Crónica Festival de San Sebastián 2018. Día 4

Beautiful Boy

Crónica sobre la adicción a la metanfetamina y el intento de recuperación y de salir de las drogas a través de los ojos de un padre que observa a su hijo mientras lucha contra la enfermedad de la drogodependencia.

El punto más bajo con bastante diferencia con respecto al resto visto este año dentro de la sección oficial a concurso en San Sebastián por lo que a un servidor respecta recayó en el primer trabajo en lengua inglesa (tras la buena acogida de su anterior Alabama Monroe 2012) a cargo del belga Felix Van Groeningen titulado Beautiful Boy, film que incide de lleno en ese término despectivo  tan de moda en la actualidad como es el porno emocional.

Al igual que hace un par de años con un film de semejanzas casi clónicas en lo referente a su estructura como fue aquella ya olvidada por fortuna Freeheld de Peter Sollett (curiosamente también con Steve Carell en su reparto, un actor que da la sensación de parecer estar obsesionado en base a repetidas actuaciones estridentes y emocionales por estar presente si o si en la gala de los premios Oscar), a tal respecto uno tiene la sensación que la presencia de una película de las características de Beautiful Boy en la sección oficial se debe a compromisos ineludibles por parte del festival, cuesta imaginar algo distinto, el film de Felix Van Groeningen es de esos que se vislumbran en intenciones a muy larga distancia, historia cruda y desgarradora acerca de la drogodependencia contada de forma horrible por lo convencional que resulta todo el entramado orquestado en ella.  Beautiful Boy está provisto de un aire telefilmero bastante perceptible,  todo resulta previsible de principio a fin por mucho que se recurra a una estructura narrativa fragmentada en diversos tiempos en base a inocuos flashbacks, sea cual sea el punto abordado por parte de Groeningen y el guionista Luke Davies el espectador un poco avispado ira siempre un paso por delante de ella, estamos ante una película en donde lo explícito y sensacionalista da paso a un tono rutinario que roza por momentos lo censurable, esa falta de una evolución narrativa acorde termina derivando a Beautiful Boy en todo lo contrario de lo que eran sus primigenias intenciones, sensación acrecentada con la total ausencia de contención en lo concerniente a su exposición, o lo que es lo mismo ver como lo tremendista termina anulando por completo cualquier lazo emocional valido que puede existir entre el relato y el espectador.

Valoración 0/5: 1

 

Le cahier noir

Esta es la historia de las aventuras que corre, a finales del siglo XVIII, una singular pareja formada por un pequeño huérfano de orígenes misteriosos y su joven enfermera italiana, también de cuna incierta. Su estela nos lleva de Roma a París, de Lisboa a Londres, de Parma a Venecia. En la sombra, por razones ocultas, los acecha continuamente un calabrés de apariencia sospechosa y un cardenal inquietante, mientras nos hacen explorar las oscuras intrigas del Vaticano, las punzadas de una pasión fatal, un espantoso duelo, las habladurías en la corte de Versalles y las convulsiones de la Revolución Francesa.

Mucha expectación había suscitado el nuevo trabajo tras las cámaras de la veterana realizadora Valeria Sarmiento tras su notable La telenovela errante vista el pasado año, Le cahier noir que parte de una novela del portugués Castelo Brancoes es de esas película que parecen ancladas en otra época no de forma caprichosa, algo que no siempre tiene que ser entendido como algo negativo como parece que entendieron de forma algo errónea gran arte de la crítica desplazada al certamen.

Lo primero que habría que aclarar con respecto a Le cahier noir es su condición de película que ha de ser contextualizada de una forma medianamente coherente, referirse a ella como un simple film encorsetado de época que indaga en el folletín dramático y romántico seria quedarse muy en la superficie, cuando más arriba me refería a estar presenciando un film que parece estar realizado en un ámbito temporal inusual no era en lo concerniente a estar ante una película desfasada sino a intentar evocar una época pretérita no sólo a través un rigor histórico y escénico sino mediante la utilización de unas propias formas a la hora de representarla, esto en consiste en aplicar unos códigos muy concretos a la narrativa, especialmente los referidos a su puesta en escena y sus consiguientes referentes históricos en los que se sustenta , es ahí en donde podemos percibir como ese engañoso realismo soterrado esta en todo momento acompañada a través de una inteligente ironía que termina escenificando de forma pulcra los sentimientos propios de un melodrama muy específico, es en este término donde convendría pararse a reflexionar si estamos realmente ante un producto de una naturaleza anacrónica o simplemente este se aparta conscientemente de unos cánones narrativos contemporáneos que desvirtuarían su propia narrativa. Le cahier noir termina siendo algo más que un culebrón a la vieja usanza como muchos se atrevieron a calificarla, poniendo de nuevo de manifiesto que no estaría de más intentar asimilar convenientemente ya no solo nuevos y revolucionarios conceptos cinematográficos sino también aquellos que a través de una mirada hacia atrás se atreven a la valiente reinterpretación del melodrama, en el caso que nos ocupa el de época.

Valoración 0/5: 3’5

 

Julia y el zorro

Julia, una ex-bailarina de 40 años, y su pequeña hija de 12, Malena, se aíslan en una casa de campo de las sierras de Córdoba. Tratan de superar el duelo de su marido y padre de su hija. Los días pasan sombríos hasta que Julia conoce a Gaspar, un joven bailarín de 20 años que la anima a presentarse a un concurso de baile en la peña del pueblo.

Presentada en la sección Nuevos Directores el segundo largometraje de la realizadora argentina Inés María Barrionuevo tras su anterior y prometedora Atlántida vino a certificar esa clase de películas en donde un escenario equidistante actúa como principal motor de la narración, Julia y el zorro es una película que en todo momento se mueve a través de los erráticos estados de ánimos de sus dos protagonistas y que aborda el duelo, o más bien la suspensión de este, pues lo que presenciamos durante toda la acción es la espera de un vencimiento por parte de una madre e hija que intentan recomponer una situación pasada, para ello el escenario que utiliza María Barrionuevo para tal cometido deviene como muy reconocible, quizás demasiado para un relato que intenta en todo momento transitar a través de la alegoría y sus consabidos tiempos muertos, de alguna manera esa anhelada redención que busca un nuevo inicio para sus protagonistas queda marcado de alguna manera en todo momento por ese caserío situado en alguna región recóndita de Córdoba como epicentro escénico de meditación y aislamiento de los actos por los que se mueve sin un rumbo fijo la madre y que deriva finalmente la trama hacia el consabido y bastante usual drama rural, algo que confiere al relato en lo relativo a sus supuestas intenciones posicionarla un escalón más bajo del que inicialmente parecía querer partir su directora.

Valoración 0/5: 2’5

 

Viaje al cuarto de una madre

Viaje al cuarto de una madre nos cuenta como Leonor (Anna Castillo), y su madre, Estrella (Lola Dueñas), viven juntas en un pequeño pueblo. Ambas se protegen y se cuidan como mejor saben hacerlo, Leonor quiere marcharse de casa pero no se atreve a decírselo a su madre, por su parte Estrella no quiere que se vaya, pero tampoco es capaz de retenerla a su lado, esta tesitura la enfrentaran a una nueva etapa de la vida en la que su mundo en común se tambalea. Este invierno ambas tendrán que emprender un viaje para dejar de ser hija y madre las veinticuatro horas del día y descubrir quiénes pueden llegar a ser por separado.

Entre tanta trascendencia fílmica y tono alegórico visto en la mayoría de películas vistas este año en San Sebastián y especialmente en esa sección de primeros y segundos trabajos que es Nuevos Directores no deja de ser un agradecido el enfrentarte a una película de las características de Viaje al cuarto de una madre, la opera prima de la realizadora Celia Rico basa su principal valía en la sencillez de su propuesta pero también en la efectividad de cómo saber ejecutar con solvencia a través de lo austeridad lo que son las complejas relaciones familiares.

En Viaje al cuarto de una madre lo que en apariencia parece menos significa más, todo un mosaico de minúsculos detalles, de alguna manera estamos ante ese tipo de películas muy modestas en intenciones pero que dan la impresión de que cada mimbre que lo configuran están adecuadamente colocados y funcionan casi a la perfección. En este estudio de la trascendencia a través de la sencillez que acontece en un espacio cerrado, un piso de muy pocos metros cuadrados, asistimos a un continuo dialogo casi sin palabra entre madre e hija, a través de un tono en todo momento mesurado vemos como ambas protagonistas han de enfrentarse a una serie de sentimientos que en ocasiones resultan complicados de gestionar a través de las palabras y que se complemente continuamente a través de ese juego de puntos de vista dispar, quizás por eso quizás Viaje al cuarto de una madre es una película que aparte de capturar el paso del tiempo con cierta exquisitez se mueve constantemente a través de los silencios y la contención, la notable labor actoral por parte de Lola Dueñas y Anna Castillo devienen como clave ante tal cometido. En este estimulable retrato del amor maternofilial que es Viaje al cuarto de una madre hay mucho talento a explorar remitiéndonos de forma casi obligada a seguir con inusitada atención trabajos que acometa Celia Rico Clavellino en el futuro.

Valoración 0/5: 3

 

In Fabric

In Fabric transcurre sobre el telón de fondo del ajetreado periodo de las rebajas de invierno en unos grandes almacenes y sigue los pasos de un vestido maldito conforme pasa de mano en mano, con devastadoras consecuencias.

No deja de ser todo un éxito dado su riesgo para un festival como el de San Sebastián el ser el primer certamen de categoría A en programar en su sección oficial a concurso un film dirigido por el británico Peter Strickland, posiblemente el cineasta más original y creativo surgido en estos últimos años en el panorama cinematográfico europeo, la sofisticada In Fabric fue sin lugar a dudas la película más honesta en intenciones y divertida en resultado vista este año en el Zinemaldia.

In Fabric como todo el cine de su autor es un film plagado hasta la extenuación de sensaciones que contiene interesantísimas texturas audiovisuales, es de esas películas que de alguna manera se respiran, aquí tan descompensada en su cómputo global como fascinante a la hora de aplicar un estilo concreto que atesora una cantidad ingente de ideas y referentes en ella, Giallo, comedia negra que transita a través del absurdo e infinidad de retazos al cine de Jess Franco, Jean Rollin o incluso Jacques Tourneur entre otros muchos. Peter Strickland que de forma nada caprichosa ha querido ambientar la película antes de la era de internet sigue a bastante diferencia de sus congéneres, pocos autores en la actualidad, Hélène Cattet & Bruno Forzani, Kiyoshi Kurosawa en ocasiones, saben tocar teclas tan novedosas dentro del actual cine de género, un tipo de películas en definitiva que parte de la referencia a un cine pretérito que bien asimilado lo convierte en algo personal, la historia contada (la vanidad como eje narrativo principal) por el autor de la magnífica The Duke of Burgundy es lo de menos, lo que realmente importa es el trayecto, por momentos imposibles de evaluar de una forma coherente, una sinfonía del desorden que paradójicamente a acaba siendo plenamente consecuente en lo concerniente a lo que son sus intenciones. Como debilidad personal de un servidor en referencia a este Lost Highway con revestimiento de vestido maldito que es In Fabric destacar a la hipnotizante presencia de la actriz Fatma Mohamed, sus cuatro minutejos en The Duke of Burgundy ya hacían implosionar desde dentro la película, aquí al igual que en el exquisito segmento The Cobblers’ Lot rodado por Peter Strickland en la colectiva The Field Guide to Evil logran que la actriz de origen rumano expande metraje adquiriendo contornos de musa. In Fabric como paradigma de película que antepone lo sensorial a lo racional termina siendo un perfecto ejemplo de lo que debería ser un ejercicio de máxima libertad creativa, pocas veces en estos últimos años una película consigue ser tan perturbadora a través de la comedia y viceversa, lo dicho una joya.

Valoración 0/5: 4

 

Red Joan

Año 2000. Joan Stanley disfruta de su retiro en un barrio residencial. Su apacible vida se ve súbitamente trastornada cuando es arrestada por el MI5, acusada de proporcionar información a la Rusia comunista. Pasamos a 1938, cuando Joan es una estudiante de física en Cambridge que se enamora del joven comunista Leo Galich y, a través de él, comienza a ver el mundo de un modo diferente. Trabajando en unas instalaciones de alto secreto dedicadas a la investigación nuclear durante la Segunda Guerra Mundial, Joan llega a la conclusión de que el mundo está al borde de una destrucción garantizada. Al enfrentarse a una pregunta imposible -¿qué precio pagarías por la paz?- Joan debe elegir entre traicionar a su país y a sus seres queridos o salvarlos. Película basada en la vida de Melita Norwood (Joan Stanley en el film), la espía británica que estuvo más tiempo al servicio de la KGB.

El merecido Premio Donostia otorgado a la actriz Judi Dench vino acompañado con la proyección de Red Joan, adaptación de la novela de Jennie Rooney basado en hechos reales a cargo del británico Trevor Nunn, un film que peca de ser demasiado  funciona en donde su tono académico juega en su contra pese a la buena labor actoral llevada a cargo por la propia Judi Dench y la joven Sophie Cookson.

Estructurada en tres marcos narrativos distintos Red Joan adolece de una falta de equilibrio bastante manifiesta en los varios temarios que intentan abordar, por un lado no trasciende como mera película romántica de espías incidiendo en manidos tropos del género plagado de personajes y lugares bastantes  estereotípicos, por otra parte tampoco acaba de funcionar en el presente de una acción ubicado en el año 2000 durante el interrogatorio, a parte de la buena labor interpretativa de Judi Dench, algo con lo que ya contábamos de antemano, este arco argumental deviene como meramente transitorio, de alguna manera elíptico, lejos de desvelar claves de la trama juega en todo momento al despiste pero no de manera intencionada ni como objetivo principal sino más bien como una simple línea distanciada a modo de receso de lo que en teoría importa, hay un tercer acto empero que se vislumbra algo más interesante en lo concerniente a lo que es su supuesta tesis, aquella en donde asistimos al dilema moral de la protagonista principal a la hora de intentar racionalizar una traición a su propio país, lástima que este último apartado sea tan escueto como anecdótico en su desarrollo quedando uno con la sensación de estar ante una película de bonita ambientación que no termina de saber a ciencia cierta qué historia nos quiere acabar de contar.

Valoración 0/5: 2