjunto de Audiovisuales y Cinematografía del IVC, Francesc Felipe, ha señalado que Cinema Jove premia este año “a una de las principales figuras del cine independiente norteamericano actual y uno de los más implacables y certeros cronistas del lado más oscuro y deprimente del sueño americano. En sus películas, Baker centra su mirada no exenta de humor en las clases marginales que malviven en la periferia de las grandes ciudades estadounidenses”.

Sean Baker es un guionista, director, productor y editor que ha realizado siete largometrajes independientes en las últimas dos décadas. Su aclamada película ‘The Florida Project’ (2017) recibió un premio al Mejor Director del Círculo de Críticos de Cine de Nueva York y una nominación al Oscar al Mejor Actor de Reparto para Willem Dafoe. Su proyecto anterior, ‘Tangerine’ (2015), ganó un Independent Spirit Award y dos Gotham Awards. El filme más reciente de Baker, ‘Red Rocket’ (2021), se estrenó en el Festival de Cannes con gran éxito de crítica y fue distribuida por A24 en los Estados Unidos. y Focus Features a escala internacional. El cineasta acaba de finalizar la producción de su próximo largometraje.

“Sean Baker es el gran retratista de ecosistemas al margen; alguien que pone el foco en no-lugares, en personajes que tratan de salir a flote o encontrar algo de comodidad dentro de su hábitat“, ha destacado el director de Cinema Jove, Carlos Madrid.

Su cine acostumbra a poner el foco sobre colectivos infrarrepresentados en el audiovisual, personajes que viven en los márgenes de la sociedad, pero en su retrato, nunca falta el humor. Así, su ópera prima, ‘Take Out’ (2004), daba el protagonismo a un inmigrante chino en Nueva York que trabaja frenéticamente para reunir el dinero suficiente en propinas para pagar una deuda con unos contrabandistas, y ‘The Florida Project’ a una niña que vive en uno de los moteles de alquiler semanal situados en el entorno de Disney World. Junto al considerado como el “lugar más feliz del mundo” habitan familias en serios apuros económicos.

La cara B de la prosperidad americana

“La filmografía de Baker está trufada de personajes jóvenes, adolescentes, niños… en medio de una encrucijada o que simplemente buscan su lugar en el mundo. La cámara de Baker los trata con gran respeto, cariño y solidaridad, sin por ello ahorrarnos la crudeza, la cara B de la prosperidad americana”, ha valorado Madrid.

Su trayectoria ha estado marcada por abrazar tanto el formato analógico como el digital. El director alterna el talante experimental que le aporta el uso de cámaras digitales con la defensa del uso de película. Así, en 2015 acaparó la atención en Sundance con ‘Tangerine’, donde empleó un iPhone 5S encajado en un sistema estabilizador de Steadicam para indagar en la vida de dos trabajadoras sexuales transgénero, mientras que en 2022, filmó ‘Red Rocket’ en 16 milímetros y anamórfico, con la experiencia de la gran pantalla en mente para adentrarse en el regreso de un fracasado actor porno a su Texas local.

John Waters incluyó su último largometraje hasta la fecha en su lísta de 10 mejores películas del año 2021 por devolver al cine de autor “los polvos, las peleas y los desnudos frontales”.

Otro rasgo fundamental de su cinematografía es el cromatismo pop. En sus películas, la ciudad se convierte en un personaje más al que asocia una paleta de color. Le sucedió con Kissimmee en ‘The Florida Project’ y con Texas City en ‘Red Rocket’.

 

 

La Semana de Terror de Donostia y TerrorMolins dedican sus ediciones de 2023 a las brujas

La Semana de Cine Fantástico y de Terror de Donostia / San Sebastián y TerrorMolins – Festival de Cine de Terror de Molins de Rei unen fuerzas este año para presentar actividades conjuntas centradas en el mundo de las brujas, protagonistas de las ediciones de 2023 de ambos festivales, que tendrán lugar entre octubre y noviembre. El leitmotiv se denomina Sorginak-Bruixes. Una exposición de 24 ilustradoras y un libro escrito por Elisa McCausland y Diego Salgado forman parte del leitmotiv compartido.
La figura de la bruja ha sido una fuente de inspiración para el cine de terror desde sus orígenes, pero ha adquirido una especial relevancia en el contexto vasco y catalán, donde el cine y la literatura han explorado historia, cultura e identidad bajo ese prisma.
La bruja, en todas sus dimensiones, es un personaje que sigue fascinando y aterrorizando al público del cine de terror, pero también ha experimentado una resignificación en los últimos años, convirtiéndose en un símbolo de empoderamiento femenino y de resistencia frente a la opresión patriarcal y religiosa –The Lords of Salem (2012), The Love Witch (2016), Akelarre (2020)–.
Las brujas vascas se designan como sorgin o sorguiña, que podría ser “hacedora de suerte” o “creadora”. Las brujas catalanas usaban el término bruixa, que proviene del latín bruxa o brutia (“mordedora” o “chupadora”). Ambas han dejado una huella profunda en la cultura popular plasmada en leyendas, lugares y fiestas. En Euskal Herria se encuentra la Cueva de Zugarramurdi o Sorginen Leizea, ubicación para aquelarres. En Catalunya nos topamos con el castillo de Montsoriu, Sant Feliu de Sasserra o la plaça de les Bruixes de Molins de Rei, donde al parecer habitaban o se reunían las brujas.
La Semana de Cine Fantástico y de Terror y TerrorMolins recogen esta herencia cultural común y la celebrarán con una exposición de ilustradoras y un libro oficial compartido, además de otras actividades que se anunciarán más adelante. Las citas serán del 27 de octubre al 3 de noviembre en Donostia y del 3 al 12 de noviembre en Molins de Rei.
Bruixes – Sorginak – Brujas. Aquelarre ilustrado
La exposición Bruixes – Sorginak – Brujas. Aquelarre ilustrado reúne a 24 hechiceras de trayectoria vinculada al cómic, el diseño y la ilustración, reunidas para rendir pleitesía a una representación esencial en la ficción, literaria y audiovisual, que atraviesa nuestros sueños y pesadillas.
Esta muestra ritual, comisariada por Borja Crespo, cuenta con una importante presencia de autoras vascas (Ane Pikaza, Raquel Alzate, Higinia Garay, Josune Urrutia) y catalanas (Genie Espinosa, Sandra Uve, Susanna Martin, Nadia Hafid). Hemos invocado a esta selección de artistas para homenajear, con la magia de su talento, la importancia y el atractivo de un símbolo que protagoniza fábulas y está presente en algunos pasajes espeluznantes de nuestra historia.
Listado completo de ilustradoras participantes: Raquel Alzate, Sara Bea, Carla Berrocal, Natacha Bustos, Olga de Castro, Genie Espinosa, Mabel Esteban, Ana Galvañ, Higinia Garay, Nadia Hafid, Irene Márquez, Susanna Martín, Mermelada de Sesos, Ana Oncina, Laura Pérez, Mireia Pérez, Miriampersand, Ane Pikaza, Sara Soler, Clara Soriano, Josune Urrutia. Sandra Uve, Teresa Valero y Roberta Vázquez.

 

Beso negro: Brujería, cine y cultura pop
Elisa McCausland y Diego Salgado
Como sabe todo aficionado a las artes prohibidas, el osculum infame o beso en el ano del diablo, su otra boca, sella la rendición de un ser humano a los hechizos del mal. Beso negro: Brujería, cine y cultura pop recoge esa imagen en su título para arrojar luz oscura sobre un fenómeno que no ha dejado de manifestarse de una u otra forma en la cultura popular desde los inicios mismos de la Era de la Razón: la brujería.
Tras una introducción en la que se repasa el impacto de la misma en la esfera cultural y artística de los dos últimos siglos como manifestación de un descontento soterrado hacia los valores de la Modernidad, el ensayo pasa a contrastar en dos secciones bien definidas los personajes del brujo y la bruja, omnipresentes en la ficción audiovisual. El brujo y la bruja son figuras complementarias pero también antagónicas, si atendemos a los medios y los fines que persiguen a la hora de subvertir los valores dominantes.
Beso negro: Brujería, cine y cultura pop analiza las estrategias de uno y otra para transformar la realidad a través de un recorrido que tiene su epicentro en el cine pero no olvida la pequeña pantalla, el cómic y otras expresiones plásticas y audiovisuales en las que brujo y bruja han pugnado por materializar otra forma de ser y estar en el mundo. De Dion Fortune (1890-1946) y Häxan: La brujería a través de los tiempos (1922) hasta La bruja (2015) y los nigromantes de TikTok, un viaje en el que parece todo dicho y en el que todo está aún por invocar.
El libro será publicado con la Editorial Hermenaute.

«Hermana Muerte» de Paca Plaza, película inaugural del Sitges 2023

Hermana Muerte de Paco Plaza será la encargada de inaugurar la próxima edición del Festival de Sitges, rodada casi íntegramente en el Real Monasterio de San Jerónimo de Cotalba, en una localidad cercana a Gandía, la película recupera el universo Verónica; se trata de un cuento de terror en clave femenina, que nos llevará a la España de posguerra, tomando como punto de referencia un convento sacudido por la llegada de Narcisa, una joven novicia con poderes sobrenaturales.
Hermana Muerte nos sitúa en la España de la posguerra, Narcisa, una joven novicia con poderes sobrenaturales, llega a un antiguo convento, ahora colegio para niñas, para incorporarse como maestra. Conforme pasan los días, los extraños acontecimientos y las situaciones cada vez más inquietantes que la atormentan terminarán por conducirla a desentrañar la terrible madeja de secretos que rodean al convento y acechan a sus habitantes.
En palabras del director, Paco Plaza: «Llevo asistiendo al festival de Sitges desde 1991, por lo que es fácil adivinar el privilegio que supone para mí participar un año más, y especialmente con la película inaugural. Sitges es el Wimbledon del terror, el centro del mundo para toda la comunidad cinéfila de terror a nivel planetario, y que “Hermana muerte» sea la película de apertura es un honor que me llena de felicidad. Es una película muy especial para mí en muchos sentidos, una expansión del universo de “Verónica”, con el que guarda muchas conexiones, pero es una película con una naturaleza propia y muy diferente a su predecesora, una película de una luminosidad tenebrosa en torno a un personaje muy querido para mí».
Con producción de El Estudio para Netflix la película, con guion a cargo de Jorge Guerricaechevarría, está protagonizada por Aria Bedmar, Almudena Amor, Maru Valdivielso, Luisa Merelas, Chelo Vivares y Consuelo Trujillo.

Javier Bardem protagonista del cartel de la 71ª edición del Festival de San Sebastián y Premio Donostia

Javier Bardem recibirá un Premio Donostia en la 71ª edición del Festival de San Sebastián. El actor español será protagonista por partida doble: además de recibir el galardón honorífico más importante del Festival, que desde 1986 reconoce la trayectoria y aportación de grandes figuras del mundo del cine, será la imagen del cartel oficial de la próxima edición.
La ceremonia de entrega del galardón tendrá lugar durante la gala de inauguración de la 71ª edición, el viernes 22 de septiembre en el Auditorio Kursaal, treinta años después de la primera visita de Bardem al Festival, con motivo de la proyección de Huevos de oro (Bigas Luna) en la Sección Oficial, en 1993.

Javier Bardem (Las Palmas de Gran Canaria, 1969) es el actor español de mayor reconocimiento internacional en la actualidad con más de un centenar de galardones, entre los que figuran el Óscar, el Globo de Oro y el BAFTA por No Country for Old Men (No es país para viejos, 2007), los Goyas por sus actuaciones en Días Contados (1994), Boca a boca (1995), Los lunes al sol (2002), Mar adentro (2004), Biutiful (2010) y El buen patrón (2021), además de a la mejor película documental como productor de Hijos de las nubes, la última colonia (2012), así como los reconocimientos de la Academia del Cine Europeo, de los Premios Platino y de los principales festivales: el premio al mejor actor en Cannes (Biutiful, 2010), la Copa Volpi en Venecia (Before Night Falls / Antes que anochezca, 2000 y Mar adentro, 2004) y la Concha de Plata (por Días Contados y El detective y la muerte) en 1994.

San Sebastián ha seguido la evolución de la trayectoria del actor en las tres últimas décadas a través de su veintena de visitas: desde la primera con Huevos de oro (Bigas Luna, Sección Oficial, 1993) hasta la última con El buen patrón (Fernando León de Aranoa, Sección oficial, 2021), pasando por su Concha de Plata al mejor actor por Días contados (Imanol Uribe) y El detective y la muerte (Gonzalo Suárez), en 1994, sus colaboraciones con Pedro Almodóvar y Álex de la Iglesia (Perdita Durango -Velódromo- y Carne trémula -Made in Spain-, en 1997 y 1998) y la entrega del Premio Donostia a John Malkovich (1998). El Festival ha sido testigo del inicio de su carrera internacional con la proyección de Before Night Falls (Antes que anochezca, Julian Schnabel, Zabaltegi-Perlas) y la entrega del Premio Donostia a Robert de Niro en 2000 y la presentación, dos años después, de The Dancer Upstairs (Pasos de baile, John Malkovich, Zabaltegi-Perlas). Asimismo, ha asistido a la consolidación de su carrera con Los lunes al sol (Fernando León de Aranoa, Sección Oficial, 2002), Vicky Cristina Barcelona (Woody Allen, Zabaltegi-Perlas) en 2008, el reconocimiento del Premio Nacional de Cinematografía ese mismo año, y la entrega del Premio Donostia a Julia Roberts y la presentación de Eat Pray Love (Come reza ama, Ryan Murphy, Sección Oficial fuera de concurso, 2010). Y ha acogido también su faceta como productor en Hijos de las nubes, la última colonia (Made in Spain, 2012), Bigas x Bigas (Proyección especial Sección Oficial, 2016), Loving Pablo (Perlas, 2017) y Sanctuary (2019).

Javier Bardem es el sexto intérprete español en recibir el premio honorífico más importante del Festival, tras Fernando Fernán Gómez (1999), Paco Rabal (2001), Antonio Banderas (2008), Carmen Maura (2013) y Penélope Cruz (2019).
El Festival instauró en 2018 una nueva línea de carteles, presidida por una figura de la cinematografía contemporánea. Isabelle Huppert, Penélope Cruz, Willem Dafoe, Sigourney Weaver y Juliette Binoche han precedido a Bardem como imagen oficial, que este año ha sido elaborada por la agencia de publicidad Dimensión a partir de dos fotografías realizadas por el fotógrafo Nico Bustos. La superposición de las imágenes, a través del recurso de la maculatura, homenajea la capacidad camaleónica de Javier Bardem, su transformación en los personajes que encarna.

Dimensión también ha realizado los carteles del resto de secciones. Junto al fotógrafo José Luis López de Zubiria, han recurrido a la retórica visual para crear asociaciones no evidentes entre algunos objetos y los atributos específicos que definen a cada sección: el atrevimiento en el caso de New Directors, la energía de Horizontes Latinos, lo imprevisible en Zabaltegi-Tabakalera, lo selecto en Perlak, la osadía en Nest, el legado en Culinary Zinema y la identidad en Zinemira.

 

El legado fílmico inédito de Iván Zulueta podrá verse en la XIV edición del (S8)

La Mostra Internacional de Cinema Periférico proyectará más de 60 piezas del archivo personal del artista que no habían salido a la luz hasta que fueron adquiridas por Filmoteca Española, en su esfuerzo por preservar y difundir el patrimonio cinematográfico de nuestro país.

El ciclo “A/Z: Zulueta inédito”, comisariado por Josetxo Cerdán y Miguel Fernández Labayen, inaugurará esta XIV edición del (S8) y se extenderá más allá de las fechas del festival.

El archivo fílmico inédito de Iván Zulueta inaugurará la décimo cuarta edición del (S8) Mostra Internacional de Cinema Periférico, el viernes 26 de mayo. Será la primera de un total de siete sesiones que el festival dedicará a proyectar el legado del mítico cineasta. Materiales fílmicos rodados entre los años 30 y 80 del siglo pasado, vinculados a su vida personal, a los movimientos culturales de nuestro país durante la Transición y a la vanguardia cinematográfica, que fueron adquiridos en 2021 por Filmoteca Española y estructurados, tras un profundo trabajo de investigación y conservación, en el ciclo “A/Z: Zulueta inédito”. Una propuesta comisariada por Josetxo Cerdán, exdirector de Filmoteca Española y catedrático de Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid, y Miguel Fernández Labayen, vicedecano del doble grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad madrileña.

El ciclo que podrá verse en A Coruña de la mano del (S8) incluye, entre otras piezas, películas familiares y primeros registros y cortometrajes de Zulueta, filmaciones de fiestas con amigas y conocidos que reflejan el ambiente cultural de la Movida a finales de los setenta -entre las que figuran imágenes de una de las primeras manifestaciones en España en apoyo a los derechos de las personas LGTBI-, y materiales inéditos rodados durante la creación de su largometraje Arrebato (1979), uno de los filmes cumbre de la cinematografía española. Materiales que se creían perdidos o de los que no se tenía constancia de su existencia, y que permiten ampliar el conocimiento sobre uno de los creadores imprescindibles del cine español.

Cineasta, dibujante, ilustrador, realizador, decorador, actor y fotógrafo, Zulueta desafió las barreras entre las disciplinas artísticas, movido siempre por su pasión por la imagen, casi siempre, en movimiento. Precursor del cine underground y experimental en nuestro país, Iván Zulueta fue protagonista y fuente de inspiración de la primera edición del (S8), en 2010. Ahora, catorce años después, el festival acoge este programa de Filmoteca Española, con el fin de reivindicar la figura de un artista que abrió nuevas oportunidades y lenguajes. Adalid de la modernidad artística de la España de la libertad, Zulueta es aún un tesoro por descubrir.

El ciclo “A/Z: Zulueta inédito” se desarrollará a lo largo de la Mostra y continuará durante todo el mes de junio como parte de la programación extendida del (S8) Mostra Internacional de Cinema Periférico en Filmoteca de Galicia.

José Luis Cienfuegos, nuevo director de la Semana Internacional de Cine de Valladolid

Tras la deliberación del Consejo Rector de la Fundación Municipal de Cultura, la concejala de Cultura, Ana Redondo, ha firmado el decreto de nombramiento del hasta ahora director del Festival de Sevilla
Tras la deliberación del Consejo Rector de la Fundación Municipal de Cultura de Valladolid (FMC) se ha resuelto nombramiento de José Luis Cienfuegos como nuevo director de la Semana Internacional de Cine de Valladolid, a propuesta de la comisión técnica de valoración de las candidaturas presentadas al proceso selectivo convocado para cubrir la plaza que deja vacante el hasta ahora director del festival, Javier Angulo.
El decreto de nombramiento ha sido firmado por la Presidenta de la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Valladolid, Ana Redondo.
José Luis Cienfuegos asume la dirección de Seminci tras haber permanecido al frente del Festival de Sevilla desde 2012. Como director del certamen de cine europeo, Cienfuegos ha congregado a las grandes figuras del cine europeo, desde leyendas como Agnès Varda o Paolo Taviani, hasta ganadores de la Palma de Oro del Festival de Cannes, como Jacques Audiard, Abdellatif Kechiche o Ruben Östlund, pasando por creadores que han marcado el paso del cine de autor en tiempos recientes, como Joanna Hogg, Alice Rohrwacher, Elia Suleiman, Abel Ferrara, Pietro Marcello, Christian Petzold, Sergei Loznitsa, Jessica Hausner, Mark Cousins, Andrea Arnold, Ulrich Seidl, Pedro Costa, Miguel Gomes, Aleksandr Sokúrov, Roy Andersson o João Pedro Rodrigues.
Como director del Festival de Sevilla, Cienfuegos formó parte del Comité Organizador de la gala de entrega de los 31 European Film Awards, celebrados en la ciudad hispalense en diciembre de 2018. Miembro de la European Film Academy, también forma parte de su comité de expertos, ha sido miembro del comité de selección de los premios LUX Film Awards hasta 2019 y ha sido asesor de programación en Laboral Cinemateca y de German Films para el Festival de Cine Alemán de Madrid, además de jurado del Premio Príncipe de Asturias de las Artes de la Fundación Príncipe de Asturias de 2013 a 2017.
Entre 2000 y 2012, organizó el festival multicultural “Intersecciones”, dedicado a músicos de gran prestigio y noveles de la escena independiente nacional e internacional, tarea que compatibilizaba con la dirección del Festival Internacional de Cine de Gijón, que dirigió entre 1995 y 2011, y al que otorgó un sello de calidad e independencia.
En Sevilla y Gijón ha organizado homenajes a cineastas como Olivier Assayas, Tsai Ming-liang, Aki Kaurismäki, Abbas Kiarostami, Paul Schrader, Víctor Erice, Todd Haynes, Hal Hartley, Todd Solondz, Larry Clark, Harmony Korine, João César Monteiro, Claude Lanzmann, Ulrich Seidl, Lukas Moodysson, Leos Carax, Bruno Dumont, Lisandro Alonso, Claire Denis, Carlos Reygadas o Bertrand Bonello.
Miembro habitual de jurados de festivales internacionales de cine, como San Sebastián, BAFICI, Karlovy Vary y el IFF Rotterdam Tigers, José Luis Cienfuegos asume ahora la dirección de la Semana Internacional de Cine de Valladolid, donde liderará todas las actividades desarrolladas a lo largo del año en torno a la marca del certamen y del nuevo Espacio Seminci.
Asimismo, asumirá la representación ordinaria del festival, dirigirá a los equipos de trabajo que prestan sus servicios al certamen y propondrá al Consejo Rector de la FMC los planes de actuación de la cita, tanto para los días del festival como, si así lo considera, para actividades de extensión en el tiempo.
José Luis Cienfuegos sucede en el cargo a Javier Angulo, quien comunicó el pasado diciembre su decisión de dejar la dirección de Seminci después de 15 ediciones. Cienfuegos se convierte en el octavo director de la historia del festival, tras Antolín de Santiago y Juárez (1956-1973), Carmelo Romero (1974-1975), Rafael González Yáñez (1976-1977), Fernando Herrero (1978-1983), Fernando Lara (1984-2004), Juan Carlos Frugone (2005-2007) y Javier Angulo (2008-2023).

Alberto Rodríguez y el modelo de trabajo cooperativo de Moriarti cierran ‘Diálogos de Cineastas’

El autor de ‘La isla mínima’ conversará este jueves con el guionista Rafael Cobos, mientras que la cita con Aitor Arregi, Jon Garaño y Jose Mari Goenaga será el 26 de mayo.

La sesión de Belén Funes y Marçal Cebrián se aplaza al próximo año.

La segunda temporada de Diálogos de cineastas, organizada por Koldo Mitxelena Kulturunea, Z365, el festival de todo el año del Festival de San Sebastián, y Elías Querejeta Zine Eskola, se cerrará en abril y mayo con las sesiones protagonizadas por Alberto Rodríguez y Rafael Cobos, y los tres cineastas de Moriarti Produkzioak: Aitor Arregi, Jon Garaño y Jose Mari Goenaga.
Una de las alianzas más largas y fructíferas del cine español reciente protagonizará la jornada del jueves, día 13: la del director Alberto Rodríguez y el guionista Rafael Cobos, que han colaborado en películas como 7 vírgenes / 7 Virgins (2005), Grupo 7 / Unit 7 (2012), La isla mínima / Marshland (2014), El hombre de las mil caras / Smoke and Mirrors (2016) o Modelo 77 / Prison 77 (2022), que inauguró el pasado Festival de San Sebastián.

Para cerrar la segunda edición, los cineastas vascos Aitor Arregi, Jon Garaño y Jose Mari Goenaga, explicarán el 26 de mayo su modelo de trabajo cooperativo en Balenciaga, su primera serie para una plataforma, tras su experiencia en títulos como Loreak / Flowers (2014), Handia (2017) y La trinchera infinita / The Endless Trench (2019), todos estrenados en la Sección Oficial del Festival.

La conversación prevista para el 4 de mayo con la directora Belén Funes, que estrenó su ópera prima La hija de un ladrón / A Thief’s Daughter (Goya a la mejor dirección novel) en la Sección Oficial de San Sebastián, y el guionista Marçal Cebrián, ha quedado aplazada a la próxima temporada porque se encuentran inmersos en la preparación de su segundo largometraje.
Las dos sesiones se desarrollarán en Areto Nagusia de Koldo Mitxelena Kulturunea (19:00 horas, entrada libre hasta completar aforo) y se emitirán en abierto por la página web kmk.gipuzkoakultura.eus.
El curso, además de descentralizar la mirada única de una o un cineasta, tiene como objetivo dar a conocer los oficios más tradicionales que conforman el desarrollo de un proyecto y, en consecuencia, aprender a ver y leer cine de forma crítica, en un contexto cuyas circunstancias lo están haciendo mutar en todas las direcciones posibles. En esta segunda temporada, han participado cineastas como Estibaliz Urresola, Irati Gorostidi, Maider Fernández Iriarte, Albert Serra, Mikel Gurrea, Fernando Franco, Pilar Palomero, Alauda Ruiz de Azua y Carlota Pereda.

«Cœur fidèle» de Jean Epstein, que cumple 100 años, inaugurará la 22ª edición del Festival de Cine de Las Palmas

La 22ª edición del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria arrancará el próximo 14 de abril, a las 21:00 horas, con la proyección de Cœur fidèle (The Faithful Heart, Francia, 1923, 87 min.), un buen ejemplo del cine de vanguardia francés que este 2023 cobrará especial protagonismo en el apartado «Camera Obscura».

El drama amoroso rodado por Jean Epstein llegará a la Sala Miller cien años después de su estreno y lo hará arropado por la música en directo del extraordinario bandoneonista argentino Santiago Cimadevilla quien, junto al Ensamble Camera Obscura, interpretará una pieza propia inspirada en el legado de Astor Piazzolla y Dino Saluzzi.

 Por tercer año consecutivo, «Camera Obscura» invitará a recorrer la historia del cine y la música. Y es que, tal y como recuerda en el texto del catálogo el director del FICLPG, Luis Miranda, “aunque el cine fuera mudo en sus primeras tres décadas de desarrollo, en público muy rara vez fue silente. La música estuvo a su lado (casi) desde el principio. Antes de que nadie se atreviera a suponer que el cinematógrafo tuviera algún futuro como arte, la música ya estaba junto a las imágenes, aunque fuera de ellas”.  

De este modo, diferentes artistas y formaciones volverán a acompañar el programa de la sección que, este año, contará con otros tres títulos que celebran su primer centenario o están a punto de hacerlo entre los que se encuentra El hombre mosca (Safety Last!). La comedia de Fred C. Newmeyer y Sam Taylor (EE.UU., 1923, 80 min.) protagonizada por Harold Lloyd recalará en el Festival junto a los acordes del compositor, contrabajista y bajista eléctrico Tana Santana.

La música del International Bach Festival Ensemble, un aliado del apartado de la cita cinematográfica desde su nacimiento, cerrará el ciclo de proyecciones acompañando a otros dos cortometrajes franceses de vanguardia: el surrealista Entr’acte de René Clair (1924, 25 min.) y el impresionista La souriante Madame Beudet (La sonriente Madame Beudet) de la cineasta Germaine Dulac (1923, 38 min.).

Al igual que en la pasada edición, «Camera Obscura» dará el pistoletazo de salida a una concurrida agenda con la reposición de una de las grandes obras maestras de principio del siglo pasado. Y es que, a pesar de no haber contado con el apoyo del público el año de su estreno, Cœur fidèle se ha consolidado como uno de los títulos de referencia del cine de vanguardia francés por su carácter innovador en cuanto al uso de los primeros planos.

La cinta fue una de las primeras en rodarse en Marsella, ciudad en cuyos fondos se adentró para narrar los entresijos de un triángulo amoroso formado por una huérfana de nombre Marie (Gina Manés), un trabajador portuario llamado Jean (Léon Mathot) y un matón apodado Petit Paul (Edmund Van Daële). Epstein tardó una noche en escribir el guion del que fue su tercer film y el primero de estilo dramático en solitario.

La copia restaurada por la Fundación Jérôme Seydoux-Pathé se proyectará la noche del 14 de abril con la música original compuesta para la ocasión por el bandoneonista argentino Santiago Cimadevilla, quien estará acompañado por el Ensamble Camera Obscura. La creación tomará como referencia la música de los compositores y bandoneonistas Astor Piazzolla y Dino Saluzzi.

Otras citas de «Camera Obscura»

«Camera Obscura» volverá a encender la pantalla de Miller tan solo un día después de la inauguración de la cita cinematográfica capitalina con una de las grandes comedias del cine mudo: El hombre mosca (Safety Last!). Dirigida por Fred C. Newmeyer y Sam Taylor, la película brindó una de las imágenes memorables de la historia del séptimo arte en la que se puede ver al protagonista, el icónico Harold Lloyd, colgado de las manecillas de un gran reloj de un rascacielos.

“Este ‘hombre mosca’, en principio, no es sino un empleado de grandes almacenes, sometido a una escalada de peripecias que ponen su integridad física en serio peligro, al tiempo que exaltan su respuesta positiva a lo que se espera del dinamismo americano: iniciativa, vigor juvenil y valentía -pese-a-todo”, explica el texto de Luis Miranda. La obra fue seleccionada en 1994 para su conservación en el Registro Nacional de Cine de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos (National Film Registry).

Su reposición llegará a la capital grancanaria con una propuesta musical del compositor, contrabajista y bajista eléctrico Tana Santana, basada en la sonoridad de las primeras bandas de jazz y dixieland de los años 20. Para ello, se ha optado por una formación de quinteto que completarán Roberto Nieva al saxo alto David Xirgu a la batería, Xan Campos al piano y Jairo Cabrera a la trompeta, fliscornio, flauta y clarinete.

La última cita de «Camera Obscura» del 22º FICLPGC tendrá lugar el miércoles 19 de abril. La jornada volverá a pivotar en torno al cine de vanguardia francés a través de dos títulos de renombre: el cortometraje surrealista Entr’acte de René Clair y el mediometraje impresionista La souriante Madame Beudet de Germaine Dulac. El primero de estos celuloides de marcado carácter dadaísta y surrealista vio la luz en diciembre de 1924 en el Théâtre des Champs-Élysées de París, donde se proyectó durante el intermedio del ballet Relâche escrito por Francis Picabia con música de Erik Satie.

La composición del francés volverá a sonar en vivo en la capital gracias al IBF Ensemble, proyecto vinculado a «Camera Obscura» desde su nacimiento en 2021 y que, bajo la dirección de Humberto Armas, interpretará la obra durante el visionado de la copia restaurada por la Fundación Jérôme Seydoux-Pathé.

La agrupación grancanaria también acompañará la proyección de La souriante Madame Beudet, rodada por la directora considerada pionera del cine de vanguardia, Germaine Dulac. En esta ocasión, será una pieza con música de piano de Debussy, obras de Ravel, Gounod, Dora Pejačević y composiciones propias de Armas las que suenen mientras se reproduce el celuloide que cuenta la historia de una mujer inteligente atrapada en un matrimonio sin amor a quien da vida la actriz Germaine Dermoz. Una perspectiva rompedora y atrevida para la época que ha hecho que la película, que también cumple un siglo, sea considerada una de las primeras verdaderamente feministas.

Otros festivales

Tras inaugurar la pasada edición del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria con la proyección de Nosferatu, el apartado de cine mudo con música en directo revivió de nuevo el pasado septiembre al icónico vampiro en el Festival de Cine de Ourense (OUFF) con la proyección del gran éxito de Friedrich Wilhelm Murnau. Humberto Armas, director musical de la actividad, y la pianista Noemí Salomón, ambos del IBC Ensemble, fueron los encargados de coordinar para la cita el Ensemble OU Camera Obscura, formado para la ocasión con miembros de la Real Filarmónica de Galicia y la Orquesta Sinfónica de Galicia.

Selección Cámera Obscura

Cœur fidèle / The Faithful Heart, de Jean Epstein (Francia, 1923, 87 min.)
Safety Last! / El hombre mosca, de Fred C. Newmeyer y Sam Taylor (EE.UU., 1923, 80 min.)
Entr’acte, de René Clair (Francia, 1924, 25 min.)
La souriante Madame Beudet / La sonriente Madame Beudet, de Germaine Dulac (Francia, 1923, 38 min.)

El 22 Festival de Cine de Las Palmas, rinde tributo a El espíritu de la colmena de Víctor Erice y homenajea a Terence Davies

El espíritu de la colmena celebra en 2023 el 50 aniversario de su estreno y la recepción del máximo reconocimiento del Festival de Cine de San Sebastián, la Concha de Oro de 1973.

Las Palmas de Gran Canaria ha querido rendir tributo a esta efeméride y subrayar el valor de esta obra maestra del cine con un ciclo que gira en torno al clásico y que ha sido comisariado por el crítico y programador Jaime Pena y que, entre otras joyas, contempla la proyección de El largo día acaba con la presencia de su director Terence Davies.

Asimismo, el cartel de la vigésima segunda edición de la cita grancanaria celebra el aniversario y muestra, en una de sus versiones, a una de las protagonistas de la película, Ana, en la misma actitud que los tres monos sabios, así como al monstruo que la fascina, Frankenstein de James Whale, triplicado y en idéntica actitud en la otra adaptación de la imagen del Festival.
«Ecos de un espíritu. 50 años de El espíritu de la colmena» es el título bajo el que el gallego Jaime Pena presenta 10 obras conectadas, de una u otra manera, con la de Víctor Erice, “una película fundamental”, según el director del Festival, un referente en el cine como estado de arte que, en palabras de Luis Miranda, “tiene una gran capacidad de evocación, conecta con cualquier tipo de público en cualquier lugar del mundo y ha ejercido una influencia real sobre el cine de los últimos 50 años”.
La infancia, la poesía, el cine y la fascinación que provoca son algunos de los nexos de unión en la selección propuesta, una colección que contempla grandes joyas del cine, empezando por la propia película de Erice y la mencionada El largo día acaba (The Long Day Closes) de Terence Davies (Reino Unido, 1992, 85 min.), además de Le printemps de Marcel Hanoun (Francia, 1971, 82 min.); El viajero (Mossafer) de Abas Kiarostami (Irán, 1974, 84 min.); Cría Cuervos de Carlos Saura (España, 1976, 110 min.); Los motivos de Berta de José Luis Guerín (España, 1983, 85 min.); La sangre (O Sangue) de Pedro Costa (Portugal, 1989, 99 min.); Ponette de Jacques Doillon (Francia, 1996, 90 min.); Ya viene, aguanta, riégueme, mátame del Colectivo Los Hijos (España, 2009, 8 min.); Verano 1993 de Carla Simón (España, 2017, 96 min) y Train Again de Peter Tscherkassky (Austria, 2021, 20 min.).

Retrospectiva integral de la obra de Terence Davies

La confirmación de asistencia de Terence Davies, a propósito del tributo a la creación que considera “obra maestra del cine mundial”, será celebrada por el equipo de programación del Festival con una retrospectiva de la obra completa del cineasta británico.

En total una decena de títulos de un cine que, tal y como señaló Luis Miranda, tiene “un aliento clásico, lírico y muy personal. De una elegancia formal y narrativa que a penas tiene parangón en el cine contemporáneo”.

The Terence Davies Thrilogie: Children (1976, 47 min.); Madonna and Child (1980, 30 min.); Death and Transfiguration (1983)
Distant Voices, Still Lives (1988)
The Long Day Closes (1992)
The Neon Bible (1995)
The House of Mirth / La casa de la alegría (2000)
Of Time and the City (2008)
The Deep Blue Sea (2011)
Sunset Song (2015)
A Quiet Passion / Historia de una pasión (2016)
Benediction (2021)

Pierre Clémenti, protagonista del documento del mes de ‘Artxiboa’

‘Artxiboa’, la página web que permite la consulta libre a la ciudadanía y a especialistas de los 70 años de historia del Festival de San Sebastián, tiene como propósito generar un archivo vivo que funcione como un espacio de reflexión y discusión en torno al pasado, el presente y el futuro del Festival abierto a diálogos críticos con el pensamiento, la investigación y la creación contemporánea. Para ello, desde el inicio del proyecto se han definido diferentes focos de investigación y, además, todos los meses el equipo de ‘Artxiboa’ escoge el documento del mes, una de las colecciones digitales a partir de las cuales se puede bucear en el archivo histórico del Festival, como los diarios, los carteles o las fotografías.
En el caso del documento del mes se trata de ofrecer pistas sobre los fondos del Festival a partir de diferentes objetos del archivo: en diciembre, coincidiendo con la inauguración de ‘Artxiboa’ se puso en circulación la autorización de un jovencísimo Pedro Almodóvar que, en 1980, daba permiso para proyectar Pepi, Luci y Bom y otras chicas del montón en distintas localidades del País Vasco y Navarra a través de la Comisión Barrios y Pueblos; en enero, se rescató el material de cartelería más antiguo conservado en el archivo del Festival: el póster de la segunda semana de formación cinematográfica celebrada en 1955, diseñado por el humorista, escritor y cineasta José María González Castrillo ‘Chumy Chúmez’; y en febrero, en un guiño a la celebración de la Berlinale, se difundía la acreditación para el festival de Berlín de Pilar Olascoaga, secretaria general del Festival y una de las personalidades clave del certamen. En marzo, el documento del mes que se publica hoy tiene como protagonista al actor y director francés Pierre Clémenti que, en 1979, fue invitado a participar en la sección Nuevos Realizadores del Festival con su película New Old. El rastro en el archivo de la visita del actor de Belle de jour (Bella de día, Luis Buñuel, 1967), que trabajó también a las órdenes de Visconti, Pasolini y Bertolucci, es fecundo. Entre sus documentos, figura la emblemática imagen de su entrada en el teatro Victoria Eugenia del brazo de Ocaña.

Vídeo de Kutxa Fundazioa
Precisamente, la fotografía de Clémenti y Ocaña es una de las dos imágenes escogidas -de las cerca de 60.000 posibles- para explicar en un vídeo la colaboración entre el Festival y Kutxa Fundazioa que ha permitido recuperar, conservar, catalogar y difundir los fondos del Festival y de Fototeka, coincidiendo con su 50 aniversario, y ponerlo a disposición tanto de la ciudadanía como de especialistas. En el documento audiovisual, las voces de Ane Abalde, directora de Arte y Patrimonio de Kutxa Fundazioa; Maialen Beloki, subdirectora del Festival de San Sebastián; Pablo La Parra, investigador principal del proyecto Zinemaldia 70: todas las historias posibles; el fotógrafo Juantxo Egaña; las conservadoras-restauradoras Anna Ferrer, Lorena Soria y Andrea Sánchez y el técnico de digitalización Niko Iturralde explican tanto las dificultades técnicas como la trascendencia política, social y artística que entraña ‘Artxiboa’.

 

El Festival de Málaga acogerá el estreno mundial de las cintas peruanas «Diógenes» y «El caso Monroy»

El país andino, invitado de honor, participará con cuatro largometrajes
en Sección Oficial y otros tres en el ciclo Focus Perú.
La campaña ‘El cine nos representa’ llevará hasta el certamen andaluz a más de 20 profesionales que participarán en secciones de MAFIZ como Málaga Talent, Hack MAFIZ y Warmi Lab, una residencia para mujeres cineastas de diversas regiones del Perú.
Perú será el país invitado de honor del 26 Festival de Málaga, donde será el protagonista del Latin American Focus de MAFIZ (Málaga Festival Industry Zone), un espacio para dar a conocer la cinematografía peruana contemporánea, el talento que hace posible su crecimiento y las posibilidades de colaboración con su industria y de rodar en sus localizaciones.

A través de la campaña EL CINE NOS REPRESENTA el país andino presentará lo mejor de su producción cinematográfica actual con dos estrenos mundiales y películas programadas tanto en Sección Oficial (Diógenes, El caso Monroy, Hipocampo) como en el ciclo Focus Perú (El corazón de la luna, Invasión Drag, Un mundo para Julius). Se trata de propuestas que abordan cuestiones como  la realidad LGTBQ+, la gastronomía, las lenguas indígenas, el valor de la tierra o  la denuncia social a través de la ficción, el documental y la ciencia ficción.

Entre el 13 y el 17 de marzo, visitará el certamen andaluz una delegación encabezada por la Ministra de Cultura del Perú, Leslie Carol Urteaga Peña; la responsable de la Dirección del Audiovisual, la Fonografía y los Nuevos Medios (DAFO); Erika Chávez Huamán; y la jefa de la Oficina de Estrategia de Imagen y Marca País; Carmen Julia García. Junto a ellas viajarán trabajadores del cine y del audiovisual, autoridades y representantes institucionales para establecer relaciones profesionales, artísticas, comerciales, y fomentar las oportunidades de colaboración y coproducción. Asimismo, se espera la presencia en Málaga de cineastas como Leonardo Barbuy, Jose Mández, Delia Ackerman, Víctor César Ybazeta Guerra, Aldo Salvini, Alberto Castro o  Rossana Díaz Costa, así como las directoras programadas en la sección Warmi Llab.

CINE PERUANO EN EL FESTIVAL DE MÁLAGA
En ediciones anteriores de este festival han sido reconocidos algunos de los cineastas más importantes del cine peruano. Es el caso de Claudia Llosa, ganadora del Oso de oro en Berlín con La Teta Asustada, que en 2005 ganó en este festival  el premio a Mejor Película latinoamericana por Madeinusa. O del ganador del Goya Javier Corcuera, cuyo film Invierno en Bagdad fue reconocido como Mejor Película Documental.

El Festival de Málaga es el escenario elegido para presentar dos estrenos mundiales de la reciente cinematografía peruana. En primer lugar, DIÓGENES (2023), la ópera prima de Leonardo Barbuy, una coproducción con Colombia y Francia, es una historia sobre una búsqueda del pasado en plenos Andes peruanos, se podrá ver, dentro de la Sección Oficial Zonacine, el martes 14 en la Sala Albéniz en dos sesiones: a las 16:00 y a las 22.15.

También tendrá su premiere internacional EL CASO MONROY (2023) tercer largometraje de Josué Méndez, primer cineasta peruano en participar en el programa Work In Progress del Festival de Cannes. Programada en Sección Oficial Fuera de Competencia, esta coproducción con Argentina está  inspirada en las crónicas del libro Día de visita de Marco Avilés. Una historia sobre la corrupción judicial que se podrá ver el jueves 16 a las 20:45 en Cine Albéniz, y el sábado 18 a las 17:00 en Sala María Victoria Atencia.

Además, participará en Sección Oficial Hatun Phaqcha, Tierra Sana (2021) de Delia Ackerman, un documental sobre la paradoja que se vive en Perú, un país productor de alimentos nutritivos que, sin embargo, sufre de malnutrición y otras enfermedades ligadas a una dieta inadecuada. Se proyectará el sábado 11 a las 16:00 en Teatro Echegaray.

Víctor César Ybazeta Guerra presentará HIPOCAMPO (2022), donde además de la dirección firma el guion, la fotografía y el montaje. Este cortometraje documental que retrata  un viaje sensorial hacia el futuro de Paita se ha programado el miércoles 15 a las 19:30 en Teatro Echegaray.

Hatun Phaqcha de Delia Ackerman.

Otras tres producciones participarán en Latin American Focus, un encuentro de coproducción con Latinoamérica en el que un país de este territorio se convierte en protagonista: El corazón de la luna, Invasión Drag y Un mundo para Julius. Tras Costa Rica en 2022, Perú es el país elegido en 2023 para centrar esta iniciativa que nace con la vocación de ser punto de encuentro entre productores latinoamericanos y distribuidores e inversores de España y resto de Europa con el fin de fomentar la coproducción de proyectos latinoamericanos destinados al mercado internacional.

EL CORAZÓN DE LA LUNA (2021) de Aldo Salvini es una fábula de ciencia ficción que narra la búsqueda de la felicidad de una anciana. La película fue seleccionada por el Ministerio de Cultura de Perú para competir en la 95.ª edición de los Premios Óscar en la categoría Mejor Película Internacional. Se proyectará el miércoles 15 a las 16:15 en Cine Albéniz.
Dirigida y escrita por Rossana Díaz Costa a partir de la novela homónima de Alfredo Bryce Echenique, UN MUNDO PARA JULIUS (2021) es la historia del desencanto y la pérdida de la inocencia de un niño de clase alta. Esta coproducción con España y Argentina se ha programado el viernes 17 a las 18:45 en Cine Albéniz. 

Con INVASIÓN DRAG (2020) Alberto Castro inició su trilogía de películas de temática LGBT+. Este documental filmado en 2017 registra la llegada a Lima de los integrantes del famoso programa internacional RuPaul Drag Race. Seleccionado en el short list de los Premios Platino del Cine Iberoamericano a Mejor Documental,  se podrá ver el viernes 17 a las 17:00 en Cine Albéniz.

El corazón de la luna de Aldo Salvini

PERÚ, PROTAGONISTA DE MAFIZ
Una delegación oficial  seleccionada por el Festival visitará las diferentes secciones del MAFIZ con sus proyectos en desarrollo y postproducción, y participarán en espacios formativos como el Málaga Talent, el Hack MAFIZ y el Warmi Lab, una residencia para mujeres cineastas de diversas regiones del Perú.

Los proyectos 4EBER de Ximena Valdivia (Montaña Rosa Films), Gloria de Sairah, Josefina Choque (Llamkaq Warm Cine), La otra orilla de Francesca Canepa (Splitfilms), Misión Kipi de Sonaly Tuesta (Ayni Producciones) se presentarán en MAFF; Aida de Alejandra Gómez (Conteo Regresivo Films) en MAFF Women Screen Industry; y Estados generales de Mauricio Freyre (Estudio Rien, Tasio) y Punku de Juan Daniel Fernández Molero (Tiempo Libre) en Málaga WIP Iberoamérica. Por su parte, Katya Zevallos Ynmenso participará en Hack Málaga.

Asimismo, entre el 14 y el 16 de marzo se presentarán cuatro proyectos de directoras peruanas jóvenes bajo el sello Warmi Lab: Cabeza de Toro de Kandy Nataly Aures; Catorce de María Jimena Calderón; Ukhu de Sadeli Nina Contreras; y Watukamunayki, de Gladis Flórez. Con este laboratorio, cuyo significado es «mujer» en lengua quechua, se pone en marcha una iniciativa de formación de mujeres jóvenes cineastas que tendrá continuidad en próximas ediciones del Festival de Málaga.

Perú cerrará su participación en el Festival de Málaga el 15 de marzo, con una serie de reuniones y actividades profesionales para crear un punto de encuentro e intercambio entre los profesionales peruanos y la industria cinematográfica nacional e internacional. Esta jornada culminará con la entrega de la Biznaga de Plata, de manos de Francisco de la Torre, alcalde de Málaga.

Thierry Frémaux y Xavier Dola, protagonistas de la quinta edición de Ohlalà! Festival

El Festival Ohlalà! – Festival de Cine francófono de Barcelona que se celebrará del 1 al 8 de marzo en el Institut Français y los Cines Girona contará con Thierry Frémaux como invitado de honor y rendirá homenaje al cine de Xavier Dolan. 
Thierry Frémaux, delegado general del Festival de Cannes y director del Institut Lumière de Lyon, visitará Barcelona el próximo mes de marzo. Y lo hará de la mano de Ohlalà! Film Festival. El Festival le ha concedido una carta blanca para presentar una película de su elección. 
La película seleccionada es Dans la nuit de Charles Vanel, última película del cine mudo francés (1929), restaurada por el Institut Lumière, que tuvo una proyección en el Festival de San Sebastián en 2022. La película, que contará con música de piano interpretada en directo por el compositor, director de orquesta y pianista Gerard Pastor, y se podrá ver el jueves 2 de marzo a las 19h en el auditorio del Institut français. Se trata del único largometraje dirigido por el prolífico actor Charles Vanel (1892-1989), que también encarnó al protagonista, un minero cuya vida cambia tras sufrir un accidente laboral que le desfigura el rostro.
Destacado personaje del mundo del cine, el director del Festival de Cannes ha llevado el Festival a ampliar su programación que ahora cuenta con obras que van desde el género hasta la animación, y ha fortalecido la sección Un Certain Regard a través de una mezcla de talentos emergentes y autores establecidos. 
Fremaux ha aportado un sentido del cine como espectáculo, evento social en vivo y vínculo comunitario, que ha florecido en su otra carrera, en el Instituto Lumière de Lyon, donde comenzó a trabajar en 1983 y lanzó el Festival Lumière de Lyon en 2009, con Bertrand Tavernier.

Ohlalà! Film Festival sigue su apuesta por reivindicar el cine de calidad y este año lo hace con un homenaje  a la figura del joven Xavier Dolan. L’enfant terrible del cine quebequense se consagró en Cannes con el film J’ai tué ma mère que se llevó tres premios. Entonces tenía diecinueve años. Ahora cuenta con treinta y tres y una prolífica carrera cinematográfica. 
La retrospectiva de la quinta edición de Ohlalà! Festival presenta Laurence Anyways, seleccionada en Un Certain Regard en Cannes 2012; Tom à la ferme, un thriller psicológico adaptado de una obra del dramaturgo Michel Marc Bouchard, premio FIPRESCI en la Mostra de Venecia en 2013 e inédita en España; y por último, Mommy, Premio del Jurado del Festival de Cannes en 2014. Su film más conocido y más aclamado por la crítica, una obra maestra contemporánea que cautivó a todo su público.
Las proyecciones de estos tres títulos se podrán ver en los Cines Girona los días 2, y 3 , y 6 de marzo y la retrospectiva se verá ampliada en la plataforma FILMIN con las películas Mi vida con John F. Donovan, Matthias & Maxime y Solo el fin del mundo
El festival, que toma su nombre de la característica locución francesa para expresar sorpresa, nostalgia o alegría, alude a la magia del cine y la variedad de emociones que la gran pantalla es capaz de evocar en el espectador. Ohlalà!

Programación de la 10 edición del Americana Film Fest

Bajo la atenta mirada de John Belushi, protagonista de la imagen de esta edición, obra de Gloria Bonet y Fredi Rife, el festival se inaugurará en la sala Phenomena el 7 de marzo y continuará en las tres salas de los Cinemes Girona y en el Zumzeig del 8 al 12 de marzo. La inauguración como siempre será con invitación.
Este año estar presente en el festival Todd Solondz, una de las voces más personales y controvertidas del reciente cine independiente norteamericano, que será objeto de una retrospectiva en la Filmoteca, que empezará el día 28 de febrero con su presentación de Wiener-Dog y se extenderá hasta el 15 de marzo. El 1 de febrero también presentará Bienvenidos a la casa de muñecas. Atentos, pues, ya que mayoritariamente, la retrospectiva será antes de las fechas del festival. Además, el 27 de febrero haremos una clase magistral en Blanquerna que costará 15 euros.
La programación, como siempre, se dividirá en las secciones TOPS, NEXT y DOCS. Este año la película inaugural, será de esta última sección, un título que llegará a Americana después de haber ganado el León de Oro a mejor film en el último festival de Venecia, se trata de La belleza y el dolor, nominada al Oscar a mejor largometraje documental, de la ya oscaritzada directora Laura Poitras, un impactante film activista, contra el poder farmacéutico con el arte y la lucha de la fotógrafa Nan Goldin como protagonista. En la sección DOCS también encontraremos All That Breathes, otra cinta nominada al Oscar, historia necesaria y humana explicada con imágenes de gran belleza que nos recuerda como los pequeños gestos pueden ayudar a mejorar el mundo; All These Sons (de otro nominado al Oscar, Bing Liu), que nos muestra los programas comunitarios de ayuda contra la violencia en Chicago; en A Compassionate Spy, de uno de los mejores documentalistas de la actualidad, Steve James, que nos transporta a 1944 para explicarnos la historia de uno de los espías más famosos de la guerra fría; Framing Agnes, ganadora de dos premios en Sundance, es una reflexión apasionante sobre la identidad trans en los Estados Unidos; The Pez Outlaw, en este caso ganadora de SXSW, es una alucinante historia sobre Steve Glew, que hacía contrabando en los EE. UU. de dispensadores de la marca Pez; TikTok, Boom, un documental sobre todo lo que hay detrás de la aplicación con más descargas de la historia; y, finalmente, La Colonial, que nos lleva al microcosmos formado en este edificio de gran lujo ubicado en uno de los barrios más antiguos, populares y humildes de Ciudad de México.

Dentro de TOPS tendremos una selección de las películas indies más esperadas y premiadas en la actualidad. Riceboy Sleeps, ganadora del premio del público en festivales de todo el mundo, sobre una madre soltera coreana que cría su hijo pequeño en los suburbios del Canadá. Una delicada y cálida pieza sobre la búsqueda de la identidad y la importancia de las raíces culturales en las personas migrantes. Falcon Lake, también canadiense, recientemente nominada al César, una atípica historia de amor en un contexto fantástico de atmósfera inquietante, donde la debutante Charlotte Le Bon filma una delicada y exquisita película, que se detiene en su maravilloso entorno, cuida cada plano y estremece con una presunta sencillez que oculta varias capas. War Pony, Cámara de Oro en Cannes, un coming of age, retrato sin prejuicios ni florituras sobre la realidad que viven los jóvenes indios en la reserva de Pine Ridge, en Nebraska, uno de los lugares más pobres de Norteamérica. El hoyo en la cerca, otro coming of age, en este caso mexicano, donde el descubrimiento de un agujero en la valla perimetral de un campamento de verano, desencadena una serie de acontecimientos cada vez más inquietantes, con la intención de reflexionar sobre los problemas de la educación y la diferencia de clases sociales en el país. Palm Trees and Power Lines, mejor dirección en Sundance y con cuatro nominaciones en los Independent Spirit, donde Lea, una adolescente desencantada y alienada, ve en un hombre que le duplica la edad una escapatoria a su verano descafeinado. La directora Jamie Dack opta por el realismo para abordar una temática complicada con unos diálogos en el umbral de la duda y la manipulación y unas interpretaciones excelentes que exponen sin señalar y condenan sin evidenciar. Emily the Criminal, también nominada a los Independent con cuatro candidaturas, donde Aubrey Plaza, hace un trabajo para unos delincuentes comunes y atraída por este submundo, buscará tomar más responsabilidades, poniendo en peligro su vida. El debutante John Patton Ford, mantiene un ritmo tenso y constante en este thriller criminal situado en una siempre fascinante Los Angeles. Sharp Stick, donde  Lena Dunham vuelve a dirigir un largo después de 12 años en una historia de sexo que hará temblar la moral del espectador con sus mujeres liberadas o en proceso de liberación, movidas por su independencia y su deseo. Y este año también tenemos un slasher, Bodies Bodies Bodies, donde el aislamiento de un grupo de amigos en una mansión se convierte en la excusa perfecta para la fiesta y la paranoia, exponiendo el sentir de una generación que no confía ni en su sombra. Dual se adentra en la comedia negra y la ciencia ficción. La dirige RileyStearns, de quien hemos visto a Americana el resto de su filmografía, Faults y The Art of Self Defense. Nos explica una historia de clones con humor delirante y surrealista, no exento de una fría violencia física y emocional. Finalmente, Acidman, de Alex Lehman, clausurará el festival. Es una película intimista de historias paranormales, que de nuevo usa la ciencia ficción como excusa para tratar relaciones personales, y que ha sido galardonada en varios certámenes.

Y, finalmente, los talentos emergentes de NEXT. The Unknown Country es una road movie intimista que nos acerca a los personajes solitarios que transitan la América profunda, con una mirada lírica que recuerda al cine de  Kelly Reichardt. Unidentified Objects, otra road movie, mucho más delirante, que mezcla enanos, prostitutas y extraterrestres y que es un canto a la diversidad y a las segundas oportunidades. Something You Said Last Night, una coming of age de una chica trans aspirante a escritora en busca de independencia, con una escena absolutamente mágica. Montana Story nos acerca al reencuentro de dos hermanos que vuelven al rancho familiar para cuidar de su padre enfermo en este drama de introspección con unas localizaciones y una fotografía excelentes que merece la pena verse en la gran pantalla. En Linoleum, una serie de acontecimientos surrealistas empujarán a un presentador a intentar cumplir su sueño de infancia: convertirse en astronauta. La ciencia ficción, el drama y la comedia se combinan a la perfección en esta nostálgica y onírica película que nos recuerda por instantes a Brigsby Bear. Amor y matemáticas es una pequeña y nada complaciente comedia romántica mexicana que llena de sensibilidad femenina una entrañable historia de amor y música. En Every Day in Kamuki, un músico retirado quiere cambiar de vida en Nueva York. Una pequeña joya, que pasó por Sundance y que es la primera producción de Hawai de la historia de Americana. En Know Your Place, unos chicos de ascendencia etíope intentan entregar una maleta cargada de medicamentos y dinero en efectivo. Galardonada en el pasado festival de Seattle es un debut honesto y directo sobre la identidad, la amistad y el sentimiento de pertenencia a una comunidad. El club del odio, que algunos conoceréis como Soft & Quiet, es el brutal debut de Beth de Araújo que ha sacudido todos los festivales por dónde ha pasado. Una historia de terror cotidiano de Blumhouse rodada magistralmente en un plano secuencia con todo el sentido del mundo. Y más terror con Jethica, en este caso en clave de comedia lowcost situada en la América profunda, donde Elena se encuentra con Jessica, una vieja amiga de la escuela. Cuando un acosador de Jessica aparece repentinamente, tendrán que buscar ayuda en el más allá para deshacerse de él por siempre jamás.

Crónica Festival de Sitges 2022 II

El fantástico limítrofe

Como viene siendo habitual estos últimos años, varias fueron las propuestas vistas en este Sitges 2022 que intentaron, con mayor o menor fortuna, transitar por el fantástico a través de conceptos poco dados a la complacencia o a la heterodoxia. A tal respecto, sorprende que una sección como New Visions, destinada en un principio al cine de riesgo y experimental, elija una película inaugural que se postula en las antípodas de dicha sección, Brian and Charles, quintaescencia de las Feel-Good Movie, aquí derivativa de la comedia nerd. El debut en el largometraje del británico Jim Archer nos cuenta, mediante una suerte de mockumentary con una caprichosa manía por romper la cuarta pared, cómo un despistado científico creará un robot para ayudarle a socializar con su entorno. Suave alegato contra la soledad, en donde llama la atención su premisa, en un principio muy proclive a la extravagancia o irreverencia, que sin embargo termina siendo demasiado blanca y convencional con relación a su desarrollo. Aun siendo antagónica, la iraní Zalava atesora una curiosa concomitancia con respecto a Brian and Charles, al contrario que ésta, aprovecha una premisa genérica, supuestamente manida y simple, a la hora de construir un relato metafórico que se desarrolla a través del concepto dual de la existencia, o no, de un demonio invisible, un punto de partida que por momentos nos remite al episodio The Howling Man de la fundamental The Twilight Zone. En el film de Arsalan Amiri, el miedo y el escepticismo pasa a ser global, en relación con la radiografía de un extracto social confundido entre fe y ciencia. Pese a un clímax excesivamente alargado, Zalava, basada principalmente en la articulación de la expectativa, indaga con acierto en el poder de la superstición y sugestión dentro de un colectivo abocado a una paranoia e histeria derivada de la creencia religiosa fundamentalista. Curiosamente este mismo año, otra película, Holy Spider de Ali Abbasi, también se detiene en males adyacentes a la sociedad iraní del pasado y presente, en este caso con respecto a la misoginia expuesta a través de la crónica negra de un psychokiller. En ambas historias termina siendo bastante más terrorífica la malignidad del ser humano que el supuesto componente sobrenatural o trastorno psicópata que propone el relato.
El conflicto bélico no resuelto ha sido durante los últimos años una constante a la hora de mostrar cómo una serie de películas indagaban en alegorías fraccionadas como punto de fuga sobre tal disidencia. Partiendo de la premisa de que la guerra en Yugoslavia podría considerarse un género en sí mismo, Darkling, thriller de postguerra estructurado a través de un acoso, aprovecha al máximo tal argumento. Lo hace mediante un modélico y contundente ejercicio de estilo de tono asfixiante, reconfigurando conceptos del fantástico actual, en especial la home invasión, aquí expuesta como metáfora con relación al asedio étnico al que se ve sometida una familia serbia. La película de Dusan Milic antepone la dialéctica a una concepción atmosférica, haciendo hincapié durante parte de su metraje en recursos técnicos, como la visión circular de fuera hacia dentro, creando la sensación de cómo algo, desde el exterior, observa a los atrincherados protagonistas. Por si fuera poco, la película tiene la virtud de prescindir del subrayado tan característico en este tipo de relatos, como Maus (2017) de Gerardo Herrero Pereda, por poner un solo ejemplo, a la hora de decantarse por plantear un fuera de plano, o percibir la presencia de un enemigo invisible, a la hora de invocar un horror sustentado en la sinrazón. Bastante menos afortunada resulta la británica Shepherd de Russell Owen, con respecto a la justificación de la creación narrativa mediante artilugios técnicos, una película que podría pasar perfectamente como un remake apócrifo de El faro de Robert Eggers, pues en realidad relata, mediante formas bastantes similares la misma historia con relación a una fantasmagoría derivada de un sentimiento de culpa que lleva al autoexilio al supuesto pecador, en donde el escenario, una isla deshabitada, actúa a modo de antesala del purgatorio. Relato pretendidamente gótico, plantea una interesante reflexión en lo relativo a cómo una gran parte del fantástico actual parece estar más preocupado por mostrar un contenido, de forma vacua, estetizante y ensimismada en alardes técnicos, que en dotar a dicho espacio de una profundidad.
Más convincente con respecto a la naturaleza de su concepción resulta la ópera prima de Andrew Legge, LOLA, relato especulativo de ciencia ficción low cost sobre universos paralelos en donde se modifican historias sociales y personales en la Inglaterra de 1941, gracias a una máquina que intercepta transmisiones provenientes del futuro. Película con ligeros retazos de steampunk y formulada mediante el found footage, provista de una generosa variedad de patrones utilizados a la hora de extender la narrativa. El interrogante viene dado en lo concerniente a si dicha sublimación de recursos y formatos justifica una alarmante falta de rigor, teniendo la sensación de estar ante ese tipo de películas que prometen bastante más de lo que terminan ofreciendo, primando la anécdota sobre cualquier atisbo de consistencia. Como mal menor, su entusiasmo e inventiva conceptual legitima en parte una propuesta en apariencia ideal, en cuanto a propósitos para una sección de las características de New Visions; Esta sección fue inaugurada con Piaffe, ópera prima de la realizadora alemana Ann Orense, en donde al menos se puede atisbar una cierta valentía y arrojo en lo concerniente a su condición de artificio fílmico, expuesto a través de tonos eróticos y sensoriales que cuestionan conceptos sobre la naturaleza de la sexualidad. Cinta que, a pesar de su osado planteamiento, termina siendo bastante más simple de lo que aparenta en un principio. Piaffe gira en torno a la sempiterna búsqueda de una identidad que finalmente consigue materializarse, muy a la manera del Dogs Don’t Wear Pants de J-P Valkeapäa, gracias al fetichismo y al sometimiento derivado de ello, aquí semejante a la relación existente entre un jinete y un caballo, el problema viene dado por cómo dichos artilugios, de claras y muy evidentes correspondencias “arty”, dinamitan por completo el concepto de una narrativa que termina siendo hilarante de forma involuntaria.
Aunque desde ópticas distintas, The Origin, al igual que la anteriormente citada Darkling, parte de una premisa que nos muestra a un grupo de personas asediadas y eliminadas por parte de un enemigo invisible. La particularidad del film de Andrew Cumming viene dada por estar ubicada en el 45.000 a. C. y está concebida como una suerte de survival prehistórico de narrativa minimalista, ésa que supuestamente intenta aprovechar lo máximo del mínimo que, sin embargo, carece del rigor de una cinta coetánea, como, por ejemplo, La Guerre du feu de Jean-Jacques Annaud. Esa carencia de verosimilitud, dialécticas y comportamiento poco creíbles para la Edad de Piedra no es el principal problema que atesora The Origin, principalmente lo es con relación a su no adscripción, o dubitación, a la hora de abrazar sin ningún tipo de reservas el relato de terror del que da la sensación de estar fundamentado. Al igual que muchas películas que hibridan géneros sin mucha convicción, sin ir más lejos el bélico que muta en fantástico visto en películas como The Bunker (2001) o Deathwatch (2002), el film de Andrew Cumming se queda genéricamente en tierra de nadie, especialmente a la hora de querer trascender en una revelación final, que nos muestra una visión muy oscura de la naturaleza humana. Poniendo de manifiesto cómo gran parte del fantástico actual termina siendo deudor de una serie de tendencias percibidas como líquidas, déficit cada vez más endémico del que no parecen librarse ni los relatos provenientes de lo ancestral. Más contundente con relación a sus propósitos se muestra el drama de horror Speak No Evil del danés Christian Tafdrup, una de las películas más comentadas en Sitges este año. Relato que le da la vuelta al concepto del extraño o desconocidos que se introducen en un núcleo familiar con intenciones poco halagüeñas, pues es ese mismo grupo de personas supuestamente afables, quienes se sumergen casi sin proponérselo, en un entorno transgresor. Partiendo de la premisa de una familia danesa que recibe la invitación de un matrimonio holandés al que conocieron durante unas vacaciones, Speak No Evil indaga con pausa en la germinación de una incomodidad que deriva en atrocidad, aquí conectada con las raíces de un miedo que no precisa de efectismos, en ocasiones propiciado a causa de la inmovilidad proveniente de clases acomodadas socialmente. Versión pervertida de The Comfort of Strangers de Paul Schrader o de Funny Games de Michael Haneke, el film de Christian Tafdrup logra con su tensión narrativa, meticulosamente calculada, una suerte de tratado del horror que subvierte las convenciones sociales de un Occidente que parece estar abocado al apocalipsis moral.

 

 

Asentamientos genéricos

Varias fueron las propuestas presentes este año en el festival que siguieron una serie de pautas genéricas hoy en día percibidas como preestablecidas, algunas de ellas intentaron buscar resquicios, y plantear una cierta originalidad en relación a un material aparentemente ya transitado. A tal respecto muchos fueron los relatos sobre brujería presentes en Sitges 2022, uno de ellos, Nocebo, parte de dichas coordenadas a la hora de indagar en una historia de venganza sobrenatural con reminiscencias al folk horror, narrada a modo de thriller psicológico con ciertos apuntes de denuncia social. Lorcan Finnegan es un cineasta al que se le intuyen interesantes maneras a la hora de articular conceptos genéricos, algo visible tanto en su estimulante debut, el terror ecológico Without Name (2016), como en ese elaborado juguete distópico que era Vivarium (2019) que bebía de fuentes tan reconocibles como The Twilight Zone, Tales of the Unexpected o Black Mirror. Nocebo, trabajo menos satisfactorio que las dos películas anteriores, conserva algún que otro apunte sugerente, distante al género, con relación a la apropiación cultural que alberga una sociedad consumista, en ese sentido posiblemente la mayor virtud de la película resida en la indagación del fantástico a través de lo social, y lo más importante, sin difuminar, o dejar en un segundo lugar el primer concepto. Lástima que Finnegan sea un autor que a veces dé la sensación de estar demasiado pendiente de un estilo, más atento al cómo que al qué; Nocebo en ese sentido no es una excepción, pues la ausencia de una narrativa entendida como sólida, por culpa en gran parte de un flashback estructurado de la peor forma posible, un déficit paliado de forma puntual por su decidida adscripción al drama de terror que expone los complejos estados psicológicos de sus personajes. El found footage y sus últimas derivaciones, un streaming multicámara en riguroso directo, también estuvo presente en Sitges 2022 con la disfrutable Deadstream de Vanessa y Joseph Winter, película en donde vemos a un influencer caído en desgracia que intenta de forma desesperada recuperar a sus seguidores transmitiendo en vivo su estancia nocturna en una supuesta casa embrujada.  Deadstream, premio a la mejor película en la sección Panorama, reivindica su función lúdica e inteligente concepción visual, por momentos un homenaje en toda la regla al Evil Dead 2 de Sam Raimi, a la hora de mantener un ritmo que funciona, algo hoy en día difícil de ver dentro del género de terror, con una muestra tan simple como es la total ausencia de cortes que puedan romper la inmersión del espectador. A tal respecto, gracias a su adscripción al found footage, un subgénero que de alguna manera está obligado a transitar a través de una continua evolución en lo concerniente a formatos y personajes, Deadstream sale airoso de un enrevesado equilibrio genérico, comedia satírica y horror, también a la hora de reflejar actuales males generacionales, por ejemplo, el ansia de reconocimiento, por encima de cualquier otra cosa, a través de las redes sociales.
De leve impasse podría considerarse la presencia de películas surcoreanas en el festival, aún lejos de esa suerte de edad de oro, con aquellas no tan lejanas ediciones en donde la aparición de potentes autorías, como, por ejemplo, la de Park Chan-wook, Kim Jee-woon o Na Hong-jin, mostraban, casi a modo de evento dentro del propio certamen, un tipo de cine en donde se percibía un tono rupturista a la hora de reinventar según qué conceptos genéricos. A Man of Reason, debut en la dirección del actor Jung Woo-sung, presente en la renacida sección Órbita, ejemplifica patrones muy reconocibles, limítrofes con el último cine comercial proveniente de dicho país asiático. En la película vemos fórmulas y elementos reciclados vistos con demasiada anterioridad, poco dados a la originalidad, aquí en relación con el consabido thriller de acción aderezado con una fuerte dosis emocional dramática, que intenta ser diferente sin acabar de serlo, a través de la historia de un antihéroe que acabará por encontrar una irremediable redención. Una película que, como mal menor, está ejecutada en su faceta técnica de forma modélica. Algo más de repercusión en el festival tuvo la también coreana Project Wolf Hunting, ayudada por el jurado oficial, presidido por William Lustig, que este año decidió premiar un tipo de cine sin apenas derivas genéricas, Premio Especial del Jurado y mejores efectos especiales. El film de Kim Hong-sun desvela pocos misterios a la hora de discernir cuál es su compromiso con el espectador, a través de una premisa inicial que puede ser recordada a modo de una especie de Con Air en versión marítima con la aparición de un elemento fantástico que podría ser perfectamente derivativo del imaginario de Resident Evil 2. Relato que solo puede ser concebido a modo de videojuego que presume de su propia condición, a la hora de exponer un creciente festín hemoglobínico gore sin apenas pausa, bajo el postulado de cómo el exceso es la razón de ser de la historia. Una síntesis que en Sitges suele funcionar bastante bien, por aquello de la sinergia creada con el fan ávido de excedencias genéricas. Más preocupante puede resultar un análisis en frío de la película alejada de dicha burbuja, en especial con relación a la percepción de subtramas narrativas que resultan ciertamente absurdas, tan deficitarias como el poco ingenio del que hace gala Kim Hong-sun en el empleo de un espacio escénico, negándole un recorrido que vaya más allá de ser una simple y recreativa coreografía ultraviolenta.
Curiosa la mirada hacia conceptos pretéritos del fantástico contemporáneo del que hace acopio la belga Megalomaniac, relato malsano que parte de la premisa argumental de fantasear con la identidad de un asesino en serie real de los años 90, el descuartizador de Mons, que nunca pudo llegar a ser localizado. Film de escenografía barroca que se aleja de nuevas vías líquidas del fantástico actual al intentar recuperar nociones algo lejanas, como esa estética oscura de tono sádico de inicios del 2000, que hoy puede ser considerada como retro, derivativas de aquella corriente proveniente del extremismo francés, el torture porn y películas europeas como, por ejemplo, Angst (Gerald Kargl 1983) o Antikörper (Christian Alvart 2005). A través de una narrativa elíptica, Megalomaniac, situada a medio camino entre el realismo y la fantasmagoría, puede ser interpretada a modo de relato visceral, en donde el cuerpo de la mujer es el objetivo final de un depredador percibido de forma dual, mostrado tanto a nivel social, en su vertiente misógina, como sociópata. Sin embargo, a diferencia de gran parte de sus predecesoras, el film de Karim Ouelhaj, cuya filmografía parece oscilar en lo concerniente a la violencia contra las mujeres, Parábola (2005), Le repas du singe (2013), Une Réalité Par Seconde (2015), no logra llegar a ser transgresora, tampoco provocativa, pues parece estar más preocupada en mostrar una estética que en intentar articular algún tipo de narrativa percibida como sólida. Con relación a sus propósitos y posicionamiento respecto al fantástico de hoy, a Megalomaniac le viene como anillo al dedo aquello de más vale malo conocido que bueno por conocer. De corrientes del fantástico casi extintas pasamos a géneros que cada vez son menos transitados, dejando de lado estimulantes indagaciones autorales como las excelentes High Life (Claire Denis 2018) o Ad Astra (James Gray 2019), Rubikon viene a ser uno de esos últimos estertores de ese subgénero, que da la impresión de estar en vías de extinción, como es la ciencia ficción espacial. En la película de la austriaca Magdalena Lauritsch vemos como los miembros de una estación orbital internacional han de afrontar dilemas de máxima relevancia, en relación con la supervivencia o preservación, cuando la vida humana de nuestro planeta se extingue de forma repentina. Las ganas de intentar trascender, a través de un envoltorio de tono ecologista, en donde el trazo moral se antepone a la aventura espacial catastrofista, crea un matiz en el relato tan bienintencionado como tedioso. A tal respecto, la reivindicable Love de William Eubank ya nos planteaba una premisa similar con bastante más acierto.
También suele ser preceptiva en Sitges la presencia de alguna película de suspense que mire a escuelas y estilos próximos al cine de Hitchcock o De Palma, aquí con relación a su vertiente de thriller psicológico que gira alrededor de la idea del voyeur como ente amenazador. A tal respecto, posiblemente la cinta más representativa de dicha temática este año en el festival fue la ópera prima de la realizadora Chloe Okuno Watcher, película en donde vemos a una joven estadounidense, Maika Monroe, revisitando su papel en la fundamental It Follows, que se muda con su prometido a Rumania y se obsesiona con la sensación de ser acosada por un vigilante invisible que parece vivir en un edificio contiguo al suyo. Es un relato que transita a través de arquetipos poco originales, principalmente en lo concerniente al efecto que causan el aislamiento y la desubicación, desembocando en una tensión paranoica, que, no obstante, consigue ser un ejercicio relativamente hábil, respecto a su síntesis narrativa y tono contenido. También cabe destacar su nada disimulada mirada femenina; en realidad nos sumergimos en el punto de vista de una mujer que no puede convencer a nadie de su entorno de que está diciendo la verdad, mirada que, por fortuna, no resulta feminista, tampoco militante en referencia a como dicha tendencia actual difumina y altera conceptos genéricos. La mujer también está muy presente en la fallida cinta de terror A Wounded Fawn, relato que parte en un principio del concepto genérico del rape & revenge, cambiando, conforme avanza la trama, el rol del depredador y la presa. Rodada en 16 mm, y amparándose en una cierta estética vintage, el director Travis Stevens (Girl on the Third Floor 2019) se muestra ambicioso a la hora de relacionar alegorías con mitologías griegas, como las referidas a las Erinias. En tal sentido es legítimo, y de agradecer, pese a la precariedad de la propuesta, intentar recorrer a través de distintas fórmulas del terror, jugar con las convenciones del género, aquí fusionando temáticas, como el relato de psicópatas con lo sobrenatural, onírico o incluso ancestral. El problema viene dado en el empeño, ya comentado unas líneas más arriba, de intentar aplicar una genealogía con calzador al fantástico. No molesta tanto que se hable en A Wounded Fawn del empoderamiento femenino, sí fatiga la forma de hacerlo, poniendo de manifiesto la falta de talento, la oportunidad nuevamente perdida a la hora de intentar construir imágenes que aspiren a ser algo más que una suerte de arte surrealista ridículamente intelectualizado.
Si respecto a Rubikon hablábamos de subgéneros hoy por hoy casi inexistentes, con la hongkonesa Tales from the Occult queda de manifiesto lo complicado que puede llegar a ser en la actualidad encontrar películas de terror procedentes de Asia que sean mínimamente consistentes. Tales from the Occult queda muy lejos de anteriores e interesantes propuestas episódicas de tono autoral como Three (Peter Chan, Nonzee Nimibutr, Kim Jee-woon 2002) o su continuación Three… Extremes (Fruit Chan, Park Chan-wook, Takashi Miike 2004), quedando más cercana en concepto al tríptico coreano Horror Stories (2012, 2013, 2016) en lo relativo a una función genérica percibida como meramente alimenticia. Antología derivativa del j-horror, que recurre en demasiadas ocasiones al humor, dirigida por Fruit Chan, Fung Chi-Keung y Wesley Hoi Ip Sang, en donde de forma curiosa, y contradiciendo la propia naturaleza del film de episodios, no resulta irregular, ya que el nivel de las tres historias no varía en exceso con relación a su calidad, estando ordenadas de acuerdo con su supuesta seriedad, aligerando su tono conforme se desarrolla. A modo de indagación rupturista, y declarándose una película de su tiempo, se atisban pequeñas y difusas disquisiciones con respecto al presente, como el consumismo, el pánico pandémico o el actual papel de los influencers en la esfera social, intenciones que no logran resarcir la sensación de liviana intrascendencia que exhibe la propuesta. Siguiendo con un cine poco dado a repercusiones recientes, la comedia fantástica Unwelcome viene a ser un anómalo, por momentos indigesto, pastiche genérico en donde se intenta situar al fan en una época distinta a la actual. Durante su intervención en el pase de la sala Tramuntana el realizador Jon Wright, (Grabbers 2012), se congratulaba de la total libertad creativa de la que dispuso a la hora de concebir la película, no le faltaba razón, pues si de algo puede presumir una cinta como Unwelcome es de autodeterminación, al estar orquestada a modo de un delirante índice de subgéneros, empezando por ser una violenta home invasión urbana, que conforme avanza la trama se transforma en un thriller rural con reminiscencias al Straw Dogs de Peckinpah y derivativos, al folk horror y a una suerte de monster movies que parece homenajear, o parodiar, tanto al Ghoulies de Luca Bercovici como el Leprechaun de Mark Jones.​ La reflexión que podría plantearse es si un producto tan caótico y deficitario como Unwelcome puede funcionar hoy en día, relativamente bien, dentro de un ecosistema como el de Sitges, posiblemente sea debido a una adscripción que transita a través de una carta blanca, que como antaño, utiliza el fantástico a modo de banco de pruebas para el todo vale, para negarse a definir un tono. A tal respecto, poco importa que estemos ante el escaneo de una autenticidad pretérita, de igual manera es irrelevante que su visionado fuera del hábitat de Sitges pueda convertirse en una auténtica pesadilla. Por fortuna, aún es aceptado dentro de un determinado entorno festivalero que en ocasiones sigue anteponiendo la gamberrada a ciertas trascendencias impostadas del fantástico actual.

 

 

Documenta y Seven Chances

Si algo útil tiene la excesiva y anárquica variedad de secciones en Sitges, es poder encontrar ciertos reductos temáticos en donde poder refugiarse, especialmente con relación al evento. En una edición con una total ausencia de excelencia fílmica, o de cualquier tipo de aproximación a dicho término, secciones como Documenta o Seven Chances indagaron con acierto y determinación en arqueologías didácticas e interesantes recuperaciones cinematográficas. Yves Montmayeur, documentalista habitual en Sitges, responsable de trabajos tan interesantes como The 1000 Eyes of Dr Maddin (2015), o los más anecdóticos Dragon Girls! Les amazones pop asiatiques (2016) y Citizen K (2020) presentó Mad in Belgium, documental que partiendo de la fundamental C’est arrivé près de chez vous (1992) explora una curiosa corriente autoral surgida en la Bélgica de los años 90, poco conocida fuera de sus fronteras, transgresora en la manera de falsificar las formas y que hacía de la impostura un acto de creación. A través de varios testimonios, Benoit Poelvoorde, Jan Bucquoy o Fabrice du Welz entre otros muchos, y un generoso material de archivo, Mad in Belgium no deja de ser una afortunada elegía a una fuerza experimental, de estética feísta e irreverente, que de alguna manera dinamitó el lenguaje institucional a través del simulacro y el absurdo, cumpliendo a la perfección con lo que tendría que ser una de las máximas en relación al cometido de cualquier documental sobre cine que se precie de su función didáctica, en el caso que nos ocupa el de indagar en cinematografías, y sus ramificaciones, situadas muy al margen del mainstream. Bastante más convencional, y de carácter popular, se percibió la première mundial de 1982: Greatest Geek Year Ever!, documental que enfoca su mirada en la producción cinematográfica del Hollywood del 82, año fértil a la hora de entender no solo la aparición de películas fundamentales dentro del fantástico, Blade Runner, Tron, The Thing, E.T. o Conan the Barbarian entre otras muchas, sino también en la medida de poder discernir como se desarrollaron según qué hitos de la cultura pop a partir de ese preciso momento. Siguiendo el patrón de otros trabajos como, por ejemplo, Never Sleep Again: The Elm Street Legacy (2010) o la saga In Search of Darkness (2019, 2020, 2022), en relación al formato y su desmedida duración, 1982: Greatest Geek Year Ever! ostenta una interesante primera media hora desde una globalidad que se contextualiza en un determinado tiempo cultural, industrial y social, sin embargo en todo el metraje restante se recurre al piloto automático en lo relativo a comentar, más que a analizar, película tras película, principalmente a través del anecdotario y el testimonio de los implicados. En tal sentido, las formas devienen mecánicas, empero lúdicas y complacientes de cara al fan, a fin de cuentas, el material utilizado es de un potencial tal que requeriría de una gran dosis de torpeza a la hora de desaprovecharlo.
Al igual que Yves Montmayeur, otro de los autores que suelen tener una presencia fija en Sitges es Alexandre O. Philippe, no en vano sus siete anteriores documentales estuvieron presentes en el festival. Su último trabajo, Lynch/Oz, al igual que sus anteriores y notables 78/52 (2017) y The Taking (2021) queda supeditada a la validez de terceros, de unos interlocutores que analizan una materia o aspecto y su correspondiente mitificación. De la escena de la ducha de Psicosis, o las representaciones culturales próximas a Monument Valley, pasamos a las confluencias, pulsiones, o multiplicidad de miradas, entre dos fascinantes mundos que han hecho soñar durante décadas al espectador, The Wizard of Oz de Victor Fleming y el imaginario del creador de Blue Velvet. Lynch/Oz puede llegar a ser interpretada a modo de relato dual, el visual, frenético y solvente collage de imágenes y escenas a cargo de Alexandre O. Philippe, y el analítico, expuesto en forma de compilación de ensayos fílmicos en donde la crítica Amy Nicholson y los cineastas John Waters, David Lowery, Justin Benson & Aaron Moorhead, Karyn Kusama y Rodney Ascher analizan de forma episódica, casi a modo de coordinada tesis universitaria, una conexión que resulta tan evidente como fascinante. De forma inevitable se producen esporádicas reiteraciones en determinados apartados, aunque posiblemente el principal lastre del documental es que pueda llegar a ser percibido de manera didáctica, y que de forma más acertada o menos, palidezca ante una serie de imágenes totémicas que dejen en evidencia cualquier tipo de definición sobre ellas. Con todo, Lynch/Oz, dada su labor de estudio metacinematográfico, seguramente sea el mejor documental visto en este Sitges 2022. Por su parte Beyond the Wasteland nos sitúa en parcelas muy derivativas de lo cinematográfico, en lo concerniente al fenómeno fandom generado por la saga Mad Max. El documental de Eddie Beyrouthy prescinde de cualquier tipo de análisis fílmico, de hecho, ni siquiera tiene acceso a imágenes o secuencias de las películas, dadas las draconianas condiciones habituales en Warner a la hora de facilitar material, tampoco cuenta con el beneplácito de testimonios de gente implicada en primera línea. Dada esa evidente precariedad de medios, Beyond the Wasteland, al igual que otros muchos documentales de condición similar, opta por contar historias limítrofes, aquí casi a modo de una road movie australiana que se detiene en una determinada militancia, y cómo ésta repercute en lo real, casi en forma de drama personal, en un grupo de personas que de alguna manera ansían nuevas comunidades con las que compartir sus obsesiones. Centrándose más en lo individual que lo colectivo, en realidad Wasteland, el mayor evento fan celebrado en el desierto de Mojave en California, solo aparece en los últimos quince minutos del documental, Beyond the Wasteland termina siendo un empático, pero muy anecdótico tratado sobre una determinada devoción dirigida a la celebración, intuida en no pocas ocasiones en forma de posicionamiento que reemplaza carencias de talante emotivo e incluso social.
Nacida en 1993, la sección Seven Chances no ha dejado de ser con el transcurso de los años una especie de cajón de sastre, en muchas ocasiones alejado del fantástico y supeditada a designios y contextos ambivalentes. Una sección que nació con el propósito de ofrecer siete visionados de sendas películas que no tenían una distribución asegurada en nuestro país para cines o ámbito doméstico. En los últimos años Seven Chances parece haber encontrado una estabilidad genérica con relación a la recuperación, ayudada en muchas ocasiones por la remasterización de películas, que, en mayor o menor medida, requieren de una reivindicación, o en el mejor de los casos, de un descubrimiento o primer visionado por parte de nuevas generaciones afines al fantástico. Los clásicos, con la proyección del Kwaidan de Masaki Kobayashi, y los dos títulos vistos en Seven Chances, vinieron a paliar el bajo nivel del cine asiático presente este año en Sitges. Dejando para un análisis exhaustivo la excepcional Demon Pond de Masahiro Shinoda, Johnnie To, ya presente en esta misma sección en 2018 con Throw Down, volvía al festival, aprovechando la remasterización y el trigésimo aniversario a la vuelta de la esquina con The Heroic Trio (1993), obra hoy en día considerada clave a la hora de entender la trayectoria del realizador hongkonés. Una película en donde tuvo una presencia importante el productor Ching Siu-Tung, no solo disfrutable para ver en pantalla a Anita Mui, Maggie Cheung y Michelle la Yeoh juntas, sino también por ser una entretenida hibridación genérica del que conserva, entre otros conceptos, el cine de superhéroes, el wuxia, el policiaco, la comedia y una violencia delirante, por momentos cercana a la categoría III, mezcla de géneros cuya practica en occidente siempre ha sido percibida como indigesta y poco habitual. Considerada en la actualidad como un clásico, The Heroic Trio, vista hoy puede ser percibida como una cinta vanguardista, con relación a mostrar una fantasía que aglutina de forma desinhibida corrientes y mitologías a cuál más distinta, también como una suerte de epitafio cinematográfico, que por aquel entonces auguraba un futuro analógico a películas de gran presupuesto que nunca llegó a producirse, en tal sentido no deja de ser sintomático que ese mismo año viera la luz el Jurassic Park de Steven Spielberg.
Por su parte la sesión dedicada a la realizadora Stephanie Rothman, con la proyección de The Velvet Vampire (1971), acompañada de dos cortos realizados por la actriz Astrid Frank, auténticas joyas del fantástico británico de los 70 y 80, Red (1976) y The jealous mirror (1982), vino a darle algo de sentido a ese difuso apartado dotado en ocasiones de desmedidas proclamas, denominado Woman In Fan. La restaurada The Velvet Vampire viene a ser un cruce imposible entre una no pretendida explotation y un relato transgresor. Película de ligera estética psicodélica, que se permite el lujo de indagar en tipologías genéricas, con el Carmilla de Sheridan Le Fanu como gran referente, junto a corrientes europeas cinematográficas de una aproximación vampírica similar, surgidas conjuntamente, como, por ejemplo, La vampire nue (Jean Rollin 1970), Vampiros Lesbos (Jesús Franco 1971) o Les lèvres rouges (Harry Kümel 1971), al mismo tiempo que formula una mirada subversiva y rupturista de dicha temática en lo concerniente a exponer una sexualidad femenina de índole liberador. Posicionamiento que le hace renegar de conceptos genéricos propios del cine de vampiros, como la negación de una hegemonía masculina, una curiosa ausencia de visualización de colmillos o una nula nocturnidad escénica, aquí sustituida por la luminosidad del desierto de California. Rara avis, en el mejor sentido del término, que a su manera fue precursora en lo que respecta a los aires de cambio que estaban por venir, también por ser referente de películas que verían la luz con posterioridad, dos ejemplos serian The Hunger (Tony Scott 1983) y The Love Witch (Anna Biller 2016).
Dos años después de estar presente con Manos torpes (1970), el cine de Joaquín Luis Romero Marchent, aprovechando otra restauración, volvía a Sitges y a Seven Chances con Condenados a vivir (1972), dos cintas, alejadas de los cánones habituales, que podrían formar parte de un ceñido programa doble, pues ambas, cada una a su manera, pertenecen a ese fascinante subgénero colindante con el fantástico que es el Weird Western. Reverenciada de manera ecuánime, no solo en relación al imaginario de Quentin Tarantino, sino también por su filiación a lo extremo, presente en películas que han ido apareciendo en los últimos años de forma casi residual, The Burrowers (J.T. Petty 2008) o Bone Tomahawk (S. Craig Zahler 2015) por ejemplo. A tal respecto, si algo queda patente en Condenados a vivir, aparte de ser un spaghetti western distinto respecto a la narrativa visual, es su innegable interés a la hora de transgredir códigos establecidos en lo concerniente a una visceralidad y nihilismo que en parte sublima la violencia fronteriza al Eurowestern. Es un film en el que el gélido escenario, exteriores rodados en los Pirineos de Huesca, es la trampa llevada al límite en casi todas las facetas por las que transita, especialmente en relación con unas imágenes que pueden ser percibidas como insólitas, dada su difícil catalogación genérica, una turbia escena de violación múltiple, apariciones fantasmales o una onírica secuencia en donde vemos arder una cabaña en modo revertido entre otras. Para dar por concluida esta crónica de Sitges 2022, pocas cosas más gratificantes que revisar el fascinante universo de Rene Laloux y Philippe Cazza con la proyección de Gandahar, les années lumière, cinta que adapta libremente la novela de Jean-Pierre Andrevon, y que al igual que su anterior La planète sauvage, ejemplifica de forma modélica cómo gran parte del mejor cine de animación de los 70 y 80 vino de la mano de una unión creativa poco dada a los límites. Un tipo de cine que puede llegar a ser concebido casi a modo de cooperativismo, al aglutinar una serie de autores y corrientes diversas, gran parte proveniente de la mítica Métal Hurlant. En tal sentido, no se puede concebir un mejor colofón a un festival de género fantástico que el poder ver en una pantalla de cine un prodigio de las características de Gandahar, les années lumière, película en donde el arte conceptual muta en un fantástico simbólico y libre de ataduras, en relación a una serie de historias que por aquel entonces ambicionaban crear tendencia, aquí a través de una ciencia ficción de tono filosófico y apocalíptico, también político, alertando sobre el peligro de la homogeneización. La proyección, y la oportunidad que se le otorga al espectador de poder descubrir por primera vez el film de Rene Laloux, justifica de por sí la existencia de cualquier festival de cine que se precie de su condición.

 

 

Palmarés

SECCIÓ OFICIAL FANTÀSTIC A COMPETICIÓ

  • Mejor película de la SOFC: «Sisu», Jalmari Helander.
  • Premio especial del Jurado (patrocinado por Sunglass Hut): «Project Wolf Hunting», Kim Hong-sun.
  • Mejor interpretación femenina (patrocinado por So de Tardor): Natalia Germani & Eva Mores, «Nightsiren» (mención especial) / Mia Goth, «Pearl» (premio)
  • Mejor dirección (patrocinado por Moritz): Tereza Nvotová, «Nightsiren» (mención especial) / Ti West, «Pearl» (premio).
  • Mejor interpretación masculina (patrocinado por Vilamòbil): Jorma Tommila, «Sisu».
  • Mejor guion ex-aequo: Quentin Dupieux, «Fumer fait tousser» & «Incroyable mais vrai».
  • Mejores efectos especiales, visuales o de maquillaje (patrocinado por Kelonik): «Project Wolf Hunting» (mención especial) / «Irati» & «Ego (Hatching)» (ex-aequo).
  • Mejor música (patrocinado por Primavera Sound): Juri Seppä & Tuomas Wäinölä, «Sisu».
  • Mejor fotografía (patrocinado por Lavazza): Kjell Lagerroos, «Sisu».

NOVES VISIONS

  • Mejor película: «Jerk», Gisèle Vienne.
  • Mejor dirección: Martika Ramirez Escobar, «Leonor Will Never Die».
  • Mejor corto Noves Visions Petit Format: «Flashback Before Death», Rii Ishihara & Hiroyuki Onogawa.

MÉLIÈS D’ARGENT

  • Premio a la mejor película de género fantástico: «Nightsiren», Tereza Nvotová.
  • Premio al mejor corto europeo de género fantástico: «La machine d’Alex», MAel Le Mée.

JURADO DE LA CRÍTICA

  • Mejor cortometraje de la SOFC (patrocinado por Fotogramas): «The Newt Congress», Matthias Sahli & Immanuel Esser.
  • Premio de la crítica José Luís Guarner a la mejor película SOFC: «Something in the Dirt», Aaron Moorhead & Justin Benson.
  • Premio Citizen Kane para el mejor director revelación: Michelle Garza, «Huesera».

ANIMA’T

  • Mejor largometraje de animación: «La otra forma», Diego Guzmán.
  • Mejor cortometraje de animación: «Ecorchée», Joachim Hérissé.

ÒRBITA

  • Mejor película: «H4Z4RD», Jonas Govaerts.

BLOOD WINDOW

  • Mejor película: «Huesera» (Michelle Garza)

BRIGADOON

  • Premio Brigadoon Paul Naschy al mejor corto: «El semblante», Raúl Cerezo y Carlos Moriana.

JURADO CARNET JOVE

  • Premio Jurado Carnet Jove a la mejor película SOFC: «You won’t be alone», Goran Stolevski.
  • Premio Jurado Carnet Jove a la mejor película Sitges Documenta: «Jurassic Punk», Scott Leberecht.

PREMIS SGAE NOVA AUTORIA

  • Mejor dirección-realización: Ariadna Pastor, «Tornar a casa».
  • Mejor guion: Ariadna Pastor, «Tornar a casa».
  • Mejor música original: Valentín Cremona, «Sweet Side».

PREMIOS DEL PÚBLICO

  • Gran Premio del Público a la mejor película de la SOFC (patrocinado por La Vanguardia): «Irati», Paul Urkijo.
  • Premio del Público Panorama Fantàstic: «Deadstream», Joseph Winter & Vanessa Winter.
  • Premio del Público Focus Àsia: «The Roundup», Lee Sang-yong.
  • Premio del Público Midnight X-Treme: «Sissy», Kane Senes & Hannah Barlow.

 

 

Primeras confirmaciones para la décima edición del Americana Film Fest

Del 7 al 12 de marzo Americana Film Fest celebrará su décima edición en Barcelona en sus sedes habituales (Cinemes Girona, Zumzeig, Phenomena y Filmoteca de Catalunya), y para estar a la altura de este aniversario tan especial os anunciaremos el invitado estrella de esta edición. El festival tendrá el honor de recibir al realizador Todd Solondz, director de películas como Happiness o Wiener-dog. Todd Solondz vendrá a Barcelona a presentar una retrospectiva completa de su filmografía que realizaremos en colaboración con la Filmoteca de Catalunya. Próximamente anunciaremos las fechas exactas de la retrospectiva y las sesiones con la presencia de su director.
A continuación, hacemos un pequeño avance de la programación. Empezamos por Falcon Lake de Charlotte Le Bon, una misteriosa coming of age quebequesa que se estrenó en la Quincena de realizadores de Cannes y que ha pasado por festivales como Valladolid o Deauville (premio de Ornano-Valenti). Joseph Engel y Sara Montpetit protagonizan una historia de exploración de la sexualidad durante unas vacaciones de verano con el trasfondo de la leyenda del fantasma del lago Falcon.

El segundo título que avanzamos hoy la primera película de la historia en ganar el premio a mejor documental en Sundance y Cannes, se trata de All that Breathes. Una película que ha llegado a la shortlist de los premios Oscar y ha estado nominada en multitud de premios como, por ejemplo, los Independent Spirit Awards. La película nos acerca a dos hermanos que dedican su vida a proteger un pájaro conocido como milano negro en la ciudad de Delhi en medio de un escenario apocalíptico debido a las consecuencias del cambio climático.

Los 70 años de historia del Festival de San Sebastián, disponibles para su consulta online y presencial

La nueva página web ‘Artxiboa’ permite la consulta libre a toda la ciudadanía de más de 4.000 documentos digitales (fotografías, carteles, diarios…) y acceder a un catálogo de más de 27.000 fichas descriptivas de materiales que podrán ser examinados por especialistas.
Patrocinado por Loterías y Apuestas del Estado, el proyecto de investigación, desarrollado por el Festival y Elías Querejeta Zine Eskola, con la colaboración de Filmoteca Vasca, Medialab Tabakalera y Kutxa Fundazioa, concluye su primera fase.
Más de 4.000 documentos del archivo histórico del Festival de San Sebastián (correspondencia, fotografías, carteles, diarios, revistas…) están disponibles desde hoy, 13 de diciembre de 2022, para su consulta a través de la web artxiboa.sansebastianfestival.com. Además, esta nueva página ofrece un catálogo de más de 27.000 fichas descriptivas de materiales que podrán ser examinados a petición de profesionales y especialistas del ámbito docente e investigador.
La web Artxiboa supone la culminación de la primera fase del proyecto Zinemaldia 70: todas las historias posibles, iniciado en 2018 por el Festival de San Sebastián y Elías Querejeta Zine Eskola (EQZE), con el fin de conservar, estudiar y abrir a consulta pública el archivo histórico del Festival, conservado desde su fundación en 1953. La iniciativa cuenta con la colaboración de la Filmoteca Vasca, Medialab Tabakalera y Kutxa Fundazioa y con el patrocinio de Loterías y Apuestas del Estado.

Presentada hoy por sus impulsores, colaboradores y patrocinador en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, la página ofrece digitalizaciones de más de 3.000 fotografías del fondo propio del Festival y del de Kutxateka; 711 ejemplares de los diarios del Festival (la actual revista Zinemaldia), de los que se conservan números fechados entre 1954 y la actualidad; 350 carteles de prácticamente todas sus ediciones, así como materiales seleccionados del Archivo General y Prensa. Las digitalizaciones accesibles en la web están publicados bajo licencia Creative Commons BY-NC-SA, excepto en los casos en que, por razones de derechos de autor, se deban publicar bajo otro tipo de licencias más restrictivas.

La web se compone de distintas secciones que permiten recorrer los 70 años de vida del Festival. En el apartado denominado 70 ediciones es posible consultar los datos de cada edición, año por año; Investigaciones incluye la sección Historiak -ensayos divulgativos elaborados a partir de los materiales del archivo- y recoge en versión digital las exposiciones fotográficas realizadas hasta la fecha, además de contener información de los programas públicos que ha promovido Zinemaldia 70; en Colecciones digitales se agrupan la sección El documento del mes, los diarios del Festival, los carteles y las fotografías; Catálogo incluye buscadores para el público general y para profesionales, y Visita y consulta el archivo ofrece información sobre cómo acceder al material tanto de modo online como presencial.

En sintonía con el título del proyecto, Zinemaldia 70: todas las historias posibles, cada vez que una persona accede a la web, su página de bienvenida compone una nueva muestra de contenidos a partir de diferentes materiales del archivo. Así, la presentación de la web nunca es la misma y contiene combinaciones infinitas que, además, irán multiplicándose a medida que el archivo se enriquezca con nuevas digitalizaciones. Una vez terminada esta primera fase, el equipo seguirá trabajando en los procesos de conservación, catalogación y digitalización de los fondos, que en el futuro incluirán también material audiovisual, y en promover la investigación y el pensamiento crítico en torno al archivo.
Por otro lado, la web contiene un inventario que permite consultar más de 27.000 registros de catalogación correspondientes a objetos que se conservan en el archivo y que, con independencia de si están o no digitalizados, aparecen convenientemente descritos y localizados. Estos materiales (principalmente documentación administrativa y correspondencia, archivo de prensa, fotografías y carteles) podrán ser examinados presencialmente a partir de enero de 2023 en la sala de lectura de Filmoteca Vasca por profesionales y especialistas del ámbito docente e investigador que así lo soliciten a través de la web.

Además de garantizar la conservación a largo plazo de la colección y permitir su accesibilidad, el principal objetivo de esta primera fase del proyecto ha sido generar un archivo vivo, un espacio de reflexión y discusión en torno al pasado, el presente y el futuro del Festival abierto a diálogos críticos con el pensamiento, la investigación y la creación contemporánea. Para ello, desde el inicio del proyecto se han definido diferentes focos de investigación desarrollados por equipos de estudiantes de postgrado de EQZE dirigidos por el investigador Pablo La Parra Pérez en colaboración con los diferentes departamentos del Festival. Los focos de investigación han puesto el énfasis en aspectos poco conocidos o inéditos de la historia del Festival: la censura cinematográfica durante la dictadura franquista, sus transformaciones y democratización en los años de la Transición, la revisión, desde una perspectiva crítica y feminista, de la historia visual del Festival a través de su legado fotográfico, la participación de estudiantes y escuelas de cine en el certamen desde los primeros encuentros de escuelas de cinematografía celebrados en los 60 hasta el actual Nest o el Festival de Video que organizó el certamen entre 1983 y 1985.

Loterías con la Cultura
Este proyecto ha contado con el patrocinio de Loterías y Apuestas del Estado durante los cuatro años de su desarrollo. El apoyo al archivo se enmarca dentro de la iniciativa “Loterías con la Cultura”, mediante la que la empresa pública colabora en la difusión y preservación de nuestra cultura. Asimismo, también promueve el acceso a la cultura a la ciudadanía, potenciando así los valores de una sociedad democrática, que tenga criterio propio y pueda decidir en libertad.

Presentación pública en San Sebastián
El sábado 17, la sala de cine de Tabakalera acogerá una jornada dedicada a la presentación pública del archivo del Festival de San Sebastián. A las 16:30 horas se desarrollará una conversación moderada por el responsable del proyecto de investigación, Pablo La Parra Pérez, junto a Maialen Beloki (Festival de San Sebastián), Carlos Muguiro (Elías Querejeta Zine Eskola), Arantza Mariskal (Medialab Tabakalera), Joxean Fernández (Filmoteca Vasca) y Ane Abalde (Kutxa Fundazioa). A continuación, a las 17:15 horas, las restauradoras Lorena Soria, Andrea Sánchez y Anna Ferrer Homs detallarán en una mesa redonda las claves técnicas del proceso de conservación y catalogación de los fondos. Irati Crespo, coordinadora del proyecto Zinemaldia 70, explicará de forma práctica la accesibilidad a los fondos del Festival en su ponencia Un archivo abierto: acceso, consulta y uso de materiales. A continuación, La Parra impartirá la conferencia Un archivo vivo: investigación y pensamiento. Para cerrar la jornada se proyectará el cortometraje ¿Cuáles son nuestros años?, de Clara Rus, alumni de la primera promoción de EQZE, que documenta el primer encuentro de los estudiantes de EQZE con el archivo en 2018.

Crónica Festival de Sitges 2022 (I)

El fantástico discordante

Del 6 al 16 de octubre tuvo lugar la 55 edición del Festival de Sitges, año que estuvo marcado por una vuelta a la normalidad después de un par de ediciones en donde el certamen se vio afectado en diferentes ámbitos de sus parcelas, como consecuencia de las restricciones provocadas por la pandemia. Sitges volvió a transitar por unas reconocibles señas de identidad plagadas de claroscuros, especialmente en referencia a su labor de ser un certamen de un claro talante popular encaminado en ocasiones al evento, demasiado preocupado en proclamas de éxito de afluencia, en justificaciones percibidas como burocráticas, algo que no deja de ser contradictorio con relación a otros ámbitos de un festival que entre otras cosas propone una generosa selección de títulos heterodoxos, dirigidos al riesgo y la experimentación, también en referencia a ofrecer la oportunidad de visionar clásicos del género en pantalla grande, que sin embargo son poco publicitados y relegados a horarios poco agradecidos para el espectador. En su función meritoria señalar también su apuesta en seguir ofreciendo publicaciones en papel, este año, amén de conservar el catálogo físico, a diferencia por ejemplo del Zinemaldia, por partida doble a través de la publicación de los ensayos colectivos, Macros ocultas. Retrofuturos y universos virtuales en la ciencia ficción a propósito de TRON y WomanInFan. Topografía del género fantástico dirigido por mujeres. Un posicionamiento algo paradójico al percibir como el propio festival descuida a través de diferentes apartados un legado de 55 años, este año, por ejemplo, con la eliminación de un generoso catálogo de diarios de antiguas ediciones en su remodelada web, contradicciones…
Como gran cajón de sastre genérico que es, Sitges volvió a ofrecer diversas actividades paralelas a un público que regresó de forma generosa a las cuatro salas habilitadas para la ocasión más Brigadoon. A la hora de hacer un balance general de lo que fue Sitges 2022, a nivel de selección, señalar que esta vuelta a la normalidad supuso también el regreso de unos viejos déficits endémicos en Sitges ya visibles hace varias ediciones, principalmente el referido al elevado número de películas en el festival, algo que en realidad no tendría que suponer un problema en sí mismo, en cierta manera no deja de ser una ventaja según se mire el tener la opción de poder elegir qué querer ver, más discutible puede resultar que ello ocasione la renuncia a visualizar determinados títulos, o prescindir de unos casi inexistentes Q&A, también el justificar una determinada cifra de películas con relación a una selección percibida como algo mecanizada y poco clarificadora en criterio, con respecto a una cuadratura, meramente estadística, a la hora de darles un lógico sentido de ubicación en las distintas secciones.
A continuación, y cambiando el modelo de crónica de antiguas ediciones en el portal, el análisis y la perspectiva de todo lo que dio de sí este Sitges 2022 a través de dos extensas entregas divididas en seis apartados.

 

Nuevas corriente provenientes del cine francés

Como máxima un festival de género ha de servir para mostrar, y dar la correspondiente oportunidad de evaluar su actual estado, también en detectar dentro de lo posible, y poner sobre la palestra a través de su programación, la aparición de alguna nueva corriente, que en mayor o menor medida nos indique posibles nuevas vías evolutivas de un género fantástico que a estas alturas, debido a su saturación temática, da la impresión de tener poco margen para la innovación o aparición de nuevas tendencias, actualmente más orientado a revisitar viejos y conocidos conceptos del cine de terror, vía demanda popular, como bien indica el buen funcionamiento en taquilla de películas como Smile de Parker Finn o Barbarian de Zach Cregger, que en ofrecer algún signo de originalidad.
A tal respecto, si algo relacionado con todo esto se pudo percibir en Sitges 2022 fue una ligera proliferación de producciones procedentes de Francia que utilizan el género, en algunos casos como mera excusa, o llevado a un terreno autoral, a la hora de transitar por narrativas cuya naturaleza son percibidas como alejadas, o no afines, a un fantástico hegemónico. Un buen ejemplo de ello sería Les cinq diables, posiblemente la película que haya recurrido más veces en la historia a entonar el Total Eclipse of the Heart de Bonnie Tyler. El relato, beneficiado por la presencia de Adèle Exarchopoulos, no deja  de ser un paradigma de la indefinición genérica, pues la realizadora Léa Mysius intenta transitar por varias vías, principalmente a través de un realismo que nos habla de la reivindicación de la libertad sexual, del amor no normativo, dentro de un contexto social de índole represivo, ubicado en un drama familiar en donde somos testigos de cómo una traumática relación del pasado entre dos mujeres, vuelve al presente haciendo acto de presencia la consiguiente pulsión e incertidumbre amorosa que quedó pendiente. El elemento sobrenatural aparece en la historia a modo de un recurso elíptico que une ambos tiempos, componente que no ira más allá de tal función. Todo ello ligado a una suerte de multiverso en donde se maldice, desde el pasado y presente, un futuro no deseado a través del punto de vista de un tercer personaje.
Bastante más entonada en lo relativo a su abstracción genérica resultó La Montagne de Thomas Salvador, relato que hace de su anomalía, encauzada a lo impredecible, su mayor virtud en relación al tránsito que hace del concepto del viaje a lo desconocido, de cómo este, en lo concerniente a su cotidianidad, muta a un fantástico inesperado. A través de un inicio que mira sin ningún tipo de disimulo a El empleo del tiempo de Laurent Cantet, La Montagne nos cuenta la irracional atracción que un hombre siente hacia una montaña, dicha fascinación nos es mostrada en un primer momento a modo de huida y trayecto personal con respecto a una suerte de autoconocimiento que en realidad no deja de ser un renacimiento, y será la revelación final de índole fantástico, que no verbaliza en su función de arte audiovisual, lo que haga que el relato quede supeditado exclusivamente a la imagen, cosa ciertamente de agradecer en unos tiempos en donde la reiteración argumental echa por tierra la supuesta función reflexiva de multitud de propuestas.
Bastante más deficitaria, por como esgrime conceptos genéricos, se percibe Tropique, película que nos sitúa en un futuro próximo, concretamente en el año 2041, sin embargo, sus imágenes nos remiten al presente intuyendo como único rasgo venidero la academia que prepara a astronautas para viajes interestelares. Sera por ese motivo que la película haya sido publicitada bajo el estribillo promocional de atesorar ciertos ecos a Gattaca, cuando en realidad, no tiene absolutamente ninguna similitud con el film de Andrew Niccol. En ese sentido la película de Edouard Salier apenas muestra cualquier atisbo de ciencia ficción, pues estamos ante un drama familiar que analiza comportamientos variables en según qué tipo de circunstancias, en primera instancia mostrados bajo el concepto de la superación personal y en estar a la altura de lo que espera de ti el otro, también de cómo los sueños se hacen realidad o no, para después transitar a través de la noción del vínculo de sangre y la dependencia que a veces se puede generar de ella. La interrogante viene dada en si dicha finalidad, tan terrenal y en parte manida en multitud de dramas de sobremesa, aquí expuesta sin apenas empatía por el género, llega a justificar su obcecación en querer ser a toda costa singular. Otra película que cruza géneros y registros sin mucha convicción fue la franco-argentina Petite fleur, film que puede llegar a ser percibido a modo de liviana fuga autoral por parte de Santiago Mitre tras su aparatoso éxito comercial, de este mismo año, de Argentina, 1985. Basada en la novela homónima de Iosi Havilio, parece por momentos reexaminar de manera algo burda de la tesis abordada en la extraordinaria Jeu de massacre de Alain Jessua, parte de un concepto de claras connotaciones terapéuticas, en relación con la fantasía y la fuga disociativa, que otorgan un mayor atractivo a una vida intuida como tediosa. Drama burgués de tono recargado, con supuesta vocación de libertad, que sin embargo termina siendo intrascendente con relación a cómo zozobra en lo concerniente a su función de artefacto provocador y pretendidamente incómodo. Solo salvable, de forma parcial, por sus curiosas referencias al jazz o su mirada, en forma de sátira negra, de males adyacentes a ciertos extractos sociales acomodados, como la crisis de pareja o la difuminada identidad parental.
Por su parte la ópera prima de Lucas Delange, Jacky Caillou, parece tener algo más claro su adscripción genérica, aquí situada entre el naturalismo y el fantástico, también en su exposición de un drama rural licántropo en donde se van definiendo identidades según los actos cometidos. A tal respecto, en esta fábula de tono realista, alejada de la aparatosa comedia la mostrada en Teddy de los hermanos Boukherma, otra película francesa reciente que incidía en una temática similar, todo parece bascular en torno al destino que otorga a los protagonistas la naturaleza, y la pulsión derivada de ella. Lo más importante vendrá dado por la metáfora resultante, planteada de forma coherente en relación con una película tan humilde, que apenas se molesta en mostrar efectos que apoyen lo sobrenatural.  No es la primera vez que un director tan interesante como Guillaume Nicloux reincide en ese fantástico, que podríamos denominar como limítrofe, tras aquella pesadilla febril titulada The End (2016) en La tour, película que se adhiere en un primer lugar a conceptos adyacentes al imaginario de Twilight Zone, los habitantes de un bloque de pisos situados en la periferia de una gran ciudad, se despiertan una mañana con una oscuridad que envuelve todo el edificio, obstruyendo tanto puertas como ventanas y devorando literalmente a todo aquel que intente cruzarlas. Una vez planteado dicho MacGuffin, pasamos a un tratado sobre supervivencia extrema, en relación con la gestación de jerarquías sociales y raciales, semejantes a las vistas en High-Rise de J. G. Ballard/ Ben Wheatley o la contundente Threads de Mick Jackson. A tal respecto, la premisa inicial actúa como detonante, o mera excusa, pues Nicloux no se detiene en ella ni un minuto a la hora de dilucidar la posible razón, su interés anida en abordar el comportamiento humano dentro de esa suerte de nuevo gobierno regido a través del caos. Pese a elipsis narrativas de difícil justificación se agradece el tono nihilista de la propuesta.
Los hermanos Ludovic y Zoran Boukherma, de los que anteriormente hacíamos referencia en relación con Teddy, presentaron este año en Sitges L’année du requin, relato colindante a la comedia de terror, y cercana al cine de Bruno Dumont, en relación con la descripción de personajes de tono caricaturescos, expuesta a través de una historia que aborda la temática del tiburón asesino desde una óptica autoral desconcertante. Al igual que su anterior y más entonada película, los hermanos Boukherma vuelven a difuminar fronteras genéricas. En principio estamos ante una sátira que bifurca su narrativa hacia temarios en un principio poco dados al humor, por ejemplo, con relación a lecturas pandémicas a la hora de indagar mediante el género en la sensación de rabia derivada del encierro. En cierto modo, aquí el tiburón es una metáfora para hablar de la realidad cotidiana que todos experimentamos durante la pandemia. Cine que no se basa en la referencia fantástica entendida como tal, de alguna manera consigue hacer acopio de ella hacia un terreno supuestamente autoral. El resultado final, de forma inevitable, nos remite a una acusada irregularidad solventada levemente con la agradecida presencia de la actriz Marina Foïs. Otro ejemplo pragmático de esta corriente que se sirve del fantástico a la hora de exponer alegorías varias sobre la condición humana es la ópera prima de Simon Rieth Nos Cérémonies. Relato ambivalente sobre pactos fraternales en donde se vuelve a priorizar el realismo, por momentos colindante al documental, a la fantasía, a través de la historia de dos hermanos, en donde uno de ellos tiene que resucitar de forma sistemática al otro para poder seguir estando juntos. La metáfora, el vínculo familiar sanguíneo en la adolescencia, que en un momento u otro tiene que romperse para dar paso a la transición de la edad adulta, resulta demasiado obvio y previsible, no tanto el trayecto que la lleva a ella, por momentos interesante, al menos a un nivel técnico, en donde se percibe una sofisticada puesta en escena que intenta anteponer lo estrictamente cinematográfico a una, afortunadamente inexistente, dialéctica.

 

Cosecha patria

En un 2022 bastante prolífico con respecto al número de películas españolas producidas, no era de extrañar que Sitges, y demás festivales patrios, hayan sido un gran escaparate a la hora de dar a conocer dicha cosecha. Un debate bastante interesante, alternativo al aquí ofrecido, sería revelar la auténtica naturaleza de esta proliferación, los motivos reales que han llevado a dicha situación y el supuesto rédito que todo ello puede comportar respecto a una viabilidad comercial que vaya más allá de la burbuja festivalera. Centrándonos en el análisis de las películas presentes este año en el festival se entendió como lógico y consecuente que Venus fuera la encargada de inaugurar Sitges 2022. Segundo trabajo del sello The Fear Collection, la película, un loable y disfrutable producto comercial, se sitúa un peldaño por encima de su decepcionante predecesora Veneciafrenia de Álex de la Iglesia. Con todo, en Venus se percibe los infructuosos intentos de una autoría, como la de Jaume Balagueró, que da la impresión de querer manifestarse, con relación a querer traspasar la etiqueta de producto de encargo, posicionamiento curiosamente repetido este mismo año en su episodio El televisor, de la muy discutida segunda temporada de Historias para no dormir. En el imaginario de Balagueró ha sido muy habitual la coexistencia de escenarios cerrados propensos a un tipo de terror seco, de índole malsana, comprometido con unas señas de identidad que de alguna manera crearon un estilo propio, muy presente en sus trabajos más logrados, Los sin nombre (1999), la reivindicable Darkness (2002), Frágiles (2005) o Mientras duermes (2011). Algo de todo esto se percibe en Venus de forma residual, ya que en la película se intentan aglutinar varias tendencias híbridas, como el terror/humor neocastizo, y conceptos genéricos, la scream queen, en detrimento de ese horror más explícito, aquí derivativo del cósmico, antes citado. Lástima que la sensación final, especialmente en lo referido a su clímax, esté más enfocado en un trabajo donde parece primar más la labor del productor que la del autor.
Uno de los platos fuertes de este Sitges 2022 fue el nuevo trabajo tras las cámaras de Carlos Vermut, Mantícora, película que de alguna manera supone un retroceso, a nivel formal, hacia una realización de estilo más sobrio, después de su aparatosa, a nivel estilístico, Quién te cantará (2018). Película densa, pese a su aparente sencillez, que explora el horror desde una perspectiva cotidiana en lo concerniente a un análisis percibido como complejo y poco amable. A tal respecto, la monstruosidad humana ha sido una constante en la filmografía del responsable de Magical Girl, Mantícora no es una excepción a dicho temario, en cierta manera aquí lo amplifica su decidida adscripción a lo real, a esa cotidianidad antes comentada, colindante con un tono casi hiperrealista, la aleja del prototípico relato de género en beneficio del drama psicológico. Aquí la historia normaliza, o bloquea, un lado oscuro derivado de lo abyecto, creando una interesante dialéctica entre el crimen imaginario, y el que se resiste a ser representado. Será la revelación final, y su elíptica conclusión, la que otorgue una coherencia al conjunto en relación a dar sentido a un relato cuya mayor virtud radica en su reflexión de cómo lo soterrado subyace en la identidad humana. De naturaleza bastante más austera aún si cabe, La paradoja de Antares, ópera prima en el largometraje del veterano especialista en efectos visuales Luis Tinoco, apuesta, casi por obligación, por una puesta en escena aséptica, y por convicción, por la dialéctica de una narrativa que vertebra la historia a medio camino entre el drama familiar y el relato de ciencia ficción, planteando interesantes interrogativas en referencia a ese concepto de estar solos en el universo o estar solos con nosotros mismos. La paradoja de Antares oscila en referencia a una tesitura, contada en tiempo real, a la que se tiene que enfrentar su protagonista, realizar el descubrimiento del siglo, de origen extraterrestre, o asistir a los últimos instantes de vida de un ser querido. Enunciado que funciona de forma relativamente fluida hasta que su fórmula, a mitad del metraje, da signos de agotamiento, o lo que es peor, de intuir un enfrentamiento poco favorecedor entre supuestas y austeras intenciones, y una desmesurada ambición, o intento de trascendencia, a la hora de incidir, en gran parte debido al uso abusivo de la música y del subrayado, en un sentimentalismo demasiado grandilocuente.
Otra ópera prima fue el largometraje Cerdita de Carlota Pereda, relato vertebrado entre el humor negro y un terror costumbrista rural que señala el acoso endémico que sufren las personas obesas, y que en realidad no deja de ser una extensión del propio cortometraje dirigido anteriormente por la propia realizadora. Película que contiene los mismos errores que su antecesora con referencia a una realización descuidada, que por momentos roza lo amateur, y que también termina estando sometida a una narrativa desequilibrada, solo solventada a través de una entretenida parte final que abraza sin complejos ciertas costuras genéricas del slasher y la final girl a modo de festival catártico por parte del acosado. Con Irati, la producción española de género más ambiciosa del año, el realizador vitoriano Paúl Urkijo sigue indagando en la mitología de la cultura vasca como ya lo hiciera hace cinco años con Errementari. Lo hace a través de una propuesta de gestación arriesgada en relación con estar ante un producto de generoso presupuesto que se sustenta en lo autóctono a la hora de referenciar multitud de antecedentes que indagan en la fantasía épica, el relato de espada y brujería, y muy especialmente en ser deudor de aquella vieja escuela de la Europa del Este que inquiría como fábula fantástica en el folklore local. A tal respecto en su imaginario hay momentos a nivel paisajístico ciertamente subyugantes, es digno de aplauso, más en unos tiempos en donde la carencia de medios nos deriva a una ingente cantidad de películas que se valen de una obligada exigüidad de recursos a la hora de validar cualquier tipo de propuesta. Otra cuestión bien distinta sería entrar a analizar la evidente problemática que atesora una película de las características de Irati, donde es evidente la dificultad de Paúl Urkijo a la hora de poder articular un contenido, más preocupado por el preciosismo de las imágenes que en dotar de profundidad una narrativa, curiosamente en contraposición a su buen hacer en el formato del cortometraje, con trabajos anteriores tan interesantes como El bosque negro (2014) o Dar-Dar (2020).
Convertido en un subgénero en sí mismo con películas como Relic (Natalie Erika James 2020), La abuela (Paco Plaza 2021) o X (Ti West 2022), aunque años antes ya hubo incursiones algo más derivativas como The Skeleton Key (Iain Softley 2005) o el cortometraje del propio Plaza Abuelitos (1999), la vejez y la decrepitud derivada de ella como estigma social se ha convertido últimamente en un recurso narrativo bastante recurrente a la hora de articular historias de terror. Viejos, el segundo trabajo tras las cámaras del dúo formado por Raúl Cerezo y Fernando González Gómez, tras su desprejuiciada La pasajera (2021), se adentra en dicha temática, partiendo de postulados casi universales con relación a mostrar un oscuro orden social, ubicado dentro de un entorno familiar percibido como campo de batalla, a través de un relato que es lo suficientemente inteligente como para intuir sus propias carencias a la hora de delimitar barreras genéricas. A tal respecto, la discursiva social queda afortunadamente en un enunciado que da paso a un entretenimiento de género que se dirige hacia una narrativa que va in crescendo, en algunos momentos canalizado en un calculado, y poco favorecedor, histrionismo, en otros, con ideas sugerentes, como por ejemplo la magnífica escena que da inicio a la película. Todo ello refrendado con una revelación final, que podría beber perfectamente del concepto visto en Village of the Damned, llevado al terreno de la senectud, que pese a ser manido, no deja de ser consecuente, especialmente en su función de mostrar una alegoría, los ancianos rebelándose, gracias al elemento fantástico, contra una sociedad que los denigra, en lo concerniente a un clímax que abraza sin complejos conceptos propios del relato pulp. En una edición en donde la animación estuvo de capa caída, Unicorn Wars de Alberto Vázquez se convirtió en uno de los platos fuertes de dicho apartado presente en el certamen; las buenas sensaciones de su anterior film, Psiconautas, según se mire un punto de inflexión en el cine de animación patrio, levantaron una gran expectación con respecto a una película que vuelve a incidir en una autoría situada a contracorriente, algo que se tendría que valorar en su justa medida. En Unicorn Wars se vuelven a subvertir conceptos pese a un exceso de verbalización, en esta ocasión el relacionado con la guerra, a través de una batalla entre osos de peluche y unicornios, posicionamiento que la deriva inevitablemente al pantanoso terreno del cine de animación para adultos, situándose en las antípodas del concepto de las feel good movie. Pese a estar un escalón por debajo de la excelente Psiconautas, aquí nuevamente lo valioso radica en un subtexto que fomenta la reflexión, especialmente en relación con temas tan universales como la maldad y su correspondiente reverso, todo ello mostrado a modo de una gran metáfora política que es ubicada dentro de un imaginario supuestamente almibarado, en lo concerniente a un relato bélico que en realidad nos transporta a uno pacifista.

 

El fantástico consagrado

Dentro del ecosistema de festivales suele ser bastante habitual sacralizar a una serie de realizadores que han estado muy presentes, en la plasmación de trayectorias paralelas, tanto por parte del certamen, como por la del propio autor. Uno de esos sospechosos habituales de Sitges es el finlandés Jalmari Helande, no en vano, dentro de su aún exigua carrera, dos de sus películas se han alzado con el Premio a la Mejor Película. Sisu, ganadora de Sitges 2022, nos relata de forma minimalista, casi a semejanza de un texto de Richard Matheson, el fatídico encuentro entre un buscador de oro y un grupo de nazis en la Finlandia de 1944, a partir de ese momento se desatará una brutal cacería por parte del primero hacia los segundos. Si en trabajos anteriores de Jalmari Helande, como Rare Exports: A Christmas Tale (2010) o Big Game (2014), se percibían unas enormes deficiencias en el manejo de según qué conceptos genéricos destinados a un tipo de cine de gran consumo, en Sisu, dicha problemática queda subsanada, pues en cierta manera no existe una narrativa entendida como tal, tampoco ningún atisbo a la hora de buscar capas de lectura en la historia, en realidad todo el relato se estructura a través de una serie de set pieces bien ejecutadas. A tal respecto estamos ante una película de clara tendencia evasiva que tiene la virtud, pese a lo desmedido que resulta como ejercicio de acción ultraviolenta, de ser concisa y rigurosa, derivativa de conceptos tales como el Weird Western, el slapstick o el relato bélico pulp. Para más inri, su lenguaje, de naturaleza estrictamente visual, deja en un segundo plano la propia intrascendencia de la propuesta. Otro cineasta sobre el que podría recaer la etiqueta de consagrado es Luca Guadagnino, autor que esporádicamente incide en el fantástico. En 2018 inauguró Sitges con la nueva versión de Suspiria, y en este 2022 fue el encargado de clausurar el certamen con Bones and All, retrato sobre la soledad, narrado en modo road movie, que aborda la temática del canibalismo como punto de fuga, desde una perspectiva no deudora de la referencia. En todo caso esos antecedentes son llevados a un terreno propio, derivativo visualmente del tono contemplativo del cine de Terrence Malick, y muy especialmente de su Badlands (1973), por aquello de poner en tela de juicio el idealismo romántico adolescente. Su abstracción temática, lindante con lo realista, también nos puede llevar de forma algo residual a la magnífica Trouble Every Night de Claire Denis. Sin embargo, la impresión final que provoca este relato situado en la Norteamérica periférica, sobre seres que viven y transitan al margen de la sociedad, es percibir que Luca Guadagnino no parece estar demasiado interesado en un género fantástico aquí reducido a la mínima expresión, y lo que es más importante, percibir que priorizar la estética, la alegoría aséptica, por delante de las posibilidades subversivas de una historia que en manos, de por ejemplo un Eric Red/ Kathryn Bigelow de los 90, hubiera dado bastante más juego.
Un autor recurrente en Sitges es Peter Strickland, exceptuando su ópera prima Katalin Varga (2009), el resto de su filmografía, obviado cortos, ha estado presente en Sitges, Berberian Sound Studio (2012), The Duke of Burgundy (2014), Cobbler’s Lot, de la colectiva The Field Guide to Evil (2018) e In Fabric (2018), han propiciado una estimulante dialéctica entre autoría y público. Flux Gourmet, que parte del concepto de romper barreras entre lo comestible y lo audible, representa a la perfección, como en los últimos trabajos de Strickland, se intuye una inquietud a la hora de intentar experimentar nuevas vías narrativas. Relato satírico sobre la creación del artista, a años luz de la sobrevalorada The Square de Ruben Östlund, aquí en relación con la mirada a un colectivo gastronómico que explora, mediante performances, el concepto de la cocina sónica. Pese a ser algo inferior a sus predecesoras, posiblemente dada su naturaleza lúdica, Flux Gourmet funciona de acuerdo a la propia lógica de su autor, con relación a explayarse en el concepto de perversidad y excentricidad mediante la estilización, también en lo concerniente a incidir en unos temarios ya transitados con anterioridad, como por ejemplo la obsesión auditiva o las pesquisas de rituales exploratorios psicosexuales. Lo más importante es ver, pese al supuesto desvarío de la propuesta, cómo aflora talento e inventiva por parte de uno de los autores europeos más interesantes del momento. Es sorprendente que un realizador de un supuesto estatus como Michel Hazanavicius se adentre en el farragoso terreno del remake que trasmuta nacionalidades, en tal sentido Coupez! versiona con estilo occidental a la japonesa One Cut of the Dead (Shinichirô Ueda, 2017). Ambas películas, parodias de la temática zombie y livianas sátiras sobre los milagros del cine y su creación, sin ser estrictamente de género hablan a su manera del género y de formatos, aunque básicamente su función se percibe a modo de relato cómplice y empático hacia el espectador, posicionamiento que nos puede remitir a películas como Why Don’t You Play in Hell de Sion Sono o incluso el Ed Wood de Tim Burton. Como obligado peaje en este tipo de productos, en la película que nos ocupa más si cabe, dadas sus características, el elemento sorpresivo del material primigenio queda diluido, por mucho que el responsable de The Artist intente dar una vuelta de tuerca a la metaficción por la que transita, poniendo nuevamente de manifiesto como casi todas las imitaciones, como norma, suelen ser más deficitarias que el original.
Quentin Dupieux también podría considerarse como otros de los hijos predilectos de Sitges, aunque ya había realizado con anterioridad dos largometrajes, fue Rubber (2010), curiosamente su trabajo menos consistente a fecha de hoy, el pistoletazo de salida a la hora de darse a conocer dentro de ese confuso hábitat de los certámenes cinematográficos. A partir de ahí pasamos a la omnipresencia en un festival que ha ido programando sin vacilar todos sus films, llegando a la cúspide empática, entre público y obra, con la proyección en 2020 de Mandibules. Dicha fidelidad quedó refrendada este año con la presencia tanto de Quentin Dupieux en el festival, Premio Máquina del tiempo, como sus dos películas dirigidas en este 2022. La primera, Incroyable mais vrai, es una muestra fehaciente de la evolución de un autor que ya no se conforma con mostrar una excentricidad, y la gracia que esta puede provocar, también la intenta desarrollar, aquí a modo de cuento moral sobre cómo encarar el paso del tiempo, mediante ese concepto suyo tan recurrente en relación con lo extraordinario, aquí viajes y paradojas temporales al bajar la escalera de una casa, es introducido en unas vidas percibidas como ordinarias. El responsable de Réalité, fiel a su estilo de no explicar prácticamente nada, se valdrá de esa excusa fantástica, y el subtexto que otorga, a la hora de reflexionar sobre banalidades que anidan en nuestro día a día. Por su parte en la algo más lúdica Fumer fait tousser, en donde se vuelve a poner de manifiesto el buen director de actores que es Dupieux, la incoherencia vuelve a adquirir una cierta coherencia, con relación a un tono marciano y episódico, expuesto de forma más amplia a modo de sátira que se burla de los arquetipos y códigos genéricos del cine de superhéroes. Nuevamente la sensatez narrativa brilla por su ausencia, aún más si cabe que en Incroyable mais vrai. El canto al absurdo termina dando lugar a un entretenimiento audaz e ingenioso, plagado de continuas situaciones ilógicas que son acompañadas de réplicas irracionales marca de la casa.
Otro de los premios honoríficos este año en Sitges fue para Ti West, autor de trayectoria visible en el certamen que presentaba Pearl, segunda parte de esa inteligente trilogía, empezada este mismo 2022 con X y que concluirá el próximo año con MaXXXine. Si X se adentraba a modo de reinterpretación en el slasher USA de los años 70, en donde el American Gothic confronta de forma abrupta modernidad y libertad sexual con un enfermizo conservadurismo situado en la América rural profunda, Pearl, precuela concebida sobre la marcha, nos sitúa décadas atrás del film original, a modo de relato que indaga en cómo se fundamenta la identidad del psicópata. La carrera de Ti West ha ido evolucionando con el paso de los años, aunque esto no signifique que pueda ser considerado como algo positivo, aquí más bien todo lo contrario, pues anula ciertas constantes de sus inicios. El cine de Ti West ha transitado en gran medida entre lo concerniente a una continua referencialidad genérica de talante desprejuiciado, labor especialmente afortunada en la vuelta al terror satánico de los años 70 vista en The House of the Devil (2009) y el relacionado con ese horror, de carácter más popular y desinhibido, proclive en los 80 con The Innkeepers (2011). Sin embargo, en otras reformulaciones venidas a posteriori West no se muestra tan certero, en relación con el fanatismo religioso expuesto en formato found footage visto en The Sacrament (2013), o en el western a modo de revival en In a Valley of Violence (2016). En X, que forma parte de ese descenso evolutivo, se intuían interesantes sugerencias que, sin embargo, a diferencia de esos primeros trabajos, son percibidas como demasiada calculadas. Pearl lo es aún más, o lo que es peor, en ella se intuye una naturaleza caprichosa auspiciada por A24, que por momentos intenta ser paródica, a la hora de ofrecer una suerte de performance al servicio exclusivo de Mia Goth. El percibir como revolucionario, dentro del relato de terror, un monólogo de varios minutos, o el plano sostenido de un rostro durante los títulos de crédito finales, material en otros tiempos proclive a formar parte simplemente de un extra de un DVD, demuestran el ansia errada del fan en alabar y querer guarecerse en el concepto de una supuesta novedad, aquí veleidosa y gratuita, tanto como la osada semejanza que algunos han querido ver en Pearl a la hora de equipararla en estética al cine de Douglas Sirk.
Para terminar este repaso de autorías consagradas estos últimos años en Sitges Justin Benson y Aaron Moorhead presentaron Something in the Dirt, por momentos esquivo y austero relato metafísico en clave low-fi, supuestamente especulativo y paranoico, cuya pobre resolución formal denota una desidia que la sitúa por debajo de anteriores y estimulantes trabajos como Spring (2014) o The Endless (2017). Con todo, y como mal menor, Benson& Moorhead siguen perteneciendo a ese reducido grupo de realizadores actuales dentro del fantástico que atesoran una autoría que es percibida, independientemente del resultado, tan libre como irrenunciable. A tal respecto, Something in the Dirt no es una excepción a dicho tratado, lástima que la propuesta sea llevada al límite, con relación a sus difusos formatos y a un fantástico de tono discursivo sospechoso en más de un momento de querer mofarse del espectador.

 

 

La Filmoteca Vasca, Donostia Kultura y el Festival de San Sebastián publican el libro «Zinema festa bat da»

El trabajo, publicado en euskera, se presenta mañana en Tabakalera dentro del Festival Literaktum y de los actos de conmemoración del 70º aniversario del Festival. El libro parte de una original y divertida premisa: una fiesta a la que asisten estrellas fallecidas que recibieron el Premio Donostia.
La escritora Katixa Agirre presentará mañana en Tabakalera, dentro del festival Literaktum, el libro Zinema festa bat da. Enkontru ezinezko bat Zinemaldiaren 70. urteurrenean. Editado en euskera por la Filmoteca Vasca y Donostia Kultura con la colaboración del Festival de San Sebastián, el número X de la Colección Nosferatu sirve para acompañar al ciclo Zinemaldia 70, que desde el pasado enero y hasta mediados de diciembre repasa los 70 años del Festival de San Sebastián con la proyección de algunos títulos importantes que pasaron por su programación.
El libro de Agirre cuenta con portada y contraportada de Irantzu Piquero y parte de una original y divertida premisa: una fiesta muy especial organizada en el Palacio Miramar para celebrar los 70 años del Festival y en la que se reúnen invitadas e invitados un tanto especiales y con dos características en común: recibieron el Premio Donostia y han fallecido.
Según promete la propia autora, en la citada fiesta “Lauren Bacall aparecerá más elegante que nunca, a Gregory Peck le costará entender la situación, Max von Sydow ha venido a bailar, Agnès Varda intentará realizar un documental y, cómo no, Bette Davis asumirá las funciones de anfitriona”. “La noche se llenará de sorpresas, disputas, borracheras y recuerdos. Al final se pondrán todos de acuerdo: el cine es una fiesta que hay que celebrar”, subraya Katixa Agirre.
Ruth Pérez de Anucita, responsable de Comunicación del Festival de San Sebastián, conversará con la autora en la presentación de mañana en el cine de Tabakalera a las 18.00 horas. La entrada es libre y las invitaciones se pueden reservar en la página web de Tabakalera. Después tendrá lugar la proyección de Passion (2008), película dirigida por Ryusuke Hamaguchi e incluida en el ciclo Nosferatu, para la que sí es necesario comprar entrada.
El pasado enero, coincidiendo con el inicio del nuevo ciclo Nosferatu, se publicó el libro Zinemaldia 1953-2022. Singularidades del Festival de Donostia / San Sebastián , editado por Donostia Kultura, Filmoteca Vasca y el Festival de San Sebastián y coordinado por Quim Casas. En los próximos días, el ciclo que repasa algunas de las películas más relevantes de la historia del Festival finalizará con tres últimas proyecciones: El caballo de dos piernas (Asbe du-pa / Two-Legged Horse, 2008), de Samira Makhmalbaf (30 de noviembre); Genpin (2010), de Naomi Kawase (7 de diciembre), y Post mortem (2010), de Pablo Larraín (14 de diciembre).

Crónica Festival de San Sebastián 2022 (ll)

Perlas
Posiblemente la existencia e importancia de una sección de las características de Perlas, y sus actuales fundamentos, se deba principalmente a ese sempiterno equilibrio de apartados que suele aglutinar un Festival como el de San Sebastián con relación a tendencias, autorías y diversas políticas de visionados. En estos últimos años, la naturaleza de Perlas se ha percibido como demasiado previsible con respecto a nombres y a una cierta servidumbre por parte del festival a según qué distribuidoras patrias, al final todo esto seguramente no deje de ser un mal menor a modo de agradecida concesión, pues la máxima de cualquier certamen que se precie tiene que ser la de guiar al espectador a través de su secciones e indicarles qué tipo de cine y diversos conceptos van a poder encontrarse en cada uno de los apartados, en relación con eso no hay nada que objetar, pues un servidor no tiene ninguna duda al respecto de que hoy por hoy el Zinemaldia cumple a rajatabla con tal función didáctica.
Uno de esos nombres fijos antes mencionados es el del japonés Hirokazu Koreeda que presentaba este año en Perlas, previo paso por Cannes, Broker, película rodada en Corea y hablada en el idioma de dicho país, lo que no deja de ser un nuevo paso en ese llamado autoexilio evolutivo de un autor que da la impresión de seguir transitando por un mismo temario, pero dirigido ahora hacia una parcela más globalizadora en referencia a la territorialidad de sus trabajos. A través de una road movie de tono encubierto, Koreeda vuelve a reincidir en eso tan característico de su cine que es el exceso de tramas paralelas, algunas de ellas demasiado intrascendentes, que al final, acabando en un previsible e inalterable tratado de empatía hacia sus personajes, en su gran mayoría pertenecientes a un núcleo familiar disfuncional. Puestos a indagar en esas reconocibles capas emocionales, se echa de menos un trazo sin tanta transparencia y más profundo, presente en anteriores películas suyas, como por ejemplo Nadie sabe o la reivindicable Air Doll. A tal respecto el posicionamiento sigue siendo similar e incluso plenamente reconocible con relación a lo que son sus intenciones, aunque las formas, en lo concerniente a su actual tejido complaciente, parecen encontrarse en espíritu cada vez más alejadas con respecto a aquellos primeros trabajos. En una sección como Perlas, proclive a ciertas concesiones de cara al evento, la presencia de la nueva película de Olivia Wilde, Don’t Worry Darling, se pudo entender como normal. Una discutible pieza de entretenimiento que palidece en su intento de ser una feroz distopía sobre la masculinidad tóxica y el patriarcado, expuesta aquí a partir de la creación de un universo artificial supuestamente idílico, comparado con un concepto bastante similar visto en la novela The Stepford Wives de Ira Levin y su apreciable adaptación al cine a cargo de Bryan Forbes en el año 1975, o incluso ya puestos en el terreno de las comparativas, igualmente deficitaria si nos adentramos en supuestas alegorías antisistema que señalan al audiovisual norteamericano como mal endémico, en comparación con una película de hace 25 años, como por ejemplo, The Truman Show de Peter Weir. Lástima que esas nociones tan interesantes, en donde se intuyen y cuestionan los cimientos del imaginario yanqui como modelo de vida promocionado por la sociedad de consumo, termine siendo poco más que una simple fábula poco trascendente provista de un enunciado narrativo sin un desarrollo percibido como lógico, teniendo la sensación final de estar ante un entramado tan atropellado como una parte final que bordea involuntariamente, y de forma algo peligrosa, la serie B genérica más cáustica.
Otra de las películas que parecían desde un principio encontrar un lógico acomodo en Perlas fue el nuevo trabajo tras las cámaras de Santiago Mitre, Argentina, 1985, película política que reconstruye un importante acontecimiento histórico desde un posicionamiento muy inteligente, dada su inequívoca vocación de cine clásico popular de juicios con ligeras texturas de telefilm, como parcialmente cuestionable con relación a una cierta complacencia que apela a la emoción de cara a una galería ávida de triunfalismos idealistas y democráticos; algo completamente lícito, pues no se atisba en el relato ningún trazo oportunista, si no fuera por una cierta extrañeza al comprobar el anterior bagaje de su responsable en lo concerniente al revisionismo de clichés asociados al cine político visto por ejemplo en su anterior y notable La cordillera, film bastante más dotado de rigor y complejidad que el que nos ocupa. Por su parte, Un beau matin de Mia Hansen-Løve también indaga respecto al concepto de la emotividad, pero a través de una perspectiva totalmente distinta. La responsable de L’avenir traza un relato afectivo de tintes autobiográficos percibido como muy fiel a su propio imaginario, especialmente en relación con algo que se le suele dar bastante bien en lo que concierne a ir mostrando a través de pequeños matices una historia que se desarrolla de forma progresiva, sin apenas detenerse en la autocomplacencia o el aspaviento emocional. Aquí todo queda relacionado en función de un desorden emocional y un continuo estado de indeterminación por parte de la protagonista, percibido a través de una doble vertiente, la amorosa y la familiar, que derivan respectivamente en dependencias afectivas y filiales. Un cine de autenticidad que hacen de su modestia y moderación su mejor arma.
Otra presencia que suele ser preceptiva cada año en Perlas es la ganadora de la Palma de Oro de Cannes, en tal sentido seis años después de The Square, Ruben Östlund repetía comparecencia en San Sebastián con Triangle of Sadness, film segmentado en tres partes que viene a ser la quintaescencia de un autor con respecto a esa indagación marca de la casa, y de origen casi patológico, que retrata a través de la mirada del enfant terrible las miserias del primer mundo, aquí focalizada principalmente en los ambivalentes papeles jerárquicos de las clases sociales, en modo satírico y grotesco. Desafortunadamente el cine del realizador sueco, supuestamente malintencionado, tiene la innegable virtud de atesorar un gran sentido de la observación, que sin embargo no se ve correspondido con respecto a una exposición de brocha gorda, intuida por momentos como muy simplista, que parece estar bastante más preocupada en entretener a un público cómplice, entregado al gag de tono caricaturesco, que en desarrollar las interesantes reflexiones o el análisis político que se perciben en un cine que da la impresión de estar en un continuo regocijo de sí mismo. Dos fueron los documentales musicales que se pudieron ver este año en San Sebastián, por una parte el extraordinario Meet Me in the Bathroom presente en la sección Zabaltegi-Tabakalera y por otra, el no menos interesante y exuberante retrato multimedia Moonage Daydream, a cargo de Brett Morgen (Kurt Cobain: Montage of Heck 2015), acertado trabajo de no ficción, que prescinde de la prototípica historia cronológica, que termina siendo tan camaleónico en sus formas como fue el propio David Bowie, indiscutiblemente uno de los artistas musicales más poliédrico e influyente de todos los tiempos. La única pena que le produce a un servidor el visionado de este meritorio documental, de generosa sobrecarga sensorial expuesta casi a modo de viaje lisérgico que obvia recursos y clichés característicos del género, es no tener ocasión de poder verlo en formato IMAX con sus 48 canciones remasterizadas, por lo demás todo bien, cualquier tipo de pleitesía al genio en forma de trabajo audiovisual es por descontado bienvenido.
Tras su paso por Venecia, Alejandro González Iñárritu, con el respaldo de Netflix, desembarcaba en Donostia con la determinación de llegar a lo más alto con Bardo, propuesta tan desmesurada y ambiciosa como discutible, que toma referencias y puntos de partida de, por ejemplo, y por aquello de ponernos algo en contexto, el 8 ½  o Amarcord de Fellini o el Synecdoche, New York de Charlie Kaufman, a la hora de hablarnos del propio pasado del autor bajo la fórmula del todo vale. Película en la que a lo largo de sus casi tres horas de duración nos deja claro que el alter ego de Iñárritu es el epicentro neurálgico de una historia que transita a modo de biografía emocional por los límites de la realidad y los sueños, el resultado final termina siendo más un indigesto muestrario de onirismo que una lúcida disección de las heridas de un país como México. Un relato que fracasa estrepitosamente a partir de un intento de autocomplacencia más direccionado finalmente al exceso efectista, e incluso narcisista, en lugar de intentar exponer algún halo de verdad a través de unas imágenes percibidas como inertes. En las antípodas de sus formas y su correspondiente contenido, y por aquello de intentar contextualizar un poco, según qué nuevas autorías ególatras con otras mucho más sólidas y pretéritas de una película de Iñárritu, se presentó la última película de los hermanos Dardenne, Tori et Lokita, cine en apariencia sencillo, pero construido sobre la base de la emoción y no las ínfulas. Aunque la fórmula pueda parecer en un principio la misma de siempre, en los Dardenne se percibe una interesante evolución hacia lo pesimista con referencia a un cine social que va bastante más allá de su propio enunciado, aquí la historia de dos jóvenes inmigrantes africanos enfrentados a la maldad de un sistema adyacente a esa Europa del bienestar que alimenta de forma soterrada la delincuencia y la explotación. Cine ético y digno construido desde el silencio que no busca la complicidad en su función de detenerse más en las miradas que en los gestos, cuyo cometido es hacernos ver desde otra perspectiva, y a través de una solvencia y precisión suficientemente contrastada, la realidad de una oscuridad social que nos rodea en nuestro día a día.
Recuperando tres títulos patrios dejados en el tintero en nuestra anterior crónica, Perlas presentó posiblemente las dos mejores películas españolas de este prolífico 2022, en cuanto a nombres consagrados, por un lado, una de las cumbres del cine español de este año se mire por donde se mire, es el nuevo trabajo tras las cámaras de Rodrigo Sorogoyen,  As bestas, película que recurre a conceptos propios de ese tensional thriller rural, por momentos derivativos del western, visto en obras como Straw Dogs de Sam Peckinpah o la reivindicable The BackWoods de Koldo Serra, a la hora de estructurar un relato ubicado en la Galicia caníbal, en donde predomina un duro clima de zozobra a raíz de una disputa de índole personal que con el paso del tiempo irá a más. Lástima que llegados a un determinado momento de metraje el responsable de El reino decide hacer dos películas en una vertebrando la trama entre diferentes nociones de lo masculino y lo femenino, algo que termina por adherir al tramo final una fuerte carga de trascendencia dramática al relato de género. Por fortuna aquí no se atisba impostura en ningún lado, aunque sí una considerable arritmia narrativa. Con todo, los primeros noventa minutos de As bestas suponen, con diferencia, el punto más alto de la trayectoria de Sorogoyen. Por otro lado, tras su paso por la Berlinale de Un año, una noche, basado en el libro Paz, amor y Death metal, de Ramón González, Isaki Lacuesta explora la experiencia del superviviente a través de las consecuencias emocionales acaecidas tras el atentado terrorista en el local Bataclan de París, lo hace, y en parte, esa es su gran virtud, pues evita el trazo sensacionalista, a través del camino menos complaciente y tremendista posible a la hora de estructurar un dispositivo narrativo deconstruido en distintos tiempos. En tal sentido Un año, una noche, como drama psicológico unitario que es, no deja de ser un meritorio tratado acerca de la descomposición de una pareja y esa huella indiscernible, que posiblemente acompañe en mayor o menor medida siempre, derivada de un hecho traumático que habla principalmente del miedo en todas sus representaciones, a través de lo sugerido en donde se nos sitúa en distintas fases de ese estado mental como el duelo inicial, la fatídica memoria y finalmente la tan ansiada catarsis. Otra película que de alguna manera también habla sobre los oscuros resquicios de la memoria fue Los renglones torcidos de Dios de Oriol Paulo, película que parte de una premisa similar a la fundamental Shock Corridor de Samuel Fuller, y que vino a cubrir esa cuota de comercialidad, a veces tan necesaria, por aquello de los equilibrios temáticos, en los certámenes de cine. Una ostentosa adaptación de la popular novela de Luca de Tena, que en su traslación en imágenes carece de un orden que pueda ser percibido como lógico y verosímil, con relación a algo que posiblemente funcione a un nivel literario, pero no a uno cinematográfico. Película plagada de un excesivo número de giros argumentales y puntos de vista divergentes que parece prescindir de cualquier posibilidad de lo real a favor del concepto reiterante de lo delirante, con todas las connotaciones que pueda atesorar para bien, pero sobre todo para mal en el caso que nos ocupa, tal término.

 

Nuevos Directores
New Directors, una de las secciones que más sentido tiene en un festival de las características del Zinemaldia, presentó, como suele ser habitual en estos últimos años, un interesante muestrario de nuevas autorías, algunas de ellas muy a tener en cuenta en un futuro no muy lejano, como por ejemplo la vista en Foudre, ópera prima de la realizadora suiza Carmen Jaquier, que nos plantea cómo algunos tabúes del pasado siguen estando de alguna manera vigentes hoy en día con respecto a pasiones emocionales y sexuales que no pueden expresarse de forma libre, pues en un principio van contra la norma dictada. En la película, que nos sitúa en el verano de 1900 en una aldea en los Alpes suizos, vemos como una adolescente ha de regresar a un entorno rural familiar debido a la repentina muerte de su hermana mayor. A través de una atmosfera de tono opresivo asistimos a esa consabida confrontación antagónica entre los valores conservadores, adyacentes al cristianismo hermético, y una mentalidad joven, y aún virginal, que todavía no ha sucumbido a dicho dogma opresivo, narrado a través de un relato que recurre al misticismo visual a la hora de mostrar el emocional descubrimiento de alguien que se siente amado por primera vez, y la libertad que todo ello puede otorgar. Por su parte, desde una cinematografía tan exigua en títulos como es la nicaragüense, se proyectó la primera película de ficción dirigida por una mujer de dicho país, La hija de todas las rabias de Laura Baumeister, que recurre al relato fábula con relación a ese imaginario infantil tan proclive al escapismo onírico del concepto de la miseria y la pobreza extrema, vistos a través de unos ojos inocentes, aquí con una fábrica de reciclaje de basura como principal escenario. Representación de un realismo mágico, muy en consonancia con el Beasts of the Southern Wild de Benh Zeitlin, por aquello de ponernos un poco en contexto, que a través de ese a veces pantanoso terreno del miserabilismo, nos muestra cómo lo bello se abre camino entre lo feo, a partir de un mundo propio que el infante logra crear.
Empieza a ser habitual que nuevas autorías provenientes del territorio asiático empiecen a incidir en problemáticas colindantes a personas de una cierta edad pertenecientes a unas sociedades plagadas de prejuicios, si el pasado año, y también dentro de la sección New Directors, la china Gull (crítica aquí) nos mostraba el viacrucis social que tenía que afrontar una mujer de 61 años víctima de una violación, la coreana Jeong-sun no deja de ser una muestra casi coetánea que nos muestra un caso bastante similar, en esta ocasión sobre la filtración de unas fotos indiscretas pertenecientes a una mujer de más de cincuenta años. A tal respecto, la ópera prima de Jeong Ji-hye sigue al pie de la letra un cine que se ampara en postulados de denuncia social referidos a estigmas morales ocasionados por la actual exposición en redes de la intimidad, en este caso ubicado en el ámbito laboral, con la particularidad de exponer como la estabilidad de una persona de una cierta edad se derrumba de forma repentina con el concepto de la vergüenza como tema central. Lástima que se perciba una autoría de laboratorio en lo concerniente a una narrativa de ritmo farragoso respecto a su intención de mostrarnos una cotidianidad que retrasa hasta lo indecible la llegada del asunto central de la historia. Por su parte Fifi, ganadora del Premio Nuevos directores, se centra en ese concepto recurrente, que al cine francés se le suele dar tan bien, que trata la llegada de la madurez en la edad juvenil, ubicada evidentemente en verano. El relato urdido por Jeanne Aslan y Paul Saintillan nos plantea una sencilla y fluida historia sobre el significado de los vínculos y el crecimiento emocional, también la referida a la brecha social que separa dos mundos distintos dentro de la adolescencia a un nivel socioeconómico, a través de un relato finiquitado como es preceptivo al final del periodo estival, una vez que se imponga la fría perspectiva ocasionada por la distancia y el tiempo. Película ingeniosa en su cometido en mostrar cómo se supera una etapa vital y complicada de la vida, teniendo la gran virtud de salir bastante airosa del temido coming of age festivalero.
Dirigida a tres bandas por Masahiko Sato, Yutaro Seki y Kentaro Hirase, e interpretada por Teruyuki Kagawa, uno de los rostros más perturbadores que ha dado el cine nipón en estos últimos años, y del cual Kiyoshi Kurosawa ha sabido sacar un generoso provecho, la japonesa Miyamatsu to Yamashita/ Roleless fue otra de las estimulantes sorpresas vistas este año en New Directors, cinta que nos plantea interesantes reflexiones con relación al significado y el sentido de la naturaleza fílmica. Película ovni de tono pausado e inteligente en lo concerniente a su utilización de la elipsis, que coloca al espectador en un continuo desconcierto a la hora de discernir qué es realidad y qué es ficción. La historia nos presenta a un hombre de apariencia gris, que trabaja como extra en todas las películas en las que puede, y que está empeñado en morir de forma sistemática en esa simulación no real, evidentemente detrás de todo ello anida un trauma sobre la no identidad en relación con un relato en donde se atisban fragmentos de lo que fue una vida pretérita, aquí visualizados en forma de papeles vacíos que pueden representar el no querer asumir un pasado, muy a semejanza del protagonista de Memento de Christopher Nolan. Por su parte Chevalier Noir nos retrata el periplo de la juventud de Teherán a través de una historia que parte del concepto del drama familiar intergeneracional, a partir de dicho enunciado la película del debutante Emad Aleebrahim-Dehkordi nos muestra el día a día de dos hermanos que se enfrentan, cada uno a su manera, al continuo estado de limbo en el que parece encontrarse su generación. Chevalier Noir representa a la perfección ese cine de tesis orquestado por autores formados cinematográficamente lejos de su país de origen que deciden volver a sus orígenes realizando trabajos que, pese a su corrección, a la hora de mostrar un enfoque realista de las contradicciones actuales de la sociedad iraní, recurren a una serie de símbolos visuales y subrayados narrativos demasiados evidentes.  Una mirada, la de Ali Abbasi en la decepcionante Holy Spider, sería otro buen ejemplo de ello, que pese a estar en un principio amparada en lo autóctono, termina apelando a un trazo de índole mucho más globalizador e incluso industrial. A tal respecto un servidor, puesto a elegir, echa en falta aquel cine autoral iraní de los años noventa, en donde realizadores como, por ejemplo Abbas Kiarostami o Mohsen Makhmalbaf, nos ofrecían unas miradas mucho más personalizadas y sólidas, y lo que es aún más importante, más arriesgadas.
Las secuelas sociales y emocionales que subyacen en territorios en donde ha ocurrido algún conflicto bélico también suele ser un temario bastante recurrente dentro de la sección New Directors, referente a eso, Carbon, del realizador moldavo Ion Borş, se fundamenta sobre el absurdo y el sinsentido causado durante la posguerra. Situada en la Moldavia del año 1992 a pocos días de celebrarse el primer aniversario de su independencia de la Unión Soviética, la película nos ofrece una mirada con una ironía de tono casi berlanguiano de la transición, una suerte de road movie en donde los dos personajes principales intentan dar una digna sepultura al cuerpo carbonizado de un desconocido. La metáfora final contra el nuevo sistema burocrático terminará siendo tan liviana en su desarrollo, con un estilo cómico derivado de la desventura, como predecible y poco trascendente a la hora de dar a conocer un determinado contexto y su correspondiente trasfondo. Mucho más interesante y compleja con relación a las raíces de la disidencia resulta ser la ópera prima del croata Josip Zuvan Garbura, una alegoría mucho más sutil, en esta ocasión el escenario también deviene como hostil, ya no solo por la herencia recibida del conflicto armado, sino también por los protagonistas, dos familias vecinas cuyas rencillas se cimentan y agrandan a través del anecdotario a lo personal,  donde subyace un desequilibrio que genera una inevitable tensión y filtración del odio que irá en aumento conforme avance la trama. Las diferentes visiones que anidan en la sociedad croata, principalmente con respecto a la tradición y supuesta modernidad, quedarán expuestas a través de la mirada de dos niños, perspectiva que rehúye por fortuna cualquier directriz derivada del coming-of-age al uso, estando más dirigida a mostrarnos cómo la toxicidad heredada generacionalmente intenta invadir territorios reservados en un principio para la inocencia.
ZabaltegiTabakalera
Una sección completamente abierta a diversos formatos y temáticas suele correr el peligro de convertirse en una especie de cajón de sastre, si no se sabe adecuar con cierto rigor lo que es su selección, a tal respecto Zabaltegi-Tabakalera en estos últimos años se ha convertido en un apartado tan interesante con relación a las propuestas exhibidas, como algo errática con respecto a la presencia de según qué tipo de concesiones poco dadas al riesgo o a la experimentación. En Piaffe, ópera prima de la realizadora alemana Ann Orense, al menos se puede atisbar una cierta valentía y arrojo en lo concerniente a su condición de artificio fílmico, expuesto a través de tonos eróticos y sensoriales que cuestionan conceptos sobre la naturaleza de la sexualidad, a pesar de un osado planteamiento inicial, termina siendo bastante más simple de lo que pueda aparentar en un principio. Piaffe gira en torno a la sempiterna búsqueda de una identidad que finalmente consigue materializarse, muy a la manera del Dogs Don’t Wear Pants de J-P Valkeapäa, gracias al fetichismo y al sometimiento derivado de ello, aquí semejante a la relación existente entre un jinete y un caballo; el problema viene dado por cómo dichos artilugios, de claras y muy evidentes concomitancias “arty”, dinamitan por completo el concepto de una narrativa que termina siendo esclava de ser hilarante, aunque de forma involuntaria. Por su parte Mutzenbacher, de la documentalista Ruth Beckermann, nos sitúa en una audición para hombres de entre 16 y 99 años ubicada en una antigua fábrica adornada para la ocasión con un sofá rosa en donde se requiere de la voluntad del entrevistado para comprometerse abiertamente con el tema y el lenguaje de las palabras escritas en una página en donde se reproducen textos de la escandalosa novela publicada anónimamente en 1906 Josefine Mutzenbacher. Mutzenbacher gira en torno a un contexto documental de prueba, en donde asistimos a una perspectiva masculina de un polémico texto, de cómo este siempre cambia de perspectiva cuando se lee en voz alta, aquí a partir de una exploración diversa y en parte inteligente con respecto a cómo perciben los hombres esa extrema sexualidad, curiosamente en unos tiempos en donde parece que ciertos conceptos tradicionales de la masculinidad se hallan en una crisis de identidad.
Curiosamente este año en Zabaltegi-Tabakalera lo más interesante vino en forma de cortos y mediometrajes, la mayoría de ellos a cargo de autorías de prestigio, como por ejemplo la de Peter Strickland, que este mismo año presentaba en el pasado Festival de Berlín ese maravilloso desvarío que es Flux Gourmet. En Blank Narcissus (Passion of the Swamp), que evoca intencionadamente al cine de Michael Powell, se nos narra en apenas 12 minutos un ejercicio de rememoración mediante la voz en off de un veterano director de cine porno que contempla de forma pretérita una antigua relación amorosa con uno de sus actores. Ejercicio de planteamiento sencillo que basa principalmente su razón de ser en lo manierista y atmosférico de un trabajo en donde se perciben un abrupto contraste entre la imagen y el sonido expuesto a través de una dialéctica intuida como juguetona que cuestiona según qué tipo de límites, todo ello a propósito del posicionamiento de un cineasta cuyo estilo continua siendo inalterable, pese a atisbarse en sus últimos trabajos una inquieta búsqueda a la hora de intentar experimentar nuevas vías narrativas. Por su parte, el extraordinario cortometraje A Short Story nos trae de vuelta cuatro años después de Long Day’s Journey Into Night de Bi Gan el tono más esteta a través de una sucesión de imágenes expuestas a modo de hipnótica fábula gatuna que es plenamente fiel al sugerente imaginario de su autor. Un relato que en unos escasos 15 minutos de duración nos propone, respecto a la inequívoca condición de prestidigitador visual de Bi Gan, un sinfín de fascinantes subtramas visuales de talante surrealista que requieren de una aplicada labor de descifrado por parte del espectador.
Para dar por finalizada esta doble crónica de todo lo visto en el Zinemaldia 2022, dos películas que tuvieron un acomodo en sesiones especiales del festival. Por un lado y con motivo del Premio Donostia otorgado a la actriz Juliette Binoche,  presente en el film de ese indiscutible referente que es Claire Denis, que este mismo año cuenta también en su haber con la notable Stars at Noon, presentó Avec amour et acharnement, película que adapta una novela de la escritora francesa Christine Angot, y que representa a la perfección el ideario fílmico de una autora excepcional que maneja como nadie un cine plagado de impulsos y poco proclive a la explicación fácil para el espectador, y eso para los fieles seguidores, no deja de ser un auténtico festín. Película adulta e incorruptible que recurre a una corporalidad aquí expuesta a través de una perversa elipsis que se desdobla a modo de un estado mental que deconstruye un romance a tres. Una historia alejada de cualquier tipo de convencionalismos que indaga en las relaciones emocionales como algo complejo, ambiguo y contradictorio con respecto al pensamiento pasional e irracional que deriva del deseo. Por su parte y dentro de ese evento denominado Película Sorpresa, Blonde de Andrew Dominik, que adapta de forma inteligente una novela escrita en el año 2000 por Joyce Carol Oates, y expone a modo de producto kamikaze una historia que transita por el reverso oscuro del biopic al uso, respecto a una visión personalizada, por la escritora y el cineasta, del personaje de Marilyn Monroe / Norma Jeane. A través de un loable trabajo técnico, en donde se mezclan tonos, atmósferas y formatos, se desmitifica el sueño americano y al mito en forma de pesadilla, funcionando incluso como una suerte de fantasía de rescate, resuelta en una media hora final que linda con conceptos propios del cine de terror. En realidad, aquí no hay ningún tipo de relato de auge y caída, tampoco un tratado sobre el poder destructivo ocasionado por la fama, pues la herida se percibe desde un principio, y sí un tremebundo retrato sobre la angustia y el abismo a la hora de ofrecernos la representación de una realidad que sabe expresar bien lo que fue la fragilidad de un icono popular.

 

Palmarés

 Concha de Oro a Mejor Película: ‘Los reyes del mundo’, de Laura Mora

Concha de Plata a la Mejor Dirección: Genki Kawamura por ‘A hundred flowers’

Concha de Plata a Mejor Interpretación Principal: Carla Quílez por ‘La maternal’ y Paul Kircher por ‘Le Lycéen’

Concha de Plata a Mejor Interpretación de Reparto: Renata Lerman por ‘El suplente’

Premio Especial del Jurado: ‘Runner’ de Marian Mathias

Premio del Jurado a Mejor Guion: Dong Yun Zhou y Wang Chao por ‘A woman’

Premio del Jurado a Mejor Fotografía: Manuel Abramovich por ‘Pornomelancolía’

Premio Nuev@s Director@s: ‘Fifi’, de Jeanne Aslan y Paul Saintillan

Mención Especial Nuev@s Director»s: ‘On either sides of the pond’

Premio Horizontes: ‘Tengo sueños eléctricos’, de Valentina Maurel

Premio Zabaltegi: ‘Godland’, de Hlynur Pálmason

Premio del público: ‘Argentina 1985’, de Santiago Mitre

Premio del público a la mejor película europea: ‘As Bestas’, de Rodrigo Sorogoyen

Premio Irizar al cine vasco: ‘Maixa

Premio Nest: ‘Montaña azul’

Premio Nest (Mención especial): ‘Anabase’

 

 

 

La Casa Encendida: Festival Márgenes 2022

Festival dedicado al cine contemporáneo, con especial atención a propuestas innovadoras y arriesgadas que combinan talento emergente y consagrado. La Casa Encendida acoge la programación que incluye formatos como shows A/V, performances, conciertos, charlas, encuentros y sesiones infantiles.
En esta 12ª edición, que se celebrará del 22 al 27 de noviembre, el Festival se internacionaliza y expande su programación hacia lo performativo con especial interés en la convergencia entre otras artes visuales y el arte sonoro. En su programación cuenta con grandes nombres del cine europeo como Guiraudie, Diop, Bonello, Mazuy, Sokurov o Seidl al tiempo que sigue apoyando el cine español e iberoamericano. En esa expansión hacia interdisciplinariedad y la apertura a nuevos lenguajes artísticos, la programación contará con la performance Umbráfono de Enrique del Castillo y los live AV de Holy Other & Pedro Maia, Myriam Bleau, Alex Augier, Artur M Puga & Shoeg, que se presentan como estreno en Madrid.
Las propuestas performáticas del Festival, se ubican en la convergencia entre el arte sonoro y las artes visuales, un espacio de creación que trasciende la sala convencional de cine, y están vinculados al programa Paisajes Alterados que reflexiona en torno al concepto postnaturaleza con Joan Fontcuberta, el Instituto de Estudios Postnaturales y otras artistas.
El programa para público infantil Márgenes LaFamily, este año presenta una sesión de cine experimental en 16mm y artesanal a través del que imaginar otras formas de mirar la naturaleza.
La Casa Encendida acoge, además, la 8ª edición del laboratorio de desarrollo de proyectos de Márgenes cuyo objetivo principal es apoyar el desarrollo, la producción y distribución del cine independiente. Desde esta edición, cuenta con un programa doble articulado a través de WORK/DESARROLLO y WORK/IN PROGRESS. Ambos ofrecen un espacio de profesionalización y acompañamiento artístico para fomentar el tejido industrial y creativo del cine español e iberoamericano con particular atención a aquellas propuestas que exploran caminos creativos y fórmulas de producción no tradicionales. Además, MRG//WORK vuelve a formar parte del programa de residencias RAW, fruto de la colaboración junto con el Festival Internacional de Cine de Gijón y DocLisboa y que se abre también al territorio de la investigación y la crítica.
Los proyectos seleccionados para el MÁRGENES / WORK 2022 son:
MÁRGENES/WORK DESARROLLO:
  • Alguien camina sobre tu tumba, de Clara Sanz (España)
  • Anna Borges do Sacramento, de Aída Bueno Sarduy (Argentina/Brasil/Portugal/España)
  • Donde estés será mi hogar, de Lionel Braverman (España)
  • M-X, de Iván Blanco (España)
MÁRGENES/WORK IN PROGRESS:
  • Deuses de pedra, de Iván Castiñeiras (España)
  • Die blaue Blume im Land der Technik, de Albert garcía-Alzorriz (España)
  • Hija del volcán, de Jenifer de la Rosa (España, México)
  • La Parra, de Alberto Gracia (España)
  • On the go, de María Royo y Julia De Castro (España)
  • Samsara, de Lois Patiño (España)
Gracias al impulso de la Fundación Montemadrid, MÁRGENES / WORK concede el Premio a la Creación Audiovisual La Casa Encendida, dotado con 9.000€ y que tiene como objetivo apoyar la creación audiovisual independiente y el talento emergente.
La película ganadora de este premio en la edición 2019, Sobre las nubes, de la argentina María Aparicio, podrá verse por primera vez en Madrid en una sesión especial el domingo 27.
Programación
24 noviembre
Conciertos, Audiovisuales Artur M Puga & Shoeg + Myriam Bleau
Precio: 12.00 €
25 noviembre
Conciertos, Audiovisuales Alex Augier ft. hex/A\ + Holy Other & Pedro Maia ft. Lieve
Precio: 12.00 €
26 y 27 noviembre
Para niños y jóvenes, Cine, Audiovisuales Márgenes LaFamily: En un jardín secreto
Precio: 4.00 €
26 noviembre
Encuentros, Audiovisuales Paisajes alterados
Gratuito
26 noviembre
Conciertos, Audiovisuales ‘Umbráfono’, de Enrique del Castillo
Gratuito
27 noviembre
Cine, Audiovisuales ‘Sobre las nubes’, de María Aparicio
Precio: 4.00 €

Hacia otra historia del cine europeo

‘La Habanera’, una película rodada por Douglas Sirk antes de exiliarse en Estados Unidos, y ‘Lumière’, el desconocido debut como directora de la legendaria actriz Jeanne Moreau, se presentarán en copias recientemente restauradas
El taller ‘Programming European Heritage at Film Festivals’ reunirá los días 8 y 9 de noviembre en el CICUS a representantes de filmotecas y archivos europeos para reflexionar sobre la preservación y difusión del patrimonio fílmico.
El Festival de Sevilla vuelve a poner de manifiesto en su 19ª edición, que se celebrará del 4 al 12 de noviembre, su vocación de servir de espacio de reflexión cinematográfica y de difusión del patrimonio fílmico. Creada el año pasado con el propósito de repensar el canon y visibilizar películas que en su momento fueron injustamente olvidadas, acalladas por la censura, obviadas por cuestiones geográficas –en el caso de tantos creadores del otro lado del Telón de Acero cuando éste permanecía en pie– o de género –como les ocurrió a tantas mujeres cineastas–, la sección Hacia otra historia del cine europeo ofrecerá en su segunda convocatoria una selección de ocho títulos que se proyectarán por primera vez en España en sus copias recientemente restauradas.
Con el convencimiento de que la historia no es ni puede ser algo estático, el Festival de Sevilla, a través de esta sección, aspira a generar un debate enriquecedor e impulsar una historiografía del cine viva y crítica con los discursos hegemónicos. O lo que es lo mismo: un proceso en el que nunca se deja de investigar para sacar a la luz lo desconocido, reevaluar lo incomprendido o reinterpretar lo que parece inamovible.
Esta iniciativa, única en el panorama de festivales de cine españoles, se lleva a cabo este año con la colaboración de Europe Direct Sevilla y de una serie de filmotecas y archivos de toda Europa que juegan un papel esencial a la hora de preservar y difundir el legado cinematográfico del continente. Entre ellas se encuentran, en esta edición, la Filmoteca Española, el National Institute Film Hungary, el Greek Film Archive, la Friedrich Wilhelm Murnau Foundation o el EyeFilm Museum de Ámsterdam.
Al acercar al público actual películas relevantes y sin embargo muy poco conocidas, Hacia otra historia del cine europeo plantea también una reflexión sobre el papel que pueden desempeñar los festivales no sólo como plataformas para la exhibición de la creación contemporánea, sino también como impulsores de esta reevaluación permanente del canon dominante y como divulgadores fundamentales del ingente patrimonio cinematográfico europeo.

La Habanera

Douglas Sirk y Jeanne Moreau
Ejemplo elocuente del espíritu al que responde esta sección es uno de los grandes títulos programados dentro de ella esta edición, La Habanera (1937), una de las películas más relevantes rodadas en el marco del sistema de los estudios UFA, que gozó de un enorme éxito popular en la Alemania inmediatamente anterior a la Segunda Guerra Mundial. Último trabajo de su director, Detlef Sierck, antes de exiliarse en Estados Unidos ante el imparable avance del horror nazi y pasar a la historia como Douglas Sirk, este título prefigura los rasgos estilísticos que lo convertirían en el gran maestro del melodrama hollywoodiense. Se trata, como sería habitual en adelante en su obra, de una historia narrada desde el punto de vista de una mujer que desafía la norma: esta vez, una que se desenvuelve entre terratenientes y políticos corruptos en un exotizado Puerto Rico que en realidad era la isla de Tenerife, donde se rodó la película.
Otro plato fuerte de Hacia otra historia del cine europeo lleva el nombre de Jeanne Moreau, pero no como intérprete, sino como directora. Lumière (1976) es la primera de las tres películas que realizaría tras la cámara y que quedarían eclipsadas por su condición de actriz legendaria e imprescindible del cine francés. En este rotundo debut como autora, Moreau, que también actuaba en el film, convocó a tres compañeras (Lucía Bosé, Francine Racette y Caroline Cartier) para entregar una obra sobre cuatro actrices en distintos estadios de sus carreras que se reúnen en una lujosa casa de campo para hablar de su oficio y de asuntos personales. Se trata de un título muy desconocido pese a su carácter visionario, pues se adelantó a un género hoy tan en boga como la autoficción.
Joyas ocultas tras el Telón de Acero
The long farewell, terminada en 1971 pero estrenada en 1987, con la perestroika en ya marcha, es una de las cimas de Kira Muratova, cineasta ucraniana fallecida en 2018 y autora clave para entender el cine soviético. En esta película la directora se detiene a observar el fuerte apego de una madre soltera hacia su hijo, una historia que podría haber agradado a las autoridades soviéticas de no ser por la libertad estética y la experimentación formal de las que hacía gala la autora, lo que representaba una inconveniente desafección hacia el realismo socialista y los discursos férreamente programáticos que fomentaba el poder.
La de la directora húngara Judit Ember es una de esas recuperaciones necesarias, ya que encarna paradigmáticamente la suerte de tantas mujeres cineastas a lo largo de la historia, relegadas, pese a sus virtudes artísticas, a un lugar secundario o, en el caso de Ember, casi totalmente invisible, en gran medida por el ensañamiento censor que padeció. Mistletoes (1971) ilustra el profundo interés por los individuos más vulnerables de la sociedad que siempre movió a la cineasta, perteneciente a una generación apasionante del cine húngaro de la que Béla Tarr es su exponente más emblemático. En un híbrido de documental y ficción, Ember retrata aquí la vida de tres generaciones de mujeres de etnia gitana, a las que da la voz y la dignidad que las autoridades les negaban.
Dentro del antiguo bloque soviético surgió también Karel Kachyňa, uno de los más importantes representantes de la Nueva Ola checoslovaca. En The ear (1970) acompañamos en su día a día a un funcionario que empieza a ser objeto de sospecha y ostracismo. Con potentes ecos orwellianos, Kachyňa firmó una rotunda denuncia de la opresión ejercida por los Estados paranoicos e hipervigilantes de la órbita soviética, una osadía que pagó teniendo que esperar hasta 1990, cuando cayó el gobierno comunista de la todavía unida Checoslovaquia, para ver el estreno de la película en el marco de la Sección Oficial del Festival de Cannes.

The long farewell

Entre la censura y la incomprensión
Figura clave de la Ola Negra yugoslava junto a nombres como Dušan Makavejev o Želimir Žilnik, el serbio Aleksandar Petrović logró trascender el restringido circuito de la cinefilia militante para gozar de un gran reconocimiento popular gracias a títulos como Encontré zíngaros felices (1967) y Tri (1965), ambas nominadas al Oscar a la mejor película extranjera en su momento. En el Festival de Sevilla se mostrará la última de ellas, un clásico no suficientemente reconocido del cine bélico que postula una dura crítica contra el patriotismo y que rezuma modernidad formal y clarividencia política en su visión de la guerra a través de un antihéroe.
La selección de Hacia otra historia del cine europeo se completa con otros dos títulos procedentes de Grecia y los Países Bajos. Face to face (1966) es una película de Robert Manthoulis, perteneciente a una generación dorada de cineastas griegos que vivió su auge en los años 60, cuando en paralelo al cine comercial surgieron figuras que agitaron el panorama de su país y abrieron un camino que luego transitarían célebres directores de hornadas posteriores como Theo Angelopoulos. La película trae al frente los espinosos temas de la lucha de clases y la desmedida explotación urbanística en la Atenas de los 60. Tras el golpe de Estado de 1967 que desembocó en una dictadura militar, la producción fue censurada y Manthoulis se vio abocado al exilio en Francia tras las declaraciones en contra de la junta militar que hizo en el estreno de la película en Cannes.
Por su parte, A woman like Eve (1979), de Nouchka van Brakel, narra la historia de dos mujeres que buscan su lugar en el mundo mientras se enfrentan a una encrucijada existencial. Protagonizada por dos grandes actrices, Monique van de Ven (habitual de Paul Verhoeven en su etapa previa a Hollywood) y Maria Schneider, la película fue recibida con recelo en su día debido a la naturalidad con la que la cineasta retrataba los avatares de una relación lésbica, así como el sexo al margen de los estándares de la representación heteronormativa. Desdeñada por lo que muchos consideraron meros “panfletos”, Van Brakel permaneció sin embargo firme en su discurso, inmune a la estigmatización que el movimiento feminista sufría entonces entre algunos sectores de la sociedad. Años después, se convertiría en la primera mujer en entrar en la Academia del Cine holandesa.

Tri

Un taller para la reflexión
La sección Hacia otra historia del cine europeo no se limitará a la proyección de películas. También se celebrará el taller Programming European Heritage at Film Festivals, organizado por la Filmoteca Española y el Festival de Sevilla. Este evento se celebrará los días 8 y 9 de noviembre en el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla, con la participación de representantes de archivos europeos como el EyeFilm Museum de Ámsterdam, la Cineteca de Bolonia o la Filmoteca Nacional de Estonia, que explicarán el papel de estas entidades en la preservación y recuperación de la memoria del cine europeo, así como la importancia de los festivales como agentes esenciales en la divulgación de este patrimonio cultural.
HACIA OTRA HISTORIA DEL CINE EUROPEO

La Habanera (Detlef Sierck, Alemania, 1937)
Lumière (Jeanne Moreau, Francia, 1976)
The long farewell (Kira Muratova, antigua Unión Soviética, 1971)
Mistletoes (Judit Ember, Hungría, 1978)
The ear (Karel Kachyňa, antigua Checoslovaquia, 1970)
Tri (Aleksandar Petrović, Croacia, 1965)
Face to face (Robert Manthoulis, Grecia, 1966)
A woman like Eve (Nouchka van Brakel, Países Bajos, 1979)

 

Crónica Festival de San Sebastián 2022 (I)

Vuelta a la normalidad a través de un nuevo escenario

Del 16 al 24 de septiembre tuvo lugar la 70 edición de un Zinemaldia en donde se pudo recobrar una supuesta normalidad después de la excepcionalidad vivida en los dos últimos años, sin embargo este nuevo orden vino marcado por unos tiempos de inevitables y abruptos cambios relacionados con el ámbito cinematográfico, no solo en referencia a anecdotarios tales como la dolorosa eliminación física, supuestamente debido a motivos presupuestarios del catálogo, en realidad esa habitual presencia física de papel acompañada con las publicaciones de las retrospectivas no dejaban de ser el único recuerdo tangible de lo que había sido una edición pretérita, sino también, y más importante, en relación con un nuevo escenario de consumo que inevitablemente afecta a la producción y distribución cinematográfica y el papel que pueda llegar a desempeñar de ahora en adelante los certámenes en lo concerniente a esta nueva  y vacilante situación. Ante tal panorama, el actual posicionamiento de los festivales de cine sigue siendo la de un mesurado impasse, los indicadores sugieren un augurio poco complaciente para la exhibición en salas comerciales y mucho más favorable en referencia a la producción cimentada desde las plataformas de streaming de visionado doméstico. Posiblemente esta nueva coyuntura dé lugar a un nuevo emplazamiento en lo relativo a la función y la importancia de los festivales de cine de cara al profesional y en especial al público, algo que en próximas ediciones tendrá que quedar claramente definido.

San Sebastián celebró su 70 aniversario de una forma austera con la exposición en el Centro Internacional de Cultura Contemporánea-Tabakalera  ‘Imagina un Festival’, muestra interactiva expuesta  a través de una veintena de pantallas que exhibieron un centenar de vídeos que suman más de 150 minutos de contenido sobre la historia de un festival que continua con su elogiable propósito de no renunciar a las retrospectivas, este año fue el turno del cineasta francés Claude Sautet a través del repaso exhaustivo a su trayectoria acompañada, como es preceptivo, por una publicación que supone una nueva colección de libros editados en colaboración con la Filmoteca Vasca. En cuanto a la programación de esta edición de San Sebastián, festival de festivales donde los haya y modelo perfecto de lo entendible como trabajo eficiente y proyección de empatía, sigue transitando en base a continuos, y a veces abruptos, equilibrios en lo relativo a la selección de películas y segmentación de secciones, especialmente en referencia a una sección oficial que este año se vio solventada, en cierta manera, por una importante representación de cine patrio aderezada con nombres ya consagrados, como por ejemplo Hong Sang-soo, Christophe Honoré o el austriaco Ulrich Seidl.

A continuación y cambiando un poco el esquema utilizado en el portal en pasada ediciones pasamos a detallar los títulos presentes en la Sección Oficial y el cine español dejando una segunda parte de la crónica para el análisis, igualmente pormenorizado, de todo lo que dieron de sí secciones paralelas del festival tales como New Directors, Perlas o Zabaltegi-Tabakalera.

 

El cine español al rescate

El pistoletazo de salida de esta 70 edición correspondió al nuevo trabajo tras las cámaras de Alberto Rodríguez Modelo 77, nueva indagación en el entramado sociopolítico de nuestro país a través de una crónica carcelaria que se vale de cierta ideología política a la hora de analizar el funcionamiento de dicho estamento en los albores de la transición, película con clara vocación de documento que carece de cierta cohesión interna, en referencia al irregular ensamblaje resultante de la reconstrucción histórica a modo de crónica social, el nacimiento de la COPEL,  con unos códigos genéricos que posiblemente tarden demasiado tiempo en hacer acto de aparición en el relato. Por su parte, Jaime Rosales con Girasoles silvestres abandona el trazo estético de anteriores trabajos suyos, ofreciendo la que posiblemente sea su obra narrativamente más asequible para el espectador,  un retrato de esa juventud periférica, con el concepto de la maternidad como epicentro, que busca con relación a un constante estado de fuga un lugar en el mundo y de paso abrazar un amor real mostrado a través del diario elíptico de una joven madre de dos niños y sus relaciones emotivas con tres personajes masculinos situada en tres tiempos distintos. Lástima que la propuesta sea finalmente esclava de un farragoso naturalismo introspectivo que parece más preocupado en detenerse a examinar la masculinidad toxica que en ofrecer un mayor rigor conceptual en referencia a la historia que pretende tratar.

Posiblemente la mejor película española de este año a competición fue La consagración de la primavera, historia donde nuevamente Fernando Franco, a través de esa aparente austeridad tan presente en todo su cine, plagado de pequeños detalles que no pretende aladear de ningún tipo de tesis y que nos trasporta a algo bastante más profundo de lo que pueda parecer en un principio en relación con un relato percibido a través de una vertiente dual que se vale de una premisa sobre la parálisis física para en realidad abordar otra parálisis, en este caso de índole emocional. Por su parte el director y guionista catalán Cesc Gay presentó en la gala de RTVE Historias para no contar, comedia coral de tono satírico narrado a través de cinco relatos independientes que indaga en situaciones cotidianas que giran principalmente a cerca del concepto de la infidelidad, el tono desinhibido y liviano hace de la propuesta un divertimento parcialmente original  plausible en su visionado en lo relativo a esa comicidad hacia el espectador que suele ser tan característica en el cine del responsable de Truman.

Como viene siendo habitual en los últimos años el audiovisual patrio presente en San Sebastián también tuvo su espacio para las series,  Apagón parte de una idea argumental bastante similar a su homóloga francesa L’effondrement, aquí el detonante viene dado por una tormenta solar en donde a través de cinco actos titulados Negación, Emergencia, Confrontación, Supervivencia y Equilibrio dirigidos respectivamente por Rodrigo Sorogoyen, Raúl Arévalo, Isa Campo, Alberto Rodríguez e Isaki Lacuesta se narra cómo puede ser  la vida, o el intento de ella, después de un colapso social. La lógica irregularidad del conjunto, al final se trata de una mirada personal sobre la condición de la raza humana y los dilemas morales a los que se enfrentan en una situación límite, queda parcialmente paliada por la solvencia de unos autores con relación a la labor de exponer una serie de reflexiones que por fortuna no caen en esa obviedad tan característica en este tipo de productos. Presente en la sección Zabaltegi-Tabakalera la ópera prima de Carlota Pereda, Cerdita, vino a cubrir de alguna manera esa cuota de cine patrio de claras connotaciones populares que asoma de vez en cuando en la programación de festivales como el de San Sebastián, casi a modo de desahogo supuestamente lúdico. Relato vertebrado entre el humor negro y un terror costumbrista rural que señala el acoso endémico que sufren las personas obesas y que en realidad no deja de ser una extensión del propio cortometraje dirigido anteriormente por la propia realizadora, que para mal contiene casi los mismos errores que su antecesora en referencia a una realización descuidada, que por momentos roza lo amateur, también una narrativa desequilibrada solo solventada a través de una entretenida parte final que abraza sin complejo ciertas costuras genéricas del slasher y la final girl a modo de festival catártico por parte del acosado.

 

Propuestas limítrofes hacia la cuota social

Dentro de la Sección Oficial a concurso, como claro denominador común,  muchas fueron las propuestas que indagaban a través de problemáticas de índole social, Runner, ópera prima de la estadounidense Marian Mathias, vendría a ser la quintaescencia del estoicismo narrativo, relato expuesto a través de la huida de una adolescente con el gótico norteamericano como escenario en donde nuevamente las formas, un gran rigor de los encuadres y el sentido expresivo de la imagen, que representa a una realizadora con una mirada propia, no termina de estar convenientemente acompasado con el contenido, algo obvio, de lo que se deriva un cine de un claro talante emergente, al que habrá que estar atento en un futuro. De Argentina vino el nuevo trabajo tras las cámaras de Diego Lerman, El suplente, película que indaga en ese subgénero del profesorado que sigue a pies juntillas patrones tan reconocibles como el referido al inicial rechazo del alumnado hacia el nuevo docente que termina en una comunión entre ellos derivada de la comprensión tanto de unos como del otro a modo de antesala del adoctrinamiento que aquí incorpora dialécticas supuestamente actuales a través de la descripción global que se hace de un barrio y un estatus social concreto. Cine honesto de buenas intenciones, tan legítimo como parcialmente intrascendente en el que se agradece la ausencia de una discursiva provista de tesis moral.

Por su parte la danesa Resten af livet vino a ser otra pieza de cámara de estilo farragoso que bascula en lo relativo a cómo afrontar un duelo familiar y las diferentes formas por parte de los miembros del grupo a la hora de encarar la perdida y acometer la posterior reinvención familiar. La reflexión termina deviniendo como gélida en prácticamente todos los ámbitos por los que transita, debido a una saturación en lo concerniente a su contención y en especial a la falta de emotividad del relato hacia sus personajes, algo que en teoría no tendría que ser negativo si no fuera por la sinergia que se crea con la falta de profundidad que se desprende de este tratado que indaga en la gestión de la pérdida. Otra de las óperas primas presentes este año a competición en San Sebastián fue la japonesa A Hundred Flowers (Mejor dirección) del hasta ahora productor y guionista Genki Kawamura, basándose en su propia novela, profundiza en la relación, con un fuerte trasfondo pretérito, de una madre con su hijo, con el concepto del perdón y la redención como eje principal de la historia. La cinta, con una inevitable influencia al imaginario fílmico de Ozu, utiliza el estigma del Alzheimer a la hora de mostrar a través de un complejo juego narrativo, y en parte virtuoso en lo relacionado a su vertiente estilística, un retrato del funcionamiento a veces caprichoso de nuestros propios recuerdos  en relación con un relato cuya falta de originalidad y excesiva corrección se ve en parte solventado por ese tipo de emotividad tan sutil y sin apenas alardes tan característico del cine japonés.

Otro tema bastante recurrente en esta edición del Zinemaldia fue la precariedad de las condiciones laborales del desfavorecido, en tal sentido lo más apreciable del film del portugués Marco Martins, Great Yarmouth: Provisional Figures, radica en su decidida no adscripción al consabido relato de impronta social al uso, en este caso la explotación de emigrantes lusos en una ciudad obrera de Inglaterra, marco de esta apreciable película, donde su realismo extremo poco dado a la concesión, termina dando la sensación de estar planteada casi a modo de una historia de terror en la que su sofisticada elaboración del sonido y la imagen, ojo a esa fotografía a cargo de João Ribeiro, nos remite casi a las antípodas del cine perpetrado por ejemplo por Ken Loach en lo relativo a las formas, aunque el mensaje sigue siendo el mismo, aquí de consonancias aún más atroces, si cabe, en lo concerniente a una sociedad capitalista de índole neoliberal que pisotea a los más humildes. Una de las absurdas polémicas que terminaron no siéndolo este año en San Sebastián vino de la mano de la película Pornomelancolía, en este caso las referidas las acusaciones vertidas por su protagonista, el actor porno Lalo Santos, por haberse sentido desprotegido psicológicamente durante el rodaje. La película no deja de ser un lánguido análisis, en donde se atisban temas interesantes que no terminan siendo convenientemente desarrollados, sobre la industria pornográfica a través de una sola mirada, la de su personaje principal. Cámara en mano y narrada a modo de diario personal el film se vertebra en dos direcciones, una menos interesante, la relacionada con la crítica sobre prácticas deshonestas, aquí con curiosas concomitancias meta, dentro del ámbito de dicha industria, y la algo más sugerente, aunque bastante más soterrada en el relato en relación a un vacío existencial de alguien que se siente solo ante la vida.

Siguiendo con el estigma del desfavorecido, la ganadora de la Concha de Oro a la Mejor Película, Los reyes del mundo, vendría a ser una versión afortunada de Los olvidados de Luis Buñuel, con claros ecos a referentes literarios como Lord of the Flies de William Golding o incluso, apurando mucho, los antecedentes al Heart of Darkness de Joseph Conrad. La narración, siguiendo patrones típicos de la road-movie, nos traslada al Medellín actual partiendo del concepto de la recuperación de la tierra prometida, en su día confiscada por los paramilitares. Película plagada de simbolismos con evidentes trazos neorrealistas y texturas hipnóticas, el nuevo trabajo tras las cámaras de la colombiana Laura Mora tiene la virtud de ser ese tipo de relato que parte de un compromiso honesto que atesora la virtud de prescindir de cualquier trazo de estética a favor de lo meramente instintivo y conmovedor a través de una utópica búsqueda que en realidad no deja de ser una huida. Para acabar este repaso de las películas a competición situadas dentro del ámbito social e histórico, la china A Woman, basada en la novela autobiográfica «Dream» de la escritora Zhang Xiu Zhen, nos ofrece un fresco histórico situado a través de un par de décadas respecto a un drama individual que transita acorde y casi en paralelo con las transformaciones políticas de un país. La película del veterano Wang Chao prioriza lo primero, dejando lo segundo como trasfondo de este correcto y clásico melodrama del proletariado, en donde las constantes elipsis temporales atenúan la densidad de un relato posiblemente demasiado pormenorizado en relación a la evolución emocional y social de una mujer, que termina siendo un fiel reflejo en paralelo de lo que termino siendo el desarrollo de la cultura china.

 

Impasse de autorías consagradas

Otras de las películas precedidas de cierta polémica y vetada en otros certámenes tras acusaciones de prácticas poco éticas durante su rodaje, fue el nuevo trabajo del austriaco Ulrich Seidl, una coyuntura que no deja de ser sintomática y que refleja el actual y preocupante estado de las cosas, pues Sparta resulta ser la película más suave y menos provocativa, en referencia a su tono por parte de un autor indudablemente incómodo, que aquí aborda un espinoso tema a través de una historia en donde asistimos a la visión poliédrica de un personaje con deseos miserables, pero que al mismo tiempo nos muestra un terrible tratado sobre el tormento interior que condena un deseo que deriva en soledad. El trabajo más austero de un Ulrich Seidl que no recurre a ningún tipo de elipsis, termina ofreciéndonos una interesante y bastante inteligente, reflexión sobre lo que supone vivir a través de una existencia atrapada. Por su parte el esforzado biopic Il Boemo vino a cubrir esa cuota a veces tan necesaria en certámenes como el Zinemaldia referida al cine académico de época. El realizador Petr Vaclav, que parte como principal referente del Amadeus de Milos Forman, nos sitúa en siglo XVIII a través de un relato de costuras ampulosas y suntuosas, que otorga a la música un papel primordial en un relato en donde asistimos al consabido auge y caída al más puro estilo Ícaro, en el caso que nos ocupa al relacionado con el compositor checo Josef Mysliveček, respecto a una historia de tono meticuloso y formas algo convencionales que calibra de forma relativamente involuntaria esa máxima que nos alerta de como el exceso de fama, sexo y demás menesteres, siempre ha sido a lo largo de la historia contraproducente a la hora de preservar el talento que ha llevado a todo ello.

Otro de los nombres ya consagrados que estuvieron presentes este año en San Sebastián fue el francés Christophe Honoré, que presento a competición Le lycéen, un tratado indigesto de raíces muy personales en modo coming-of-age donde se reconstruye ese tránsito vital que es la transformación en adulto con el trasfondo de la repentina pérdida de la figura paterna recurrida aquí a modo de materialización violenta del sufrimiento. El responsable de Chambre 212 se recrea de algo forma pomposa en la pesadumbre y el desconcierto adolescente, notable Paul Kircher, ofreciéndonos un relato de tono desaforado que por fortuna logra huir del característico trazo nostálgico, término que puede ser interpretado tanto de forma negativa como positiva en relación a ese a veces tan pantanoso terreno que suele tener el cometido de expresar en imágenes emociones y fragilidades varias ligadas en gran medida a un periodo particular de la adolescencia. Sebastián Lelio, por su parte y con el respaldo de Netflix, presentó The Wonder, adaptación de la novela homónima de Emma Donoghue que nos traslada al año 1862, siendo testigos de cómo una niña, pese a dejar de comer durante un largo periodo de tiempo, permanece milagrosamente viva y en un buen estado de salud. El espectador seguirá un trayecto en paralelo junto a una enfermera inglesa a la hora de desvelar el supuesto misterio. The Wonder, partiendo del principio irrefutable de la realidad como concepto básico de la existencia, termina siendo un relato parcialmente enfocado a ofrecer un drama de época con ciertas reminiscencias góticas y barrocas, especialmente en lo relativo a su faceta técnica a la hora de crear y mostrarnos una atmosfera percibida como asfixiante en lo concerniente a su calado emocional, labor esta que de alguna manera se ve algo empañada por la poca sutileza existente en ese eterno debate aquí presente entre ciencia y religión, siendo al final un relato demasiado predecible tanto en lo relacionado con su afiliación al alegato contra el fanatismo, como con respecto a su impostado y algo previsible truco final.

El prolífico Hong Sang-soo, que este mismo año presentó en la Berlinale The Novelist’s Film, volvió a San Sebastián con Walk Up, película que nuevamente invoca a una autoría irrenunciable en estilo aunque afortunadamente dispersa en contenido, aquí potenciando aún más, si cabe, el minimalismo de sus puestas en escena que como suele ser habitual parece ir en contraposición a una narrativa y dialéctica diversificada en varias vías, gracias a una serie de elipsis que rompen cualquier tipo de cuadratura cronológica en la historia, el temario vuelve a recurrir a las dudas y la melancolía bajo una aparente sencillez que no lo es tanto en donde vuelve a hacer acto de aparición esa máxima que dicta que en algunas autorías lo aparentemente percibido como menos es más, siempre que se esté dispuesto a aceptar una reglas de juego aquí materializadas como inalterables. El colofón a esta 70 edición vino de la mano del veterano y siempre competente Neil Jordan con Marlowe, película que intenta revivir en modo cinematográfico el extenso legado de Raymond Chandler a través de unas buenas intenciones en relación a su propósito de revisitar el concepto del neo noir, pero que no terminan de verse cumplidas a raíz de una abrupta artificialidad,  da la sensación de estar en un imaginario en donde predomina un excesivo cartón piedra escénico y una discutible utilización del croma, a través de un producto en el que se percibe respeto, pero no indagación y que termina siendo demasiado esclavo, tanto de la reconstrucción nostálgica que acomete, como de ser plenamente consciente de la inferioridad y la carencia de complejidad que atesora con respecto al legado que pretende homenajear.

 

 

 

La Seminci estrena la copia restaurada con metraje inédito de «La aldea maldita»

El espectáculo, que tendrá lugar el 28 de octubre en el Centro Cultural Miguel Delibes, muestra doce minutos de metraje adicional con el acompañamiento musical del prestigioso artista
La Semana Internacional de Cine de Valladolid presentará la copia restaurada de la película La aldea maldita (Florián Rey, 1930) con 12 minutos de metraje inédito y con música en directo compuesta e interpretada por el músico Raül Refree, espectáculo que tendrá lugar el día 28 de octubre en el Centro Cultural Miguel Delibes.
La aldea maldita es una película mítica de la historia del cine español y está considerada como la primera obra maestra del mismo. Nacida en el momento de la llegada del cine sonoro, contó con una doble versión, la sonora y la muda. Solo la segunda ha llegado hasta nuestros días. La película se consideró perdida durante muchos años, hasta que, a mediados de los años ochenta, Filmoteca Española pudo encargar su restauración a Juan Mariné. Con motivo del centenario del nacimiento de este director de fotografía y restaurador del cine español –Espiga de Honor en la 60 Seminci–, en 2020 se encargó la creación de un nuevo acompañamiento musical para la película al músico y productor Raül Refree, que se presentó en el cine Doré de Madrid en diciembre de 2020.
La diferencia de la versión que estrenará Seminci el día 28 de octubre respecto a aquella del año 2020 son doce minutos de metraje adicional nunca vistos hasta la fecha, tras una nueva y laboriosa restauración realizada por Filmoteca Española, para los que Raül Refree ha compuesto y adaptado también el acompañamiento musical. Será la segunda vez que Seminci proyecte la película de Florián Rey con musical en directo. En 1986, el compositor José Nieto recibió el encargo de Seminci de componer la música para La aldea maldita. La música fue interpretada por la Orquesta Sinfónica Ciudad de Valladolid bajo la dirección del autor durante la proyección de la película en el Teatro Calderón en la inauguración de la 31 edición del festival. Posteriormente, el 1996, la partitura se reedita conjuntamente con el libro homenaje publicado por Seminci con motivo de la entrega de la Espiga de Honor al compositor.
Acompañamiento de Raül Refree
El labrador Juan Castilla y su familia viven en el pueblo castellano de Luján, castigado por el pedrisco y otras inclemencias que obligan a sus habitantes a emigrar. Juan se enfrenta al viejo avaro tío Lucas y será encarcelado, mientras Acacia, su mujer, tendrá que marchar a la ciudad en busca de la prosperidad que le promete su amiga Magdalena. Años después, Juan encontrará a su mujer en un tugurio. La reconciliación no será fácil. La aldea maldita se muestra, con este nuevo acompañamiento musical, como una película de una radical modernidad. Con una fotografía deslumbrante, un estilo directo y un montaje seco, recoge algunos temas tan actuales como el del patriarcado o el vaciamiento de las zonas rurales.
Raül Refree es uno de los productores españoles más aclamados de la última década. Publica junto a experimentadores como Lee Ranaldo de Sonic Youth mientras revisa los fados de Amália Rodrigues junto a Lina. Ha trabajado con artistas innovadores como Rosalía o el Niño de Elche, y junto a ellos ha construido la vanguardia del “nuevo flamenco”. También es un destacado compositor y músico que ha lanzado nueve álbumes bajo su proyecto más personal, Refree, además de bandas sonoras de películas como Ojos Negros (Marta Lallana e Ivet Castelo, 2019), Entre dos aguas (Isaki Lacuesta, 2018) o Un año, una noche (Isaki Lacuesta, 2022).

 

Sitges 2022: Seven Chances ofrece una ecléctica selección de rarezas y perlas restauradas

Entre los films programados en colaboración con la ACCEC detacan The Velvet Vampire, de la pionera Stephanie Rothman, y películas de cineastas como Jesús Franco, René Laloux o Johnnie To.

De nuevo, con el objetivo de seguir descubriendo y reivindicando títulos que han pasado de puntillas por el canon del género fantástico, la Asociación Catalana de la Crítica y la Escritura Cinematográfica (ACCEC) y el Sitges – Festival Internacional de Cine Fantástico de Cataluña han seleccionado siete películas que serán presentadas por miembros de la asociación.

Abriremos Seven Chances con un film de Jesús Franco, Faceless (Los depredadores por la noche), protagonizada por la nuestra Premio Nosferatu de este año: Brigitte Lahaie, todo un mito del cine erótico y fantástico europeo de los 70 y 80. Antes de entregarse definitivamente a derivas cada vez más radicales, Franco dirigía a finales de los ochenta su última gran aportación a cierto tipo de cine fantástico europeo que empezaba a agonizar. Con la vista puesta en los Yeux sans visage de Georges Franju, el cineasta madrileño urdía una macabra intriga sobre un cirujano obsesionado con recomponer el rostro desfigurado de su hermana.

Recientemente restaurada por el American Film Archive, y proyectada en el llamativo ciclo de cine fantástico que el MoMA de Nueva York ha ofrecido este verano, The Velvet Vampire se puede consideras la primera película de terror dirigida por una mujer. Stephanie Rothman tuvo que rechazar un par de encargos de Roger Corman para lanzarse a una puesta personal que narra el embrujo de un joven matrimonio a manos de una vampira centenaria. Menospreciado en su día, el film resignificaba en clave femenina y subversiva los códigos del género vampírico.

El hongkonés Johnnie To no tendría que necesitar presentación en Sitges. Avanzándonos al treinta aniversario de The Heroic Trio, el primero de sus films emblemáticos, estrenado en 1993, lo recuperamos para poder disfrutar en pantalla grande de este vibrante e imaginativo delirio de acción capitaneado por tres mujeres temibles — Michelle Yeoh, Anita Mui y Maggie Cheung —, tres heroínas que descubrirán lo que las une a raíz de una trama de secuestro de bebés.

El año pasado nos dejaba Joaquín Romero Marchent, de quien hace un par de años descubrimos Manos torpes. El mayor exponente ibérico del eurowestern vuelve a Seven Chances: lo despedimos de la mano de Condenados a vivir, quizá el más crudo y sangriento de sus films, durante el cual acompañaremos a un grupo de condenados a muerte en su calvario atravesando el Pirineo aragonés, donde se rodaron los exteriores de la película. Quentin Tarantino es fan declarado de esta película, que es casi un slasher bajo la nieve.

A menudo eclipsado por otros cineastas con más prestigio internacional, Masahiro Shinoda fue uno de los grandes nombres de la nueva ola japonesa, la de Oshima, Imamura o Seijun Suzuki. A Demon Pond, que se exhibió cuidadosamente restaurada en el Festival de Cannes de 2021, nos transporta a un pueblecito entre montañas que vive atemorizado por la leyenda del dragón que vive en el fondo de un estanque. Partiendo de una obra de teatro kabuki de Kyöka Izumi, un escritor muy ligado al fantástico y a las atmósferas surrealistas, Shinoda da forma a una arrebatadora fábula de amor tráfico.

El artesano Maurizio Lucidi también comenzó su carrera haciendo spaghetti westerns, peplums y películas bélicas, pero sería el insólito giallo La vittima designata, su única incursión en el subgénero, el que se convertiría con el tiempo en una pieza de culto. Esta tensa revisión de Extraños en un tren de Hitchcock nos ubica en una Venecia decadente donde un extravagante conde, interpretado por Pierre Clémenti, lía a un ambicioso hombre de negocios con el rostro de Romas Milian para llevar a cabo un intercambio de asesinatos.

Y para acabar, toda una joya, muy poco vista, de la animación europea: Gandahar, el último largometraje de René Laloux, autor de la fundamental El planeta salvaje. Después de trabajar con artistas como Roland Topor o Moebius, Laloux se asoció con el dibujante francés Caza para llevar al cine una novela del escritor de ciencia ficción Jean-Pierre Andrevon. Este relato de aventuras fantásticas nos muestra una civilización idílica, que no ha conocido el horror de la guerra y se ve abocada a enfrentarse a una amenaza proveniente de un futuro remoto.

Estas son las Seven Chances de Sitges 2022. Siete oportunidades únicas de recuperar obras singulares, a menudo arrinconadas por las circunstancias o paso del tiempo, que demuestran que en la inabarcable constelación del fantástico aún hay mucho por explorar.

Selecció Seven Chances 2022

Faceless (Los depredadores de la noche) (Jesús Franco, 1988), presentada por Carlos Losilla

The Heroic Trio (Dung fong sam hap) (Johnnie To, 1993), presentada por Violeta Kovacsics

La vittima designata (La víctima designada) (Maurizio Lucidi, 1971), presentada por Javier Parra

The Velvet Vampire (Stephanie Rothman, 1971), presentada por Marga Almirall

Demon Pond (Yashagaike) (Masahiro Shinoda, 1979), presentada por Mariona Borrull

Condenados a vivir (Joaquín Romero Marchent, 1971), presentada por Alejandro G. Calvo

Gandahar (René Laloux, 1988), presentada por Iván Pintor

«Bones and All» clausurará el Sitges 2022

Cuatro años después de inaugurar el 51º Festival de Cine de Sitges con su versión de Suspiria, Luca Guadagnino será el encargado de cerrar esta 55ª edición el sábado 15 de octubre. El realizador italiano vuelve a rodearse de un reparto recurrente de actores, entre los que figuran Timothée Chalamet, Chloë Sevigny y Michael Stuhlbarg, junto a la estrella emergente Taylor Russell y el veterano Mark Rylance, para contar este drama basado en la novela homónima de Camille de Angelis.

Ambientada en los Estados Unidos de los años 80, ‘Hasta los huesos: Bones and All’ cuenta la historia del primer amor entre Maren (Russell), una joven que está aprendiendo a sobrevivir al margen de la sociedad, y Lee (Chalamet), un vagabundo apasionado y privado de sus derechos, que se encuentran y se unen para emprender juntos una odisea de miles de kilómetros que los lleva por carreteras secundarias y pasadizos ocultos de la América de Ronald Reagan. A pesar de sus esfuerzos, todos los caminos los devuelven a sus aterradores pasados y a una batalla final que determinará si su amor puede sobrevivir a su otredad. David Kajganich, que colaboró con Guadagnino en Suspiria y Cegados por el sol, ha escrito el guion de esta historia de fantasía sobre el amor en tiempos difíciles, mientras que dos compositores consagrados, Trent Reznor y Aticuss Ross han compuesto la banda sonora.

Chalamet, nominado al Oscar, vuelve a colaborar con el director italiano cinco años después de la memorable película Call Me by Your Name. En esta ocasión, a Chalamet le acompaña Taylor Russell, que ganó el premio a la Mejor Actriz Emergente en el Festival de Cine de Venecia. Completan el reparto Stuhlbarg (La llegada, La forma del agua, Lincoln), Rylance (Dunkerque, Ready Player One), André Holland (Moonlight, Viudas) y Sevigny (We Are Who We Are, Zodiac). Además del premio para Russell, Guadagnino ganó el premio al Mejor Director en la competición italiana, lo que confirma el enorme éxito que tuvo la película en su estreno.

MGM presenta “Hasta los huesos: Bones and All”, que será distribuida internacionalmente por Warner Bros. Pictures y se estrenará en España el 25 de noviembre de 2022.

«No mires a los ojos», de Félix Viscarret, inaugurará la 67 edición de Seminci

No mires a los ojos, nuevo largometraje del guionista y director navarro Félix Viscarret (Pamplona, 1975), inaugurará la 67 edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid, que tendrá lugar del 22 al 29 de octubre. El film, que se presenta a concurso en la Sección Oficial de Seminci, adapta la novela Desde la sombra, de Juan José Millás, y está protagonizada por Paco León, Leonor Watling, Álex Brendemühl y Juan Diego Botto.
No mires a los ojos es una producción de Tornasol y Desde la sombra del árbol A.I.E., en coproducción con Entre Chien et Loup (Bélgica), con la participación de RTVE y Movistar +. La película, distribuida en España por Universal Pictures International Spain, llegará a las salas de cine el 4 de noviembre.
Sinopsis
La trama de la película gira en torno al personaje de Damián, despedido tras 20 años trabajando en la misma empresa. Su reacción, furiosa y un tanto violenta, le lleva a salir corriendo para escapar de su jefe y a esconderse de él en el primer sitio que encuentra al salir de la oficina: un armario cargado en una furgoneta. El armario con Damián dentro se entrega en casa de Lucía y Fede, una pareja de la edad de Damián que vive con su hija adolescente, María. Esa misma noche un impulso inesperado lleva a Damián a quedarse con la familia para convertirse en una misteriosa presencia que observará y se moverá desde la sombra.
No mires a los ojos es el quinto largometraje de Félix Viscarret quien, con su primer trabajo, Bajo las estrellas (programado en Spanish Cinema en la 52 Semana), logró un unánime aplauso de crítica y público y dos premios Goya, incluyendo Mejor Guion Adaptado para el propio Viscarret, de un total de siete nominaciones. Sus trabajos recientes como director y guionista incluyen el largometraje Vientos de La Habana (2016), primera adaptación al cine del premio Princesa de Asturias Leonardo Padura. Como continuación de dicho largometraje, Viscarret también dirige la serie Cuatro estaciones en La Habana, coproducción internacional emitida por Netflix.
En 2017, Viscarret presenta su largometraje Saura(s), un retrato fílmico no convencional del legendario director de cine Carlos Saura y su familia, nominado a los premios Goya. Además de su experiencia en el cine, Félix Viscarret ha dirigido diversas series de TV, como Hispania, la leyenda (2011) y Marco (2011/2012) para Antena 3 TV, y la primera mitad de la serie Patria (2018), primera producción de HBO para España que adapta el best seller de Fernando Aramburu.

 

Jaime Chávarri competirá por la Espiga de Oro con «La Manzana de Oro», su primer largo en 17 años

La Sección Oficial programará a concurso los cortos de León Siminiani, Pablo García Canga y la actriz Marta Nieto, que debuta en la dirección, además del film inaugural No mires a los ojos
Punto de Encuentro programará las óperas primas de las directoras Estefanía Cortés y Avelina Prat, además de siete títulos que competirán en La Noche del Corto Español
Tiempo de Historia estrena los nuevos trabajos de Iñaki Arteta y la argentina española Amparo Aguilar y los cortometrajes de Miguel López Beraza y Esteve Riambau
El director Jaime Chávarri optará a la Espiga de Oro de la Semana Internacional de Cine de Valladolid con La Manzana de Oro, su regreso a la dirección de largometrajes tras un periodo de 17 años desde el estreno de Camarón (2005), su última película hasta la fecha. La Manzana de Oro, adaptación de la novela “Ávidas pretensiones” de Fernando Aramburu, cuenta con un amplio elenco encabezado por Sergi López, Marta Nieto, Adrián Lastra, Joaquín Climent, Paca Gabaldón, Vicky Peña, Elena Seijo, Roberto Enríquez y Ginés García Millán. La Manzana de Oro es una producción de La Piruleta Films, con la coproducción gallega de Viva Zapata & Villar, la financiación del ICAA y RTVE, y el apoyo de la Diputación de Ourense.
La película de Chávarri, que recibió la Espiga de Honor de Seminci en 1999, trata sobre la llegada de un invitado inesperado que desestabiliza las Jornadas Poéticas que cada año reúne en un aislado convento del noroeste peninsular a distintas tendencias de la poesía española. Durante un fin de semana acelerado, mientras los poetas escriben, recitan y se vigilan, persiguiendo un premio dorado, una sospecha de plagio, la batalla por la presencia en una futura antología, la irreverencia de un rapero, el cumpleaños de un poeta centenario, unas setas venenosas, los imprevistos cruces sexuales y el despertar de amores tardíos, culminarán en una noche tormentosa después del triunfo insospechado de una nueva estrella femenina de la poesía contemporánea.
Jaime Chávarri (Madrid, 1943), licenciado en Derecho y tras cursar dos años en la Escuela Oficial de Cinematografía, debuta tras las cámaras con Run, Blancanieves, Run (1967), aunque se considera Los viajes escolares (1973) su primera obra comercial. Trabaja con Elías Querejeta en el documental sobre la familia del poeta Leopoldo Panero El desencanto (1976) y los filmes de ficción A un dios desconocido (1977) y Dedicatoria (1980), y con Alfredo Matas en las adaptaciones de obras literarias de Llorenç Villalonga (Bearn o La sala de las muñecas), Fernando Fernán Gómez (Las bicicletas son para el verano) y Pablo Sorozábal (Tierno verano de lujurias  y azoteas).
Autor de una veintena de títulos, Chávarri rodó dos musicales protagonizados por Ángela Molina y Manuel Bandera, Las cosas del querer (1989) y su secuela Las cosas del querer 2ª parte (1995). Besos para todos (2000), El año del diluvio (2004) y Camarón (2005) son sus últimos títulos hasta la fecha.
El reparto de La Manzana de Oro se completa con Celso Bugallo, Isa Garrido, Loreto Fajardo, Abelo Valis, Rodrigo Soares, Álvaro Subiés, Carla Campra, Mela Casal, Kenia Mestre, Russo Nnandong, Lucía Veiga y David Perdomo.
La Manzana de Oro será, junto a la ya anunciada película inaugural No mires a los ojos, los dos largometrajes españoles en competición en la Sección Oficial de la 67 Seminci. No mires a los ojos, nuevo largometraje del guionista y director navarro Félix Viscarret, adapta la novela Desde la sombra, de Juan José Millás, y está protagonizada por Paco León, Leonor Watling, Álex Brendemühl y Juan Diego Botto.
La Sección Oficial de la 67 Seminci también estrenará en competición tres cortometrajes de autores españoles: Arquitectura emocional 1959, de León Siminiani; Por la pista vacía, de Pablo García Canga; y Son, debut tras las cámaras de la actriz Marta Nieto.
León Siminiani, guionista y director, ha explorado diferentes formatos y géneros en ocho cortos y dos largometrajes documentales a medio camino entre el cine-diario y el ensayo fílmico, entre ellos Mapa (2012) y Apuntes para una película de atracos (2018), ambos candidatos al Goya al mejor documental.
Por su parte, el madrileño Pablo García Canga ha dirigido varios cortometrajes y mediometrajes, tanto de ficción como documentales, que han obtenido premios en festivales como Alcine o Aguilar de Campoo y han participado en otros como SEMINCI, Documenta Madrid, Palm Spring Shorts Festival o HollyShorts.
Finalmente, Son, corto protagonizado por Patricia López Arnaiz -Premio Goya a mejor interpretación femenina protagonista-, supone el debut como directora de Marta Nieto, actriz en películas como El camino de los ingleses (Antonio Banderas, 2006), Madre (Rodrigo Sorogoyen, 2019), Cosmética del enemigo (Kike Maíllo, 2021) o Tres (Juanjo Giménez, 2021).
Punto de Encuentro
La sección Punto de Encuentro, la muestra paralela de carácter competitivo que la Semana Internacional de Cine de Valladolid dedica a primeras y segundas películas de nuevos autores y cinematografías poco habituales en nuestras pantallas, programará en competición las óperas primas de las directoras Estefanía Cortés (Eden) y Avelina Prat (Vasil).
El título de la película Edén hace referencia a la empresa clandestina a la que cuatro desconocidos, interpretados por Charlotte Vega, Israel Elejalde, Marta Nieto y Ramón Barea, acuden para quitarse la vida. Diplomada en dirección de cine por la Escuela Septima Ars de Madrid, Estefanía Cortés lleva más de una década tras la cámara trabajando en los departamentos de dirección y guion para diferentes productoras. Además, ha escrito y dirigido los cortometrajes Moiré, Yerbabuena y Miss Wamba, seleccionados y premiados en festivales de todo el mundo.
Vasil, la ópera prima de la valenciana Avelina Prat, está protagonizada por el búlgaro Ivan Barnev, Karra Elejalde, Alexandra Jiménez, Susi Sánchez y la británica Sue Flack. Vasil es un inmigrante búlgaro, un hombre singular, que transmite bondad, pasión y una peculiar sabiduría, que ve la vida de otra manera y cuenta pequeñas historias fascinantes. El film está producido por Distinto Films y Activist 38.
Además de los dos largometrajes, la sección Punto de Encuentro celebrará una nueva edición de La Noche del Corto Español, que este año estrenará siete cortometrajes: Cosas de niños, de Bernabé Rico; El perro de un torero, de Sandra Romero; Has estado, hace tiempo, de Gerard Oms; L’avenir, de Santiago Ráfales; Semillas, de Toni Bestard; Solo un ensayo, de Hugo Sanz, y Tormenta de verano, de Laura García Alonso.

Tiempo de Historia
La sección Tiempo de Historia, dedicada al género documental, estrenará otros cuatro títulos españoles: los largometrajes La tara, coproducción que dirige la argentino española Amparo Aguilar, y Sin libertad, 20 años después, de Iñaki Arteta, además de los cortometrajes Ponto final, de Miguel López Beraza, y Vidres de colors, de Esteve Riambau, que se programará fuera de concurso.
Amparo Aguilar indaga en La tara  en su propia historia familiar. Los hermanos Aguilar, descendientes del famoso y olvidado Cuarteto Aguilar, encuentran la banda de sonido de la única película surrealista Argentina, Tararira: la bohemia de hoy, filmada en 1936. El interés por la película, que es un gran mito del cine nacional, los reencuentra con partes del pasado de la familia que desconocen: peleas entre hermanos, arte y vínculos con la política, con una tara notable para estar siempre del lado de los derrotados.
Iñaki Arteta retoma el contacto con los protagonistas de su mediometraje Sin libertad (2001), en el que una veintena de vascos dan su testimonio como familiares de víctimas asesinadas por ETA o perseguidos por la banda. En Sin libertad, 20 años después, se pregunta cómo habrán asimilado esas mismas personas este período de tantos cambios, desde el terrorismo al cese de la violencia y la incorporación a la política del entramado ultranacionalista. Para ello, elige a cinco jóvenes estudiantes de periodismo para realizar las entrevistas a estos testigos.
La participación española en la 67 edición de Seminci se completará con los títulos programados en las secciones competitivas DOC. España, dedicado al género documental español, y Castilla y León en Corto, enfocado en los nuevos autores de la comunidad autónoma, además de Spanish Cinema, la selección de las películas más relevantes estrenadas en el último año, y Castilla y León en Largo, que ofrece una panorámica de los títulos realizados o rodados en la región castellano leonesa.