
El Kursaal de San Sebastián ha acogido este pasado martes la presentación del inicio del rodaje de la nueva película de Woody Allen, producida por THE MEDIAPRO STUDIO junto a Gravier Productions. En el acto han participado Jaume Roures, socio fundador de THE MEDIAPRO STUDIO, el director Woody Allen y los actores Elena Anaya, Wally Shawn, Gina Gershon y Sergi López. El rodaje de la 51º película de la carrera de Woody Allen se inicia este 10 de julio en San Sebastián y finalizará el 20 de agosto.
El nuevo proyecto conjunto de THE MEDIAPRO STUDIO y Woody Allen es «una comedia romántica sobre unas personas de EE UU que llegan al festival de cine de San Sebastián; los acontecimientos que ocurren tienen una resonancia cómica relacionada con lo que pasa aquí«, ha explicado Woody Allen. Tal como ha confirmado el director, la ciudad guipuzcoana será la protagonista de la película, que tendrá como título provisional «Rifkin’s festival» (en referencia al personaje protagonista), pero también aparecerán los alrededores, como zonas de bosque «nada lejos del centro de la ciudad» y de playa. «Quiero presentar al mundo mi visión de San Sebastián«, ha añadido Allen, quien ha alabado el trabajo de los actores: «Soy el producto de grandes actores y actrices con los que he colaborado, aunque yo me llevo el rédito de su trabajo. Los actores son el éxito de mis películas».
El filme cuenta con un reparto de primer nivel compuesto por actores nacionales e internacionales como Elena Anaya («Wonder Woman», «La cordillera», «La piel que habito», «Lucía y el sexo«), Louis Garrel («Mal genio», «Les chansons d’amour», «Soñadores» o «Un hombre fiel«, película esta última que también dirige), Gina Gershon («Killer Joe», «Lazos ardientes», «El Dilema» o «Cara a Cara«), Sergi López («A perfect day», «La propera pell», «El laberinto del fauno», «Harry, un amigo que os quiere«), Wally Shawn (veterano intérprete que ha trabajado con Woody Allen en filmes como «Días de radio», «Sombras y niebla» o «Manhattan«) y Christoph Waltz («Django desencadenado», «Malditos bastardos«, -filmes por los que ha logrado dos Premios Oscar®-, «Un dios salvaje» o «Spectre«).
Asimismo, el realizador también ha asegurado que no piensa en jubilarse: «Siempre me he centrado en mi trabajo y eso absorbe mi cerebro; no importa lo que haya pasado con mi mujer, mis hijos y la política«. «Probablemente me moriré en medio del montaje de una secuencia«, ha sentenciado.
Elena Anaya ha destacado que el guion de la película «es la historia más bonita» que ha leído jamás. «Es un sueño de día, porque Woody es un genio, es entrañable y una leyenda; ha sido un placer enorme ponerme en sus manos«.
Gina Gershon ha confesado que siempre había soñado con trabajar con Woody Allen: «Es un guion hermosísimo; un sueño hecho realidad«. También se ha referido a la situación actual en EE UU: «Son tiempos salvajes; uno tiene que analizar las situaciones y decidir cómo se siente; yo estoy encantada de formar parte de este equipo«.
Para Wally Shawn esta no es la primera colaboración con Allen. «Él me descubrió y hay una magia especial en volver a rodar con él; es algo maravilloso; porque es su sueño y nosotros nos paseamos por ese sueño«.
En cambio, para Sergi López esta ha sido la primera incursión en el cine de Allen: «El proyecto tenía muchas cosas para no dudar durante muchos segundos; yo tengo un inglés muy relativo y esto es de agradecer«.
En la película, la pareja protagonista queda prendada del festival de cine de San Sebastián, así como de la belleza y encanto de España y la fantasía del mundo del cine. Ella tiene un affaire con un brillante director de cine francés y él se enamora de una bella española residente en la ciudad, en lo que es un «homenaje al cine«, según Allen.
Esta es la cuarta colaboración entre THE MEDIAPRO STUDIO, la nueva marca del Grupo MEDIAPRO cuyo objetivo es la creación de contenido único a nivel global, y el prestigioso director y guionista después de que MEDIAPRO que ahora cumple 25 años produjera «Midnight in Paris«, «Conocerás al hombre de tus sueños» y «Vicky Cristina Barcelona«, filmes con los que ha logrado dos Premios Oscar®, entre otros muchos reconocimientos y galardones. Esta será también la cuarta colaboración de Woody Allen con el reconocido y laureado director de fotografía Vittorio Storaro.




dicha temática tomo un rumbo que por claros motivos coyunturales se apartaba de sus predecesores, las sagas V/H/S o The ABCs of Death o propuestas aisladas como la reivindicable Southbound son films que expanden el concepto de la colectividad autoral, realizadas con un presupuesto muy escaso y cuya rentabilidad comercial parece destinada solo a su pase por el circuito de festivales de género y su exhibición en alguna plataforma televisiva, The Field Guide to Evil podría entrar perfectamente en este grupo, como la práctica totalidad de films episódicos realizados hoy en día son dirigidos de forma colectiva por diferentes directores, algo que la deriva de forma casi obligatoria a un trazo discontinuo en lo referente a su desarrollo ocasionando cierta imposibilidad a la hora de encontrar en ellas un tono meridianamente compacto en lo que respecta a su narrativa.














ese discurso que por momentos parece ser unísono nos dice que los muertos vivientes no dejan de ser víctimas o en menos medida reflejos de los males de la sociedad tales como el desmedido consumismo, la problemática racial o el caos medioambiental entre otras lacras endémicas de una sociedad que se atisba como enferma. Jim Jarmusch a tal respecto echa mano tanto de la auto parodia intrínseca de su cine, provista en esta ocasión de un gran número de momentos meta plagados de autorreferencialidad como a una deconstrucción genérica que en esta ocasión deviene como algo más liviana en comparación con la profundidad existente de por ejemplo Only Lovers Left Alive pese que en su parte final se incida en demasía en el supuesto subtexto del mensaje. The Dead Don’t Die por consiguiente actúa a modo de fábula moral bajo un claro trazo de ser un divertimento de lujo utilizando como escenario para la ocasión a una población rural en donde sus protagonistas nos son presentados como habitantes de una ficción que se prevé como apocalíptica a través de un relato bastante más turbio y desmoralizador de lo que uno puede imaginar en un primer momento y en donde Jarmusch parece que en esta ocasión deja de lado el cine dialógico optando por esa otra cosa tan característica en su cine como es el maquillar los códigos estéticos dando como resultado una historia que en ningún momento da la impresión de abrazar la no verosimilitud del relato en cuestión.












en este sentido y a diferencia de La región salvaje el trazo de denuncia por las evidentes connotaciones existentes con la realidad apenas son aquí percibidas, tan solo desde un trasfondo muy leve, Alejandro Fadel que se siente más cómodo generando suspense a través de lo atmosférico y no en lo narrativo utiliza un desarrollo en su trama bastante derivativo que da la impresión de beber de fuentes tan inequívocas a primera vista como el cine de Lynch, Jodorowsky y de bastantes más referente icónicos del fantástico literario como por ejemplo de H. P. Lovecraft, a través de ellos intentar involucrar al espectador en un imaginario plagado de locura, o más bien un tratado sobre ella, el miedo y evidentemente de desconcierto en base a la creación de un microclima de tendencia ominosa que hacen complicado el dilucidar qué es lo real y que es sobrenatural, a través de estas derivaciones intuimos que la violencia de género que visionamos en la historia a modo de cruentos asesinatos está representada como un mal generalizado, un poco a la manera del Cruising de William Friedkin por poner un ejemplo, de esta manera ese ente monstruoso solo es materializado visualmente en la conclusión del relato y de manera bastante alegórica.













de alguna manera todo fluctúa a través de la experimentación de una inexistente identidad, no hay una necesidad monetaria ante tal hecho si acaso el encontrar una supuesta emoción vital o búsqueda de objetivos que hasta ese momento parece que desconocen a través de la desmotivación de su día a día, poniendo en evidencia nuevamente el modelo social norteamericano que nos termina remitiendo a ese sueño Americano de cuya esencia surge la idea de que algunos son especiales y que llegaran hasta a donde haga falta para poder demostrarlo. Bart Layton al igual que en su anterior The Imposter recurre a un camino cuanto menos poco frecuentado en lo concerniente a su desarrollo, el aplicar una narrativa que aparte de anidar en el difuso terreno de los cambios temporales da la impresión de redimensionar los límites existentes entre la ficción y la realidad, hay un continuo y en ocasiones algo irregular e incluso abrupto dialogo entre ambos planteando el relato en base a una serie de testimonios de los cuatro personajes implicados en los hechos, dicha interacción a modo de juego de máscaras hace que estemos ante una historia genéricamente mutante, pasamos del drama a la comedia y viceversa en la práctica totalidad del metraje.





de una peculiar anécdota se nos desgrana una historia que nos cuenta la sorprendente historia de un brasileño que de la nada logró convertirse en futbolista profesional durante 20 años sin llegar a jugar ni un solo minuto en los varios clubs importantes de los que formo parte. Kaiser que nos habla de un engaño hasta cierto punto empático con el espectador podría ser perfectamente el equivalente en versión canalla y futbolística de aquel documental titulado The Imposter de Bart Layton, su conclusión sin embargo deviene como poco amable rompiendo el tono narrativo hasta ese momento exhibido, peajes ineludibles de esa dura realidad que es la vida una vez las fiestas y las orgias y el vivir del cuento llegan a su conclusión.
a día de hoy el futbol femenino a un nivel global expuesto a través de la lucha de las mujeres por una igualdad social dentro del deporte, sin embargo este documental de un acabado técnico ciertamente notorio lo que nos retrata es principalmente las interioridades del FC Rosengård, uno de los mejores equipos de fútbol femenino del mundo a través de la rutina diaria de directivos, jugadoras o aficionados, un trabajo que no indaga tanto en la reivindicación social como tal y si en la cotidianidad y adversidades varias a las que se ha de enfrentar un club de futbol de estas características, a tal aspecto ese día a día pormenorizado nos es reflejado casi a semejanza de la espléndida serie documental Sunderland ‘Til I Die (reseña 
Oscar Ruggeri, Fernando Hierro, Bernd Schuster o Carlos Santillana entre otros muchos, un equipo que logró el dominio del futbol español en la década de los 80. Por su parte Take the Ball, Pass the Ball dirigida por el periodista deportivo Ducan McMatch es un trabajo de un empaque técnico y narrativo bastante más elevado, basado en el libro ‘Barça: The making of the greatest team in the world’ del británico Graham Hunter el documental indaga en el Barcelona dirigido por Pep Guardiola que consiguió 14 títulos entre los años 2008 y 2012, el equipo más brillante en la historia del club sin lugar a dudas, protagonistas de aquella época gloriosa a como fueron Xavi, Iniesta, Abidal, Puyol, Alves, Piqué, Etoo, Henry o Messi entre otros nos explican la filosofía y la correspondiente idiosincrasia de aquel equipo, casi un programa doble perfecto de aquel pulcro Messi de Alex de la Iglesia, puestos a buscar alguna arista a este notable documental de indudable valor mitómano para el aficionado a un servidor posiblemente le sobre alguna que otra cierta injerencia sobre un Sandro Rosell que no sale muy bien parado en el documental, esta reflexión no se trata de ningún posicionamiento al respecto por parte del quien escribe estas líneas, aquí entraríamos en el eterno debate de los llamados ismos existentes en el entorno blaugrana, el auténtico mal del club en estas últimas décadas, por mucho que Mediapro esté al frente del proyecto y sea parte implícita de dicho entorno un trabajo de un origen tan significativo como resulta ser Take the Ball, Pass the Ball no necesita de unas anecdóticas implicaciones a través de unos puntos de vista que por momentos dan la impresión de estar algo adheridas a un cierto militarismo que en esta ocasión no terminan de estar adecuadamente correspondidos a la supuesta naturaleza del documental.





