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Después de clausurar el pasado año la sección Horizonte Latinos del Festival de San Sebastián y su buena acogida tras paso por certámenes tales como Venecia, Toronto o Chicago entre otros nos llega un primer tráiler, que podéis ver a final de página junto a su póster oficial, del drama con ligeros ribetes fantástico titulado La llorona. Tras las cámaras nos encontramos con Jayro Bustamante que ya había incidido en estigmas sociales varios con sus anteriores Ixcanul (2015) y Temblores (2019). La llorona tendrá un estreno comercial en España de la mano de Atera Films previsto para el próximo 13 de noviembre.
En La llorona vemos como con las palabras «si lloras, te mato» resonando aún en sus oídos, Alma y sus hijos son asesinados en el conflicto armado de Guatemala. Treinta años después, se abre una causa penal contra Enrique, un general retirado que estuvo al frente del genocidio. Pero el juicio es declarado nulo y él es absuelto, y el espíritu de La Llorona se libera para vagar por el mundo como un alma perdida entre los vivos. Por las noches, Enrique comienza a escucharla llorar. Su mujer y su hija creen que está sufriendo accesos de demencia relacionados con el Alzheimer. Ninguno de los tres sospecha que su nueva ama de llaves, Alma, planea infligir venganza para enmendar lo que para ella fue un juicio injusto.
La película con guion del propio Jayro Bustamante está protagonizada por María Mercedes Coroy, Sabrina De La Hoz, Julio Diaz, Juan Pablo Olyslager, Ayla-Elea Hurtado, María Telón y Margarita Kénefic.
Ásperas opresiones religiosas y complejidades emocionales de una adolescente
La inclusión de varias películas seleccionadas en Cannes que este año por la cancelación del certamen galo estuvieron presentes en la sección oficial a concurso de San Sebastián motivo un obligado cambio para bien en lo concerniente a la calidad global de los trabajos presentados al mismo tiempo que una reconfiguración de estilos en cuanto a la autoría de los films que compitieron este año por la Concha de Oro, en tal sentido Beginning la opera prima de la georgiana Dea Kulumbegashvili, ya auspiciada pocos días antes de dar inicio el certamen por el premio de la crítica en el festival de Toronto, fue la indiscutible ganadora de un Zinemaldia que hacía tiempo que no mostraba una semejante unanimidad en lo referido a su palmarés (mejor película, dirección, actriz y guion). Beginning nos sitúa en un tranquilo pueblo de provincias, una comunidad de Testigos de Jehová es atacada por un grupo extremista. En pleno conflicto, el mundo de Yana, la esposa del líder de la comunidad, se desmorona lentamente. La insatisfacción interior de Yana crece mientras lucha por encontrar sentido a sus deseos.
Lo primero que sorprende de Beginning, trabajo en el que queda muy claro su condición de film cuyos atributos serán bastante más apreciados dentro del propio ecosistema de festivales de cine que en su futuro estreno comercial, es su condición de ópera prima dada la firmeza que atesora tanto en lo referido a una solida narrativa, que transita a medio camino entre el retrato realista social provisto de una parábola religiosa de tintes alucinatorios, como en lo concerniente a su virtuosismo visual. Un relato elaborado en función de un apabullante número de ideas que cuestionan principalmente las normas de una sociedad expuestas en la historia a través de una insatisfacción que deriva en asfixia por parte de una mujer (extraordinaria interpretación por parte de Ia Sukhitashvili) con respecto a un entorno personal en el que esta y se siente atrapada, este es presentado en la película a modo de un amplio catálogo de males sociales en donde los roles de género están demasiado definidos para mal como por ejemplo la religión como ente represor en donde impera por encima de todo la intolerancia, el abuso sistemático de los estamentos de poder o toxicas relaciones matrimoniales. Posiblemente y dejando de lado otras cuestiones la gran virtud de una película de las características de Beginning es su condición de film que está retando al espectador de forma continua en base a otorgar el siempre agradecido debate posterior, lo hace no solo en lo referido a ese discurso que indaga en esa mirada desencantada con respecto a una sociedad de índole patriarcal, que en su conclusión se saldará con una respuesta por parte de la protagonista situada a medio camino entre el trazo fantástico y alegórico expuesto a través de fuerzas casi telúricas, sino también en base a su cuidada estética, por momentos de una belleza plástica incuestionable pero también de una consiente y nada disimulada lentitud en base a numerosos planos contenidos. Beginning termina por enarbolar el concepto de la denuncia social acerca de la situación de una gran mayoría de mujeres naturales de la Georgia rural, en donde lo más importante de todo el concepto posiblemente sea el hecho de que Dea Kulumbegashvili lo hace a través de una mirada autoral ciertamente fascinante.
No ha sido un año fácil ni tampoco muy agradecido con respecto al cine latinoamericano presente en esta edición de San Sebastián, la cinta argentina Nosotros nunca moriremos al igual que lo hizo en la pasada edición Vendrá la muerte y tendrá tus ojos de José Luis Torres Leiva vino a representar ese tipo de cine extremadamente intimista proveniente de esas latitudes en donde sus narrativas apenas parece decirnos gran cosa, solo de una forma aparente pues en base a su marcado tono minimalista Eduardo Crespo nos ofrece un sentido y arriesgado relato que gira en torno al sentimiento ocasionado por la pérdida del ser querido. En Nosotros nunca moriremos vemos como Rodrigo y su madre viajan al pueblo donde acaba de morir su hermano mayor. En ese lugar calmo, transitarán los primeros tiempos del duelo. Rodrigo se irá asomando al dolor de los adultos y de manera imperceptible irá dejando la infancia. Su madre intentará revelar los misterios de esa muerte.
Película diáfana en su concepción en base a una historia que da la sensación, al igual que el concepto que solemos tener muchos del duelo, de estar suspendida en el tiempo, ubicado aquí en una especie de flotación de lugares perdidos representados por provincias alejadas de las grandes urbes. En Nosotros nunca moriremos, que vertebra la práctica totalidad de su historia mediante la contención de un estado de ánimo, el de una madre y un hijo expuestos a modo de llanto interior que otorga al relato una continua sensación de melancolía, los conceptos de alguna manera terminaran siendo inversos con respecto a su exposición, o la idea preconcebida que solemos tener de ellos, el tema de la pérdida de un ser cercano desde la mirada del sobreviviente suele ser en la mayoría de los casos campo abonado para el melodrama desaforado de tono grueso, hay ejemplos de sobra de ello, Eduardo Crespo sin embargo partiendo de esa premisa sustituye la contundencia por lo intuido, cosa que es de agradecer por aquello de dar la oportunidad al espectador de poder indagar por tránsitos no muy recorridos. Partiendo de la base de que no es sencillo filmar la tristeza como tal el duelo retratado en la película adquirirá pues connotaciones colindantes con un cierto tono de lirismo a través de ese concepto del dolor llevado desde dentro. Film plagado de sensaciones en apariencia imperceptibles que pese a su indudable modestia conforme avanza se va diversificando genéricamente a modo de road-movie con un ligero acercamiento al fantástico, todo expuesto a través de ese planteamiento que nos indica que lo aparentemente menos aquí significara forzosamente más.
Eliza Hittman ya venía apuntado muy buenas maneras en su anterior Beach Rats, relato de claro calado intimista en donde un joven se tiene que enfrentar ante distintos dilemas a la hora de forjar una personalidad y aceptar sus propios deseos, en este su nuevo trabajo tras las cámaras presentado dentro de la sección Perlas la realizadora vuelve a indagar en universos adolecentes en donde a través de una mirada contemplativa nos muestra las distintas tesituras de índole moral a las que se ha de enfrentar forzosamente una joven chica de diecisiete años que está dispuesta a interrumpir su embarazo. Never Rarely Sometimes Always nos describe a Autumn como una apática y callada adolescente que trabaja como cajera en un supermercado rural de Pennsylvania Viéndose obligada a sobrellevar un embarazo accidental y sin alternativas viables para poder realizar un aborto en su propio estado, ella y su prima Skylar reúnen algo de dinero y se embarcan en un autobús rumbo a Nueva York. Con la dirección de una clínica apuntada en un papel y sin un lugar en el que pasar la noche, las dos chicas se adentran en una ciudad que desconocen.
En Never Rarely Sometimes Always, indiscutiblemente una de las películas indie de este año, se vuelve a recurrir como en muchos de los trabajos vistos en esta edición del Zinemaldia a un tono colindante con la no ficción, este estilo naturalista que deriva en realista puede recordarnos en algo en lo relativo a sus formas y fondo dado el trazo social en el que se mueve al cine de los hermanos Dardenne o al de Ken Loach, sin embargo Eliza Hittman aplica un plus a una mirada que deviene contenida y llena de sutiles detalles en donde vuelve a reincidir en la exploración de conflictos adyacentes en la postpubertad, recurriendo en esta ocasión a aquella observación que no emite, ni siquiera lo intenta, ningún tipo de juicio de valor sobre lo que proyecta teniendo el mérito de saber trasmitir mediante la imagen y las pequeñas ramificaciones desprendidas por ellas, prodigiosa labor fotográfica a cargo de Hélène Louvart, la complejidad moral del asunto, aquí expuesto en base a diversos dilemas que quedan de alguna manera contrarrestados por la cotidianidad y afectos de dos chicas a la hora de reinterpretar de alguna manera y desde la propia necesidad ese concepto popular entendible como pasar un día “alegre” en Nueva York. Serán pues las imágenes, siempre por delante de una narrativa verbal aquí bastante esquemática y provista de diálogos mínimos, en donde se amparan la tesis de este aparente Cinéma Vérité con costuras de road movie, todo mostrado a través de una austeridad formal que anula tanto el tono sensiblero como tremendista tan habitual en este tipo de historias, siendo finalmente empático en referencia a ese concepto de la sororidad que aquí parece obviar o incluso dejar en un segundo plano el embarazo y el aborto como tesis principal del relato a favor de exponer un apoyo mutuo entre dos jóvenes mujeres a la hora de abrirse camino de la manera que sea posible en un ámbito percibido como hostil, quedando como eje central del que parte toda la historia una oscura mirada que proyecta desde la trastienda en relación a las violencias físicas y mentales ejercidas a millones de mujeres en todo el mundo.
Suele ser un denominador común que gran parte del cine actual proveniente de China incida de forma algo repetitiva en problemáticas sociales derivadas de ese milagro o crecimiento económico al que se ha visto sometido el país durante las ultimas décadas, la mayoría de las películas lo hacen a través de una mirada contemplativa y evidentemente critica con respecto a esa especie de irremediable metamorfosis social al que se ven abocados personajes y territorios, en cierta manera el segundo trabajo tras las cámaras del realizador Zhou Ziyang transita por recovecos parecidos en donde se incide en la globalización antes comentada a modo de ente distorsionador en las personas, en Wuhai vemos como Yang Hua y Miao Wei forman una pareja felizmente casada que vive en Wuhai, una pequeña ciudad rodeada por un asombroso paisaje desértico en Mongolia Interior. Sin embargo, a Yang Hua, el marido, le incomodan las diferencias de nivel económico entre su familia y la de su mujer. Se asocia con su amigo Luo Yu en un negocio de préstamos comerciales, pero desafortunadamente fracasa y termina ahogado en deudas. Un día, la familia, los amigos, los acreedores y deudores de Yang Hua llegan uno tras otro, privándole de su última pizca de dignidad.
En Wuhai todo parece girar en lo relativo a una angustia provocada por lo material, el relato no deja de ser una carrera contrarreloj con visos ya desde sus inicio a encontrarnos con una conclusión poco halagüeña para con sus protagonistas, un matrimonio cada vez más alejado de lo que cada conyugue entiende como bienestar social y emocional mostrado de forma reiterativa a través de coléricas discusiones entre ambos filmadas en base a largos planos secuencias. Si el Harvey Keitel de Bad Lieutenant o más recientemente el Adam Sandler de la notable Uncut Gems se movían a través de una creciente desesperación por terrenos transversales a causa de la adicción en el film de Zhou Ziyang, una historia básicamente de estafadores y deudores, somos testigos de como un exacerbado capitalismo propiciado por ese falso nuevo liberalismo aboca a sus personajes a abandonar una vida en parte rutinaria pero segura por otra que promete castillos de aire. Wuhai sin embargo pese a ciertas texturas de thriller se acaba convirtiéndose en un drama moral provisto de metáforas poco matizadas en lo relacionado a un entorno en donde el desarrollo económico ha dañado irremediablemente y de forma muy severa a un colectivo de personas, una desazón mostrado de forma alegórica a través de ese parque de dinosaurios de cartón piedra por el que se mueven los personajes, metáfora poco sutil con respecto a condenar de forma irremediable a sus protagonistas a una inminente extinción.
El debut en la dirección del suizo Christian Johannes volvió a poner sobre la palestra unas de los temáticas más recurrentes vistas estos últimos año dentro de la sección New Directors como es el de la inmigración enfocado en esta ocasión desde el prisma de una clase acomodada en donde las desigualdades e injusticias varias hacia el desfavorecido parecen estar ubicadas a través de una trastienda semioculta. Spagat nos ubica en el invierno en una zona rural de Suiza. Marina, una profesora de cuarenta y tantos años, lleva una vida tranquila con su marido y su hija. Pero las apariencias engañan; tiene una aventura secreta con Artem, el padre de una de sus alumnas, Ulyana. Aunque tanto Artem como su hija han vivido en las afueras de esta pequeña ciudad durante años, ninguno de los dos tiene permiso de residencia. Su secreto queda al descubierto el día que Ulyana es arrestada por robar. El incidente, relativamente menor, tiene consecuencias de gran alcance; no sólo se derrumban las vidas de Artem y Ulyana, sino que también se revela la implicación de Marina en toda la situación. Dividida entre la mentira, la lealtad y la pasión, la profesora decide que debe dar un paso radical.
Existe un juego de espejos bastante interesante en Spagat en relación a como diferentes personas, de extractos sociales antagónicos, han de lidiar con secretos y como estos comprometen y los direccionan a tomar una decisión que puede considerarse como ética o todo lo contrario. Un drama social que supuestamente no busca convencer de nada al espectador, sin embargo su aparente ambigüedad puede resultar incluso contradictoria a la hora de ser interpretada a través de perspectivas algo difusas en relación a un mismo problema, ambas miradas, la de Marina y la de la joven Ulyana, serán percibidas en la historia como interesadas para su propio beneficio. El film de Christian Johannes parece nacer de la obligatoriedad de situarnos en el lugar de ambos personajes, dándonos la libertad para la posterior reflexión a la hora de posicionarnos en uno u otro sentido, al final la sensación que deja será la de juzgar más un entorno global que ya conocemos de sobras que las acciones de unos individuos aquí retratados de una forma muy ambivalente, todo ello mostrado en base a una ubicación cuyas bambalinas son radiografiadas a través de una sociedad supuestamente perfecta que sin embargo no parece librarse de un mal entendido en la película como endémico.
La historia nos traslada a la Barcelona de principios del siglo XX a modo de fiel reflejo de la complicada convivencia de dos tipos de ciudades, una burguesa y modernista, la otra sórdida y sucia. La desaparición de la pequeña Teresa Guitart, hija de una rica familia, conmociona al país y la policía tiene pronto una sospechosa: Enriqueta Martí, conocida como ‘La Vampira del Raval’. El periodista Sebastià Comas se adentrará en el laberinto de calles, burdeles y secretos del barrio del Raval, donde sabe que encontrará la verdad sobre las desapariciones y asesinatos macabros de niños de los que se acusa a la Vampira. Pronto descubrirá́ que allí se esconde una élite dispuesta a ocultar sus vicios a cualquier precio.
Resulta algo complicado, posiblemente debido a la mera empatía de un servidor hacia sus responsables, sacar a la palestra las carencias de una película como La vampira de Barcelona, un producto ciertamente esforzado a la hora de intentar transitar por recovecos poco dados a la convencionalidad, sin embargo el elevar un producto autóctono por encima de sus posibilidades no deja de ser un arma de doble filo con respecto a cierta objetividad, y más dentro de ese contradictorio ecosistema de festivales de cine como pocos días antes se pudo comprobar en San Sebastián con el Akelarre de Pablo Agüero, a tal respecto y centrándonos en La vampira de Barcelona el problema viene dado en la medida de que dicho esfuerzo, loable a todas luces, no termina por justificar una propuesta que termina siendo errática especialmente en lo concerniente a su narrativa. Hasta cierto punto que su director Lluís Danés provenga del ámbito teatral y televisivo no ha de ser algo negativo de serie a no ser que el film sea esclavo de ese anterior bagaje estético y visual, en tal sentido este true crime de principios de siglo peca tanto de una excesiva teatralidad escénica empeñada en mostrarnos una atmosfera laberíntica que termina por agotar al espectador como de una estética por momentos muy caprichosa, a tal respecto poco favor se hace a la película si en función de su supuesto barroquismo o expresionismo se citen de forma repetida a nombres como Fritz Lang o Robert Wiene por mucho que El gabinete del Doctor Caligari sea el leit motiv de esta edición y pueda existir una supuesta sinergia en tal sentido.
En La vampira de Barcelona seguramente lo más cercano que encontremos al concepto fantástico radique en su aproximación a ciertas texturas de cuento gótico, en tal sentido el relato expuesto a modo de fábula tremebunda se moverá a través de narrativas detectivescas direccionadas hacia un tono que nos recuerda inevitablemente al From Hell de los hermanos Hughes, se obvia el trazo grotesco del asunto, en cierta manera se desmitifica a favor de hacer hincapié en el sensacionalismo mediático de la época y en el abuso de poder de las clases privilegiadas a través de una historia que decide matar al monstruo a la hora de señalar al marionetista oculto en la trastienda. Quién sabe si dentro de unos años, ojala sea así, un producto de las características de La vampira de Barcelona sea reivindicado en función de su condición de rara avis, de producto atípico, lo que queda claro es que a día de hoy el film de Lluís Danés tendrá un aparatoso acomodo lejos de esa inestable burbuja distorsionadora de los festivales de cine.
Valoración 0/5: 2
Mandibules
Mandibules nos cuenta como dos amigos no muy inteligentes encuentran de forma casual una mosca gigante viva atrapada dentro de un coche, ambos deciden entrenarla para poder ganar dinero con ella.
Suele ser norma casi habitual el haber una o dos películas que de una forma u otra marcan la edición de un festival de cine, si se trata de un certamen de un claro calado popular como resulta ser el de Sitges dicha sensación se verá acrecentada a la hora de recordar que film quedo en cierta manera en el subconsciente de los asistentes al evento, en este Sitges pandémico aparte de la gran triunfadora como fue el Possessor Uncut de Brandon Cronenberg el último trabajo tras las cámaras de Quentin Dupieux titulado Mandibules fue posiblemente la película que logro una conexión más notoria en relación con ese particular ecosistema popular del certamen, de hecho Quentin Dupieux podría considerarse como una especie de hijo prodigo del festival pues si no me falla la memoria desde su puesta de largo en 2010 con Rubber todos sus largometrajes han estado presentes en Sitges.
Mandibules fue de largo la mejor comedia vista en este Sitges 2020, tras su visionado y en cierta manera refrendando la sensación obtenida ya en sus últimas películas a un servidor le vino a la cabeza la posibilidad de que si dentro de cuarenta años los festivales de cine siguen existiendo y se le dedica una retrospectiva a Quentin Dupieux quedara de manifiesto la total coherencia de una obra importando bastante poco el anecdotario absurdo del que parten la mayoría de sus premisas, el absurdo pese a ser una marca registrada de la casa no deja de ser una excusa a la hora de plantearnos sencillas cuestiones de nuestro día a día, si en su anterior Le Daim todo transcurría en base a la reafirmación de la individualidad como soporte vital de la existencia en Mandibules todo parece desarrollarse en lo relativo al compromiso adyacente en la amistad. Pese a que posiblemente estemos ante el trabajo más accesible de su autor de cara a un público digamos más receptivo a la marcianada Mandibules sigue a pies puntillas un imaginario percibido como propio, escueta duración incluida, un film nuevamente tan anárquico como suicida a cargo de alguien que desde un principio decidió estar dispuesto a romper con todas las reglas posibles, posicionamiento expuesto en esta ocasión en la medida de apropiarse y reconfigurar del concepto de las buddy movies a modo de festín humorístico en donde veremos como dos amigos de escasa inteligencia se empeñan en amaestrar a una mosca gigante a la hora de obtener beneficios económicas, el milagro viene dado en que al final el calado surrealista y algo grotesco del relato termina siendo plenamente coherente a un universo muy particular y reconocible, un tono convertido ya a estas alturas en un muy agraciado subgénero propio.
Valoración 0/5: 3’5
Kubrick by Kubrick
El legado del mítico director Stanley Kubrick en el cine no se puede medir. Era un gigante en su campo, sus grandes películas son obras de arte, y su trabajo es estudiado por estudiantes y maestros por igual, todos buscando respuestas que, como es sabido, su creador era muy reticente a dar. Si bien es uno de los cineastas más analizados que jamás hayan existido, la oportunidad de escuchar las propias palabras de Kubrick, un hombre muy reclusivo y que apenas dio entrevistas, era una rareza hasta ahora. Desvelando nuevas grabaciones exclusivas de entrevistas detalladas con el director en las que éste reflexiona sobre su filosofía de vida, el documentalista Gregory Monro teje un tapiz de material de archivo con el ritmo y el cuidado de un historiador consumado que disfruta de sus descubrimientos.
En estos últimos años es tarea difícil no encontrar un resquicio dentro del festival de Sitges en donde de una manera u otra no aparezca en algunos de los apartados del certamen representada la figura de Stanley Kubrick, ya sea a través del simple aniversario con respecto a algunas sus películas utilizadas a modo de leitmotiv o bien algún trabajo colindante que indague de alguna forma en la carrera del mítico realizador, a tal respecto Kubrick by Kubrick de Gregory Monro pertenece evidentemente a este segundo apartado teniendo Sitges 2020 su pequeña y habitual ración de pleitesía hacia el responsable de 2001. A estas alturas y 21 años después de su muerte no es sencillo aportar algo que resulte nuevo, o novedoso en el peor de los casos, en lo concerniente al estudio de una de las trayectorias más analizadas en la historia del cine, de la misma manera también resulta algo complicado que cualquier material adyacente al artista y su obra careza de algún tipo de interés independientemente del enfoque utilizado para la ocasión. Kubrick by Kubrick, que se aparta del tributo entendido como tal, se sitúa a medio camino de ambas aseveraciones, no es, ni lo pretende ser, un documental o estudio completo pero si completista en lo referente a estar ante un trabajo vertebrado en base a las entrevistas en formato audio que a Stanley Kubrick le hizo el crítico francés Michel Ciment. De todos es sabido la reticencia a conceder entrevistas del autor, razón de más para apreciar en su justa medida estos pequeños apéndices que arrojan algo de luz a aspectos tales como la importancia de la labor fotográfica a la hora de hacer cine o reflexiones que aunque incompletas, recordemos que estamos ante un documental de naturaleza casi episódica, nos acerca un poco más al proceso creativo de una genialidad que en según qué aspectos nos sigue aun pareciendo insondable.
Valoración 0/5: 3
Spaceship Earth
En 1991, un grupo de visionarios contraculturales construyó una enorme réplica del ecosistema terrario llamado «Biosphere 2». Cuando ocho científicos se encerraron dentro de él para vivir allí, se enfrentaron a diversas calamidades ecológicas, así como a acusaciones de tratarse de una secta. Su épica aventura es tanto una advertencia como un testamento sobre el poder de pequeños grupos de personas de «reimaginar» el mundo.
Dentro de la sección Documenta, convertida últimamente en una especie de cajón de sastre genérico que engloba un sinfín de temáticas a cual más diversa, se presentó la interesante Spaceship Earth, dirigida por Matt Wolf, el documental parte de un generoso archivo de imágenes nunca vistas antes del interior de la llamada Biosphere 2, un proyecto de investigación de ciencia de sistemas con sede en el estado de Arizona que recreó los climas dominantes de la tierra en una escala en miniatura incluyendo una selva tropical, un desierto, llanuras diversas y una suerte de pequeño océano con arrecifes, todo ello provisto de diversos animales, aves e insectos para en teoría mantener una vida auto sostenible sin ningún tipo de injerencias provenientes del exterior, la energía solar y el gas natural proporcionaron la energía suficiente para todo ello. Financiado por el multimillonario Ed Bass y supervisado por el ecologista e ingeniero John P. Allen, el proyecto era esencialmente una especie de Arca de Noé terrestre, destinada a ayudar a los humanos a entender los beneficios de su propia ecología orgánica mientras probaban al mismo tiempo una versión artificial que podría usarse a modo de colonias para futuras colonizaciones espaciales.
Spaceship Earth se sitúa a medio camino entre el relato científico y la trayectoria de un grupo de emprendedores a través de un relato que va, o al menos lo intentar, ir más allá de la simple premisa del encierro de un grupo de científicos, en realidad podemos percibir como la síntesis del documental versa en torno a la dificultad de quien innova y explora terminando siendo un trabajo tan pulcro en relación a su labor didáctica como algo impersonal y escueto a la hora de poder abordar desde varias perspectivas tanto la controversia con la que se dio por concluido el proyecto como el intentar arrojar algo de luz sobre un personaje tan hermético y en parte tan contradictorio como resulto ser John P. Allen.
Valoración 0/5: 2’5
Save Yourselves!
En Save Yourselves! vemos como una joven pareja de Brooklyn decide mudarse al norte del estado para intentar desconectar de sus teléfonos móviles y reconectar con ellos mismos. Alejados de los medios de comunicación, desconocen la noticia de que el mundo está recibiendo una invasión alienígena. A medida que se van sucediendo extraños acontecimientos, la pareja deberá encontrar un camino de vuelta a la civilización, o lo que queda de ella.
El segundo trabajo tras las cámaras del dueto compuesto por Alex Huston Fischer y Rachel Wolther fue de forma algo accidentada e inesperada protagonista de esta edición del festival al poco de comenzar al ser apartada de la sección oficial a concurso por parte de la organización al estar ya disponible a través de una plataforma digital televisiva de nuestro país, al parecer incluso un festival como el de Sitges, con cerca de cuarenta películas a competición, muchas de ellas disponibles a través de la descarga ilegal, tiene que regirse por una serie de normas, problemáticas de selección aparte Save Yourselves! se pudo ver como mal menor a modo de sesión especial. Con un planteamiento inicial que transita a modo de comedia alienígena de tono millennial el film de Alex Huston Fischer y Rachel Wolther utiliza la escusa fantástica a la hora de ofrecernos una suerte de sátira en donde se intenta exponer mediante un tono liviano la sensibilidad e indecisiones varias de toda una generación de treintañeros en base a la repetición sistemática de una serie de clichés de claro índole hypter muy habitual en estos últimos años en algunos productos colindantes con la ciencia-ficción low cost proveniente del cine independiente norteamericano, en tal sentidos los mensajes que lanza la película resultan ser tan perceptibles con respecto a sus intenciones como difusos en lo concerniente a una mirada que no termina por decantarse ni por el lado amable de la comedia ni por el tono acido referido a esas supuestas dinámicas sociales de características toxicas para con los protagonistas. Posiblemente el problema que un servidor tuvo con esta película viene en la medida de algo tan sencillo como enfrentarme a un relato en donde me resulta primordial el poder llegar a empatizar con los personajes para que de alguna manera seguirles el juego, algo que en realidad dada la repetitiva impostura de calado mumblecore de sus protagonista resulto llegar a ser todo lo contrario.
Ya no solo es una de las primeras películas rodadas en los Estados Unidos tras la aparición de la crisis del Covid-19 sino también de las que trata dicha problemática adelantándose eso sí cuatro años a la actualidad, en Songbird, thriller pandémico cuyo primer tráiler de la mano de STXfilms acaba de ver la luz y podéis ver a final de página junto a su poster oficial, nos encontramos con Michael Bay en la producción estando dirigida por el últimamente algo olvidado realizador británico Adam Mason responsable entre otros de títulos como Broken 2006, The Devil’s Chair 2007 o Blood River 2009. Songbird aún sin fecha de estreno anunciada llegará a las salas comerciales de España de la mano de Diamond Films.
Songbird nos sitúa en el año 2024. Han pasado dos años desde que una pandemia mundial asoló el mundo. El virus COVID23 ha sufrido una nueva y peligrosa mutación con un 50% de mortalidad que obligó a los Gobiernos a ordenar un nuevo confinamiento mundial. Nico es un repartidor que ha desarrollado una poco común inmunidad al virus, lo que le permite seguir trabajando. Nico quiere estar junto a su novia Sara, pero para ello deberá superar la ley marcial y enfrentarse a gente peligrosa, poderosa y muy desesperada.
La película con guion del propio Adam Mason junto a Simon Boyes está protagonizada por K.J. Apa, Sofia Carson, Demi Moore, Bradley Whitford, Craig Robinson, Jenna Ortega, Paul Walter Hauser, Alexandra Daddario, Peter Stormare, Lia McHugh, Michole Briana White, Jamie McBride, Carol Abney, Tim Mikulecky, Ethan Josh Lee, Joost Janssen, Ben Scott y Jesse Gabbard.
De huidas nómadas a inmersiones emocionales en la no ficción
En una edición algo complicada con respecto a intentar ubicar las películas españolas dentro de la sección oficial a concurso la indagación de Antonio Méndez Esparza a través de la no ficción en el día a día de un tribunal de familia ubicado en Tallahasee EEUU fue de alguna manera una especie de soplo de aire renovado no tanto en lo referido a la exposición de esas carencias y problemáticas de índole social tan presentes en el certamen como en el dispositivo formal utilizado para ello. En Courtroom 3H vemos como el Tribunal de Familia Unificado de Tallahasee (Florida) es un juzgado especializado en casos en los que hay menores implicados, la justicia de familia. Es una corte única en EEUU que se ocupa de asuntos relativos a padres e hijos. Las familias entran en esta corte cuando han sido acusadas de abuso, abandono o negligencia con los menores. El objetivo de este juzgado declarado por la Ley es reunificar a las familias lo antes posible y del modo más seguro. La cinta se inspira en las palabras de James Baldwin: «Si uno realmente desea saber cómo se administra la justicia en un país, se acerca al desprotegido y escucha su testimonio«.
Tampoco es que el modo en que explica su tesis fílmica Antonio Méndez Esparza sea algo muy novedoso a estas alturas, más bien todo lo contrario, el dispositivo ya se inventó hace tiempo, a bote pronto a un servidor le vine a la cabeza por poner un ejemplo la francesa 12 jours de Raymond Depardon también presente en San Sebastián hace unos años dentro de la sección Zabaltegi-Tabakalera , las maneras venían a ser casi idénticas salvo que en esta ocasión el tribunal de menores pasaba a ser una audiencia, también judicial, en donde doctores y letrados determinaban el confinamiento o la salida al exterior de pacientes ingresados con problemas psiquiátricos, al igual que en Courtroom 3H la mirada neutra de todo este proceso de enjuiciamiento termina siendo de talante demoledor tanto en lo referente a familias irremediablemente desestructuradas, juzgadas aquí a través de la mirada de un inusual juez que atesora buenas maneras y palabras, como a personas que difícilmente volverán a integrarse a la sociedad debido a sus serios problemas mentales. Courtroom 3H situada a medio camino entre intenciones estéticas rígidas y ambivalencias morales en parte nace de la necesidad de su director de expandir esa mirada al sistema judicial norteamericano ya intuido levemente en su anterior La vida y nada más. Posiblemente la virtud más notoria de este árido documental venga dado en la medida de convertir de alguna manera al espectador en alguien que de forma consciente o no juzga a personas y situaciones delicadas, una mirada que en esta ocasión parece estar más direccionada a la observación de una complejidad existente en la jurisprudencia que en el propio relato personal del encausado, aquí ubicado en un contexto aparentemente hostil.
Últimamente las cuotas genéricas a las que un festival de cine parece auto obligarse a programar darían para un buen debate en lo concerniente a su real necesidad o a la falta de ella, Supernova, segundo trabajo tras las cámaras del también actor Harry Macqueen tras su opera prima Hinterland (2014) vendría a integrar esa parcela de cine buenista últimamente bastante habitual en San Sebastián que conjuga su total tesis principal en recorrer lugares comunes dejando todo las demás cuestiones en manos de la labor interpretativa de sus protagonista. Supernova nos presenta a Sam y Tusker, pareja desde hace 20 años que viajan a través de Inglaterra en su vieja furgoneta visitando a amigos, familiares y lugares de su pasado. Desde que a Tusker hace dos años le diagnosticaran alzheimer en su fase temprana, el tiempo que pasan juntos es lo más importante que tienen.
Dicha aseveración arriba comentada tampoco significa que obligatoriamente el producto pese a una naturaleza ya percibida de antemano sea considerado como algo negativo de fábrica, en cierta manera Supernova es ese tipo de cine consiente de sus propias posibilidades en donde tiene muy claro ofrecer exactamente todo lo que promete, su supuesta valía vendrá dada en la medida de contar con dos actores competentes como son Colin Firth y Stanley Tucci a la hora de escenificar un tipo de drama con ciertas texturas de cine clásico expuesta a modo de road movie de carácter introspectivo, aquel que intenta reestructurar una relación en base a su inminente final intentando al mismo tiempo evitar la floritura sentimental en lo concerniente a lo espinoso del tema, a tal respecto una película vista el pasado año en San Sebastián transitaba por idéntica premisa pero desde una mirada y tono totalmente diferente como era la notable Vendrá la muerte y tendrá tus ojos de José Luis Torres Leiva, en cierta manera Supernova pese a una notoria sensación de déjà vu logra parcialmente salir airosa del envite en gran medida por lo antes comentado de su labor interpretativa, algo que por poner un solo ejemplo entre otros muchos no lo conseguía aquel despropósito también presente en San Sebastián hace años titulado Freeheld perteneciente a esa cuota festivalera antes comentada, la película de Harry Macqueen sin llegar a esos límites de desidia sin embargo tiene serios problemas a la hora de intentar disimular su condición de producto terapéutico de multisala de tono tan heterodoxo como comercial utilizando este último adjetivo de forma algo peyorativa.
Dentro del riesgo siempre asumido en la sección Zabaltegi-Tabakalera la opera prima de la realizadora Catarina Vasconcelos tuvo un lugar destacado dentro de las películas vistas este año en dicho apartado, un interesante film de claras texturas experimentales en donde se nos expone un peculiar relato de tintes autobiográficos. En A Metamorfose dos Pássaros Beatriz y Henrique se conocen, se enamoran y se casan cuando ella tiene 21 años. Henrique es un oficial de la marina y se embarca en el mar durante una temporada. Beatriz queda a cargo de sus seis hijos en casa. Un día muere de forma totalmente inesperada. Su hijo mayor es Jacinto, que desde la infancia ha soñado con convertirse en un pájaro. Jacinto es el padre de la directora Catarina Vasconcelos, cuya madre también falleció cuando ella tenía 17 años. Tras su muerte, Catarina empezó a trabajar en un proyecto llamado «La metamorfosis de los pájaros«.
A Metamorfose dos Pássaros nos cuenta en base a un diario personal la reconstrucción de la historia de una familia por senderos pocos dados a la convencionalidad, será a través de un formato situado a medio camino entre una ligera ficción y el documental en donde la realizador de origen portugués nos muestre a través de una trabajada composición visual diferentes estados de emoción en base a los recuerdos de una existencia pretérita compuesta por tres generaciones. La función principal de este meritorio relato será el concerniente a las formas utilizadas para dicha aproximación en relación a las anchuras del melodrama familiar utilizado aquí como género de características mutantes que estarán de alguna manera en continuo movimiento. Partiendo de un interés por la figura de su abuela como eje familiar principal y dividido en dos partes bien diferenciadas el relato profundiza en el duelo de la propia autora en base a un supuesto ensayo intimo sobre la relación de la cineasta con su padre tras la muerte de su madre. El tema de familias en donde la huella de la perdida vertebran el relato estará presente a lo largo de todo el metraje teniendo el añadido de incorporar interesantes imágenes de archivo de la memoria cultural portuguesa expuesto en forma de un atractivo caleidoscópico que explora y unifica legados sociales y familiares a través de un tono casi espiritual.
Un tema bastante recurrente en la operas primas que normalmente suelen poblar un apartado del certamen tan interesante como es Nuev@s Director@s es la mirada del infante, el primer trabajo tras las cámaras del realizador ruso Grigory Kolomytsev tras estar presente en San Sebastián hace un par de años con su cortometraje I’m Staying gira básicamente en torno a dicho concepto en donde afortunadamente no se recurre a tópicos tan manidos como el coming of age adolecente, termino aquí si acaso utilizado de forma algo involutiva. Chupacabra sigue a Andrey, de nueve años que vive en las afueras de un pueblecito cerca del mar. Su madre quiere llevarle a un orfanato. A Andrey le aterra esa posibilidad porque sabe que su vida cambiará drásticamente. Un día de tormenta encuentra un perro en la playa y decide que es la criatura mística conocida como Chupacabra, un vampiro cabra que obrará el milagro.
En Chupacabra todo se supedita a las percepciones de un universo infantil partiendo de contextos inhóspitos, tanto a un nivel escénico, un pueblo costero en donde parece que sus pocos habitantes dan la sensación de haber sido abandonados a su suerte, como familiar, ausencia paterna y una madre que se ve incapacitada para poder seguir criando a su hijo con la amenaza intuida por el menor de acabar en un internado, los mimbres en un principio son tan ortodoxos como reconocibles en este tipo de películas, sin embargo habrá un nuevo arco dramático que hará que la propuesta atesore algunos momentos interesantes, serán aquellos en donde el personaje principal reinterprete de alguna manera la cruda realidad a la que está sometido en base a diversas mitologías colindantes con el relato fantástico, en esta ocasión no tanto usado como un consabido recurso evasivo ante las adversidades sino más bien expuesto a modo de visión de diversos paralelismos en base a simbologías poco dadas en el relato a ser interpretadas en lo relacionado a un futuro poco esperanzador.
Fue indiscutiblemente uno de platos fuertes de esta edición del festival de San Sebastián, la realizadora norteamericana de origen chino Chloé Zhao traía bajo el brazo el reciente y merecido León de Oro de Venecia atesorando antes y después una cierta sensación entre los asistentes de estar ante la consagración de una trayectoria tan breve como interesante como lo demuestra sus dos notables anteriores trabajos Songs My Brothers Taught Me y The Rider, en Nomadland vemos como una mujer, después de perderlo todo durante la recesión, se embarca en un viaje hacia el Oeste americano viviendo como una nómada en una caravana. Tras el colapso económico que afectó también a su ciudad en la zona rural de Nevada, Fern toma su camioneta y se pone en camino para explorar una vida fuera de la sociedad convencional como nómada moderna.
Nomadland, curiosamente junto a otro film dirigido por una mujer como es la espléndida First Cow de Kelly Reichardt, se sitúa por méritos propios en la cima del mejor cine visto por un servidor en este atípico año 2020, Chloé Zhao, que da la sensación de pertenecer a esa clase de autores de naturaleza casi extinta que suelen retratan y reinterpretar sistemáticamente mediante la imagen primaria un género como es el western a la hora de contarnos una historia contemporánea, vuelve a adentrarse en la cultura norteamericana adaptando de forma algo libre la novela Nomadland: Surviving America in the Twenty-First Century de la periodista Jessica Bruder, será a través de la unión de un tono contemplativo en lo referente a la exposición de espacios, grandes llanuras prototípicas del oeste semirural americano, y la ficción emotiva de sus personajes a través de ellos. Como en muchas de las películas vistas este año en el Zinemaldia Nomadland colinda en muchos momentos con ese tono documental tan habitual en su autora aquí abordando una nueva realidad social como es aquella en donde un tipo de nueva comunidad itinerante intenta buscar un lugar en el mundo tras verse despojado por la crisis económica que golpeó los Estados Unidos en los años 2007 y 2009 de su hasta entonces estado sedentario, de alguna manera este film, que encumbra de forma definitiva la carrera de Chloé Zhao, trata básicamente de huidas, de viajes a ninguna parte, tanto a un nivel mental como físico, y lo hace a través de una herramienta narrativa tan intrínseco dentro de la cultura yanqui como es la carretera y la vida nómada como solución a la marginalidad en donde el concepto de viaje no ha de significar forzosamente una huida hacia delante sino una especie entrada a un nuevo estatus social con todo lo ello puede conllevar.
Es difícil enjuiciar una película de las características de Nomadland sin dejar de lado la gran labor interpretativa de una portentosa Frances McDormand, su personaje acaba por mimetizarse en todo momento con un entorno retratado a través de un verismo de tono melancólico solo empañado de forma algo puntual por una banda sonora a cargo de Ludovico Einaudi algo intrusiva, poco lastre en definitiva para un relato plagado de matices que nos son perfectamente explicados en base a la enorme emotividad de sus prodigiosos últimos diez minutos, una conclusión perfecta con la que el relato se da por concluido alcanzando un fascinante cenit en eso a veces tan complicado de mostrar como es el simple acto de capturar mediante la observación de ambientes las emociones de unos personajes abocados en esta ocasión a un movimiento percibido como perpetuo.
Un presunto agente secreto dimite de su puesto dispuesto a cambiar de vida. De regreso a casa es narcotizado y despierta en un lugar irreal. Una comunidad en apariencia apacible llamada La Villa pero que esconde un fabuloso aparato represor y de la que no hay escapatoria posible. Una comunidad en la que es despojado de su identidad y en la que sus captores intentarán que confiese las razones de su renuncia.
Esta es la premisa de El Prisionero, una serie mítica estrenada hace más de cincuenta años, la primera serie de culto de la historia de la televisión. Debatida y analizada por fans y académicos desde de su primera emisión, El Prisionero hechizó a creadores de la talla de Alan Moore, JJ Abrams, Joss Whedon y Mark Frost. Antes de Twin Peaks, El show de Truman, Matrix o Perdidos estaba El Prisionero.
El Prisionero fue la primera distopía pop de la historia. El Prisionero inventó la idea de que la televisión podía ser “cine en casa”. El Prisionero se adelantó a su tiempo por su factura técnica y por sus temas: el control y la vigilancia gubernamentales, el poder de los medios, el fracaso de la política, la tecnificación acelerada del mundo y la imposibilidad de la rebelión individual. Todos ellos tan actuales hoy como en el momento de su estreno.
No soy un número es el análisis definitivo y el primero en castellano de esta serie fundacional, hija de los 60 y de la Guerra Fría, repleta de espías, engaños, estupefacientes, psicología bizarra, conspiraciones, superordenadores, rebelión juvenil y colorido desbordante. A través de El Prisionero, No soy un número te embarcará en un viaje vertiginoso por la cultura popular de “la década prodigiosa”, una época idealizada y lejana pero que tanto tiene en común con la nuestra.
Autor: Santi Pagés, Portada: José Mellinas, Editorial: Applehead Team Creaciones, Colección: Zapping Applehead, Páginas: 500
Del 8 al 18 de octubre tuvo lugar la 53 edición del Festival de Sitges en un año que resulto ser diferente con respecto a todas las ediciones anteriores, la excepcionalidad provocada por la crisis del Covid-19 hizo que todas las demás consideraciones o apartados posibles a debatir quedaran de alguna manera supeditado a un segundo orden, en cierto sentido que Sitges se pudiera celebrar, como lo hizo en días anteriores el Festival de San Sebastián o meses atrás el de Málaga no deja de ser un éxito coyuntural ante una situación que en meses anteriores nadie podría haber llegado a prever, la consigna principal vino a ser que la cultura aparte de ser segura no se puede detener, a tal respecto un festival de cine que funciona en gran parte a través de subvenciones y en menos medida de sponsors ha de hacer todo lo posible para no detenerse, el que la rueda se pare en estos momentos dificultaría mucho más un futuro que ya de por si es percibido como incierto dadas las circunstancias. Sitges a duras penas logro superar este difícil envite llegando casi sobre la campana debido a una crisis cambiante, el último fin de semana se tuvieron que suspender por motivo de las nuevas normativas de seguridad la sesiones de madrugada, el cierre del sector de la restauración provocaron que esos tres últimos días de festival fueran más atípicos aún si cabe, casi fantasmagóricos, en un escenario amparado en casi todas sus vertientes de forma bastante habitual por el concepto de lo popular. Evidentemente el Festival se llevó un varapalo económico considerable, la reducción de aforos y la lógica reticencia de una gran parte de público a estar presente en el certamen fueron determinante en tal aspecto, habrá que ver como el festival afronta un futuro que ahora mismo es percibido como lleno de incógnitas, lo que queda claro es que Sitges demostró que actos culturales como los que promueve son posible si las circunstancias lo permiten, a tal respecto las medidas de seguridad se cumplieron a rajatabla y de forma pulcra por parte de organización y público, dichas medidas curiosamente solventaron un mal endémico del festival como son los retrasos en las proyecciones, del mismo modo se ofreció un apéndice de la programación online que sirvió de alguna manera para expandir el concepto del festival lejos de la complicada presencialidad de este año.
A lo largo de la historia si ha habido un género cinematográfico que ha servido como refugio del imaginario colectivo en épocas de grandes crisis sociales o políticas ese ha sido sin lugar a dudas el fantástico, en tal sentido para muchos que pudimos desplazarnos al festival la sensación de que posiblemente este año era el que de alguna manera más sentido tenía estar en un sitio como Sitges cobro una especial relevancia, dicha burbuja que actúa a modo de abstracción para con el espectador tuvo por razones lógicas una cosecha bastante diferente a la de otras ediciones, por razones de fuerza no hubo películas “eventos” ni grandes presencias en la alfombra roja, curiosamente esta coyuntura hizo que Sitges, seguramente de forma involuntaria, volviera un poco a la génesis de lo que era el concepto primigenio del certamen, una selección en donde prima el descubrimiento de la película pequeña proveniente del mercado independiente a través de un cine sin tantas derivas fuera del fantástico, muchas de ellas en cierta manera vinieron vírgenes como solía ocurrir en antaño en Sitges potenciando tal efecto su no recorrido en festivales tales como Tribeca o South by Southwest en donde tenían que estar presentes.
El cine español tuvo una presencia tan escueta como destacada, curiosamente bastante más notoria que en pasadas ediciones, se inauguró con Malnazidos de Javier Ruiz Caldera y Alberto de Toro y películas como Cosmética del enemigo, La vampira de Barcelona, la notable Baby de Juanma Bajo Ulloa, No matarás, el piloto la serie que Álex de la Iglesia ha realizado para HBO 30 monedas o la singular Un efecto óptico de Juan Cavestany proveniente de San Sebastián dieron buena cuenta del actual y algo mermado por las circunstancias estado del género en territorio patrio.
La obligada reducción de programación hizo que secciones con claro marchamo de cajón de sastre como Òrbita fueran suprimidas quedando como columna vertebral del certamen aparte de la Oficial los apartados de Panorama y la siempre interesante Noves Visions. Por último y antes de entrar en material a un servidor no le gustaría dejar de lado una reflexión personal en referencia a la programación de clásicos dentro del Festival, si en la pasada edición fueron las impagables proyecciones de algunas películas de King Hu este año El gabinete del doctor Caligari y sus ramificaciones vertebro tal apartado reforzados tanto en la renovada sección Seven Chances, que dio la oportunidad de ver trabajos restaurados hasta ahora de difícil acceso al público en condiciones aceptables como El huerto del francés, Manos torpes, la fundamental Viy, Spookies o la emotiva proyección en 35 milímetros del À meia-noite levarei sua alma de Zé do Caixao, como en el soporte de publicaciones con dos libros tan interesantes como son el colectivo Sombras de Caligariy la reedición y ampliación del ¡A mordiscos! La increíble historia de Germán Robles, un vampiro español en Méxicodel gran Jesús Palacios, en este sentido nunca me cansare de alabar la labor de los certámenes cinematográficos a la hora de publicar estudios en papel, algo que parece ser cada día mas complicado, como decía hace tiempo Mirito Torreiro lo que queda tangible y de alguna forma palpable de una edición al final serán siempre sus publicaciones, la reflexión viene dada en la medida de como posiblemente Sitges en un futuro cercano se tenga que reinventar de alguna manera por diferentes motivos, buena ocasión pues para al menos incrementar una mirada didáctica hacia audiencias más jóvenes con respecto a la difusión de un cine clásico, en este sentido no basta solo con proyectar hay que poner el foco en ello, publicitarlo con una mayor energía, no sería tarea fácil pero a mi entender si necesaria pues de alguna manera el Festival en base a distintas sinergias por las que se ha dejado llevar ha potenciado en estos últimos años por encima de otras cosas el evento como concepto y la efervescencia de un cine contemporáneo esclavo de modas percibidas como preocupantemente liquidas.
A continuación y como viene siendo norma en estos últimos años a modo de post crónica iremos detallando los cerca de cincuenta títulos vistos este año en Sitges, en algunos de ellos aprovechando su estreno comercial, salida al ámbito doméstico o simplemente debido a la importancia que creemos que poseen nos detendremos más adelante de una manera algo más extensa y minuciosa en la medida de poder analizarlos con una mayor ecuanimidad.
Malnazidos
Durante la Guerra Civil Española, meses de sangrientos combates han dejado tras de sí miles de muertos en las trincheras. Jan Lozano, capitán de la quinta brigada, cae prisionero. La única posibilidad de escapar a la sentencia de muerte es hacer frente a una misión imposible en campo enemigo. Pero un peligro mayor del esperado obligará a los bandos rivales a unirse contra un nuevo y desconocido adversario. Tendrán que dejar de lado el odio mutuo y así evitar convertirse en infectados.
Sitges volvió este año a las inauguraciones patrias tan habituales de antaño con la premier mundial de la película de zombis desarrollada durante la Guerra Civil española Malnazidos, adaptación de la novela de Manuel Martín Ferreras Noche de difuntos del 38 a cargo de Javier Ruiz Caldera y Alberto de Toro, el primero con ya una considerable trayectoria en el ámbito de la comedia con trabajos tan conocidos como Promoción fantasma, Anacleto: Agente secreto o la reciente adaptación a la gran pantalla de Superlópez también presente en Sitges hace un par de años, posiblemente con Malnazidos consiga realizar su trabajo más logrado hasta fecha de hoy, film que funciona a modo de un entretenimiento bastante digno en base a la hibridación de géneros en principio tan antagónicos como pueden ser el bélico y el fantástico añadiendo un tercer componente a la ecuación como es la comedia, a tal respecto no es fácil conseguir un equilibrio de temáticas diversas que no termine por desvariar ante tal amalgama genérica, Malnazidos en parte sale bastante bien parada de tal empresa siendo un disfrutable producto que lejos de intentar inventar nada nuevo rentabiliza al máximo sus recursos a través de una historia que sabe controlar ese tono liviano con apuntes de comedia, bastante más acentuado que en la novela, sin dejar que ello desvirtué el contexto histórico en el que se desarrolla.
Si la premisa de la Guerra civil española aplicada al fantástico servía en El laberinto del Fauno para idear un atractivo imaginario fabulario en Malnazidos su adscripción genérica bebe de texturas que podrían estar perfectamente emparentadas a un EC Comics de características patrias con claras referencias Carpenterianas en muchos de sus personajes sin llegar a recurrir a una reiteración de tópicos y clichés. Por otra parte no deja de ser algo curioso como después de la proyección inaugural de la película una buena parte de la crítica se refirió a ella con cierta acedía al calificarla como un producto tan correcto como inofensivo, algo que da que pensar en cómo la recepción hacia un tipo de cine por parte de un circulo elitista bastante proclive en festivales evoluciona de forma algo preocupante, a tal respecto un servidor tiene muy claro que años atrás y en perspectiva un producto de las características de Malnazidos hubiera sido una perfecta inauguración para un festival como Sitges.
Valoración 0/5: 3
Archenemy
En Archenemy vemos como Max Fist asegura ser un héroe de otra dimensión que cayó por accidente en la Tierra, donde no puede emplear sus poderes, a través de una brecha en el espacio-tiempo. Sólo un adolescente local a quien todos conocen por el sobrenombre de Hamster cree en él. Juntos, tratarán de detener al clan que controla la droga en la ciudad, comandado por un siniestro personaje conocido como con el nombre de El Director.
No deja de ser algo curioso como dentro de ese ecosistema de festivales de género fantástico se tiende últimamente de una forma bastante recurrente a encumbrar de forma precipitada a autores noveles para poco después olvidarlos o lo que es peor defenestrarlos de manera casi instantánea, la voracidad liquida a la hora de enjuiciar una labor sin recurrir a explorar matices diversos que cuestionen aseveraciones poco dadas al debate está a la orden del día, víctima de esta algo adocenada coyuntura actual parece encontrarse un director como Adam Egypt Mortimer su debut en el cine con la muy funcional serie B Some Kind of Hate paso bastante desapercibida, posiblemente de una manera justa, sin embargo fue con esa muy discutible reinterpretación del doble maligno que es Daniel Isn’t Real en donde se labro un más que cuestionable prestigio dentro de un determinado circulo de aficionados al fantástico.
Evidentemente a tal respecto había mucha expectación ante su nuevo trabajo tras las cámaras presentado en el festival como premier mundial, en Archenemy sigue sin moverse del fantástico pero cambiando de registro a la hora de replantear un subgénero, en esta ocasión el de superhéroes, posiblemente la expectación le hizo un flaco favor a un film de texturas muy modestas en lo relativo a sus posibilidades, un relato que aporta interesantes intenciones y apuntes en base a una premisa anclada a través del metalenguaje del comic, especialmente en referencia a ese doble espejo expuesto por una cruda realidad y la fantasía en donde no se sabe a ciencia cierta cuál de las dos es la real, al final la intención quedara muy por encima de unos resultado bastantes precarios, ya no solo a un nivel narrativo sino también el referido a no saber adecuar y mostrar una historia supuestamente ambiciosa un producto muy pobre a un nivel presupuestario como se puede comprobar en el recurso en esos interludios animados de naturaleza arrítmica que potencian aún más si cabe un montaje ya de por sí bastante disperso. La sensación final será la de estar ante una película en donde pese a detectar ciertos conocimientos en la materia por parte de su autor la prometida subversión genérica termina por descubrir de forma involuntaria mil y una carencias a la hora de plasmar en imágenes un ideario que en principio prometía bastante más de lo que da al final. Como apunte anecdótico y en forma casi de consuelo en la parte final del film se nos obsequiara al menos con la presencia de una desbocada villana bajo los rasgos de la actriz Amy Seimetz, un rostro muy recurrente en el actual cine independiente que últimamente ha sido más noticia por sus acusaciones de maltrato hacia su antigua pareja, el realizador Shane Carruth, que por sus trabajos para la gran pantalla.
Valoración 0/5: 1’5
Saint Maud
Maud es una joven enfermera que, tras un oscuro trauma, se vuelve devota de la fe cristiana. Cuando empieza a trabajar cuidando a Amanda, una bailarina jubilada enferma de cáncer, la fe de Maud le inspira una obsesiva convicción de que debe salvar el alma de su paciente de la condena eterna… sea cual sea el coste.
El debut en la dirección de la británica Rose Glass fue uno de los descubrimiento más estimulantes de los vistos en este año Sitges, a tal respecto Saint Maud se beneficia en un primer lugar de un duelo interpretativo, casi a la antigua usanza a modo de una irreductible creencia por parte de una y de escepticismo por la otra, a cargo de las notables Morfydd Clark y Jennifer Ehle a la hora de indagar a continuación de una forma inmersiva y a modo de oscuro laberinto mental mostrado desde la raíz del problema de las severas heridas psicológicas producidas por la religión en una joven enfermera de carácter solitario. El tono expuesto es el de un relato que trascurre dentro de la cabeza de alguien que podría ser perfectamente equiparable a la fundamental Repulsion de Roman Polanski sin embargo la intención de Rose Glass, o al menos eso se detecta, es la de intentar ir algo más allá en la medida de plasmar en base a diversas ambivalencias una deriva mental.
Con claras reminiscencias a los thrillers de terror psicológico y atmosférico realizados en los años 60 y 70 la protagonista de Saint Maud recurre a la devoción mediante la causa del trauma o la culpa de un acto pasado, este es intuido en base a diversos flashbacks en donde una escena sangrienta ubicada en un hospital arrojan indicios de que algo malo le sucedió a la enfermera protagonista pudiendo ser o no responsable de tal acontecimiento, también puede haber una interpretación algo más difusa aunque más generalizada en lo concerniente al dolor y el sacrificio como únicas vías posibles de escape al tedio de la existencia. Llegados al final del descenso mental de este comportamiento autodestructivo que se fundamente a través del dolor y el sacrificio no quedara del todo claro si lo que hemos estado viendo pertenece a un estado extático en donde lo sobrenatural es posible o si todo está en la resquebrajada imaginación de la joven Maud, dicha ambigüedad nunca quedara resuelta por completo aunque si intuida en el terrorífico plano final con el que se da por concluido el relato, dicho posicionamiento puede frustrar a algunos espectadores, sin embargo está claro que Rose Glass sabe exactamente lo que está haciendo a la hora de agregar finas capas de significado a su narrativa. Trabajo modesto tan inteligente como siniestro, Saint Maud termina siendo una inmejorable tarjeta de visita que augura una perspectiva de futuro ciertamente prometedor por parte de Rose Glass.
Valoración 0/5: 3’5
L’état sauvage
1863, dos años después del estallido de la Guerra Civil americana, una pareja francesa y sus tres hijas deciden huir de Mississippi de la mano del mercenario Victor Ludd. Una de las chicas, comenzará a sentir afecto por Ludd, perseguido por su antigua amante.
Un servidor siempre ha sido de la opinión que la inclusión de un western en cualquier tipo de festival de cine tendría que ser motivo de celebración por una simple cuestión de empatía, incluso uno de las características de L’état sauvage en un certamen de género fantástico por mucho que el film de David Perrault pese a estar continuamente jugueteando con códigos diversos tenga bastante poco de fantástico en sí mismo, si acaso un tramo casi al final del relato en donde se práctica vudú que curiosamente resulta ser lo más forzado de toda la historia.
L’état sauvage resulta ser un producto en base a su propuesta estilística tan peculiar como atípico por la forma en que el joven director francés establece una reglas genéricas propias en donde a pesar de respetar en un principio los arquetipos propios del western nos habla, de forma algo difusa, de otras cuestiones tales como la feminidad dentro de un ámbito relacionado básicamente a través de la masculinidad, dicho desarrollo por momentos cercano a un tono novelesco con ciertas texturas góticas se centra en las penurias que ha de afrontar una acomodada familia francesa al final de la Guerra Civil americana, un núcleo familiar en donde la figura del patriarca quedara de forma intencionada rápidamente difuminada del relato pues el principal interés por parte de David Perrault es la de explorar varias vertientes de índole feminista en una película que mira tímidamente a referentes históricos del género y en la que percibimos desde la lejanía retazos de la notable Meek’s Cutoff de Kelly Reichardt, la utilización de la mitología africana en base los ritos de vudú otorgara al relato en su conclusión unas consonancias tan exóticas como singulares a través de una historia que según como se mire funciona a la inversa en relación a los resortes habituales del género, aquí más que a la consabida conquista de un espacio asistimos a una especie de huida vista y expuesta a través de una suerte de emancipación de claro índole femenino.
Valoración 0/5: 2’5
The Dark and the Wicked
Sigue los pasos de dos hermanos que regresan a la granja de su familia para esperar a la inevitable muerte de su padre. Lo que en un principio parece ser un ritual ancestral relacionado con la pérdida y el recuerdo acaba convirtiéndose en algo muy distinto.
Volviendo a hablar del concepto actual de las expectativas en referencia a la fallida Archenemy no deja de ser curioso como también nos solemos posicionar ante la falta de ellas, en ese preciso punto daba la impresión de encontrarse la trayectoria de Bryan Bertino, director que tras darse a conocer en 2008 con la aplaudida The Strangers sus posteriores Mockingbird y The Monster parecían remitirnos a un estancamiento de complicada solución, cuando menos se esperada con The Dark and the Wicked consigue realizar su mejor trabajo hasta día de hoy, un film de estructura bien simple cuya mejor virtud radique posiblemente en salir airosa de mucho de los vicios y estilemas tan mal ejecutados en el fantástico actual.
Suele ser cada vez más frecuente, en Sitges este año ha habido varias de ellas, como muchas películas utilizan de forma poco sutil el fantástico a la hora de explayar en base al aparatoso subrayado un discurso político o social cuando a lo largo de la historia las buenas películas de género han hecho justamente todo lo contrario, insertar la metáfora de forma casi desapercibida en una estructura fantástica que vertebra de principio a fin el relato. En The Dark and the Wicked si se busca la alegoría o la metáfora de forma detenida se encuentra, esta pude ser por ejemplo la pesada carga mental que acarrea la muerte de un ser querido o como el dolor y el trauma de las pérdidas de alguien cercano llevan a los supervivientes a unos territorios de una mayor vulnerabilidad, sin embargo estas cuestiones intuidas no dejan de ser meras excusas, si se me permite la expresión incluso una suerte de McGuffin, lo primordial aquí es mostrar la cercanía de la muerte como desarrollo de un mal endémico, lo que realmente parece importarle a Bryan Bertino es la creación de una atmosfera malsana y en base a ella exponer un simple relato de terror que sin inventar nada nuevo resulta bastante efectivo especialmente en lo referido a una confrontación de ficciones en un principio antagónicas, por un lado el crudo y desalentador realismo en el que parecen moverse sus protagonistas, casi por momentos lindantes con el documental, y por otro ese concepto fantástico del mal sobrenatural como ente generalizado que se expande casi a modo de un virus. The Dark and the Wicked termina siendo un producto solido que tira de manual a través de una escenografía potente a la hora de indagar en eso tan difícil de ver en la actualidad en una pantalla de cine que es el miedo primario a algo que los protagonistas son incapaces de descifrar, aquí afortunadamente expuesto sin ningún tipo de subrayado en lo relativo a una posible explicación que se ha de buscar, o no, si prefiere prescindir de dicho apéndice el espectador.
Manuel H. Martin firma esta película que combina animación, imágenes de archivo y entrevistas a historiadores que abordan esta gran travesía. El proyecto cuenta con el apoyo de V Centenario, Magallanes 500 años Circunnavegación y Marina Portuguesa.
El 17 Festival de Sevilla presentará la película documental animada El viaje más largo, dirigida por Manuel H. Martín, un proyecto cinematográfico que combina escenas de animación con imágenes de archivo, rodaje de escenarios reales y entrevistas para documentar la primera vuelta al mundo realizada por la expedición Magallanes-Elcano entre los años 1519 y 1522.
Desde el presente, el documental busca las claves del pasado y futuro y ofrece un diálogo entre historiadores y científicos para contarnos una historia emocionante: la de la expedición para encontrar nuevas rutas comerciales que, hace 500 años, acabó convirtiéndose en la primera vuelta al mundo.
“Cuando comencé a documentarme sobre aquel viaje, que supuso casi cuatro años de travesía, me di cuenta de que se trataba de una historia compleja, de claroscuros. En aquel relato había, dentro otros detalles, luchas de poder (el mundo estaba repartido entre dos potencias: España y Portugal), intriga (todos querían descubrir la mejor ruta marítima) y estupendos personajes reales cargados de matices. La aventura, que acabó con la vida de Magallanes y llevó a Elcano a completar la primera vuelta al mundo, era un viaje cargado de incertidumbre, un viaje a lo desconocido”, explica el director de la película, Manuel H. Martín.
Uno de los ejemplos más claro del buen nivel visto este año dentro de la sección New Directors fue el debut en la dirección de la joven Suzanne Lindon con Seize printemps, una peculiar coming-of-age que tiene la virtud de contarnos una historia algo manida en el cine de estos últimos años pero expuesta desde una perspectiva tan original como algo alejada de forma consciente de cualquier tipo de incomodidad con respecto a lo que es su argumento. En Seize printemps vemos como Suzanne tiene 16 años, la gente de su edad le aburre. Cada vez que va al instituto pasa por delante de un teatro. Allí conoce a un hombre mayor que ella que se convierte en su obsesión. Poco a poco se conocen y, a pesar de su diferencia de edad, acaban enamorándose. Pero Suzanne siente que puede perder su vida de adolescente aunque le cueste adaptarse a los de su edad.
El concepto del juego amoroso a un nivel casi platónico desde una perspectiva muy interiorizada puede sonar en un principio a muchas otras películas sobre chicas adolescentes enredadas en relaciones supuestamente desacertadas con hombres algo mayores a ellas, lo bueno de este breve (71 minutos de duración) y austero relato viene dado en relación a como Suzanne Lindon, guionista, directora y protagonista del film, nos expone primero una inadaptación, aquella que nos muestra como la joven protagonista se siente extraña en su propia piel y desconectada de sus compañeros y familia para más tarde narrarnos una historia de amor en ciernes en donde da la sensación de estar más preocupada en subrayar su carácter transformador que el exponer una supuesta condena pública. En cierta manera lo que parece intentar explicarnos Seize printemps es una evolución interiorizada en base a la visión de una niña situada en el umbral de dos edades, concepto este resaltada entre otras muchas cosas por detalles escénicos como por ejemplo los únicos dos carteles pegados en la pared de su habitación, uno para el Bambi de Disney y otro para el À Nos Amours de Maurice Pialat, película con la que guarda más de una similitud argumental, al final el mensaje no será otro que el de la búsqueda de una identidad expuesto todo a través de un tono tan casto como original como bien se puede comprobar en esos interludios musicales que resultan ser tan metafóricos.
Dos fueron los documentales de temática musical que se pudieron ver en la sección oficial de San Sebastián este año, por un lado el excepcional Crock of Gold: A Few Rounds with Shane MacGowan del incombustible Julien Temple y por otro El Gran Fellove, otro notable trabajo de no ficción que indaga en la trayectoria del olvidado cantante afrocubano Francisco Fellove, curiosamente ambos documentales dio la oportunidad al certamen de traer a dos integrantes del star system como Johnny Depp y Matt Dillon para presentar dos trabajos totalmente alejados de dicho entorno Hollywoodiense. El Gran Fellove relata la carrera musical del cantante y showman cubano Francisco Fellove y la grabación de su último álbum. A través de una serie de entrevistas, fotografías y videos de archivo, y también mediante las propias imágenes de Matt Dillon, la película describe la vida de Fellove como la de un músico en apuros en Cuba, recuerda su tardío éxito en México y el contagioso amor que tuvo por la música hasta el final de su vida.
Partiendo en un primer lugar de la base de mi total desconocimiento sobre el jazz latino El Gran Fellove parte de una premisa que en parte nos recuerda a aquel otro documental que durante un breve espacio de tiempo estuvo tan de moda en según qué círculos como fue el Searching for Sugar Man del malogrado Malik Bendjelloul, tanto en esta como el documental que nos ocupa se nos muestra el rescate y posterior reivindicación de un músico olvidado en la actualidad, curiosamente la narrativa de ambos trabajos van a la limón de la investigación de los implicados, de hecho quien no tengamos ningún tipo de noción sobre los artistas no tendremos la certeza de saber ni siquiera si aún se encuentran vivos hasta bien iniciado el documental. El Gran Fellove termina siendo un trabajo distendidamente didáctico para los que incluso no somos versados en la materia, el resurgir del artista se estructurara a partir de la de la grabación junto a una joven generación de músicos de un nuevo disco todavía inédito por parte de Francisco Fellove (al parecer saldrá a la luz en algún momento del 2021) sin embargo lo mejor del documental vendrá dado en el retrato de la trayectoria de un artista en una época ya pretérita, ese caleldoscopio de contexto histórico social compuesto en base a numerosas imágenes de archivo que nos documentan los primeros años del músico en su Cuba natal nos proporcionara un recorrido lleno de sentimiento que inevitablemente direccionaran al espectador hacia la empatía de un músico olvidado de forma algo dolorosa.
El nuevo trabajo del lituano Sharunas Bartas vino a certificar de forma bastante clara ese tipo de cine, que curiosamente el responsable de Peace to Us in Our Dreams ha ido depurando con el paso de los años, film cuyo visionado por parte del espectador no resulta sencillo ni agradable, posiblemente la reflexión a la que se enfrente a posteriori sí que sea bastante más rica en relación a sus matices, sea como sea In the Dusk es una película que en parte se sufre más que se disfruta gracias al empeño por parte de su autor de mezclar y ubicar narrativas extremadamente intimistas en contextos históricos de posguerra poco dados a la esperanza. In the Dusk nos sitúa en la Lituania, 1948. La guerra ha terminado, pero el país está en ruinas. Untė, de 19 años, es miembro del movimiento partisano que resiste a la ocupación soviética. No combaten en igualdad de condiciones, pero esta lucha desigual determinará el futuro de toda la población. A la edad en que se descubre la vida, Untė descubre la violencia y la traición. Las líneas se desdibujan entre su ardiente pasión juvenil y la causa por la que está luchando. Se entregará en cuerpo y alma, aunque eso signifique perder la inocencia.
A través de un cine de claras reminiscencias pictóricas en donde silenciosos largos planos dan lugar a una observación de ritmo bastante lento, que puede llegar a irritar a más de uno, nos queda bien claro para bien que nos encontramos ante un cineasta alejado de cualquier tipo de modas y convencionalismos se podría decir que In the Dusk más que una película propiamente de guerra es más un relato de sentimientos con ligeros ribetes de melodrama familiar en base a un estudio de un deterioro percibido como generalizado, ubicado en un contexto bélico devastador a través de la visión neutra de un adolescente que aún no ha sido ni idealizada ni deformada y que supondrá en cierta manera el final de la inocencia direccionada aquí a afrontar una dualidad ética tanto en relación a los secretos de su familia como a los de su propio país. Bastante más hermética que en su anterior y notable Frost Bartas ralentiza el costumbrismo hasta extremos insospechados a través de cualquier tipo de narrativa, evidentemente un servidor percibe ante tal acto la función de expresar mediante una fotografía mortecina una atmosfera muy agobiante a través del movimiento restringido de sus protagonistas en donde sistemáticamente se nos oculta más de lo que se nos cuenta, aquella tesis que de alguna manera funciona a modo de preludio de un final como bien lo demuestra ese plano final que parece heredado sin ningún tipo de tapujos del Libertarias de Vicente Aranda.
Dentro de la sección Perlas se pudo ver el tercer trabajo tras las cámaras de la realizador británica Phyllida Lloyd, tras el musical Mamma Mia! y el biopic The Iron Lady con Herself se sumerge en esta ocasión en una problemática social como es el empoderamiento forzado al que se ve sometida una madre, temática que pese a estar bien definida en su ejecución dista mucho de ser satisfactoria. En Herself vemos como Sandra es una joven madre soltera que un día decide abandonar a su abusivo ex marido y luchar contra el corrupto sistema inmobiliario. Su idea consiste en construir su propia casa, un hogar cálido, seguro y feliz donde crezcan sus dos hijas pequeñas. Para ello contará con una serie de amigos dispuestos a apoyarla y ayudarla. En el proceso, además, no sólo reconstruye su vida, sino que también se descubre a ella misma.
Herself, que en España se estrenará en cines bajo el muy original título de Volver a empezar, empieza con una escena a modo de prólogo ciertamente dura, de alguna manera tal apertura nos da a entender el callejón sin salida en la que se encuentra su protagonista a causa de una digamos toxicidad patriarcal a la que se ve sometida, a partir de ese momento seremos testigos de una narrativa algo pueril ya vista en demasiadas ocasiones, la de la madre soltera que ha de sacar a duras penas adelante a su familia hacia delante, Phyllida Lloyd opta en esta ocasión por un tono cercano al documental pues su narrativa evidentemente a de ceñirse a pies puntillas a un realismo social que de alguna manera quede exento de cualquier tipo de ficciones limítrofes que disuadan el mensaje principal, de una forma clara todo esto nos hará percibir en la película la alargada sombra del cine de Ken Loach en el horizonte, las semejanzas en tono serán pues evidentes pero no tanto en lo referente a su fondo pues Herself da la impresión de sustentarse a través de un tono algo impostado que pasa de puntillas por problemáticas varias tales como la precariedad de viviendas existente en el país británico, en tal sentido no basta con mostrar, de alguna manera hay que saber utilizar las herramientas adecuadas a la hora de profundizar, en este aspecto el responsable de I, Daniel Blake hay que admitir que es un genio, por el contrario los consabidos clichés del realismo social adquieren un tono que colinda en demasiadas ocasiones con lo naif o incluso en el farragoso terreno del video clip de mensaje vacuo como lo demuestra el uso musical de canciones como el Titanium de David Guetta o el Chandelier de Sia a la hora de intentar enfatizar una superación o acentuar un dramatismo, mal asunto pues.
Después de su colaboración en 2013 con Capitán Phillips Paul Greengrass y Tom Hanks vuelve a unir fuerzas con el western News of the World, film cuyo primer avance en forma de tráiler acaba de ver la luz de la mano de Universal Pictures y podéis ver a final de página junto a su póster oficial. La película adaptación de la conocida novela del mismo nombre de Paulette Jiles tendrá un estreno comercial en Estados Unidos con vistas a su carrera por los Oscar el próximo mes de diciembre teniendo previsto llegar a los cines de España el 1 de enero de 2021.
News of the World nos sitúa cinco años después del fin de la Guerra Civil estadounidense, el capitán Jefferson Kyle Kidd, veterano no de una, sino de tres guerras, va de ciudad en ciudad narrando noticias, hablando de presidentes y reinas, de luchas gloriosas, devastadoras catástrofes y apasionantes aventuras que tienen lugar en cualquier rincón del mundo. Un día, en las llanuras de Texas, el capitán conoce a Johanna, una niña de diez años que fue secuestrada seis años atrás por la tribu Kiowa, y que durante este tiempo fue educada como uno de ellos. Johanna, en contra de su voluntad, debe irse a vivir a casa de sus tíos, un lugar hostil y desconocido para ella. El capitán Kidd acepta entregar a la niña a sus tutores legales. En el viaje, ambos recorrerán cientos de kilómetros a través de una inhóspita naturaleza, y deberán enfrentarse a enormes dificultades, humanas y naturales, en búsqueda de un lugar al que puedan llamar hogar.
La película con guion adaptado por parte del propio Paul Greengrass junto a Luke Davies y música compuesta por James Newton Howard está protagonizada por Tom Hanks, Neil Sandilands, Helena Zengel, Elizabeth Marvel, Ray McKinnon, Mare Winningham, Chukwudi Iwuji, Thomas Francis Murphy, Michael Angelo Covino, Fred Hechinger, Annacheska Brown, Christopher Hagen, Michelle Campbell, Stafford Douglas, Stephanie Hill, Clint Obenchain, Winsome Brown, J. Nathan Simmons, Cynthia Casaus, Francheska Bardacke, William Sterchi, David Hight, Brenden Wedner, Randy Ritsema, Bob Knowlton y Cheo Tapia.
Terapias etílicas y la elegancia del espía según un maestro
Fue uno de los títulos más esperados provenientes del tan cacareado sello Cannes, Druk el nuevo trabajo detrás de las cámaras del danés Thomas Vinterberg nos presenta un relato en donde diferentes crisis de masculinidad encuentran un ligero acomodo en algo tan banal en apariencia como puede ser la en un principio controlada ingesta de alcohol. En Druk vemos como cuatro profesores se embarcan en un experimento sociológico en el que cada uno de ellos deberá mantener al mismo nivel una alta tasa de alcohol en su cuerpo durante su vida laboral diaria, intentando demostrar que de esa manera pueden mejorar en todos los aspectos de su vida. Pero las consecuencias de tan peculiar experimento les cambiarán la cotidianidad de una forma drástica.
Druk, el mejor trabajo con diferencia en años de Thomas Vinterberg, no es un relato que indague propiamente en el simple concepto de la borrachera sino más bien en el efecto, casi a modo de excusa o incluso de anécdota si se prefiere, de los efectos que puede provocar tal acto en unas vidas que dan la impresión de encontrarse estancadas, en cierta manera el tono del relato devendrá como ameno y cordial, por momentos colindante con la tragicomedia, sin embargo el mensaje se percibe como bastante más profundo y amargo en referencia a los altibajos que la vida puede ocasionar a un grupo de hombres que prueban como con el exceso de alcohol potencian y mejoran puntualmente habilidades laborales al mismo tiempo que evidencia de una forma más clara pasado el tiempo las dificultades que ya existían en sus vidas. Menos cínica y algo más empática que en trabajos anteriores del responsable de The Hunt y The Commune Druk nos propone una ingeniosa reflexión acerca de amoralidades diversas que no recurren a moralismos fáciles como aquella que nos dice cómo falsa medicinas nos pueden proporcionar supuestas felicidades. Vinterberg por fortuna no se atreve a sumergirse en la miseria moral que parece da la sensación de retratar en un principio, también se aleja de la provocación descarada como la vista por ejemplo en The Idiots de su compatriota Lars Von Trier, lo suyo es más bien una mirada neutra, más al estilo, salvando mucho las distancias y de una forma más comedida a La Grande Bouffe de Marco Ferreri, en ambas, cada una a su manera, se nos habla de cómo el exceso proporciona una felicidad digamos momentánea pero no resuelve ese concepto de la insatisfacción vital que parecen estar viviendo sus protagonistas.
Dentro de la siempre estimulante sección Zabaltegi-Tabakalera, apartado dedicado al cine más transgresor y experimental, se pudo ver el nuevo trabajo del realizador mexicano Nicolás Pereda titulado Fauna, film que apuesta sin ningún tipo de complejos por un arriesgado ejercicio de metaficción cuyo postulados se adecuan casi a la perfección a la naturaleza de este apartado del certamen. En Fauna vemos como Luisa y Gabino visitan a sus padres en un pueblo minero en el norte de México después de años de no verlos. Tienen una relación distante entre sí y con sus padres, llena de pequeños conflictos desgastantes. Para sobrellevar la situación, Gabino imagina una realidad paralela en la que él es un detective que busca a un líder obrero desaparecido, pero cae en las redes de mafiosos locales.
Posiblemente en lo relativo a su supuesta complejidad radique la principal virtud de Fauna, será bajo la apariencia de una historia que juega al absurdo a través de una puesta en escena percibida como minimalista y planteamiento mundano en donde Fauna representa mejor a ese tipo de películas que juegan con el espectador al equívoco de una forma continua a través de un relato solapado con otro en donde realidad y ficción se entremezclan. Un servidor tuvo la sensación durante su visionado de que en realidad dichos artilugios giran principalmente alrededor del incomodo, estos de alguna manera se materializan a través de situaciones inherentes a una violencia y malestar social bastante extendida hoy en día en el país sudamericano, será a través de esa supuesta ficción en donde de alguna manera se llegue a violentar la realidad y viceversa pues al fin y al cabo esta sugerente e interesante historia, que desde su modestia y maneras podría ser extrapolable perfectamente a imaginarios surgidos del cine de Hong Sang-soo, no deja de ser un viaje de ida y vuelta hacia territorios tan lúdicos como complejos en lo relativo a su lectura.
Debido a una edición cuya excepcionalidad estuvo a la orden del día posiblemente el japonés Kiyoshi Kurosawa fue el único autor plenamente consagrado, y ya por fortuna reconocido, dentro de una sección como Perlas habituada a grandes nombres, con Wife of a Spy, la primera película que por increíble que parezca será estrenada comercialmente en nuestro país a inicios del próximo año, el responsable de Kairo filma la que es su primera incursión en una historia ubicada en una época pretérita, como viene siendo habitual en su cine y lejos de cualquier atisbo alimenticio nos vuelve a ofrecer una apasionante hibridación de pulsiones propias en su cine adheridas en esta ocasión a un relato de claros contornos clásicos. Wife of a Spy nos sitúa en el año 1940, Yusaku felizmente casado con Satoko dirige una prospera empresa comercial en Kobe, Japón. Durante un viaje de negocios a Manchuria, Yusaku es testigo de un horrible secreto de índole nacional. Por el bien de la justicia, decide dejar que todo el mundo sepa su descubrimiento. Satoko cree ciegamente en Yusaku, quien ahora está acusado de ser un traidor jurando estar con él hasta el final sin importar las consecuencias que pueda acarrear tal acto.
No deja de ser sintomático como a estas alturas de su carrera Kiyoshi Kurosawa es capaz de sacar petróleo de cualquier tipo de material en el que trabaja, si ya el pasado año nos obsequió con la espléndida To the ends of the Earth, película nacida bajo la sombra y condición de ser un encargo a modo de la conmemoración del 25 aniversario de las relaciones diplomáticas entre Japón y Uzbekistán, su incursión en el thriller de espías de época prometía cuanto menos una visión rica y de lo más estimulante, a tal respecto Wife of a Spy no defrauda y supone un nueva muestra de la agraciada amplitud de registros en la que se suele moverse el realizador japonés en base a una inequívoca riqueza de recursos, al igual que en su anterior Tokyo Sonata Kiyoshi Kurosawa dota a Wife of a Spy de una cierta extrañeza una historia de apariencia simple y rígida, plagada de un numeroso juego de mentiras y simulacros como suele ser preceptico dentro de dicho subgénero, pero filmada de una forma prodigiosamente elegante e incluso ambigua en lo concerniente a su representación, por poner un solo ejemplo la escena del bombardeo vivido desde el sanatorio deja sin habla. Las lecturas por consiguientes vuelven a ser dobles, o triples, un servidor a tal respecto ya ha perdido la cuenta, en relación ahora a mirar al pasado de Japón a través de unas imágenes expuestas aquí a modo de obra auto reflexiva utilizada como testigo de una dolorosa memoria histórica.
Tras duros meses de trabajo, intentando adaptarnos a los nuevos formatos y con la intención de ampliar horizontes nos complace anunciar que este año el Festival de Cinema de Terror de Molins de Rei extiende sus tentáculos en el mundo online, creando nuevas secciones exclusivas que podrán visionarse desde el 31 de octubre al 22 de noviembre en todo el territorio Español. Para ello hemos contado con la colaboración de la plataforma online FILMIN, donde se podrá ver todo el contenido.
Así pues, nos complace presentaros el nacimiento de una nueva sección paralela de largometrajes, que en honor a la viscosa y poliédrica película de David Cronenberg hemos decidido llamarla VIDEODROME. Dicha sección estará disponible en FILMIN y será exclusivamente online, en la que podréis disfrutar de títulos exclusivos, con Premieres mundiales, europeas y españolas, que prometen hacer las delicias a los aficionados del terror más exigentes.
Estos son los títulos disponibles en la sección VIDEODROME
Arboretum (Premier Mundial) – Inauguración Videodrome, Disponible en FILMIN del 31 de Octubre al 6 de Noviembre.
Godforsaken (Premier Mundial) – Disponible en FILMIN del 31 de Octubre al 22 de Noviembre.
Hawk and Rev: Vampire Slayer (Premier Internacional) – Disponible en FILMIN del 31 de Octubre al 22 de Noviembre.
Victim of Love (Premier Española) – Disponible en FILMIN del 31 de Octubre al 22 de Noviembre.
Leni (Premier Europea) – Disponible en FILMIN del 31 de Octubre al 22 de Noviembre.
Murder Death Koreatown (Premier Europea) – Disponible en FILMIN del 31 de Octubre al 22 de Noviembre.
Embryo (Premier Española) – Disponible en FILMIN del 2 de Noviembre al 22 de Noviembre.
The Strings (Premier Europea) – Disponible en FILMIN del 31 de Octubre al 22 de Noviembre.
Historia de lo oculto – Disponible en FILMIN del 6 de Noviembre al 15 de Noviembre.
La Desvida (Non-Living) – Disponible en FILMIN del 31 de Octubre al 22 de Noviembre.
Kriya (Premier Europea) – Clausura Videodrome, Disponible en FILMIN del 13 de Noviembre al 22 de Noviembre.
Les Anymaux Anonymes – Disponible en FILMIN del 1 de Noviembre al 7 de Noviembre.
Behind You (Premier Española) Disponible en FILMIN del 31 de octubre al 2 de noviembre.
Stoker Hills (Premiere Europea)- Disponible en FILMIN del 13 al 20 de noviembre.
Fox Hunt Drive (Premiere Europea) Disponible en FILMIN del 31 de octubre al 2 de noviembre.
Reel 2 (Premiere Europea) Disponible en FILMIN de 31 de octubre al 2 de noviembre.
Beware of what our Wish – Disponible en FILMIN del 11 al 17 de noviembre.
Pero eso no es todo… los fans de los Cortometrajes podréis disfrutar del nacimiento de otra sección: Globus. Una muestra de cortometrajes no competitiva enfocada a todo tipo de diversidad humana, cultural, nacional, funcional … con el objetivo de dar visibilidad a nuevas miradas del género e ir más allá del concepto estandarizado del terror. La Sección Globus estará disponible dentro de FILMIN del 6 al 15 de Noviembre y será exclusivamente online.
Quienes deseéis ver las nuevas secciones del Festival, podréis comprar el acceso directamente en la web de FILMIN. Su precio será de 25€ e incluirá 3 meses de suscripción a FILMIN más un ticket para ver una película de estreno del propio catálogo de FILMIN. Los que ya estéis abonados a FILMIN podréis disfrutar de este contenido en el apartado del Festival de Cine de Terror de Molins de Rei dentro de la plataforma
Pero aún no acaba la cosa… si después de las Secciones Videodrome y Globus aún tenéis más ganas de ver cine, el festival os ha preparado una recomendación de 19 títulos del catálogo de FILMIN relacionados con el leitmotiv del Festival: “La Naturaleza se Rebela”.
Anticristo (2009) Lars von Trier
Blackfish (2012) Gabriela Cowperthwaite
El Arrecife (2010) Andrew Traucki
El Vengador Tóxico (1984) Lloyd Kaufman, Michael Herz
En 2015 fallecía Germán Robles, el actor que encarnara al vampiro por excelencia del cine mexicano, el conde Lavud, en los clásicos dirigidos por Fernando Méndez El vampiro y El ataúd del vampiro. Convertido en un icono del fantástico y del terror azteca, la vida de Robles, el vampiro mexicano de origen asturiano, es también parte de la historia del exilio republicano español en México y, sobre todo, del singular mundo del cine de terror charro en su mejor momento, así como del desconocido papel que jugaron en él directores, artistas y actores españoles.
Publicada originalmente en 2008, en el marco de la Semana Negra de Gijón, ¡A mordiscos! recorre no solo la trayectoria artística de Robles, sino también los títulos más significativos del cine gótico mexicano, bien diferenciados de sus películas de luchadores enmascarados, durante el periodo de esplendor de la productora ABSA y los Estudios Churubusco, así como las increíbles historias de Robles y muchos de los directores, guionistas y artistas con quienes trabajara: Abel Salazar, Chano Urueta, Gunther Gerszo, Federico Curiel, Pituka de Foronda, Miguel Morayta, Carlos Enrique Taboada y tantos otros que son historia del cine mexicano, español y universal. Galardonada con el premio a la mejor obra de no-ficción en 2008 por la Asociación de Escritores de Asturias (AEA), esta nueva edición ilustrada, revisada y ampliada por el autor, ofrece además una larga entrevista con Germán Robles, concedida durante la retrospectiva que le dedicara la XXI Semana Negra de Gijón, completamente inédita hasta ahora.
Su acercamiento a la temática de la doble personalidad en clave fantástica con Daniel Isn’t Real fue una de las sorpresas más agradables dentro del panorama de género del pasado año, anteriormente Adam Egypt Mortimer debuto con Some Kind of Hate y participo en la colectiva Holidays. Sin apartarse del fantástico Mortimer ya tiene listo el que es su nuevo trabajo tras las cámaras titulada Archenemy, película de superhéroes expuesta desde un enfoque oscuro y realista cuyo primer tráiler acaba de ver la luz y podéis ver a final de página junto a su póster oficial. El film tendrá su premier mundial en el inminente Festival de Sitges teniendo previsto su estreno comercial en Estados Unidos para el próximo 11 de diciembre.
En Archenemy vemos como Max Fist asegura ser un héroe de otra dimensión que cayó por accidente en la Tierra, donde no puede emplear sus poderes, a través de una brecha en el espacio-tiempo. Sólo un adolescente local a quien todos conocen por el sobrenombre de Hamster cree en él. Juntos, tratarán de detener al clan que controla la droga en la ciudad, comandado por un siniestro personaje conocido como con el nombre de El Director.
La película con guion del propio Adam Egypt Mortimer junto a Lucas Passmore está protagonizada por Joe Manganiello, Glenn Howerton, Joseph D. Reitman, Mac Brandt, Kieran Gallagher, Christopher Guyton y Luis Kelly-Duarteo.
La programación de la 17ª edición se completa con una sección no competitiva de premieres online que se exhibirán a través de la plataforma Filmin.
La película de animación My favourite war, el relato autobiográfico de una joven letona bajo el yugo soviético, Gran Premio en el Festival de Annecy, se estrenará también en sala.
La firme apuesta del Festival de Sevilla por el cine en las salas en su 17ª edición, que se celebrará el 6 al 14 de noviembre, se refuerza este año con un nuevo ciclo de carácter online en colaboración con la plataforma Filmin, una apuesta que vendrá a completar la programación oficial de las secciones competitivas del certamen.
Bajo el título ‘Instrucciones para un mundo en llamas. Guerra y utopía en el cine europeo hoy’, el Festival de Sevilla estrena un total de siete títulos que suponen, en su conjunto, un acercamiento a acontecimientos bélicos, políticos o sociales del pasado, presente y futuro con el factor humano como eje central del relato.
Asimismo, el Festival estrenará de manera simultánea en sala y en su premiere online la producción noruega My Favourite War, título de animación que dirige la cineasta letona Ilze Jacobsen y que aborda, desde la perspectiva autobiográfica, la experiencia de crecer bajo el yugo del adoctrinamiento en la URSS, un planteamiento que propone una lectura del presente sociológico de la ex república soviética. La producción, que combina la animación con las imágenes de archivo, fue distinguida con el Gran Premio del último Festival Internacional de Animación de Annecy.
El conflicto y el factor humano: miradas desde el Festival de Sevilla
Gracias al acuerdo con Filmin, el certamen recupera en esa ocasión para su estreno online seis títulos que ya cuentan con el sello del Festival de Sevillaen las ediciones 2018 y 2019, y que sirven de ventanas a la reflexión sobre los conflictos de distinta índole, no sólo del pasado o presente sino también desde la reflexión distópica.
En concreto, In my room, el director alemán Ulrich Köhler le da la vuelta al cine postapocalíptico con un relato que recuerda al clásico de Richard Matheson Soy leyenda pero pasado por el tamiz de la Escuela de Berlín a la que pertenece el cineasta. El infeliz protagonista de In my room despierta un día para descubrir que cualquier señal de vida humana ha desaparecido. Paradójicamente, el fin del mundo se reconducirá en una oportunidad para reencontrarse a sí mismo. Una inquietante y desafiante cuento sobre la supervivencia y sobre las segundas oportunidades.
Tampoco es común el enfoque de Chaos, de Sarah Fattahi, una mirada en femenino al conflicto de Siria, que plantea una insólita conversación entre tres mujeres exiliadas que plantan cara a los desastres y la violencia que sufre su país desde la distancia. Un film que llega con el aval del Leopardo de Oro de la sección Cineasti del Presente del Festival de Locarno.
La guerra desde el punto de vista de los más jóvenes es otro de los leit motiv de esta sección: el de una niña de seis años escondida en el hueco de una chimenea, en una casa ocupada por los nazis, en Anna’s War, de Aleksey Fedorchenko. O el del jovencísimo soldado al que su primera batalla deja ciego y que adapta su papel en la Primera Guerra Mundial intentando interceptar aviones enemigos escuchando el aire, en A Russian Youth, dirigida por Alexander Zolotukhin y que recoge el testigo estilístico de cineastas referentes como Aleksandr Sokurov (que aquí ejerce de productor) o de Andréi Tarkovski, título que fue distinguido en la edición 2019 con el Premio Especial Las Nuevas Olas del Festival de Sevilla.
A russian youth (2019)
Y no hay conflicto bélico pero sí una reflexión sobre cómo las guerras han afectado al continente europeo y a las cuestiones fronterizas en Deva, de la rumana Petra Szöcs, en la que una chica huérfana y albina combate el bullying y su día a día en el orfanato donde reside. Un film hipnótico que añade toques fantásticos a un relato clásico de coming of age, de descubrimiento adolescente.
Cierra el ciclo Tlamess, de Ala Eddine Slim, una fascinante coproducción tunecino-francesa que, con guiños al cine de Stanley Kubrick, hace evidente la imposibilidad de entender Europa sin tener en cuenta su legado colonialista. En un mundo en llamas, el desesperado soldado protagonista da la espalda al conflicto y, tras desertar, y como si de un Robinson Crusoe más moderno se tratara, se abandona a una vida primitiva en medio de un bosque, un espacio en el que será protagonista de una inesperada historia de amor.
Junto al ciclo ‘Instrucciones para un mundo en llamas. Guerra y utopía en el cine europeo hoy’, la programación online del Festival de Sevilla se completa con la sección ‘Ventana cinéfila’, diseñada en colaboración con la SEMINCI y dirigida fundamentalmente a la comunidad educativa y que también se exhibirá a través de la plataforma Filmin.
Instrucciones para un mundo en llamas. Guerra y utopía en el cine europeo hoy
TÍTULOS
ESTRENO EN SALA + PREMIERE ONLINE
My Favourite War, de Ilze Burkovska Jacobsen (Letonia/Noruega, 2020).
PROYECCIONES ONLINE
A Russian Youth, de Alexander Zolotukhin (Rusia, 2019) Tlamess, de Ala Eddine Slim (Túnez/Francia, 2019) Anna’s War, de Alexey Fedorchenko (Rusia, 2018) Chaos, de Sara Fattahi (Austria/Siria/Líbano/Qatar, 2018) In my room, de Ulrich Köhler (Alemania, 2018) Deva, de Petra Szöcs (Hungría, 2018)
Retrato de un poeta punk y el romance como adicción
Suele ser bastante habitual que una sección tan interesante como resulta ser New Directors indague de una forma bastante recurrente en problemáticas sociales que de una manera u otra forma parte de nuestro día a día, este año en San Sebastián la inmigración y el aborto fueron en parte temas recurrentes presentes en más de un trabajo visto durante el certamen, ambas coyunturas vertebran la historia de Along the Sea, en ella vemos como Phuong, An, y Nhu son inmigrantes vietnamitas veinteañeras. Las tres se convierten en residentes ilegales en Japón tras escapar de su lugar de trabajo como aprendices técnicas. An se pone en contacto con un intermediario para que les ayude a encontrar un empleo. Este las lleva a la cabaña cubierta de hielo de un pescador donde pueden alojarse a cambio de trabajo. Están contentas porque, además, ven duplicado su salario. Cuando empiezan a trabajar, Phuong cae repentinamente entre fuertes dolores. Preocupadas, An y Nhu llevan a Phuong a un hospital, pero rechazan su ingreso por no tener una tarjeta de identificación.
Posiblemente lo que más sorprenda en este solido segundo trabajo tras las cámaras del japonés Akio Fujimoto sea la territorialidad en donde se desarrolla la acción, de alguna manera lo que nos viene a decir el responsable de su anterior y notable Passage of Life es que ninguna región o sociedad se libra de lo entendible como un mal endémico de índole social a día de hoy, ni tan siquiera un país como es Japón, hasta hace bien poco reacio a la entrada de trabajadores extranjeros de una forma temporal. Along the Sea tiene la virtud de contarnos una precariedad, desarrollada a través de un futuro que se percibe como incierto, todo ello sin incidir en todo lo gratuito y tremendista que puede resultar la temática, será a través de un tono colindante con la no ficción, recurso bastante habitual en este tipo de película, en donde el film de Akio Fujimoto nos muestre su mejor baza a un nivel narrativo, aquella que retrata casi en tiempo real la asfixia a la que se ve sometida la protagonista principal por parte del entorno en el que logra subsistir a muy duras penas.
Otra de las películas procedentes de esa edición nonata del festival de Cannes 2020 fue la adaptación de la novela de Annie Ernaux Passion simple por parte de Danielle Arbid, film que de forma algo sorprendente fue recibido con una hostilidad algo generalizada por parte de la crítica, posiblemente, o un servidor lo intuye, debido a su naturaleza de artefacto incómodo, en cierta manera el film podría forman parte de aquellos relatos en donde el concepto del Amor fou queda delimitado de forma muy tenue por la adicción. En Passion simple vemos como un hombre y una mujer se conocen por casualidad. Él es un diplomático ruso, más joven que ella y casado, y ella es profesora e investigadora divorciada. Poco a poco sus sentimientos derivados de su relación carnal irán creciendo.
No debe ser nada sencillo trasladar en imágenes un texto que sin haber leído la novela por parte de un servidor se percibe como complejo a la hora de retratar un imaginario que resulta extremadamente propio en relación a las reflexiones que la protagonista supuestamente expone en el libro, en cierta manera lo que se nos explica en Passion simple, cuyos tempos narrativos están expuestos y desarrollados de forma muy inteligente, puede parecer simple en un primer momento valga la redundancia, la historia de un enamoramiento cuya razón de ser forma parte de unos continuos encuentros sexuales que derivan en viscerales entre los dos personajes, de hecho el film funciona a modo de un debate interno expuesto por la propia protagonista femenina del relato, difícil entender que Laetitia Dosch no figurará en el palmarés del certamen como mejor actriz, esa dialéctica nos termina ofreciendo interesantes conflictos, en este caso de clara mirada e índole femenino que no feminista, acerca de cómo derivas mentales terminan provocando adicciones y no al revés como suele pasar de forma algo más habitual. Será en el momento en que ese supuesto affaire se vuelve de alguna manera más perturbador cuando Passion simple encuentra sus momentos más logrados, aquellos en donde esa pérdida de control por parte de la protagonista la alejan de la realidad cotidiana del día a día en lo relativo a un colapso percibido como psicológico y direccionado única y exclusivamente a través de una fantasía creada por ella misma en donde transitara por zonas oscuras que su personalidad ha creado a raíz del deseo. Obra arriesgada y en parte controvertida de innegable calado inmersivo que resulta ser tan válida a la hora de retratar un deseo obsesivo de naturaleza debilitadora a la que una mujer inteligente se somete de forma voluntaria como su habilidad a la hora de sortear conceptos y escollos tales como una posible gratuidad en relación a su erotismo o militarismos tales como el empoderamiento femenino.
En esta atípica edición del Zinemaldia se vieron hasta dos trabajos amparados en la no ficción que integraron la sección oficial a concurso, por una parte Courtroom 3H y por otra el nuevo trabajo del incombustible Julien Temple, Crock of Gold: A Few Rounds with Shane MacGowan, documental en donde se nos muestra un interesante y lucido combinando imágenes de archivo inéditas de la banda y de la propia familia de Shane MacGowan, junto con animaciones de, entre otros, el ilustrador Ralph Steadman, Crock of Gold viene a representar una celebración del poeta punk irlandés, cantante y compositor principal de The Pogues.
No deja de tener su mérito como a estas alturas de su muy larga trayectoria en el documental musical Julien Temple se las ingenie nuevamente y salga airoso a la hora de ofrecernos un trabajo inquieto y sólido expuesto a través de diferentes dispositivos formales, incluida la animación, sin que sus 124 minutos de duración lleguen a hacerse largos. Más allá de los aficionados a su música, Crock of Gold también puede ser visto como un fascinante estudio sobre las adicciones, Julien Temple ha acumulado suficiente experiencia y trucos cinematográficos a lo largo de su carrera como para hacer que una historia en principio algo deprimente quede expuesta de una forma distendida e incluso jovial. En Crock of Gold: A Few Rounds with Shane MacGowan, auspiciado por un Johnny Depp presente en el festival, se solapan la mirada neutra y en parte cómplice del director, a través de una veneración que nos es relatada de abajo hacia arriba en base a una trayectoria, acompañada por el testimonio del protagonista con una especial incidencia a la relación entre Irlanda y Gran Bretaña según la mirada del artista y en como este acaba vinculando la política con sus propias canciones a la hora de relatarnos una vida, la de Shane MacGowan, tan interesante y rica en matices como agitada.
En un año con una poblada presencia de películas dirigidas por mujeres la realizadora francesa de origen argelino Maïwenn responsable de trabajos tan notables como Polisse o Mon roi presento dentro de la sección Perlas ADN / DNA, relato intimo contado en primera persona por parte de la propia autora acerca de la importancia de intentar preservar o trasmitir unos lazos familiares a modo de herencia. En ADN / DNA vemos como Neige, una madre divorciada con tres hijos, visita regularmente a su abuelo argelino en la residencia de ancianos en la que vive. Neige quiere y respeta a este pilar de la familia, que la crió y sobre todo la protegió de sus tóxicos padres. Las relaciones entre los diversos miembros de la familia son difíciles y están plagadas de amargura y resentimiento. Afortunadamente Neige puede contar con el animado apoyo de su ex, François. La muerte del abuelo desata una tormenta en la familia y provoca una profunda crisis de identidad en Neige. De ahora en adelante, querrá conocer y comprender lo que ella entiende como su verdadero ADN.
Hay algo en ADN / DNA que recuerda mucho al cine de Robert Guédiguian con respectó a asistir a una historia plagadas de cotidianidad, la mayor parte de ella expuesta mediante diversas conversaciones entre distinto miembros familiares, en apariencia algo triviales situadas a medio camino entre el drama y la comedia distendida, son momentos en donde el personaje interpretado por la propia Maïwenn se plantea la necesidad de la búsqueda de un ADN que devenga como identitario, algo que sus propios progenitores les han negado, que de alguna manera le devuelva una serenidad interna que da la sensación de haber quedado bastante trastocada tras la muerte del abuelo, espina dorsal y bastión familiar. Película de desarrollo en apariencia simple que sin embargo guarda un mensaje más enrevesado de lo que pueda dar la impresión a primera vista, tanto en lo concerniente al problemático legado de relaciones entre Francia y Argelia como a ciertas las políticas de identidades adyacentes y provocadas a través del duelo de un ser querido.
La 53ª edición ya tiene listo el nuevo formato híbrido para llegar a todos sus fans con una original y atrevida selección del mejor fantástico actual
Álex de la Iglesia, Najwa Nimri, Mario Casas, Juanma Bajo Ulloa y Paco Plaza, entre los invitados presenciales destacados de la 53ª edición
A una semana del pistoletazo de salida, Sitges ya está a punto para romper un año más con los convencionalismos y arrancar una edición muy especial, adaptada a los nuevos tiempos y transgresora, como siempre, para satisfacer a todos los amantes del género fantástico. Películas, cortos, series, secciones, industria y actividades paralelas repensadas para reivindicar y mostrar con todo el respeto y admiración el buen trabajo que se sigue haciendo alrededor del cine fantástico. El reconocimiento de cinco figuras imprescindibles del fantástico como David Lynch, Najwa Nimri, Paco Plaza, Manuel de Blas y Oriol Tarragó; las esperadas presentaciones de Possessor Uncut de Brandon Cronenberg, Mandíbules del habitual Quentin Dupieux o Peninsula, la secuela de Train to Busan y la apocalíptica She Dies Tomorrow de la realizadora Amy Seimetz. Y en la producción autóctona y estatal, además de la flamante inauguración con Malnazidos, perlas como Baby, el nuevo largo de Juanma Bajo Ulloa, la sesión especial de 30 monedas, la nueva serie de Álex de la Iglesia o el estreno de No matarás, de David Victori, un thriller protagonizado por Mario Casas, son solo una pequeña muestra de una edición pensada para el entretenimiento y deleite de los espectadores.
Entre el 8 y el 18 de octubre, Sitges desplegará el mejor cine de género del momento en su encuentro anual con los fans del fantástico, la industria y la prensa en una edición, más que nunca, única. Además de una Sección Oficial que contempla las últimas tendencias del fantástico, este 2020 llega repleto de arriesgadas propuestas dirigidas por realizadoras, cine estatal de alto nivel y el año que será recordado por la cantidad y calidad de óperas primas a competición. Una programación innovadora que apuesta por los nuevos talentos del fantástico con las revisiones y homenajes de films que han definido la historia más reciente del género marcarán una edición híbrida, presencial y virtual, con la proyección de más de 250 trabajos en las salas presenciales y 155 en la sala virtual, entre películas, cortos y documentales, a lo largo de once días llenos de cine y entretenimiento.
Una 53ª edición adaptada a las nuevas circunstancias pero sin perder el músculo programador atrevido, sorprendente y representativo que caracteriza el Festival. Las sesiones presenciales con más espacio entre proyecciones para la desinfección profesional de salas por Active Desinfección, el innovador sistema SGAirQ de Indoorclima en el Meliá, que mide y mejora la calidad del aire a tiempo real, asientos numerados y asignados con antelación en todas las salas facilitando el acceso al público, maratones que se transforman en sesiones dobles y una gala de clausura que se traslada a domingo para tener un segundo fin de semana con más proyecciones y la esperada sesión sorpresa. El resto seguirá como siempre, con el compromiso y el esfuerzo de toda la organización para ofrecer calidad, emociones y entretenimiento a todos los fans del Festival y amantes del género fantástico en todas sus acepciones.
Una Sección Oficial de alto nivel, una selección de cortos que vuelve a reflejar su importancia y vigencia como formato imprescindible del género, la apuesta por la innovación y la experimentación de lenguajes cinematográficos en Noves Visions, la recuperación de películas de r epertorio fantásticas en Seven Chances y una sección Brigadoon donde el terror y el documental se convierten de nuevo en los protagonistas de una edición que otorgará su premio Nosferatu al actor Manuel de Blas.
Formato híbrido, venta de entradas y control de aforo Durante once días, Sitges será de nuevo el punto de encuentro de los amantes del género, tanto en las salas de cine del certamen como a través de una sala virtual, diseñada por la plataforma FestivalScope-Shift72. La oferta de esta nueva sala virtual de Sitges será accesible desde el 5 de octubre (fecha de inicio de la preventa) en el link www.sitgesfilmfestival.online. Este formato híbrido permite llegar a todos los fans que no puedan desplazarse físicamente hasta Sitges. Gracias esta plataforma y su Sala Virtual, los fans del fantástico tendrán la oportunidad de ver más de 150 títulos de la programación oficial de 2020 del Festival.
Las entradas virtuales podrán hacerse efectivas del 8 al 18 de octubre, es decir, durante las fechas oficiales del Festival presencial: «La idea es reproducir la misma liturgia de un festival de cine presencial. En este sentido, la plataforma tiene un geobloqueo en el territorio estatal y está acotada a las fechas del certamen. Además, hay un número limitado de entradas, de forma que se potencia esta exclusividad y oportunidad única de ver títulos fuera de los circuitos estándar del audiovisual«, explica Mònica Garcia, directora de la Fundació Sitges.
El Festival presencial continuará manteniendo sus cinco pantallas habituales: Auditorio Meliá Sitges, Retiro, Prado, Brigadoon y la Sala Tramuntana, así como también seguirá ofreciendo las sesiones gratuitas en la pantalla de l Hort de Can Falç. De acuerdo con la normativa vigente y siguiendo las directrices de un protocolo diseñado específicamente para la 53ª edición del Festival de Sitges para la prevención de la COVID-19, este año todos los asientos serán numerados y preasignados. Esta novedad garantiza la máxima seguridad y comodidad de los espectadores. Sitges tiene permitido un aforo máximo del 80%. Aun así, la organización del Festival ha decidido situar por debajo del 70% la ocupación máxima en todas las salas para agilizar las entradas y salidas y evitar aglomeraciones. Igualmente, se promueve la venta anticipada y la compra online de entradas, a pesar de que se mantendrán las taquillas físicas situadas en la sala Tramuntana del Hotel Meliá y las taquillas centro (Oficina de Turisme de Sitges) con horario de 10 a 15h y de 17 a 22h.
Actividades paralelas re inventadas Este 2020 las actividades paralelas del Festival se amplían y se reinventan para poder seguir mejorando y presentando como cada año todas las novedades en libros, cómicos, festivales, exposiciones, propuestas solidarias y actividades familiares e infantiles alrededor del mundo del fantástico. Una quincena de charlas y presentaciones de libros, cómicos y festivales, llenarán este año la Sala Garbí dentro del Hotel Meliá, el nuevo espacio que toma el relevo a la habitual Carpa FNAC ubicada en el exterior de la sede del Festival.
A pesar de que la Zombie Walk no se podrá celebrar este año, el Festival amplía la oferta de actividades gratuitas para todos los públicos en diferentes espacios de Sitges y pone especial énfasis en las actividades cinéfilas pensadas para los fans más jóvenes. Después del éxito de la edici&oacu te;n anterior se repiten los talleres de cine y recursos gratuitos en formato online de Fundación ”la Caixa» para familias y para docentes, y las sesiones del Fantàstic Kids Cinema en el Centre Cultural Miramar. En el mismo espacio se programarán las exposiciones Fantàstic Street Art y la Exposició Escoles, con dibujos realizados por los niños de las escuelas de Sitges con temáticas centradas en el Festival, mientras que en el Palau Maricel de Museus de Sitges se podrá visitar la exposición José Segrelles, maestro de la fantasía.
Como novedades estrella se añaden a la programación de actividades la PUCK Cine Caravana, un cine itinerante para que los más pequeños se adentren en un universo onírico y tengan una vivencia mágica, y la actividad Lectures Fantàstiques, un programa de varias sesiones para compartir lecturas fantásticas en las Bibliotecas de Sitges. Y para los cinéfilos más melómanos, dos novedades más: la grabación del podcast Marea Nocturna con los directores de Malnazidos y el estreno de los Bloodmuts, unas sesiones de DJ al aire libre con la colaboración de Moritz, la cerveza oficial.
Todas las actividades su gratuitas, previa reserva de entrada en el web oficial de actividades paralelas sitgesfilmfestival.live.
Libros oficiales y XV Premio Minotauro
El Festival en colaboración con la Editorial Hermenaute publica dos libros oficiales para la edición de este año: ¡A mordiscos! y Sombras de Caligari. ‘¡A mordiscos! La increíble historia de Germán Ro bles, un vampiro español en México’, de Jesús Palacios se publicó en 2008 en el marco de la Semana Negra de Gijón y recorre no solo la trayectoria artística de Robles sino también los títulos más significativos del cine gótico mexicano. Galardonada con el premio a la mejor obra de no-ficción en 2008 por la Asociación de Escritores de Asturias (AEA), esta nueva edición ilustrada, revisada y ampliada por el autor, ofrece además una entrevista con Germán Robles completamente inédita hasta ahora que concedió durante la retrospectiva que le dedicaron en la XXI Semana Negra de Gijón. Por otro lado, ‘Sombras de Caligari. Cien años de cruces y diálogos cono lo primero grande clásico del fantástico’, coordinado por Ángel Sala y Jordi Sánchez-Navarro, y con aportaciones de cinco colaboradores, celebra el centenario de El gabine te del doctor Caligari, el primer gran clásico del cine fantástico y de terror, y explora su legado cinematográfico y cultural, invitando al lector a adentrarse en los grandes misterios del clásico más influyente de la historia del género.
Frontera oscura de Sabino Cabeza Ruin es la flamante ganadora del Premio Minotauro 2020, el premio literario concedido a la mejor novela inédita de ciencia ficción, terror o fantasía por Ediciones Minotauro, la editorial oficial del Festival. Esta novela, escrita en la mejor tradición de las historias de aventuras espaciales, explora los secretos del universo y la inagotable curiosidad del ser humano para descubrirnos y será presentada en rueda de prensa como libro oficial de la 53ª edición del Festival.
Sitges Film Hub, la relación consolidada entre profesionales La sección profe sional del Festival acogerá más de 20 actividades entre mesas redondas, presentaciones de proyectos en desarrollo, workshops y sesiones de masterclass, con el fin de ofrecer contenido de actualidad del sector audiovisual y del cine fantástico a los profesionales del sector.
En esta edición el Sitges Film Hub se suma al formato híbrido del Festival, en el cual se realizarán actividades online y presenciales, con el fin de incentivar el contacto entre profesionales del sector internacional. Como principal novedad, el departamento profesional ha creado la plataforma virtual Sitges Industry Hub – Catalan Films & TV Online, gracias al apoyo de Catalan Films & TV (Institut Català de les Empreses Culturals, ICEC), desde donde se podrán concertar reuniones, consultar la guía de los profesionales que participan en el Festival y acceder a todo el contenido de la sección.
Por sexto año consecutivo el Festival organiza conjuntamente con la plataforma Filmarkethub, el Sitges Pitchbox, el acontecimiento internacional de pitching enfocado a proyectos de terror, ciencia ficción o fantástico en desarrollo. Esta nueva edición se celebrará de forma virtual y, por primera vez, estará enfocada tanto a largometrajes internacionales como series europeas en fase de desarrollo. En total se han seleccionado siete largometrajes y siete series. Los responsables de estos proyectos tendrán la oportunidad de hacer un pitch de siete minutos y posteriormente tener reuniones one-to-one con las empresas participantes. Adicionalmente, se repartirán cuatro premios en metálico destinados a los gastos de desarrollo. Entre las empresas participantes se encuentran: XYZ Films, Wild Bunch, Filmax, Lionsgate, Atresmedia Studios, Film Factory, Gaumont, y más.
La iniciativa del Festival que busca acercar la literatura y el cine Fantástico, SITGES TABOO’KS, presentará en su 4ª edición cuatro obras literarias con el objetivo de promover su adaptación al audiovisual. Se abrirá el acto con la mesa redonda “Cine y literatura: evaluando el potencial de las adaptaciones”, un encuentro que reflexiona sobre el potencial de una obra literaria para ser adaptada, y que ha sido coorganizada con el Laboratori d’Adaptacions Audiovisuals de Barcelona (LAAB). Posteriormente tendrá lugar la sesión de pitch de los proyectos seleccionados de este 2020. Las obras son: La Isla de los conejos de Elvira Navarro (Editorial Literaura Random House), Días de Euforia de Pilar Fraile (Alianza Editorial), Nuestra Piel Muerta de Natalia Garcia Frei re (La Navaja Suiza Editoras) y Satèl·lits de Elisenda Solsona (Editorial Malas Hierbas).
Dentro de la marca Blood Red Carpet, tendrá lugar la mesa redonda “Quant val un actor?”, que reflexiona sobre los nuevos modelos de casting y la inclusión de las redes sociales y los followers como categorización del talento actoral. En la mesa participarán la actriz Juana Acosta, el actor Luka Peros, el productor David Matamoros y la moderará Luci Lenox, directora de casting.
El Sitges Film Hub acoge también varias mesas redondas, entre las cuales destaca el encuentro con el premiado de esta edición y diseñador de sonido, Oriol Tarragó, quien recibirá al público y acreditados en una sesión especial donde hablará sobre su trayectoria y creaciones. También, aprovechando la inminente presentación del libro Reina del grito de Desirée de Fez, un libro que explora los miedos femeninos a través del cine de terror, tendrá lugar una mesa redonda que pretende hacer un repaso de cómo se perciben los personajes femeninos a las películas de terror donde participarán el director de cine Jaume Balagueró y la periodista Laura Fernandez.
La sección Film Hub acoge también varios actos en colaboración con las principales entidades audiovisuales del país. Entre otros, contaremos en esta edición con la entidad PROA (Productors Audiovisuals Federats) que organiza la mesa redonda “El preu de la cultura” con el objetivo de debatir el valor de la cultura en la actualidad. La Catalunya Film Commission nos ofrece la sesión “Producción virtual vs. producción tradicional” donde se hablará de cómo puede afectar al ecosistema audiovisual la irrupción de los rodajes virtuales. Y también, de la mano del BCN FILM FEST y Telecinco Cinema, analizaremos la adaptación de ‘Malnazidos’ desde la novela de Manuel Martin, pasando por los dibujos de Luis Bustos, hasta el salto a la gran pantalla de Malnazidos.
Jurado Oficial Fantàstic Cinco figuras del fantástico componen el jurado Oficial Fantástico de la presente edición de Sitges. El productor David Matamoros lleva dos décadas en el mundo de la producción. Su alianza con Lars Von Trier y Zentropa lo ha llevado a participar en películas como La casa de Jack (2018 ). Recientemente en Sitges ha presentado como productor Breve historia del planeta verde (2019) y la ganadora de la pasada edición, El Hoyo. También especializada en producción, Maria del Puy Alvarado dirige la empresa audiovisual Malvalanda, con la cual ha producido cortometrajes como Madre (2017), ganador de un premio Goya y nominado a Oscar. También ha sido productora de la ampliación a largo de Madre (2019) y de El agente topo (2020), estrenada en la última edición del Festival de Sundance.
El director Víctor García, después del éxito de su primer cortometraje El ciclo (2003), premiere mundial en Sitges, se traslada a los Estados Unidos para rodar sus primeros largos. Especializado en secuelas de sagas de terror, en su filmografía figuran Return to House on Haunted Hill (2007), Mi rrors 2 (2010) y Hellraiser: Revelations (2011). Y al otro lado de las cámaras, Juana Acosta, una de las actrices más reconocibles de la ficción televisiva española gracias a las series Hospital Central (2002-2009) y Crematorio (2011), por la cual recibe el premio a mejor actriz secundaria de la Unión de Actores. Completa la lista el polifacético Borja Crespo. Director, productor cinematográfico, guionista, ilustrador y historietista, además de ejercer de crítico y organizador de varios acontecimientos relacionados con el cómic y la cultura pop, en 2019 escribió y dirigió las galas del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.
XVI Jurat Carnet Jove de Sitges Un año más la Agencia Catalana de la Joventut a través de su programa “Connecta’t” del Carnet Jove y el equipo de dirección de Sitges 2020 – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, ha seleccionado 5 jóvenes que formarán parte del XVI Jurado Carnet Jove de Sitges, un jurado oficial del Festival que otorgará el premio Jurat Carnet Jove a la mejor película de la Sección Oficial Fantàstic, el premio Anima’t al Mejor Largo de Animación y el premio Anima’t al Mejor Corto de Animación. El objetivo de esta colaboración es la de profesionalizar la crítica cinematográfica, dando la oportunidad a cinco jóvenes interesados en el mundo del cine a formar parte de uno de los jurados oficiales del Festival de Sitges. El jurado seleccionado de este año son Eloi Bigas, Mᵃ Teresa García, Alberto Richart, Pau Vall Capdet y Valen Vía.
Mascarillas oficiales del Festival La agencia CHINA, colaboradora y responsable del cartel y del spot de la edición de este año, ha diseñado dos modelos de mascarillas de protección inspiradas en la imagen de este año del Festival, una para el público y la otra para el personal de la organización. Las mascarilla s cumplen con todas las normativas y certificados de seguridad. La edición exclusiva para el público, de color azul, se venderá en las taquillas de la Sala Tramuntana del Hotel Meliá, en las taquillas del centro (Oficina de Turisme de Sitges) y en la web del Festival (para recoger en taquillas) durante los días del Festival. Esta iniciativa se puede tirar adelante gracias a la experiencia y patrocinio de la empresa de cosmética, Bluemandarines.
Medidas, seguridad y recomendaciones COVID-19 La Fundació Sitges, Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya ha establecido una serie de medidas y recomendaciones para evitar contagios del virus Sars-Covid-2 (Covid-19), durante la celebración del Festival. El protocolo elaborado específicamente para el Festival se puede consultar en la página/minisite www.sitgesfilmfestival.info.
Álex de la Iglesia, Najwa Nimri, Mario Casas, Juanma Bajo Ulloa y Paco Plaza, entre los invitados presenciales destacados de la 53ª edición
PREMIADOS
Gran Premio Honorífico
Najwa Nimri (actriz)
Maria Honorífica
Oriol Tarragó (diseñador de sonido)
Premio Nosferatu
Manuel de Blas (actor)
Méliès Career Award
Paco Plaza (director)
JURADOS
Jurado Oficial Fantàstic
David Matamoros (productor)
Víctor García (director)
Maria del Puy Alvarado (productora)
Juana Acosta (actriz)
Borja Crespo (director, productor)
Jurado Noves Visions / Sitges Documenta
Younes Bachir (actor)
Silvana Fiorense (programadora de festival cine y arte)
Juan Sebastián Vásquez (director de fotografía)
Malnazidos
Javier Ruiz Caldera (director), Alberto del Toro (director), Miki Esparbé (actor), Aura Garrido (actriz), Álvaro Agustín (productor), Cristian Conti (productor), Álvaro Cervantes (actor), Dafnis Balduz (actor)
INAUGURACIÓN (CORTO)
DAR-DAR
Paul Urkijo (director), Ivan Saldaña (productor), Almudena Cid (actriz), Elías García (actriz), Udane Elosegui (actriz)
OFICIAL FANTÀSTIC COMPETICIÓN
Baby
Ferran Tomás (productor ejecutivo), Diego Rodriguez Aguilera (productor), Juanma Bajo Ulloa, (director), Natalia Tena (actriz), Rosie Day (actriz), Mafalda Carbonell (actriz)
Cosmética del enemigo
Toni Carrizosa (productor), Ana Eiras (productora), Rodolphe Sanzé (productor), Kike Maillo (director), Tomasz Kot (actor), Athena Strates (actriz), Cristina Clemente (guionista), Fernando Navarro (guionista)
La vampira de Barcelona
Lluís Danés (director), Raimon Masllorens (productor), Carlos Fernández (productor), Roger Casamajor (actor), Nora Navas (actriz), Bruna Cusi (actriz), Francesc Orella (actor), Albert Pla (actor), Mario Gas (actor), Núria Prims (actriz)
OFICIAL FANTÀSTIC FUERA DE COMPETICIÓN
No matarás
David Victori (director), Laura Fernandez Brites (productora), Carlos Fernández (productor), Mario Casas (actor), Elisabeth Larena (actriz), Milena Smit (actriz), Fernando Valdivieso (actor)
SESIÓN ESPECIAL
30 Monedas
Alex De La Iglesia (director), Jorge Guerricaechevarría (guionista), Macarena Gomez (actriz), Miguel Angel Silvestre (actor), Megan Montaner (actriz)
NOVES VISIONS
Un efecto óptico
Juan Cavestany (director), Alicia Yubero (productora), Raul De Torres (editor), Javier Bermejo (director de fotografía)
El elemento enigmático
Florencia Juri (productora)
PANORAMA FANTÀSTIC
Sangre Vurdalak
Roxana Ramos (productora)
MIDNIGHT X-TREME
Hosts
Richard Oakes (director), Adam Leader (director), Craig Hinde (productor), Gillan Williams (productor), Neal Ward (actor), Samantha Ker (actriz), Nadia Lamin (actriz)
Sky Sharks
Marc Fehse (director), Carstem Fehse (coguionista), Daniel Berthold (FX)
SEVEN CHANCES
El huerto del francés
Enric Pérez Font (restaurador), Sergio Molina (hijo de Paul Naschy)
BRIGADOON
Aamamá
Miguel Alcalde (director)
Aquella casa en las afueras
Silvia Aguilar (actriz)
Casa
Alberto Evangelio (director)
Horrorscope
Pol Diggler (director)
Jostissi de Carreró
Pedro Miralles (director), Sebastià Rubí (productor), Matías Miralles (productor)
Life As A B-Movie: Piero Vivarelli
Fabrizio Laurenti (director)
Pujolar «Los muertos aún recuerdan su nombre»
Eduardo Gión (director), Albert Pujolar (protagonista)
Red Screening
Maximiliano Contenti (director)
Segrelles. Ilustrador universal
Ignacio Estrela (director), Laura Grande (guionista y productora)
Spyglass
Javier Prada (director)
EQUIPOS CORTOS
Dana
Lucía Forner (directora), Joan Vilà (compositor)
La dama del Fantaterror
Diego López (director)
Luz Distante, Parte 1, Les desventurades
Juanse Alamos (productor)
Red Light
Alex Kahuam (director)
The Retreat
Jordi Morera (productor), Marcus Anthony Thomas (director)
Rutina: la prohibición
Sam (director), Master (actor)
En un atípico en todos los ámbitos de nuestra sociedad año 2020 el Festival de San Sebastián decidió acertadamente abrirse paso contra viento y marea, redundancia esta por cierto que podría servir de perfecto símil a la meteorología que sufrió la ciudad de Donostia en los últimos tres días del certamen. La tarea y el reto fueron ciertamente complicados de llevar acabo, ya no solo a un nivel de medidas preventivas que el festival llevo a la práctica de una forma modélica sino a la una incertidumbre previa que tuvo que sobre las espaldas tanto organización como asistentes, afortunadamente al final el Zinemaldia 2020 fue una realidad y pudo ver la luz, la sensación final fue la de una satisfacción, ya no a un nivel personal, sino colectiva, algo que nos indica que la cultura pese a las adversidades aún sigue adelante, percepción final refrendada en base a una especie de triunfo frente a una coyuntura que nos ha distorsionado a todos durante estos últimos meses y en donde San Sebastián quiso y pudo adherirse a pies puntillas a esa tan ansiada nueva normalidad.
A la hora de hacer un breve balance de lo que dio de sí esta edición resulta paradójico que dentro de la obligada excepcionalidad el certamen se vio por diferentes motivos beneficiado en lo referente a la calidad de las películas ofrecidas, posiblemente el verse obligado a limitar el número de propuestas y centrarse en lo mejor hizo que el nivel medio subiera de una forma ostensible en comparación a anteriores ediciones como se pudo comprobar en secciones tan interesantes como resultaron ser New Directors o Zabaltegi-Tabakalera. En lo referente a la sección oficial el Zinemaldia posiblemente atesoro el mejor nivel de los últimos años atenuado con una cierta sensación de desigualdad en lo referente a las películas integrantes, por una parte y muy por encima del resto en relación a su calidad trabajos provenientes del Label Cannes como Eté 85, la indiscutible triunfadora de esta edición Beginning, Passion simple, In the Dusk, Druk o la japonesa True Mothers de Naomi Kawase parecieron mirar desde una atalaya bien alta a otras cintas susceptibles de formar parte de ese ecosistema que ha integrado la sección Oficial de San Sebastián en estos últimos años como pueden ser las asiáticas Wuhai,Any Crybabies Around? o Supernova del británico Harry Macqueen, el escalafón más bajo este año fue el destinado al cine español e iberoamericano, este último bastante visible tanto en una algo deslucida sección Horizontes Latinos como en la cinta a concurso Nosotros nunca moriremos, en lo concerniente a lo patrio si bien interesante en forma y fondo el documental Courtroom 3H tuvo un extraño acomodo en una selección que por mucha diversidad temática que intente atesorar dio la impresión de ser una especie de convidado de piedra, por lo que respecta a Akelarre la esforzada cinta Pablo Agüero vino a cubrir una necesaria cuota de cine local dentro del certamen, algo recurrente en Berlín, Cannes y evidentemente San Sebastián, el problema viene en lo concerniente a una calidad que comparada a sus compañeras de viajes le delatan haciendo acto de aparición la ya habitual pregunta de que hasta cierto punto es beneficioso para una cinta de estas características el quedar expuesta de esta manera ante público y crítica en un ámbito al que claramente no pertenece. Entre medio de esta amalgama dos notables documentales musicales como resultaron ser The Great Fellove y la extraordinaria Crock of Gold: A Few Rounds with Shane MacGowan del incombustible Julien Temple cerraron una selección tan atípica y eclíptica como interesante.
A continuación y como viene siendo habitual en estos ultimo años dentro del portal iremos desgranando a modo de crónica diaria todo lo más importante visto en esta 68 edición del Festival de San Sebastián.
Oscurantismos pasados y violentas distopías futuristas
Con el reciente Gran Premio del Jurado del Festival de Venecia bajo el brazo el mexicano Michel Franco (presente como jurado de la sección oficial) presento en Perlas el que es posiblemente su trabajo más ambicioso realizado hasta la fecha, Nuevo orden nos sitúa a través de la alegoría el violento desmembramiento al que se ve sometido una sociedad. En la película vemos como una fastuosa boda de clase alta se convierte inesperadamente en una lucha entre clases que deriva en un violento golpe de estado. Visto a través de los ojos de una joven prometida y de los sirvientes que trabajan para su pudiente familia.
Si ya el pasado año otro cinta mexicana presente en San Sebastián como fue la notable Mano de obra de David Zonana nos proponía casi a modo de precuela del film aquí comentado la imposibilidad de construir un nuevo estatus social en cierta manera y desde una perspectiva totalmente diferente Nuevo orden da un paso más allá y revierte tal concepto al seguir los pasos del derrumbe de un sistema político y el posterior y previsible nacimiento de un desgarrador nuevo reemplazo de poder. Posiblemente la palabra más usada durante estos días a la hora de referirse al film haya sido la de distopía futurista, el problema a la hora de intentar situarla temporal y geográficamente posiblemente venga dado en que el film de Michel Franco se acerca en mayor o menor medida a una concreta realidad actual por lo cual el termino distopía no deja de estar algo desvirtuado, de hecho lo que nos explica la película no viene a representar ninguna novedad en lo referente a una posible anticipación social hasta ahora difícilmente intuida e inherente a una historia digamos futurista que nos adelanta lo que estar por venir, el relato parte de una violenta revuelta nos es de alguna manera conocida, el pobre como protesta invade el ecosistema del rico, el tercer estatus de poder, el ejército, tendrá un papel relevante a la hora de establecer desde la sombra ese nuevo orden indicado en el título. Pero si existe un rasgo visible en esta analogía del holocausto a través de un irreversible conflicto social y político es la desmesura con que Michel Franco nos muestra la violencia, tanto la de unos como la de otros, también en lo relativo a la física y la soterrada, aquí la alegoría está supeditada en todo momento a la barbarie mostrada, posiblemente no exista regodeo en ello pero inevitablemente no deja de ser un motor narrativo que supedita toda la acción. Esa evidente recreación de lo virulento acoplado a la metáfora hizo que a un servidor durante el visionado de la cinta le viniera a la memoria durante su primera media hora el Land of the Dead de George A Romero, el maestro de Pittsburgh sin embargo estuvo siempre bastante más entonado a la hora de proyectar ese difuso concepto de mostrarnos el exceso adyacente en cualquier tipo de alegoría social.
Como se ha comentado más arriba no resulta fácil equiparar el bien intencionado film de Pablo Agüero si tenemos que partir de la base de estar compitiendo en una misma sección con los últimos trabajos de Naomi Kawase, Thomas Vinterberg o François Ozon por ejemplo, evidentemente las circunstancias existentes en los certámenes cinematográficos en ocasiones se escapan de una cierta lógica, dicho esto Akelarre tuvo un amplio eco de difusión por estar donde estuvo sin embargo dicho foco se vio algo empañado por una negativa, hasta cierto punto comprensible, acogida critica, algo que nos tendría que llevar a pensar hasta que cierto punto es beneficioso el situar a un producto lejos del ecosistema que a priori tendría que tener asignado dada su naturaleza. Akelarre nos sitúa en el País Vasco, 1609. Los hombres de la región se han ido a la mar. Ana participa en una fiesta en el bosque con otras chicas de la aldea. El juez Rostegui, encomendado por el Rey para purificar la región, las arresta y acusa de brujería. Decide hacer lo necesario para que confiesen lo que saben sobre el akelarre, ceremonia mágica durante la cual supuestamente el Diablo inicia a sus servidoras y se aparea con ellas.
Coyunturas de lado Akelarre es uno de esos trabajos en donde su interesante fondo no acaba de estar acompañado en relación a lo que son sus formas, el tema de la brujería y los juicios llevados a cabo siglos atrás quedan aquí situados en el País Vasco de principios del siglo XVII, en dicha ubicación somos testigos de una suerte de fábula feminista en donde si bien se percibe un intento por ofrecer una atmósfera inquietante, a diferencia de trabajos solventes y rescatables sobre la materia como por ejemplo el Akelarre (1984) de Pedro Olea o La visione del Sabba (1988) de Marco Bellocchio Pablo Agüero intenta ofrecernos una visión que resulta ser tan original como fallida, esa supuesta ambigüedad del mal nos es ofrecida tanto por parte de unos y otros a través de un imaginario construido por las acusadas básicamente con el propósito de ridiculizar al inquisidor y a la ignorancia eclesiástica provista de ricas simbologías tales como aquella que nos indica como ciertos estamentos masculinos temen a las mujeres que no les tienen miedo, sin embargo subrayados de claro índole feminista aparte el gran problema que radica en Akelarre a modo de fábula sonámbula consiste no ya en una supuesta falta de rigor histórico y si en una muy notable carencia de credibilidad de según qué personajes (sin ser un experto en historia es imposible que la dialéctica en forma de batalla verbal de la actriz principal se corresponda de una forma realista a la de una chica de provincias del año 1906), esto no hace más que restar una lógica tensión a un relato que por razones lógicas precisaba de él por mucho que su sugerente plano final nos parezca indicar todo lo contrario.
El debut en la dirección de Dong Xingyi fue un más que interesante punto de salida de la sección New Directors, un retrato íntimo que radiografía el paso, y las consecuencias, del tiempo en un ambiente rural, en Slow Singing vemos como Junsheng regresa a casa poco después de salir de prisión y descubre que se siente distanciado de su ciudad natal. No ha estado allí en años, pero aún cree que sigue siendo el joven más duro del pueblo. Después de atravesar diversos padecimientos, se percata de que esa ausencia aparentemente corta es en realidad una brecha insalvable.
Si ha existido una cinematografía en estos últimos años que ha sabido reflejar con certeza el devenir del paso temporal en un ámbito concreto este ha sido sin lugar a dudas el proveniente de China, no hace falta escarbar mucho para encontrar una tendencia bastante extendida por ejemplo en la mayor parte de la filmografía de Zhang Yimou por poner un solo ejemplo de todo ello, Slow Singing nos habla principalmente de cómo una persona ausente durante un tiempo del que ha sido su hábitat natural vuelve a él después de unos años de forzada ausencia, evidentemente seremos testigos de cómo el que fue su estatus de antaño, el matón del pueblo por decirlo de una forma coloquial, ya no tiene razón de ser y es entonces cuando el relato adquiere su importancia al exponernos la imposibilidad de una reintegración, será a través un tono contemplativo lindante con el documental y provistos de largos planos generales en donde seremos testigos de los estragos del tiempo adherido en esta ocasión a un paisaje de claro índole rural, Dong Xingyi por fortuna se toma su tiempo para mostrarnos el tránsito de alguien que esta fuera de lugar a través de una obra provista de una madurez impropia en un debutante, y lo más importante, apartada de virtuosismos tan propios últimamente en operas primas que pretenden contarnos historias en base a supuestas artificialidades.
No deja de ser una buena noticia que un realizador como Cesc Gay, muy proclive a conectar tan bien con el espectador a través de tramas cotidianas, tenga listo un nuevo trabajo tras las cámaras, en Sentimental, cuyo primer tráiler acaba de ver la luz y podéis ver a final de página junto su póster oficial, Cesc Gay adapta un texto teatral propio estrenado en 2015 en Barcelona titulado Los vecinos de arriba. La película tras su paso por el recientemente terminado Festival de San Sebastián dentro de las galas de las Proyecciones RTVE se estrenará en nuestro país de la mano de Filmax el próximo 30 de octubre.
En Sentimental vemos como Julio y Ana hace más de quince años que están juntos. Forman una pareja que ya no se mira ni se toca, y que ha hecho del combate diario la esencia de su relación. Esta noche Ana ha invitado a casa a sus vecinos del piso de arriba, Salva y Laura, una pareja más joven que ellos, amable y simpática, pero cuyos ruidos se han convertido en una molestia para Julio y Ana…¿o quizás en un estímulo? Los vecinos de arriba les harán una inusual y sorprendente propuesta que convertirá la velada en una experiencia excesiva y catártica para los cuatro.
La película con producción de Imposible Films y Sentimentalfilm AIE y la participación de RTVE, Movistar+ y TVC cuenta con un guion del propio Cesc Gay estando protagonizada por Javier Cámara, Belén Cuesta, Griselda Siciliani y Alberto San Juan.
El Free Cinema, movimiento vanguardista cinematográfico, exhibió en Londres 23 películas en seis programas entre 1956 y 1959. Sus artífices –Lindsay Anderson, Karel Reisz, Walter Lassally y John Fletcher, entre otros–, pensaban que era posible hacer un cine poético a base de planos independientes, que el propio espectador adulto sería capaz de unir y de convertir lo particular en universal, lo racional en irreal, la realidad en ficción.
Este libro no trata solo sobre cine. Los jóvenes que formaban la larga cola junto al Támesis el 5 de febrero de 1956 para ver el primer programa Free Cinema no eran clase obrera. La mayoría pertenecía a una nueva generación que rechazaba los ideales de sus abuelos y de sus padres, quizá por la frustración que los condenó o bien a morir en la 1ª o en la 2ª Guerra Mundial o bien a vivir sumidos en una profunda desilusión. Estos jóvenes representaban una nueva realidad, una nueva cultura minoritaria, pero mediáticamente notable.
Así, el Free Cinema convivió con los jóvenes airados de la novela y el teatro; con los poetas de The Movement; con los artistas que darían pábulo al pop con su apertura a las emociones, a las masas y a la ruptura con el arte de entreguerras; con los clubs de jazz en los que se reunían liberados de los prejuicios de sus padres; y con una nueva filosofía existencialista que se aleja de los ideales por los que luchaban las generaciones anteriores. Ahora el individuo, a veces en soledad, afronta su destino en grandes ciudades, solo, desarraigado de su pasado.
El Free Cinema de los ‘50 es un movimiento de cine documental universal, pertenece al mundo, no a una parte pequeña de él llamada Gran Bretaña. De ahí que refleje los problemas de gente común relativos a la vejez, la enfermedad, la guerra entre vecinos por una flor, el alcoholismo, la exclusión del outsider, la intolerancia de un pueblo sobre el que regresa para cambiar algo, el descubrimiento juvenil de la belleza de la mujer, la amistad, la muerte o la falta de ayuda a las prostitutas que lo son porque no tienen otra forma de vida.
Este será el nexo que explica por sí mismo que tres de los seis programas que se exhibieron no fueran británicos, quizá porque al explorar otros documentales procedentes de Francia, Polonia, Canadá o USA, los directores Free Cinema percibieran lo semejantes que eran los problemas de las personas.
En síntesis, el Free Cinema es un cine documental de autor, liberado de cualquier exaltación nacionalista, un cine libre.
El autor
LUIS CARLOS ALLO AYALA
(Linares, 1949). Licenciado en Filología inglesa. Catedrático de Instituto en Lengua y Literatura Inglesa. En 2006 se doctoró con una tesis sobre el Free Cinema inglés de los años ‘50, base del presente libro. Profesor Asociado del Departamento de Filología Inglesa de la Universidad de Valladolid, Diplomado y Profesor de la Cátedra de Historia y Estética de la Cinematografía de la Universidad de Valladolid.
Vinculado a Cambridge, donde impartió docencia en la Neale Wade School, y St. Andrews, universidad en la que obtuvo la beca Stevenson como postgraduado, especializándose en técnicas narrativas de la novela inglesa del realismo al simbolismo. Su interés por la traducción se constata con traducciones comentadas y prologadas en proceso de publicación de Mirando hacia atrás con ira (John Osborne), Ensayos de Elia (Charles Lamb) y Declaration (Tom Maschler). Asimismo, ha escrito ensayos literarios sobre Samuel Johnson, Montaigne, Voltaire, Boswell, Joyce, Virginia Woolf, Henry James…, así como relatos cortos.
Con El Free Cinema inglés en los años ‘50 (Londres: 1956-1959), analiza el movimiento literario de los “jóvenes airados” y el espíritu cultural del período (Declaration), continúa su investigación sobre una de las vanguardias del cine documental, aún vigente en 2020, como se refleja en el cine de Loach, Winterbottom, Frears, Leigh, Davies… Inevitablemente, la literatura y el cine –su pasión–, conviven como artificio de realidad y ficción.
Autor: Luis Carlos Allo Ayala, Editorial: Shangrila, Colección [Encuadre], Páginas: 492
El Festival apuesta por los nuevos realizadores con voz propia dentro del fantástico
El presente y el futuro del género estarán en Sitges 2020. Títulos como Relic, Mosquito State o Le dernier voyage de Paul W.R., entre otros muchos, suponen el debut en el largometraje de sus autores y se podrán descubrir del 8 al 18 de octubre. El Festival ejerce desde siempre una función esencial como revelador de talento en el ámbito del cine de género y son numerosos los ejemplos a lo largo de su historia.
Relic
Quentin Tarantino presentó en Sitges su debut, Reservoir Dogs, en 1992, cuando era un desconocido para el público. En el terreno español, El orfanato, la ópera prima de un joven J.A. Bayona, fue escogida para inaugurar la edición de 2007 con gran éxito. Más recientemente, Robert Eggers inició su fulgurante trayectoria en Sitges 2015 con The Witch. En cuanto al palmarés, las óperas primas son también una constante en el certamen, y es buena prueba el triunfo en la edición pasada de El hoyo, debut de Galder Gaztelu-Urrutia que se convirtió después en un auténtico éxito a nivel mundial.
En Sitges 2020, la parrilla de programación estará especialmente enfocada a estas primeras obras prometedoras que, en muchos casos, son el pistoletazo de salida de una carrera de éxito. Es el caso de la citada Le dernier voyage de Paul W.R., de Romain Quirot, que será también estreno mundial en el Festival. La desaparición del único astronauta capaz de salvar al planeta Tierra es el punto de partida de esta cinta de ciencia ficción que cuenta en sus filas con el veterano Jean Reno. En el caso de Relic, de la directora australo-japonesa Natalie Erika James, el horror familiar protagonizado por Emily Mortimer inunda un film que se presentó en el Festival de Sundance y obtuvo excelentes críticas. Por su parte, la polaca Mosquito State, ópera prima de Filipo Jan Rymsza, se mueve entre el drama y el terro r con tintes de Cronenberg.
Mosquito State
La violencia y la acción frenética son las claves de The Owners, debut del británico Julius Berg que se adentra en el subgénero home invasion con una historia cruda protagonizada por Maisie Williams, la inolvidable Arya Stark. El ilustrador y artista de cómic Gavin Rothery -creador del diseño de Moon de Duncan Jones, entre otros- da el salto como director con Archive, una propuesta alrededor de la inteligencia artificial con sorprendentes efectos especiales. La dublinesa Neasa Hardiman, que había destacado en televisión dirigiendo episodios de series como Jessica Jones, The Inhumans o Happy Valley, debuta con Sea Fever, un cruce entre Alien y La cosa ambientado en alta mar. Fried Barry, primer largo de Ryan Kruger, promete una avalan cha de drogas, sexo y violencia a cargo de un extraterrestre que entra en contacto con el extraño mundo de la humanidad. También con invasiones alienígenas, Save Yourselves! es la propuesta de Alex Fischer y Eleanor Wilson, curtidos en la dirección de cortometrajes.
La selección de óperas primas en Sitges 2020 es extensa y variada, y también incluirá títulos como la británica Amulet, de Romola Garai; el terror ruso de Superdeep, de Arseny Syuhin; la vampírica My Heart Can’t Beat Until You Tell It To, de Jonathan Cuartas, o la peculiar The Stylist, de Jill Gevargizian, que traslada su propia experiencia como peluquera a la gran pantalla, a partir de su multipremiado corto homónimo.
Será una de las películas presentes en el inminente Festival de San Sebastián dentro de la sección Perlas tras su paso por certámenes como Sundance o Toronto, The Father, cuyo primer tráiler acaba de ver la luz y podéis ver a final de página junto a su póster oficial, supone el debut en el cine del dramaturgo Florian Zeller que aquí adapta su propia obra teatral en una película que tiene previsto llegar a los cines de Estados Unidos el próximo 18 de diciembre, en España de la mano de A Contracorriente Films lo hará el 25 del mismo mes.
En The Father vemos como un hombre de 80 años mordaz, algo travieso y que tercamente ha decidido vivir solo, rechaza todos y cada uno de los cuidadores que su hija Anne intenta contratar para que le ayuden en casa. Anne está desesperada porque ya no puede visitarle a diario y siente que la mente de su padre empieza a fallar y se desconecta cada vez más de la realidad. Dado el ir y venir de sus recuerdos ¿cuánto de su propia identidad podrá recordar con el paso del tiempo? Anne sufre la paulatina pérdida de su padre a medida su mente se deteriora, pero ¿no tiene ella derecho a vivir también su propia vida?
La película con guion del propio Florian Zeller junto a Christopher Hampton está protagonizada por Anthony Hopkins, Olivia Colman, Imogen Poots, Rufus Sewell, Olivia Williams, Mark Gatiss, Evie Wray y Ayesha Dharker.
Con un guiño a la icónica El cielo sobre Berlín, el artista sevillano Julio Serrano ‘Julepe’ firma el cartel de esta nueva edición, que se celebrará del 6 al 14 de noviembre. Entre los primeros títulos anunciados, las internacionales Siberia (Abel Ferrara), Ondina, (Christian Petzold), Sweat (Magnus von Horn) y Gagarine (Fanny Liatard y Jérémy Trouilh), y las españolas El año del descubrimiento (Luis López Carrasco), P’atrás, ni pa’tomar impulso (Lupe Pérez García) y Dear Werner (Pablo Maqueda).
Tres nuevos premios en el palmarés reconocerán la Mejor dirección española, la Mejor dirección europea y el Mejor largometraje andaluz.
El Festival de Sevilla ha presentado el cartel de su 17ª edición, inspirado en un clásico del cine europeo, el mítico El cielo sobre Berlín, de Wim Wenders. Su autor, Julepe, alias artístico de Julio Serrano (Sevilla, 1972), ha encontrado en los ángeles protagonistas un buen transmisor del ánimo y la confianza necesarios en una coyuntura marcada por la pandemia.
El director del certamen, José Luis Cienfuegos, junto a Antonio Muñoz, Teniente de Alcalde y delegado del Área de Hábitat Urbano, Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Sevilla, ha presentado en rueda de prensa en el Espacio Santa Clara de Sevilla las claves de esta edición, así como un primer avance de su programación. El acto también ha contado con la participación de María del Mar Sánchez Estrella, Secretaria General de Innovación Cultural y Museos de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.
Un festival para los creadores, la industria y el público
Entre el 6 y el 14 de noviembre, la capital hispalense se convertirá en la gran pantalla del cine europeo y en un lugar de encuentro para los creadores, la industria y el público. Sevilla mantiene, en uno de los momentos más difíciles para el sector, el carácter presencial del festival, coherente con su apuesta por el cine en las salas y su vocación de servicio a cineastas y espectadores. La decisión permite además mantener un centenar de empleos directos y multiplicar el impacto económico proyectado en otros sectores clave de la ciudad. “Al servicio del sector, hoy más que nunca queremos ser útiles a los directores y a los distribuidores nacionales e internacionales. Desde la edición de 2019 hasta el primer día de comienzo de 2020, más de 30 películas cuya premiere nacional o internacional se celebró en Sevilla, se habrán estrenado en salas comerciales, y como mínimo otras tantas han participado en otros festivales de cine de nuestro país, tanto presenciales como online”, ha explicado José Luis Cienfuegos. En este sentido, ha subrayado que “los importantes premios de nuestro festival, como ayudas a la distribución, son un aliciente más de cara a la circulación y la visibilización del cine europeo”.
Como proyecto del Ayuntamiento de Sevilla a través de su Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla (ICAS), se prepara la que será la edición más compleja de las 16 que ya ha celebrado el festival, y lo hará poniendo en valor la cultura cinematográfica, apostando decididamente por las salas de cine y con todas las garantías de prevención sanitaria para espectadores e invitados, en un momento particularmente difícil para la industria. Desde el inicio de la pandemia, el equipo trabaja en estrecha relación con otros certámenes de carácter nacional e internacional para aunar esfuerzos, criterios y protocolos de actuación. Con los de Málaga y Huelva creó la coordinadora PROFESTIVALES21 y con los de San Sebastián y Valladolid mantiene una permanente colaboración técnica, así como con los que integran la red europea MIOB (Moving Images – Open Borders).
El festival mantiene íntegra la dotación económica global de 150.000€ en premios y su papel fundamental como motor de estrenos y distribución de largometrajes europeos en nuestro país. En 2020, introduce tres nuevas categorías en su palmarés, dos de ellas destinadas directamente a los creadores y una tercera a producciones andaluzas, dotadas con 5.000€ cada una: los premios a la Mejor dirección de película española, a la Mejor dirección de primer o segundo largometraje europeo y a la Mejor película de la sección Panorama Andaluz (largometrajes).
La cultura, motor para la reactivación económica
Durante la presentación del cartel y el avance de programación de esta nueva edición del festival, Antonio Muñoz, Teniente de Alcale y delegado del área de Hábitat Urbano, Turismo y Cultura, ha declarado que “en un momento como éste, desde el Ayuntamiento de Sevilla, de la mano del ICAS y de todo el equipo que dirige José Luis Cienfuegos, teníamos claro que Sevilla merecía celebrar la 17ª edición del festival de cine de manera presencial. En este escenario tras la paralización de la actividad por el confinamiento y en el difícil contexto del Covid-19, en el Ayuntamiento de Sevilla tenemos claro que la cultura debe ser uno de los motores de la reactivación económica, de ella dependen puestos de trabajo que demandan profesionales cualificados, genera un entorno de empresas vinculadas y, sobre todo, potencia la imagen de ciudad abierta al futuro y a la diversidad sin la que no se entiende la sociedad del siglo XXI”.
En este sentido, Muñoz subrayó que “el festival, no sólo va a seguir siendo presencial en un momento crucial para el cine y las salas de manera particular, sino que se mantienen las competiciones e incluso nacen nuevas y, me gustaría subrayarlo especialmente, la sección Panorama andaluz largometrajes será competitiva por primera vez, es decir, tiene un premio económico. Esto muestra el profundo compromiso del festival y del Ayuntamiento por impulsar y visibilizar a los creadores y a la industria andaluza”.
Estreno del mejor cine europeo
Pese a las circunstancias adversas, el equipo del Festival de Sevilla ha preparado una programación de la que ya avanza algunos títulos, punta del iceberg de una rica oferta que acercará al público lo mejor de las cinematografías europeas del último año.
En Sección Oficial, se estrenará Siberia, el último film del norteamericano Abel Ferrara, que ya visitó la ciudad el pasado 2019 con Tommaso. En su nuevo trabajo, una coproducción entre Italia -país donde reside-, Alemania y México, Ferrara tiene como cómplice por tercera vez consecutiva a un Willem Dafoe, a cuyo personaje aísla en el corazón de una tundra helada, para hacer de Siberia un catártico viaje marcado por sueños y recuerdos.
Otro cineasta con pedigrí, el alemán Christian Petzold (que con Barbara ganó el Oso de Plata al Mejor Director en la Berlinale en 2012) se inspira en la mitología germánica y la traslada al Berlín contemporáneo para construir una intensa y dolorosa historia romántica con pátina fantástica. El resultado es Ondina, y en ella repite con Franz Rogowski y Paula Beer, la magnética pareja protagonista de su anterior largometraje, En tránsito (2018). La película llegará a la Sección Oficial de Sevilla con los avales del Premio Fipresci y el Oso de Plata a la Mejor Actriz, conseguidos en la última Berlinale.
Formarán parte de la programación del 17 Festival de Sevilla dos de los títulos que despertaron más interés en el mercado de Cannes: la coproducción entre Polonia y Suecia Sweat, del director Magnus von Horn, en la que plantea la fascinación que generan los influencers de la vida sana y muestra el lado más vulnerable de una gurú del fitness, y Gagarine, primer largometraje de la pareja Fanny Liatard y Jérémy Trouilh. En esta cinta francesa, lo que parece comenzar como otra muestra de cine social ambientado en el extrarradio parisino termina virando hacia las alturas de Encuentros en la tercera fase y Stranger Things. El joven Yuri, que siempre quiso ser astronauta, se atrinchera y defiende con uñas y dientes el bloque de viviendas sociales donde ha vivido toda su vida (las torres Gagarin), a punto de ser derribado.
Otro de los grandes títulos de la Sección Oficial, será El año del descubrimiento, nuevo largometraje de Luis López Carrasco, que llega a Sevilla tras obtener reconocimientos en Rotterdam, Jeonju (Corea) o el prestigioso festival Cinéma du Réel, donde encabezó el palmarés. El director murciano regresa al certamen, donde estrenó su primer largo, El futuro (2013), manteniendo ese estilo que él mismo define como una mezcla heterodoxa entre la ficción y la no ficción, para proponer un viaje hacia la España de 1992, la de los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Expo de Sevilla, pero también la que vivió una revuelta de obreros de Cartagena y La Unión, que desembocó en el incendio del Parlamento de Murcia. Una mirada nada complaciente a la España de ayer y, también, a la de hoy.
Más cine español se podrá encontrar en la emblemática sección Las Nuevas Olas, con la que el Festival de Sevilla propone una ventana a los trabajos más audaces, formal y argumentalmente. La bonaerense Lupe Pérez García (directora de Diario argentino y Antígona despierta) firma P’atrás, ni pa’tomar impulso, producida por Marta Esteban y con premiere internacional en Sevilla. Este título ofrece un retrato de Carmen Mesa, una bailaora de flamenco multifacética que se muda a Buenos Aires por amor y que, a pesar de sufrir un desengaño, decide quedarse en la capital porteña y pelear con todo su arte y su energía por su único y verdadero amor, el flamenco.
En la misma sección brillarán también Walden, coproducción franco-lituana dirigida por Bojena Horackova, que elige dos momentos de la vida de una mujer: primero en su adolescencia, en plena encrucijada vital con el telón de acero del comunismo a punto de ser derribado; y 30 años después, en su regreso a Vilnius tras un exilio en Francia. Y también desde el país galo llegará Rascal, ópera prima de Peter Dourountzis, que une a dos personajes con un potente reverso oscuro que viven al margen del sistema, y a los que interpretan Pierre Deladonchamps (visto en El desconocido del lago o en Vivir deprisa amar despacio) y Ophélie Bau (Mektoub my Love).
En Las Nuevas Olas No Ficción, el Festival de Sevilla presentará como estreno mundial Dear Werner, en la que Pablo Maqueda emprende el mismo recorrido a pie de Munich a París, que siguió en el invierno de 1974 el gran Werner Herzog, y que relató en el libro Del caminar sobre el hielo. Maqueda propone un peregrinaje cinéfilo tras la pista de la esencia del cine del autor alemán, implicado de manera personal en el proyecto a través de la locución de la película. El artista sonoro y compositor de la partitura original del film, José Venditti, realizará en vivo la música de la película, una propuesta que sumerge al espectador en la experiencia física del viaje del director.
Otros dos títulos estarán también en Las Nuevas Olas No Ficción. Por una parte, la franco-danesa Little Girl, con la que el cineasta Sébastien Lifshitz sigue a Sasha, una niña transgénero de nueve años que él define como “una heroína moderna”. El film, estrenado en la Berlinale, explora la identidad de género desde el punto de vista de una pequeña enfrentada a un mundo que no acepta su diferencia, y a la vivencia de su familia. Por otro lado, Downstream to Kinshasa, de Dieudo Hamadi, coproducción entre Francia, Bélgica y Congo. Se trata de la contundente historia de un grupo de supervivientes de la Guerra de los Seis Días camino a la capital congoleña, Kinshasa, para reclamar a las autoridades indolentes que reconozcan el conflicto, lo condenen y les compensen por los daños sufridos.
Después de su premier mundial en el pasado Festival de Sundance en donde cosecho buenas críticas acaba de ver la luz un primer tráiler, que podéis ver a final de página junto a su póster oficial, de la comedia de ciencia ficción titulada Save Yourselves!, opera prima a cargo de Alex Huston Fischer y Eleanor Wilson. El film, que estará presente en la próxima edición del Festival de Sitges dentro de su sección oficial, tendrá un estreno simultáneo en VOD y cines de Estados Unidos el 6 de octubre.
En Save Yourselves! vemos como una joven pareja de Brooklyn decide mudarse al norte del estado para intentar desconectar de sus teléfonos móviles y reconectar con ellos mismos. Alejados de los medios de comunicación, desconocen la noticia de que el mundo está recibiendo una invasión alienígena. A medida que se van sucediendo extraños acontecimientos, la pareja deberá encontrar un camino de vuelta a la civilización, o lo que queda de ella.
La película con guion de los propios Alex Huston Fischer y Eleanor Wilson está protagonizada por Sunita Mani, John Reynolds, Amy Sedaris, John Early, Jo Firestone, Ben Sinclair, Johanna Day y Gary Richardson.
Península es la secuela de la trepidante Train to Busan (2016), ganadora del Premio del Público en la Semana de aquel año. Dirigida como su predecesora por Yeon Sang-ho, se ha estrenado este verano en Corea del Sur y se ha convertido en un gran éxito de taquilla.
La acción de la película trascurre cuatro años después de los hechos narrados en Train to Busan. La plaga se ha extendido y ha arrasado todo el país, ahora devastado y habitado por zombis hambrientos fuera de control que se han adueñado de la península. Un ex soldado que consiguió escapar al inicio de la epidemia de la zona infectada debe volver ahora allí.
Tras la muerte accidental de sus padres, Jack debe vender la casa familiar y empezar una nueva vida por su cuenta. Durante la limpieza tira a la basura, entre otras cosas, a su mejor amigo de la infancia, el osito Benny. Desde ese momento las cosas empiezan a complicarse, porque Benny cobra vida y solo tiene un objetivo: proteger a Jack. A cualquier precio.
Meander / Méandre (2020). Mathieu Turi. Francia
Después de subir al coche de un desconocido una noche lluviosa, Lisa se despierta en un pasadizo. En su brazo un artefacto con una cuenta atrás. Comienza a arrastrarse por el lugar y descubre que parece no tener fin y que esconde todo tipo de trampas mortales que deberá sortear. También descubre que debe buscar un lugar seguro antes de que acabe la cuenta atrás. Y que no será la última. Segundo largometraje del director de Hostile (2017).
La nube (La Nuée, 2019). Just Philippot. Francia
Para salvar su granja de la quiebra, una madre soltera comienza a criar saltamontes destinados a la alimentación. Poco a poco desarrolla un extraño y enfermizo vínculo con ellos, a los que dedica todo su tiempo y toda su energía. Ni sus hijos ni sus vecinos ven con buenos ojos cómo Virginie va obsesionándose con los insectos, que se van multiplicando con mucha rapidez.
PG: Psycho Goreman (2020). Steven Kostanski. Canadá
Accidentalmente, los hermanos Mimi y Luke devuelven a la vida a un señor de la guerra alienígena enterrado hace mucho tiempo en el jardín de su casa. Gracias a un amuleto mágico están protegidos de él y le obligan a obedecer todos sus deseos. Pero pronto los enemigos del monstruo se enteran de su resurrección y un ejército de asesinos intergalácticos aparece en la Tierra.
Siobhán es una joven estudiante de biología marina a la que su profesor envía a navegar durante una semana en un pesquero irlandés que ha conocido tiempos mejores y que tiene una tripulación plurinacional. Cuando tras unas horas de navegación se quedan parados en mitad del océano, descubren que un extraño organismo submarino les ha atrapado y amenaza con infectarles.
Tailgate / Bumperkleef (2019). Lodewijk Crijns. Países Bajos
Hans es un hombre muy seguro de sí mismo que viaja con su familia para visitar a sus padres en el campo. De camino hacia allí tiene un fuerte enfrentamiento con otro conductor, Ed, que viaja en una furgoneta blanca. Hans prosigue su viaje, pero Ed está decidido a no olvidar el incidente y comienza a seguirles. La confianza de Hans va desapareciendo a medida que Ed les presiona cada vez más.
El actor Javier Botet es el protagonista del cartel de la Semana de Terror 2020
Javier Botet, presencia imprescindible en el cine fantástico mundial en los últimos años, es el protagonista del cartel de la 31ª Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, que tendrá lugar entre el 30 de octubre y el 6 de noviembre.
Botet se ha convertido para la ocasión en un ventrílocuo, acompañado en el escenario por el muñeco Nino, en un cartel que homenajea a las muñecas y muñecos que han aparecido en el cine de terror a lo largo de toda su historia.
Los muñecos se convierten así en el eje de la Semana 2020, en la que se proyectarán algunos clásicos del género en que han aparecido. Por otra parte también serán los protagonistas de la exposición Seres fantásticos, abierta en el C. C. Okendo entre el 25 de septiembre y el 9 de noviembre, donde se podrán ver marionetas procedentes del Museo Topic de Tolosa.
La fotografía ha sido realizada en el bar Picnic de Madrid por Alberto Morago, que también ha dirigido el making of. El diseño del cartel ha sido obra, como los últimos años, del estudio Ytantos.
Javier Botet (Ciudad Real, 1977) es uno de los actores más prolíficos del género en los últimos años, especializado en interpretar a todo tipo de monstruos en la gran pantalla. Debuta en 2005 de la mano de Brian Yuzna en Bajo aguas tranquilas (2005), pero es su papel de la Niña Medeiros en [REC] (2007) (y sus secuelas) el que se convierte en el pistoletazo de salida de una carrera imparable que incluye películas como Mamá (2013), Las brujas de Zugarramurdi (2013), Magical Girl (2014), La cumbre escarlata (2015), Expediente Warren: El caso Enfield (2016), El guardián invisible (2017), La momia (2017), It (2017), Slender Man (2018), Insidious: La última llave (2018), Ventajas de viajar en tren (2019), Historias de miedo para contar en la oscuridad (2019) o Malasaña 32 (2020).
Tras realizar algunos cortometrajes, en 2013 escribió y dirigió un episodio de la película colectiva Al final todos mueren y en 2019 coescribió y protagonizó Amigo (2019), proyectada en la Semana del año pasado.
No deja de ser en parte algo lógico que un autor de las características de Abel Ferrara, continuamente reinventándose a lo largo de su trayectoria, este encontrando actualmente una especie de segunda etapa dorada gracias mayormente a trabajos documentales de no ficción. En estos últimos tiempos hemos podido ver documentales suyos como Piazza Vittorio, Alive in France, The Projectionist o la aun por estrenar Tommaso. Sportin’ Life, cuyo primer tráiler oficial acaba de ver la luz y podéis ver a final de página, presentado recientemente en el Festival de Venecia viene a ser una continuación de los anteriores trabajos citados a modo de auto diario en donde Abel Ferrara reflexiona sobre distintos ámbitos sociales y culturales.
Sportin’ Life supone la sexta parte del proyecto artístico internacional «Self», conducido por el director creativo de Saint Laurent, Anthony Vaccarello. Este proyecto es una crítica artística de la sociedad que enfatiza la complejidad de varios individuos a través de los ojos de artistas que evocan la actitud de Saint Laurent cargada de confianza, individualismo y autoexpresión. El documental explora el origen y la historia personal de la creatividad, la vida esencial de un artista. A través de ello asistiremos a la mirada íntima de Abel Ferrara, su mundo reflejado a través de su arte, la música, el cine, sus colaboraciones e inspiraciones, así como las primeras obras de Ferrara y sus asociaciones creativas con gente como Willem Dafoe, Joe Delia, Paul Hipp y los músicos que lo inspiraron su trabajo.
Prematuramente juzgado por ciertos sectores como un diletante gustoso de suscitar escándalos, el paso del tiempo ha resituado a Louis Malle como uno de los grandes cineastas de su época, responsable de una obra consistente y cuestionadora marcada por la solvencia narrativa y por su tendencia a desbordar los clichés y a desmarcarse de lo convencional. Amante del jazz, deudor de Albert Camus y de la literatura del absurdo, fue un cineasta versátil, capaz de abordar los géneros tradicionales de forma innovadora («Ascensor para el cadalso»), de explorar los límites del documental («Calcuta»), de desnudar los mitos de la Historia («Lacombe Lucien»), de afrontar sin extravíos la aventura americana («La pequeña», «Atlantic City») o de recurrir a lo autobiográfico para ofrecer lo mejor de sí mismo («El soplo al corazón» o «Adiós, muchachos»). Temas y obsesiones se repiten a lo largo de una filmografía de apariencia variable pero sustentada por la personalidad de un auténtico autor, de un individualista acérrimo que entendía el cine como un constante desafío.
Autor; Enric Alberich Grau, Editorial: Ediciones Cátedra Colección: Signo e imagen>Signo e imagen. Cineastas, Páginas: 352
En una etapa muy delicada para el sector, después de la profunda crisis provocada por la Covid-19, Filmin ha decidido redoblar su apuesta por las salas de cine y estrenará en el próximo semestre ocho producciones en la cartelera nacional antes de su posterior llegada a la plataforma. Tras los buenos resultados obtenidos por las películas que ha distribuido en cines en los últimos tiempos, como «Fin de siglo», «Steve Bannon, el gran manipulador», «Under the Skin» o «Clímax» (las dos últimas, en colaboración con Avalon), la plataforma ha decidido que sus últimas adquisiciones se vean primero en pantalla grande y posteriormente, en exclusiva, en Filmin.
Estos son los 8 títulos que Filmin distribuirá en cines en los próximos meses:
CUNNINGHAM (16 OCTUBRE 2020)
Experiencia cinematográfica única, inspirada en la vida y obra de la leyenda de la danza Merce Cunningham. Formó parte de la Sección Oficial del BCN Film Fest 2020.
SHE DIES TOMORROW (30 OCTUBRE 2020)
Amy Seimetz («Sun Don’t Shine») firma una de las grandes sensaciones del cine fantástico de la temporada. Amy se obsesiona con la posibilidad de morir de manera inminente. Lo peor es que su miedo es contagioso. Sección Oficial en el Festival de Sitges 2020.
A STORMY NIGHT (27 NOVIEMBRE 2020)
Película de clausura del D’A Film Fest 2020 y recientemente proyectada en el Festival de Málaga, la ópera prima de David Moragas reflexiona sobre las relaciones humanas durante una noche de tormenta en Nueva York.
JOSEP (4 DICIEMBRE 2020)
La historia del exiliado republicano Josep Bartolí y su experiencia en un campo de concentración francés es la base de este biopic de animación que cuenta con el Sello del Festival de Cannes y las voces de Sergi López y Sílvia Pérez Cruz.
LA PINTORA Y EL LADRÓN (18 DICIEMBRE 2020)
Premio del Público en Atlàntida Film Fest 2020. La sorprendente relación de amistad entre una pintora y el ladrón que robó dos de sus obras más valiosas ilumina uno de los grandes documentales del año.
SURGE (8 ENERO 2021)
Una obra feroz e incendiaria en la que Ben Whishaw interpreta a un introvertido empleado de aeropuerto que tras una serie de incidentes se embarca en una desquiciada y frenética aventura por las calles de Londres. Clausura la sección Noves Visions en Sitges 2020.
SPACESHIP EARTH (MARZO 2021)
Tras su paso por los festivales de Sundance y Sitges llegará a los cines este documental bigger than life sobre Biosfera 2, el ecosistema artificial en el que, en 1991, se encerraron 8 científicos para estudiar los efectos del cambio climático. No creerás todo lo que les ocurrió allí.
La sección que Sitges programa en colaboración con la ACCEC presentará el estreno español de ‘Host’, una de las sensaciones de la temporada
El Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya y la Associació de la Crítica i l’Escriptura Cinematogràfica (ACCEC) siguen explorando los márgenes y rincones oscuros del género fantástico en Seven Chances, la sección que programan en común. La selección de este año vuelve a reunir rarezas insólitas, títulos de culto restaurados y documentales, en sesiones presentadas por miembros de la ACCEC.
Si el año pasado la sección desenterró un film perdido de Jesús Franco, en esta ocasión se recuperará otro nombre esencial del Fantaterror: Jacinto Molina “aka” Paul Naschy, de quien se presentará la flamante versión restaurada de El huerto del francés (1978), uno de sus títulos menos vistos, que el director consideraba su mejor película. Protagonizado por María José Cantudo, Agata Lys y el mismo Naschy, el film se desvía de las coordenadas habituales de su obra para adentrarse en un oscuro episodio de la crónica negra española del siglo XIX.
Tampoco se podía obviar la muerte, el pasado mes de febrero, del especialista en spaghetti western Rafael Romero Marchent. El cineasta madrileño, que solía trabajar junto a su hermano Joaquín, desarrolló una trayectoria caracterizada por películas polvorientas, violentas y a menudo amorales, todavía hoy poco conocidas en nuestro país. La que Seven Chances propone es Manos torpes, una historia de venganza que tiene entre sus actores a Manuel de Blas, Premio Nosferatu de este año en el Festival.
A estos homenajes se le sumará el recuerdo de José Mojica Marins, desaparecido hace unos meses. El Festival presentará la icónica y perturbadora À meia-noite levarei sua alma (1964), carta de presentación de su alter ego, el perverso Zé do Caixao, y acta fundacional del cine de terror brasileño. También fue absolutamente pionero otro título de la sección, Viy (1967), de Konstantin Yershov y Georgi Kropachyov, adaptación de Nikolai Gogol que se considera oficialmente la primera cinta de horror producida en la Unión Soviética.
El placer más trash llegará de la mano de Spookies (Eugenie Joseph, Thomas Doran y Brendan Faulkner, 1986), leyenda de videoclub y todo un festival demente de FX artesanales, que lucirá en toda su gloria gracias a la restauración del film realizada por Vinegar Syndrome. Spookies es una auténtica rareza dentro del horror independiente norteamericano de finales de los ochenta.
Además de plantear un canon alternativo a la historia oficial del género, el marco crítico de Seven Chances también permitirá dialogar sobre las nuevas formas del fantástico. La sección acogerá el estreno en España de Host, de Rob Savage, uno de los títulos de terror más comentados y esperados de la temporada: rodada en pleno confinamiento y con el equipo técnico y artístico separado, la película toma la forma de una videollamada en la cual un grupo de amigas realiza una sesión de espiritismo, con consecuencias escalofriantes. Las características de su ingeniosa puesta en escena serán el punto de partida del debate en que varios socios de la ACCEC analizarán las nuevas expresiones formales del fantástico, y qué efectos puede tener la COVID-19 en sus motivos temáticos y visuales.
Finalmente, Seven Chances se acercará a la compleja y poliédrica personalidad del genio japonés Takeshi Kitano a través de Citizen K, el revelador documental que le ha dedicado Yves Montmayeur y que tendrá su premiere mundial en Sitges.
Seven Chances: siete películas. Siete ocasiones para acercarse con una mirada crítica al pasado olvidado y a los interrogantes de futuro del cine fantástico.
Selección Seven Chances 2020
El huerto del francés (Jacinto Molina, 1978), presentada por María Adell.
Manos torpes (Rafael Romero Marchent, 1970), presentada por Alejandro G. Calvo.
Host (Rob Savage, 2020), presentada por Daniel Pérez Pamies y con coloquio posterior a cargo de Marla Jacarilla, Javier Parra y Aaron Cabañas.
À meia-noite levarei sua alma (José Mojica Marins, 1964), presentada por Albert Elduque.
Viy (Konstantin Yershov, Georgi Kropachyov1967), presentada por Ignasi Franch.
Citizen K (Yves Montmayeur, 2020), presentada por Mariona Borrull.
Spookies (Eugenie Joseph, Thomas Doran, Brendan Faulkner, 1986), presentada por Albert Galera.
Con tan solo dos trabajos tras las cámaras en su haber, Songs My Brothers Taught Me y la extraordinaria The Rider, la realizador Chloé Zhao se ha convertido en una de las autoras independientes más interesantes del actual panorama cinematográfico estadounidense, a la espera de su primer trabajo para un gran estudio como es el Eternals de Marvel Studios nos llega un primer avance en forma de un breve teaser, que podéis ver a final de página, de su última película titulada Nomadland, adaptación a la gran pantalla de la novela de Jessica Bruder Nomadland: Surviving America in the Twenty-First Century. Nomadland que estos días tiene su premier mundial en el Festival de Venecia y que estará presente dentro de unas semanas en San Sebastián dentro de la sección Perlas se estrenará comercialmente en Estados Unidos el próximo 4 de diciembre.
En Nomadland vemos como una mujer, después de perderlo todo durante la recesión, se embarca en un viaje hacia el Oeste americano viviendo como una nómada en una caravana. Tras el colapso económico que afectó también a su ciudad en la zona rural de Nevada, Fern empaca su camioneta y se pone en camino para explorar una vida fuera de la sociedad convencional como nómada moderna.
La película con guion adaptado por parte de la propia Chloé Zhao junto a Jessica Bruder está protagonizada por Frances McDormand, David Strathairn, Linda May Kallestein, Charlene Swankie, Linda May y Bob Wells.
La producción colombiana del director español forma parte de la Selección Oficial de Cannes 2020.
El estreno internacional de El olvido que seremos / Forgotten We’ll Be, producción colombiana dirigida por Fernando Trueba y protagonizada por Javier Cámara, clausurará fuera de concurso la Sección Oficial de la 68 edición del Festival de San Sebastián. La película, adaptación de la novela homónima de Héctor Abad Faciolince, forma parte de la Selección Oficial de Cannes 2020, suspendido por la pandemia.
Héctor Abad Faciolince, uno de los escritores más destacados de la Colombia contemporánea, narró en su libro El olvido que seremos la historia de su padre, Héctor Abad Gómez, un médico y activista por los derechos humanos en el Medellín polarizado y violento de los años 70. David Trueba firma el guión de la adaptación de un best-seller que ha vendido más de 300.000 copias en todo el mundo y que ha sido traducido a más de doce lenguas y vendido a más de 20 países.
El olvido que seremos / Forgotten We’ll Be es un proyecto de Caracol Televisión realizado por Dago García Producciones en cuyo reparto figuran intérpretes como Javier Cámara, Nicolás Reyes Cano, Patricia Tamayo o Juan Pablo Urrego. También es la película elegida por la Academia Colombiana de Artes y Ciencias Cinematográficas para representar al país como Mejor película iberoamericana en la próxima edición de los Premios Goya, que se celebrarán el 27 de febrero de 2021 en Málaga.
La película está distribuida por Bteam Pictures en España y Film Factory se ocupa de las ventas internacionales.
Fernando Trueba (Madrid, 1955), ganador de un Oscar a la Mejor película de habla no inglesa por Belle Époque (1993), ha participado en el Festival de San Sebastián desde los inicios de su carrera. Presentó el documental Mientras el cuerpo aguante (1982) en la Sección Oficial, a la que después ha vuelto con El baile de la victoria (2009), proyectada fuera de concurso, y con El artista y la modelo (2012), por la que obtuvo la Concha de Plata al Mejor director.
Entre otras secciones, sus películas también se han podido ver en la antigua Made in Spanish –Two Much (1996), La niña de tus ojos (1999) o Calle 54 (2000)– y también en el Velódromo, donde presentó El milagro de Candeal (2004). Además, Chico & Rita (2013), filme de animación codirigido junto a Javier Mariscal y Tono Errando, formó parte de la retrospectiva Animatopia. Los nuevos caminos del cine de animación.
El olvido que seremos / Forgotten We’ll Be
Fernando Trueba (Colombia)
Intérpretes: Javier Cámara, Juan Pablo Urrego, Nicolás Reyes, Patricia Tamayo
Basado en el libro homónimo, El olvido que seremos es una película sobre un hombre bueno, Héctor Abad Gómez, destacado médico y activista por los derechos humanos en el Medellín polarizado y violento de los años 70. La historia relata la vida del doctor, padre de familia preocupado tanto por sus hijos como por los niños de clases menos favorecidas, El escenario es la casa, allí donde se respira la vitalidad y la creatividad características de una educación fundamentada en la tolerancia y el amor. Nada hace prever que un terrible cáncer terminará con la vida de una de sus queridas hijas. La tristeza y la rabia por la pérdida de un ser excepcional, llevará a Héctor a entregarse, con toda su alma, a la causa de abrir los ojos a una sociedad intolerante que no solo no lo escucha, sino que lo perseguirá́ hasta acallarlo. Este es el relato íntimo visto desde los ojos de su único hijo varón, Héctor Abad Faciolince, uno de los escritores más destacados de la Colombia contemporánea.
El cineasta lituano Šarūnas Bartas se ha convertido en todo un referente a nivel internacional en relación a indagar a través de sus películas en el doloroso pasado de su país, su último trabajo tras las cámaras titulado In The Dusk (Sutemose en original), cuyo tráiler subtitulado al inglés y póster oficial podéis ver a final de página, sigue explorando dicho concepto a través de una historia ambientada en el conflicto bélico acaecido entre los años 1944 a 1953. In The Dusk que tenía prevista su presencia en el cancelado Festival de Cannes de este año estará presente dentro de unas semanas en la Sección Oficial del próximo Festival de San Sebastián.
In The Dusk nos sitúa en la Lituania del año 1948. La guerra ha terminado, pero el país está en ruinas. Untė, de 19 años, es miembro del movimiento partisano que resiste a la ocupación soviética. No combaten en igualdad de condiciones, pero esta lucha desigual determinará el futuro de toda la población. A la edad en que se descubre la vida, Untė descubre la violencia y la traición. Las líneas se desdibujan entre su ardiente pasión juvenil y la causa por la que está luchando. Se entregará en cuerpo y alma, aunque eso signifique perder la inocencia.
La película con guion del propio Šarūnas Bartas junto a Ausra Giedraityte está protagonizada por Arvydas Dapsys, Marius Povilas Elijas Martynenko, Vita Siauciunaite y Alina Zaliukaite-Ramanauskiene.