Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi, José Luis Guerin y Alberto Rodríguez competirán por la Concha de Oro en la 73ª edición del Festival de San Sebastián

La película ‘Un fantasma en la batalla’ y la serie ‘Anatomía de un instante’ participarán fuera de concurso en la Sección Oficial

Los largometrajes ‘Karmele’ y ‘Flores para Antonio’ y las series ‘Zeru ahoak’ y ‘La suerte’ formarán parte de Proyecciones Especiales

Los debuts de Irati Gorostidi Agirretxe y José Alayón concursarán en la sección New Directors

La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas ha acogido hoy en Madrid el anuncio de 22 títulos de producción española (17 largometrajes, 2 cortometrajes y 3 series), que podrán verse entre el 19 y el 27 de septiembre en la Sección Oficial y en New Directors, Horizontes Latinos, Zabaltegi-Tabakalera, Perlak, Made in Spain y Velódromo, dentro de la 73ª edición del Festival de San Sebastián.

Sección Oficial a concurso

La Sección Oficial reunirá este año a cineastas que comenzaron sus carreras en San Sebastián, como es el caso de Alberto Rodríguez, Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi, a quienes el Festival ha ido acompañando en sucesivas películas como parte de su decidido apoyo al cine español. También regresará José Luis Guerin, que ganó el Premio Especial del Jurado con En construcción.

Jose Mari Goenaga (Ordizia, 1976) y Aitor Arregi (Oñati, 1977) vuelven a optar a la Concha de Oro con Maspalomas. El actor Jose Ramon Soroiz da vida a Vicente, quien a sus 77 años lleva la vida que le gusta en Maspalomas. Otras obras del colectivo Moriarti, tándem de cineastas en el que también participa Jon Garaño, son Lucio (Zabaltegi, 2007) y 80 egunean (Zinemira, 2010). En la Sección Oficial han estrenado Loreak (2014); Handia (2017), que obtuvo el Premio Especial del Jurado y el Premio Irizar, y La trinchera infinita (2019), Concha de Plata a la mejor dirección, Premio al mejor guion, Premio Irizar y Premio FIPRESCI. Por último, Marco (2024) clausuró Perlak tras estrenarse en la sección Orizzonti de Venecia.

Casi 25 años después de alzarse en San Sebastián con el Premio Especial del Jurado y el Premio FIPRESCI gracias a En construcción (2001), José Luis Guerin (Barcelona, 1960) regresa a la competición oficial con una nueva no ficción, Historias del buen valle / Good Valley Stories, rodada en Vallbona, barrio barcelonés con un importante porcentaje de población migrante. Guerin estrenó en el Festival de Berlín su primer largometraje, Los motivos de Berta (1984), programado después en Panorama del cine español del Festival, al que siguieron Innisfree (Zabaltegi, 1990) y Tren de sombras (1997), ambas presentadas en Cannes. Además, En la ciudad de Sylvia (2007) concursó en Venecia, en cuya sección Orizzonti participó también Guest (Zabaltegi-Especiales, 2010).

Alberto Rodríguez (Sevilla, 1971) presentará Los Tigres, escrita junto a Rafael Cobos, en la que Antonio de la Torre y Bárbara Lennie encarnan a dos hermanos que trabajan como buzos profesionales para el petróleo. Su vida cambia cuando Antonio tiene un accidente y descubren que no puede bucear más. Rodríguez, que mostró El factor Pilgrim (codirigida con Santi Amodeo, 2000) y El traje (2002) en New Directors, participa por séptima vez en la Sección Oficial, donde presentó 7 vírgenes (2005), con la que Juan José Ballesta obtuvo la Concha de Plata al mejor actor, y La isla mínima (2014), que brindó esa misma distinción a Javier Gutiérrez, además del galardón a la mejor fotografía y 10 premios Goya posteriores. Eduard Fernández consiguió otra Concha de Plata con El hombre de las mil caras (2016), tras la que Rodríguez inauguró el Festival fuera de concurso con Modelo 77 (2022). El cineasta, el primero en estrenar una serie en la Sección Oficial con La peste (2017), fue también uno de los directores de la serie Apagón (2022).

Un largometraje y una serie en la Sección Oficial fuera de concurso

Agustín Díaz Yanes (Madrid, 1950) regresa a la Sección Oficial, esta vez fuera de concurso, con Un fantasma en la batalla / She Walks in Darkness, un largometraje inspirado en la mayor operación encubierta contra ETA que cuenta la historia de una joven guardia civil que trabajó durante más de una década como agente encubierta en la organización terrorista. Susana Abaitua encabeza un reparto completado por Andrés Gertrudix, Iraia Elias, Raúl Arévalo y Ariadna Gil. Díaz Yanes ganó el Premio Especial del Jurado con su debut, Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto (1995), que también granjeó a Victoria Abril la Concha de Plata a la mejor actriz. Otros títulos del director son Sin noticias de Dios (Made in Spain, 2001), Alatriste (2006), Sólo quiero caminar (2008) y Oro (2017).

En esta edición Alberto Rodríguez participará por partida doble y presentará fuera de competición Anatomía de un instante / The Anatomy of a Moment, una miniserie de tres episodios basada en el libro homónimo de Javier Cercas sobre el intento de golpe de estado que España sufrió el 23 de febrero de 1981. En el reparto figuran, entre otros, Álvaro Morte, que da vida al presidente Adolfo Suárez; Eduard Fernández, que interpreta al dirigente comunista Santiago Carrillo; Manolo Solo, que asume el papel del militar y político Gutiérrez Mellado y David Lorente, que encarna al teniente coronel golpista Antonio Tejero.

Una ficción, una no ficción y dos series en las Proyecciones Especiales de la Sección Oficial

La Sección Oficial incluirá en su apartado Proyecciones Especiales cuatro títulos fuera de concurso: un largometraje de ficción y otro de no ficción, y dos series.

En la serie Zeru ahoak / Sky Mouths (Bocas de cielo), de cuatro episodios, Koldo Almandoz (San Sebastián, 1973) recupera a los personajes de Hondar ahoak (2020) para urdir un nuevo thriller protagonizado por Nagore Aranburu, Josean Bengoetxea, Ramon Agirre, Miren Gaztañaga y Sara Cozar. El segundo largometraje de Almandoz, Oreina (New Directors, 2018), ganó el Premio Irizar al Cine Vasco, pero antes sus numerosos cortos participaron en secciones como Zabaltegi-Tabakalera, Zinemira-Kimuak o Velódromo, mientras que su debut en el largo, Sipo phantasma (2016), fue seleccionado en Zabaltegi-Tabakalera tras su paso por Rotterdam.

El drama histórico Karmele, dirigido por Asier Altuna (Bergara, 1969) e incluido en el Foro de Coproducción Europa-América Latina de 2019, es una adaptación de la novela de Kirmen Uribe Elkarrekin esnatzeko ordua (La hora de despertarnos juntos), protagonizada por Jone Laspiur, Eneko Sagardoy, Nagore Aranburu y Javier Barandiaran. Altuna ha codirigido con Telmo Esnal Aupa Etxebeste! (New Directors, 2005), que ganó el Premio de la Juventud, además de un episodio del filme colectivo Kalebegiak (Velódromo, 2016) y Agur Etxebeste! (Gala del Cine Vasco, 2019). En solitario, ha participado en la Sección Oficial con dos largometrajes, Bertsolari (2011), proyectado fuera de concurso, y Amama (2015), que ganó el Premio Irizar. También contribuyó con un episodio al largometraje Gure oroitzapenak (Zinemira, 2018) y estrenó en San Sebastián ARZAK since 1897 (Culinary Zinema, 2020) y Hondalea: abismo marino (Gala del Cine Vasco, 2021).

Flores para Antonio es el título de la película de no ficción con la que Isaki Lacuesta (Girona, 1975) y Elena Molina (Madrid, 1986) exploran la vida y el legado del músico Antonio Flores a través de abundante material de archivo y testimonios de su hija Alba Flores y sus hermanas Lolita y Rosario, así como de un buen número de artistas. Lacuesta es uno de los pocos cineastas que ha ganado dos veces la Concha de Oro con Los pasos dobles (2011) y Entre dos aguas (2018), y también ha participado en la Sección Oficial con Los condenados (Premio FIPRESCI, 2009) y, fuera de concurso, con Murieron por encima de sus posibilidades (2014) y un episodio de la serie Apagón (2022). Perlak programó Un año, una noche (2022) tras competir en Berlín, en Zabaltegi-Tabakalera mostró La noche que no acaba (2010) y El cuaderno de barro (2011), y en Made in Spain, Segundo premio (2024), codirigida con Pol Rodríguez y ganadora de la Biznaga de Oro y las Biznagas de Plata a la mejor dirección y el mejor montaje en Málaga. Molina, por su parte, es autora de películas de no ficción como Rêve de Mousse (2018) y Remember my name (2023), que logró la Biznaga de Plata Premio del Público en Málaga.

Óscar Jaenada y Ricardo Gómez protagonizan La suerte / Fate, una serie de seis episodios dirigidos por Paco Plaza (Valencia, 1973) y Pablo Guerrero (Lorca, 1975) sobre un taxista convertido súbitamente en chófer de un torero y su cuadrilla. Completan el reparto de La suerte Carlos Bernardino, Óscar Higares, Pedro Bachura, Jason Fernández, Óscar Reyes, Almudena Amor, Almudena Cid, Diana Peñalver, Aria Bedmar o Manuel Morón entre otros. Plaza concursó en la Sección Oficial con La abuela (2021) tras mostrar en Made in Spain [REC] (2008) y [REC]2 (2010), codirigidas con Jaume Balagueró, y Verónica (2017).  El año pasado su película Mugaritz. Sin pan ni postre (2024) se alzó con el Premio Culinary Zinema.

Dos títulos en New Directors

Irati Gorostidi Agirretxe (Eguesibar, 1988) estrenará su debut en el largometraje, Aro berria, que en su fase de proyecto participó en el programa de residencias Ikusmira Berriak, así como en otras importantes residencias como Locarno Residency o FidLab, y que plantea una mirada a la lucha obrera de los años 70 y las experiencias comunitarias surgidas en la época en el País Vasco. Varios de los trabajos de Gorostidi han sido mostrados en el Festival, como, por ejemplo, Unicornio (Zinemira Kimuak, 2021) o Contadores (Zabaltegi-Tabakalera, 2023), que fue parte del catálogo de Kimuak tras su estreno en la Semana de la Crítica de Cannes.

La lucha / Dance of the Living es el segundo largometraje como director del también productor y director de fotografía José Alayón (Tenerife, 1980), que debutó con Slimane (2013). En este nuevo filme, rodado en la isla de Fuerteventura, narra la relación de un padre y una hija, ambos practicantes de lucha canaria, tras la muerte de su esposa y madre.

Premio Ikusmira Berriak, Un Certain Regard y Oso de Plata Premio del Jurado, en Horizontes Latinos

Ganador del Premio Ikusmira Berriak 2020, La misteriosa mirada del flamenco / The Mysterious Gaze of the Flamingo es el debut en el largometraje que dio al alumni de Elías Querejeta Zine Eskola (EQZE) Diego Céspedes (Santiago de Chile, 1995) el Premio Un Certain Regard de Cannes. Se trata de un western moderno en el que una niña busca venganza tras culpar a su familia de una extraña enfermedad ligada al amor entre hombres. El cineasta chileno ganó el Premio Nest con su primer cortometraje, El verano del león eléctrico (2018), y con el segundo, Las criaturas que se derriten bajo el sol (2022), participó en la Semana de la Crítica de Cannes y posteriormente en Zabaltegi-Tabakalera.

El argentino Iván Fund (San Cristóbal, 1984) mostrará El mensaje / The Message, largometraje ganador del Oso de Plata Premio del Jurado del pasado Festival de Berlín que fue seleccionado en el Foro de Coproducción Europa-América Latina de 2023 y en WIP Latam de 2024. El nuevo trabajo del autor de Piedra noche (Horizontes Latinos, 2021), estrenado en las Giornate degli Autori de Venecia tras ganar el Premio de la Industria WIP Latam de 2020, es una road movie emocional en la que una niña de nueve años y sus padres sobreviven como médiums de mascotas.

Tres largometrajes y un corto en Zabaltegi-Tabakalera

Schwesterherz / The Good Sister (La buena hermana), primer largometraje de Sarah Miro Fischer (Stuttgart, 1993), cuenta la historia de una joven que descubre que su hermano está incriminado por violación. El filme, que al año pasado ganó el Premio de la Industria WIP Europa y el Premio WIP Europa con el título provisional de Blaue Flecken / Blue Marks, fue estrenado en la sección Panorama del Festival de Berlín.

La guionista y periodista Marta Medina (Valladolid, 1986) y el productor Enrique López Lavigne (Madrid, 1967) debutan en la dirección con El último arrebato / The Last Rapture, una no ficción centrada en la vida y obra de Iván Zulueta, autor de Arrebato (1980), película de culto del cine español. Medina ha escrito el guion de Asedio (Miguel Ángel Vivas, 2023) y López Lavigne lleva más de 30 años como productor de títulos que han dirigido cineastas como J.A. Bayona, Julio Medem, Isabel Coixet, Juan Carlos Fresnadillo, Nacho Vigalondo, Paco Plaza, Jacques Audiard o Javier Ambrossi y Javier Calvo.

Zabaltegi-Tabakalera acogerá el estreno del nuevo trabajo de Sergio Oksman (Sao Paulo, 1970), Una película de miedo / A Scary Movie, en la que un director de documentales y su hijo de doce años se alojan en un hotel abandonado de Lisboa. El autor de títulos como Goodbye, America (2006), O futebol (2015), que se estrenó en la competición de Locarno, o A Story for the Modlins (2012), que ganó el Premio Goya al mejor corto documental, ha participado antes en el Festival con A esteticista (2012), proyectada en el ciclo 4+1: Cine Brasileño Contemporáneo.

Lur Olaizola Lizarralde (San Sebastián, 1988) participará en la sección fuera de concurso con el cortometraje Bariazioak / Variations (Variaciones), una reflexión sobre la vida, el duelo y sus distintas variaciones. La cineasta vasca ha dirigido los cortometrajes Xulia (2019), Zerua blu (2020) e Hirugarren koadernoa, que compitió en Cinéma du Réel y formó parte de la selección de Kimuak y de Zabaltegi-Tabakalera.

‘Ciudad sin sueño’, en Perlak

Guillermo Galoe (Madrid, 1986) ganó el Prix SACD de la Semana de la Crítica de Cannes con Ciudad sin sueño / Sleepless City, un debut en el largometraje rodado con intérpretes no profesionales en la Cañada Real de Madrid. En ese mismo escenario y con los mismos personajes filmó Galoe Aunque es de noche (2023), que formó parte de la selección oficial de cortometrajes de Cannes y después fue programada en Zabaltegi-Tabakalera.

Un largometraje de Fernando Colomo y un corto de Mabel Lozano, inauguración de Made in Spain

La sección Made in Spain se inaugurará con una sesión formada por el largometraje Las delicias del jardín, de Fernando Colomo (Madrid, 1946), y el cortometraje Abril, hoy no es invierno, de Mabel Lozano (Toledo, 1967).

Las delicias del jardín / The Delights of the Garden, dirigida y protagonizada por Fernando Colomo (Madrid, 1946), incluye también en su elenco a Pablo Colomo, Carmen Machi, Antonio Resines, Brays Efe y María Hervás. En este filme, el cineasta retoma el tono autobiográfico y humorístico que remite a La línea del cielo (Sección Oficial, 1983) e Isla bonita (Zabaltegi, 2015). Su autor participó en la sección Nuevos Creadores con su ópera prima, Tigres de papel (1977), y ha mostrado en distintos apartados del Festival obras como La mano negra (Sección Oficial, 1980) o El efecto mariposa (Made in Spain, 1996).

El corto Abril, hoy no es invierno / Abril, It’s Not Winter Today comienza cuando una abogada de una asociación que asiste a personas con parálisis cerebral recibe un mensaje de SOS en su teléfono. Es el nuevo trabajo de Mabel Lozano (Toledo, 1967), directora y productora cuyas películas abordan cuestiones relacionadas con los derechos humanos y de la mujer. Con Chicas nuevas 24 horas (2015) estuvo nominada al Goya al Mejor documental, y Biografía del cadáver de una mujer (2020) y Ava (2023) ganaron el Premio Goya al Mejor cortometraje documental. Lola, Lolita, Lolaza (2024), su primera incursión en el mundo del cortometraje de animación participó en la primera edición de la sección Cortometrajes Loterías.

Daniel Sánchez Arévalo y una no ficción sobre Leiva en el Velódromo

Entre los títulos programados en el Velódromo figura Rondallas / Band Together, nuevo trabajo de Daniel Sánchez Arévalo (Madrid, 1970), que participó en la Sección Oficial fuera de concurso con Diecisiete (2019) y mostró Azuloscurocasinegro (2006) y Primos (2011) en Made in Spain. Javier Gutiérrez, María Vázquez, Judith Fernández y Tamar Novas protagonizan este nuevo largometraje sobre un municipio gallego que decide recuperar la rondalla (agrupación musical tradicional) del pueblo.

También se proyectará en la pantalla gigante del velódromo la no ficción Hasta que me quede sin voz, una película que retrata en primera persona el momento vital del músico Leiva, su vorágine y la delicada situación que atraviesa debido a una lesión irreversible en una de sus cuerdas vocales. El filme es el resultado de un trabajo colectivo entre Mario Forniés (Madrid, 1976), quien ha producido, entre muchos otros proyectos, videoclips del cantautor madrileño; Lucas Nolla (Madrid, 1978), montador en numerosas películas, y Sepia (Ushuaia, 1980), fotógrafo y director de vídeos musicales.

SECCIÓN OFICIAL – A competición

Historias del buen valle / Good Valley Stories

José Luis Guerin (España)

País(es) de producción: España – Francia

En un barrio periférico, entre el mundo rural y el urbano, coexisten las casas de los primeros migrantes, quienes llegaron tras la posguerra, y los nuevos bloques de la ciudad dormitorio, donde se concentra la nueva migración, convirtiendo este humilde rincón en una auténtica aldea global. Historias del buen valle es una suma de imaginarios, de conflictos sociales, generacionales e identitarios, urbanísticos y ecológicos; pero también una mirada reposada y humanista sobre el mundo actual.

Los Tigres

Alberto Rodríguez (España)

País(es) de producción: España – Francia

Intérpretes: Antonio de la Torre, Bárbara Lennie

Antonio y Estrella son hermanos. Su padre era buzo. Llevan toda la vida en el mar. Antonio es el Tigre, un buzo imbatible, el compañero que todos quieren ahí abajo, cuando en unos segundos te juegas la vida y lo haces todos los días. Estrella asiste a su hermano en la barcaza en la que trabajan. Ella le mantiene unido a tierra, fuera del agua Antonio es un auténtico desastre. Ha vivido siempre hoy, sin pensar nunca en mañana, su situación económica es delicada. Antonio tiene un accidente y le comunican que sus días de buceo van a acabar pronto. El futuro se les presenta oscuro y complicado. Una situación que puede cambiar cuando dan con un alijo de cocaína escondido en el casco de un petrolero. Antonio no ve otra posibilidad, su hermana Estrella no lo ve claro. Como siempre

Maspalomas

Jose Mari Goenaga (España), Aitor Arregi (España)

País(es) de producción: España

Intérpretes: Jose Ramon Soroiz, Nagore Aranburu, Kandido Uranga

Tras romper con su pareja, Vicente, de 76 años, lleva la vida que le gusta en Maspalomas: su día a día lo pasa tumbado al sol, de fiesta y buscando el placer. Un accidente inesperado le obliga a regresar a San Sebastián y a reencontrarse con su hija, a quien abandonó años atrás. Vicente tendrá que vivir en una residencia donde se verá empujado a volver al armario y a ocultar una parte de sí mismo que creía resuelta. En este nuevo entorno, Vicente deberá preguntarse si aún está a tiempo de reconciliarse con los demás… y consigo mismo.

SECCIÓN OFICIAL – Fuera de concurso

Anatomía de un instante / The Anatomy of a Moment

Serie

Alberto Rodríguez (España)

País(es) de producción: España

Intérpretes: Álvaro Morte, Eduard Fernández, Manolo Solo, David Lorente

Fuera de concurso

Cuando Tejero entró en el Congreso pistola en mano, sólo tres hombres se mantuvieron sentados en sus asientos mientras el resto se agachaba para ponerse a salvo: Adolfo Suárez, Santiago Carrillo y Gutiérrez Mellado. A través de estos tres hombres que lideraron el paso a la democracia y de los tres principales cabecillas del Golpe de Estado, Tejero, Milans y Armada, la serie relata la cadena de eventos y de tensiones que llevaron al país a estar a punto de volver al régimen militar anterior.

Un fantasma en la batalla / She Walks in Darkness

Agustín Díaz Yanes (España)

País(es) de producción: España

Intérpretes: Susana Abaitua, Andrés Gertrúdix, Iraia Elias, Raúl Arévalo, Ariadna Gil

Fuera de concurso

Un fantasma en la batalla está inspirada en la mayor operación encubierta contra ETA, que supuso un antes y un después en la lucha antiterrorista en España. Cimentada en el contexto histórico, político y social de los años 90 y los 2000, la película cuenta la historia de Amaia (Susana Abaitua), una joven guardia civil que permanece más de una década trabajando como agente encubierta dentro de la banda terrorista, con el objetivo de localizar los zulos que tenían escondidos en el sur de Francia.

SECCIÓN OFICIAL – Proyecciones Especiales

Flores para Antonio

Elena Molina (España), Isaki Lacuesta (España)

País(es) de producción: España

Proyecciones especiales – Fuera de concurso

Una hija se dispone a buscar la verdad sobre quién fue su padre, un músico legendario, fallecido cuando ella tenía 8 años. Él es Antonio Flores, ella la también célebre actriz Alba Flores. Alba dejó de cantar al perder a Antonio y ahora se dispone a recuperar su voz y su historia, preguntando por primera vez a sus familiares y amigos.

Karmele

Asier Altuna (España)

País(es) de producción: España

Intérpretes: Jone Laspiur, Eneko Sagardoy, Nagore Aranburu, Javier Barandiaran

Proyecciones especiales – Fuera de concurso

Foro de Coproducción Europa-América Latina 2019

1937. Karmele y su familia se refugian en Francia tras ser expulsados de su hogar a causa de la guerra. Allí, Karmele es contactada por la embajada cultural vasca en el exilio, que trata de luchar contra la guerra a través de la música y el baile, y conoce a Txomin, trompetista profesional del que se enamora. Después de vivir un tiempo en Venezuela, la pareja vuelve a casa con la esperanza de recuperar todo aquello que les fue arrebatado.

La suerte / Fate

Serie

Paco Plaza (España), Pablo Guerrero (España)

País(es) de producción: España

Intérpretes:Óscar Jaenada, Ricardo Gómez, Carlos Bernardino, Óscar Higares, Pedro Bachura, Ramón Moya, Jairo Sánchez, Almudena Cid

Proyecciones especiales – Fuera de concurso

En La suerte, un tímido taxista y joven opositor, David (Ricardo Gómez) se convierte inesperadamente en el chófer del Maestro (Óscar Jaenada) una figura del toreo que sale de su retiro para recuperar el prestigio perdido. El Maestro está de capa caída y David y su taxi le traen suerte, o eso cree…

El Gran Wyoming protagoniza el cartel de la Semana de Terror 2025

José Miguel Monzón, más conocido como El Gran Wyoming, es el protagonista del cartel oficial de la 36ª Semana de Cine Fantástico y de Terror, que tendrá lugar entre el 31 de octubre y el 7 de noviembre. Presentador de televisión, humorista, actor, músico y comunicador, El Gran Wyoming es uno de los personajes más carismáticos de la televisión española de los últimos años, donde desde 2006 presenta en La Sexta el informativo El intermedio.

También ha trabajado en un gran número de series y películas, entre otras Muertos de risa (1999), Buñuel y la mesa del rey Salomón (2001), Vivancos 3 (2002) e Isi/Disi: Alto voltaje (2006).

El cartel de la Semana quiere rendir homenaje a uno de los cineastas más importantes de la historia del género fantástico, David Lynch (1946-2025), fallecido a comienzos de este año. Y lo hace con una reconstrucción del mítico cartel de su primer largometraje, Cabeza borradora (1977), en el que El Gran Wyoming se ha convertido en el protagonista de la película, interpretado por el actor Jack Nance (1943-1996).

Título de culto desde el momento de su estreno e inicio de la carrera de uno de los cineastas que han marcado las últimas cinco décadas del cine mundial con títulos como Terciopelo azul (1986), Corazón salvaje (1990) o Carretera perdida (1991), el fantástico siempre atravesó la mayor parte de su obra. En un año en que sin duda sus películas volverán a las pantallas de todo el mundo, la Semana quiere rendir homenaje a un cineasta imprescindible a través de su imagen de esta edición.

La fotografía ha sido realizada por Pedro Mambrú y Javier Bermejo. El diseño del cartel lo ha realizado Ytantos.

El cineasta Juan Carlos Fresnadillo, el ilustrador Tomás Hijo y el actor Paul Naschy, Premios de Honor PUFA 2025

Fresnadillo, ganador del Goya y nominado al Óscar, ha revolucionado el cine fantástico español con obras como Intacto y 28 Weeks Later.

Tomás Hijo, referente del arte fantástico y colaborador de Guillermo del Toro, HBO y Netflix en La Casa del Dragón o Stranger Things, recogerá el premio de manos del cineasta Rodrigo Cortés.

Paul Naschy, pionero del cine de terror nacional, fue el rostro legendario del hombre lobo español y uno de los grandes mitos del fantástico.

El Festival de Cine Fantástico y de Terror de Valladolid, PUFA (Pucela Fantástica), concede sus Premios de Honor 2025 a tres figuras imprescindibles del cine y la ilustración fantástica: el cineasta Juan Carlos Fresnadillo, el ilustrador Tomás Hijo y, a título póstumo, el actor y director Paul Naschy. Estos creadores, cada uno desde su ámbito, han dejado una huella indeleble en el género fantástico, renovando sus códigos, ampliando su impacto cultural y consolidando un legado que sigue vigente.

PUFA reconoce con este homenaje no solo la excelencia artística de sus trayectorias, sino también la capacidad de sus obras para inspirar nuevas generaciones, dialogar con el público y fortalecer el fantástico como un espacio de innovación y libertad creativa.

Juan Carlos Fresnadillo: director y narrador clave del cine fantástico español

Juan Carlos Fresnadillo, nacido en Tenerife en 1967, es una de las figuras más destacadas del cine fantástico y de terror contemporáneo en España. Su talento quedó patente desde sus primeros trabajos, especialmente con el cortometraje Esposados (1996), que fue nominado al Óscar y se alzó con más de 40 premios internacionales, entre ellos el Premio del Público en el Festival Ibérico y el Premio Canal+. Este trabajo inicial reveló su capacidad para construir atmósferas intensas y tramas tensas que capturan al espectador.

Fresnadillo recogerá el Premio PUFA de Honor el jueves 3 de julio a las 18:45 horas en el Auditorio FUNDOS Fórum de manos del director Andrés Koppel (La niebla y la doncella), con quien ha colaborado, entre otros proyectos, en el largometraje Intacto, que se proyectará tras la entrega del premio. Previamente, ambos protagonizarán un encuentro con el público del festival el mismo jueves a partir de las 12:30 horas en Espacio Seminci.

En 2001 debutó en el largometraje con Intacto, una película que se ha convertido en un referente del cine de género nacional. El filme explora el azar como fuerza sobrenatural y atrajo la atención de la crítica y el público, consiguiendo ocho nominaciones en los Premios Goya, incluyendo Mejor Película y Mejor Director Novel, galardón que Fresnadillo ganó. Intacto fue además reconocido con el Premio Especial del Jurado en el prestigioso Festival de Sitges, consolidando su reputación internacional.

En 2007 Fresnadillo dio el salto al cine internacional con 28 Weeks Later, secuela de la aclamada 28 Days Later. En esta película, el director imprimió su sello personal explorando la violencia social y el miedo colectivo, logrando un éxito comercial y crítico. La película fue premiada con el Empire Award a la Mejor Película de Terror, y confirmó a Fresnadillo como uno de los directores más sólidos y reconocidos en el género a nivel global.

“Otros de sus trabajos destacados son Intruders (2011), protagonizada por Clive Owen, Daniel Brühl y Pilar López de Ayala, con la que inauguró el Festival de San Sebastián de aquel año, y Damsel (2024), producida por Netflix y protagonizada por Millie Bobby Brown, Ray Winstone, Robin Wright y Angela Bassett, que obtuvo el récord de reproducciones y visionados en la plataforma a nivel mundial. Actualmente se encuentra desarrollando un nuevo proyecto para Netflix.”.

Tomás Hijo: ilustrador que redefine el arte fantástico internacional

El ilustrador Tomás Hijo (Salamanca, 1974) es una figura fundamental para comprender la evolución del arte fantástico contemporáneo. Su obra ha traspasado fronteras y géneros, dotando al fantástico de un lenguaje visual que mezcla tradición y modernidad con maestría. Ha trabajado para editoriales de España, Estados Unidos, Reino Unido, Francia y otros países, creando imágenes que dialogan con la mitología, el simbolismo y la cultura popular, entre ellas, el cartel anunciador de la primera edición de PUFA.

Entre sus colaboraciones más reconocidas destacan el Tarot del Toro, desarrollado junto a Guillermo del Toro; el Labyrinth Tarot y The Dark Crystal Tarot, supervisados por The Jim Henson Company; el House of the Dragon Tarot para HBO, y el The Lord of the Rings Tarot, con licencia oficial. Su trabajo reciente incluye la ilustración de una serie de clásicos del terror para la editorial Minotauro y la fábula gráfica La piedra blanda, en colaboración con el cineasta Rodrigo Cortés.

Tomás Hijo ha formado parte del equipo de diseño artístico en producciones audiovisuales como Nightmare Alley y en la serie Les portes du temps, así como en campañas promocionales para compañías como Netflix, Valve y Bethesda. Además, es colaborador habitual en programas como Cuarto Milenio, divulgador del folclore y doctor en Comunicación, con casi dos décadas de docencia en diseño y guion.

Su trayectoria ha sido reconocida con premios internacionales, incluyendo el Best Artwork Award de la Tolkien Society en 2015. Rodrigo Cortés entregará el Premio de Honor a Tomás Hijo el día 30 de junio en la Gala de Inauguración, en un gesto que subraya la colaboración y el reconocimiento mutuo entre dos creadores destacados. Además, Tomás Hijo y Rodrigo Cortés protagonizarán un encuentro con el público de PUFA ese mismo lunes 30 de junio a partir de las 12:30 en Espacio Seminci, donde además firmarán ejemplares de La piedra blanda, actividad realizada en colaboración con la editorial Random House y la librería Oletvm.

Paul Naschy: mito y pionero del cine de terror español

El Premio de Honor a título póstumo distingue la figura de Paul Naschy (Jacinto Molina, Madrid 1934-2009), leyenda del cine fantástico español y un pionero indiscutible del género. Actor, guionista y director, Naschy protagonizó y dirigió más de un centenar de películas, creando personajes icónicos como Waldemar Daninsky, el hombre lobo español, y encarnando a vampiros, momias, zombis y otros monstruos clásicos.

Desde su debut en La marca del hombre lobo (1968), Naschy fue una figura clave que dignificó el cine de terror nacional, ganándose fama internacional gracias a títulos como La noche de Walpurgis (1971), El espanto surge de la tumba (1973) y El retorno del hombre lobo (1981). Su estilo, marcado por un barroquismo personal y un compromiso con la artesanía del género, lo ha comparado con leyendas como Lon Chaney y Boris Karloff.

Naschy fue reconocido en festivales internacionales de prestigio como Sitges, París, Nueva York y Tokio, y su legado sigue vigente en la cultura popular y en la memoria de los aficionados. Sergio Molina, su hijo y director del Festival Nocturna Madrid, recogerá el galardón en una gala especial que incluirá la proyección del largometraje documental Call Me Paul, dedicado a la vida y obra de Paul Naschy, dirigido por Víctor Matellano, quien participará en el homenaje junto a Sergio Molina. 

TerrorMolins 2025 celebra los 25 años de ‘Ju-on’ reivindicando el legado del J-Horror

El leitmotiv del 44º Festival de Cine de Terror de Molins de Rei será “J-Horror, más allá del susto”, y con él celebraremos el legado del terror japonés, del 7 al 16 de noviembre de 2025.

En el año 2000, el cineasta japonés Takashi Shimizu presentaba Ju-on, primera entrega de una emblemática y prolífica saga cinematográfica. Este año se celebra el 25 aniversario de su estreno y el Festival de Cine de Terror de Molins de Rei 2025 se suma a la conmemoración dedicando esta edición al J-Horror —terror japonés—, que tanto marcó la entrada al nuevo milenio. En este género, el folclore japonés y la tecnología moderna (cintas de vídeo, teléfonos y ordenadores) se daban la mano. Este cine apostaba por la atmósfera y el malestar psicológico, con fantasmas como elonryō —figuras femeninas del más allá en busca de venganza— convertidos en iconos muy populares. A pesar de los presupuestos ajustados, el J-Horror genera inquietud aún hoy día, gracias a una estética depurada, su simbolismo, el ritmo pausado y la capacidad de hablarnos de la absurdidad de la vida moderna a través de traumas, historias de soledad y terror existencial.

J-Horror, más allá del susto es el leitmotiv que acompañará esta 44ª edición del festival, que tendrá lugar del 7 al 16 de noviembre, con el Teatro de La Peni como sede principal.

Ponemos en marcha la cuenta atrás para el inicio del TerrorMolins 2025 con este texto:

“En los años noventa había reinado el slasher desacomplejado y un punto paródico de Chucky, Scream, I Still Know What You Did Last Summer…. Pero la entrada al nuevo milenio coincidió con el boom del J-Horroruna bocanada de aire fresco que revitalizó el género con películas (y videojuegos) en los que fantasmas vengativos asustaban al personal. Ju-on y Ju-on 2 son del año 2000 y se distribuyeron directamente en vídeo, pero su éxito boca a boca permitió a Takashi Shimizu rodar dos años después, con más medios, Ju-on: The Grudge, más secuela que remake.

La terrible historia tiene su origen en una casa de Tokio, cuando Takeo Saeki, convencido de que su esposa le es infiel, la asesina brutalmente y hace lo mismo con su hijo Toshio (y con el gato). En Ju-on encontramos la temática clásica de casa encantada (personaje central del filme) y un fantasma vengativo o onryō. La mayoría de los onryō son mujeres que habían sido maltratadas en vida por sus padres, maridos o amantes y tienen una apariencia inconfundible con raíces en el teatro Kabuki: cabellos negros despeinados y larguísimos, maquillaje ultrapálido y quimono blanco de luto. Según la creencia popular, cuando alguien muere víctima de la ira engendra una maldición que se instala en los lugares por donde se movía y donde murió. Si entras en uno de estos lugares o contactas con alguien maldito, serás víctima y pasarás a propagarla como si fuera un virus.

Dos años antes, Sadako saliendo del televisor en Ringu (Hideo Nakata, 1998), J-horror came onto stage with archetypal ghost in the well and the symbolism of death-connected still waters, which we will also find in Dark Water (Hideo Nakata, 2002). Cineastas de culto como el prolífico Takashi Miike se subieron al carro con Chakushin ari (Llamada perdida) en 2003, donde repetía los efectivos clichés del subgénero, lejos de la densa e inclasificable Ôdishon (Audition) con la que nos maravilló en 1999 (ambas las pudimos disfrutar en TerrorMolins). En los últimos años, la fiebre por el J-Horror parece haberse apaciguado, después de jugosos crossovers como Sadako vs. Kayako (2016), que mezcla sin complejos las mitologías de Ringu y Ju-on. Pero, por ejemplo, el año pasado Kôji Shiraishi firmó House of Sayuri, también con casa encantada, y en 2022 se estrenó Kisaragi Station, de Jirô Nagae, sobre una estación de tren maldita. ¡Agárrate fuerte a la butaca, la chica de rostro blanquísimo y melena negra interminable puede aparecer cuando menos te lo esperes!”

Klasikoak incluirá tres mediometrajes restaurados por la Filmoteca Vasca y EITB

El Festival de San Sebastián incluirá en su sección Klasikoak los mediometrajes ‘Ehun metro’, ‘Zergatik panpox’, ‘Hamaseigarrenean aidanez’ y ‘Oraingoz izen gabe’, restaurados por la Filmoteca Vasca y EITB

El Gobierno Vasco ha invertido 80.000 euros en la rehabilitación de estas películas; las tres primeras fueron el primer proyecto íntegramente financiado por el ejecutivo autonómico para promocionar el cine en euskera

El Gobierno Vasco, con un presupuesto de 80.000 euros, financia a través de la Filmoteca Vasca y EITB la restauración de los mediometrajes Hamaseigarrenean aidanez (Anjel Lertxundi, 1985), Ehun metro (Alfonso Ungría, 1985), Zergatik panpox (Xabier Elorriaga, 1985) y Oraingoz izen gabe (José Julián Bakedano, 1986). Los trabajos de rehabilitación se están llevando a cabo en los laboratorios L’Immagine Ritrovata de Bolonia y se proyectarán en septiembre en la sección Klasikoak del Festival de San Sebastián. Las tres primeras películas fueron en 1985 el primer proyecto íntegramente financiado por el Gobierno Vasco para promocionar el cine en euskera.

La presentación de este proyecto ha tenido lugar en Tabakalera y ha contado con la presencia de Ibone Bengoetxea (consejera de Cultura y Política Lingüística y vicelehendakari primera del Gobierno Vasco), Joxean Fernández (director de la Filmoteca Vasca), Vanesa Fernández (directora de Cultura y Euskera de EITB), José Luis Rebordinos (director del Festival de San Sebastián) y los directores de las películas Anjel Lertxundi, Alfonso Ungría, Xabier Elorriaga y José Julián Bakedano.

La vicelehendakari primera y consejera de Cultura y Política Lingüística, Ibone Bengoetxea, ha sido la encargada de abrir la presentación. En su intervención ha destacado «la importancia de la colaboración institucional y las apuestas firmes por el patrimonio cultural vasco y el cine vasco». «El euskera y la cultura vasca necesitan el impulso de todos y todas, necesita apuestas sólidas. Porque el euskera y el cine vasco forman parte y son reflejo de nuestra identidad colectiva. Proyectos como el de hoy dan futuro a nuestro pasado, dan futuro al patrimonio cultural cinematográfico vasco».

En palabras de Joxean Fernández, “este proyecto de estrecha colaboración interinstitucional, que marca el camino para el futuro, supone cuatro nuevos trabajos de restauración al más alto nivel para traer a la era digital el patrimonio cinematográfico vasco”. “Es también un reconocimiento a algunos de nuestros cineastas pioneros en el ámbito del euskera, una puesta en valor de nuestra literatura como fuente de inspiración del cine vasco y, finalmente, un nuevo intento de internacionalizar nuestros clásicos cinematográficos”, ha subrayado el director de la Filmoteca Vasca.

Por su parte, Vanesa Fernandez ha señalado que esta colaboración “reafirma nuestro compromiso con la difusión del patrimonio cinematográfico vasco y la transmisión del euskera como pilares de nuestra identidad cultural”. Además de participar en la restauración, EITB recogerá el proceso de rehabilitación de las películas en el documental Itzalak Argitzen (Berde Produkzioak y Koldo Almandoz): “Casi 40 años después de su estreno, los cuatro directores viajarán a Bolonia para ser testigos directos del trabajo que se está llevando a cabo en los laboratorios italianos. Asimismo, el documental recorrerá con ellos los espacios reales y ficticios en los que transcurrieron las historias y documentará también el proceso de restauración de la mano de responsables de la Filmoteca”.

Por último, Jose Luis Rebordinos ha asegurado que la situación actual del cine en euskera es “bien distinta a la de hace 40 años y hoy las películas rodadas en nuestro idioma son cada vez más habituales y numerosas en festivales como el de San Sebastián, donde compiten con producciones de todo el mundo”. Por eso, ha añadido, el Festival ha querido “honrar la labor de aquella iniciativa pionera y programar estos cuatro títulos en la sección Klasikoak”.

Los directores de las películas, que viajarán a Bolonia la primera semana de julio para supervisar el trabajo de restauración, se han mostrado ilusionados. A juicio de Alfonso Ungría, “la recuperación” es la “gran labor” de las filmotecas, que son “la casa madre donde el público puede encontrar cualquier película”.

Por su parte, Anjel Lertxundi ha recordado que en aquella época se dieron “grandes pasos” en la literatura, la música y el teatro. “En un momento dado, conseguimos también traer el cine a los ojos del euskera”, dijo.

Asimismo, Xabier Elorriaga ha recalcado que la restauración de Zergatik panpox supone para él “regresar a un proyecto” al que llegó con “casi ninguna formación como guionista o realizador. Y las consecuencias de esto, unas espléndidas, otras regulares y algunas no deseadas son las que seguro me estarán esperando en Bolonia”. “Disfrutaré viendo a los intérpretes, oyendo los textos de Urretabizkaia y la música de Pascal Gaigne y Amaia Zubiria, con las localizaciones, el paisaje y la fotografía de Hans Burmann”, añadió.

Por último, José Julián Bakedano ha explicado que Oraingoz izen gabe fue “el esfuerzo de un equipo euskaldun para rodar una ficción en euskera con sonido directo y un equipo técnico británico, y el resultado fue un éxito”

Los cuatro mediometrajes y su restauración

Hamaseigarrenean aidanez, Ehun metro y Zergatik panpox están respectivamente basadas en novelas homónimas de Anjel Lertxundi, Ramón Saizarbitoria y Arantxa Urretabizkaia, y fueron producidas por Irati Filmak con un presupuesto de 100 millones de pesetas aportados íntegramente por el departamento de Cultura del Gobierno Vasco. En lo referido al mediometraje dirigido y producido por Bakedano, el guion de Oraingoz izen gabe fue escrito por Bernardo Atxaga, quien se inspiró en un cuento de Jorge Luis Borges. El filme se estrenó en la sección Zabaltegi del Festival de San Sebastián de 1987.

La restauración de las cuatro cintas ha partido de los negativos originales en 35 mm conservados en la Filmoteca Española y la Filmoteca Vasca. El material fotoquímico se limpiará y se preparará mecánicamente para su digitalización. En una segunda fase se eliminarán las imperfecciones derivadas del paso del tiempo, siempre con el objetivo de conservar la autenticidad del archivo original. Después se corregirá el color y el sonido. Los trabajos finalizarán en agosto y han contado con la supervisión del personal técnico de la Filmoteca y el auspicio del Gobierno Vasco.

Ehun metro

Mediometraje

Alfonso Ungría (España)

País(es) de producción: España – 1985

Intérpretes: Patxi Bisquert, Carlos Zabala, Klara Badiola, Aritz Sarria, Paco Sagarzazu, Joseba Apaolaza, Ramón Aguirre, Enrique Salaberria, Ramón Barea, Santiago Burutxaga, Ramón Balenciaga, Luis A. García, José María Txukarro, Gabriel Begiristáin

Son las ocho de la mañana en un verano de los primeros años setenta. Ion, un militante de ETA, corre desesperadamente por la parte vieja de San Sebastián perseguido por la policía. La ciudad se está despertando y vive su rutina con normalidad. Mientras Ion huye recorre también la historia de su vida. Los recuerdos de la escuela, donde le exigen que renuncie a su identidad, se alternan con la mirada de su padre y con la figura de Madeleine.

Hamaseigarrenean aidanez

Mediometraje

Anjel Lertxundi (España)

País(es) de producción: España – 1985

Intérpretes: Felipe Barandiaran, Kontxu Odriozola, Mikel Garmendia, Esther Remiro, Pilar Lerma, Xabier Auzmendi, Kontxa Carmona, José L. Castañares, Federico Santalla, Ana Miranda, Mikel Aizpurua, Lourdes González

Domingo vive para las apuestas. Es corredor en regatas de traineras, frontones y plazas donde se celebran diferentes pruebas. Pero es también una obsesión que le impulsa a tomar muchos riesgos, siempre en colaboración con Kornelio, un personaje cobarde y cínico. La soledad de su mujer, Marcelina, sirve de contrapunto en una historia en la que la tragedia puede estallar en cualquier momento.

Zergatik panpox

Mediometraje

Xabier Elorriaga (España)

País(es) de producción: España – 1985

Intérpretes: Arantza Rentería, Juan María Segues, Igor Mendoza, Aizpea Goenaga, Elena Irureta, Idoia Arrizabalaga, Arantxa Urretavizcaya, Zuriñe Uriarte

La película, basada en la novela homónima de Arantxa Urretabizkaia, narra la vida de una mujer de treinta años casada y con un hijo. La protagonista reflexiona sobre los motivos que pudieron empujar a su marido, Txema, a dejarla sola con su hijo. A través de monólogos internos se exploran temas como la maternidad, la soledad y la rutina diaria en la sociedad vasca de finales de los años 70.

Oraingoz izen gabe

Mediometraje

José Julián Bakedano (España)

País(es) de producción: España – 1986

Intérpretes: Iro Landaluze, Félix Arkarazo, Elene Lizarralde, Luis Iriondo, Eskarne Aroma, Eguzki

Manuel relata su tranquila vida con su hermano Ramón hasta la llegada de una prostituta que altera su convivencia. La presencia de Esther desencadena tensiones y conflictos entre los hermanos hasta llegar a un desenlace trágico. La película explora las relaciones familiares y las emociones reprimidas en un entorno rural.

Cartel y primeros premiados e invitados de Sitges 2025

En un acto en el Festival de Cannes, el certamen da el pistoletazo de salida a su 58ª edición, que contará con invitados especiales como Joe Dante, director de Gremlins, y buena parte del equipo del icónico film Re-Animator. También rendirá homenaje a la trayectoria de Sean S. Cunningham, director de Viernes 13.

Hoy, el Fantastic Pavilion del Marché du Film del Festival de Cannes ha acogido el pistoletazo de salida oficial de la 58ª edición de SITGES – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya.

Ángel Sala, director artístico del Festival, y Mònica Garcia i Massagué, directora de la Fundación Sitges, han presentado, ante medios de comunicación, profesionales del sector audiovisual y representantes institucionales, el cartel oficial de esta edición —uno de los momentos más esperados por los seguidores del Festival—, así como un avance de los primeros premiados e invitados de este año.

La presentación ha incluido también una conversación entre Ángel Sala y el cineasta Pablo Berger, como antesala de Fantastic 7, un proyecto liderado por el Festival de Sitges (del cual Berger es el padrino este año), que mañana celebrará su 7ª edición en un acto en la Sala Palais K del Palais des Festivals, con la participación de más de 150 profesionales de la industria.

El horror-comedy, el gran protagonista

La 58ª edición del Festival se celebrará del 9 al 19 de octubre y pondrá el foco en la comedia dentro del cine de terror y ciencia ficción.

La imagen de este año invita al público a jugar, siguiendo el leitmotiv de una edición que quiere reivindicar el placer de reír con las películas de terror, así como el estimulante goce de recordar que el humor puede ser el mejor catalizador de nuestros miedos. Celebraremos una de las combinaciones que mejor ha sabido reinventar, renovar, subvertir y desmontar los motivos recurrentes que, históricamente, han definido el cine fantástico.

Un año más, la identidad surge de la colaboración con la agencia CHINA, parte de LLYC. “El cartel de esta edición parte de la pregunta más directa posible: ¿qué pasa cuando el universo Sitges se cruza con la comedia? Y nos ha salido responderla con dos elementos deliberadamente obvios que conviven en un punto intermedio entre lo inquietante y lo lúdico. Y que dejan una lectura tan abierta como lo es el propio cine nacido de ese cruce de géneros”, dicen desde la agencia, que ha confiado, como ya hizo en la edición de 2023, para su elaboración en el fotógrafo Nacho Alegre.

Reanimando el género 40 años después

Para rendir homenaje al género, el Festival contará con la presencia de uno de sus grandes maestros: Joe Dante. El cineasta estadounidense revolucionó el humor macabro con Gremlins (1984) y Gremlins 2: La nueva generación (1990), producidas por Steven Spielberg, consolidando así el subgénero del horror-comedy; y con películas como Piraña (1978), una parodia salvaje del clásico Tiburón; o Hollywood Boulevard (1976), su ópera prima codirigida con Allan Arkush. Su visión única —que combina terror, ironía y un impecable sentido del ritmo— lo llevó a dirigir muchos otros títulos emblemáticos, entre los que destacan Aullidos (1981), La dimensión desconocida (1983), Exploradores (1985), Vecinos invasores (1989), Matinee (1993) y The Hole (2009).

También visitará Sitges buena parte del equipo de Re-Animator, de Stuart Gordon, una de las películas más emblemáticas y cómicas del cine de terror y ciencia ficción. Nos pondremos nostálgicos y reuniremos al equipo para recordar su premio a Mejor Película del Festival de Sitges, hace ahora 40 años, en 1985, un reconocimiento que consolidó su estatus de obra de culto. Además, proyectaremos una espectacular versión restaurada del filme en 4K, producida especialmente para celebrar su 40 aniversario. Basada en el relato corto de H. P. Lovecraft, la película es una excelente muestra del terror de los años ochenta que, como proclamaba Sam Raimi, concebía los baños de vísceras como una irresistible disolución donde “la risa y el escalofrío” se presentan como dos caras de la misma moneda.

Sean S. Cunningham, padre de Viernes 13, Premio Máquina del Tiempo

El Festival de Sitges reconoce este año la trayectoria de Sean S. Cunningham, creador de la legendaria franquicia de terror Viernes 13, que dio vida al icónico Jason Voorhees y se convirtió en una de las sagas más influyentes del género slasher. Con el estreno de la primera película en 1980, asentó las bases de una nueva corriente de cine de terror adolescente, convirtiendo el miedo en un fenómeno de masas para toda una generación. 

Con más de una decena de secuelas, un remake, adaptaciones en cómics y videojuegos, y una comunidad de fans fiel en todo el mundo, podemos afirmar que Cunningham ha influido en cineastas de todo el planeta y ha dejado una huella imborrable en el imaginario popular. A lo largo de su carrera, también ha producido otras películas de terror, entre las que destacan House(1985) y House II: The Second Story (1987), que consolidaron su reputación como productor de referencia en el género.

Caroline Munro, invitada estrella en la décima edición del festival B-RETINA

Caroline Munro ha participado en cerca de medio centenar de películas, convirtiéndose en un rostro imprescindible del cine de género y de serie B.

Se le hará entrega del premio Golden Ticket el sábado 20 de septiembre en el Auditori Sant Ildefons de Cornellà (Plaça Carles Navales S/N), donde se proyectará “The Last Horror Film” (1982).

El festival B-RETINA celebrará su décimo aniversario del 18 al 21 de septiembre.

B-RETINA es el único festival dedicado al cine de serie B en Cataluña y en su última edición reunió a más de 1.800 espectadores.

La actriz británica Caroline Munro, recordada especialmente por su papel como chica Bond en “La espía que me amó” (1977) y por protagonizar clásicos del cine de género como “Maniac” (1980) o “Starcrash” (1978), será la invitada de honor de la décima edición de B-RETINA, el Festival de Cinema Sèrie B de Cornellà de Llobregat. El evento se celebrará del 18 al 21 de septiembre y allí Munro recibirá el premio Golden Ticket como reconocimiento a su amplia y destacada carrera.

La entrega del galardón tendrá lugar el 20 de septiembre en el Auditori Sant Ildefons (Plaça Carles Navales S/N) de Cornellà, en un evento especial que contará con la proyección de “The Last Horror Film” (1982). Esta emblemática cinta, protagonizada por Munro junto al actor Joe Spinell, es un slasher ambientado en el prestigioso Festival de Cannes, que con el paso de los años se ha convertido en una obra de culto por su original enfoque y su mezcla entre thriller psicológico y sátira sobre el mundo del cine.

Sabina Pujol, directora de programación de B-RETINA, celebra con entusiasmo la presencia de Munro: “No todos los días puedes decir que una auténtica heroína del celuloide aterriza en Cornellà. Caroline Munro ha pilotado helicópteros en la saga Bond, ha combatido monstruos mitológicos y ha surfeado el espacio en bikini de cuero. En B-RETINA siempre hemos apostado por lo improbable, y ella es, probablemente, lo más increíble que nos ha pasado hasta ahora. Que esté con nosotros es como si la serie B nos diera un abrazo de agradecimiento por estos diez años de locura colectiva”.

SOBRE CAROLINE MUNRO

Con más de cinco décadas dedicada al séptimo arte, Caroline Munro ha participado en casi cincuenta películas, muchas de ellas consideradas joyas del cine fantástico, el terror y la serie B. Su extensa filmografía incluye títulos icónicos como “Drácula 73” (1972) de Hammer Films, “El viaje fantástico de Simbad” (1973), con efectos especiales del legendario Ray Harryhausen, o “Starcrash” (1978), película italiana de ciencia ficción que no esconde su evidente inspiración en “Star Wars”.

Además de sus numerosos papeles en producciones de género, Munro es principalmente recordada por haber sido “chica Bond” en “La espía que me amó” (1977), junto a Roger Moore. Su interpretación de Naomi, la carismática piloto del villano Karl Stromberg, marcó un hito y la consolidó definitivamente como una de las figuras más populares y admiradas del cine fantástico y de acción de los años 70 y 80.

Hoy en día, Munro continúa participando activamente en convenciones y festivales internacionales, manteniendo un estrecho vínculo con el público seguidor del cine de culto y compartiendo anécdotas y vivencias de su prolífica carrera.

DIEZ AÑOS DE B-RETINA

Un “auténtico fiestón dentro y fuera de la pantalla” es lo que prometen los organizadores de B-RETINA, el Festival de Cinema Sèrie B de Cornellà de Llobregat, que este 2025 cumple diez años y lo celebrará del 18 al 21 de septiembre con una programación especial que incluirá, entre otras propuestas, la película favorita del público de todas las ediciones anteriores, elegida mediante votación popular a través de las redes sociales del festival.

Con el eslogan “¡La fiesta definitiva! ¡Será B-RUTAL! ¡Será B-ESTIAL!”, el evento busca “festejar a lo grande lo conseguido en todo este tiempo” y, para ello, los responsables tirarán “la casa por la ventana con sesiones especiales, sorprendentes y más serie B que nunca”.

B-RETINA es el único festival de cine de serie B de toda Cataluña y su anterior edición, celebrada en septiembre de 2024, volvió a registrar cifras de asistencia récord, con más de 1.800 espectadores procedentes no sólo de diferentes puntos de España, sino también del extranjero –como los miembros del BUTT Festival de Holanda–, con casi todas las sesiones rozando el sold out.

A través de su variada y singular programación, el festival B-RETINA ha confirmado una vez más que el cine de Serie B vive un gran momento y ha superado los estigmas que lo acompañaron en el pasado. Lejos de ser considerado “malo, barato o de baja calidad”, se ha consolidado como un tipo de cine apreciado por su autenticidad y creatividad. Este es uno de los grandes logros que persigue la organización, y el creciente número de seguidores demuestra que el objetivo está siendo alcanzado.

El Festival de San Sebastián dedicará la retrospectiva de la 73ª edición a la guionista Lillian Hellman

La autora estadounidense trabajó junto a William Wyler, Arthur Penn, William Dieterle y George Roy Hill, entre otros cineastas

La guionista Lillian Hellman, nombre esencial del Hollywood clásico que trabajó junto a cineastas como William Wyler, Arthur Penn, William Dieterle o George Roy Hill, protagonizará la retrospectiva de la 73ª edición del Festival de San Sebastián. Organizado por el Festival y la Filmoteca Vasca, en colaboración con Filmoteca Española, el ciclo contará con la publicación de un libro sobre Hellman escrito por tres autoras y centrado en todas las vertientes de su carrera.

Lillian Hellman (1905-1984) ha sido durante años un absoluto enigma. La dramaturga, novelista y guionista estadounidense vivió épocas convulsas, de la Gran Depresión a la caza de brujas macarthista, tiempos reflejados a lo largo de una obra que, aun resultando misteriosa, también ha sido muy reivindicada, sobre todo en su vertiente cinematográfica. El Festival de San Sebastián se propone celebrar su trabajo con esta retrospectiva que incluye toda su obra para cine, esencial para entender evoluciones estilísticas, temáticas e ideológicas en el Hollywood desde los años 30 hasta los 60.

Con solo enumerar tres de las películas en las que estuvo implicada, ya sea como guionista de textos ajenos o adaptando sus propias piezas teatrales, está todo dicho: The Little Foxes (La loba, 1941), film de William Wyler con guion de Hellman a partir de su propia obra teatral y con Bette Davis como protagonista; The Children’s Hour (La calumnia, 1961), otro trabajo de Wyler que parte de una compleja pieza de la escritora sobre los rumores falsos que atañen a dos profesoras de escuela (Audrey Hepburn y Shirley MacLaine), en el que ella también participó como guionista; y The Chase (La jauría humana, 1966) de Arthur Penn, notable radiografía de la violencia y racismo extendidos en la sociedad del sur estadounidense, que Hellman escribió a partir de la novela de Horton Foote con Marlon Brando, Jane Fonda y Robert Redford en el reparto.

Con William Wyler estableció una buena relación, ya que además de los dos filmes citados, dirigió These Three (Esos tres, 1936), la primera versión de la pieza The Children’s Hour que director y escritora volverían a acometer en La calumnia: es un insospechado, por moderno, estudio de caracteres en el que la calumnia se ceba en dos profesoras a las que una niña acusa de tener relaciones. La loba, como La jauría humana, está ambientada en un sur déspota y esgrime otro espléndido retrato de personajes arribistas. Hellman y Wyler también colaboraron en Dead End (1937), película que combina drama social con cine negro.

Hellman había debutado en el cine como guionista en 1935 con The Dark Angel (El ángel de las tinieblas), de Sidney Franklin, un melodrama romántico apuntalado en los efectos emocionales de la posguerra. Su trayectoria en el cine corrió en paralelo a la teatral y a la escritura de varios libros de memorias donde alternó ficción y realidad. Situada en el centro de varios debates, inventó nuevos conceptos en la dramaturgia estadounidense, tuvo una bien aireada rivalidad con la novelista Mary McCarthy y mantuvo siempre posturas de izquierdas.

En la vertiente ideológica fue crucial su relación con Dashiell Hammett. El autor de novelas fundamentales del género negro como Cosecha roja o El halcón maltés, comprometido con la izquierda y con el Partido Comunista americano, está bien presente en uno de los libros de memorias de Hellman, Pentimento (1973). Fue llevado al cine por Fred Zinnemann en Julia (1977), con Jane Fonda como Hellman, Jason Robards en el papel de Hammett y Vanessa Redgrave como Julia, la amiga de infancia de la escritora con la que retoma su amistad en Viena durante los tiempos inclementes del auge del nazismo. Su tercer libro autobiográfico, Scoundrel Time (Tiempo de canallas, 1976), se centra en el periodo de la caza de brujas y el comité de actividades antiamericanas. La actriz Kathy Bates dirigió en 1999 el telefilme Dash and Lilly, centrado en la relación entre Hammett y Hellman.

Participó, como adaptadora o como adaptada, en películas de Lewis Milestone –The North Star (1943)–, William Dieterle –The Searching Wind (1946)–, Michael Gordon –Another Part of the Forest (1948)– y George Roy Hill – Toys in the Attic (Cariño amargo, 1963)–, y también colaboró, aunque sin acreditar, en una de las películas fundamentales de la izquierda cinematográfica: The Spanish Earth (Tierra de España, 1937), documental de Joris Ivens sobre la Guerra Civil española en cuya escritura participaron igualmente Ernest Hemingway y John Dos Passos.

Un festival de cine clásico

Desde 2024, la retrospectiva del Festival de San Sebastián se enmarca dentro del programa Klasikoak, impulsado por el Festival y la Filmoteca Vasca a modo de festival de cine clásico expandido en el tiempo y en el espacio. Así, Klasikoak agrupa tres ciclos bajo el mismo sello: las películas de la retrospectiva, los títulos de la sección Klasikoak que se proyectan durante el Festival en septiembre y la docena de filmes restaurados que la Filmoteca programará en el ciclo homónimo del último trimestre del año en distintas instituciones culturales de la Comunidad Autónoma Vasca, Navarra y el País Vasco francés.

Klasikoak es heredero de la tradición histórica del Festival de San Sebastián por recuperar la obra de cineastas, épocas, temáticas o lenguajes cinematográficos que activó prácticamente desde sus inicios, con la retrospectiva dedicada a René Clair en 1959, y de la decidida apuesta de la Filmoteca Vasca tanto por la restauración de películas como por su divulgación.

La memoria como campo de batalla: los 29 títulos a concurso que definen Documenta Madrid 2025

13 títulos componen la Competición Nacional, con relatos que activan una mirada íntima sobre el paisaje, la disidencia, los cuidados y las comunidades que los habitan

Corte Final presenta cuatro obras españolas aún en montaje, donde el ensayo personal sirve para abordar desapariciones, memorias silenciadas y vínculos familiares

El jurado internacional combina perfiles del ámbito artístico, cinematográfico e institucional, con figuras como Andrei Ujică, Alejandra Trelles o Frédéric Maire

Todas las secciones competitivas otorgan premios del jurado y del público, además del galardón Fugas, que reconoce la innovación formal y el riesgo creativo

El festival Documenta Madrid 2025, organizado por el Área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento, convierte la ciudad en un mapa de memorias vivas y relatos insumisos del 6 al 11 de mayo. En su 22ª edición, este festival internacional de cine despliega 25 películas en competición y cuatro proyectos en fase final de montaje que desafían las formas del documental desde lo íntimo, lo político y lo experimental. Las sedes colaboradoras —Filmoteca Española, Museo Reina Sofía, La Casa Encendida, ECAM y Fundación Casa de México/UNAM-España— serán el escenario de un cine que no teme mirar atrás para repensar el presente.

Bajo la dirección artística de Luis E. Parés y del comité de programación integrado por Paola Buontempo, Javier H. Estrada, Ruth M. Somalo y Florencia de Mugica, el festival consolida una línea curatorial centrada en el impulso al cine nacional, el cine de archivo como herramienta de memoria y el documental de autor como motor estético y político. Con una imagen renovada que invita a pensar la ciudad, el tiempo y la materialidad de este arte, Documenta Madrid 2025 reunirá en sus secciones competitivas 36.000 euros en premios y abrirá espacio a nuevas voces y miradas, tanto en sus competiciones como en sus secciones paralelas.

Un escaparate de la diversidad documental

Las secciones competitivas mantienen sus tres categorías: la Competición Internacional, la Competición Nacional y la sección Corte Final, esta última destinada a obras españolas en fase avanzada de montaje. La Competición Nacional e Internacional otorga premios tanto del jurado como del público, además de reconocer la innovación formal y el riesgo creativo mediante el galardón Fugas. Corte Final está dotado de un premio de distribución gestionado por la Agencia Freak y valorado en 4.000 euros.

Diez nacionalidades en la Competición Internacional

Las películas de la Competición Internacional exploran formas de habitar el mundo a través del cine y proceden de diez países distintos. 7 promenades avec Mark Brown (7 paseos con Mark Brown), de Pierre Creton y Vincent Barré, convierte una caminata botánica en una reflexión sobre la belleza natural; en Another other, de Bex Oluwayotin Thompson, se yuxtaponen imágenes de ficción y discursos reales para denunciar la represión ideológica; la tradición oral como identidad colectiva guía Canone effimero, de Gianluca y Massimiliano De Serio; mientras que John Lilly and the earth coincidence control office (John Lilly y la oficina para controlar las casualidades en la Tierra), de Michael Almereyda y Courtney Stephens, revisita la vida de un científico que cruzó ciencia y psicodelia.

La relación entre humanos y animales se aborda en Monólogo colectivo, de Jessica Sarah Rinland, y la memoria palestina emerge en Partition, de Diana Allan. En Postscript, de Ryan Ferko, Parastoo y Faraz Anoushahpour, se reconstruyen imágenes perdidas para reescribir la historia; y en la misma línea, Razeh-del, de Maryam Tafakory, rescata memorias enterradas en medio de la ruina.

Otros títulos denuncian violencias contemporáneas: Soixante-sept millisecondes (Sesenta y siete milisegundos), de Fleuryfontaine, reconstruye una agresión policial captada por cámaras de seguridad; The diary of a sky (Diario de un cielo), de Lawrence Abu Hamdan, convierte el espacio aéreo de Beirut en campo de batalla sonoro. La desaparición de Luciano Arruga se reconstruye desde el archivo en Todo documento de civilización, de Tatiana Mazú González, mientras que What we ask of a statue is that it doesn’t move (Lo que rogamos a una estatua es que no se mueva), de Dafné Hérétakis, imagina una estatua rebelde que escapa del museo para repensar arte y resistencia.

Competición Nacional: territorios, cuidados y formas de resistencia

Los filmes de la Competición Nacional ofrecen miradas personales sobre el territorio, la memoria y la resistencia. Cambium, de Maddi Barber y Marina Lameiro, muestra la transformación del paisaje navarro a través de una comunidad que tala un pinar. Capitolio vs. Capitolio, de Javier Horcajada, enfrenta dos memorias: la archivada y la fugaz, capturada en móviles y redes. En Deuses de pedra (Dioses de piedra), de Iván Castiñeiras Gallego, la experiencia de una joven en la frontera entre Galicia y Portugal da forma a un retrato íntimo del tiempo. Errotatiba (La rotativa) de Iratxe Fresneda Delgado, evoca el cierre del diario Egin desde los espacios abandonados. Kukuaren kanta (El canto del cuco), obra colectiva de la aldea navarra de Lerga, capta el ritmo pausado de una comunidad. La casa y el ternero, de Rocío Montaño Parreño, retrata una Madrid combativa y cotidiana.

Desde el activismo del cuidado, Las territorias, de Anna Brotman-Krass, reivindica el trabajo doméstico como símbolo de dignidad y resistencia. Locas del ático, de Tamara García Iglesias, cuestiona la representación histórica de la mujer enajenada a través de imágenes médicas y literarias, y Cuando lleguemos al claro, de Márton Tarkövi, observa la creación como vínculo silencioso entre generaciones.

La naturaleza está presente en Pneuma, de Adrià Expòsit-Goy, que propone una experiencia sensorial en el bosque. Recuerdos para el que por mí pregunte, de Fernando Vílchez Rodríguez, reconstruye la memoria de presos de la Guerra Civil a través de sus cartas, y Turismo de guerra, de Kikol Grau, mezcla humor y crítica para abordar la memoria nacional. Finalmente, Un dragón de cien cabezas, de Helena Girón y Samuel M. Delgado, especula sobre la comunicación vegetal.

Corte final, memoria y herencia

El cine de Corte Final aborda la memoria, la herencia y la supervivencia desde perspectivas íntimas y políticas. Atlas de la desaparición, de Manuel Correa, sigue a tres familias que buscan los restos de sus seres queridos desaparecidos durante la dictadura franquista. Corren las liebres, de Lorena Ros, traza un retrato coral de mujeres gitanas trans, intersexuales o migrantes que sobreviven en los márgenes con arte y dignidad. En Nos fuimos quedando solos, de Adrián Canoura, un hijo se embarca siguiendo las grabaciones que su padre filmó décadas antes en alta mar, y en La piel, de Javier Olivera, subyace la reflexión familiar entre tres generaciones unidas por fragmentos de vida filmada.

Un jurado internacional

La Competición Nacional contará con Dario Oliveira, director del festival portugués Porto/Post/Doc; Frédéric Maire, director de la Cinémathèque Suisse, y Alejandra Trelles, directora del Festival Internacional de Cine de Uruguay. En la Competición Internacional estarán Tania Pardo, directora del CA2M y comisaria artística; el cineasta rumano Andrei Ujică, protagonista de uno de los pases especiales de esta edición, y Daniel Mann, ganador de la pasada edición del festival. Por su parte, el jurado de Corte Final estará compuesto por Rafael Alberola, cineasta, guionista y responsable de ECAM Industria; María Oliva, distribuidora y fundadora de Sideral, y Luisa Espino, responsable del Centro de residencias artísticas de Matadero Madrid. Una selección de perfiles que encarna el diálogo entre tradición y vanguardia, industria e innovación.

El Festival de Cine de Las Palmas trae a Frederick Elmes: el director de fotografía de las películas más icónicas de David Lynch

La cita cinematográfica, que este año rinde tributo a la obra del director estadounidense, confirma la presencia de uno de sus más señalados colaboradores: el artista detrás del universo visual de Cabeza borradora, Terciopelo Azul o Corazón Salvaje

Elmes, que también ha trabajado con John Cassavetes, Jim Jarmush o Ang Lee, es recibido en el Festival como una figura «que ha estado en el centro del cine independiente norteamericano de los últimos cuarenta años”

Las Palmas de Gran Canaria, lunes 21 de abril de 2025. Atención plena a la cinematografía independiente de Estados Unidos y devoción por cineastas con trazo de autor como David Lynch. Estas han sido dos de las señas de identidad del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, que celebra su edición número 24 entre el 25 de abril y el 4 de mayo. El certamen, uno de los foros de referencia en España para la producción alejada de los grandes circuitos comerciales, contará con la presencia de una figura clave en el desarrollo del cine alternativo americano durante el último medio siglo: el director de fotografía Frederick Elmes, colaborador decisivo en algunas de las películas más destacadas del desaparecido David Lynch, a quien el propio Festival rinde tributo este año con una amplia retrospectiva.

«Contar con la presencia de Frederick Elmes no es traer a un colaborador más entre los muchos que tuvo David Lynch», como hace notar Luis Miranda, director del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria. Elmes fue el director de fotografía de Cabeza borradora, primer largo del Lynch, y de Terciopelo azul, «que es seguramente la película con la que Lynch se inventa a sí mismo y con la que aparece ya plenamente configurado su mundo». Y también firmó la dirección de fotografía de Corazón salvaje, «la obra visualmente más intensa, y en la que quizá Lynch demostró más a fondo esa vocación suya por pintar con la cámara, como él mismo solía declarar».

Elmes, recuerda Miranda, fue la mano derecha de Lynch, «al menos en esos tres títulos fundamentales», en una asociación con influencias recíprocas. Por otra parte, Frederick Elmes «es un artista que ya había colaborado nada menos que con John Cassavetes, por ejemplo», y que a lo largo de su carrera ha podido trabajar con cineastas con sello de autor como Jim Jarmusch o Ang Lee. «En definitiva», subraya el director del festival de la capital grancanaria, «es alguien decisivo e importante en la conformación del estilo visual de las películas: ha estado muy en el centro de lo que ha sido la historia del cine independiente americano de los últimos cuarenta años».

Miranda, ahondando en esa colaboración Lynch-Elmes, expone como resultados destacados de la intervención del director de fotografía «el mundo de pesadilla de Cabeza borradora; el contraste entre lo ingenuo de la América juvenil y lo perverso de la América de vicio y perversión en Terciopelo Azul; y la intensidad, el apasionamiento o el aire sofocante sureño que predominan en Corazón salvaje«. «Sin Frederick», agrega, «todo hubiera sido distinto».

«Por supuesto», puntualiza Miranda, «en una obra como la del Lynch, el estilo visual lo marca sobre todo el propio cineasta, pero para eso necesita a alguien muy hábil y muy sabio para darle concreción. Para poder traducirlo». Así, remarca «es todo un privilegio para el festival poder tener a alguien que ha sido tan importante en la formación de un mundo cinematográfico como el de David Lynch».

Frederick Elmes

El interés de Frederick Elmes (1946, Mountain Lakes, Nueva Jersey, EE.UU.) por la fotografía se inició cuando su padre le regaló su cámara Leica. Al poco tiempo montó su propio cuarto oscuro para tener mayor control sobre las imágenes. Al transformar películas caseras en producciones de ficción, se fue convirtiendo en un ávido director de fotografía, que pronto lograría premios y reconocimientos en su etapa como estudiante.

Elmes estudió fotografía artística en el Instituto Tecnológico de Rochester y en la Casa George Eastman. Guiado por su pasión por el cine, profundizó en su formación en Bellas Artes en la Universidad de Nueva York, donde estudió con Beda Batka, un destacado director de fotografía checo. Batka le inculcó la idea de que la dirección de fotografía se basaba en usar la cámara para contar una historia.

Una beca del American Film Institute de Los Ángeles le llevó a coincidir con el joven David Lynch, con quien va a colaborar en el larguísimo rodaje de Cabeza borradora. Además, tuvo la suerte de conocer y trabajar con el gran icono del cine independiente: John Cassavetes. Estas dos primeras influencias y su gran admiración por el trabajo de Sven Nykvist, director de fotografía de Ingmar Bergman, llevaría a Elmes a embarcarse en largometrajes de ficción, documentales, películas para televisión y publicidad. Su filmografía ocupa un lugar honorífico en la historia del cine contemporáneo.

Además de su participación decisiva en tres obras maestras de Lynch y los mencionados cineastas, ha trabajado junto a Charlie Kaufmann, Todd Solondz o John Turturro, entre otros muchos nombres señalados del cine independiente americano.

Seminci celebra su 70 aniversario con una retrospectiva de cine de autor proyectadas en el festival

El 20 de marzo se cumplen 70 años del nacimiento de Seminci en 1956

La selección incluye obras de Fellini, Kiarostami, Truffaut, Zhang Yimou, Atom Egoyan, Lars von Trier, Haneke, Bergman y Tarkovski, entre otros

Las actividades conmemorativas se extenderán a lo largo del año, poniendo en valor el patrimonio documental del festival e impulsando la participación del público

La Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) iniciará en abril la celebración de su 70º aniversario con un ciclo retrospectivo que recupera algunas de las obras maestras del cine mundial que encontraron en este festival su puerta de entrada a España. El ciclo, que se proyectará en los Cines Broadway hasta diciembre, estará compuesto por 24 títulos seleccionados por los programadores del certamen entre los largometrajes presentados y, en su mayoría, premiados durante sus 70 años de vida.

Los actos de conmemoración de los 70 años del nacimiento del festival, el 20 de marzo de 1956, girarán en torno a dos ejes fundamentales: la memoria histórica de Seminci y la participación del público. Por un lado, se revisitarán las cinematografías, cineastas y temáticas que han marcado sus siete décadas de trayectoria a través de su valioso legado fotográfico y documental. Por otro, se abrirá una convocatoria para que el público comparta sus recuerdos del festival, mediante imágenes, vídeos o anécdotas sobre películas que dejaron huella en sus vidas, encuentros con cineastas o espacios emblemáticos de proyección en el pasado.

El 70º aniversario también tendrá un lugar destacado en la próxima edición de Seminci, que se celebrará del 24 de octubre al 1 de noviembre, con publicaciones, retrospectivas y mesas redondas que profundizarán en la historia del festival.

Siete décadas de cine en una veintena de obras maestras

El ciclo retrospectivo ‘70 años de Seminci. Una cierta historia del cine de autor’ pretende celebrar la evolución de Seminci desde su fundación en 1956, destacando su apuesta constante por un cine de calidad, innovador y comprometido con la realidad social. Además, como reconocimiento a la fidelidad del público de Seminci, algunas de las películas serán presentadas por espectadores que las vieron en su estreno en el festival.

La selección de títulos pone en valor el papel de Seminci como plataforma de descubrimiento del cine de autor en España, al elegir películas cuya inclusión en el certamen sirvió de puerta de entrada en España de grandes autores del cine mundial, desde Atom Egoyan a Ermanno Olmi. El objetivo ha sido evidenciar la variedad y la calidad en la programación del festival a lo largo de su historia, a la vez que romper así con los clichés habituales sobre su identidad, mostrando la profundidad y diversidad de su propuesta cinematográfica y de los largometrajes que fueron premiados por los jurados.

El recorrido por la historia del cine de autor que propone la retrospectiva refleja el compromiso histórico de Seminci con un cine humanista de marcada pulsión social y política, incluso durante sus primeros años como festival de cine religioso y de derechos humanos en plena dictadura.

Entre los títulos seleccionados figuran joyas cinematográficas como Las noches de Cabiria, de Federico Fellini, que abrirá las proyecciones; Un condenado a muerte se ha escapado, de Robert Bresson, El manantial de la doncella, de Ingmar Bergman, y Sacrificio, de Andrei Tarkovski, obras fundamentales que abordan temáticas sociales profundas como la prostitución, la privación de libertad y reflexiones filosóficas sobre la existencia y la espiritualidad humanas.

Además, se ha procurado incorporar el mayor número posible de directoras, en reconocimiento a la desigualdad de género existente en la historia del festival debido al contexto de la época. La programación pone especial énfasis en recuperar el trabajo de directoras pioneras como Věra Chytilová con Hablemos de otra cosa y Márta Mészáros con La muchacha, cineastas que, aunque no recibieron reconocimiento en su momento, son consideradas hoy figuras esenciales de la modernidad cinematográfica por su capacidad de innovación y subversión.

También forman parte de la retrospectiva Kes, de Ken Loach, y La promesa, de Jean- Pierre y Luc Dardenne, cineastas estrechamente ligados a la identidad de Seminci por su compromiso con un cine político, además del musical Jesucristo Superstar, de Norman Jewison, que tuvo su estreno español en este festival. Completan el ciclo trabajos procedentes de autores de un amplio panorama geográfico Lars von Trier, Paul Schrader, Zhang Yimou, Jane Campion, Sergio Cabrera, Andrzej Wajda, Abbas Kiarostami, Terence Davies, Lone Scherfig, Agnieszka Holland y Milos Forman.

La vitrina del mes: un viaje a la memoria de Seminci

El 70 aniversario supone también una oportunidad para redescubrir el importante legado fotográfico y documental del Festival, generado a lo largo de siete décadas y custodiado por el Archivo Histórico Provincial de Valladolid. A partir de abril, el público que visite Espacio Seminci podrá sumergirse en la historia del certamen a través de la iniciativa ‘La vitrina del mes’, una muestra de postales, sellos, publicaciones, imágenes y otros objetos de películas seleccionadas, así como de momentos clave de cada década del festival, que variará cada mes.

Con esta programación especial, Seminci reafirma su compromiso con la memoria del cine de autor y con el público que ha acompañado su evolución, invitando a todos a revivir juntos la historia de uno de los festivales más emblemáticos del cine independiente.

Títulos del ciclo ‘70 años de Seminci. Una cierta historia del cine de autor’

Las noches de Cabiria, de Federico Fellini (Italia, 1957)

Un condenado a muerte se ha escapado, de Robert Bresson (Francia, 1956)

El manantial de la doncella, de Ingmar Bergman (Suecia, 1959)

El empleo, de Ermanno Olmi (Italia, 1961)

Hablemos de otra cosa, de Věra Chytilová (Checoslovaquia, 1964)

La muchacha, de Márta Mészáros (Hungría, 1968)

El pequeño salvaje, de François Truffaut (Francia, 1970)

Kes, de Ken Loach (Reino Unido, 1970)

Jesucristo Superstar, de Norman Jewison (Estados Unidos, 1973)

Alguien voló sobre el nido del cuco, de Milos Forman (Estados Unidos, 1975)

Blue Collar, de Paul Schrader (Estados Unidos, 1978)

Las señoritas de Wilko, de Andrzej Wajda (Polonia, Francia, 1979)

Sacrificio, de Andrei Tarkovski (Suecia/Francia/Reino Unido, 1986)

Voces distantes, de Terence Davies (Reino Unido, 1988)

Semilla de crisantemo, de Zhang Yimou (China, Japón, 1989)

Un ángel en mi mesa, de Jane Campion (Nueva Zelanda, 1990)

El liquidador, de Atom Egoyan (Canadá, 1991)

La estrategia del caracol, de Sergio Cabrera (Colombia/Italia, 1993)

A través de los olivos, de Abbas Kiarostami (Irán/Francia, 1994)

La promesa, de Jean Pierre y Luc Dardenne (Bélgica/Francia/Luxemburgo/Túnez, 1996)

Bailar en la oscuridad, de Lars von Trier (Dinamarca/Suecia/Francia, 2000)

Italiano para principiantes, de Lone Scherfig (Dinamarca, 2000)

Caché (Escondido), de Michael Haneke (Francia/Austria/Alemania/Italia, 2005)

In Darkness, de Agnieszka Holland (Alemania, Polonia, Canadá, 2011)

«The Shrouds» de David Cronenberg estará presente en el D’A 2025

El D’A – Festival de Cinema de Barcelona sigue siendo un escaparate del mejor cine independiente del momento y una oportunidad para descubrir algunos de los films más destacados del año, los grandes nombres que han triunfado en los festivales internacionales y las nuevas películas de cineastas imprescindibles. El D’A 2025 estrenará en España The Shrouds, la última película del maestro David Cronenberg, un filme estrenado mundialmente en Cannes 2024, con Vincent Cassel, Diane Kruger y Guy Pearce como protagonistas. Otros nombres imprescindibles son los de Dea Kulumbegashvili que, con su segundo filme, April, ganó el premio especial del jurado en Venecia y el premio a la mejor película de la sección Zabaltegi de San Sebastián; o Simón de la montaña, del director argentino Luis Felipe, convertido en uno de los fenómenos del año después de triunfar en Cannes con el Gran Premio de la Semana de la Crítica.

Otras sensaciones de la temporada son Love, del noruego Dag Johan Haugerud, segunda parte de una trilogía dedicada a las relaciones contemporáneas iniciada con Sex y que culmina estos días en la Berlinale con Dreams ; El idioma universal, de Matthew Rankin, premio del público de la Quincena de Cineastas de Cannes y mejor película canadiense en TIFF; Viet and Nam, del cineasta vietnamita Truong Min Quy, con uno de los films queer más contundentes del año, visto en Cannes 2024; Bagger Drama, de Piet Baumgartner, una película que hizo furor en el último festival de San Sebastián, donde ganó el premio de la sección New Directors. A estos nombres de cineastas emergentes se suman dos favoritos del festival, el argentino Matías Piñeiro con su última obra, Tú me abrasas, estrenada en la Berlinale; y La Prisonnière de Bordeaux, de la gran Patricia Mazuy, directora francesa que está consolidando una carrera personalísima, aquí en un film protagonizado por la gran dama del cine francés, Isabelle Huppert.

Los festivales de Málaga y San Sebastián celebran los 50 años de «Furtivos», la obra maestra de José Luis Borau, restaurada por Video Mercury Films y FlixOlé

Un libro editado junto con Caimán Cuadernos de Cine analiza el filme, que será Película de Oro en la 28 edición de Málaga e inaugurará la sección de clásicos del certamen donostiarra

El 8 de septiembre de 1975 se estrenó en el cine Amaya de Madrid Furtivos, hoy considerada la obra maestra de José Luis Borau, tras pasar por una serie de vicisitudes que no impidieron que se haya convertido en un clásico del cine español. Ahora, 50 años después, los festivales de Málaga y San Sebastián y la Filmoteca Vasca se unen para rendirle homenaje en su aniversario. Furtivos será la Película de Oro del 28 Festival de Málaga, que tendrá lugar del 14 al 23 de marzo, e inaugurará la sección Klasikoak de la próxima edición del Festival de San Sebastián. Será con una copia restaurada por Video Mercury Films / FlixOlé, en un homenaje que se completará con un libro editado por el Festival de Málaga, Filmoteca Española y Dama, en colaboración con Caimán Cuadernos de Cine y el Festival de San Sebastián.

Dirigida y escrita por José Luis Borau, en colaboración con Manuel Gutiérrez Aragón, Furtivos está protagonizada por Ovidi Montllor, Lola Gaos y Alicia Sánchez. Cuenta la historia de Ángel, un cazador furtivo que vive en un bosque con su madre Martina, una mujer de carácter tiránico y violento. En uno de sus escasos viajes a la ciudad, conoce a Milagros, joven huida de un reformatorio y amante de un conocido delincuente. Ángel la protege y la lleva a su casa. La animosidad de la madre hacia Milagros, así como la atracción que Ángel siente hacia ella, unido al aspecto claustrofóbico de las relaciones entre los personajes, desembocan en un drama.

La exhibición de Furtivos estuvo tan condicionada por las autoridades franquistas que fue desestimada por los festivales de Cannes y Berlín. Fue mejor recibida en San Sebastián, punto de partida de su rotundo éxito de crítica y público, donde recibió la Concha de Oro a la mejor película y el Premio Perla del Cantábrico al mejor largometraje de habla hispana. También logró el reconocimiento en los Premios del Círculo de Escritores Cinematográficos, los Fotogramas de Plata y el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias.

Antonio Isasi-Isasmendi entregando el premio Concha de Oro al director José Luis Borau, por la película «Furtivos» (1975) Archivo Festival de San Sebastián

Esta nueva copia de la película en 4K que se proyectará en Málaga y San Sebastián ha sido realizada por la distribuidora Video Mercury Films en colaboración con la plataforma FlixOlé. Para su proceso de restauración, se ha utilizado el negativo original en 35mm y se ha contado con la supervisión del cineasta y coguionista de la película, Manuel Gutiérrez Aragón.

El libro Furtivos. 50 años, de Carlos F. Heredero, vuelve a la película para documentar de manera fehaciente, por primera vez, la intrahistoria de tan singular proyecto: la cronología, las cifras, los papeles, la escritura del guion, el plan de producción, los dineros, los contratos, las localizaciones, las incidencias del rodaje, las actas de la censura, las conversaciones con los festivales, la distribución, la taquilla, su circulación internacional, las controversias y las amenazas, etc.

La radiografía ofrece nuevas perspectivas para enmarcar el filme en el contexto social, político y cultural del que surge, entre la criminal agonía de la dictadura franquista y las luchas que preparan la Transición a la democracia.

A su vez, el análisis de sus imágenes –herederas de Buñuel y de Goya, de la Castilla feroz de Gutiérrez Solana y del tremendismo de Cela– permite comprender la compleja naturaleza de su discurso y de sus formas. Una entrevista con Borau rigurosamente inédita hasta ahora, en torno a la película, completa la investigación.

«La furia» de Gemma Blasco inaugurará el D’A 2025

La furia, el debut en el largometraje de ficción de la directora catalana Gemma Blasco, inaugurará la 15.ª edición del D’A – Festival de Cinema de Barcelona el 27 de marzo. La película narra el proceso de una joven para canalizar su dolor y su ira tras sufrir una violación, y el camino de oscuridad que emprende su hermano, en quien ella busca refugio y donde solo encuentra incomprensión. Una tragedia moderna con una personal mirada sobre la violencia sexual, el asco y la vergüenza protagonizada por Ángela Cervantes (ganadora de dos Premios Gaudí como mejor actriz secundaria por Chavalas y La maternal) y Àlex Monner (Los niños salvajes, La propera pell). Una película que su directora ha rodado con pulso firme y rabia, y que la confirma como uno de los nuevos talentos del cine hecho en España. Para la ocasión, el D’A 2025 vuelve a la sala más grande de Barcelona, el Aribau Cinema, para la proyección de su película inaugural.

La furia tendrá su estreno mundial en el festival South by Southwest, de Austin (Texas), uno de los certámenes de cine, música y televisión más influyentes de Estados Unidos, y después tendrá su premiere española en la Sección Oficial del Festival de Málaga. La furia es una producción de Ringo Media y cuenta con la participación de RTVE, 3Cat, Aragón TV, Filmin y con la financiación del ICAA, Gobierno de Aragón e ICEC. Distribuye Filmax. La película pasó por el D’A Film Lab Barcelona 2023.

Gemma Blasco no es una recién llegada: su primer largo, el film experimental El Zoo, tuvo su estreno catalán en el D’A 2019. Su cortometraje Jauría se estrenó en el 2018 en el Festival de Málaga y recibió el premio a la mejor dirección SGAE-Nova Autoría del Festival de Sitges.

Crónica Festival de Sitges 2024 (III)

Periferias del fantástico, Panorama y Sitges Collection

The Dammed

Tercera crónica de Sitges 2024 a través de un recorrido por esa periferia que componen las distintas secciones paralelas del certamen que, de por sí, constituyen todo un inabarcable cajón de sastre genérico y, en ocasiones, puede resultar más indicativa y fiable sobre el actual estado del fantástico que la oferta existente en la Sección Oficial. Dentro de Panorama se presentó The Dammed, debut de Thordur Palsson que nos traslada a un relato de época del siglo XIX ambientado en un aislado pueblo pesquero islandés. Película adscrita a una clara intención paisajística y atmosférica, algo que se agradece en tiempos de un exacerbado uso de lo digital dentro del género indagando en lo folclórico y en las metáforas de un fantástico aquí expuesto en forma de terror psicológico, nacido de un trastorno ocasionado por un dilema de índole moral que bien podría ser, dada su similitud, un anexo argumental a la explicación final de la fundamental The Fog de John Carpenter. Relato de horror histórico situado en un entorno caótico y oscuro donde los personajes y las situaciones límite en las que se encuentran se ven alteradas por una subjetividad mostrada como elemento distorsionador sobre la percepción de la realidad que tienen los protagonistas. Dejando de lado ciertos clichés, y una narrativa enquistada en una serie de explicaciones redundantes que posiblemente no necesitaba debido al tono onírico de la historia, The Damned cumple a la perfección su función de ser un modesto y aplicado ejercicio de estilo, en realidad, una inmejorable carta de presentación por parte de Thordur Palsson para acometer empresas más ambiciosas.

Por otra parte, Apartment 7ª, más que una precuela de Rosemary’s Baby entendida como tal, sería una actualización del original literario de Ira Levin y posterior película de Roman Polanski, pero con una serie de matices y un tono formulista bastante cuestionable. El material original tenía la virtud y la particularidad de discernir sobre las problemáticas y limitaciones de la mujer en la sociedad arribista de finales de los años 60 a través de una narrativa que se desarrollaba mediante la idea de la sospecha conspirativa que derivaba en horror satánico. Natalie Erika James, que ya había hecho una incursión más acertada en el drama familiar generacional adherido al relato de terror en su film anterior, Relic (2020), reinterpreta dialécticas y lecturas sociales aplicadas a la actualidad en Apartment 7ª, especialmente en lo relativo al embarazo, al derecho de la mujer a decidir y su posicionamiento en determinados ámbitos laborales como principales puntos a destacar, intención loable con relación a la expansión de una determinada mitología del presente que, sin embargo, deja en un segundo plano un componente esencial en el relato como es el fantástico, aquí intuido como rutinario, constatando cómo una nueva generación de autores alteran órdenes genéricos de forma cuando menos dudosa, quedando en esta ocasión el concepto de terror totalmente subordinado al drama, con todo lo que ello pueda acarrear con relación a las expectativas por parte del fandom. De poco sirve que el casting sea de lo más sugerente, Dianne Wiest y Julia Garner, actriz esta última que maneja a la perfección el registro de mujer sufrida, como bien reflejan sus colaboraciones con la realizadora Kitty Green en The Assistant(2019) y Hotel Royal (2023). La sensación final es la de estar ante un producto manufacturado al servicio de unas demandas concretas, algo preocupante al percibir con total normalidad la aceptación de narrativas solucionadas a golpe de escuadra y cartabón, o lo que es más preocupante, discutibles pátinas visuales características del streaming.  

Apocalipsis Z: El principio del fin

De problemáticas inherentes al streaming también adolece Apocalipsis Z: El principio del fin de Carlos Torrens, otro producto de la mano de Amazon Prime Video, con querencia a la sobreexplotación y que supone la enésima aportación al survival zombie, aquí adaptando la trilogía best-seller escrita por Manel Loureiro. La película es un fiel reflejo de la reciente televisión a la hora de tipificar conceptos transgresores, representaciones que, en realidad, han formado parte del subgénero desde sus inicios en cualquiera de las películas que conforman la saga de George A. Romero, aplicables también a multitud de ramificaciones de serie B surgidas durante los 80 y parte de los 90, donde existía un fuerte componente social o político, también una decidida apuesta por el gore y lo explícito, como disociación genérica del discurso, algo que conectaba a la perfección con el habitual feísmo estético de las propuestas. Apocalipsis Z: El principio del fin se sitúa en las antípodas de tal noción a causa de su naturaleza derivativa de contenidos actuales, un hijo putativo del boom zombie surgido hace años, Dawn of the Dead (2004), The Walking Dead (2010-2022) serían sus máximos exponentes, tomando una serie de referencias, desde las de un tono aséptico vistas en World War Z (2013) a la hora de exponer un relato donde el contexto está más encaminado a la aventura que al terror; a tal respecto, hay una ausencia significativa de sangre, como en las relacionadas con postulados dramáticos que insisten en mostrar un realismo derivado del colapso social y la angustia mental del superviviente que enlaza con recientes experiencias con relación al confinamiento pandémico, algo en realidad ya transitado con bastante más determinación antes del fenómeno en películas como The Battery (2012) o La nuit a dévoré le monde (2018), por citar solo dos ejemplos. Apocalipsis Z: El principio del fin termina siendo tan modélica en lo concerniente a sus directrices como irrelevante, a consecuencia de su determinación por estandarizar cualquier tipo de formulismos inherentes al subgénero. Ick, el nuevo trabajo tras las cámaras de Joseph Kahn generó muchas expectativas tras su premier en la Midnight Madness de Toronto, una comedia satírica de terror sobre invasiones alienígenas con un personaje arquetípico: una antigua promesa universitaria que, tras una dura lesión, tiene que asumir el rol de perdedor como gris profesor de instituto. Ick aprehende ideas de Night of the Creeps (1986), The Blob (1988) o The Faculty (1998), pero sin aplicar un tono revisionista o nostálgico, y sí un enfoque asaz característico por parte del responsable de la curiosa Detention (2011). Joseph Kahn, director omnipresente en la cultura pop por su larga experiencia como responsable de vídeos musicales para grandes artistas, atesora un estilo adrenalínico, con un exacerbado repertorio musical capaz de provocar agotamiento en el espectador y la posibilidad de quedar exhausto a los 15 minutos de proyección, ya que Kahn parece estar demasiado habituado a una narrativa deudora del videoclip, acelerada e invasiva, aquí aderezada con una desmedida utilización de un CGI paupérrimo. Dejando de lado su incapacidad a la hora de mantener un ritmo, Ick, podría ser entendida como un relato desenfrenado sobre invasiones alienígenas donde se ironiza sobre la actitud apática de la sociedad frente a diferentes amenazas como, por ejemplo, el Covid, alegoría que funciona de forma relativa a la hora de subvertir tropos normalmente asociados a este tipo de subgénero.    

The Substance

Otro plato fuerte, en esta ocasión proveniente del Festival de Cannes, fue The Substance, cuya realizadora, Coralie Fargeat, al igual que en su ópera prima Revenge (2017), sigue fiel a un estilo que da prioridad al exceso genérico y la reiteración conceptual ante cualquier tipo de ambigüedad. Mezcla de un estilo quirúrgico y grandilocuente, en este caso también aplicable a su metraje, no es tan original como se ha comentado hasta la saciedad, al menos para alguien que conozca mínimamente conceptos del cine de la Troma o películas como, por ejemplo, Basket Case (Frank Henenlotter 1982) o Society (Brian Yuzna 1989). En este sentido, The Substance, una especie de fábula contemporánea de trazo grueso sobre la eterna juventud que otea la noción argumental de Jekyll y Hyde, no deja de ser una película enmascarada entre la serie B y la serie Z que intenta articular un discurso sobre la misoginia institucionalizada a través de la hipérbole. Bastante curiosidad por ver cómo se valorará en el futuro un body horror de manual como es la película de Coralie Fargeat, otra de esas obras, al igual que Titane (Julia Docournau 2021), destinadas a ser un referente del fantástico contemporáneo que traza un camino inverso a la naturaleza de este tipo de películas, un producto de culto instantáneo y efímero que con el paso del tiempo seguramente esté destinado al olvido.  

L’orto americano

Siguiendo con ese gran cajón de sastre genérico que es la nueva sección Sitges Collection , uno de los puntos álgidos del festival vino de la mano del veterano Pupi Avati con la notable L’orto americano, realizador con más de cincuenta títulos en su haber, cuyas incursiones dentro del fantástico resultan ciertamente fascinantes, La casa dalle finestre che ridono (1976), Le strelle nel fosso (1979), Zeder (1983), L’arcano incantatore (1996), Il nascondiglio (2007) y Il signor Diavolo (2019). Lo realmente cautivador de Avati y L’orto americano, estupendo noir gótico/romántico en blanco y negro con elementos fantasmagóricos dignos de Edgar Allan Poe que muestra una especie de versión de época distorsionada del Lost Highway de David Lynch a través de la fuga disociativa de un individuo, es comprobar cómo tras una carrera que abarca siete décadas estamos ante un director (al contrario que Dario Argento que decidió en los años 90 alinearse a corrientes actuales, para aflicción del adepto al fantástico) que reniega de un tono evolutivo como única vía posible a una autoría percibida como libre. L’orto americano, mediante texturas que nos remiten a un estilo percibido como demodé, poco proclive para el nuevo fandom, como se pudo comprobar en una única proyección en el Prado con una pobre afluencia de público, se adentra en un contexto italiano de posguerra que no legitima el género gótico como tal, sin embargo, su tono evocativo y el uso que hace del blanco y negro nos remite inevitablemente a cinematografías pretéritas. Un film inmanente a la madurez de su realizador, aquel perteneciente a la fase final de una trayectoria que nos ofrece una perspectiva autoral bien definida. Un tipo de cine sincero, carente de inhibiciones, donde el solo acto de rodar en blanco y negro no significa forzosamente el hacer una película, sino estar haciendo cine. Si el último trabajo de Pupi Avati nos sitúa en una agradecida indeterminación temporal, Arcadian, viene a ser su némesis, algo sintomático de gran parte del fantástico contemporáneo que recurre a digresiones obvias, aquí sobre la institución familiar, aplicadas al relato de género. Expuesto a modo de un survivor postapocalíptico, que conecta con referencias que pueden ir desde el I Am Legend de Richard Matheson, hasta películas como Maggie (2015), The Survivalist (2015) o la también presente este año en Sitges Never Let Go (2024), la película de Benjamin Brewer traza un relato sobre la responsabilidad de preparar a la próxima generación para la autosuficiencia dentro de un ecosistema hostil. A tal respecto, la correcta, pero intrascendente Arcadian, expone una narrativa distópica desarrollada a la manera de un drama familiar, siendo paradójico que logre funcionar relativamente mejor en los momentos de acción, en especial, el asedio final de las criaturas, que a través de un discurso que quiere trascender a los tropos genéricos, los relacionados con temas como el aislamiento y la supervivencia en un mundo devastado, o la capacidad de albergar esperanzas frente a la desesperación. Please Don’t Feed The Children de Destry Allyn Spielberg también nos plantea mundos postapocalípticos, ópera prima de la hija más joven de Steve Spielberg y Kate Capshaw, supone un indigesto survival teenager pospandémico, sustentado en dos conceptos argumentales vistos en películas de un nivel mucho más elevado: el concerniente a un segmento de The Happening de M. Night Shyamalan, donde vemos a la familia protagonista refugiarse en una aislada casa de campo regentada por una anciana que desarrolla un comportamiento psicótico, y el referido a una noción más amplia y conceptual por parte de George A. Romero en su último trabajo tras las cámaras, Survival Of The Dead (2009), con relación a una serie de personajes decididos a mantener en cautiverio a sus familiares convertidos en muertos vivientes. Evidentemente, cualquier autor que se precie de su condición no puede sustentarse solo en referencias, en el simple concepto del cliché como statu quo de una narrativa, pues esta requiere de un desarrollo acorde con el material que maneja. Una exposición percibida en Please Don’t Feed The Children como incoherente, que pese al minimalismo de la propuesta, está plagado de momentos inconexos, seguramente avivados por los problemas de producción que tuvo la película durante su rodaje, esbozando deficiencias propias de un trabajo estudiantil de final de curso de escuela de cine a cargo de una autoría intuida como nonata, que esperemos, por la salud artística de su árbol genealógico, muestre algún signo de evolución en próximos trabajos.  

The Soul Eater

Dos sospechosos habituales en Sitges como son Alexandre Bustillo y Julien Maury presentaron su primera incursión fuera del género de terror; The Soul Eater, nueva demostración de aquella corriente denominada nuevo extremismo francés surgida hace dos décadas no dejó de ser una herramienta, o vía de presentación para muchos realizadores noveles que, dada su naturaleza, no tuvo una continuidad temática, siendo una tendencia pasajera que en realidad terminó siendo genérica y no autoral. A tal respecto, después de su irrupción con À l’intérieur (2007), Maury & Bustillo se han posicionado, al igual que otros compatriotas suyos como Alexandre Aja o Xavier Gens, a través de una faceta entendida como puramente artesanal aplicada al presente, aquella que está supeditada a moldear el material que les llega, en ocasiones con resultados interesantes, Aux yeux des vivants (2014) o la estupenda The Deep House (2021), y en otras bastante más cuestionables, Leatherface (2017) o Kandisha (2020). The Soul Eater entraría en el segundo apartado, un thriller que profundiza en un tema delicado como es el abuso infantil, con tímidas ramificaciones del Polar francés, el folk horror o de un aparatoso gore ocasional. Una película con serios problemas a la hora de disimular su condición de producto streaming con texturas de policiaco nórdico que adapta el enésimo bestseller de éxito; Razón por la cual The Soul Eater entra en conflicto con relación a la exposición de una serie de conceptos en principio antagónicos, por un lado, su apuesta por una carga ambiental que funciona relativamente bien en la exposición del paisaje, y por otro, terminar apelando al terror visceral y el realismo sombrío, a través de un estilo enfático que puede llegar a ser intuido como arbitrario, un posicionamiento infructuoso por parte de Maury & Bustillo a la hora de intentar dignificar un material estándar mediante parámetros que parecen querer retrotraernos a iconografías propias de su lejano debut. La sesión sorpresa de esta edición de Sitges, espacio destinado en los últimos años a propuestas de un carácter más lúdico, recayó en la cinta The Assessment de la debutante Fleur Fortune, relato que nos sitúa en una distopía futurista, a través de un mundo destruido por el cambio climático donde la paternidad está estrictamente controlada. Una pareja debe pasar una evaluación antes de que las autoridades les permitan tener un hijo, examen que se convierte en una pesadilla psicológica, ya que la decisión recaerá únicamente en una asesora. A partir de dicha premisa, expuesta casi a modo de drama de cámara de carácter teatral, nos plantea un psicodrama donde se cuestiona el sentido de la paternidad a través de un relato que bebe de conceptos que pueden ir desde Abigail’s Party (1977), Black Mirror o la novela Brave New World, mediante una historia que brilla respecto a su discurso más existencial. Apoyada por actrices solventes como Alicia Vikander y Elizabeth Olsen, la película expone una serie de sugerentes ideas, algunas de las cuales Fleur Fortune no tiene tiempo de desarrollar por completo y que nos muestra algunas etapas vitales de nuestra existencia que siguen siendo demasiadas íntimas y opacas para que cualquier gobierno las intente regular en nombre de una utópica eficiencia.   

Òrbita, el fantástico adyacente

Maldoror

Dentro de la sección Òrbita, apartado dedicado al thriller, cine negro y propuestas genéricas lindantes, destacan tres excelentes títulos que se posicionaron entre lo mejor de este Sitges 2024. Fabrice Du Welz, otro sospechoso habitual del certamen cuya filmografía, excepto su incursión en Netflix con Message from the King (2016), ha pasado por las pantallas del festival, se adentra con Maldoror en el true crime mediante una fascinante mirada sobre disfunciones, traumas colectivos y cómo la sociedad del bienestar tiene que asimilar un concepto del mal absoluto. Incluso en una faceta que puede ser intuida como menos autoral, aquí hay un enfoque ultrarrealista que recrea un sórdido caso de pederastia y tráfico de menores ocurrido en la Bélgica de los años 90, Fabrice du Welz sigue transitando por historias que no dejan de ser viajes al corazón de las tinieblas, ya sea a través de un descenso a la perversidad redneck a modo de expiación personal (Calvaire 2004), a una fantasmagoría ilusoria Vinyan (2008), a un desmedido amor fou, Alleluia (2024) y Adoration (2019), o a un elemento distorsionador que cuestiona bajo coordenadas de thriller la estabilidad de un supuestamente férreo núcleo familiar Inexorable (2021). En este sentido, Maldoror despliega varios recursos alejados de esquematismos propios en este tipo de historias, entre sus múltiples ramificaciones, la más evidente es la que hace referencia a acciones de personajes al límite, policías obsesivos o psicópatas invulnerables a causa de la ineficacia policial que alteran nuestra percepción de un relato al llegar a una conclusión irresoluble, muy a la manera de dos piezas fundamentales de las que toma claras referencias: Memories of Murder (Bong Joon-ho 2003) y Zodiac (David Fincher 2007), siendo también derivativa de aquellas películas de crimen y castigo, dilemas morales y difusos códigos de conducta, que se convirtieron en un sello distintivo de Sidney Lumet en el cine estadounidense de los 70, The Offence/ Serpico (1973), Dog Day Afternoon (1975), aquí pasado por un filtro estético feísta, donde el director de fotografía Manuel Dacosse confiere a la historia una textura de infierno en la tierra mediante el uso de colores saturados y escenarios industriales pétreos, fangosos y empapados por una lluvia que nos remite a una sociedad europea fallida y decadente. Es una lástima que el cine de Du Welz no cotice en la actual burbuja de festivales, ecosistema que suele dictar de forma arbitraria las corrientes cinematográficas a exaltar en la inmediatez, Maldoror, como ocurrió en su día con Adoration o Inexorable, pasó desapercibida por Sitges, por suerte, el paso del tiempo sigue siendo la mejor pauta a la hora de validar trayectorias en su justa medida.

Steppenwolf

La interesante Steppenwolf vendría a ser un buen ejemplo de esa clase de autorías, cada vez más escasas en el actual panorama cinematográfico que desafían su incursión en los géneros por medio de exacerbados formulismos, aquí expuestos a través de un relato que hace hincapié en ese concepto de la redención, epígrafe argumental que nos podría remitir a cualquier película de la saga Mad Max, que explora la naturaleza dual del ser humano. La película nos relata la odisea de una madre que intenta encontrar a su hijo desaparecido; la progenitora, con serios problemas de comunicación, le ofrece una recompensa a un mercenario amoral para poder recuperarlo. A partir de dicha premisa, la historia se sitúa en un mundo donde el bien parece no existir, desarrollada bajo coordenadas cercanas al thriller y el western, unión genérica que da como resultado un gótico estepario que incide en la desolación paisajística a la hora de retratar un escenario árido, como son las estepas kazajas y sus aldeas desoladas. Partiendo de la premisa principal de la novela de Hermann Hesse, Steppenwolf expone una narrativa que mezcla minimalismo, realismo y absurdo, dentro de un marco estético austero, donde su tono nihilista no deja de ser una suerte de antítesis con relación a las complejidades que muestran sus personajes, por ese motivo, no es baladí que el realizador kazajo Adilkhan Yerzhanov demuestre una inusual gama versátil, pues Steppenwolf abarca sin ningún tipo de pudor infinidad de registros, en realidad, son muchas películas en una sola: de carretera, de samuráis, de mafiosos, thriller distópico, drama de venganza o comedia grotesca. Con una prolífica trayectoria a sus espaldas, en 2024 ha rodado tres películas, el cine de Yerzhanov empieza, por fortuna, a ser conocido en determinados ámbitos, el Zinemaldia ya nos había puesto tras su pista proyectando títulos como la también estupenda A Dark-Dark Man (2019) o Yellow Cat (2020), piezas pertenecientes a una obra cuya virtud radica en no recurrir a procedimientos convencionales, mediante la apropiación de conceptos ajenos a un imaginario propio, del que habrá que estar muy atento en el futuro.

Cloud

Otra espléndida película vista en Órbita vino de la mano de Kiyoshi Kurosawa, en un año donde el realizador japonés ha presentado dos trabajos más, la sugerente fantasmagoría Chime y la reinterpretación de un material propio del 98, Serpent’s Path; Cloud, relato con un subtexto interesante que crea concomitancias con obras anteriores del propio autor, no es fortuito que fuera de los primeros cineastas que alertaron a principios de siglo del carácter alienante de lo digital en su fundamental Kairo (2001). En cierta manera, es lógico que una película de las características de Cloud cause cierto desconcierto para el neófito del cine de Kurosawa, en especial por el tránsito que realiza por tonos heredados del V-Cinema, visible en un oscuro y divertido tiroteo final que se adecua a la perfección al lenguaje del videojuego, dada la configuración genérica de un almacén abandonado que podría pertenecer a cualquier juego de disparos en primera persona, puesto que estamos ante un film con un espíritu de serie B que acepta con orgullo códigos genéricos a la hora de exponer una alegoría brutal sobre los peligros de la era de Internet, pero, principalmente, sobre la nueva economía como mal apocalíptico. Un Kiyoshi Kurosawa que en apariencia puede parecer menor, pero que es precisamente todo lo contrario, su historia funciona a través de una serie de niveles a cuál más interesante, el más evidente a modo de sutil relato afiliado al anti corporativismo, al mostrarnos un nuevo escenario donde la cotidianeidad da la sensación de que ha dejado de ser tangible. También el referido a hábitos, comportamiento e impunidad, al indagar en el desahogo colectivo que proporciona la era digital como amplificador de frustraciones, a tal respecto, imaginemos por un momento cómo nos comportaríamos si, como fantasea de forma ingeniosa Kurosawa, supiéramos que cada clic del cursor de nuestro PC, significara martillar un arma cargada que pudiera hacer desaparecer a una persona non grata. Cloud proporciona unas señas de identidad que resultan irrefutables al dotar al relato (esquivando cualquier tipo de catalogación posible) de un característico halo de extrañeza con relación a su narrativa y puesta en escena, más atmosférica que discursiva, pese a tratar una temática social; Kurosawa atesora un talento autoral al alcance de muy pocos realizadores, capaz de conseguir que lo prosaico termine resultando perturbador e inquietante.    

La no ficción genérica

Chain Reactions

La no ficción ha tenido en estos últimos años un significativo papel en Sitges, especialmente en lo concerniente a trabajos que en su gran mayoría suelen ofrecer una faceta de análisis sobre autorías, géneros y cinematografías diversas. Alexandre O. Philippe, director habitual en Sitges cuya filmografía ha sido presentada en su totalidad en el certamen, presentó Chain Reactions, documental que aprovechando el quincuagésimo aniversario de la fundamental The Texas Chain Saw Massacre, analiza a través de cinco testimonios a cargo de Patton Oswalt, Takashi Miike, Alexandra Heller-Nicholas, Stephen King y Karyn Kusama el impacto que tuvo en el imaginario propio y popular la película de Tobe Hooper. Chain Reactions vuelve a insistir en unos formulismos ya frecuentados por Alexandre O. Philippe en anteriores trabajos suyos como The Taking (2021) y Lynch/Oz (2022), consistente en dar paso a varios interlocutores a través de una serie de monólogos que, si bien la mayoría de ellos comienzan citando elementos específicos de la película, la narrativa rápidamente deriva en puntos de vista relativamente fluidos donde reflexionan a un nivel personal sobre el período de sus vidas en que vieron el largometraje. El problema posiblemente reside en lo poco novedoso que resulta el documental, más allá del carácter empático que pueda tener el fan con el interlocutor. En este sentido, en Chain Reactions se producen ciertas irregularidades según el interés subjetivo que pueda tener la tesis ofrecida, también esporádicas reiteraciones y sobreexplicaciones en determinados apartados, aunque posiblemente el principal lastre se pueda percibir con relación a unas formas supuestamente didácticas que palidecen ante una serie de imágenes totémicas que dejan en evidencia cualquier tipo de definición o reflexión que se haga sobre ellas. Uno de los programas dobles matinales más agradecidos de Sitges 2024 correspondió al pase en 4k de la fundacional Godzilla (1954), la primera película protagonizada por uno de los monstruos más famosos de la historia del cine, relato aquí convertido en una inteligente exposición de terror bélico, donde el personaje principal pasa a ser un indiscutible icono, al mismo tiempo que un símbolo antinuclear y referente cultural, cuyas metáforas y simbolismos siguen teniendo plena vigencia como representación del pasado y del futuro de un país como Japón. Proyección precedida por el documental dedicado a su creador, Ishiro Honda: Memoirs of a Film Director, primer trabajo importante en la no ficción centrado específicamente en su figura que contextualiza la trayectoria del padre del kaiju eiga mediante una perspectiva histórica y personal. Su director, el español Jonathan Bellés, que ya había explorado los orígenes de Godzilla en su anterior, y más modesta, The Dawn of Kaiju Eiga (2019), analiza la figura de Ishiro Honda desde una vertiente que incluye facetas que pueden llegar a ser menos conocidas por parte del fan, como fueron sus incursiones en el drama, sus contribuciones a la filmografía de Akira Kurosawa o su trayectoria personal, mediante un relato que pone de relieve el personaje, y cómo el carácter de este forja al autor a través de sus vivencias. Tiene la gran virtud, pese a sus evidentes limitaciones presupuestarias, de hacer una adecuada gestión con respecto al material de archivo del que dispone.

La passion selon Béatrice

Dentro de la sección Seven Chances, y otorgando cierto sentido al concepto original de este apartado inaugurado en el lejano 1993, nacido con la vocación de ofrecer un tipo de material que difícilmente tendría visibilidad fuera del circuito de festivales, se presentó La passion selon Béatrice, segundo trabajo tras las cámaras de Fabrice Du Welz en 2024 tras la notable Maldoror, también presente este año en Sitges, donde cambia por completo de registro al rodar un documental con un evidente tono de ensayo observacional, donde asistimos al viaje por Italia de la francesa Béatrice Dalle en busca de las huellas y el legado de Pier Paolo Pasolini, trayecto aderezado con reflexiones personales y conversaciones con otros admiradores del cineasta italiano, entre ellos, Abel Ferrara. Como bien apuntaba el crítico Álvaro Peña, La passion selon Béatrice puede ser percibida tanto de forma sencilla como compleja, ya que el ficticio y evolutivo doble juego de miradas, el que establece Fabrice Du Welz con Béatrice Dalle, y el de Béatrice Dalle respecto a Pier Paolo Pasolini, viene a ser la representación de un anhelo, de un imposible encuentro entre artista/musa y viceversa que, en cierta manera, se materializa en la escena final del documental, donde se observa en primer plano el rostro de la protagonista de Trouble Every Day, mientras visiona El evangelio según San Mateo en la Cinemateca de Bolonia, instante en que esa unión se hace realidad de forma metafórica gracias a una pantalla de cine, única vía posible, como nos viene a decir Du Welz a la hora de intentar escenificar en imágenes la devoción y la pasión. Uno de los puntos álgidos de la no ficción vista en Sitges 2024 vino de la mano de la notable The Last Sacrifice de Rupert Russell, hijo del responsable de la mítica The Devils, nueva indagación del documental en el subgénero del folk horror, cuya piedra angular en dicho formato sería Woodlands Dark and Days Bewitched: A History of Folk Horror (Kier-La Janisse 2021), a través de un enfoque ciertamente original, al mezclar el concepto del true crime, situándonos en el año 1945 en Warwickshire, Inglaterra, donde se produjo un brutal asesinato, hoy por hoy sin resolver, y su contexto como influencia e inspiración en la gestación de una pieza fundacional dentro del subgénero como es The Wicker Man (Robin Hardy 1973). A partir de dicha noción, la de un asesinato muy británico que, en parte, inspiró un género cinematográfico, Rupert Russell pone en contexto la geopolítica de aquellos años, al mismo tiempo que profundiza en el auge de la brujería y la magia negra de la época. En este sentido, The Last Sacrifice es un híbrido entre lo veraz, la investigación y el material de archivo sobre el crimen, y la elucubración, sus ramificaciones fraccionadas mediante la representación del folk horror en la literatura y el cine, a través de una inteligente e irónica contextualización entre realidades y mitos existentes en las tradiciones antiguas de Gran Bretaña.

Algo más convencional en sus formas, aunque no carente de interés, fue Exorcismo, The Transgressive Legacy of Clasificada ‘S’ de Alberto Sedano, documental que explora una determinada época y cinematografía, al situarnos en un contexto político/social que muestra las rígidas leyes de la censura en España durante la dictadura que habían reprimido en el cine cualquier forma de sexualidad fuera del catolicismo. Tras la muerte de Franco y la consolidación de la democracia, surgen las películas clasificadas S, nuevo sistema de catalogación enfocado exclusivamente a mayores de 18 años, que ofrecían un fuerte contenido violento, sexual e incluso político, un comodín genérico en el que cabía todo tipo de películas concebidas durante el periodo del 1978 al 1983. Exorcismo sigue los pasos de otro reciente documental que indagaba en la misma parcela, Sesión salvaje (Paco Limón, Julio Cesar Sánchez 2019), perteneciendo ambas a ese tipo de trabajos de clara índole archivista, que en sus cuentas oficiales de Letterboxd, como condición sine qua non, suelen incluir a modo de consulta una larga lista de títulos reseñados en el documental, dejando clara su función didáctica y reivindicativa con relación a una industria menospreciada en su día. En este último apartado no deja de ser significativo que un producto como Exorcismo esté financiado por David Gregory y Severin Films, poniendo de manifiesto como estas películas, cincuenta años después de su gestación, aunque mediante distintos parámetros y agravado por una alarmante falta de interés por parte de las nuevas generaciones, siguen siendo subestimadas en nuestro país, siendo el reconocimiento más válido y justo el proveniente del exterior.       

Clásicos, recuperación y divulgación

The Mysterious Castle in the Carpathians

La proyección de tres títulos del fantástico europeo semi ocultos de los 70 y principios de los 80 dentro de la sección Seven Chances puso de manifiesto la obligatoriedad de los festivales de recuperar y difundir un cine pretérito, en su gran mayoría desconocido por una gran parte del actual fandom. Del mismo modo, The Mysterious Castle in the Carpathians puede suponer todo un descubrimiento, no solo por la oportunidad de poder ver en pantalla grande una extraordinaria película de sensibilidad novelesca que habla del cine como pura representación fílmica, sino también por conocer a un director como Oldrich Lipsky. Basada en un relato de Julio Verne publicado por entregas en 1892 que, de alguna manera, se aparta de la temática científica y de aventuras habitual en sus novelas para adentrarse en un tono más fantástico, The Mysterious Castle in the Carpathians ejemplifica, al igual que otros autores checoslovacos de la época como fueron Karel Zeman, Juraj Herz o Jan Svankmajer, colaborador en esta película, una cinematografía que por aquel entonces apostaba por una recreación barroca y una rica exuberancia escénica, que aquí mezcla iconografías y escenografías entre el cine y diversas artes plásticas, constituyendo toda una reformulación y un feliz encuentro entre los imaginarios de Julio Verne y Georges Méliès. De una clara intención humorística, utiliza una narrativa exagerada a modo de caricatura que permite jugar con las acciones de los personajes, transformándolos en un reflejo de consonancias casi grotescas, la película sirve al mismo tiempo como inmejorable carta de presentación para conocer la filmografía de un realizador tan interesante como es Oldrich Lipsky, responsable entre otras de Happy end (1966), relato que comienza por el final y se despliega literalmente hacia atrás, disposición llevada al límite mucho antes de que lo intentaran Gaspar Noé o David Fincher en Irreversible (2002) y The Curious Case of Benjamin Button (2008), tanto en planos como en dirección, personajes caminando en sentido inverso o diálogos invertidos… uno de los experimentos narrativos más imaginativos de la historia del cine europeo de aquella época. Otra película maldita que en su momento tuvo una recepción bastante discreta es Malpertuis de Harry Kümel, director belga que en 1971 también realizó ese referente de la sofisticación vampírica que es Les lèvres rouges. Narrado en forma de espiral infernal, Malpertuis nos sitúa a finales del siglo XIX, donde se ve a un marinero inconsciente tras una pelea en un bar que al despertarse se encontrará encerrado en Malpertuis, concepción onírica mostrada en forma de un extraño caserón donde su tío, un excéntrico moribundo interpretado por Orson Welles, pretende mantener encerrados a todos aquellos que le rodean. Basada en la novela homónima de Jean Ray, Harry Kümel nos plantea una fábula gótica/onírica de límites indefinidos, por momentos hipnótica a un nivel visual, cuyo visionado otorga un inusual concepto de experiencia o vivencia estética. Asimismo, Malpertuis, cuya retórica limítrofe a la mitología griega se confunde aquí bajo epígrafes adyacentes al terror y al desconcierto, hace honor a su condición de obra inclasificable, puesto que abarca infinidad de registros dentro de una misma historia, lo hace mediante una amalgama de referencias que van desde imaginarios dignos de Lewis Carroll a formatos expresionistas y surrealistas, al horror gótico, o incluso a las películas de Jean Cocteau. Obra de culto de indudable valor iconográfico a redescubrir.

Las vampiras

Para finalizar este recorrido por Sitges 2024 tuvo lugar la proyección de una nueva restauración en 2K de Las vampiras de Jesús Franco, donde queda constatado su importante papel a la hora de entender la tendencia (en realidad puede llegar a ser entendida como un subgénero en sí mismo) que transfiguró durante los años 70 el mito del vampiro femenino tradicional hacia unas coordenadas más eróticas y desprejuiciadas: The Vampire Lovers (Roy Ward Baker 1970), la antes comentada Les lèvres rouges (Harry Kümel 1971), The Velvet Vampire ( Stephanie Rothman 1971), La novia ensangrentada (Vicente Aranda 1972), Vampyres (José Ramón Larraz 1974) o Fascination (Jean Rollin 1979) serían algunos de los ejemplos más representativos de dicho movimiento. La obra iconoclasta de Jesús Franco no deja de ser un compendio sobre la transgresión cinematográfica, en referencia a la reconfiguración, y una cierta modernización de las coordenadas del fantaterror de aquella época, pero especialmente por reinterpretar en Las vampiras el original literario de Bram Stoker y Sheridan Le Fanu, trasformando aquí el concepto del fantástico clásico en lesbianismo y psicodelia pop, a través de una historia sobre deseos prohibidos y posteriores descubrimientos, donde vemos a las vampiras como amantes del sol, de la buena vida y del sexo que disfrutan con su reflejo en el espejo. Un auténtico festival pictórico en rojo y negro que se permite explorar de forma inusual las analogías de los sueños, convirtiendo en icono y efímera musa a Soledad Miranda en una película que con el paso del tiempo se ha convertido en una obra seminal. Como suele pasar con muchos autores, no deja de ser una lástima que Jesús Franco no fuera del todo consciente durante su gestación de su futura condición de film fundamental dentro del género fantástico.     

Palmarés

SECCIÓ OFICIAL FANTÀSTIC A COMPETICIÓ 

 Millor pel·lícula de la SOFC / Mejor película de la SOFC / Best feature film in the SOFC 

El baño del diablo (The Devil’s Bath) de Veronika Franz & Severin Fiala 

Premi especial del Jurat de la Secció Oficial Fantàstic / Premio especial del Jurado de la Sección Oficial Fantàstic / Special Jury Award in the Official Fantàstic Selection  

Exhuma de Jang Jae-hyun

Millor direcció de la SOFC (patrocinat per Moritz) / Mejor dirección de la SOFC (patrocinado por Moritz) / Best direction in the SOFC (sponsored by Moritz) 

Soi Cheang per Twilight of the Warriors: Walled In 

Millor interpretación femenina de la SOFC / Mejor interpretación femenina de la SOFC / Best actress in the SOFC  

Kristine Froseth per Desert Road    

Millor interpretación masculina de la SOFC (patrocinat per Cupra) / Mejor interpretación masculina de la SOFC (patrocinado por Cupra) / Best actor in the SOFC (sponsored by Cupra)

(ex-aequo) 

John Lithgow per The Rule of Jenny Penn

Geoffrey Rush per The Rule of Jenny Penn

 Millor guió de la SOFC (patrocinat per Caixabank) / Mejor guion de la SOFC (patrocinado por Caixabank) / Best screenplay in the SOFC (sponsored by Caixabank)

Aaron Schimberg per A Different Man 

Millors efectes especials, visuals o de maquillatge de la SOFC / Mejores efectos especiales, visuales o de maquillaje de la SOFC / Best Special, Visual or Makeup Effects in the SOFC 

Equips de Digital District & Machina Infinitum per Else

Millor música de la SOFC (patrocinat per DARK) / Mejor música de la SOFC (patrocinado por DARK) / Best music in the SOFC (sponsored by DARK)

 Die Hexen per Fréwaka

Millor fotografía de la SOFC / Mejor fotografía de la SOFC / Best cinematography in the SOFC 

Giovanni Ribisi per Strange Darling

NOVES VISIONS 

Millor pel·lícula de la secció Noves Visions / Mejor película de la sección Noves Visions / Best film in the Noves Visions section 

A Desert de Joshua Erkman

Millor direcció de la secció Noves Visions / Mejor dirección de la sección Noves Visions / Best direction in the Noves Visions section 

Grazia Tricarico per Body Odyssey 

Millor curt Noves Visions Petit Format / Mejor corto Noves Visions Petit Format / Best short film Noves Visions Petit Format 

Say Wuff! de Fabian Podeszwa

JURAT MÉLIÈS D’ARGENT / JURADO MÉLIÈS DE PLATA / MÉLIÈS D’ARGENT JURY 

 Premi Méliès d’Argent a la millor pel·lícula de gènere fantàstic / Premio Méliès de Plata a la mejor película de género fantástico / Méliès d’Argent Award for the best fantastic genre feature film 

Animale de Emma Benestan

Premi Méliès d’Argent al millor curt europeu de gènere fantàstic / Premio Méliès de Plata al mejor corto europeo de género fantástico / Méliès d’Argent Award for the best European fantasy genre short film 

Meat Puppet de Eros V

ANIMA’T 

Millor llargmetratge d’animació de la secció Anima’t / Mejor largometraje de animación de la sección Anima’t / Best animated feature film in the Anima’t section 

Memorias de un caracol (Memoir of a Snail) de Adam Elliot

 Millor curtmetratge d’animació de la secció Anima’t / Mejor cortometraje de animación de la sección Anima’t / Best animated short film in the Anima’t section 

Free the Chickens de Matúš Vizár 

ÒRBITA 

Millor pel·lícula de la secció Òrbita / Mejor pel·lícula de la sección Òrbita / Best feature film in the Òrbita section 

Zero de Jean Luc Herbulot 

BLOOD WINDOW 

Premi Blood Window a la millor pel·lícula / Premio Blood Window a la mejor película / Blood Window Award for best feature film 

Mi bestia de Camila Beltrán 

JURAT DE LA CRÍTICA / JURADO DE LA CRÍTICA / CRITIC’S JURY 

Premi de la crítica José Luis Guarner a la millor pel·lícula SOFC / Premio de la crítica José Luis Guarner a la mejor película SOFC / José Luis Guarner Critics’ Award for best film in the SOFC 

El baño del diablo (The Devil’s Bath) de Veronika Franz & Severin Fiala

Premi Citizen Kane per al millor director revelació / Premio Citizen Kane para el mejor director revelación / Citizen Kane Award for best new director 

Thibault Emin per Else  

Millor curtmetratge de la SOFC (patrocinat per Fotogramas) / Mejor cortometraje de la SOFC (patrocinado por Fotogramas) / Best short film in the SOFC (sponsored by Fotogramas) 

Chew de Félix Dobaire 

 

«Vestida de azul», el pionero documental sobre la transexualidad, se estrena en 4K en Berlinale

Dirigida por Antonio Giménez-Rico, Vestida de azul se ha convertido en una película de culto para el colectivo LGTBIQ+ por la valiente forma en la que abordó el tema de la transexualidad durante la Transición española

Nacha Sánchez, superviviente del elenco de mujeres que participó en el documental, intervendrá en la premier

El cine español probaba los límites de la recién inaugurada democracia cuando el documental Vestida de azul (1983) llegó a las salas para abordar como nunca antes se había hecho el tabú de la transexualidad y descubrir la hiriente realidad que enfrentaban las personas del colectivo. Dirigida por Antonio Giménez-Rico, se convirtió en una película de culto de difícil acceso cuyo irremplazable testimonio se proyectará en una renovada versión en 4K en el 75º Festival de Berlín el próximo mes de febrero.  

El pionero e impactante documental en torno a las dificultades que atravesaban las personas trans durante la Transición española participará en Berlinale Classics, área del certamen dedicada a las restauraciones en alta calidad de obras históricas del séptimo arte y redescubrimientos cinematográficos. Será la segunda producción española en incluirse en esta sección, después de que en la pasada edición fuese seleccionada Deprisa, deprisa (Carlos Saura, 1981). Remasterizados ambos títulos por Mercury Films, en colaboración con la plataforma FlixOlé y en el marco de sus labores de conservación y difusión del patrimonio audiovisual español, la distribuidora estará presente por segundo año consecutivo en el festival cinematográfico que acoge la capital alemana.

Sobre dicha versión de Vestida de azul, el proceso ha consistido en el escaneo y posterior restauración de imagen y sonido del negativo original de 16mm, logrando como resultado la inédita versión de la cinta que se estrenará en clave mundial en Berlinale. Mercury Films recupera y promueve así una película que, hasta su incorporación en el catálogo de FlixOlé, permaneció durante décadas maldita debido a la limitada distribución que se hizo tras su paso por la gran pantalla.

Obra también de referencia para el colectivo LGTBIQ+, esta rareza del cine español que luchó por la aceptación de las personas trans será reivindicada por la propia Nacha Sánchez, superviviente del elenco de mujeres que participó en el documental, y quien intervendrá en la premier de la copia restaurada.

Insólito documento cinematográfico

Los años 80 gateaban en un país que jugaba a ser moderno al tiempo que intentaba despojarse de los fantasmas del franquismo. El cine comenzó a explorar historias censuradas durante la dictadura. Temas como la transexualidad no habían tenido representación en la gran pantalla española más allá de escenas caricaturescas o personajes trufados de clichés que se presentaban sin otro afán que ridiculizar al colectivo. Esta circunstancia, sumada al desconocimiento y prejuicios en materia de orientación sexual e identidad de género que arrastraba gran parte de la sociedad y medios de comunicación, acrecentó la estigmatización y humillación de las personas trans, cuyos mundos parecían quedar reducidos irremediablemente en aquella época a los cabarets y a la prostitución.

El director Antonio Giménez-Rico se propuso realizar un largometraje de ficción que abordase dicha realidad. Para la elaboración del guion, se ayudó de mujeres transgénero que compartieron sus experiencias con el cineasta. Fue entonces cuando éste comprendió que la película se encontraba ahí: en el sufrimiento y marginación con el que convivían en su día a día, por lo que decidió continuar indagando sobre ellas, pero con una cámara.

De las entrevistas surgió Vestida de azul, el documental que marcó un antes y un después al reflejar la desesperanzada cotidianidad, ilusiones y reivindicaciones de seis mujeres trans: Loren, Renée, Nacha, Eva, Tamara y Josette. A través de la primera, el espectador pudo conocer la hipocresía de una sociedad que las señalaba, perseguía e insultaba mientras reclamaba sus servicios encima del escenario o cuando hacían la calle; Renée reveló el miedo que experimentaban a la hora de presentarse ante sus familiares tal y como eran; un temor justificado por las agresiones verbales y físicas sufridas en su propio entorno, como así atestiguó Tamara, trans y gitana.

Frente a estas prácticas, Nacha ejemplificaba el lado más contestatario, mientras que Eva evidenciaba la incomodidad que se generaba en situaciones tan corrientes como mostrar el carnet de identidad. Por su parte, Josette revelaba las secuelas de los convencionalismos mediante un encuentro que mantuvo con su exesposa en el filme.

Seis mujeres que hicieron historia

Giménez-Rico condujo cada uno de los relatos alejándose de todo componente morboso y sensacionalista, y dirigió el peso narrativo sobre las protagonistas. Ello aportó profundidad al mensaje al tiempo que sirvió de crónica de cuanto rodeaba a las personas trans, ya que las confesiones delante de cámara caminaban en paralelo a las detenciones y encarcelamientos, falta de oportunidades laborales, agresiones y explotación sexual que padecían. También de los cambios que experimentaba la sociedad, coincidiendo la realización del filme con la despenalización de la operación de reasignación de sexo.

Los testimonios e incómodas verdades que con naturalidad y espontaneidad desfilaron en Vestida de azul hicieron de éste un novedoso documental. El mismo se proyectó en el Festival de San Sebastián, donde el público ovacionó durante diez minutos a las seis mujeres que valientemente compartieron con el mundo sus vivencias. La cinta, que también cruzó el charco para participar en el Chicago Film Festival, experimentó un considerable éxito; aun con el reducido presupuesto y equipo con el que contó, participando en el mismo el reputado director de fotografía, Teo Escamilla —quien a su vez intervino en la producción del filme junto al cineasta Jaime de Armiñán (Mi querida señorita, 1972) mediante la compañía Serva Films—.

Crónica Festival de San Sebastián 2024 (III)

Primeras miradas, New Directors

Brûle le sang

A continuación, última crónica del Zinemaldia 2024 a través de un repaso por distintos apartados periféricos del festival. Dentro de la sección New Directors se presentó la ópera prima del director georgiano afincado en Francia Akaki Popkhadze, Brûle le sang, cinta inscrita en el thriller de trasfondo social que, mediante registros genéricos intenta transmitir una autenticidad por medio de una narrativa aquí percibida como enloquecida, donde se retrata una criminalidad cosmopolita situada en la Costa Azul de Niza. A través de un tono influenciado por el cine negro de James Gray, evidente en películas como Little Odessa (1994), The Yards (2000) o We Own the Night (2007), Brûle le sang nos muestra cómo Gabriel, primogénito con un pasado turbulento, regresa al hogar con el propósito de vengarse y restaurar el honor de la familia tras el asesinato del patriarca, poniendo en jaque la relación con su hermano menor, cuya vocación y aspiración es convertirse en sacerdote ortodoxo. Utilizando conceptos como el antagonismo, la dualidad, el nexo familiar o la religión, el apreciable debut de Akaki Popkhadze tiene la virtud de retratar entornos tóxicos adyacentes al policíaco, ayudado por un montaje acelerado que enfatiza la narrativa trastornada antes comentada, también por tener una voluntad propia al respetar ciertos códigos y coordenadas genéricas sin llegar a transgredirlos. Un concepto bastante recurrente en una sección de las características de New Directors es el denominado coming of age, subgénero que tuvo representación en la película danesa Min evige sommer, debut en el largometraje de la realizadora Sylvia Le Fanu, que indaga en el concepto de establecer conexiones, no las relacionadas con una primera vez, como es habitual en este tipo de historias, sino con una última. En la película vemos a una joven de quince años que se instala en la casa de verano con sus padres. Una vez allí, adopta ciertas rutinas propias del entorno y la época: leer, nadar y pasear. Bajo esa apacible sencillez persiste un dolor silencioso, ya que sabe que será el último momento junto a su madre, enferma terminal. Bajo una serie de epígrafes característicos, con el último verano como statu quo, Min evige sommer nos ofrece un acercamiento a la idea de la despedida y una experiencia entendida como dual, la concerniente al final de una etapa adolescente, y la relacionada con su madre moribunda, en cierta manera un tratado de un individuo no realizado como persona que ha de lidiar con determinadas emociones. El tema, que de por sí sería lo suficientemente intenso para desencadenar una catarsis de lágrimas en los espectadores, desarrollado por Le Fanu exhibe una narrativa opuesta al sentimentalismo, su aproximación va más encaminada al estoicismo y a la frialdad contemplativa, registros, por otra parte, muy frecuentes en el drama de la cinematografía nórdica, otorgando al relato un halo de cierta extrañeza, ya que esquiva ciertos manierismos propios del coming of age, alejándose de la sordidez de la trama, pero carece de una catarsis que nunca se produce, algo que, en mayor o menor medida, la historia precisaba.

Por su parte, Turn Me On también incide en conceptos bastante transitados en los últimos tiempos dentro del audiovisual. Tras The Sound of Silence (2019), Michael Tyburski recurre a una serie de disyuntivas sobre determinadas imposibilidades del ser humano, aquí ancladas a una falsa sensación de orden. A través de una distopía retrofuturista que intenta acercarse al concepto de la novela de Aldous Huxley Brave New World o la serie Severance, pero con elementos genéricos que aquí no dejan de ser una mera excusa, expuestos a la manera de Fingernails (2023) o de muchos episodios de Black Mirror, se nos muestra a los protagonistas de la historia, que toman una pastilla a diario para reprimir sus emociones por completo, algo que les confiere una vida funcional sin problemas. Una parcela genérica muy apropiada a la hora de desarrollar metáforas sobre los grandes problemas emocionales del ser humano, también con relación a un intento de reflexionar sobre las grietas de un ecosistema artificial que intenta arreglar el desorden de la naturaleza humana. Lástima que Michael Tyburski se adhiera a un tono New Age poco dado a la transgresión, demasiado recurrente últimamente por gran parte del cine independiente norteamericano. La noción monstruosa que hace de la conformidad una rígida estructura que comprime al individuo, posiblemente requería de una geometría algo más rupturista.  

Horizontes Latinos

Sujo

Dos propuestas presentes en la sección Horizontes Latinos se adentraron en relatos basados en un tono idealista que fueron mostrados mediante historias de dolor y redención. Las realizadoras Fernanda Valadez y Astrid Rondero en Sujo, que representará a México en los próximos premios Oscar, nos proponen un melodrama desarrollado a través de las actuales problemáticas sociales del país, aquí centradas en la infancia, la orfandad y contextos aledaños, focalizados en las secuelas ocasionadas a las víctimas de una violencia heredada. Las responsables de Sin señas particulares (2020) se aproximan, en especial en su tramo final, a un naturalismo mágico cercano al cuento fantástico, en ocasiones evocador, que gira en torno a la noción de la huida del individuo de un círculo violento mediante un estudio sobre las amenazas que se pueden llegar a cernir sobre el futuro del joven protagonista y, por ende, de una generación. Sujo tiene la virtud de priorizar una lírica de carga simbólica al discurso social que aquí, por fortuna, queda soterrado; también de saber manejar con cierta soltura un cambio escénico, de lo rural a lo urbano, donde queda patente que la intención de dicho cambio de registro va más encaminada a entender acciones y personajes que a juzgar mediante convencionalismo dichos actos. Algo más predecible en cuanto a conceptos narrativos fue la cinta peruana Ramón y Ramón de Salvador del Solar, película en la que participa la productora El Deseo,donde vemos a Ramón, que, tras recibir las cenizas de su difunto padre con quien mantenía una relación muy distante, conoce a Mateo durante pleno confinamiento. A pesar de sus diferencias, surge entre ambos una conexión especial. Mateo decide acompañar a Ramón en un viaje para esparcir las cenizas de su padre en Huancayo. Relato que indaga en la enésima exploración identitaria expuesta a modo de road movie, aquí ubicada dentro de un contexto pandémico, donde el encuentro casual y posterior viaje de dos jóvenes, en un principio, antagonistas, no se atisba como iniciático, sino más bien como un ejercicio de reafirmación a la hora de restaurar heridas y vínculos familiares. Película modesta y pragmática, cuya principal virtud posiblemente venga dada por su apuesta por la austeridad a la hora de exponer una narrativa de un evidente tono intimista.

Autorías alternativas, Zabaltegi-Tabakalera

April

Zabaltegi-Tabakalera, espacio destinado a un cine de riesgo autoral, pero con una programación en estos últimos años en la que se percibe la sensación de ser un cuestionable cajón de sastre, trajo de vuelta al festival a la realizadora georgiana Dea Kulumbegashvili tras ganar en 2020 la Concha de Oro por Beginning. April supone un sugerente cambio de registro con respecto a su anterior trabajo, las constantes, ese tránsito oscuro que indaga en las herméticas digresiones del imaginario femenino, siguen estando presentes, pero la óptica cambia por completo. April se muestra como un alegato antiabortista que toma una vía alternativa del habitual concepto discursivo inherente al temario. En la película vemos cómo tras la muerte de un recién nacido durante el parto, la profesionalidad de una ginecóloga se ve sometida a acusaciones y rumores sobre la práctica de abortos ilegales. Historia narrada a través de una negación del discurso, a modo de deriva mental, con incursiones en un imaginario alucinado, plagado de fugas oníricas de tono fantasmagórico que chocan frontalmente con el perturbador realismo de un relato que es expuesto mediante una atrevida abstracción, a través de una proliferación de largos planos secuencia que pueden dar lugar a minutos de exasperación, ya que estamos ante un trabajo de naturaleza alienante y provocativa que requiere de cierta predisposición por parte del espectador con relación a su asimilación. Manierismos e influencias también presentes en su ópera prima que se miran sin disimulo en autorías como la de Carlos Reygadas o Michael Haneke, La Pianiste está muy presente en la película, sin embargo, Kulumbegashvili da la impresión de haberlas dominado y absorbido hacia un lenguaje cinematográfico intuido como propio, en constante evolución. La notable April, como potente ejercicio de cine llevado al límite, y estudio sobre sentimientos de culpa y complejidades adyacentes a la conciencia, supone una meditación inquietante sobre la estigmatización social y sexual de una mujer anclada en un escenario opresivo.

I Saw the TV Glow

Más largometrajes interesantes vistos este año en Zabaltegi: por ejemplo, la notable I Saw the TV Glow de Jane Schoenbrun, autora que ya había apuntado una curiosa exploración de la era de internet en su anterior We’re All Going to the World’s Fair (2021), película que también hacía gala de un sugerente recorrido por oscuras meditaciones y ficciones autorreferenciales mediante una curiosa fragmentación entre la fantasía y la realidad, en esta ocasión, a través del tránsito de dos adolescentes que comparten obsesión y fascinación por una antigua serie de televisión tan marginal como ellos mismos, que, por momentos crea conexiones con la fundamental Arrebato de Iván Zulueta, por aquello de mostrarnos la pantalla como disociación vampírica. Un punto de partida bifurcado hacia el poder de la cultura popular y su reflejo en el individuo, que en el film de Schoenbrun deriva en una serie de inseguridades y miedos atávicos sobre identidades sin materializar, en este caso, a modo de alegoría Queer. Relato de naturaleza cifrada poseedora de un riesgo conceptual inusual, plagado de un sinfín de desdoblamientos narrativos y visuales que reflexionan sobre conceptos tales como el sentido existencial o la angustia adolescente, este último apartado expuesto como si se tratara de una versión pervertida del Donnie Darko de Richard Kelly. Tiene la virtud de negar tendencias bastante comunes en producciones auspiciadas por A24, como, por ejemplo, la nostalgia como concepto Feel-good, o aparatosas inscripciones con querencia hacia lo Woke.

Por su parte, el particular imaginario de Leos Carax tuvo un lógico acomodo en la sección Zabaltegi con su mediometraje C’est pas moi, reciclaje de un videoensayo de carácter autobiográfico que debía exhibirse en el Centro Pompidou de París, y que supone todo un manifiesto Godardiano, de tono identitario y conceptual, donde, de alguna manera, el responsable de Les Amants du Pont-Neuf rinde homenaje a películas de montaje a cargo del difunto director franco-suizo como Histoire(s) du cinéma y The Image Book, utilizando el mismo tono colorido que JLG usó en más de una ocasión a la hora de exponer imágenes antiguas y nuevas. Pieza destinada principalmente a incondicionales e inundada de un pesimismo existencial repleto de referencias e influencias que pueden ir desde F.W. Murnau hasta Jean Vigo, donde Carax sigue transformando su cine en una forma de expiación que parece expresar todo lo que puede a través de una narrativa que apela a la memoria, donde el celuloide, la historia y la vida real, se entrelazan a través de un discurso que hace dialogar el cine pasado con el que supuestamente está por venir, lo hace mediante una reflexión que puede ser entendida como crepuscular por parte de uno de los cineastas que probablemente mejor se adecúan a ese término y concepto llamado enfant terrible.   

Periferias patrias

Esto no es Hollywood (La historia inacabada de los hermanos Ibarretxe)

Dentro de la vasta periferia de San Sebastián 2024 la sección Zinemira presentó el documental Esto no es Hollywood (La historia inacabada de los hermanos Ibarretxe) de Nere Falagan y Jone Ibarretxe de la Cal, trabajo que rememora un intento de autoría e industria percibido, como bien indica el título, como suicida e inacabada, realizada por los Hermanos Ibarretxe en los años 80 y 90, autores referentes dentro del sector audiovisual vasco que apostaron por un cine creado en Euskadi mucho antes de que este fuera una realidad. De estructura funcional, en realidad, esta no ficción no deja de ser un nostálgico y modesto álbum familiar que no escatima en reflejar ciertos claroscuros, se nos muestra una serie de testimonios que nos cuentan la gestación quijotesca, cuyo funcionamiento casi a modo de cooperativa da la sensación de ser la de no desfallecer a la hora de hacer cine, de varios cortometrajes, donde destaca la nominada al Oscar 7:35 de la mañana (2003) de Nacho Vigalondo, y películas como Sólo se muere dos veces (1996), la imposible Sabotage!! (2000), o Un mundo casi perfecto (2011). Su mirada a una época pretérita es una especie de paradigma en sí mismo, de cómo la memoria se asienta en el relato narrado a través de terceras personas, exponiendo una mística y extrañeza aquí acrecentada por el fallecimiento de los tres hermanos en un corto periodo de tiempo. Esto no es Hollywood (La historia inacabada de los hermanos Ibarretxe) sirve del mismo modo como reivindicación a un trabajo y una voluntad no reconocida, funcionando también como lúcida reflexión sobre una época cuya existencia hoy resultaría impensable, tan descabellada y libre como pionera en intenciones.

Una ocurrente idea por parte del festival fue clausurar la sección Culinary Zinema con El hoyo 2, loable propósito en un certamen tan encaminado hacia dramas sociales plagados de contenidos y cuotas trascendentales; la película sorpresa entraría en dicha ecuación, de un cine de género en un principio de naturaleza menos exigente. El problema con la película de Galder Gaztelu-Urrutia es que pone de manifiesto su incapacidad a la hora de ampliar una serie de temarios ya expuestos con anterioridad. A tal respecto, el gran acierto de su primera y exitosa entrega se debía al desarrollo de una narrativa minimalista que manejaba bien una serie de coordenadas encaminadas a la expectativa e incertidumbre de contenido psicológico, como lo hizo anteriormente Vincenzo Natali con Cube (1997) por poner un ejemplo. Volver a esta distópica cárcel vertical con las cartas marcadas, que la convierten en una película encasillable y que da la impresión de funcionar mejor como remake que como secuela, requería de una mayor apuesta hacia un tono evolutivo que expandiera la mitología, aquí solo aplicada con la modificación de unas reglas que ocasionan un aumento de la violencia y acción en la trama, pero que en realidad no inventan nada nuevo, ya que la metáfora sobre el darwinismo social y su fracaso a la hora de redistribuir riqueza, el consumismo y la avaricia, es muy predecible. Al menos, pese a una ideología algo confusa, es de agradecer que se atisbe una tímida intención de ser más política que su predecesora, con relación a exponer la anarquía y el caos como única solución al autoritarismo, o mostrar órdenes religiosas pacíficas que evolucionan hacia el sectarismo, también a negarse, muy a la manera de la serie Lost, a dar una serie de respuestas argumentales que en realidad no existen.               

El poliziesco italiano y clásicos

Il giorno della civetta

Dentro de la extraordinaria retrospectiva dedicada este año al poliziesco italiano nos detendremos de forma breve en tres películas proyectadas en dicho ciclo, por una parte, Il giorno della civetta de Damiano Damiani, que adapta la novela homónima del escritor siciliano Leonardo Sciascia, nos sitúa en un concepto de veracidad y verismo, donde un determinado escenario se erige como statu quo de la historia, una hermética comunidad rural que es origen, y triunfo final, de la corrupción, estupendo rol de Lee J. Cobb como patriarca, expuesta en el relato a través de distintos niveles: caciquismo, autoridades públicas, sindicatos, empresariado o población civil. Un estupendo poliziesco fundacional, que puede llegar a ser entendido como un western contemporáneo, pues lo que muestra es un enfrentamiento/duelo de connotaciones minimalistas entre dos personajes y facciones, que ejemplifica la estrecha relación existente entre el spaghetti western y un poliziesco, aquí situado a medio camino entre el relato criminal y la denuncia social. El demoledor final termina siendo un fiel reflejo que radiografía el microcosmos siciliano tomando el testigo de un sistema enquistado, otorgando una tridimensionalidad y matices a unos personajes que se adecuan correctamente al tono naturalista y sobrio del relato. Como apunte curioso: comprobar por parte de un servidor que la banda sonora de Giovanni Fusco fue una inspiración clave para John Harrison a la hora de componer la música de la odisea zombie de George A Romero Day of the Dead (1985).

En la no menos estupenda Revolver, Sergio Sollima nos ofrece un poliziesco de naturaleza bastante más inusual, lo hace mediante una serie de lecturas a cuál más interesante, entre las muchas que podemos encontrar en la película, una es de una clara índole política, por poner en el punto de mira el sistema penal italiano, también por ser un relato de tono triste y sombrío, poco proclive en el género, cuya fuerza radica en una narrativa puramente visual de puesta en escena que transita a través de la idea de la buddy-movie, con Oliver Reed y Fabio Testi como principales protagonistas de la historia, concepción cinematográfica transitada y popularizada años después por directores como Walter Hill o Richard Donner. Revolver pone la mirada en el hombre, estamos ante una exposición que sublima la masculinidad y el concepto de la amistad, a través de dicha noción se nos expone una serie de dilemas que indagan sobre la delgada línea roja de separación existente entre el bien y el mal, o ley y justicia. La arrolladora banda sonora a cargo de Ennio Morricone se integra a la perfección en esta negra y trágica obra maestra del cine policíaco italiano, donde las relaciones humanas se hallan en todo momento moldeadas y manipuladas por corrupciones soterradas, como bien queda plasmado en uno de los finales más osados, tristes y líricos que el cine recuerda.

Surcos

Il prefetto di ferro de Pasquale Squitieri nos traslada a un contexto más encauzado a lo histórico, alejándose de coordenadas genéricas, pero sin abandonar la fisonomía pura del poliziesco. El relato nos sitúa en 1925: Mussolini, que había llegado al poder hacía tres años, nombra a Cesare Mori jefe de policía con la misión de acabar con la Mafia. El régimen fascista estaba preocupado por el poder y la influencia de la organización dentro de la sociedad, así que los cuatro años siguientes pasaron a la historia como la época de «Il prefetto di ferro», tiempo donde se detuvo y se condenó a más de dos mil mafiosos. De un exacerbado uso de la violencia, Il prefetto di ferro supone una mirada a la temática en la que predomina un estilo seco y realista, también algo contradictorio, con relación a un discurso que incide nuevamente sobre la corrupción generalizada y sus ramificaciones, poniendo el foco en policías que aplican la ley casi al borde de la legalidad, concepto que deriva en influencias vistas con posterioridad en películas cercanas al polar como Pour la peau d’un flic (1981), Le marginal (1983), o incluso en la formidable To Live and Die in L.A. (1985). Como colofón a estas crónicas de todo lo visto en San Sebastián 2024 resaltar la restauración de la obra maestra del cine español Surcos de José Antonio Nieves Conde, historia del éxodo rural a la ciudad que es percibida como un puente a la prosperidad, pero que se convierte en una idea ilusoria. Nacida con un evidente tono sainetesco, pero que, una vez en manos de su director, se convirtió en una dura declaración de intenciones al utilizar el realismo como elemento crítico. A tal respecto, pocas películas han retratado un mapa físico y anímico tan certero de los años 50 en nuestro país, una mirada que rompía con la tradición audiovisual instaurada por la dictadura que ofrecía un tipo de cine genérico de naturaleza escapista, donde predominaban las comedias blancas y películas folclóricas. Surcos, con varios momentos próximos al neorrealismo italiano y al cine de Roberto Rossellini en particular, se erige como una pieza capital dentro de nuestro cine, cuya restauración en 4K luce de maravilla en pantalla grande, dando un sentido a la existencia de una sección como Klasikoak, y poniendo de manifiesto una vez más cómo el reversionado en condiciones óptimas de un legado cinematográfico tendría que ser tarea obligatoria e imprescindible de la programación de cualquier festival de cine que se precie de tener una condición divulgadora.

Palmarés

Concha de Oro a Mejor Película: ‘Tardes de soledad’, de Albert Serra

Concha de Plata a la Mejor Dirección: Laura Carreira por ‘On Falling’ y Pedro Martín-Calero por ‘El llanto’

Concha de Plata a Mejor Interpretación Principal: Patricia López Arnaiz por ‘Los destellos’

Concha de Plata a Mejor Interpretación de Reparto: Pierre Lotin por ‘Cuando cae el otoño’

Premio Especial del Jurado: A todo el reparto de ‘The Last Showgirl’

Premio del Jurado a Mejor Guion: Francois Ozon y Philippe Piazzo por ‘Cuando cae el otoño’

Premio del Jurado a Mejor Fotografía: Songri Piao por ‘Bound in Heaven’

Premio Nuev@s Director@s: ‘Bager Drama’, de Piet Baumgartner

Premio Horizontes: ‘El Jockey’, de Luis Ortega

Premio Zabaltegi: ‘Aprili’, de Dea Kulumbegashvili

Premio Zabaltegi Mención especial: ‘Monólogo colectivo’, de Jessica Sarah Rinland

Premio del público: ‘Por todo lo alto’, de Emmanuel Courcol

Premio del público a la mejor película europea: ‘La semilla de la higuera sagrada’, de Mohammad Rasoulof

Premio Irizar al cine vasco: ‘Caplin: espíritu gitano’, de Carmen Chaplin

Premio Otra Mirada: ‘La luz que imaginamos’, de Payal Kapadia

Premio de la Cooperación Española AECID: ‘Sujo’, de Fernanda Valadez y Astrid Rondero

Premio Mejor Película Culinary Zinema: ‘Mugaritz. Sin pan ni postre’, de Paco Plaza

Premio Feroz Zinemaldia: ‘Tardes de soledad’, de Albert Serra

Crónica Festival de San Sebastián 2024 (II)

Perlas y Galas

Disquisiciones en el imaginario femenino

Anora

Segunda crónica de lo visto en San Sebastián 2024 centrada en la sección Perlas, apartado en el que, como viene siendo habitual en los últimos años, se presentó la ganadora de la Palma de Oro del pasado Festival de Cannes. A tal respecto, Anora puso de manifiesto cómo los certámenes de cine encumbran de forma algo contradictoria películas funcionales y accesibles de autorías como la de Sean Baker, cuya valía se intuía bastante más interesante en anteriores trabajos. En Anora subyace una reiteración de conceptos durante su primer acto, lo mejor del film, donde se hace evidente cómo Baker vuelve a subvertir coordenadas adyacentes a la comedia romántica, una suerte de cara B de Pretty Woman de Garry Marshall lindante a un tono de post-neorrealismo colorista, siendo todo el resto bastante más cuestionable, al atisbarse un intento conceptual y narrativo en el que las diferencias con respecto a anteriores películas como Tangerine o Red Rocket son muy evidentes, por reorientar un discurso hacia lo mainstream, el humor hacia lo sórdido y la complejidad del marginado pasa a ser expuesta a través de un tono infantilizado y estereotipado, con  algún momento torpemente emparentado con el slapstick. Un desvío que esperamos sea ocasional. Otro plato fuerte proveniente del festival de Cannes fue The Substance, cuya realizadora, Coralie Fargeat, al igual que en su ópera prima Revenge (2017), sigue fiel a un estilo que da prioridad al exceso genérico y la reiteración conceptual ante cualquier tipo de ambigüedad. Mezcla de un estilo quirúrgico y grandilocuente, aquí la desmesura, también aplicable a su metraje, no es tan original como se ha comentado hasta la saciedad, al menos para alguien que conozca mínimamente conceptos del cine de la Troma o películas como, por ejemplo, Basket Case (Frank Henenlotter 1982) o Society (Brian Yuzna 1989). En tal sentido, The Substance, una especie de fábula contemporánea expuesta a modo de trazo grueso sobre la eterna juventud que otea la noción argumental de Jekyll y Hyde, no deja de ser una película enmascarada entre la serie B y la serie Z que intenta articular un discurso sobre la misoginia institucionalizada a través de la hipérbole. Bastante curiosidad por ver cómo se valora en el futuro un body horror de manual como es la película de Coralie Fargeat, otra de esas obras, al igual que Titane (Julia Docournau 2021), destinada a ser un referente del fantástico contemporáneo que traza un camino inverso a la naturaleza de este tipo de películas, un producto de culto instantáneo que con el paso del tiempo seguramente esté destinado a ser recordado de forma algo efímera.   

Bird

Por su parte, la británica Andrea Arnold, al igual que en anteriores trabajos suyos como Fish Tank (2009) o American Honey (2016), vuelve a transitar por escenarios degradados y núcleos familiares disfuncionales en Bird, película con derivas hacia el melodrama pop que curiosamente toma el título, y algún que otro apunte argumental, de un olvidado film del año 84 dirigido por Alan Parker con música a cargo de Peter Gabriel que nos mostraba a Mathew Modine como un joven traumatizado por la guerra Vietnam que intentaba ser un pájaro. Bird en versión de Arnold se adentra en el realismo sucio de un mundo desestructurado que representa el concepto de orfandad, mediante un estilo visual más ecléctico que el cine social costumbrista del que parece tomar referencias, y que se convierte en una suerte de realismo mágico mediante una serie de coordenadas adyacentes a un coming of age canónico. Relato de ciertos excesos, la aparición del elemento fantástico final es expuesta de forma poco sutil, pero de manera valiosa con relación a la incursión que hace sobre el crecimiento y la extrañeza de tal acto. Bastante más cuestionable en contenido y forma resultó la película encargada de clausurar el certamen, We Live in Time de John Crowley, una especie de versión new age del Terms of Endearment de James L. Brooks con graves problemas a la hora de exponer y gestionar una historia donde prima la emoción ajena. A tal respecto, la estructura y los mecanismos narrativos son percibidos como clichés, la enésima historia de amor, superación y aceptación final sobre lo que el destino nos depara; el problema es su manifiesta incapacidad a la hora de desarrollar convenientemente un temario que pueda ser interpretado como alternativo, aquí focalizado en una serie de dilemas médicos y existenciales, haciendo acto de aparición un tono maniqueo que curiosamente intenta evitar las trampas características del subgénero por medio de un supuesto ejercicio de contención tan poco afortunado como la utilización en su narrativa de unas desestructuradas líneas temporales sin mucha lógica ni ritmo. Su necesidad de aumentar el dramatismo, hasta tal punto que los momentos serios rozan el absurdo, acrecienta la sensación de estar ante un producto ideado en función de un tono manipulador bastante evidente.         

Discursos finales y nuevos referentes

Oh, Canada

Dos referentes del séptimo arte como Paul Schrader y Francis Ford Coppola, cuyo legado cinematográfico ya forma parte de la historia del cine, estuvieron representados en la sección Perlas tras su paso por Cannes. Después de dar por concluida su estupenda trilogía sobre la redención, First Reformed (2017), The Card Counter (2021) y Master Gardener (2022), Paul Schrader, en la notable Oh, Canada, se aleja de postulados anteriores, pero sin abandonar una característica inherente a su obra, como es el tormento y la autoflagelación. Oh, Canada se basa en la novela ‘Los abandonos’ de Russell Banks, autor de Aflicción (1997), cuya espléndida adaptación ya había llevado a la gran pantalla Schrader. En esta ocasión, se adentra en una historia de carácter testimonial, una mirada al abismo, expuesta mediante flashbacks que muestran la historia de un reconocido documentalista afectado por un cáncer terminal que se presta a grabar una última entrevista en la que supuestamente relatará toda la verdad sobre su vida. Oh, Canada abandona la austeridad cronológica de anteriores trabajos de Schrader a la hora de recorrer una estructura fragmentada y manierista que trata de recomponer la memoria rota de una personalidad opaca, destacando de manera formidable el concepto de la aflicción muy por encima de cualquier atisbo de salvación. Mostrado desde una frontalidad demoledora, a través de una maltrecha memoria que continuamente se contradice; la reflexión final vendría a ser un desgarrador estudio sobre la ficción que se crea en torno a la identidad que queremos proyectar al exterior, expuesta a través del cine trascendental, aquel que se desdobla a medida que avanza. Mientras que Schrader rodó en tan solo 18 días Oh, Canada, Francis Ford Coppola presentó Megalopolis, obra gestada durante décadas y finalmente estrenada este año, diametralmente opuesta, tanto en su forma como en el contenido, al film de Schrader. Película de estética retrofuturista, radical y suicida, con un evidente componente autobiográfico, a fin de cuentas, el propio Coppola crea un relato a modo de legado y autoafirmación identitaria, posicionamiento donde es reincidente, ya que en su anterior trabajo Twixt (2011) también había abordado reflexiones de índole personal. La experiencia de ver y analizar  un producto de las características de Megalopolis, película que transgrede muchas de las reglas cardinales de la realización cinematográfica, incluyendo una performance sobre el escenario de un locutor que interactúa con el personaje de Adam Driver, deja insondables contradicciones, las adyacentes a una serie de escenas de indudable inspiración visual, e incluso intelectual, un entusiasmo que se desvanece casi de inmediato, con relación a una serie de reiteraciones que resultan banales, también constatable a través de una estética burda, las imágenes de oropel de la metrópolis de Nueva Roma resultan ser grotescas y falsas, por poner un ejemplo. Como bien indica el título, estamos ante un film megalómano, con diálogos y reflexiones que podrían haber sido alienantes y desafiantes a un nivel formal o temático, sin embargo, esa tentativa tan loable de contar una historia como realmente quiere el autor, termina siendo esclava de los excesos que curiosamente parece denunciar la propia película, sometiendo a debate la necesidad de validar como algo predeterminado cualquier tipo de exploración visual y narrativamente que vaya en dirección opuesta a cualquier convencionalismo.

Joker: Folie à Deux

Por otra parte, cabe destacar la presentación de una película de tono claramente subversivo como Joker: Folie à Deux también alejada de tendencias actuales como el film de Coppola, pero desde una perspectiva bastante más interesante gracias a su condición de compleja obra política que contradice ya no solo el actual cine de gran estudio, con especial énfasis en el vacío existencial de los nuevos mitos creados, sino también la estructura vista en la anterior película sobre el personaje. Con momentos inusualmente interesantes por medio de la deconstrucción del personaje y de la narrativa convertida en un musical en su esencia más pura como oscuro punto de fuga disociativa, y gracias a sugestivas referencias al noir clásico carcelario, el film de Todd Phillips, pese a cierto déficit de peripecia a nivel argumental, es el tipo de película situada fuera del relato cinematográfico que se niega a cautivar con fantasías superheroicas tanto al espectador de su predecesora como al de la gran mayoría del cine contemporáneo mainstream; analiza las conexiones entre las mitologías y la realidad más mundana desde postulados cercanos al cinismo, al igual que lo hace el personaje con sus acólitos: fandom y defensores. Y hablando de tendencias claramente enfocadas al gran público, The Wild Robot de Chris Sanders, posiblemente la película de animación generada por ordenador más ambiciosa del año, se adentra en una serie de formularios predeterminados, rasgos distintivos que aun siendo preconcebidos terminan siendo plenamente efectivos en la medida de transitar por varios estilemas que dan la sensación de seguir un orden y unas coordenadas genéricas determinadas: comedia, melodrama lacrimógeno y por último una suerte de meditación, aquí enfocada en la supervivencia y la preservación del concepto de comunidad. Fábula amable sobre las relaciones entre especies, donde nuevamente se pone en duda al ser humano casi a modo de un postulado credencial. No hubiera venido mal algo más de valentía en esa indagación que hace The Wild Robot sobre la interacción entre tecnología y naturaleza; empero, el consabido tono conservador sigue funcionando a la perfección, especialmente el desarrollo de la historia a la hora de exponer una inteligencia emocional.

Almodóvar y nuevas tendencias patrias

La habitación de al lado

A continuación, cuatro propuestas patrias que por distintos motivos (algún día habrá que analizarlos con más tiempo y detenimiento) se quedaron fuera de la Sección oficial. Por un lado, la presencia de La habitación de al lado saldó, aunque algo tarde, una cuenta pendiente del Zinemaldia con Pedro Almodóvar, en parte paliada en esta edición con un Premio Donostia Honorífico. La habitación de al lado puso de nuevo el foco en el consenso de un amplio sector crítico y su adhesión de forma incondicional a un reconocimiento percibido como tardío, aquí mediante una propuesta cuya brillantez queda algo alejada de los trabajos más autorales y representativos de un autor capital dentro de la historia del cine español. Película que indaga sobre la muerte, la maternidad y el derecho a la eutanasia, cuyo principal referente da la impresión de girar alrededor de la fundamental The Dead, tanto la novela de James Joyce como la adaptación cinematográfica a cargo de John Huston, que pese a estar rodada en otro país y otra lengua, atesora la virtud de conservar una determinada personalidad con relación a la filmación de los espacios y las relaciones que establecen las dos protagonistas con ellos, concepto plagado de imágenes que nos traslada al ámbito de la epifanía. La habitación de al lado ejemplifica a la perfección una obra que no estaría mal contextualizar en su justa medida, una película que adolece del abuso de flashbacks y de ciertas derivas narrativas sobre nuestro presente desde una perspectiva ideológica que tienden a ser perdonadas, seguramente gracias a la brillantez de ciertos logros, esta vez algo más exiguos que en anteriores ocasiones, que siguen siendo incuestionables. Otra obra de talante irregular fue la nueva película de Rodrigo Cortés Escape, libre adaptación a la gran pantalla de la novela de Enrique Rubio y que supone toda una anomalía dentro del actual panorama cinematográfico español. La singularidad y su condición de film inclasificable del responsable de Concursante surge de la premisa de thriller de fugas carcelarias a la inversa, el protagonista está empeñado en vivir en prisión y hará cualquier cosa para conseguir un derecho que él considera legítimo. Escape entra de lleno en imaginarios distópicos y absurdos de un claro tinte Kafkiano, por momentos cercanos a fábulas ideadas por Terry Gilliam o Luis García Berlanga, estableciendo curiosas concomitancias entre esta y Todos a la cárcel (1993). Artefacto dadaísta, y a su manera, político aun sin parecerlo respecto a un estudio sobre la salud mental como abismo turbio, que tiene el hándicap, dada su naturaleza no empática, de ser una obra bizarra para el espectador, un rompecabezas que parece solo encajar en la mente de los que se dejen llevar por lo atípico de una propuesta incapaz de dejar claro lo que está contando, y evidentemente en la mente del director, cuya inusual trayectoria se caracteriza por la extrañeza en sus trabajos, por un rumbo errático, al igual que en Escape, que impide percibir cualquier tipo de nexo en común entre sus películas.

¿Es el enemigo? La película de Gila

Desde un ángulo completamente opuesto, ¿Es el enemigo? La película de Gila también reincideen aparatosos equilibrios genéricos plasmados de forma irregular. Inspirada en El libro de Gila. Antología cómica de obra y vida,la película se aleja del formato clásico del biopic a la hora de abordar un episodio concreto de las vivencias del conocido cómico madrileño, que nos lleva a presenciar al joven Gila viéndose obligado a alistarse en el bando republicano durante la guerra civil española. Partiendo de un modelo cercano a La vita è bella de Roberto Benigni, el film de Alexis Morante se embarca en la compleja tarea de intentar ensamblar géneros, en un principio tan antagónicos como el drama, la comedia y el relato bélico sin llegar a profundizar en ninguno de ellos, y a través de un enfoque demasiado amable, ¿Es el enemigo? La película de Gila queda englobada en esa larga lista de películas situadas a medio camino entre el coming of age y la feel-good movie, plenamente consciente de abrazar sin complejos su condición de cuento amable, alejado de cualquier atisbo de trascendencia. Por último, Las chicas de la estación retrata el caso de abusos sexuales de menores tuteladas en Palma de Mallorca en 2019; la película reflexiona sobre problemáticas sociales existentes en nuestro presente por medio de un loable esfuerzo al intentar reproducir ambientes y ecosistemas degradados. Pese a caer en un cierto esquematismo inherente al cine que orbita por un hiperrealismo social deudor de autorías como la de Ken Loach, la película de Juana Macías se centra en resaltar los recursos dramáticos y en el cometido de denunciar dichos actos; contar con actores no profesionales confiere a la historia un halo de autenticidad que nos remite al espíritu, pese a un evidente maniqueísmo, de aquel gran cine patrio social de los años 70 a cargo de un referente como Eloy de la Iglesia.     

Denuncia y derecho

Ainda estou aquí

Dos propuestas indagaron en la incidencia política del pasado y presente de Brasil con historias de naturaleza poco complacientes. Walter Salles rememora en Ainda estou aquí la trágica historia de la desaparición de Rubens Paiva en 1970 a manos de la dictadura militar brasileña, lo hace a través de unos postulados, en principio poco novedosos, expuestos a modo de álbum familiar, similares a los mostrados en películas que ya relataron las dolorosas secuelas causadas por regímenes militares en países como Chile y Argentina. Tras años sin dirigir, y después de su muy cuestionable adaptación de On the Road, Walter Salles indaga en la memoria de su país evitando un discurso explícito y cruento, eludiendo la representación de la encarcelación y la tortura con un tono sutil que muestra las consecuencias de tales actos execrables durante la dictadura. En Ainda estou aquí predomina el fuera de campo donde se muestra la meditación del superviviente, el modo de sobrellevar la memoria de la ausencia a través de un tono contenido, disquisiciones loables que posiblemente incidan en un exceso de retórica y metraje en lo concerniente a mostrar la crónica de un vacío existencial a modo de antesala de la difícil reconstrucción familiar. Película que encuentra un nexo en común con el documental Apocalypse in the Tropics, relato político y religioso de algunos de los años más turbulentos de la reciente historia del país, específicamente durante la presidencia de Jair Bolsonaro, con especial hincapié en sus inicios y posteriores capítulos, por ejemplo, su controvertida gestión durante la pandemia de COVID-19. Petra Costa, notable cronista de los estados de ánimo, cuyo anterior trabajo The Edge of Democracy (2019) ya retrataba los eventos caóticos de los últimos ciclos electorales de Brasil, exhibe una autoría plenamente militante que aquí fija su mirada en el alcance del evangelismo en el actual lobby político, también en ciertos déficits inherentes a trabajos que intentan conseguir la complicidad con aquellos que no están especialmente familiarizados con las vicisitudes políticas y sociales del país. Dejando de lado lo didáctico por una faceta más íntima y emocional, la interesante All We Imagine as Light de Payal Kapadia, primer largo de ficción de la cineasta de origen hindú, nos traslada a un ámbito de exploración meditativa, construida mediante la observación de las vivencias de tres mujeres de generaciones diferentes en la ciudad de Mumbai, todas ellas presas de una serie de circunstancias y códigos sociales. La narrativa profundamente sensorial de All We Imagine as Light, cuya abstracción supone todo un riesgo cinematográfico digno de elogio,nos puede derivar a conceptos vistos en Days and Nights in the Forest (Satyajit Ray 1970), también al cine de Wong Kar-wai, con relación a la conexión de los espacios urbanos y las emociones, y cómo a través de dicho posicionamiento, en realidad más una mirada que un discurso alejado de cualquier atisbo de trascendencia, se puede reflexionar sobre la sororidad femenina desde una perspectiva situada en las antípodas de subrayados y maniqueísmos muy habituales en el cine contemporáneo que analiza la situación de algunos de los colectivos más desfavorecidos.

Crónica Festival de Sitges 2024 (II). Noves Visions: El otro fantástico

Reconfiguración de autorías

Body Odyssey

La sección Noves Visions volvió a ser uno de los apartados más interesantes de Sitges 2024, un espacio nacido con vocación de ofrecer un contenido de tono arriesgado, poco dado a la catalogación genérica.  A tal respecto, Body Odyssey podría ser un perfecto ejemplo del tipo de contenido acorde a una sección de las características de Noves Visions. En el debut como directora de Grazia Tricarico predomina un evidente riesgo conceptual mediante una historia que indaga en la relación que tenemos con nuestro propio cuerpo, mostrado a través de una oscura y abstracta contemplación de realidades, obsesiones y deriva mental final, expuesta a modo de psicodrama onírico, dando cabida a conceptos tales como la transformación corporal o el mito de Prometeo. La inmersión en la psique de una culturista es narrada aquí gracias a una disposición visual donde los cuerpos musculosos se colocan casi a modo de esculturas dentro de una composición, posicionamiento que se adentra en ámbitos expresivos de un tipo de cine que intenta dar sentido a la manera de rodar una determinada corporeidad; a tal respecto, y salvando las distancias evidentes, aquí la referencia principal podría ser cierto cine de un paradigma como es Claire Denis, o la más cercana en temática Gentle (2022), y la antítesis a nivel de formulismos, la muy cuestionable Love Lies Bleeding (2004). Body Odyssey tiene además el aliciente de poder ver por última vez en pantalla a un notable actor de carácter como Julian Sands.

Un Cuento de Pescadores

Dos propuestas provenientes de México se adentraron en lo espectral con miradas equidistantes, por un lado, la interesante Un Cuento de Pescadores narra la historia de un espíritu denominado La Miringua, ente que adopta la forma de una mujer para atraer a los pescadores a las profundidades del lago. Película austera que abraza el concepto del misticismo local por medio de un relato cercano al folk-horror que indaga en la cultura y las tradiciones locales a través de una representación metafórica de la maldad y el pecado del individuo. El realizador Edgar Nito se acerca a un concepto fantástico versado en la literatura y el cine en multitud de ocasiones, Night Tide (1966), Spring (2014) o The Lighthouse (2019), por citar tres ejemplos, sobre la representación de las sirenas y ninfas, seres cuya presencia atrae a gente que pierde la noción de la realidad y eventualmente termina siendo víctima de dicha presencia sobrenatural o de uno mismo. Manierismos lindantes en espíritu y concepto al kaidan eiga japones, aquí trasladados con una voluntad digna de elogio a la tragedia rural. Por otra parte, procedente del Acid Cannes, Mi bestia reflexiona desde unas coordenadas cercanas al drama psicológico y a la alegoría sobre la emancipación y la violencia de género. Provista de una estética feísta deudora del formato vídeo de los años 90, que intenta disimular evidentes carencias de producción, la ópera prima de Camila Beltrán, pese a un registro experimental que tendría que liberarse de convencionalismos, termina orbitando por abundantes lugares comunes de ese subgénero que detalla la abrupta adolescencia y la metáfora fantástica asociada a ella, hándicap que imposibilita que la película esté a la altura de un concepto intuido como manido que precisa de cierta originalidad, también de sus supuestos referentes, el cine de Lucrecia Martel, como más claro exponente.

Más discutible con relación a una supuesta exploración trasgresora es Your Monster, película que nos remite a la entonada A Different Man de Aaron Schimberg, por aquello de comprobar cómo gran parte del cine independiente norteamericano actual abraza de forma habitual el concepto weird como motor narrativo a la hora de abordar diversos traumas. A tal respecto, en Your Monster existe un componente autobiográfico, la realizadora Caroline Lindy tuvo que lidiar con muchos de los problemas que padece la protagonista, incluido el diagnóstico y tratamiento de un cáncer y un novio que la abandonó durante la dura experiencia. La intención de Lindy parece ser la de exponer una especie de ejercicio de carácter autoexculpatorio en el que se atisba un deseo de transformar una historia triste en algo aparentemente liviano y divertido, con la aparición de un elemento fantástico, un amigo imaginario de la infancia que nos remite a estilemas propios de La Belle et la Bête, y, en especial, al Ron Perlman de la serie televisiva que actúa como una manifestación de la rabia claramente destinada a ser una metáfora de los lugares oscuros a los que va la mente del personaje principal. El problema posiblemente tenga su origen en el confuso desarrollo en lo concerniente a su hibridación genérica, también de una evidente dificultad a la hora de expandir un concepto que vaya más allá de la premisa básica, aquí saldada con una comedia romántica con números musicales que la acercan en su tramo final a un discutible tono naif, lo que nos lleva a preguntarnos qué nos está diciendo realmente Your Monster, y lo más importante, qué clase de cuento de hadas nos ha querido contar Caroline Lindy.    

Norteamérica como punto rupturista

Gazer

Cuatro interesantes propuestas resultantes del cine independiente estadounidense actual plantearon nuevas coordenadas a través de una serie de temarios percibidos como comunes, a tal respecto, Gazer, la ópera prima de Ryan J. Sloan, reconfigura manierismos del noir gracias a un ejercicio que recupera estilos y texturas que pueden ser intuidas como pretéritas, rodaje en 16 mm, imagen granulada y algo cada vez menos habitual en plena época del streaming, el rodaje en exteriores como herramienta de observación, aquí una taciturna localidad de Nueva Jersey. En Gazer vemos a una frágil mujer acuciada por serios problemas económicos, y con una enfermedad cerebral degenerativa llamada discronometría, no tiene otra opción que aceptar una turbia proposición que la abocará a un callejón sin salida. Película que por medio de arquetipos narrativos nos lleva al espacio mental de un personaje, derivándonos a referentes como Rear Window (1945) o Memento (2000), aunque posiblemente sea otra película de Christopher Nolan con la que establece unos vasos comunicantes más definidos, Following (1988), con relación al tránsito por coordenadas propias del voyeurismo y el thriller paranoico con falso culpable. Con ocasionales y aparatosas derivas oníricas al horror corporal de David Cronenberg, en particular Videodrome (1983) y eXistenZ (1999), Gazer supone una aceptable carta de presentación de una autoría que, pese a cuestionables hibridaciones y ciertas irregularidades narrativas, invita al espectador a algo tan inusual hoy en día como es el estudio de los detalles. Por su parte, Dead Mail de Joe DeBoer y Kyle McConaghy tampoco recurre a ser complaciente; es un thriller ambientado en un tiempo y un lugar inespecíficos, situado en una urbe periférica de Estados Unidos, entre finales de los años setenta y principios de los ochenta, sobre trastornos disfuncionales, oscuros secuestros e investigaciones poco usuales, que nos describe una época en la que el mundo, en según qué ámbitos, era peligroso debido a su desconexión. Pese a ciertas e ineludibles carencias, como varias producciones independientes de tono low cost presentes en Sitges2024, Dead Mail es un notable ejemplo de las posibilidades que existen en el cine independiente moderno, aquí expuesto a través de un loable compromiso por mostrar un simulacro de lo analógico y de formulismos propios de producciones ochenteras de bajo presupuesto, posicionamiento que intentan resaltar una serie de imágenes y texturas que parecen contradecir el presente y lo digital.

A Desert

Otra ópera prima a destacar fue A Desert, Mejor película (Sección Noves Visions), film que se adentra en la fascinante relación de Estados Unidos con los paisajes que representan el horror. Si en gran parte del cine de terror USA de los años 70 el mal estaba representado en un núcleo aislado del American Gothic, cuya usurpación por parte del desconocido provocaba un estallido de salvajismo, The Texas Chain Saw Massacre (1974), Deranged (1974) o The Hills Have Eyes (1977), Joshua Erkman en A Desert recurre a ese profundo rupturismo a través de la conexión de determinados personajes con el desierto, lugar en el que las pesadillas y los sueños confluyen mediante un tono evolutivo con derivas argumentales al neo-noir surrealista. Con referencia a dicha evolución, ahora el escenario pasa a ser una fábrica abandonada, antiguos cementerios de mascotas o cines en ruinas, vestigios de una sociedad suburbana abandonada a su suerte, espacios vacíos que reflejan tiempos oscuros del presente, cuyos trasuntos, integrados en una especie de bucle fantasmagórico, a semejanza de los vistos en The Sadist  (James Landis 1963), Kalifornia (Dominic Sena 1993) o de algunos de los personajes de la estupenda serie televisiva Too Old to Die Young (Nicolas Winding Refn 2019), entran en conflicto con el observador, con esa supuesta sociedad civilizada. A Desert también establece interesantes sinergias con la notable Twentynine Palms (Bruno Dumont 2003), en lo concerniente a mostrar el ocaso y autodestrucción de un país, a través del acto de fotografiar, filmar y recorrer determinados espacios, mundos en ruinas que son percibidos como espectrales, aquí expuestos a modo de invocación de un purgatorio que atrapa al incauto. En Things Will Be Different, ópera prima de Michael Felker, apadrinada por el dueto formado por Justin Benson y Aaron Moorehead, autores cuyo trabajos y aportaciones parecen imprimir un sello autoral que transita por la fantasía cósmica hipster de bajo presupuesto, contemplamos a dos hermanos que, tras un robo, huyen de la policía y se refugian en una granja que los esconde del presente en un limbo de tiempo alternativo. Argumento de tono minimalista, en un solo escenario y dos personajes, que indaga en disquisiciones y paradojas temporales, conceptos que al igual que referentes recientes como Primer (2004) o Coherence (2013), son expuestos mediante una voluntad críptica, donde la narración tiene que ser recapitulada en más de una ocasión a la hora de poder ser entendida en su totalidad. Lo más curioso de dicho tratamiento sea posiblemente mostrar la trama a través de una serie de tropos que recurren a ciertos convencionalismos, líneas temporales alternativas o interacciones de los protagonistas consigo mismos, haciendo acto de aparición una contradicción que hace plantearse al espectador la pregunta de si realmente ha merecido la pena el esfuerzo por intentar seguir la historia, al intuir cómo la narrativa, que ha ido configurando durante prácticamente todo el metraje una premisa extravagante, termina siendo en su conclusión un estudio primario de personajes.        

Trasgresión de coordenadas

It Doesn’t Get Any Better Than This

Para finalizar esta segunda crónica, tres películas situadas al límite de coordenadas y registros, por un lado, posiblemente lo mejor de It Doesn’t Get Any Better Than This sea poner de manifiesto las infinitas posibilidades, más allá de lo puramente genérico, que puede ofrecer un formato como el found footage, uniéndose a experimentaciones recientes como The Outwaters (2022) o Skinamarink (2022), pero con un resultado bastante más cuestionable. Sus directores, y protagonistas, Rachel Kempf y Nick Toti, llevan al extremo el concepto del material casero anárquico visualmente, cuyo principal propósito, en realidad auténtico status quo del dispositivo usado, es cruzar los límites entre realidad y ficción, con los peligros que eso pueda acarrear al espectador. Los responsables, que han prometido no lanzar la película en formato físico ni en streaming, la única forma de verlo será en un festival de cine o evento similar, muestran material rodado durante casi veinte años, con imágenes de archivo de ambos al inicio de su relación, así como imágenes creadas por Rachel y su amigo Christian a lo largo de mucho tiempo, con un supuesto elemento sobrenatural de fondo bastante interpretable. It Doesn’t Get Any Better Than This se compromete con una ambigüedad y estética cruda que fomenta esa verosimilitud tan próxima al formato, a tal respecto, la inquietud alcanza su punto de máxima de expresividad en varios momentos ayudados por un diseño de sonido deliberadamente atronador. En una época en la que una avalancha interminable de contenidos compiten por llamar la atención, es cada vez más difícil lograr que el espectador se involucre por completo en una película, en ese sentido, el propósito final de Rachel Kempf y Nick Toti se percibe como loable, llevar al extremo un entorno íntimo e inmersivo para que el público se sienta tan vulnerable como los personajes que aparecen en pantalla. Apuesta arriesgada que cuestiona su propia existencia y razón de ser, su condición de metraje no ensayado, que nos remite a un molesto desarrollo reiterativo que puede sacar de quicio al espectador poco predispuesto en estas lides.

Dragon Dilatation

Algo más convencional e interesante es la cinta de animación Schirkoa: In Lies We Trust, debut en el largometraje del realizador indio Ishan Shukla, basado en su novela gráfica y anterior cortometraje Schirkoa (2016), que nos traslada mediante una estética Orwelliana a un escenario distópico, cuya supuesta complejidad surge al mostrar el consabido viaje iniciático/ fuga existencialista,  como en Brazil (1985), aquí expuesta a través de un discurso social religioso lindante a filosofías orientales. Partiendo como eje conceptual el 1984 de George Orwell, Schirkoa: In Lies We Trust describe futuros distópicos autoritarios, tal como los imaginan escritores y cineastas, transitando por lugares comunes, generalmente con relación a la neutralización del individuo, la importancia de la conformidad y cómo ocasionalmente se vuelve imposible mantener una independencia vital. Por este motivo, las ambiciones de Ishan Shukla resultan encomiables dada la compleja animación que articula, pretensión que queda algo en evidencia en relación con una cierta irregularidad de su narrativa, con una primera parte que sigue el estilo antes mencionado, y una segunda, que abraza un concepto bastante más caótico, psicodélico y avasallador a nivel visual y sonoro, equidistancias que ponen en evidencia el conflicto generado por seguir una lógica que se abandona más tarde. Un motivo de celebración fue ver como Dragon Dilatation traía de vuelta a Sitges a Bertrand Mandico, trabajo que vuelve a indagar en una experimentación que no admite lugar a dudas, mostrado mediante la unión de dos mediometrajes creados de forma independiente, el primero titulado Petrouchka, una relectura del ballet de Stravinsky, y el segundo La Déviante Comédie, el reciclaje de material inédito sobre una actuación que nunca sucedió debido al COVID-19, utilizado en los ensayos previos a su anterior Conann (2023), y que debía ser presentado en el Théâtre des Amandiers. Rodada en formato de pantalla dividida, como si el responsable de After Blue (Paradis sale) quisiera recordarnos que no existe una sola realidad, Dragon Dilatation retoma el intento de su autor por socavar los hábitos del espectador, animándolos a disfrutar de una experiencia artística que alcanza el paroxismo a golpe de glam, sangre y fetichismo, a través de una narrativa de naturaleza desestabilizadora, que convierte el cine en una performance artística donde los cuerpos se liberan de las ataduras sociales, y donde el propio Mandico, nos plantea el papel y la ambigüedad de la pantalla en el contexto del espectáculo en directo. Dragon Dilatation proyecta una autoría irreductible, que le otorga un sentido y una razón de ser a una sección como Noves Visions, espacio donde Bertrand Mandico, al igual que en su día lo fueron nombres como Peter Strickland, Sion Sono o Hélène Cattet y Bruno Forzani entre otros, parece haber encontrado un reducto fijo, destinado a inquietas miradas afortunadamente situadas en las antípodas de la complacencia cinematográfica. 

 

  

Crónica Festival de Sitges 2024 (I)

Del 3 al 13 de octubre tuvo lugar la 57.ª edición del Festival de Sitges, un año marcado por ciertos problemas de infraestructura motivados por la ausencia de una zona clave en espíritu como es el cine Retiro, a causa de una obligada remodelación que se espera que finalice el próximo año, y en parte solventada con la incorporación de un nuevo espacio multiusos como es la nueva sala Escorxador. Sitges 2024 volvió a transitar por unas reconocibles señas de identidad plagadas de una serie de claroscuros, el más evidente: la sensación de que el festival está demasiado preocupado en proclamas de éxito respecto a la afluencia de público, con relación a una justificación ya endémica y percibida como burocrática, algo que no deja de ser contradictorio en lo concerniente a otros ámbitos y apartados de un certamen que, entre otras cosas, propone una generosa selección de títulos de tono ecléctico, adentrándose en el terreno de la arriesgada experimentación, complementando la propuesta con la oportunidad de poder ver clásicos del género en pantalla grande, apartado que en los últimos años ha sido potenciado con un mayor número de títulos. También como función meritoria, señalar su decidida apuesta por seguir ofreciendo publicaciones en papel, este año por partida doble, a través de los ensayos colectivos: La feria de las sombras. Fantasmagorías, fenómenos y circos en el cine de terror y HORROR GIRLS. WomanInFan Europa.

Sitges 2024 intentó navegar a través de nuevos paradigmas evolutivos donde el festival no pudo cuantificar, a modo de termómetro fiable, el estado actual del género, ya que el certamen no goza del beneplácito generalizado a la hora de proyectar un determinado tipo de cine, la ausencia, entre otras, de películas como The Shrouds (David Cronenberg), The Life of Chuck (Mike Flanagan), L’Empire (Bruno Dumont) o Anatema (Jimina Sabadú), pone de manifiesto tal coyuntura, paliada en parte con una vasta producción de cine independiente, o con la presencia de un generoso contenido proveniente de un streaming que aún no ha desembarcado en Europa, por ejemplo, Shudder. Como inabarcable cajón de sastre de géneros que siempre ha sido, Sitges volvió a ofrecer un amplio, aunque incompleto, abanico genérico. A la hora de hacer un balance global de lo ofrecido en esta edición, a nivel de selección, señalar unos viejos déficits intuidos ya casi como endémicos, visibles desde hace décadas, principalmente el referido al difícil equilibrio a la hora de poder cuantificar y cualificar el elevado número de películas presentes en el festival, algo que en realidad no tendría que suponer un problema en sí mismo, en cierta manera no deja de ser una ventaja para el espectador tener la opción de poder elegir qué querer ver, más discutible sería justificar una determinada cifra de películas en relación con una selección percibida como algo mecanizada y poco clarificadora, las secciones, a fin de cuentas, han de servir para guiar al espectador en según qué tipo de contenidos, especialmente con relación a un criterio que da la sensación de estar concebido a la carta, basándose en una cuadratura, intuida como estadística, en la medida de intentar dar un lógico sentido de ubicación y temática a los distintos apartados del festival.

A continuación, el análisis desde la perspectiva generada después de un tiempo para reflexionar sobre todo lo que dio de sí este Sitges 2024 a través de cuatro extensas entregas.

Sección Oficial; Autorías consagradas

Presence

La encargada de inaugurar el certamen fue la ghost story Presence de Steven Soderbergh, realizador cuya trayectoria con el paso de los años ha ido reinventándose mediante nuevas tecnologías, temas y apuestas estructurales poco convencionales, película que prometía una premisa narrada desde la perspectiva de un espectro, a semejanza de propuestas como I Am a Ghost (H.P. Mendoza 2012) o A Ghost Story (David Lowery 2017), mediante un relato expuesto a través de la mirada subjetiva del fantasma, que no deja de ser otra que la del espectador, pues la sensación final es que a Soderbergh le interesa más el artificio creado (una historia de fantasmas donde la visión resulta ser la del director de fotografía) que muestra la deriva social/económica y emocional, con especial hincapié en la depresión de la adolescente, de una familia acomodada estadounidense, que el desarrollo de elementos lindantes a unas determinadas coordenadas genéricas que aquí da la impresión de ser casi una excusa argumental, siendo un producto en el que predomina, por encima de todo, el experimento formal expuesto por el responsable de Traffic y Contagion, posiblemente sus dos mejores trabajos tras las cámaras. Algo que no deja de sorprender viendo que el libreto es obra de David Koepp, autor con un background suficientemente constatado dentro del fantástico, que ya había abordado con anterioridad, a nivel de guion y dirección, notables disquisiciones fantasmagóricas en películas como Stir of Echoes (1999) o la más reciente You Should Have Left (2020).

Tras una extraña ausencia el pasado año con Yannick y Daaaaaalí!, todos sus anteriores trabajos habían estado presentes en el festival, Quentin Dupieux volvía a Sitges con The Second Act, película que reafirma una autoría irreverente e irreductible. Afortunadamente, el reconocimiento de su cine a través de un ámbito cinematográfico más amplio, como la inauguración de la última edición del Festival de Cannes, contando con la presencia de un elenco de intérpretes como Vincent Lindon o Léa Seydoux, no ha rebajado un ápice el tono subversivo característico de Dupieux, aquí mostrado mediante un trabajo donde se satiriza de forma mordaz sobre los egos de algunos de los actores más famosos de Francia, hallando también un espacio para digresiones del presente, como el #metoo o la cultura de la cancelación. Todo expuesto con la ayuda de un ameno juego metafílmico, y lo más importante, conservando esa impronta de transgredir sin intentar aleccionar, utilizando el medio cinematográfico como simple gesto, de forma autorreflexiva, recurriendo a la modificación de unos determinados códigos de ficción, una estructura que nos obsequia con una magnífica, y godardiana escena final, inversa a la primera, que viene a confirmar lo que antes era percibido como un tipo de cine orquestado a modo de divertimento de talante ingenioso y plagado de paradojas absurdas, ha ido evolucionando en estos últimos años hacia algo mucho más reflexivo, aquí materializado en una obra madura sustentada por una milimétrica retórica, que confirma a Dupieux como un autor de incuestionable talento.    

The Devil’s Bath

The Devil’s Bath ganadora del Premio a la Mejor Película, traía de regreso a dos sospechosos habituales de Sitges, Severin Fiala y Veronika Franz, autores que, una vez más, regresan con sus torturados universos; en esta ocasión, a través de un relato de época rural documentado con registros históricos donde somos testigos de las dificultades históricas que han tenido las mujeres en determinados ámbitos mediante la deriva mental de una joven campesina recién casada. De caligrafía poco sutil, tanto por medio de oscuros imaginarios infantiles, Goodnight Mommy (2014), como de miméticos y claustrofóbicos relatos de terror, The Lodge (2019), los realizadores austriacos recurren a una constante en su filmografía: la familia como epicentro del mal, aquí mostrada a través de una construcción pervertida de la fe, y cómo esta puede causar un trauma dogmático, expuesto en la película mediante la depresión femenina. The Devil’s Bath, la película más ambiciosa y acertada de sus responsables hasta hoy,abandona, sólo en apariencia, los códigos de género utilizados en anteriores trabajos para adentrarse en un relato crudo de tono premonitorio y fatalista que incide con determinación en la turbia gestación de síntomas distorsionadores. Sobre su intención y posterior resultado, dos de las películas más cuestionables de este Sitges 2024 fueron, por un lado, el nuevo trabajo de Marielle Heller Nightbitch, otra de esas películas cuya supuesta alegoría primaria y subrayada transmuta en panfleto de autoayuda hiperlimitado, en el que la maternidad ha de encontrar un sentido a su tortuosa existencia. El supuesto elemento fantástico, esa evocación de tono weird sobre la transformación animal como metáfora recurrente utilizada dentro del cine de género, en Cat People (1982) o As boas maneiras (2017), por poner dos ejemplos, aquí queda mostrado como burda excusa para un mensaje maniqueo que desdibuja aún más, si cabe, el conjunto. Peor parada resultó 2073 de Asif Kapadia, reconocido director en el ámbito documental con trabajos biográficos sobre iconos de la música y el deporte, Senna (2010), Amy (2015), Diego Maradona (2019) o Federer: Twelve Final Days (2024), su película se adentra en una distopía sociopolítica donde la única, y supuesta ficción, la encontramos en su prólogo y epílogo, en ella somos testigos de la precaria subsistencia postapocalíptica de Samantha Morton, muy similar a la sufrida por Bruce Willis en 12 Monkeys, sin saber cuál fue el “acontecimiento” que condujo a dicha situación, el relato abraza el formato documental para retroceder al pasado, a nuestro presente, a la hora de mostrar cómo fuerzas políticas, tecnológicas y ambientales amenazan al planeta; el problema surge a causa de un tono sermoneador que traiciona conceptos de ciencia ficción y las referencias citadas en su premisa, en especial, la referida a La Jetée de Chris Marker, dándole un aire sórdido y conspirativo, cuando no hay nada intrigante en todo esto: solo hechos económicos y políticos mostrados en cualquier reportaje televisivo del presente. 2073, alejada de un determinado tipo de concepción cinematográfica, de forma irónica e involuntaria, termina simulando los cánones de cualquier documental aleatorio basado en ideologías conspiranoicas difundidas por la extrema derecha, la misma que Asif Kapadia curiosamente pretende denunciar.

De utopías mentales y mitologías patrias          

Rich Flu

Respecto a la presencia de cine español en Sitges 2024,  prevaleció la tendencia de un nivel exiguo; Rich Flu, primer trabajo en solitario a cargo de Galder Gaztelu-Urrutia tras el díptico El hoyo, nos traslada a otra fábula distópica donde los adinerados sufren un virus mortal. Película, que al igual que la más acertada The Screwfly Solution (Joe Dante 2006), rompe con cualquier tipo de credibilidad interna del relato en lo concerniente a otorgar una lógica científica que actúe a modo de mcguffin, ya que la supuesta agudeza argumental también requiere de algo de verosimilitud, dando la impresión de lo que realmente parece importar a Gaztelu-Urrutia es una impronta expuesta a medio camino entre la sátira y el moralismo social sobre la división de clases que, por momentos, se sitúa demasiado cercana en espíritu a la cuestionable Triangle of Sadness de Ruben Östlund. Peor parada resultó Daniela Forever, nuevo ejemplo en el que un autor como Nacho Vigalondo cuyas ideas y conceptos son bastante interesantes, no termina de plasmar con acierto dicho imaginario, aquí mostrado a modo de tragicomedia romántica que reflexiona en clave low-fi sobre el duelo, el recuerdo fúnebre de la pareja, y la toxicidad masculina que deriva en obsesión, con un resultado irregular con respecto a una narrativa, con claras reminiscencias de Eternal Sunshine of the Spotless Mind de Michel Gondry, que intenta mostrar una geometría onírica distorsionada. Que el metraje se extienda hasta más de dos horas acrecienta la sensación de inconsistencia. Lo mejor vino de la mano de El llanto, película que revisita con determinación una serie de reconocibles conceptos del fantástico contemporáneo, la mayoría derivados del J-Horror, a la hora de mostrar a través de distintos espacios temporales un virus espectral transmitido y heredado que es visualizado a través de lo analógico y lo digital. Algo más discutible resulta su indecisión a la hora de decidirse por lo puramente genérico o lo social, dos vías percibidas de manera equidistante en la película, ya que el relato incide en conceptos costumbristas poco habituales en el género de terror, sobre todo en el tramo final donde se atisba un tímido intento de interpretación con respecto a la violencia machista y sus efectos en el imaginario femenino a través de una dubitativa carga metafórica.

Una Ballena

Por otra parte, Una Ballena de Pablo Hernandonos nos cuenta una historia de supuesto tono críptico, en la que vemos las andanzas de una misteriosa asesina a sueldo en una ciudad portuaria a través de una estilizada historia de pretendida ambivalencia genérica que transita desde un gélido noir a indagaciones en un fantástico de carácter mitológico, e incluso, ciertas derivas hacia el terror cósmico. Es una lástima que el conflicto se genere entre lo sensorial y lo convencional, así como las diversas referencias y alegorías que vemos de forma continuada: el polar francés de Jean-Pierre Melville, con Le Samouraï como abanderado, o el imaginario de Herman Melville en Moby Dick, resultan ser más evidentes de lo pretendido por parte de un autor que da la impresión de intentar alcanzar con esta película un estatus de autor inclasificable, poniendo de manifiesto una vez más, cómo mucho cine español de la actualidad parece empeñado en centrarse en una serie de imágenes que no terminan de dar un sentido coherente, o en el mejor de los casos evocador, en innumerables silencios de pretendida naturaleza simbólica. Luna puso de manifiesto el peligro de exponer en festivales un determinado tipo de películas. De clara vocación intimista y minimalista en su faceta conceptual, la película de Alfonso Cortés-Cavanillas recicla tópico tras tópico un subgénero como es la ciencia ficción espacial de supervivencia; debido a un incidente, un grupo de astronautas tendrá que luchar por sobrevivir en el espacio lunar, temática que antes de Gravity de Alfonso Cuarón ya tuvo infinidad de precedentes en la gran pantalla. El relato, expuesto casi a modo de obra teatral, una suerte de drama de cámara, parece concebido para que un epílogo/ flashback dé sentido a un nivel existencial a todo lo antes expuesto, siendo su principal problema unos diálogos infantilizados que adolecen de un tono sobreexplicativo de difícil justificación, jaleados con sorna por una gran parte de la audiencia de Sitges, público que curiosamente ha mantenido durante estos últimos años, a través de una complicidad muy debatible, una condescendencia intelectual a la hora de aceptar con relativa normalidad, una serie de películas y contenidos bastante más perniciosos que las evidentes imperfecciones ofrecidas en Luna.                

El fantástico multicultural

Sanatorium Under The Sign of the Hourglass

Uno de los puntos álgidos del festival vino de la mano de los hermanos Quay y su regreso al cine con la excepcional Sanatorium Under The Sign of the Hourglass, película que, como bien apuntaba el crítico Álvaro Peña, ofrece horizontes al que realmente los busca. Un tipo de autoría que se ha ido cimentando a lo largo del tiempo sobre un estilo cinético único en el mundo de la animación stop-motion, reafirmado y potenciado con un último trabajo inspirado en la novela homónima de Bruno Schulz, donde los ritmos auditivos y visuales son mostrados mediante una abstracción cinematográfica percibida como espectral. Como viene a ser habitual en el imaginario de los Quay, muy próximo al expresionismo alemán y a la psicodelia, la narrativa se convierte en un tremendo flujo de imágenes visuales e impulsos subliminales donde cada textura, movimiento o sonido resulta impregnado de simbolismos, estando los personajes totalmente supeditados a dichos elementos. A través de un posicionamiento irreductible, cuyo principal cometido consiste en convertir inframundos en celuloide situado fuera del tiempo y, por tanto, percibido como rara avis dentro del actual panorama cinematográfico, su naturaleza restringida a una gran audiencia justifica la existencia de los festivales de cine. Otro sospechoso habitual de Sitges como Marco Dutra, ahora sin la compañía de Juliana Rojas, Trabalhar Cansa (2011), As boas maneiras (2017), regresaba al festival con Bury Your Dead, cinta que posa su mirada sobre el concepto premonitorio del apocalipsis, aquí intuido como político, resaltando el estado del fantástico actual y la demagogia de tono social que parecen ser tendencia, por mucho que su desaforada parte final nos retrotraiga a supuestos imaginarios lovecraftianos representados por doquier a causa de unos desmedidos efectos CGI.   

A Different Man

En otro orden de cosas, A Different Man de Aaron Schimbergvino a cubrir la cuota y señas de identidad de la productora de moda A24 mediante una interesante propuesta que indaga en miradas alternativas e identidades difusas en lo concerniente al concepto del doppelgänger, a través de un desarrollo que va de la comedia satírica, con un agraciado tono woodyallenesco, al drama incómodo de reflexiones existenciales y metacinematográficas deudoras del cine de Charlie Kaufman, terminando con un tímido acercamiento al género de terror. Una película que pone de manifiesto una moda, con relación a gran parte del cine independiente norteamericano actual, Beau Is Afraid (2023), Dream Scenario (2023), que abraza como algo habitual el concepto weird a modo de motor narrativo a la hora de abordar oscuros traumas y los matices derivados de ello. Menos satisfactoria resultó la ópera prima de la realizadora Isabella Torre Basileia, extensión de su cortometraje Ninfe (2018), compartiendo trama como una suerte de cara b de la reciente La chimera. Un eco-thriller, situado a medio camino entre lo sobrenatural y lo antropológico, con reminiscencias mitológicas, que reafirma la idea de cierto cine italiano que ha tenido en estos últimos años serios problemas a la hora de vagar por un fantástico de tono pretencioso. Aquí, a diferencia del film de Alice Rohrwacher, queda en evidencia como consecuencia de un cuestionable intento por integrar lo puramente genérico con una ambientación realista. Más interesante fue la cinta polaca Night Silence, película que nos muestra la deriva mental, de tono lovecraftiano, de un octogenario que ingresa en una residencia de la tercera edad. Bartosz M. Kowalski, que ya había incidido con anterioridad en el concepto del miedo desde distintas perspectivas, Playground (2016) o El abismo del infierno (2020), se adentra a través de una serie de irrealidades en la sorprendente subjetividad del personaje, que orbita por un inframundo y una percepción, abandono/muerte, ya mostrada en la fundamental Twilight Zone con el episodio Nothing in the Dark de Lamont Johnson, historia que años más tarde reconfiguraría Steven Spielberg con su adaptación cinematográfica Kick the Can. Propuesta inusual, principalmente por su enfoque poco dado a la concesión conceptual de un temario intuido como poco receptivo para el actual fandom del fantástico.  

Francia, entre el riesgo conceptual y el contenido autoimpuesto

Else

Pese a diversas vicisitudes de índole coyuntural, en Sitges aún hay espacio para el auténtico descubrimiento de nuevas autorías, como la del realizador francés Thibault Emin, cuya ópera prima Else, el más acertado body horror de este 2024, nos traslada a imaginarios apocalípticos fascinantes. Partiendo del concepto de la ocupación del espacio entre dos personajes, con un punto de inicio deliberadamente kitsch que nos puede conducir a rasgos estilísticos propios de Amélie de Jean-Pierre Jeunet, el relato se centra en la expansión de un nuevo tipo de pandemia en la que vemos a los infectados fundirse con su entorno, a tal respecto hay una secuencia aterradora en la que un grupo de personas intenta rescatar a un hombre que se fusiona con una acera. Un virus que no solo nos aísla de los demás, sino que también recontextualiza la relación entre nosotros y nuestro entorno, con un desarrollo metódico, plagado de referencias asimiladas del cine de Shinya Tsukamoto, David Cronenberg o de Polanski en Le locataire, mostrando el alucinatorio contagio emocional y corporal de una pareja. Como debut y experiencia cinematográfica con escenas tan potentes cargadas de una hipersensibilidad atmosférica poco común, por ejemplo, cuando la pareja protagonista durante la relación sexual se amalgama con organismos en descomposición que orbitan por el apartamento; la ambición de Thibault Emin, autor a seguir con determinación a partir de este momento, resulta realmente admirable. Bastante menos interesantes resultaron las restantes películas francesas presentes en la Sección Oficial, por un lado, Meanwhile on Earth puso de manifiesto que Jérémy Clapin se desenvuelve mejor en el ámbito de la animación, Palmipedarium (2012), J’ai perdu mon corps (2019) que en una imagen real pretendidamente más críptica que aborda una serie de temas mucho más convencionales de lo que pueda aparentar en un primer momento, estos serían la perdida y la necesidad de pasar página, expuestos bajo los designios de un coming of age situado a medio camino entre la ciencia ficción y la psicología, que en su parte final se desvía hacia un nivel más visceral en la descripción del dolor de una joven que intenta superar la pérdida de su hermano mayor, un astronauta que hace años desapareció en el espacio exterior. Perspectiva y posicionamiento que sitúa el relato en el pantanoso terreno del género elevado, aquel en el que los tropos genéricos habituales de la serie B se insertan de forma algo abrupta en historias supuestamente más trascendentales.   

De sorprendente podría calificarse la vuelta al terror low cost de David Moreau, realizador adscrito, de forma errónea, a la ola del extremismo francés de principio de la década del 2000 por su ópera prima Ils. Veinte años después regresa al fantástico con MadS, film que recurre a dos conceptos hoy por hoy percibidos como trillados: el subgénero zombie, aquí más cercano a los infectados vistos en Dèmoni (1985) o [REC] (2007) que a los muertos vivientes de la saga de George A Romero, y a un único plano secuencia, recurso cuyo constante movimiento aquí limita de forma evidente la puesta en escena, donde hay momentos en los que la película literalmente se detiene de forma accidental, dado su montaje interno, poniendo de manifiesto que pese al tono lúdico de la propuesta, las formas, en esta ocasión, dictaminan hasta la extenuación como será el contenido. Bastante peor paradas resultaron dos aportaciones en las que el fantástico, como simple escusa metafórica, tira de agenda y contenidos subvencionados, por un lado, Call of Water de la realizadora Élise Otzenberger nos muestra un drama familiar cuya brecha entre lo real y lo mágico se configura por medio de un tono premonitorio de algo sobrenatural que está por llegar; dicha narrativa, mejor expuesta en Take Shelter de Jeff Nichols a través de la conservación de la institución familiar ante la amenaza apocalíptica, aquí queda expuesta a modo de un rutinario alegato sobre los conflictos identitarios de la maternidad, o lo que es peor, por un trasfondo simbólico de apariencia líquida, subrayando la importancia de ser madre por medio de una liviana conexión espiritual con seres venidos de otro mundo. Por su parte, Planet B nos plantea una abrupta historia de activismo y ciencia ficción que nos sitúa en una prisión virtual en la Francia de 2039. A la realizadora Aude Lea Rapin parece importarle más la reflexión sobre una suerte de política distópica a cerca de los peligros del totalitarismo que las referencias y supuestas influencias genéricas, la serie The Prisoner o disfrutables series B como Wedlock (1991) o Fortress (1992), que se atisban en una película de naturaleza opaca, cuya adhesión a una determinada militancia concienciadora la acercan más a un episodio deficitario de Black Mirror, que a un relato de ciencia ficción cuyo propósito y discurso social se intuya convincente.      

Hipercodificación del fantástico

Desert Road

Para terminar este primer análisis de todo lo visto en Sitges 2024, cuatro aportaciones procedentes de Estados Unidos en las que una serie de coordenadas genéricas parecieron estar mejor definidas; por una parte, el gratificante debut en la dirección de Shannon Triplett Desert Road, película que comienza a semejanza de uno de esos thrillers de carretera concebidos por Eric Red en los 80, donde vemos a un solitario personaje que se encuentra atrapado en una pesadilla que parece salida de la mente de Richard Matheson; dicho aislamiento es mostrado a través de tomas panorámicas y aéreas que muestran la inmensidad de un desierto vacío como un inhóspito no-lugar, para ir transformándose en un relato fantástico sobre realidades alternativas y paradojas temporales que mira sin disimulos a películas como Retroactive (Louis Morneau 1997) o Triangle (Christopher Smith 2009) donde la protagonista se enfrenta al tiempo de una forma literal y existencial, con la inclusión en su tramo final de un afortunado toque Amblin. Una agradable sorpresa, con relación a su asimilación/actualización de referencias genéricas. Si en 2016 con Outlaws and Angels  J.T. Mollner revisitaba coordenadas contiguas al western, en el thriller psicológico con elementos de terror Strange Darling nos propone una doble alteración de determinados convencionalismos, por un lado, desestructurando el orden del relato, y por otro, jugando con el cambio de rol en relación con sus personajes; el objetivo, un poco a la manera de la notable In a Violent Nature (2024), donde Chris Nash le daba la vuelta al concepto del slasher con ayuda de la variación de la subjetividad del espectador, es tratar de descomponer las percepciones mediante una narrativa dislocada plagada de múltiples twists. Como mal menor, dicho posicionamiento no se intuye caprichoso, tampoco su inquietud formal de rodar en 35 milímetros y otorgar al relato distintos contrastes fotográficos, que van del realismo exacerbado del cine de terror de los 70, a una fotografía más contrastada e iluminada deudora del noir. Algo más cuestionable es que J.T. Mollner recurra en el tramo final a una serie de tropos, bastante obvios, de los géneros que anteriormente ha intentado subvertir.      

Azrael

Tras su ópera prima Cheap Thrills (2013), E.L. Katz, junto al guionista Simon Barrett, presentaba en Sitges el survival Azrael, propuesta de carácter heterodoxo, que recoge ingredientes de exitosas narrativas postapocalípticas actuales como The Last of Us o la saga A Quiet Place, unido a algún apunte sobre el folk horror y presentando a Samara Weaving como nueva scream queen, que ejemplifica el concepto de relato de terror desprovisto de un significado profundo. Katz hace gala de su talento a la hora de escenificar secuencias de lucha y persecución, que es básicamente todo lo que sucede en Azrael, sin embargo, el entorno del bosque que subraya un sugestivo tono atávico, parece un recurso escénico redundante, al igual que una trama que se autoimpone una serie de restricciones, cero diálogos y una historia casi minimalista, algo que no deja de ser un aliciente y un lastre al mismo tiempo en una película de tono funcional, con serios problemas para ir más allá de su condición de lúdico ejercicio destinado a liberar tensión en el espectador. Como colofón del festival, Alexandre Aja, otro autor cuya trayectoria arranca en el denominado Extremismo Francés con la efectiva Haute tensión (2003), pero que a diferencia de su compatriota David Moreau sí ha tenido un posterior desarrollo totalmente adscrito al género con películas como The Hills Have Eyes (2006), Mirrors (2008) o The 9th Life of Louis Drax (2016), presentó Never Let Go, relato que parte de una premisa interesante, como el Mal, materia prima de casi todo el cine de terror, es inculcado por una madre a sus dos hijos en el seno de una familia que subsiste al margen de una sociedad de la que no tenemos constancia de su existencia. A tal respecto, la historia nos sitúa en un territorio abierto a la interpretación, ¿existe realmente un componente postapocalíptico/ sobrenatural que justifique la supuesta amenaza de un ente maligno, (The Shining Stanley Kubrick 1980), o todo se debe a una deriva mental provocada por el miedo al exterior, Kynódontas (Yorgos Lanthimos 2009), The Village (M. Night Shyamalan 2004)? Por último, lo más interesante de Never Let Go es su incursión en la suposición y el conocimiento, ambos elementos de forma irregular muy presentes en el fantástico actual, tanto en la reciente tendencia de los thrillers de aislamiento en tiempos de pandemia, como en el subgénero de las películas de terror que intentan ser sutilmente alegóricas. Hay muchas ideas en Never Let Go que quedan sin explorar,sin embargo, evitando reinventar nuevas fórmulas, la película se sitúa en un camino plagado de indecisiones, curiosamente acorde con la trayectoria que ha ido siguiendo Alexandre Aja durante los últimos años, un realizador cuya carrera, como aplicado artesano que es, queda en gran parte supeditada al material que le llega. 

             

Crónica Festival de San Sebastián 2024 (I)

El equilibrio deseado. Sección Oficial

Del 20 al 28 de septiembre del 2024 tuvo lugar la 72ª edición del Festival de San Sebastián, un certamen marcado por su ambivalente condición de festival de festivales, y las vicisitudes que se derivan de todo ello. Asumiendo la difícil tesitura de situarse al final del escalafón de los certámenes de categoría A, aún así, la edición del 2024 del Zinemaldia logró finalmente ese ansiado equilibrio entre asentados apartados alternativos como New Directors, Perlas o Zabaltegi-Tabakalera, y una Sección Oficial que esta vez cumplió con relativa solvencia, con relación a la calidad ofrecida respecto a pasadas ediciones.

La presencia en la Sección Oficial de autores consagrados como Costa-Gavras, Mike Leigh (con la extraordinaria Hard Truths, ausencia inexplicable en el palmarés), Kiyoshi Kurosawa, Albert Serra o François Ozon, unido a una valiente, y algo inusual apuesta por el cine genérico con títulos como Conclave, El llanto, Serpent’s Path y el musical postapocalíptico The End fueron fundamentales para convertir la edición del 2024 en un certamen consistente con relación a autorías solventes y una serie de contenidos más arriesgados, que lograron una suerte de equilibrio en lo concerniente a la equiparación de temáticas y calidad artística; sin embargo, hubo otra serie de títulos percibidos de manera aislada, y sujetos a unas determinadas cuotas cinematográficas, como por ejemplo, la muy cuestionable presencia de cine latinoamericano, con producciones de una calidad controvertida, como El lugar de la otra, El hombre que amaba los platos voladores, o la película española Soy Nevenka, que difícilmente encajaban en la Sección Oficial.

El gran logro de esta 72ª edición del Zinemaldia, destacando por encima del resto, por su esforzada y necesaria, hoy más que nunca, labor de seguir al pie del cañón, fue la retrospectiva clásica dedicada al ‘poliziesco’ italiano, un ciclo compuesto por 22 títulos, acompañado de una interesante publicación a cargo del experto Felipe Cabrerizo. A continuación, y al igual que en pasadas ediciones, una primera crónica con los títulos presentes en la Sección Oficial, un segundo texto con el análisis pormenorizado de todo lo que dio de sí la Sección Perlas, y una última entrega de índole más periférica, navegando por diferentes secciones como New Directors, Zabaltegi-Tabakalera, Horizontes Latinos, Clásicos y Retrospectiva.

La mirada femenina

Fueron varias las propuestas donde el punto de vista de la mujer se erigió como eje cenital del relato, abriendo fuego, y como riguroso estreno mundial, la realizadora Audrey Diwan, que revisitaba conceptos con una nueva versión del clásico literario y cinematográfico Emmanuelle, adaptación del relato escrito en 1967 por Emmanuelle Arsan, que en esta ocasión versa sobre una historia donde la supuesta sutileza de lo estrictamente corporal del material original queda en un segundo plano a la hora de decantarse por un discurso de connotaciones políticas, aquí provisto de un tono estético aséptico, con una sorprendente indagación sobre el colonialismo, en relación con los roles y dinámicas de poder en el ámbito social y económico. Sin transgresión, ni una mirada distante sobre la exploración personal, todo queda en una estilizada ambigüedad, tanto a nivel narrativo como de puesta en escena. Como punto a su favor hay que reconocer que la responsable de L’événement no recurre a temáticas rupturistas del presente, sin embargo, la sensación final nos retrotrae 50 años a un tiempo y a un lugar donde Just Jaeckin y Sylvia Kristel sí tenían claro cuál era el propósito de su empresa. De vacíos emocionales también gira la notable Hard Truths, casi una tesis fílmica sobre los efectos causados por la amargura y la frustración en el individuo, donde observamos a una Marianne Jean-Baptiste en guerra con el mundo, una mujer con serios problemas de convivencia con la sociedad y que vomita su ira contra todo lo que la rodea. Relato magníficamente actuado, con un último tercio que cambia de tono, al centrarse en lo disfuncional, y el dolor psíquico y físico, y, en especial, cómo la existencia de uno, por muy gris que sea o se intuya, converge en la forzada existencia del otro en diversas ocasiones. Mike Leigh, cineasta de enorme talento nos brinda una de las películas más honestas presentes en el festival. Bastante más discutible resultó la chilena El lugar de la otra. La realizadora Maite Alberdi que venía de trabajos de no ficción como El agente topo y La memoria infinita, se adentra por primera vez en texturas propias de una telenovela de época de tono generalista basada en hechos reales, a través de una película donde de nuevo el contenido, la emancipación y liberación femenina en un mundo de ahora se mira en otro del pasado. Un manifiesto que se enmarca de manera muy forzada por encima de lo estrictamente cinematográfico, resultando un producto donde la reiteración de situaciones banales perfila una autoría demasiado convencional con relación a la caprichosa exposición que hace de sus subrayados. 

Otra recreación de un caso real fue Soy Nevenka de Iciar Bollaín, película donde se exponen dinámicas de acoso, de indefensión, y el clima de presión social de la España profunda de principios de siglo, el problema viene dado cuando reiteradamente se confunde la potencia de la temática expuesta con una calidad artística que no deja de ser otra que la de ceñirse a unos hechos concretos, y cómo a partir de ellos, elaborar un discurso de denuncia de tono bienintencionado, dando como resultado un relato de estructura demasiado académico que da la impresión de confiar más en aquello que cuenta, que en cómo lo cuenta, por momentos a la manera de un telefilm al uso, dando la impresión de estar ante un producto empático, pero carente de profundidad a la hora de abordar la situación y que va más allá de un relato supeditado a una pátina visual percibida como muy plana. Por su parte, la realizadora Gia Coppola se adentra en imaginarios crepusculares con The Last Showgirl, crónica del final laboral y existencial de una veterana bailarina de cabaret, interpretada por Pamela Anderson en un local de Las Vegas que está a punto de cerrar. Cinta con un evidente contenido metalingüístico, parcela en la que también entraría en la ecuación el papel secundario de una notable Jamie Lee Curtis, que vendría a ser una cara B del The Wrestler de Darren Aronofsky, cuando muestra la historia de vulnerabilidad y declive, que brilla en lo concerniente a la construcción de un determinado ambiente que retrata un mundo que se desmorona, a través de un componente meramente contemplativo y visual, en detrimento del desarrollo de un arco dramático que otorgue una supuesta profundidad psicológica a sus personajes. Por otra parte, François Ozon volvía al Zinemaldia con Quand vient l’automne, relato de clara índole otoñal que juega al despiste cuando utiliza diversos géneros cinematográficos que van desde la comedia negra al thriller para terminar en un drama familiar donde ninguno de sus protagonistas es exactamente quien parece ser en un principio. Película en apariencia pequeña, pero poseedora de una percepción interesante que aborda la necesidad de las segundas oportunidades y la culpa intergeneracional, todo expuesto a través de un tono costumbrista de calidez ambiental que viene a decir “cuando el invierno y la mortalidad llaman a la puerta, el pasado y sus conflictos sólo importan hasta cierto punto”.

El género avanza

En un intento por diversificar conceptos, un buen número de películas que transitaron a través de coordenadas genéricas bien definidas, estuvieron este año presentes en la Sección Oficial a concurso, a tal respecto, el terror tuvo una presencia notable en el festival con la ópera prima de Pedro Martín-Calero El llanto, película que revisita con determinación una serie de reconocibles conceptos del fantástico contemporáneo, la mayoría derivados del J-Horror, a la hora de mostrar a través de distintos espacios temporales, un virus espectral trasmitido y heredado que es visualizado a través de lo analógico y lo digital. Algo más discutible resulta su indecisión a la hora de decidirse por lo puramente genérico o lo social, dos vías percibidas de manera equidistante en la película, ya que el relato incide en conceptos costumbristas poco habituales en el terror, sobre todo en un tramo final donde se atisba un tímido intento de interpretación con respecto a la violencia machista y sus efectos en el imaginario femenino a través de una dubitativa carga metafórica. Por otra parte, el musical tuvo su espacio en el certamen con el nuevo trabajo tras las cámaras de Joshua Oppenheimer, en su primera aproximación a la ficción, la fascinante y agotadora The End, una oscura y pesimista fábula postapocalíptica que nos sitúa dos décadas después del fin del mundo, a través de las vivencias de una familia que vive en su lujoso búnker construido en una mina de sal, mediante una historia que trata sobre cómo los privilegiados lucharán en el futuro por vivir consigo mismos y sus correspondientes traumas, como consecuencia de lo sucedido. Lo más sorprendente del film posiblemente radique en los números musicales que constituyen en la trama los únicos momentos de fugas disociativas (de tono esperanzador) de sus protagonistas mediante una propuesta formal y conceptual de indudable riesgo.

En Serpent’s Path, terrible historia criminal sobre la negación de la culpabilidad y el círculo vicioso ocasionado por la venganza, donde la acción se sitúa primero y la explicación después, el japones Kiyoshi Kurosawa, en su tercer trabajo tras las cámaras en 2024, tras la extraordinaria Chime y la no menos interesante Cloud, reconfigura conceptos ya transitados con anterioridad por él mismo en el V-Cinema, siendo más una especie de relectura que un remake entendido como tal, para ponernos en contexto algo parecido en conceptos al segundo Funny games de Michael Haneke, sin dejar de experimentar formatos y propósitos, en relación con un material propio rodado en el año 98 con el título homónimo de Hebi no michi. Son pocos los autores que acumulan suficiente experiencia, talento y buena voluntad, como para hacer una revisión conceptual de su propio trabajo, siendo aún menos los que hacen algo que valga realmente la pena en dicho proceso, Kiyoshi Kurosawa es uno de ellos, ofreciendo una obra, en apariencia algo menor dentro de su filmografía, pero que se sitúa muy por encima del resto de autorías de la actualidad. Por su parte, la entretenida y por momentos solvente Conclave de Edward Berger, funciona relativamente bien cuando recurre a coordenadas genéricas cercanas al thriller conspirativo religioso, también en la manera de articular una narrativa meramente funcional y efectista a modo de adaptación de un best-seller de éxito, siendo posiblemente su punto fuerte el uso de simbologías y liturgias católicas como elementos perturbadores, precisamente en un año en el que el terror religioso ha estado muy presente en las carteleras cinematográficas con interesantes propuestas de género de terror como The First Omen o Immaculate. Es una lástima que su desenlace donde la realidad, y un cierto oportunismo y teatralidad, con relación a su función de denuncia y alegoría de lo que sucede hoy por hoy, termine por anular toda esa fascinante ficción que es mostrada a través de una serie de manierismos que hacen hincapié en el complot de una secta oscurantista, y sus perturbadoras dinámicas de poder. Bastante menos satisfactoria resultó El hombre que amaba los platos voladores, trabajo que confirma el bajo nivel de calidad del cine latinoamericano presente este año en la Sección Oficial, que nos muestra una historia que recrea un caso mediático sobre ufología ocurrido en la Argentina de 1986. Su director, Diego Lerman, transita con cierta indeterminación, y una ambigüedad algo tosca, entre el homenaje tragicómico y la burla o parodia de un personaje que busca la compasión del espectador, por poner un ejemplo, presenta cierta semejanza al recurso utilizado por Tim Burton en la fundamental Ed Wood. Es una pena que no profundice más allá de su mirada nostálgica e inocente en ciertas ideas y conceptos que parecen orbitar por la historia, el más evidente sería la manipulación de los medios, el poder mitómano de las fake news o la potestad de crear una ficción de la nada más absoluta.  

La mirada autoral

Suele ser bastante habitual en las últimas ediciones del Zinemaldia que exista, sin haber una determinada razón que lo justifique, una temática, en general, poco amable para el espectador, presente de una forma recurrente en un buen número de películas. Este año varias propuestas indagaron sobre la mirada al moribundo, los cuidados paliativos, la legalidad de la eutanasia o el derecho a morir dignamente. En la cinta china Bound in Heaven, opera prima de la veterana guionista Xin Huo, (Premio FIPRESCI, Premio del Jurado – Mejor fotografía), se retrata una historia de amor y huida entre un enfermo terminal y una mujer atrapada en un círculo de violencia doméstica, a través de un relato donde se percibe un curioso y delicioso toque de rareza en una estructura que da la impresión de querer reconfigurar coordenadas adyacentes a un melodrama de carácter comercial, de consiente tono desbordado, en contraposición a una mirada incisiva sobre diferentes núcleos sociales de un país y su compleja transición, aquí expuesta mediante la economía narrativa de una historia primaria, y en especial, a través de unos conceptos meramente estéticos de espacios y escenografías urbanas, cuyo decadente y pesimismo lirismo nos remite, para bien, a una serie de virtuosismos claramente deudores del cine de Wong Kar-wai. Por su parte, el veterano cineasta Costa-Gavras ofreció una mirada concisa sobre la muerte en Le dernier souffle, adaptación de un libro de Régis Debray y Claude Grange, que brinda un dialogo abierto que se establece entre un médico responsable de una unidad de cuidados paliativos y un escritor, a modo de reflexión filosófica abierta a distintos posicionamientos, físicos y emocionales, sobre cómo encarar el trayecto final de la vida. No es la primera vez que el responsable de Missing recurre a formatos, que en mayor o menor medida, circulan alrededor de la no ficción, aquí de índole episódica a través de una serie de pensamientos y vicisitudes de naturaleza subjetiva, contadas a modo de flashbacks, pero dirigidos desde la vertiente pedagógica, cuya mayor virtud se puede apreciar en la honradez derivada de la sencillez de una propuesta que evita cualquier atisbo de sensacionalismo con relación al concepto de hacer soportable lo inaceptable.

Otra propuesta que orbita sobre el fin de la existencia fue el nuevo trabajo tras las cámaras de Pilar Palomero, Los destellos, película basada en la novela de la escritora vasca Eider Rodríguez, que viene a ser una especie de celebración de la vida, un carpe diem que entra en escena cuando asoma la muerte. Propuesta austera y contenida que no recurre, al igual que Le dernier souffle, aunque de manera distinta, a aspavientos emocionales de tono exhibicionista. Sin embargo, en la película existe un conflicto bastante evidente, al igual que sucede en muchas películas españolas de la actualidad , focalizado en imágenes que no terminan de dar un sentido a sus innumerables silencios que aquí giran alrededor de la muerte, y cómo la asumen sus allegados, un enunciado finalmente mostrado como una especie de búsqueda hacia una armonía final, una supuesta belleza del duelo, tesis, por cierto, significativamente mejor expuesta en la denostada Morir de Fernando Franco.

Como conclusión, dos interesantes largometrajes de la Sección Oficial que curiosamente incurren en una constante reiteración de conceptos a nivel formal y escénico, por un lado, la estimable ópera prima de la realizadora Laura Carreira, On Falling, película que retrata un mundo de tristeza y agotamiento, diferente al mostrado por Mike Leigh en Hard Truths, que inevitablemente queda emparentado con el cine social de Ken Loach, por aquello de retratar la precariedad laboral en Reino Unido, integrando en el relato un fuerte componente emocional que, sin embargo, y por fortuna, no concluye con la consabida reivindicación/denuncia tan habitual en los trabajos del director británico, sino más bien con una reflexión, de indudable rigor formal, sobre la alienación y soledad de la clase baja trabajadora, personificada en la historia de una joven mujer portuguesa que vive y trabaja, casi como un autómata en un gran almacén de Escocia. Lo mejor de On Falling posiblemente provenga de las ausencias, las relativas a un tipo de cine intuido hoy en día como trillado dada su saturación, especialmente en las referidas a las catarsis, los subrayados, o aspavientos derivados de un realismo víctima del capitalismo devorador, poniendo sobre la palestra cómo probablemente el mejor cine social actual proceda de su apuesta por la contención. Con respecto a Tardes de soledad, merecida Concha de Oro a la Mejor Película, Albert Serra ofreció un gran debate sobre el poder de observación de un documental sobre la liturgia taurina, de incuestionable valor antropológico, y cercana en espíritu a las fundamentales Lejos de los árboles de Jacinto Esteva o La sangre de las bestias de George Franju, sobresalió por su calidad y su interés, muy por encima del resto de propuestas, supuestamente de contenido trascendente, vistas en la Sección Oficial a concurso. A tal respecto, asistimos a un trabajo que no tiene intención de establecer ningún tipo de discurso sobre el temario por el que transita, si acaso éste vendrá a posteriori de la mano del espectador, el propósito de Serra es ofrecer una mirada frontal a modo de fresco sensorial, de reconocibles connotaciones atávicas, donde solo hay espacio para el toro y el torero, Andrés Roca Rey. No es osado asegurar que una gran parte del cine orquestado por parte del responsable de Liberté, se sitúa con frecuencia al otro lado de un lenguaje entendido como convencional, rozando en ocasiones lo puramente fantástico, con relación a un tipo de autoría que crece a través de sus propias disquisiciones, y es en este aspecto donde Tardes de soledad se erige como una película de indudable valor artístico, invitando a debates que van mucho más allá de antagonismos elementales.

 

Películas censuradas que desafían el olvido protagonizan la sección Memoria y Utopía

La 69ª edición de Seminci estrenará en España la copia restaurada o digitalizada de nueve largometrajes realizados entre 1949 y 2002, además de un trabajo de no ficción sobre el director y productor Pere Portabella.

Entre los largometrajes recuperados se encuentra ‘Deprisa, deprisa’, de Carlos Saura, Oso de Oro en el Festival de Berlín en 1981

Con Memoria y Utopía, la 69ª edición de Seminci revela, en un acto de rebeldía, títulos ocultos por la historia. No siempre debido a la censura política; también debido a razones económicas, discriminación de género, o bien por su propia naturaleza desencajada, fuera del canon imperante en su época. Dentro de esta sección se proyectarán por primera vez en España las copias restauradas o digitalizadas recientemente de ocho largometrajes realizados en México, Estados Unidos, Portugal, Checoslovaquia, Suecia, Hong Kong e Irán entre 1949 y 2002.

Entre las películas que podrían formar parte de una historia del cine alternativa que no encajaron en las imágenes dominantes, marcadas por una situación política o por la homogeneizante industria cinematográfica, en la 69ª edición de Seminci podrán verse dos propuestas, separadas temporal y geográficamente, pero unidas por una reflexión sobre la feminidad que no encajó en su tiempo, a finales de los años 40, por presentar actitudes identificadas con los hombres, como llevar la iniciativa sexual: La negra Angustias, de Matilde Landeta, directora pionera en la cinematografía mexicana, y Woman Without a Face, de Gustaf Molander, con guion de Ingmar Bergman.

Tampoco encontraron ensamblaje en la ortodoxia del cine independiente de los 90 las propuestas de cineastas afroamericanos estadounidenses Naked Acts, de Bridgett M. Davis, y The Annihilation of Fish, de Charles Burnett. El primero fue maltratado por mezclar lo racial y lo sexual; y el segundo, fue olvidado por las distribuidoras tras una demoledora crítica en la revista Variety. Al igual que ellas se desentendieron en forma y tema, Low-Flying Aircraft, de Solveig Nordlund, no cumplió las reglas no escritas del género, fantástico en este caso, al adaptar al autor J.G. Ballard.

Otros títulos seleccionados en Memoria y Utopía demuestran una disonancia dentro de las cinematografías nacionales de las que proceden: Un domingo desperdiciado, debut de la realizadora Drahomira Vihanová, prohibido en su momento en Checoslovaquia por reflejar la situación del país tras la Primavera de Praga; The Sealed Soil, ópera prima de la iraní Marva Nabili, el primer largometraje completo dirigido por una mujer iraní que se conserva, y Nomad, de Patrick Tam, un clásico de la nueva ola de Hong Kong, censurado parcialmente por la franqueza de su lenguaje sexual.

En definitiva, películas todas ellas que desaparecieron de la memoria, así como las carreras truncadas de sus directores, pero que reaparecen ahora gracias a su restauración para, no solo poder disfrutarlas, sino también encajar por fin en el lugar de la historia del cine que les robaron la censura y el olvido.

CONSTELACIÓN PORTABELLA

Claudio Zulian (España, 2024)

Claudio Zulian (premio nacional de cine de Cataluña por A través del Carmel), analiza la vida y obra de Pere Portabella, referente de la cultura cinematográfica española alternativa de finales del siglo XX, a través de fragmentos de sus obras, sus declaraciones y entrevistas a críticos, directores e historiadores. Portabella sostenía que sus películas Nocturno 29, Vampir-Cuadecuc o El silencio antes de Bach «no eran experimentales, sino diferentes, hechas desde otro lugar -que no tenían en cuenta ni géneros ni convenciones, que atravesaban la materia fílmica, la abrían a influencias plásticas, literarias y musicales insospechados, la sacaban de su dependencia del plot, para que pudieran florecer otras posibilidades, visuales y auditivas». Constelación Portabella es una producción de Acteón y Eddie Saeta, con apoyo del ICEC y la participación de TV3 – Televisió de Catalunya, RTVE y Caixaforum +.

DEPRISA, DEPRISA

Carlos Saura (España, 1981) 

La personal interpretación del cine quinqui, Deprisa, deprisa, de Carlos Saura, se ha convertido en una película de culto y en una cinta de extraordinario lirismo, sin perder de vista una intención de acercarse a la realidad. Los entonces noveles Berta Socuéllamos y José Antonio Valdelomar protagonizan la historia de un grupo de amigos de un barrio del extrarradio madrileño que empiezan a atracar coches, primero por diversión, y luego por la necesidad de sentirse vivos. La película ganó el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín. La remasterización en 4K ha sido realizada por la plataforma FlixOlé y la distribuidora Mercury Films. Destaca el trabajo de reconstrucción del audio original, que incluye música de Paco de Lucía y Los Chunguitos.

LA NEGRA ANGUSTIAS

Matilde Landeta (México, 1949)

Película basada en una novela de Francisco Rojas González, ambientada en la revolución mexicana de 1910. El personaje principal, una mujer negra llamada Angustias, decide luchar como coronela del ejército zapatista por los derechos de los pobres y por la justicia para las mujeres maltratadas. Su directora, Matilde Landeta, tomó varias decisiones controvertidas: desde seleccionar a una actriz blanca para encarnar a la protagonista hasta exagerar el melodrama típicamente mexicano. Decisiones que, unidas a que el argumento versa sobre una mujer que no se ajusta al orden social imperante, motivaron que una de las primeras directoras mexicanas no fuera identificada con la ‘edad de oro’ del cine mexicano que le correspondía.

LOW-FLYING AIRCRAFT

Solveig Nordlund (Portugal, Suecia, 2002)

Uno de los escasos ejemplos de cine de ciencia-ficción de la cinematografía portuguesa, Low-Flying Aircraft se basa en una historia corta de J.G. Ballard (Crash, El imperio del sol), sobre una humanidad en aras de desaparición ante los crecientes nacimientos de bebés mutantes, que son sacrificados antes o después el parto. Con este argumento, la realizadora sueca Solveig Nordlund optó por una aproximación fílmica más cercana a Godard que a Lynch o Cronenberg, lo que la convierte en una película de género fuera de los códigos del género, entre la indefinición y la autoría. La vida, la muerte, el totalitarismo y la búsqueda de una esperanza son centrales en esta película de culto firmada por una cineasta cuya relevancia a comienzos de siglo quedó relegada a los márgenes. Digitalizada por Cinemateca Portuguesa-Museo do Cine, en el marco del proyecto FILMar, financiado por las becas europeas EEA 2020-2024.

NAKED ACTS

Bridgett M. Davies (Estados Unidos, 1995)

La única película escrita y dirigida por la escritora y periodista Bridgett M. Davis es una modesta producción independiente entre la comedia y el drama, fuera de los cánones del cine indie estadounidense. En Naked Acts, la hija de una antigua estrella del género blaxploitation, se debate entre dudas cuando le piden desnudarse para su primera película. La cinta ha sido restaurada y remasterizada por Lightbox Film Center de Philadelphia University of Arts en colaboración con Milestone Film.

NOMAD (Director’s Cut)

Patrick Tam (Hong Kong, 1982)

Nomad, de Patrick Tam, no pudo verse íntegra hasta este año. Tam, representante del cine de la nueva ola de Hong Kong, utiliza también libremente las formas para relatar la historia coral de un grupo de jóvenes, enfocada en el tabú del despertar sexual y las relaciones amorosas Protagonizada por Leslie Cheung, una de las caras más reconocibles del cine de Wong Kar-Wai, Nomad se presenta hoy en calidad 4K con un nuevo montaje revisado por el propio Patrick Tam, que incluye imágenes eliminadas en su día debido a la fuerte censura que atentó, fundamentalmente, contra el contenido sexual explícito. 

THE ANNIHILATION OF FISH

Charles Burnett (Estados Unidos,1999)

Firmada por el prestigioso representante del cine afroamericano Charles Burnett (Killer of Sheep) todavía en activo, The Annihilation of Fish sufrió el desinterés de los distribuidores tras su paso por el Festival de Toronto, destrozada por una crítica en Variety, a pesar de contar a su favor con intérpretes reconocidos como Lynn Redgrave, James Earl Jones y Margot Kidder (Superman). Historia de amor interracial protagonizada por un trío de personajes excéntricos, todos ellos con problemas psiquiátricos, que coinciden en una casa de huéspedes. Copia restaurada por UCLA Film & Television Archive y The Film Foundation, en colaboración con Milestone Films.

THE SEALED SOIL

Marva Nabili (Irán, 1977)

El primer largometraje completo dirigido por una mujer iraní que se conserva, The Sealed Soil explora de forma sutil la subyugación y la resistencia de las mujeres en Irán. La historia, que recuerda a otro largometraje incluido en esta 69ª edición, pero rodado 50 años después, plantea cómo una comunidad rural, en la época preJomeini, interpreta como posesión demoniaca el rechazo de una joven de todos sus pretendientes cuando alcanza la edad casadera. Largometraje olvidado tras su paso por el Festival de Cine de Berlín, Marva Nabili solo dirigió dos trabajos más después de este, ya fuera de su país. Después de casi cincuenta años, la película vuelve a la gran pantalla gracias al trabajo de restauración digital (a partir de los negativos originales de 16mm) a cargo de UCLA Film & Television Archive.

UN DOMINGO DESPERDICIADO / A SQUANDERED SUNDAY

Drahomíra Vihanová (Checoslovaquia, 1969)

Un domingo desperdiciado, prohibida en su momento por el régimen comunista de Checoslovaquia, lanza una visión deformada de la vida en este país tras la Primavera de Praga a través de la descripción de un día en la vida de un joven soldado. Recogiendo el marco teórico de una generación irrepetible del cine checoslovaco, a través de técnicas de montaje vanguardista y un profundo poso de análisis y sátira social, la ausencia de la película de Drahomíra Vihanová dejó un hueco en la nueva ola checoslovaca y en el cine europeo. Copia procedente de Czech National Film Archive distribuida en España por Lost&Found.

WOMAN WITHOUT A FACE

Gustaf Molander (Suecia, 1947)

Gustaf Molander trabajó en la industria sueca del cine a lo largo de cinco décadas, firmando más de 60 títulos en toda su carrera. Esta amplia trayectoria le llevó a explorar una diversidad de géneros y a colaborar con grandes nombres En Woman without a Face, Molander distorsiona visualmente el género del melodrama con flashbacks y puntos de vista alterados, a la vez que el guion de Ingmar Bergman esboza trasgresiones temáticas que anuncian el cine sueco posterior. En el apartado argumental, este noir sobre un triángulo amoroso en la Segunda Guerra Mundial rompe la ortodoxia una mujer (interpretada por Gunn Wällgren) que toma la iniciativa en el terreno sexual. como Ingmar Bergman. Woman Without a Face es un noir escrito a cuatro manos con el aclamado director de El séptimo sello, que retrata un triángulo amoroso en tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Woman Without a Face es una obra imprescindible del cine sueco y su puesta en valor reivindica una figura fundamental que por años se mantuvo en la sombra. Ha podido volver a exhibirse gracias a la restauración realizada por el Instituto de Cine Sueco (Svenska Filminstitutet).

Seven Chances y últimos títulos confirmados para Sitges 2024

A dos semanas para el inicio de la 57ª edición del SITGES – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, y tras el anuncio de la programación completa en la rueda de prensa de la semana pasada, se añaden al line-up algunos títulos más. Mike Flanagan, Amy Adams, Christopher Reeve y James Ward Byrkit son algunos de los nombres que se suman al certamen.

Los amantes de Mike Flanagan están de enhorabuena. Desde el Festival queríamos tener al cineasta por nuestras calles, pero también en nuestras salas. Por eso mismo nos alegra anunciar dos proyecciones excepcionales. Por un lado, acogeremos una sesión especial de Hush (2016), un home invasion angustiosamente silencioso que supuso una de las primeras colaboraciones del cineasta con la actriz Kate Siegel, recuperado aquí en su «Shush» Cut. Por el otro, se suma al line-up de la sección Panorama V/H/S/Beyond, nueva entrega de la saga de antologías de terror en la que Mike Flanagan participa como guionista del episodio dirigido por la propia Kate Siegel. En esta ocasión cogen las riendas de la dirección Jay Cheel, Jordan Downey, Christian Long, Justin Long, Justin Martinez y Virat Pal, llevando la saga al terreno del horror cósmico. 

No olvidéis que, además de regalarnos este díptico excepcional, Mike Flanagan recogerá en Sitges el premio Màquina del Temps y estará presente, junto a Mick Garris, en la proyección de The Stand (Apocalipsis) dentro de la programación de Brigadoon.

Últimas incorporaciones a la programación

A nadie amarga un buen dulce de última hora. Por eso os traemos un par de sorpresas más. Amy Adams se suma a la Secció Oficial Fantàstic Competició con Canina (Nightbitch), la nueva película de Marielle Heller, recién llegada de Toronto. La directora de The Diary of a Teenage Girl se lanza al cine de género con este retrato de una maternidad salvaje en la que también aparecen Jessica Harper y Scoot McNairy. También llega de Toronto Ick de Joseph Kahn, una delirante historia de hijas perdidas y invasiones alienígenas que pide a gritos ser vista en pantalla grande y que se añade a la Sección Oficial Sitges Collection. ¿Es un pájaro? ¿Es un avión? No, es Super/Man: The Christopher Reeve Story de Ian Bonhôte y Peter Ettedgui, el documental sobre la emotiva historia del actor estadounidense que también sobrevolará Sitges este octubre.

Sitges sigue siendo seriéfila

Seguimos apostando por las series y añadimos a nuestra programación una propuesta para los amantes del binge watching sci-fi. James Ward Byrkit, director de Coherence, vuelve a la ciencia ficción con Shatter Belt, una colección de historias sobre los inquietantes puentes que unen la mente y la realidad de la que podremos ver tres episodios en nuestras salas.

Seven Chances, más allá del canon

Sitges vuelve a colaborar un año más con l’Associació Catalana de la Crítica i l’Escriptura Cinematogràfica (ACCEC) para reivindicar en la sección Seven Chances siete películas que, aún no haber encontrado su lugar en el canon, exploran los límites del género desde la curiosidad y el inconformismo. En esta edición las raras avis rescatadas serán el peculiar slapstick checo The Mysterious Castle in the Carpathians de Oldrich Lipský, la carta de amor La passion selon Béatrice de Fabrice Du Welz, la reflejada serie B de Mirror Mirror de Marina Sargenti, el fantaterror erótico de Las vampiras de Jess Franco, el ozploitation motorizado de Stone de Sandy Harbutt, el thriller arácnido Il nido del ragno de Gianfranco Giagni y el suspense laberíntico de Malpertuis (The Legend of Doom House) de Harry Kümel. Cada sesión estará acompañada de una pequeña presentación de la mano de diversos miembros de ACCEC.

Secció Oficial Fantàstic Competició

Canina (Nightbitch) – Marielle Heller (Estados Unidos, European Premiere)

Secció Oficial Sitges Collection

Ick – Joseph Kahn (Estados Unidos, European Premiere)

Sessions Especials

Hush – Mike Flanagan (Estados Unidos, 2016)

Panorama

V/H/S/Beyond – Kate Siegel, Jay Cheel, Jordan Downey, Christian Long, Justin Long, Justin Martinez y Virat Pal (Estados Unidos, World Premiere)

Sitges Documenta

Super/Man: The Christopher Reeve Story – Ian Bonhôte y Peter Ettedgui (Estados Unidos)

Serial Sitges

Shatter Belt (Ep. 1, 2 y 3) – James Ward Byrkit (Estados Unidos)

Seven Chances

Malpertuis – Harry Kümel (Bélgica, Francia y Alemania, 1971) 

Presentada por Javier J. Valencia 

Mirror Mirror – Marina Sargenti (Estados Unidos, 1990) 

Presentada por Javier Parra

Il nido del ragno 4K – Gianfranco Giagni (Italia, 1988) 

Presentada por Toni Junyent 

Las Vampiras (Vampyros Lesbos) 4K – Jesús Franco (España, 1971) 

Presentada por Paola Franco 

Stone – Sandy Harbutt (Australia, 1974)

Presentada por Daniel Grandes

The Mysterious Castle in the Carpathians – Oldrich Lipsky (República Checa, 1981)

Presentada por Ramón Alfonso 

The Passion According to Béatrice – Fabrice du Welz (Bélgica y Francia, 2024)

Presentada por Marla Jacarilla 

Diego Luna presentará en Seminci «Estado de silencio», retrato de la violencia extrema contra el periodismo mexicano

El actor y productor acudirá al estreno del documental en Valladolid, en una sesión especial que incluirá un coloquio con el escritor Ray Loriga

Estado de silencio, largometraje dirigido por Santiago Maza, tendrá su estreno en España en la Semana Internacional de Cine de Valladolid el próximo 22 de octubre, en una proyección especial que incluirá un coloquio con el propio director y con el productor ejecutivo de la película, el también actor Diego Luna, moderado por el escritor Ray Loriga. Además, el actor y el escritor protagonizarán un segundo encuentro con el público el miércoles 23 de octubre en el Paraninfo de la Universidad de Valladolid.

Esta película muestra el trabajo de cuatro periodistas mexicanos y los riesgos que corren al ejercer la profesión en su país, dado que, en el país azteca, el periodismo es una profesión de alto riesgo desde hace años. Según la ONG Artículo 19 México, un total de 141 periodistas han sido asesinados desde el 2000 hasta la fecha en posible relación con su labor. Además, según el Índice Global de Impunidad que el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), publica anualmente, México figura sistemáticamente entre los 10 países con el número más elevado de asesinatos de periodistas que continúan sin resolverse.

Estado de silencio da voz a cuatro periodistas se han convertido en blanco de la represión, en su búsqueda por revelar el dolor y el miedo que padece la ciudadanía en México tras dos décadas de una violencia desbocada por la llamada guerra contra el narco. Ellos, así como cientos de sus colegas, son al mismo tiempo investigadores y víctimas de la narcopolítica. Este retrato íntimo exclama con sentido de urgencia que la libertad de prensa no puede permanecer bajo asedio. Sobre su compromiso con el proyecto, Diego Luna señala que “si el cine no funciona como espejo, como reflejo, y no se conecta con lo más profundo de nuestra vida en comunidad, no tiene sentido. Existe por eso y para eso, así lo aprendí a ver y así lo aprendí a hacer”.

Actor, guionista, productor y director, Diego Luna es una de las figuras más conocidas del cine mexicano en el mundo, con una extensa filmografía a caballo entre México, España y Estados Unidos. Luna, socio fundador junto al también actor Gael García Bernal de la productora La Corriente del Golfo, ha destacado que, “sin duda, Valladolid representa una gran plataforma para ver y discutir la película. Santiago Maza y yo estamos muy agradecidos con el festival por la invitación. Estamos muy contentos de poder compartir el documental Estado de Silencio con el público español. La constante amenaza bajo la que se encuentra la libertad de prensa y el derecho de todo ciudadano a estar informado es un asunto que no conoce fronteras. Nos vemos pronto por allá”. Rosa Bosch internacional se encarga de las ventas internacionales.

Luna ha participado en películas como Y tu mamá también (Alfonso Cuarón, 2001 –premio Marcello Mastroianni a mejor actor revelación del Festival de Venecia), Mi nombre es Harvey Milk (Gus van Sant, 2008), Solo quiero caminar (Agustín Díaz Yanes, 2008 –nominado al Premio Goya al Mejor Actor-) o Rogue One: Una historia de Star Wars (Gareth Edwards, 2016), además de series como Narcos (Netflix, 2018-2021) y Andor (Disney+, 2022). Como director, debutó con el documental J.C. Chávez (2007), dedicado al legendario boxeador Julio César Chávez, al que siguió el largo de ficción Abel (2010), que también escribe y por el que recibe el Premio Ariel de ese año. Además, es creador y director de series como Todo va a estar bien y Pan y circo, que ganó dos premios Daytime Emmy.

La Corriente del Golfo, productora con sede en México, está enfocada en películas, series y podcasts. Entre otros proyectos, la productora ha desarrollado los largometrajes de ficción Chicuarotes, dirigida por Gael García Bernal y estrenada en el Festival de Cannes; Cassandro, protagonizada por Gael García Bernal; Tesis sobre una domesticación, dirigido por Javier Van de Couter y protagonizado por Camila Sosa Villada y Alfonso Herrera. Los actores mexicanos también han desarrollado con su productora las series Aquí en la Tierra, de García Bernal y Kyzza Terrazas; la serie web La cuestión, dirigida por Santiago Maza; y La máquina, protagonizada por Gael García Bernal, Diego Luna y Eiza González y dirigida por Gabriel Ripstein.

Santiago Maza, formado en la Escuela Nacional de Cine y Televisión​ británica y en la London Film School, es director del departamento de documentales de La Corriente del Golfo. Maza fue seleccionado en el Talent Campus de la Berlinale y su primer largometraje, Truenos de San Juan, en más de quince festivales internacionales. Codirigió la serie Duda razonable (Netflix) y dos temporadas de El Tema, serie documental conducida por Gael García Bernal.

“Daniela Forever” inaugurará la Semana de Terror

La nueva película dirigida por Nacho Vigalondo, la coproducción vasca Daniela Forever (2024), será la encargada de inaugurar el 25 de octubre en el Teatro Principal la 35ª Semana de Cine Fantastico y de Terror de San Sebastián, que tendrá lugar entre el 25 de octubre y el 1 de noviembre en los teatros Principal y Victoria Eugenia y en otros escenarios de la ciudad.

La película, producida por Sayaka Producciones en coproducción con Wrong Men, Señor y Señora, Mediacrest Entertainment y XYZ Films, se estrenó el pasado 5 de septiembre en el Festival de Toronto. Está protagonizada por Henry Golding, Beatrice Grannò, Aura Garrido, Rubén Ochandiano y Nathalie Poza.

Este es el quinto largometraje dirigido por Nacho Vigalondo tras Los cronocrímenes (que inauguró la Semana de Terror en 2007), Extraterrestre (2011), Open Windows (2014) y Colossal (2016). En los últimos años ha trabajado en diversas series de TV y dirigió el capítulo La alarma (2022) de las nuevas Historias para no dormir.

La vida pierde todo sentido para Nicolas (Henry Golding) con la pérdida de su novia Daniela (Beatrice Grannò). Un día es invitado a formar parte de un ensayo clínico que le permitirá controlar sus sueños y accede con la esperanza de recuperarse. Ahora Nicolás puede soñar con Daniela cada noche y reanudar su relación, más idílica que nunca. Aunque sea en sueños. Y corriendo el riesgo de perderse en ellos para siempre.

La película será distribuida en cines por Filmax.

Avance de programación de la Semana de Terror

A continuación se avanzan algunos de los largometrajes que participarán en la 35ª Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, que tendrá lugar entre el 25 de octubre y el 1 de noviembre. La programación completa se dará a conocer a mediados del mes de octubre.

  • 1978 (2024). Hermanos Onetti. Argentina

Durante la final de la Copa del Mundo entre Argentina y Holanda, en tiempos de plena dictadura militar, un grupo de torturadores irrumpe violentamente en un domicilio y secuestra a un grupo de jóvenes para llevarlos a un centro clandestino de detención. Lo que comienza como un interrogatorio inhumano se convierte en un verdadero martirio: han secuestrado al grupo de personas equivocado. El centro se convertirá en el mismísimo infierno en la última película de los hermanos Onetti –Francesca (2015), Los olvidados (2017), Abrakadabra (2018)–.

  • Bodegón con fantasmas (2024). Enrique Buleo. España

Angustiados por los sinsabores y aprietos de la vida y la muerte, fantasmas y humanos de un pequeño pueblo de La Mancha hacen lo imposible por poner fin a sus problemas y no dudan en llevar a cabo extremos y desesperados planes para lograrlo.

  • Else (2024). Thibault Emin. Francia-Bélgica

El introvertido Anx se despierta una noche en su cama junto a la vitalista Cass. Pese a que en principio no parece que tengan mucho en común, algo comienza a florecer. Pero su incipiente relación se ve amenazada cuando un misterioso virus se extiende por el planeta, provocando que poco a poco las personas infectadas se fusionen con todo lo que tocan.

  • House of Sayuri (2024). Koji Shiraishi. Japón

Después de años de sacrificios, la familia Kamiki consigue por fin cumplir su sueño de comprar una casa en el campo. Se trasladan llenos de esperanza e ilusión… hasta que descubren que tienen que convivir con el fantasma vengador de una adolescente asesinada tiempo atrás Una nueva vuelta de tuerca llena de humor al subgénero de casa poseída de la mano del director de entre otras Cult (2013), Sadako vs. Kayako (2016) y Welcome to the Occult Woods (2022).

  • Krazy House (2024). Steffen Haars, Flip van der Kuil. Países Bajos

Comedia negra ambientada en los años 90 protagonizada por el muy religioso Bernie (Nick Frost) y su familia de sitcom. Los trabajadores rusos que ha contratado para hacer unas reformas en su casa resultan ser unos peligrosos criminales que buscan en las paredes el botín de un robo que lleva escondido allí unos años. Para salvar a su familia Bernie deberá empoderarse y enfrentarse a ellos con todas las armas a su alcance.

  • MadS (2024). David Moreau. Francia

El joven Romain hace una parada en casa de su camello, prueba una nueva pastilla y está listo para irse de fiesta. De camino ve a una mujer herida al costado de la carretera. Cuando la sube a su auto comienza a comportarse de manera muy extraña, hasta que finalmente se apuñala a sí misma y muere desangrada. ¿Un mal viaje? ¿O es algo más? Una cosa es segura: solo es el comienzo de la noche.

  • Oddity (2024). Damian McCarthy. Irlanda

Cuando Dani es brutalmente asesinada en la casa de campo que estaba reformando junto a su marido Ted, todos piensan que el culpable es un paciente del cercano hospital psiquátrico donde Ted trabaja. El sospechoso aparece muerto poco después. Ha pasado un año y Darcy, la hermana gemela ciega de Dani, psíquica y coleccionista de objetos malditos, aparece en la casa, donde ahora Ted vive con su nueva pareja, para descubrir qué sucedió realmente allí. Segundo largometraje del irlandés Damian MacCarthy, que ha presentado en la Semana varios cortos y su anterior Caveat (2020).

  • Onsen Shark / Hotspring Sharkattack (2024). Morito Inoue. Japón

En la costera y muy turística Atsumi City han empezado a desaparecer bañistas en extrañas circunstancias. Sus cuerpos son encontrados en pedazos, con síntomas de haber sido atacados por… un tiburón gigante. Las autoridades se preocupan. La policía investiga. Delirante y divertido film japonés que se acerca sin ningún prejuicio al subgénero de películas con tiburones asesinos.

  • Operation Undead (2024). Kongkiat Komesiri. Tailandia

Provincia de Chumphon, Tailandia, 1941. Durante la Segunda Guerra Mundial, Mok y su heterogéneo grupo de jóvenes soldados se enfrentan a las fuerzas invasoras japonesas, que traen una terrorífica arma biológica. Mek, el hermano mayor de Mok, es un suboficial al que le ordenan unir fuerzas con las tropas niponas cuando estas pierden el control de su propia arma. Sus órdenes podrían significar la muerte de su hermano.

  • Things Will Be Different (2024). Michael Felker. EEUU

Para escapar de la policía tras un atraco, Joseph y Sidney, dos hermanos sin demasiada relación en los últimos años, se refugian en una granja que les transportará en el tiempo. Allí planean permanecer unas semanas hasta que la situación se calme y puedan retomar sus vidas. Pero no todo va a resultar tan fácil, porque una fuerza misteriosa pondrá a prueba sus vínculos familiares.

  • Timestalker (2024). Alice Lowe. Reino Unido

Comedia romántica que cuenta la historia de Agnes, que viaja a través del tiempo en busca del amor. Desde su primera aparición en 1688 en Escocia, donde se enamora de Alex, tiene una muerte violenta y se reencarna un siglo después para volver a encontrarse y enamorarse del mismo hombre una y otra vez. Un viaje a través de la historia y el amor de la mano de la directora y protagonista de Prevenge (2016).

FRANZ KAFKA EN TABAKALERA

La Semana ha preparado este año dos sesiones dedicadas a Franz Kakfa en Tabakalera, coincidiendo con el centenario de su muerte. El 26 de octubre se proyectará la adaptación de El castillo que dirigió Michael Haneke en 1997 y el día 31 tendrá lugar un maratón de cortos basados o inspirados en la obra del escritor checo.

  • El castillo (Das Schloss, 1997). Michael Haneke. Austria-Alemania-Francia

A última hora de una fría noche de invierno, el agrimensor K. llega a la localidad de Brückenhof. A partir de ese momento intentará alcanzar el castillo que domina el lugar para poder empezar a hacer el trabajo para el que ha sido contratado nadie sabe por qué. Pero cuanto más empeño pone en ello, menos cerca parece su objetivo. Michel Haneke adapta para la televisión la novela inacabada de Franz Kafka el mismo año que dirige (con parte del mismo reparto) Funny Games.

  • Franz Kafka: sesión de cortometrajes

The Country Doctor (1953). Lorenza Mazzetti. Reino Unido
The Flat / Byt (1968). Jan Švankmajer. Checoslovaquia
La cabina (1972). Antonio Mercero. España
The Metamorphosis of Mr. Samsa (1977). Caroline Leaf. Canadá
Franz Kafka’s It’s a Wonderful Life (1993). Peter Capaldi. Reino Unido
L’Homme qui attendait (2006). Theodore Ushev. Canadá
Dream of Kafka (2020). David Babayan. Armenia

Sitges2024 completa la constelación del mejor Fantástico del mundo

Los últimos trabajos de Steven Soderbergh, Coralie Fargeat, Alexandre Aja, Asif Kapadia, Natalia Erika James, Adam Elliot, Bertrand Mandico, Pupi Avati y muchos más presentes en Sitges2024.

Dos nuevos premiados de lujo

El actor Geoffrey Rush, mejor conocido como el capitán Barbossa en la saga Piratas del Caribe, será galardonado con el Gran Premi Honorífic de esta edición del festival. Ganador de un Oscar al Mejor Actor por Shine y dos BAFTAs al Mejor Actor Secundario por El discurso del rey y Elizabeth: La edad de oro, el intérprete australiano también ha abrazado el cine de género en películas como Dioses de Egipto, Mystery Men o House on Haunted Hill (1999). El actor vendrá al Festival, donde también se proyectará su última película, The Rule of Jenny Pen, como parte de la Sección Oficial a Competición.

Por otro lado, el cineasta Alexandre Aja recibirá este año el Premi Máquina del Temps. El realizador francés lleva más de dos décadas explorando todas las esquinas del terror, desde el slasher en su celebrado remake de Las colinas tienen ojos hasta las animaladas en Infierno bajo el agua o Piraña 3D. Este año Aja volverá a Sitges, donde su polémica Alta Tensión se llevó tres galardones en 2004, para recibir este reconocimiento y, ya de paso, presentarnos su última película: Nunca te sueltes (Never Let Go), la cual se encargará de poner el punto y final al Festival. 

Los galardones a Geoffrey Rush, ALexandre Aja se suman a los premiados ya anunciados en julio: Mike Flanagan, Nick Frost, Heather Lagenkamp, Ovidio G. Assonitis, Christophe Gans, Fred Dekker y Fabio Testi.

Inauguración y clausura

Esta edición dará el pistoletazo de salida con un invitado de lujo. La película inaugural será Presence, lo nuevo del ganador de la Palma de Oro y del Oscar Steven Soderbergh. El polifacético director estadounidense, responsable de títulos como Ocean’s Eleven, Contagio, Sexo mentiras y cintas de video, Traffic o Solaris (entre muchos otros), presentará en el festival su nuevo largometraje, un intrigante relato sobre una familia acechada por una misteriosa presencia. Tras su éxito en la última edición del festival de Sundance y Toronto, Presence será presentada en Sitges con la presencia (nunca mejor dicho) de su director.

Por otro lado, aunque antes os hemos hecho un pequeño spoiler, anunciamos Nunca te sueltes (Never Let Go) de Alexandre Aja como película de clausura, un cuento sobrenatural en una cabaña en el bosque protagonizado por Halle Berry. 

Los jurados para esta edición

No puede haber un buen festival sin un buen conjunto de jurados. Como cada año, estamos orgullosos de los numerosos profesionales que van a estar deliberando por nuestras salas. Tal y como anunciamos en julio, el jurado de la Sección Oficial estará formado por el director y guionista Fred Dekker (quien también recibirá el Premio Honorífico Màquina del Temps), el compositor y escritor cinematográfico inglés Stephen Thrower, la cineasta madrileña Carlota Pereda, el cineasta francés Christophe Gans (quien también recibirá el Premi Méliès Career) y la directora del Fantastic Fest, Lisa Dreyer

Por otro lado, en el jurado Méliès d’Argent participarán el guionista e investigador Álex Mendíbil, la directora ucraniana Marysia Nikitiuk y la investigadora norirlandesa Victoria McCollum. Del Jurado Blood Window y de la sección Òrbita se encargarán la productora Roxana Ramos, el director y montador estadounidense Douglas Buck y la productora Nahikari Ipiña, mientras que el periodista José Enrique Monterde, la programadora Rebecca de Pas y la crítica de cine Olivia Cooper-Hadjian serán el jurado de Noves Visions. 

El jurado de la sección Anima’t reunirá a la animadora Bill Kopp, a Verónica Buide, presidenta de la asociación MIA (Mujeres en la Industria de la Animación), y el ilustrador Juanjo Sáez. La directora de vestuario Nerea Torrijos, el director Ivan Villamel y le critique de cine Mariona Borull se encargarán de la sección Brigadoon.

Nuevos títulos en la Sección Oficial

Aunque ya os regalamos un pequeño avance en julio, aún nos quedaban muchas caras por desvelar (algunas ya conocidas, otras aún por descubrir) para completar la Sección Oficial Fantàstic a Competició de esta edición del festival. 

Asif Kapadia, director de Senna, Amy o Diego Maradona, deja de lado su idilio con el biopic para volver a abrazar sus orígenes vinculados al cine fantástico. Lo hará con 2073, un largometraje inspirado en La Jetée de Chris Marker que deambula entre la ciencia ficción y el documental. Por su lado, el cineasta que nos enamoró en 2019 con su ¿Dónde está mi cuerpo? vuelve a visitarnos, esta vez con Meanwhile on Earth. Jérémy Clapin se lanza a la acción en imagen real con este relato de extraterrestres que generó muy buenas reacciones en el pasado festival de Berlín. Los que aterrizan directamente de Venecia serán los hermanos Quay, monolitos de la animación experimental, nos presentan la oscura Sanatorium Under the Sign of the Hourglass, una fantasmagoría en stop-motion que enloquecerá a los fans de Phill Tippet. 

Activistas, desapariciones y un planeta extraño. La actriz Adèle Exarchopoulos, habitual indiscutible del festival, protagoniza Planet B de la realizadora francesa Aude-Lea Rapin. Aislinn Clarke dará el salto de Midnight X-Treme, donde sorprendió en 2018 con su The Devil’s Doorway, a la Sección Oficial. Esta vez nos regala la inquietante Fréwaka, una relectura del folclore irlandés que hizo temblar al festival de Locarno. J.T. Mollner, responsable de Ángeles y forajidos, abandona a los cowboys para invitarnos en Strange Darling a una noche romántica con un asesino en serie. No tan romántica será la sesión de Basileia, el debut en formato largo de la cineasta italiana Isabella Torre, una misteriosa expedición arqueológica con ecos lovecraftianos.

Tras su paso por el festival en 2021 con Atrapados en la oscuridad, el neozelandés James Ashcroft nos abrirá las puertas de The Rule of Jenny Pen, un thriller geriátrico con ancianos asesinos protagonizado por el homenajeado Geoffrey Rush y John Lithgow. Desde Asia nos visita Li Yang con su Escape from the 21st Century, un divertido cuento sobre viajes en el tiempo. El cine de acción del realizador chino vuelve a nuestras pantallas tras sorprendernos en 2012 con su ópera prima, Lee’s Adventure. Y desde Brasil nos llega una interesante sesión doble. Por un lado, Marco Dutra vuelve a la Sección Oficial, tras hacerlo con su As boas maneiras en 2011, con el crudo retrato de dos recogedores de animales muertos en Bury Your Dead. Por el otro, Davi Pretto, director de las aplaudidas Castanha y Rifle, pondrá a dialogar lo sobrenatural con el western en su nueva Continent.

La noruega Tallulah Hazekamp Schwab se lanzará por primera vez al cine de género con Mr. K, un thriller claustrofóbico sobre un hotel con vibraciones de Overlook. Y necesitaremos una vez más ponernos la mascarilla, pues Thibault Emin nos trae la adaptación al largometraje de su corto Else, en el que despliega una extraña pandemia sin forma. Por último, la actriz Élise Otzenberger se estrenará en la dirección con Call of Water, una odisea de ciencia ficción familiar a la orilla del mar. 

Una colección de sesiones muy especiales

La nueva Sección Oficial del festival, Sitges Collection, da el pistoletazo de salida con la ya anunciada La sustancia de Coralie Fargeat. Lo último de la directora de Revenge, ganadora del premio a la Mejor Dirección (¡y Mejor Dirección Novel!) en Sitges 2017, causó una auténtica histeria colectiva en la pasada edición del festival de Cannes. Protagonizada por Demi Moore, Margaret Qualley y Dennis Quaid, la película explora el arquetipo del doppelganger desde la óptica de la serie Z y del universo celebrity. 

El legendario edificio Dakota vuelve a abrir sus puertas en Apartment 7A, la esperada precuela de La semilla del diablo. Tras el aplaudido paso de Relic por la edición pandémica del festival, la directora Natalie Erika James toma las riendas de este prólogo maldito que se pregunta, de la mano de las actrices Julia Garner y Dianne Wiest, qué pasó antes de que Rosemary se mudara a Nueva York. Recién llegada del festival de Venecia aterriza en Sitges L’orto americano, la nueva película del maestro italiano Pupi Avati, protagonizada por Filippo Scotti y Rita Tushingham. El responsable de obras capitales del giallo como La casa dalle finestre che ridono y colaborador de Lamberto Bava presenta en esta ocasión el monocromático relato de un joven psicópata con ambiciones literarias. 

No podríamos comprender un Sitges sin él: Nicolas Cage volverá este año a nuestras pantallas con Arcadian de Benjamin Brewer. El reconocido director de videoclips sigue sus andadas por el séptimo arte en este survival paterno-filial que también cuenta con la presencia del joven Jaeden Martell, siempre fiel al cine de terror. El que también adoptará el papel de padre será Elijah Wood, otro amigo del festival, en Bookworm de Ant Timpson. El cineasta repite con Wood tras el éxito en Sitges de Come to Daddy, esta vez en una aventura familiar acechada por una bestia mitológica.

El cine asiático, como no podría ser de otra forma, también estará presente en esta nueva sección. Tras pasar por Sitges en 2017 con su divertidísima Your Spiritual Temple Sucks, el cineasta taiwanés John Hsu presentará su nueva película Dead Talents Society, una comedia paranormal con alma de creepypasta sobre unos fantasmas ansiosos por convertirse en leyenda urbana. En la otra cara de la moneda estará Exorcism Chronicles: The Beginning, de Kim Dong-Chul, una pesadilla animada que combina animación 2D y 3D. Esta adaptación de una de las webtoons coreanas más populares de los últimos años fue estrenada en la pasada edición del festival de Annecy. 

Siguiendo con la animación, naufragará en las costas de Sitges Robot Salvaje, lo último del maestro estadounidense Chris Sanders. El responsable de películas como Lilo & Stitch o Cómo entrenar a tu dragón despliega una odisea robótica doblada por un elenco de lujo, entre los que destacan en la versión original Lupita Nyong’o, Pedro Pascal y Mark Hamill, y en la versión doblada al castellano Macarena García y Álvaro Morte. De aventuras animadas va la cosa, pues Diplodocus de Wojtek Wawszczyk también tendrá su hueco en la sección. El cineasta polaco, encargado de los efectos visuales de Yo Robot, debuta en el largometraje con esta colorida propuesta.

Más allá de Sitges Collection, acogeremos también algunas de las ya míticas sesiones especiales del festival, empezando por la esperadísima El misterio de Salem’s Lot, la última adaptación a la gran pantalla del icónico relato de Stephen King. Gary Dauberman, director de Annabelle vuelve a casa y guionista de las It de Andy Muschietti, presentará el nuevo descenso a los infiernos del novelista Ben Mears, interpretado en esta ocasión por Lewis Pullman. El tándem de cineastas Bridget Savage Cole y Danielle Krudy vuelve a pedalear en House of Spoils, un intenso thriller sobre el caos en la cocina, a partir de las angustias de una chef que lucha por mantener a flote su restaurante. Tras Derribad al hombre, las estadounidenses coreografían una pesadilla en la cocina protagonizada por Ariana DeBose, Arian Moayed y Barbie Ferreira. 

Otra pareja que no podía faltar a la cita es la compuesta por Alexandre Bustillo y Julien Maury, quienes en The Soul Eater nos sumergirán en la turbia atmósfera de una investigación policial que pretende resolver una escalofriante serie de desapariciones de niños en un apartado pueblo.  Destry Allyn Spielberg, hija del mítico director estadounidense, se estrena en el largometraje con Please Don’t Feed the Children de la mano del actor Giancarlo Esposito. Por último, volvemos a acoger a otros sospechosos habituales de Sitges, ya que Hidenori Inoue vuelve a traernos el espíritu teatral del kabuki con Rose & Samurai 2: Return of the Pirate Queen.

Asia vuelve a conquistar Òrbita 

Un año más se vuelve a confirmar que las periferias del género siguen siendo lideradas por los cineastas asiáticos; nuestra sección Òrbita sigue siendo testigo de ello. Desde Hong Kong aterriza The Goldfinger, de Felix Chong, un thriller de acción con espíritu ochentero liderado por un elenco de lujo, en el que destacan Tony Leung y Andy Lau. Al igual que estos actores, también ha colaborado con Wong Kar-wai el realizador chino Xu Haofeng. Tras el éxito de El maestro nos narra en 100 Yards el intenso duelo por el liderazgo de una academia de wushu. 

Corea del Sur nos regala The Roundup: Punishment de Heo Myeong Haeng, director de Cazadores en tierra inhóspita, en el que el ya mítico actor Ma Dong-seok completa la cuarta parte de esta exitosa franquicia de acción detectivesca. También es surcoreana y policial la nueva película de Ryoo Seung-wan, el encargado de Escape from Mogadishu. En I, The Executioner, el asesinato de un profesor siembra dudas sobre la existencia de un asesino en serie. Por su parte, Lee Jong-pil nos dejará sin aliento con Escape, en la que un sargento norcoreano intentará dar caza a un desertor. Cierra la alineación asiática primero, desde Hong Kong Kim-Wai Yuen con The Moon Thieves, una sofisticada intriga que gira alrededor de una trama de robos de relojes, y después el japonés Nobuhiro Yamashita, quien este año hace doblete en el Festival con su Ghost Cat Anzu, con un angustioso thriller al que sólo le hacen falta dos actores, Confession.

Esta edición de Òrbita también da la bienvenida a viejos conocidos del festival. Los hermanos Marco y Antonio Manetti seguirán adaptando los fumetti de Angela y Luciana Giussani en Diabolik ¿Quién Eres? (Diabolik: Who Are You?). El cineasta congoleño Jean Luc Herbulot vuelve tras proyectar su Saloum en el Noves Visions de 2021. En esta ocasión se trae bajo la manga Zero, un asfixiante largometraje que se pregunta de dónde salen las bombas que tienen sus protagonistas en el pecho. El belga Fabrice Du Welz también conoce Sitges bastante bien, pues algunos de sus anteriores trabajos, como Adoration o Alleluia, ya han impactado en nuestras pantallas. Un policía que prefiere tomarse la justicia por su mano será su nuevo pretexto para volver a visitarnos con Maldoror, uno de los grandes seísmos del último Festival de Venecia.

Pondrá el punto y final a la sección Òrbita la esperada Beating Hearts, un romance violento que pudo verse en el pasado festival de Cannes. Gilles Lellouche, actor habitual de Quentin Dupieux, se encarga de dirigir al elenco habitual de este mismo (Adèle Exarchopoulos, Vincent Lacoste, Jean-Pascal Zadi) en un retrato kitsch de una relación poco esperanzadora. 

Panorama, una constelación del terror actual

La sección Panorama nos ofrece las premieres españolas de algunos de los títulos de terror que más han dado que hablar durante los últimos meses. Cristian Ponce, director de uno de los mayores fenómenos de la edición del 2021, Historia de lo oculto, vuelve a Sitges con A Mother’s Embrace, un survival horror ambientado en 1996. El mexicano Isaac Ezbán, habitual del festival, también estará presente en la sección con su nuevo Párvulos: Hijos del apocalipsis, la historia de tres jóvenes que esconden algo muy oscuro en su sótano. 

El danés Ole Bornedal presentará en El vigilante nocturno: Demonios heredados (Nightwatch: Demons Are Forever) a un Nikolaj Coster-Waldau enfrentado con sus traumas del pasado, el ucraniano Pavlo Ostrikov desplegará una solitaria odisea en el espacio en U Are the Universe y el estadounidense Brandon Espy retratará en Mr. Crocket a un presentador de programas infantiles secuestrador de niños, que bien podría ser una versión afroamericana (y muy pasada de rosca) del mítico Freddy Krueger. Por su lado, Paul Evans Thomas coreografia una versión rural del Impacto de Brian De Palma en Within the Pines, Spider One se imagina un monstruo pesadillesco devorador de madres en Little Bites, Mercedes Bryce Morgan construye un tentador laberinto de sexo, mentiras y supervivencia en Bone Lake y Tata Sidharta imagina a un adolescente con capacidad para entrar en los sueños ajenos en Respati. 

El letón Marcis Lacis sacará del ataúd su Touched by Eternity, una comedia vampírica art-house, el italiano Francesco Carnesecchi se irá de caza en su oscura Resvrgis y el japonés Jun’ichi Yasuda se pondrá meta con la alocada comedia A Samurai in Time. Acabamos el repaso a Panorama con Push, de David Charbonier y Justin Powell, el horror histórico de The Damned de Thordur Palsson, la búsqueda de un cazador de monstruos desaparecido en Kryptic de Kourtney Roy, la exploración de un tenebroso edificio en Tenement de Sokyou Chea y Inrasothythep Neth, y las artes marciales en el universo comatoso de Inexternal de Kim-Wai Yuen. 

Noves Visions, nuevas miradas

La sección Noves Visions sigue siendo el espacio ideal para descubrir esas pequeñas joyas que quizás aún no están generando tanta conversación, pero que sin duda van a empezar a hacerlo. Damos el pistoletazo de salida anunciando una sesión especial en la que podremos disfrutar de la remasterización en 4K y en montaje de “Director’s Cut” de la película de culto The Fall de Tarsem Singh. El cineasta indio plasma en esta apabullante extravagancia, ganadora del premio a Mejor Película en Sitges 2007, el espíritu inconformista de esta sección. Lo mismo puede decirse del cine del francés Bertrand Mandico, quien será el encargado de clausurar la sección con su indescriptible Dragon Dilatation. Este díptico de ensayos fílmicos promete poner el festival patas arriba, tal y como lo hizo en su paso por el festival de Locarno. También podrá verse en Noves Visions el último cortometraje de Don Hertzfeldt, director de It’s Such a Beautiful Day y World of Tomorrow, quien vuelve con su minimalismo existencialista en la odisea musical ME.

A competición estará Sew Torn, de Freddy Macdonald, uno de los thrillers más adictivos de la temporada, Love me de Sam y Andy Zuchero, una peculiar historia de amor entre una boya y un satélite interpretados por Kristen Stewart y Steven Yeun; Witte Wieven de Didier Koning, un cuento de terror medieval que arrolló el festival de Rotterdam; Your Monster de Caroline Lindy, retrato de un monstruo encantador protagonizado por Melissa Barrera, y Electric Child de Simon Jaquemet, un distópico pacto fáustico con la Inteligencia Artificial. También se pasarán por la sección The Killers, la antología hitman coreana de Jong-kwan Kim, Deok Roh, Hang-jun Chang y Myung-Se Lee; Los hiperbóreos(The Hyperboreans),  la rareza esotérica chilena de Joaquín Cociña y Cristóbal León; Gazer, la paranoia discronométrica de Ryan J. Sloan, y Pepe, la increíble fábula sobre los hipopótamos de Pablo Escobar a cargo de Nelson Carlo de los Santos Arias. 

Completan el menú los atípicos viajes en el tiempo de Things Will Be Different, de Michael Felker, el combate entre adolescentes inconformistas y espíritus malignos en Spirit in the blood de Carly May Borgstrom, el horror cultista de Body Odyssey de Grazia Tricarico, los surrealistas viajes temporales de She Loved Blossoms More de Yannis Veslemes, los  relatos isleños a la mexicana de Un cuento de pescadores, de Edgar Nito, y la pesadilla metacinematográfica de It Doesn’t Get Any Better Than This, de Rachel Kempf y Nick Toti.

El cine de animación brilla en Anima’t

Por mucho que la animación esté presente en muchísimos otros rincones del Festival, Anima’t sigue siendo un año más su santuario. Adam Elliot, director de la más que aplaudida -y llorada- Mary and Max, nos vuelve a abrir las puertas de su oscuro universo de claymation con su nueva película, Memorias de un caracol (Memoir of a Snail). Una de las figuras más importantes del stop-motion contemporáneo narra en esta ocasión la relación entre una solitaria niña aficionada al coleccionismo y una excéntrica anciana llamada Pinky. Todo lo contrario a la oscuridad de Elliot nos aportará la brillante The Colors Within, lo nuevo de Naoko Yamada. La responsable de joyas del anime japonés como A Silent Voice dibuja la historia de una estudiante sinestésica que puede ver a los demás como colores.

Desde China nos llega The Umbrella Fairy, estreno como realizador del director de arte Jie Shen, un cuento de hadas capaz de fusionar el folclore chino con la animación japonesa. Después de imaginar On the White Planet,el animador surcoreano Hur Bum-wook se atreve con Pig that survived foot-and-mouth disease, la irónica historia sobre un cerdo que quiere ser humano y un humano que quiere ser un animal. Ricardo Curtis y Rodrigo Perez-Castro colaboran por primera vez en la divertida Night of the Zoopocalypse, un apocalipsis 3D causado por un meteorito que convierte a los animales en zombis babosos mutantes. Por último, el argentino David Bisbano, director de Rodencia y el diente de la princesa, imagina una odisea familiar borgiana en Dalia y el Libro Rojo, mientras que el paquistaní Usman Riaz se lanza al largometraje con su antibelicista The Glassworker. Cerramos el telón con la proyección especial de Guillot i Llebre salven el bosc (Fox & Hare save the forest), donde la holandesa Mascha Halberstad, directora de la aplaudida Knor (Oink Oink), narra la animada odisea de dos mejores amigos en busca de un búho desaparecido.  

 

Freaks, colmillos y homenajes a los clásicos

Somos conscientes de que las integrantes de la sección Sitges Clàssics de esta edición no necesitan presentación alguna. Este año se podrá disfrutar en este gabinete de obras maestras títulos como La matanza de Texas de Tobe Hopper, monolito del slasher estadounidense que se proyectará en una impactante copia en 35mm. Presentamos también la remasterización en 4K del clásico del kaiju eiga Godzilla de Ishirō Honda. También homenajearemos a algunos de los premiados durante el festival, como por ejemplo a la actriz Heather Lagenkamp con la proyección de Pesadilla en Elm Street de Wes Craven, al actor Fabio Testi con la de Revolver de Sergio Sollima y al cineasta Fred Dekker con una sesión de su Night of the Creeps. Cerramos la sección con la proyección de la secuela apócrifa Alien 2 de Ciro Ippolito.

Además, con motivo del leitmotiv de esta edición, dedicamos una retrospectiva al universo de los freaks, empezando con Freaks, claro está, y Garras humanas de Tod Browning y El rostro de Ingmar Bergman, pasando por Santa Sangre de Alejandro Jodorowsky, Extrañas criaturas de Ray Dennis Steckler y The Funhouse de Tobe Hopper, para terminar con Balada triste de trompeta de Álex de la Iglesia y La casa de los 1000 cadáveres de Rob Zombie, esta última remasterizada en 4K.

 

La no-ficción se refugia en Sitges Documental

Viviendo una actualidad tan terrorífica y surrealista, no tendría sentido que el festival obviara la no-ficción. Es por eso que este año Sitges Documenta vuelve con mucha fuerza. No podemos entender Sitges sin Dario Argento, así añadimos a los documentales anunciados en julio Deep Argento de Giancarlo Rolandi y Steve Della Casa, un personal viaje por la vida del maestro de giallo, hasta ahora siempre relativamente desconocida. Rupert Russell presenta The Last Sacrifice, un aterrador documento sobre el asesinato de Charles Walton, evento que inspiró The Wicker Man y dio origen al folk horror. Por si fuera poco paganismo, Scott Cummings nos trae Realm of Satan, un experimental retrato de la Iglesia de Satán.

En el terreno nacional Víctor Matellano, un habitual del Festival, presenta un nuevo documental sobre la legendaria figura de Paul Naschy, uno de los grandes nombres del cine de terror español. Se titula Llámame Paul y formará parte de Sitges Documenta. Otra participante española en Sitges Documenta será Ishiro Honda: Memoirs of a Film Director de Jonathan Bellés, uno de los grandes expertos en kaiju eiga de este país. En este caso, se centra en la carrera como director Ishiro Honda, conocido por ser el director de Godzilla. Japón bajo el terror del monstruo (1954).

Midnight X-Treme, para los no madrugadores

Id preparando el café, porque Midnight X-Treme, la sección para los más trasnochadores, vuelve a abrir sus puertas. El incansable Joe Begos, encargado de locuras vistas en el festival como Bliss o Christmas Bloody Christmas, vuelve a casa con Jimmy & Stiggs, una alucinógena pesadilla de drogas, alcohol y alienígenas rodada en 16mm. Frankie Freako de Steven Kostanski, uno de los directores de The Void, promete una alocada fiesta con una extraña criatura. El incansable Lowell Dean estará con nosotros por partida doble, pues nos trae Die Alone, un ‘niño con amnesia vs zombies’, y Dark Match, un ‘luchadores de wrestling vs cultistas’. También nos visita Las motosierras cantan (Chainsaws Were Singing) de Sander Maran, una desternillante película de acción-terror-gore-musical-comedia-serie B recién llegada de Estonia. 

Completan el insomnio títulos como Operation Undead de Kome Kongkiat Komesiri, Fly Me To The Saitama: From Biwa Lake With Love de Hideki Takeuchi, Hell Hole de John Adams y Toby Poser, Grafted de Sasha Rainbow, Plastic Guns de Jean-Christophe Meurisse, The Beast Hand de Taichiro Natsume y 1978 de Nicolás y Luciano Onetti. 

Brigadoon, café para los muy cafeteros

La sección Brigadoon vuelve a presentarse como el punto de encuentro de esa cinefilia enamorada de los títulos y voces más desacomplejadas del cine de género. Con una completa selección de cortos, documentales, largos, y encuentros/homenajes con artistas siempre a reivindicar, Brigadoon hará las delicias de los paladares más inquietos con propuestas como Traumatika de Pierre Tsigaridis, Tripping the Dark Fantastic de Lg White, Monster on a plane de Ezra Tsegaye y Year 10 de Ben Goodger. Pone la guinda del pastel la reposición de los 360 minutos integros de la miniserie de The Stand (Apocalipsis), que contará con presentación y coloquio de la mano de su director Mick Garris y del premiado Mike Flanagan.

Sitges Family, fantástico para todos los públicos

Como el cine de género no conoce de edad, el festival vuelve a reivindicar las propuestas familiares más fascinantes del momento en Sitges Family. Entre las películas seleccionadas este año encontramos John Vardar vs the Galaxy de Goce Cvetanovski, la primera película de animación de la historia de Macedonia del Norte, Pigsy de Li Wei Chiu, ganadora del Taipei Film Fest, o The Worlds Divide de Denver Jackson, creador de la serie Esluna: The First Monolith, entre muchas otras. 

Horror Girls repite por todo lo alto

Tras el éxito de su primera edición, Sitges vuelve a acoger Horror Girls, unas jornadas dedicadas al cine de género fantástico europeo y la creación femenina que ponen de manifiesto cómo el talento de autoras se valora en cada una de las fases de la cadena de valor del producto cinematográfico. Dentro del marco de Horror Girls podremos disfrutar de un encuentro con la actriz Heather Langenkamp (Nancy Thompson en Pesadilla en Elm Street, Pesadilla en Elm Street 3: Los guerreros del sueño  y La nueva pesadilla de Wes Craven), quien recibirá el Premio Màquina del Temps en esta edición del Festival, y de una conversación entre Coralie Fargeat (directora de La sustancia y Revenge) y Carlota Pereda (directora de Cerdita y La ermita), dos de las voces más provocadoras y frescas del terror contemporáneo. 

Entre las diferentes actividades, también proponemos mesas redondas sobre producción y distribución con Priscilla Smith, Manon Barat, Antonia Nava, Nahikari Ipiña, Nuria Valls y Enrique López Lavigne; sesiones sobre el tratamiento de las mujeres protagonistas en el cine de género con Lauren LaVera, Desirée de Fez, Iván Fund, Mònica Garcia Massagué, Heidi Honeycutt y Victoria McCollum; y conversaciones entre parejas de realizadores sobre sus experiencias en la dirección (Paco Plaza y Denisse Castro, Marysia Nikitiuk y Paul Urkijo, Veronika Franz & Severin Fiala).

El cine nacional más fantástico llega a Sitges 2024

Se acerca el inicio del Festival de Sitges y con ello se intensifican los anuncios. Hoy toca desvelar los títulos españoles que se unen a las anteriores confirmaciones de Una ballena, de Pablo Hernando, Apocalipsis Z: El principio del fin, de Carles Torrens, Exorcismo, de Alberto Sedano o The Birthday (4K), de Eugenio Mira, cuya celebración del 20 aniversario de su estreno estará acompañada por la presencia de Corey Feldman (podéis consultar dicho anuncio completo a través de este enlace).  

Cine nacional en la Secció Oficial Fantàstic a Competició (SOFC) 

Empezamos la batería de nuevas incorporaciones por la Secció Oficial Fantàstic a Competició (SOFC), en la que encontramos algunos nombres que ya saben lo que es estar en ella (y que incluso se han coronado allí).  

Nacho Vigalondo y Daniela Forever, su último trabajo, no se podían perder esta cita. Protagonizada por Henry Golding y Beatrice Grannò, la película trata sobre un hombre que decide tomar parte de un ensayo clínico con tal de poder controlar sus sueños y conseguir volver a reunirse con su novia fallecida. Evidentemente, este experimento tiene sus riesgos, y en este caso los que afronta Nicolas son los de perderse en sus sueños para siempre. Daniela Forever fue el proyecto presentado por el Festival de Sitges como parte del Fantastic 7 en el Marché du Film – Festival de Cannes, y se trata de uno de los trabajos más personales del director cántabro. 

Otro “sospechoso habitual” que regresa a la SOFC es Galder Gaztelu-Urrutia, quien quiere conseguir revalidar premio tras alzarse con el galardón a la Mejor Película en 2020 con El Hoyo.  El director bilbaíno vuelve a explorar los temas de la avaricia, la ambición y la riqueza desmedida en Rich Flu, un largometraje en el que un virus está matando a todo aquél que posea cualquier tipo de riqueza, por lo que todo el mundo se está intentando deshacer de unas posesiones que acaban siendo una auténtica maldición. La película cuenta con un reparto de lujo en el que destacan nombres como el de Mary Elizabeth Winstead, Jonah Hauer-King o Timothy Spall. 

Un film que promete dar mucho que hablar es Luna, de Alfonso Cortés-Cavanillas, una propuesta de ciencia ficción en el que una expedición privada viaja a la luna para fotografiar un cometa. Un fragmento de éste termina impactando contra la Tierra, cortando toda comunicación y dejándoles completamente aislados, luchando desesperadamente por sobrevivir en el vacío lunar. Con un reparto encabezado por Marian Álvarez, Greta Fernández, Asier Etxeandía y Roberto Álamo Luna podría convertirse en una de las grandes sorpresas de la SOFC. 

El último de los largometrajes españoles que estará presente en la Sección Oficial a Competición será la ópera prima de Enrique Buleo, Bodegón con fantasmas, nueva y prometedora voz de la comedia del absurdo avalada por Juan Cavestany que coproduce junto a Alejandra Mora y Sideral. La cinta, que cuenta con una trayectoria impecable por mercados nacionales e internacionales, formó parte de la Incubadora de la ECAM y está recién aterrizada del First Look de Locarno. Se trata de una deliciosa comedia negra coral, con elementos autobiográficos y típicos de la idiosincrasia española como el esperpento o la picaresca, donde la creencia en lo paranormal está totalmente aceptada. En definitiva, un retrato único de la Manchuela que hará las delicias de los espectadores del Auditori.

Cine nacional en las demás secciones oficiales 

En Sitges Collection, sección que se estrena en el Festival dedicada al fantástico que ya ha causado sensación en otros grandes certámenes, también podremos encontrar dos nuevas propuestas nacionales que darán mucho que hablar. La primera de ellas es un largometraje de animación que participó en la Sección Contrechamp de la pasada edición del Festival de Annecy. Estamos hablando de Mariposas negras de David Baute, una historia inspirada por mujeres reales que propone un viaje desde África, el Caribe y Asia hacia un futuro incierto para la humanidad. ¿El motivo por el que estos seres tienen que migrar? Un cambio climático que avanza despiadadamente y cuyas víctimas siempre son los más vulnerables.  

La segunda incorporación nacional a Sitges Collection (tercera si contamos con la ya anunciada Apocalipsis Z: El principio del fin de Carles Torrens) es El llanto, primer largometraje del director vallisoletano Pedro Martín-Calero. La película trata sobre Andrea (interpretada por Ester Expósito), quien se ve acechada por algo o alguien que ella no es capaz de ver. Veinte años antes, esto mismo le había pasado a Marie (Mathilde Ollivier) y sólo hubo una persona que fue capaz de entender lo que ocurría, una mujer llamada Camila (Malena Villa). Las tres se enfrentarán a esta amenaza en la sombra y las tres escucharán un mismo sonido sobrecogedor: el de un llanto.

La sección Noves Visions siempre nos ofrece algunas de las propuestas cinematográficas más interesantes del año. Centaures de la nit e Infinite Summer son muestras perfectas del espíritu de la sección. La primera de ellas la firma uno de los directores catalanes con más prestigio en la actualidad, Marc Recha. Centaures de la nit, su décimo largometraje, está mrodado mayoritariamente con actores invidentes, y está libremente inspirada en el mundo surrealista del fotógrafo invidente esloveno Evgen Bavèar y el imaginario de Luis Buñuel: cine libre, radicalmente independiente, global y transversal. Por otro lado, Infinite Summer llega de la mano de un director más que conocido para los aficionados al Festival de Sitges: Miguel Llansó. La película nos sitúa en una playa estonia, en la que las vacaciones de tres jóvenes se convertirán en un misterio transhumanista. Una exploración de la juventud, la sexualidad y la amistad con los giros surrealistas a los que nos tiene acostumbrados el director madrileño. 

En la sección Panorama tendremos una coproducción española y mexicana filmada en Jalisco destinada a convertirse en una de las cintas más inquietantes de esta edición del Festival. Dirigida por Adrián Araujo, Estela es la historia de una pareja que decide mudarse a una mansión frente a un lago, en busca de una tranquilidad que les permita convertirse en padres. Su obsesión termina por atraer al fantasma de una niña que busca una madre. Además de Estela, también tendremos en Panorama Historias de Halloween, lo último de Kiko Prada. Trata sobre el periplo de Luis, quien en una noche de Halloween termina en un viejo anticuario que esconde muchos secretos. La película cuenta con un gran reparto coral en el que encontramos nombres como los de Macarena Gómez, Christian Thomas y Javier Botet. 

En Anima’t también tendremos otra coproducción, en la que en este caso participan España, Argentina, Perú, Brasil, Ecuador y Colombia. Estamos hablando de Dalia y el Libro Rojo, de David Bisbano, una cinta de animación fantástica en la que Dalia se convertirá en parte del libro que estaba escribiendo su padre fallecido, enfrentándose cara a cara con los personajes que había creado. 

Recuperando cine español de culto 

En Julio ya avanzamos que dedicaríamos una retrospectiva dedicada a la figura de León Klimovsky y también que recuperaríamos algún clásico de culto del gran Jesús Franco. En el caso del primero, ya anunciamos las proyecciones de Dr. Jekyll y el hombre lobo y Último deseo. A ellas, se le suman dos de las grandes películas de vampiros que realizó el director nacido en Argentina pero que realizó la mayor parte de su obra en España: El extraño amor de los vampiros y La saga de los Drácula. Nos mantenemos en territorio vampírico con Las Vampiras, Drácula contra Frankenstein (4K) y El conde Drácula, obras de culto de Jesús Franco. A todos estos tesoros añadimos un título que encaja como anillo al dedo a leitmotiv feriante y circense de este año: Balada triste de trompeta, de Álex de la Iglesia. 

Cortometrajes con sello nacional 

A los largometrajes anunciados hay que añadirle un buen puñado de cortometrajes que se podrán ver en las distintas secciones del certamen sitgetano. En Sección Oficial, se proyectarán Imago, de Rafa Dengrá, Malet de Roger Danès y Alfred Pérez Fargas y Triangle de Joseph Díaz. Como sesiones especiales tendremos la presencia de Los comensales de Mj Fuentes, The Merchant de Gabriel Campoy y Guillem Lafoz Y Tengo que acabar el puto TFM de Estíbaliz Burgaleta y Andrea Casaseca. La primera, recordemos, fue la ganadora de la primera edición del Concurso de Creación de Corto-Teaser WomanInFan. La sección Anima’t – Curts contará con un total de cuatro producciones nacionales: The Hunt de Diogo Costa, Crimson Harbor de Victor Bonafonte, When It Comes (It Will Have Your Eyes) de Izibene Oñederra y La valla de Sam Orti. Por último, destacar también la presencia del cortometraje hispano-andorrano El mal donat, de Hector Mas y Alfons Casal, que participará en Noves Visions – Curts. 

Cine español en Brigadoon 

Siguiendo con la temática de cortometrajes nacionales, en la sección Brigadoon podemos encontrar una selección más que interesante, que además competirán por el Premio Brigadoon Paul Naschy. Son un total de cuatro: El Cristo de la Calavera de Chus Lara, Voyager de Pablo Pagán, The Harvest, de David Barrera y Manuel Carballo y Céntrico, de Luso Martínez.  

En cuanto a largometrajes, hay que destacar la proyección de La tumba de la isla maldita (1973), de Julio Salvador y Ray Danton, que se proyectará como una sesión homenaje a Teresa Gimpera. También estarán presentes los documentales, empezando por José Lifante, una aventura en el cine, que dirige David García Sariñena. Otro documental que se proyectará será Este será el último. Naxo Fiol y su camarita de Carlos J. Lafuente Cerdán y Xavier Gullaumes que estará en una sesión acompañado del cortometraje El fantasma de la mediocridad de Naxo Fiol. Por último, en una sesión organizada por CineAsia podrá verse Los albores del Kaiju Eiga de Jonathan Bellés.

Sitges Family 

En Sitges Family también podemos encontrar una buena cantidad de propuestas españolas. En cuanto a largometrajes, tendremos la presencia de Superklaus, de Steve Majaury y Andrea Sebastiá, una coproducción entre España y Canadá que nos cuenta la historia de Papá Noel que, tras golpearse la cabeza, se cree un superhéroe y se enfrenta a un empresario obsesionado con vender juguetes. 

En cuanto a cortometrajes, la selección es muy extensa, llegando a los siete títulos nacionales: La gran cita de Conej de Pablo Río Gómez, Flocky de Esther Casas Roura, Gizaki de Xanti Rodríguez, El atrapasueños, de Guillermo Patrikios, Cuando llegue la inundación, de Antonio Lomas Domingo, Sincopat, de Pol Diggler, Un placer (A pleasure), de Sonia Estevez, Buffet Paradís, de Héctor Zafra y Santi Amézqueta y Malas hierbas, de Cristina Merino. 

SOFC

‘Bodegón con fantasmas’ – Enrique Buleo (Estreno Mundial) 

‘Daniela Forever’ – Nacho Vigalondo (Estreno Europeo) 

‘Luna’ – Alfonso Cortés-Cavanillas (Estreno Mundial) 

‘Rich Flu’ – Galder Gaztelu-Urrutia (Estreno Mundial) 

‘Una ballena’ – Pablo Hernando (Estreno Europeo) 

Sitges Collection 

‘Apocalipsis Z: El principio del fin’ – Carles Torrens (Estreno Mundial) 

‘El llanto’ – Pedro Martín-Calero 

‘Mariposas, negras’ – David Baute (Estreno Español) 

Noves Visions 

‘Centaures de la nit’ – Marc Recha (Estrena Mundial) 

‘Infinite Summer’ – Miguel Llansó (Estreno Español) 

Anima’t 

‘Dalia y el Libro Rojo’ – David Bisbano (Estreno Mundial) 

Panorama 

‘Estela’ – Adrián Araujo (Estreno Mundial) 

‘Historias de Halloween’ – Kiko Prada 

Sitges Clàssics 

‘Drácula contra Frankenstein’ (4K) – Jesús Franco 

‘Dr. Jekyll y el hombre lobo’ – León Klimovsky 

‘El conde Drácula’ – Jesús Franco 

‘El extraño amor de los vampiros’ – León Klimovsky 

‘La saga de los Drácula’ – León Klimovsky 

‘Las vampiras’ – Jesús Franco 

‘The Birthday’ (4K) – Eugenio Mira 

‘Último deseo’ – León Klimovsky 

‘Balada triste de trompeta’ – Álex de la Iglesia 

Cortometrajes 

‘Crimson Harbor’ – Víctor Bonafonte (Anima’t) 

‘El mal donat’ – Hector Mas y Alfons Casal (Noves Visions) 

‘Imago’ – Rafa Dengrá (SOFC) 

La valla – Sam Orti (Anima’t) 

‘Los comensales’ – MJ Fuentes (Sesiones Especiales) 

‘Malet’ – Roger Danès y Alfred Pérez Fargas (SOFC) 

‘Tengo que acabar el puto TFM’ – Estíbaliz Burgaleta y Andrea Casaseca (Sesiones Especiales) 

‘The Merchant’ – Gabriel Campoy y Guillem Lafoz (Sesiones Especiales) 

‘Triangle’ – Joseph Díaz (SOFC) 

‘When It Comes (It Will Have Your Eyes)’ – Izibene Oñederra (Anima’t) 

Brigadoon 

‘Céntrico’ – Luso Martínez (Cortometrajes) 

‘El Cristo de la Calavera’ – Chus Lara (Cortometrajes) 

‘El fantasma de la mediocridad’ – Naxo Fiol (Cortometrajes) 

‘Este será el último. Naxo Fiol y su camarita’ – Carlos J. Lafuente Cerdán & Xavier Gullaumes (Largometrajes Documental) 

‘José Lifante, una aventura en el cine’ – David García Sariñena (Largometrajes Documental) 

‘La tumba de la isla maldita’ – Julio Salvador & Ray Danton (Largometrajes) 

‘Los albores del Kaiju Eiga’ – Jonathan Bellés (Mediometrajes) 

‘The Harvest’ – David Barrera y Manuel Carballo (Cortometrajes) 

‘Voyager’ – Pablo Pagán (Cortometrajes) 

Sitges Family 

‘Cuando llegue la inundación’ – Antonio Lomas Domingo (Cortometrajes) 

‘El atrapasueños’ – Guillermo Patrikios (Cortometrajes) 

‘Flocky’ – Esther Casas Roura (Cortometrajes) 

‘Gizaki’ – Xanti Rodríguez (Cortometrajes) 

‘La gran cita de Conej’ – Pablo Río Gómez (Cortometrajes) 

‘Sincopat’ – Pol Diggler (Cortometrajes) 

‘Superklaus’ – de Steve Majaury & Andrea Sebastiá (Largometrajes) 

‘Un placer (A pleasure)’ – Sonia Estevez (Cortometrajes) 

‘Malas hierbas’ – Cristina Merino (Cortometrajes) 

‘Buffet Paradís’ – Héctor Zafra y Santi Amézqueta (Cortometrajes) 

Retrospectiva al cineasta Nathan Silver en la 69 edición de la Seminci

Seminci reúne en su 69 edición a los autores más deslumbrantes del nuevo cine independiente americano y dedica una retrospectiva al cineasta Nathan Silver

La 69 edición programará las películas «Bob Trevino Likes It», de Tracie Laymon; «Christmas Eve in Miller’s Point», de Tyler Taormina; «Eephus», de Carson Lund; «Blue Sun Palace», de Constance Tsang; «A Real Pain», de Jesse Eisemberg; e «Invention», de Courtney Stephens

El festival estrenará en España el último trabajo de Nathan Silver, «Between the Temples»

La programación de la 69 Semana Internacional de Cine de Valladolid, tras el éxito cosechado la pasada edición por títulos como The Sweet East (Sean Price Williams) o la ganadora de Punto de Encuentro Gasoline Rainbow (Bill Ross IV y Turner Ross), redobla su apuesta por el nuevo cine independiente americano, tanto en sus secciones competitivas como a través de la celebración de una retrospectiva que abordará en profundidad la obra de Nathan Silver, uno de los cineastas independientes estadounidenses más genuinos del panorama actual. Esta retrospectiva la forman cinco de sus largometrajes, entre ellos, el estreno en España de Between the Temples, su última película.

Los autores seleccionados que compiten en la 69 Seminci son, en Sección Oficial, Tracie Laymon (Bob Trevino Likes It) y Tyler Taormina (Christmas Eve in Miller’s Point); en Punto de Encuentro, Carson Lund (Eephus), Constance Tsang (Blue Sun Palace) y Jesse Eisenberg (A Real Pain), y en Alquimias Courtney Stephens (Invention).

Estos autores representan a la nueva generación de cineastas independientes que afronta en su mayoría sus primeras ficciones y, conservando rasgos clásicos del cine independiente –historias con cierto aire crepuscular protagonizadas por outsiders– indagan con una mirada desacomplejada en algunos temas cinematográficos más populares del cine norteamericano –la Navidad, el béisbol o las buddy movies– con una visión genuina alejada de clichés o llevando a otra esfera los códigos cinematográficos. Además, lejos de ser ejemplos del individualismo radical que identifica a la sociedad norteamericana, son proyectos muy colaborativos en los que unos autores participan en proyectos de otros.

BOB TREVINO LIKES IT

Tracy Laymon (Estados Unidos)

Bob Trevino Likes It, protagonizada por John Leguizamo (Atrapado por su pasado, Romeo & Julieta, Moulin Rouge!) y Barbie Ferreira (Euphoria), es la historia de una joven solitaria, alejada de un padre narcisista y manipulador, que encuentra la paz al establecer una conexión emocional con un hombre que se llama igual que su padre al que conoce por Facebook. Tracy Laymon recibió el Gran Premio del Jurado y el Premio del Público en el South By Soutwest Film Festival de Austin (Texas, EE UU). A Contracorriente Films distribuye la película en España.

CHRISTMAS EVE IN MILLER’S POINT

Tyler Taormina (Estados Unidos)

Michael Cera (Juno, Scott Pilgrim contra el mundo, Barbie), Elsie Fisher (La matanza de Texas), Ben Shenkman (El juicio de los 7 de Chicago), Francesca Scorsese y Sawyer Spielberg protagonizan Christmas Eve in Miller’s Point, segundo largometraje de ficción de Tyler Taormina, estrenado en la Quincena de los Cineastas de Cannes. Autor de Happer’s Comet (2022) -presentada en Tiempo de Historia de la 67 Seminci- propone una relectura de uno de los géneros clásicos del cine americano, las películas navideñas, con la historia de una familia que reúne a cuatro generaciones para celebrar la que podría ser la última Navidad en su casa familiar en un pequeño pueblo de Long Island. La distribución en España corre a cargo de Flamingo Films.

EEPHUS

Carson Lund (Estados Unidos)

Tyler Taormina es junto a Carson Lund uno de los fundadores de Omnes Films, un colectivo que aboga por un cine independiente «apasionado y ambicioso, realizado por amigos que priorizan la atmósfera sobre la trama y estudia las diversas formas de decadencia cultural en el siglo XXI». Carson Lund, director de fotografía de las película Christmas Eve in Miller’s Point, presenta su ópera prima, Eephus, con Tyler Taormina como productor, programada en Punto de Encuentro. Eephus, estrenada también en Cannes, es un film crepuscular que entronca con uno de los grandes iconos de Norteamérica, el béisbol, que plantea un hermoso tratado sobre el tiempo a partir de la celebración de un último partido de dos equipos aficionados en un destartalado estadio de Nueva Inglaterra a punto de ser demolido. La película está protagonizada por los actores Keith William Richards (Diamantes en bruto), Keith Poulson (The Great Pretender) y, en un guiño cinéfilo, el director de cine experimental Frederick Wiseman.

A REAL PAIN

Jesse Eisenberg (Estados Unidos)

El actor Jesse Eisenberg (La red social) presenta su segunda película como director, A Real Pain, que protagoniza junto a un extraordinario elenco en el que figuran Kieran Culkin (Sucession), Jennifer Grey (Dirty Dancing) o Will Sharpe (The White Lotus). A Real Pain, cuyo guion fue premiado en Sundance, parte de la experiencia personal de Eisenberg: dos primos cuya abuela huyó de Polonia tras el ascenso de los nazis viajan a Varsovia para realizar un tour turístico para judíos o familiares de las víctimas del Holocausto. La película propone una reflexión sobre la banalización del pasado y la memoria de un lugar convertido hoy en un museo repleto de turistas. Walt Disney Studios Motion Picture Spain distribuye la película.

BLUE SUN PALACE

Constance Tsang (Estados Unidos)

Blue Sun Palace, Premio de la Crítica de la Semana de la Crítica de Cannes, es el brillante y prometedor primer largometraje de Constance Tsang, con un triángulo amoroso accidental marcado por un trágico suceso, en el que dos mejores amigas que viven en la comunidad china de Nueva York y trabajan en el salón de masajes que da título al film mantienen una relación por separado con el mismo hombre casado. La película, una hermosa reflexión sobre la ausencia, el duelo y la necesidad humana de conexión, está protagonizada por el actor y director taiwanés Lee Kang Sheng (El sabor de la sandía), habitual de las películas de Tsai Ming-Liang. Atalante Cinema distribuye el largometraje en España.

INVENTION

Courtney Stephens (Estados Unidos)

En Alquimias compite Invention, de Courtney Stephens, una de las 25 nuevas caras del cine independiente para la revista Filmmaker, con Callie Hernández (The Flight Attendant), premio a la mejor actriz de la sección Cineastas del Presente de Locarno, como protagonista y coguionista. Tras la muerte de su padre, un hombre charlatán, excéntrico y conspiranoico, la protagonista hereda su patente de un dispositivo experimental que supuestamente produce una curación electromagnética.

Considerado un maestro modernista del melodrama, el escritor, productor y director neoyorkino Nathan Silver, graduado por la Escuela de Artes Tisch de la Universidad de Nueva York en 2005, aborda en sus películas profundos estudios de los protagonistas, muchos de ellos en los márgenes de la sociedad, que viven momentos existenciales complejos. Silver ha escrito y producido cinco cortometrajes y nueve largometrajes.

Seminci ofrecerá el estreno en España de Between the Temples (2023), su último film hasta la fecha y que representa un salto evolutivo en su carrera. Protagonizada por Jason Schwartzman  (Gran Hotel Budapest, Asteroid City), Carol Kane (The Sisters Brothers, La princesa prometida) y Dolly de Leon (El triángulo de la tristeza, Ghostlight), en esta comedia un cantor de sinagoga atraviesa una profunda crisis de fe cuando su profesora de música de la escuela primaria regresa a su vida como su estudiante adulta de Bat Mitzvah. Sony Pictures España distribuye la película.

El ciclo incluye sus películas Soft in the Head (2013), una vuelta de tuerca a las películas románticas con personajes envueltos en grandes incertidumbres; Uncertain Terms (2014), que transcurre en un casa de acogida para adolescentes embarazadas en medio del bosque; Stinking Heaven (2015), ambientada en una comunidad para ex adictos en el que sus miembros afrontan sus traumas mientras se filman, y The Great Pretender (2018), donde la línea entre la ficción y la realidad se difumina cuando una directora de teatro estrena una obra basada en su historia de amor, que se solapa con el romance de los dos protagonistas del espectáculo.

«We Live in Time» clausurará la Sección Oficial de la 72ª edición del Festival de San Sebastián

Andrew Garfield y Florence Pugh protagonizan este drama romántico programado fuera de concurso

El estreno europeo de We Live in Time (Vivir el momento), la nueva película de John Crowley, clausurará fuera de concurso la Sección Oficial de la 72ª edición del Festival de San Sebastián. Andrew Garfield y Florence Pugh protagonizan este drama romántico sobre dos personas cuyas vidas cambian para siempre tras conocerse en un accidente.

Director de cine, teatro y televisión, Crowley (Cork, 1969) debutó en el largometraje con InterMission (2003), incluido en la sección New Directors del Festival. El autor irlandés realizó después trabajos como Boy A (2007), en el que ya dirigió a Andrew Garfield, o Is Anybody There? (¿Hay alguien ahí?, 2008), Closed Circuit (Circuito cerrado, 2013), Brooklyn (2015) y The Goldfinch (El jilguero, 2019). También ha sido director en series como True Detective, Modern Love o Life After Life (Una y otra vez).

Escrito por Nick Payne, el guion de We Live in Time (Vivir el momento) muestra una serie de pasajes de la vida en común de Almut (Florence Pugh) y Tobias (Andrew Garfield), una pareja que aprende a apreciar cada instante del camino por el que transita su historia de amor.

Andrew Garfield dio sus primeros pasos como actor de largometrajes en Lions for Lambs (Leones por corderos, Robert Redford, 2007) y Boy A (John Crowley, 2007). Además de haber encarnado al hombre araña en la franquicia The Amazing Spider-Man, el intérprete angloestadounidense también ha trabajado en filmes como The Social Network (La red social, David Fincher, 2010), Silence (Silencio, Martin Scorsese, 2016), Under the Silver Lake (Lo que esconde Silver Lake, David Robert Mitchell, 2018) y The Eyes of Tammy Faye (Los ojos de Tammy Faye, Michael Showalter, 2021), que le valió a Jessica Chastain la Concha de Plata ex aequo a la mejor interpretación protagonista. Además, Garfield ha optado en dos ocasiones al Óscar al mejor actor por sus papeles en Hacksaw Ridge (Hasta el último hombre, Mel Gibson, 2016) y en Tick, Tick… Boom! (Lin-Manuel Miranda, 2021).

Entre los principales trabajos de Florence Pugh, nominada al Óscar a la mejor actriz de reparto por Little Women (Mujercitas, 2019), figura una de sus primeras películas, Lady Macbeth (William Oldroyd, 2016), que concursó en la Sección Oficial y ganó el Premio Fipresci en San Sebastián. La actriz británica también ha participado en títulos como Midsommar (Ari Aster, 2019), The Wonder (El prodigio, Sebastián Lelio, 2022, Sección Oficial), Don’t Worry Darling (No te preocupes querida, Olivia Wilde, 2022, Perlak), Black Widow (Viuda negra, Cate Shortland, 2021), A Good Person (Una buena persona, Zach Braff, 2023) o Dune: Part Two (Dune: Parte dos, 2024, Denis Villeneuve).

La película We Live in Time (Vivir el momento) se estrenará en los cines españoles el 3 de enero de 2025 de la mano de Beta Fiction Spain.

We Live in Time (Vivir el momento)

John Crowley (Irlanda)

País(es) de producción: Reino Unido

Intérpretes: Andrew Garfield, Florence Pugh

Almut y Tobias se conocen en un encuentro inesperado que cambia sus vidas. A través de pasajes de su vida en común −se enamoran, construyen un hogar, forman una familia− se nos revela una difícil verdad que amenaza con sacudir sus cimientos. A medida que emprenden un camino que los límites del tiempo desafían, los protagonistas aprenderán a apreciar cada momento del inusual camino que ha tomado su historia de amor, profundamente conmovedora, que abarca una década.

Un documental de Paco Plaza sobre Mugaritz abrirá Culinary Zinema en la 72ª edición del Festival de San Sebastián

La mirada del cineasta Paco Plaza sobre el proceso de trabajo y la creatividad en el restaurante Mugaritz, la experiencia de un famoso chef japonés en un restaurante en París, una no ficción sobre la cultura gastronómica del norte de Japón y otra acerca del significado del envejecimiento del queso, así como la esperada segunda parte de El hoyo / The Platform de Galder Gaztelu-Urrutia componen el menú de la sección Culinary Zinema de la 72ª edición del Festival de San Sebastián. Las cuatro primeras películas competirán por el Premio Culinary Zinema, consistente en 10.000 euros para la película ganadora y El hoyo 2 / The Platform 2 clausurará la sección fuera de concurso.

Mugaritz. Sin pan ni postre abrirá la sección el lunes 23 en el Teatro Victoria Eugenia. La propuesta de Paco Plaza (Valencia, 1973), el director de Verónica (Made in Spain 2017) y La abuela (Sección Oficial 2021), va más allá de lo gastronómico. El espectador se convertirá en testigo de excepción del proceso de reinvención que tiene lugar en el restaurante de Andoni Luis Aduriz, uno de los chefs más creativos e influyentes del panorama internacional.

La cineasta Ayuko Tsukahara (Saitama, 1974) relata en Grand Maison Paris la historia de un chef japonés, amante de la cocina francesa, que abre un restaurante en la ciudad de la luz y sufre para conseguir su tercera estrella Michelin. Los platos que aparecen en la película han sido diseñados por Kei Kobayashi, el primer cocinero asiático en recibir tres estrellas Michelin en París.

Tetsuya Uesugi (Sapporo, 1983) debuta en el largometraje con Kita no syokukei / Northern Food Story, que hace un seguimiento de la vida cotidiana de cuatro chefs que trabajan en torno a la rica cultura gastronómica del norte de Japón, en particular de la isla de Hokkaido y su comunidad.

Tras ser seleccionado en la sección de documentales del Festival de Tribeca, Shelf Life competirá por el Premio Culinary Zinema. El director Ian Cheney (Boston, 1980) se propone descifrar si pasar tiempo entre personas que se dedican a envejecer el queso podría dar claves sobre el envejecimiento humano. Cheney confecciona un peculiar tratado sobre el queso, en un recorrido por varios países del mundo, para confirmar la importancia de ese producto legendario.

Tras el éxito global de su primera parte, Galder Gaztelu-Urrutia (Abadiño, 1974) dirige El hoyo 2 / The Platform 2, que clausurará la sección fuera de concurso. En esta nueva entrega protagonizada por Milena Smit y Hovik Keuchkerian, a medida que un líder misterioso impone su ley en El Hoyo, una nueva inquilina se implica en la batalla contra este controvertido método para luchar contra el brutal sistema de alimentación.

Cenas temáticas

Las cinco películas de la sección estarán acompañadas de cenas temáticas, que tendrán lugar entre los días 23 y 27 de septiembre en Basque Culinary Center. Las entradas conjuntas para las proyecciones y las cenas saldrán a la venta este viernes, 30 de agosto, a las 10:00 horas, a través de las páginas web del Festival y de Kutxabank. El precio de las entradas para la proyección y la cena temática es de 80 euros, salvo en el caso de El hoyo 2, que adoptará el formato cóctel y emulará la estética y experiencia de El hoyo y su icónica plataforma; la cena tendrá capacidad para 130 personas y costará 65 euros.

Las cenas temáticas de Culinary Zinema arrancarán el 23 de septiembre tras la proyección del documental Mugaritz. Sin pan ni postre, con una experiencia gastronómica que nos acercará al universo creativo de Mugaritz a través de diferentes platos, miradas y personas que han pasado por el restaurante y que lideran hoy proyectos relevantes a nivel nacional: Miguel Caño (Nublo), Juan Vargas (Muka), Alatz Bilbao (Bakea), Fran Baixas (Franca) y Carlos Salvador (Amaica). El equipo de Mugaritz, que utilizará para su elaboración productos de la huerta de Leire Etxaide, que formó parte de la casa y que coordina el proyecto de la Huerta BCC, cocinará en los fogones de Basque Culinary Center para elaborar un menú que homenajeará la cocina del restaurante con dos estrellas Michelin que invita a abrir la mente y no solo la boca. Los comensales, además, podrán degustar un maridaje acorde con la experiencia gastronómica, gracias a la colaboración de expertos y expertas del mundo líquido que también han sido parte de Mugaritz como Dani Lasa (AMA Brewery). 

La cena del 24 de septiembre correrá a cargo de Paulo Airaudo, que se enfrenta al reto de la búsqueda de la excelencia en sus diferentes proyectos alrededor del mundo. El chef argentino brindará la oportunidad de degustar algunas de las elaboraciones de sus diferentes propuestas gastronómicas, Amelia (dos estrellas Michelin), Da Filippo e Ibai, entre otros, con los que ha conquistado paladares de las y los amantes de la alta gastronomía en diferentes rincones del planeta. 

La experiencia del 25 de septiembre acercará a los y las asistentes a rica y delicada gastronomía japonesa, ofreciendo, la posibilidad de degustar las elaboraciones de dos chefs como Takeshi Takahashi (Le Santé)e Hiroshi Sakai (Ajidokoro), protagonistas de Kita no syokukei / Northern Food Story.

Al igual que en el filme Shelf Life, el queso será el protagonista indiscutible de la cuarta cena (el jueves 26), que, desde una visión más local, resaltará no solo la riqueza y diversidad de este producto, sino también su arraigo cultural y su valor como producto emblemático del territorio gracias al trabajo y dedicación de chefs de Mahaia Kolektiboa como Roberto Ruiz (HIKA), Dani López (Kokotxa) o Javi Rivero y Gorka Rico (AMA).

Cuando alimentarte del plato equivocado se convierte en una sentencia de muerte, ¿hasta dónde llegarías para salvar tu vida? Jóvenes talentos de la gastronomía darán vida al universo de El Hoyo 2 de la mano del chef Edorta Lamo (Arrea!) y su filosofía furtiva. Con una escenografía inspirada en la película, la última cena de Culinary Zinema (viernes 27) arrancará con un cóctel ofrecido por Aitor Sua y Lucas Fernández (Trèsde Restaurante) y elaboraciones de Jorge Sastre (Sartoria Panatieri, Brabo y Molla), todo ello impregnado de la filosofía disruptiva de Lamo.

Excepto en el cóctel de la película de clausura, en el resto de los casos, Culinary Zinema celebrará su formato habitual de diez comensales por mesa para propiciar diálogos que enriquezcan la experiencia. El profesorado y estudiantes del Basque Culinary Center participarán en todas las cenas colaborando tanto en cocina como en sala.

Mugaritz. Sin pan ni postre

Paco Plaza (España)

País(es) de producción: España

Inauguración

El equipo de Mugaritz trabaja a puerta cerrada para diseñar una propuesta gastronómica en la que no caben «grandes éxitos» del pasado. Cada temporada es un salto al vacío imprevisible. Un camino repleto de preguntas que, con suerte, se responden en la apertura del restaurante cada temporada con el objetivo de desafiar a los comensales curiosos que recojan el guante y acepten el reto.

El hoyo 2 / The Platform 2

Galder Gaztelu-Urrutia (España)

País(es) de producción: España

Intérpretes: Milena Smit, Hovik Keuchkerian

Clausura fuera de concurso

A medida que un líder misterioso impone su ley en el Hoyo, una nueva inquilina se implica en la batalla contra este controvertido método para luchar contra el brutal sistema de alimentación. Pero cuando alimentarte del plato equivocado se convierte en una sentencia de muerte, ¿hasta dónde estarías dispuesto a llegar para salvar tu vida?

Shelf Life

Ian Cheney (EEUU)

País(es) de producción: EEUU

Shelf Life arranca con una premisa inusual: ¿pasar tiempo entre personas que envejecen queso podría proporcionar información sobre cómo es para nosotros los humanos envejecer? Un viaje itinerante a lugares remotos e inesperados, que van desde Japón hasta Tblisi, ofrece una experiencia culinaria y temporal inmersiva, intercalada con extrañas meditaciones visuales destinadas a desperta la curiosidad y plantear nuevas preguntas.

Grand Maison Paris

Ayuko Tsukahara (Japón)

País(es) de producción: Japón – Reino Unido

Intérpretes: Takuya Kimura, Ok Taecyeon , Kyōka Suzuki

El famoso chef japonés Obana abre un nuevo restaurante en París en busca de su esquiva tercera estrella Michelin. Pero a Obana le resulta difícil la vida como forastero en París e incluso tiene problemas para conseguir ingredientes. Su ambición causa tensiones con su equipo, incluido el pâtissier Yuan y el sous chef Rinko. Cuando su menú para una gala resulta ser un desastre, Obana le promete a su antiguo mentor que si no obtiene las tres estrellas, se irá de París. ¿Será capaz de lograrlo?

Kita no syokukei / Northern Food Story

Tetsuya Uesugi (Japón)

País(es) de producción: Japón

Cocina tradicional japonesa, cocina francesa y sushi. A través de las hermosas estaciones de Hokkaido, seguimos la vida cotidiana de cuatro chefs que practican sus artes culinarias, junto a agricultores y ciudadanos y la cultura del norte de Japón.

Francis Ford Coppola, Hong Sang-soo y Paul Schrader entre otros competirán en la sección Perlak del Festival de San Sebastián

‘Marco’, de Jon Garaño y Aitor Arregi, clausurará la sección, que también mostrará fuera de concurso ‘The Wild Robot’ y ‘Maria Callas: Letters and Memories’

La Palma de Oro y una amplia representación del palmarés del último Festival de Cannes, el Oso de Plata-Gran Premio del Jurado de la Berlinale o el Cristal al mejor largometraje en Annecy competirán por el Premio del Público Ciudad de Donostia / San Sebastián junto a otras películas seleccionadas en la Mostra de Venecia y el Festival de Toronto, entre otras citas. Andrea Arnold, Jacques Audiard, Sean Baker, Francis Ford Coppola, Emmanuel Courcol, Adam Elliot, Coralie Fargeat, Payal Kapadia, Mohammad Rasoulof, Walter Salles, Hong Sangsoo, Paul Schrader y Paolo Sorrentino mostrarán sus largometrajes en una sección que incluirá tres títulos fuera de concurso: Marco, con el que Jon Garaño y Aitor Arregi clausurarán Perlak en el Velódromo; el filme de animación The Wild Robot (Robot salvaje), de Chris Sanders, y la no ficción Maria Callas: Letters and Memories, de Tom Volf y Yannis Dimolitsas.

Emilia Pérez, que brindó a Jacques Audiard (París, 1952) el Premio del Jurado en el último Festival de Cannes, inaugurará Perlak a concurso. El elenco femenino integrado por Zoe Saldaña, Karla Sofía Gascón, Selena Gomez y Adriana Paz ganó también de modo colectivo el Premio a la mejor actriz por esta película en la que un narco mexicano decide cambiar de sexo y en cuyo reparto también figura Edgar Ramírez. Audiard ya conquistó en Cannes el Gran Premio del Jurado gracias a Un Prophète / A Prophet (Un profeta, Perlak, 2009) y la Palma de Oro con Dheepan (2015), mientras que en la Mostra de Venecia se hizo con el Premio a la mejor dirección con Les frères Sisters / The Sisters Brothers (Los hermanos sisters, Perlak, 2018). En 2009 su película De battre mon coeur s’est arrêté / The Beat That My Heart Skipped (De latir mi corazón se ha parado, 2004) participó en la retrospectiva temática La Contraola: novísimo cine francés.

Tras presentar Cow (Vaca, 2021) en Cannes Premiere, Andrea Arnold (Dartford, 1961) mostrará en Perlak Bird, película incluida en la Sección Oficial de Cannes, donde ha sido tres veces ganadora del Premio del Jurado gracias a Red Road (2006), Fish Tank (2009) y American Honey (2016). El nuevo trabajo de la cineasta británica narra la historia de una adolescente de 12 años que vive con su padre y hermano en una casa ocupada en el norte de Kent.

Anora, la película ganadora de la última Palma de Oro de Cannes, también figura en la selección de Perlak. Su autor, Sean Baker (Summit, 1971), plantea la peripecia de una joven trabajadora sexual de Brooklyn que se casa con un oligarca ruso. Será la tercera participación del director estadounidense en la sección después de The Florida Project (Perlak, 2017), estrenada en la Quincena de Cineastas de Cannes, y Red Rocket (Perlak, 2021), que compitió en la selección oficial del Festival de Cannes.

Francis Ford Coppola (Detroit, 1939) también concursó en la última edición del festival galo con Megalopolis (Francis Ford Coppola’s Megalópolis – Una fábula), una épica fábula romana ambientada en una imaginaria América y protagonizada, entre otras figuras, por Adam Driver, Giancarlo Esposito, Nathalie Emmanuel, Aubrey Plaza y Shia LaBeouf. Ganador de seis Oscars, incluido uno en reconocimiento a toda su trayectoria, en 2002 Coppola se alzó con el Premio Especial 50 Aniversario del Festival de San Sebastián, donde al inicio de su carrera logró la Concha de Oro con The Rain People (Llueve sobre mi corazón, 1969). También concursó con Rumble Fish (La ley de la calle, 1984) en la sección Oficial, que acogió fuera de concurso The Godfather Part II (El padrino: Parte II, 1975), The Conversation (La conversación, 1974) y Apocalypse Now (1979).

Cannes Premiere acogió el estreno de En fanfare / The Marching Band (Por todo lo alto), una comedia sobre un director de orquesta de renombre que descubre la existencia de un hermano que comparte su pasión por la música. Se trata del tercer largometraje del realizador francés Emmanuel Courcol (París, 1958), autor de Cessez-le-feu (Alto el fuego, 2016) y Un triomphe (El triunfo, 2020), que obtuvo el Premio a la mejor comedia en los galardones del cine europeo.

Especializado en el cine de animación, el director australiano Adam Elliot (Melbourne, 1972) mostrará en Perlak la película con la que ganó el Cristal al mejor largometraje en el Festival de Annecy, Memoir of a Snail (Memorias de un caracol), sobre una solitaria niña aficionada a coleccionar figuras decorativas de caracoles que siente un amor profundo por las novelas románticas. Se trata de su segundo trabajo largo después de Mary and Max (2009), que también venció en Annecy y fue programado en la retrospectiva Animatopía. Los nuevos caminos del cine de animación, y de obras como el cortometraje ganador del Oscar Harvie Krumpet (2003).

Coralie Fargeat (París, 1976), que debutó con Revenge (2017) y obtuvo el Premio a la mejor dirección en el Festival de Sitges, mostrará The Substance (La sustancia), ganadora del Premio al mejor guion en Cannes. Protagonizada por Demi Moore, Margaret Qualley y Dennis Quaid, la segunda obra de la cineasta francesa trata sobre un producto revolucionario basado en la división celular que crea un alter ego más joven, bello y perfecto.

La directora india Payal Kapadia (Bombay, 1986), que obtuvo el Œil d’Or al mejor debut documental con A Night of Knowing Nothing (2021), programado en la Quincena de Cineastas de Cannes, presentará en San Sebastián su segunda película, All We Imagine as Light (Lo que imaginamos como luz), ganadora del Gran Premio del Jurado en Cannes. El filme sigue los pasos de una enfermera que se refugia en el trabajo para suprimir recuerdos dolorosos hasta que un regalo inesperado reabre las heridas del pasado.

El cineasta iraní Mohammad Rasoulof (Shiraz, 1972) estará en Perlak con la película ganadora del Premio Especial del Jurado y del Premio FIPRESCI en Cannes, Daney Anjir Maabed / The Seed of the Sacred Fig, en la que un juez se enfrenta a la paranoia en medio de los disturbios políticos de Teherán. El director, que participó en la Sección Oficial de San Sebastián con Keshtzar haye sepid / The White Meadows (2009), posee, entre otras distinciones, el Premio a la mejor película en Un Certain Regard de Cannes por Lerd / A Man of Integrity (2017) y el Oso de Oro por Sheytan Vojood Nadarad / There Is No Evil (La vida de los demás, 2020).

Walter Salles (Río de Janeiro, 1956) regresará a Perlak con Ainda Estou Aqui / I’m Still Here, que sigue la lucha de la mujer de un político laborista que desaparece durante la dictadura brasileña. El director, que concursará en Venecia con este filme, comenzó a destacar con Terra estrangeira (Zabaltegi-Nuevos Directores, 1995), a la que siguieron Central do Brasil (Estación central de Brasil, 1998), que tras lograr distinciones como el Oso de Oro o el Globo de Oro a la mejor película extranjera se hizo con los premios del Público y de la Juventud en San Sebastián. Este último galardón volvió a obtenerlo con Diarios de motocicleta (The Motorcycle Diaries, 2004), programada en Perlak al igual que el filme colectivo Paris, je t’aime (2006). Además, su documental Jia Zhang-ke, um homem de Fenyang / Jia Zhangke, A Guy From Fenyang (2015) se proyectó en Zabaltegi-Tabakalera.

Yeohaengjaui pilyo / A Traveler’s Needs (Necesidades de una viajera), ganadora del Oso de Plata-Gran Premio del Jurado en el último Festival de Berlín, es la nueva película de Hong Sangsoo (Seúl, 1960), en la que Isabelle Huppert interpreta a una mujer francesa que se instala en Corea. El prolífico cineasta concursó en la Sección Oficial de San Sebastián con Dangsinjasingwa dangsinui geot / Yourself and Yours (2016), que le brindó la Concha de Plata a la mejor dirección, y con Top / Walk Up (2022). En Zabaltegi-Tabakalera ha participado con Geu-hu / The Day After (2017), que concursó en Cannes, y con Domangchin yeoja / The Woman Who Ran (2020), que recibió una Mención Especial del Premio Zabaltegi-Tabakalera tras lograr el Oso de Plata a la mejor dirección en Berlín.

El director y guionista Paul Schrader (Grand Rapids, 1946) estará en Perlak con la película que llevó a Cannes, Oh Canada. Protagonizado por Richard Gere, Uma Thurman y Jacob Elordi, el filme trata sobre un documentalista que decide contar toda la verdad sobre su vida. Schrader, que había escrito los guiones de títulos como Yakuza (Sidney Pollack, 1975) o Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976), presentó su debut tras la cámara, Blue Collar (1978), en la sección Barrios y Pueblos de San Sebastián en 1982. Años más tarde compitió por la Concha de Oro con Auto Focus (2002) y en 2019 la sección Klasikoak recuperó su película Mishima: A Life in Four Chapters (Mishima, una vida en cuatro capítulos, 1985).

Paolo Sorrentino (Nápoles, 1970), que estuvo en las Conversaciones del Festival de San Sebastián con È stata la mano di dio / The Hand of God (Fue la mano de Dios, 2021) tras ganar el Gran Premio del Jurado de Venecia, participará en Perlak con Parthenope, una epopeya femenina estrenada en Cannes. Entre los trabajos más destacados del director italiano figuran Il Divo (2008), que obtuvo el Premio del Jurado en Cannes; La grande bellezza (La gran belleza, 2013), ganadora del Oscar a la mejor película de habla no inglesa, y Youth (La juventud, 2016), que cosechó tres Premios del Cine Europeo.

Estas trece películas son candidatas al Premio del Público Ciudad de Donostia / San Sebastián, patrocinado por el Ayuntamiento de San Sebastián, que es otorgado por el público asistente al primer pase de la película. El Premio del Público Ciudad de Donostia / San Sebastián se compone de dos galardones: el premio a la mejor película, dotado con 50.000 euros, y el premio a la mejor película europea, de 20.000 euros, destinados a las distribuidoras de las películas en España. 


Tres ‘perlas’ fuera de concurso

Tras su paso por la sección Orizzonti de la Mostra de Venecia, Marco, la nueva película de Jon Garaño (San Sebastián, 1974) y Aitor Arregi (Oñati, 1977) clausurará Perlak fuera de concurso en el Velódromo. El actor Eduard Fernández da vida al personaje real de Enric Marco, un hombre que falseó su biografía para hacerse pasar por superviviente del campo de concentración de Flossenbürg. Los cineastas vascos han participado antes en la Sección Oficial de San Sebastián con Loreak / Flowers (2014), Handia (Premio Especial del Jurado y Premio Irizar, 2017) y La trinchera infinita / The Endless Trench (Concha de Plata a la mejor dirección y Premio al mejor guion, 2019), en cuya dirección también intervino Jose Mari Goenaga.

The Wild Robot (Robot salvaje) es una épica Aventura de DreamWorks Animation sobre una robot perdida en una isla deshabitada donde adopta a una cría de ganso huérfana. Este filme de animación que se estrenará en Toronto y está dirigido por Chris Sanders (Colorado, 1962) cuenta en su versión original con un elenco de voces entre las que figuran Lupita Nyong’o, Pedro Pascal, Catherine O’Hara, Bill Nighy, Kit Connor, Stephanie Hsu, Mark Hamill, Matt Berry y Ving Rhames.

Por último, Perlak acogerá la proyección fuera de concurso de la no ficción Maria Callas: Letters and Memories, un viaje íntimo a través de la legendaria soprano Maria Callas, interpretada por la actriz Monica Bellucci. Tras ser estrenada en la Festa del Cinema di Roma y pasar por el Festival de Tesalónica, esta película dirigida por Tom Volf y Yannis Dimolitsas (Chania, 1986) utiliza recuerdos nunca vistos, cartas e imágenes exclusivas para recordar al icono del bel canto.

Emilia Pérez

Jacques Audiard (Francia)

País(es) de producción: Francia

Intérpretes: Zoe Saldaña, Karla Sofía Gascón, Selena Gomez, Adriana Paz, Édgar Ramírez, Mark Ivanir

Inauguración a concurso

Sobrecualificada e infravalorada, Rita es abogada de un gran bufete que está más interesado en sacar a los criminales del atolladero que en llevarlos ante la justicia. Un día, se le presenta una salida inesperada cuando Manitas, el líder de un cártel, la contrata para que le ayude a retirarse de sus negocios y hacer realidad un plan que lleva años preparando en secreto: convertirse en la mujer que siempre ha soñado ser.

Marco

Jon Garaño (España), Aitor Arregi (España)

País(es) de producción: España

Intérpretes: Eduard Fernández, Nathalie Poza

Clausura fuera de concurso

Enric Marco fue un deportado que nunca existió, un hombre que durante años fue capaz de mantener, ante la opinión pública y su propia familia, una mentira difícil de imaginar: que había sido prisionero en un campo de concentración nazi. Carismático y convincente, Marco ascendió a la presidencia de la Asociación Española de Víctimas del Holocausto, donde se convirtió en una figura destacada y admirada por su supuesta valentía y sufrimiento. Hasta que un día un historiador descubre que su relato es completamente falso. 

Concurso

Ainda Estou Aqui / I’m Still Here

Walter Salles (Brasil)

País(es) de producción: Brasil – Francia

Intérpretes: Selton Mello, Fernanda Montenegro,

Río de Janeiro, principios de la década de 1970. Brasil se enfrenta a un control cada vez más férreo de la dictadura militar. Conocemos a la familia Paiva: Rubens, Eunice y sus cinco hijos. Viven junto a la playa, en una casa alquilada con las puertas siempre abiertas para sus amistades. El afecto y el humor con que se tratan mutuamente constituyen un modo propio y sutil de resistencia a la opresión que asfixia al país. Un día, sufren un acto violento y arbitrario que cambiará sus vidas para siempre y tras el cual Eunice se verá obligada a reinventarse y labrarse un nuevo futuro para ella y sus hijos. Conmovedora historia de una familia, basada en las memorias de Marcelo Rubens Paiva, que contribuyó a la reconstrucción de una parte importante de la historia oculta de Brasil.

All We Imagine as Light (Lo que imaginamos como luz)

Payal Kapadia (India)

País(es) de producción: Francia – India – Países Bajos – Luxemburgo

Intérpretes: Kani Kusruti, Divya Prabha, Chhaya Kadam, Hridhu Haroon, Azees Nedumangad

En Mumbai, la rutina de la enfermera Prabha se altera cuando recibe un regalo inesperado de su marido, del que está distanciada. Su joven compañera de cuarto, Anu, intenta en vano encontrar un lugar en la ciudad para tener intimidad con su novio. Un viaje a un pueblo costero les permite hallar un espacio para que sus deseos se manifiesten.

Anora

Sean Baker (EEUU)

País(es) de producción: EEUU

Intérpretes: Mikey Madison, Mark Eydelshteyn, Yura Borisov, Karren Karagulian, Vache Tovmasyan

Anora, una joven trabajadora sexual de Brooklyn, tiene la oportunidad de hacer realidad el cuento de Cenicienta al conocer y casarse impulsivamente con el hijo de un oligarca. Pero cuando la noticia llega a Rusia, su cuento de hadas amenaza con derrumbarse, ya que los padres se desplazan a Nueva York con la intención de anular el matrimonio.

Bird

Andrea Arnold (Reino Unido)

País(es) de producción: Reino Unido

Intérpretes: Barry Keoghan, James Nelson-Joyce, Franz Rogowski, Jasmine Jobson, Joanne Matthews

Bailey, de 12 años, vive con su padre soltero Bug y su hermano Hunter en una casa ocupada del norte de Kent. Bug no tiene mucho tiempo para sus hijos y Bailey, que se acerca a la pubertad, busca atención y aventuras por su cuenta.

Daney anjir maabed / The Seed of the Sacred Fig

Mohammad Rasoulof (Irán)

País(es) de producción: Irán – Alemania – Francia

Intérpretes: Misagh Zare, Soheila Golestani, Mahsa Rostam, Setareh Maleki, Niousha Akhshi

El juez de instrucción Iman se enfrenta a la paranoia en medio de los disturbios políticos de Teherán. Cuando su pistola desaparece, sospecha de su mujer y sus hijas, imponiendo medidas draconianas que tensan los lazos familiares a medida que las normas sociales se desmoronan.

En fanfare / The Marching Band (Por todo lo alto)

Emmanuel Courcol (Francia)

País(es) de producción: Francia

Intérpretes: Benjamin Lavernhe, Pierre Lottin

Thibaute es un director de orquesta de renombre internacional que viaja por el mundo. Cuando se entera de que fue adoptado, descubre la existencia de un hermano menor, Jimmy, que trabaja en la cafetería de una escuela y toca el trombón en una pequeña banda de música. Todo parece diferenciarlos, excepto su amor por la música.

Megalopolis (FRANCIS FORD COPPOLA)

Francis Ford Coppola (EEUU)

País(es) de producción: EEUU

Intérpretes: Adam Driver, Giancarlo Esposito, Nathalie Emmanuel

Nueva Roma debe cambiar, lo que provoca un conflicto entre César Catilina, un genio artista que busca saltar hacia un futuro utópico e idealista, y su opositor, el alcalde Franklyn Cicero, que sigue comprometido con un statu quo regresivo, perpetuando la codicia, los intereses particulares y la guerra partidista.

Memoir of a Snail (Memorias de un caracol)

Adam Elliot (Australia)

País(es) de producción: Australia

En la Australia de los años 70, la vida de Grace está marcada por la desgracia y la pérdida. Cuando su unidad familiar se desmorona y es separada de su hermano gemelo, Gilbert, desarrolla una afición a coleccionar adornos de caracoles para calmar su soledad. Grace encuentra esperanza cuando desarrolla una amistad con una anciana excéntrica, Pinky, quien la inspira a salir de su caparazón y dejar de lado las cosas que alborotan su hogar y su mente.

Oh Canada

Paul Schrader (EEUU)

País(es) de producción: EEUU

Intérpretes: Richard Gere, Jacob Elordi, Uma Thurman, Michael Imperioli, Kristine Froseth

Oh Canada cuenta la historia de Leonard Fife, un exiliado que huyó a Canadá durante la guerra de Vietnam. Al borde de la muerte, Fife concede una última entrevista a uno de sus antiguos alumnos para contarle toda la verdad sobre su vida. Una confesión filmada delante de su mujer. Basada en el texto de Russell Banks, la película explora la vida de un hombre inestable y cobarde, que buscó refugio en Canadá sin intenciones políticas. Schrader teje un relato de memoria y arrepentimiento, reflejando errores del pasado y el deseo de redención.

Parthenope

Paolo Sorrentino (Italia)

País(es) de producción: Italia – Francia

Intérpretes: Celeste Dalla Porta, Gary Oldman, Stefania Sandrelli

El largo viaje de la vida de Parthenope, desde su nacimiento en 1950 hasta hoy. Una epopeya femenina desprovista de heroísmo pero rebosante de una pasión inexorable por la libertad, Nápoles y los rostros del amor, todos esos amores verdaderos, inútiles e indecibles. El perfecto verano de Capri, el desenfado de la juventud, que acaba en emboscada. Y luego todos los demás: los napolitanos, hombres y mujeres, observados y amados, desilusionados y vitales, sus olas de melancolía, sus ironías trágicas.

The Substance (La sustancia)

Coralie Fargeat (Francia)

País(es) de producción: Reino Unido

Intérpretes: Demi Moore, Margaret Qualley, Dennis Quaid, Gore Abrams, Tom Morton

«Tú, pero mejor en todos los sentidos». Esa es la promesa de La Sustancia, un producto revolucionario basado en la división celular que crea un alter ego más joven, más bello, más perfecto.

Yeohaengjaui pilyo / A Traveler’s Needs (Necesidades de una viajera)

Hong Sangsoo (Corea del Sur)

País(es) de producción: Corea del Sur

Intérpretes: Isabelle Huppert, Lee Hyeyoung, Kwon Haehyo

Iris, una viajera misteriosa, vagabundea por las afueras de Seúl. Allí convence a una serie de personas para enseñarles francés con un método tan poco ortodoxo como seductor, a pesar de su falta de experiencia. Entre paseos por el parque y botellas de vino de arroz makgeolli, Iris parece de pronto una más de la familia. Con sombrero de paja, vestido de flores y chaquetilla verde, su personalidad desinhibida crea a su alrededor un clima de confianza, diversión y aprendizaje que provoca momentos hilarantes fruto de su desparpajo y algún malentendido.

Fuera de concurso

Maria Callas: Letters and Memories

Tom Volf (Francia), Yannis Dimolitsas (Grecia)

País(es) de producción: Francia – Italia – Grecia

Intérpretes: Monica Bellucci

Fuera de concurso

Un recorrido íntimo por la vida de la legendaria soprano Maria Callas, interpretada por Monica Bellucci. A partir de recuerdos, cartas e imágenes exclusivas nunca antes vistas, Callas habla abiertamente de su humilde infancia en Nueva York hasta el cenit de su carrera global. Rodeada de recuerdos espectrales de su pasado, descubrimos a la mujer detrás del ícono, tendiendo un puente entre sus personalidades pública y privada. Un homenaje atemporal a una leyenda eterna.

The Wild Robot (Robot Salvaje)

Chris Sanders (EEUU)

País(es) de producción: EEUU

Fuera de concurso

Una épica aventura de DreamWorks Animation sobre el viaje de una robot que ha naufragado en una isla deshabitada y que deberá aprender a adaptarse al duro entorno, forjando poco a poco relaciones con la fauna local y convirtiéndose en madre adoptiva de una cría de ganso huérfana.‘Marco’, de Jon Garaño y Aitor Arregi, clausurará la sección, que también mostrará fuera de concurso ‘The Wild Robot’ y ‘Maria Callas: Letters and Memories’

«Polvo serán», de Carlos Marques-Marcet, inaugurará la 69 Semana Internacional de Cine de Valladolid

Protagonizada por Ángela Molina, Alfredo Castro y Mònica Almirall, esta gran historia de amor incondicional propone un viaje emocional sobre la decisión de morir a través de la comedia, el drama, la música de María Arnal y la danza de La Veronal
La producción hispano suiza Polvo serán, que dirige el cineasta Carlos Marques-Marcet (10.000 KM, Los días que vendrán), abrirá la 69 edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid el próximo 18 de octubre.
En Polvo serán, Marques-Marcet pone una vez más el foco sobre la condición humana. Si en sus anteriores trabajos abordaba la llegada de una nueva vida (Los días que vendrán) y el amor (10.000 KM, Tierra firme), en esta ocasión propone un viaje emocional en forma de tragicomedia musical sobre las consecuencias de elegir poner fin a la propia vida.
La película está protagonizada por un destacado plantel de intérpretes encabezado por Ángela Molina, el actor chileno Alfredo Castro (El Club, Neruda) y la actriz catalana Mònica Almirall, fundadora de la compañía Atresbandes (Desert, Aspecto global de una cuestión), que debuta en la gran pantalla.
Tras ser diagnosticada con una enfermedad terminal, Claudia (Ángela Molina) decide hacer su último viaje a Suiza. Flavio (Alfredo Castro), que no se ha separado de ella en cuarenta años, decide acompañarla en este viaje sin retorno. Su hija Violeta (Mònica Almirall) se convierte en mediadora entre sus padres y todo aquello que dejan atrás, a la vez que busca su sitio en esta historia de amor incondicional.
Escrita por Marques-Marcet junto a Clara Roquet (guionista de las películas estrenadas en Seminci Libertad –que también dirigía- o Que nadie duerma) y Coral Cruz (Uno para todos), la banda sonora corre a cargo de la artista, cantante y compositora Maria Arnal –Premio Ojo Crítico de RTVE y mejor álbum y mejor canción de los Premios de la Música Independiente en 2018-, y que también compuso con John Talabot la pieza AIR para la Bienal de Arquitectura de Venecia 2021.
Además, las coreografías de la película son creación de La Veronal, prestigiosa compañía de danza fundada y dirigida por Marcos Morau, Premio Nacional de Danza en 2013 y Caballero de la Orden de las Artes y las Letras por el Ministerio de Cultura de Francia en 2023. Con La Veronal, ha recorrido festivales y teatros internacionales como el Théâtre National de Chaillot en París, la Biennale di Venezia o el Festival d’Avignon.

Del amor a la muerte a través de la comedia, el drama, la música, la danza… Según Marques-Marcet, su película “se pregunta sobre las cuestiones que nos hacemos todos: cómo queremos vivir y dejar de vivir, cómo queremos estar con la gente que tenemos cerca, cómo compartimos nuestras decisiones con nuestros seres queridos, cómo nos acompañamos y nos entendemos”. Para el director, “es un honor inaugurar Seminci, un festival con una gran trayectoria que ha ayudado a impulsar la carrera de muchos cineastas, y compartir con el público esta película tan particular, a la que tengo mucho cariño. Nos ha costado mucho hacerla pero creo que Polvo serán es bastante original y especial, y no va a dejar indiferente a nadie”.
Rodada en Barcelona, los Alpes italianos y Suiza, Polvo serán es una producción de la compañía Lastor Media de Tono Folguera y Ariadna Dot (Creatura, Suro, Mediterráneo, El maestro que prometió el mar); la suiza Alina Film de Eugenia Mumenthaler y David Epiney, productora de Abrir puertas y ventanas (Leopardo de Oro en el Festival de Locarno), El año del descubrimiento, El agua o Azor; y la italiana Kino Produzioni (La bella estate, My Summer with Irene, Alcarràs) de Giovanni Pompili. El film cuenta con la colaboración del ICAA, ICEC y MEDIA – Europa Creativa, más el apoyo de RTVE, Movistar Plus+, Direzione Generale Cinema e Audiovisivo del Ministero della Cultura DGCA – MIC, IDM Film Fund & Commission Südtirol Alto Adige y Eurimages. La película será distribuida en cines españoles por Wanda Vision y Elástica Films.
Carlos Marques-Marcet (Barcelona, 1983) es uno de los cineastas con más proyección del panorama actual. Director, montador y guionista, ganó el Goya al Mejor Director Novel (2015) por su ópera prima, 10.000 KM, film que además le reporta numerosos premios en, entre otros, el South By Southwest Film Festival SXSW (2014), el Festival de Málaga o los Premios Gaudí, así como la nominación en los European Film Awards.
Tras dirigir en 2015 la TV Movie 13 Dies d’Octubre -Premio Gaudí a la Mejor Película para Televisión 2016-, estrena en el BFI London Film Festival Tierra firme (2017), su segundo largometraje, y completa un intenso recorrido por festivales entre los que destacan Rotterdam, Guadalajara y Sevilla. En 2019 presenta en el Festival de Róterdam Los días que vendrán, película que narra las vicisitudes, dudas y discusiones de una pareja con apenas un año de relación que van a tener un hijo sin haberlo planeado, es elegida como mejor película en los Premios Gaudí y en el Festival de Málaga. Su filmografía se completa con los trabajos para televisión En el corredor de la muerte (2019), En casa (2020), Escenario 0 (2020) La ruta (2022) y La mort de Guillem (2020).