Fantasia, web dedicada al cine, críticas y análisis de películas, series de televisión, festivales, noticias, libros, Dvd & Bluray, merchandising y todo lo que rodea al séptimo arte
El cine de acción de los 80 fue una época de mullets, grandes bíceps y memorables frases para los héroes, pero fueron los villanos los que se quedaron en nuestra memoria cuando empezaron los créditos. Ya sea traficando con cocaína, intentando dominar el mundo o planificano un buen secuestro a la antigua, los villanos siempre fueron la mejor parte de la película.
En este libro, el fanático del cine de acción Timon Singh charla con los actores que hay detrás de los villanos más grandes del cine que disfrutó en su adolescencia. Su intención es descubrir las historias que esconden sus infames roles en el cine, el impacto que tuvieron en su carrera y, lo más importante, saber si interpretar a un villano es tan divertido como parece. De este modo, Singh entrevista a todo tipo de intérpretes, como culturistas, campeones de kickboxing o experimentados actores de teatro, quienes se metieron en la piel de enemigos de James Bond, ejecutivos corruptos, terroristas internacionales e incluso cazadores de recompensas intergalácticos.
Con entrevistas a Vernon Wells (“Commando”), Ronny Cox (“Desafío Total”, “Robocop”), Martin Kove (“The Karate Kid”), David Patrick Kelly (“The Warriors”), Bob Wall (“Operación Dragón”), Steven Berkoff (“Rambo 2”) y muchos otros, esta es una lectura esencial para todos los fanáticos de las películas de acción.
El libro incluye una introducción de Steven E. de Souza, guionista de clásicos del género como “Perseguido”, “Commando” o “Jungla de Cristal”.
El autor
Experto en cine de acción, el escritor británico y experto en cine de acción Timon Singh es cofundador del Bristol Bad Film Club, una organización no lucrativa que cada mes proyecta películas “tan malas que son geniales”, con el propósito de recaudar fondos que se destinan a iniciativas de caridad y causas sociales. Es autor de “Born to be bad (Nacidos para ser malos)”, el libro oficial de CutreCon 8 y que consiste en una exhaustiva compilación de entrevistas a algunos de los mejores villanos del cine de acción. La obra llega a España de la mano de la editorial Applehead Team Creaciones, especializada en libros de género.
Nacido y criado en Bristol, Singh regresó a su ciudad natal, desde la que trabaja dentro de la industria editorial. También es productor del documental sobre héroes y heroínas del cine de acción “In Search of the Last Action Heroes”, el cual obtuvo una financiación en la plataforma de crowdfunding Indiegogo del 280%.
Autor; Timon Singh, Editorial: APPLEHEAD TEAM CREACIONES, Páginas;
Las invasiones alienígenas es un subgénero que suele rendir con bastante fiabilidad en la taquilla, la última muestra de tal temática nos llegará a principios de año, Captive State cuyo tráiler final y póster oficial podéis ver a final de página se adentra en el terreno de las invasiones provenientes de otro mundo, en esta ocasión centrada en una rebelión humana a un sometimiento alienígena, premisa que puede recordarnos en un principio a aquella imposible Battlefield Earth de Roger Christian, tras las cámaras nos encontramos con Rupert Wyatt, responsable de Rise of the Planet of the Apes o The Gambler entre otras. El film tiene previsto su estreno en cines de Estados Unidos para el próximo 29 de marzo de 2019, a España llegará un mes más tarde de la mano de eOne Films Spain.
Captive State nos cuenta como en un barrio de Chicago casi una década después de una ocupación por parte de una fuerza extraterrestre un grupo de rebeldes intentará comenzar a recuperar una Tierra que se encuentra ahora sin crimen, pobreza o paro, la historia explora las vidas de ambos lados de dicho conflicto, los colaboradores y disidentes.
La película con guion del propio Rupert Wyatt junto a Erica Beeney está protagonizada por John Goodman, Ashton Sanders, Vera Farmiga, Madeline Brewer, Machine Gun Kelly, D.B. Sweeney, Kevin Dunn, Lizzy Leigh, Daniel Craig Baker, Jonathan Majors, Marc Grapey, Brian Wolfman Black Bowman, José Antonio García, Chronicle Ganawah, Giota Trakas y Jackie Saland.
A día de hoy es indudable que Netflix se ha erigido como el gran gigante del audiovisual, muy posiblemente dentro de pocos meses estemos hablando del primer film producida por una cadena de streaming en ganar un Oscar a la mejor película, en el ya inminente 2019 y a la espera de la que promete ser una de las películas del año como es The Irishman de Martin Scorsese Netflix empieza a promocionar las que serán sus próximas series, Kingdom cuyo primer tráiler oficial acaba de ver la luz y podéis ver a final de página es una serie original surcoreana que parte del aliciente argumental de situar la acción en plena época medieval añadiendo en la historia un componente fantástico en modo zombie, curiosamente el cine coreano ha indagado últimamente en dicha temática con acierto como lo demostró la exitosa Train to Busan o la espléndida The Wailing, en la dirección de Kingdom un nombre a tener en cuenta como es Kim Seong-hoon, responsable de las más que aceptables A Hard Day (2014) y The Tunnel (2016).
Kingdom nos contara un apocalipsis zombie en la era de la dinastía medieval Joseon (1392-1910). El Príncipe Heredero de Joseon investiga una misteriosa enfermedad epidémica y descubre una cruel verdad que amenaza seriamente a todo el país.
La serie que verá la luz el próximo 25 de enero de 2019 constará de ocho episodios en su primera temporada contando con un guion de Kim Eun-hee y estando protagonizada entre otros por Ji-hun Ju, Doona Bae y Ryu Seung-ryong.
Del 5 al 10 de marzo vuelve Americana, el Festival de Cine Independiente Norteamericano de Barcelona, el único festival de cine especializado en cine indie del país, una muestra de las producciones independientes más destacadas de la temporada.
Por otra parte acaba de ser anunciado un avance de los dos primeros títulos que formaran parte de la próxima edición:
Damsel de David Zellner y Nathan Zellner
Un hombre de negocios se va al oeste para ver a su prometida en las montañas. El cine de los hermanos Zellner ya estuvo presente en Americana durante su segunda edición con la aclamada Kumiko, the Treasure Hunter. En esta próxima edición podremos descubrir Damsel, un western protagonizado por Mia Wasikowska y Robert Pattinson que nos transportará a la aventura surrealista de sus antiheroicos personajes.
We the Animals de Jeremiah Zagar
Manny, Joel y Jonah recorren los caminos de su infancia y luchan contra el amor volátil de sus padres. Mientra Manny y Joel se convierten en una versión de su padre, Jonah se entrega a un mundo imaginado por su propia cuenta. La ganadora del premio especial del jurado en Sundance Next por su innovación trata la diversidad a través de la visión de un niño y sus hermanos que viven en un entorno familiar muy inestable. Una película con una sensibilidad artística sorprendente que ha conseguido 5 nominaciones en los Independent Spirit.
Como viene siendo habitual en estas fechas, Americana os trae una oferta navideña por un tiempo limitado. Hasta el 7 de enero puedes conseguir un abono de 6 películas a un precio excepcional de 25 euros (existencias limitadas). Una vez pasada esta oferta, el precio del abono será de 30 euros. Este abono permite el acceso a seis sesiones del festival y es compartible, es decir, puede cambiar más de una entrada por sesión para disfrutar con en la mejor compañía. Una de las novedades de este año es que todas las gestiones relativas a este abono serán online, así facilitamos la reserva de tus entradas y cuidamos un poco más el medio ambiente.
Después de las muy buenas sensaciones, poco reconocida por parte de crítica y público, que nos dejó Richard Linklater con su anterior y notable continuación del film de Hal Ashby The Last Detail titulado Last Flag Flying acaba de ver la luz de la mano de Annapurna un primer tráiler, que podéis ver a final de página, de su último trabajo tras las cámaras Where’d You Go, Bernadette, película con Cate Blanchett al frente del reparto que está basada en la novela homónima de Maria Semple y que se adentra en ese curioso subgénero mujeres desaparecidas, el film tiene previsto su estreno comercial en Estados Unidos para el próximo 22 de marzo de 2019.
Where’d You Go, Bernadette nos cuenta la historia de Bernadette Fox, una mujer de Seattle que lo tiene todo: un marido que la adora y una hija brillante. Cuando desaparece sin dejar rastro de forma inesperada, su familia se embarca en una aventura emocionante para resolver el misterio de dónde puede haber ido Bernadette.
La película con guion adaptado por parte del propio Richard Linklater junto a Michael H. Weber, Scott Neustadter, Holly Gent Palmo y Vincent Palmo Jr y música compuesta por Graham Reynolds y Sam Lipman está protagonizada por Cate Blanchett, Kristen Wiig, Billy Crudup, Judy Greer, Laurence Fishburne, Troian Avery Bellisario, Jóhannes Haukur Jóhannesson, James Urbaniak, Zoe Chao, Claudia Doumit y Zachary Davis Brown.
El programa arrancará el próximo martes, día 18, y contará con la presencia de Thierry Frémaux, Vincent Maraval, Carlo Chatrian, Javier Martín y Xabier Paya.El objetivo del Seminario de Sesiones de Crítica y Análisis es dotar a las alumnas y alumnos de Elías Querejeta Zine Eskola de herramientas, además de cierta perspectiva, para la definición de su vida profesional tras su paso por la escuela. Estas jornadas, organizadas por EQZE y el Festival de San Sebastián, contarán con la participación de profesionales y especialistas de diferentes ámbitos de la industria que aportarán su contrastada experiencia al desarrollo de los proyectos del alumnado. El objetivo es que, tras finalizar el programa de postgrado, los proyectos de las y los estudiantes de la escuela posean mayor solidez.
El Seminario dará comienzo el martes día 18 con una sesión de trabajo para el alumnado en el que se tratarán dos cuestiones. Por un lado, con Javier Martín, delegado para los países de América Latina de la Berlinale y miembro del comité que valora los proyectos del Foro de Coproducción Europa América Latina del Festival de San Sebastián, se estudiarán casos reales y materiales de trabajo que aporten ciertas claves de éxito en la redacción y presentación de dossieres de proyectos tanto a labs como a instituciones públicas o privadas que conceden ayudas económicas para el desarrollo de proyectos. Por otro, con el bertsolari, escritor y profesor Xabier Paya, se aprenderá a presentarlos oralmente, una práctica habitual en mercados y festivales, donde los proyectos cinematográficos deben ser defendidos ante profesionales.
El 19 y 20 de diciembre tendrán lugar las ponencias abiertas al público que protagonizarán Thierry Frémaux (director del Instituto Lumière, del Festival Lumière de Lyon y del Festival de Cannes), Vincent Maraval (socio fundador y director de Ventas Internacionales de Wild Bunch e Insiders) y Carlo Chatrian (director artístico del Festival de Cine de Berlín a partir del 2020) que dialogarán sobre el lugar que ocupan los festivales en la industria cinematográfica y la promoción de la cultura.
El Seminario se completará durante el 2019 con varias invitadas e invitados que pondrán sobre la mesa diferentes asuntos. El 25 de febrero, Jérôme Paillard (director Ejecutivo del Marché du Film de Cannes), Matthieu Darras (delegado de Europa Central y del Este del Festival de San Sebastián y director artístico de Torino FilmLab) e Ilse Hughan (comité de selección del Hubert Bals Fund HBF) hablarán sobre el papel y la importancia de los mercados de cine, los festivales y labs específicos que promueven el desarrollo proyectos audiovisuales. Domingo Corral (director de Ficción de Movistar+) y Chiara Marañón (directora de Programación de Mubi) visitarán Elías Querejeta Zine Eskola el 11 abril para conversar sobre las nuevas plataformas digitales tanto desde el punto de vista de la producción, como de la programación. Ese mismo día, Rosa Ferré (directora de Matadero) y Garbiñe Ortega (directora del Festival Punto de Vista) ampliarán el debate para charlar sobre el denominado cine expandido y las nuevas pantallas, y todos aquellos proyectos relacionados con esta práctica artística y curatorial que invitan al espectador de la sala de cine a descubrir otras posibilidades. El seminario se cerrará el 19 de junio con una mesa dedicada a la creación de productoras y en la que participarán Esther García (productora y socia fundadora de El Deseo), Leire Apellániz (productora y socia fundadora de Sr. y Sra.) y Marian Fernández (productora y socia fundadora de Txintxua Films).
El Festival de San Sebastián ha participado en la conceptualización y puesta en marcha de Elías Querejeta Zine Eskola y forma parte de su Dirección Académica. Además, imparte entre las alumnas y alumnos del postgrado de Comisariado la asignatura «Festival en Construcción» que busca debatir junto con el alumnado y los profesionales que pasan por la Escuela sobre el futuro de los festivales de cine y, en particular, sobre el futuro del Festival de San Sebastián.
Programa
Día: Martes 18
Hora: 09:30 – 13:30
Lugar: EQZE – Sesión cerrada al público, solo para alumnos de la Escuela de Cine
Ponentes: Javier Martín y Xabier Paya
Día: Miércoles 19
Hora: 11:00 – 13:00
Lugar: Sala de Cine 1 – Sesión abierta al público
Ponentes: Thierry Frémaux y Vincent Maraval
Día: Jueves 20
Horario: 16:00 – 18:00
Lugar: Sala de Cine 1 (Tabakalera) – Sesión abierta al público
Mucha expectación ha levantado el nuevo trabajo tras las cámaras del joven realizador Nicolas Pesce tras su muy estimulante opera prima The Eyes of My Mother, Piercing cuyo tráiler final acaba de ver la luz y podéis ver a final de página junto a su póster oficial está basada en la novela corta del mismo título escrita por Ryû Murakami, un relato en donde Nicolas Pesce vuelve a indagar en oscuras mentalidades. Piercing que hace poco menos de un año tuvo su premier mundial en el festival de Sundance ha recorrido durante este 2018 un buen número de certámenes como el de Sitges (critica aquí) o el FICX, el film tiene previsto su estreno en cines de Estados Unidos para el próximo 1 de febrero de 2019, a España aún sin fecha de salida llegara de a mano de La aventura audiovisual.
Piercing nos cuenta como un hombre que se despide con un beso de su mujer y su bebé para, aparentemente, ir a trabajar, pero tiene un plan: coger una habitación de hotel, llamar a un servicio de escorts y matar a una prostituta.
La película con guion adaptado del propio Nicolas Pesce está protagonizada por Mia Wasikowska, Marin Ireland, Christopher Abbott, Laia Costa, Maria Dizzia, Wendell Pierce, Olivia Bond y Dakota Lustick.
El Noticiario Cinematográfico Español, popularmente conocido como NO-DO, vio las pantallas cinematográficas por vez primera en enero de 1943. Creado como instrumento audiovisual del nuevo Estado, gozó durante décadas del privilegio de su exclusividad y su proyección fue obligatoria en todos los cines de España. A pesar de los numerosos cambios que experimentó la sociedad española, el Noticiario permanece hasta bien entrada la democracia, en 1981. Pero NO-DO no fue sólo un instrumento de propaganda política. Su condición de noticiario cinematográfico hace de él un dispositivo informativo, bien que sesgado, de entretenimiento y de variedades que acompañaban puntualmente los programas de las salas de proyección. A través del conjunto de su producción (Noticiario, revista semanal titulada » Imágenes » y documentales), NO-DO constituye el arsenal audiovisual más importante, y hasta la fecha inexplorado, para documentar la vida del franquismo, al menos hasta la llegada de la televisión, con la que comparte protagonismo desde finales de los años cincuenta.
Autor; Vicente Sánchez-Biosca; Rafael R. Tranche, Editorial: Catedra, Colección Catedra-filmoteca española-ser, Páginas; 648
La ruptura formal a que se ha sometido el realizador surcoreano Kim Ki-duk desde aquel punto de inflexión que supuso Arirang no deja de sorprender, lejos de la brillantez de antaño el riesgo temático sigue intacto aunque con un tono general bastante más irregular, aciertos como Pietà o la incendiaria Moebius se han visto enfrentados a films más discutibles como por ejemplo One on One o la reciente The Net, su nuevo trabajo tras las cámaras Human, Space, Time and Human, relato contado a través de una alegoría a modo de crítica socio-política podría situarse a medio camino entre ambas vertientes, la película que tuvo su premier en el festival de Berlín y que se pudo ver en el pasado festival de Sitges dentro de la sección Noves Visions estrena un primer tráiler subtitulado al ingles que podéis ver a final de página junto a su póster oficial.
Human, Space, Time and Human nos cuenta como diversas personas se embarcan a bordo de un buque de la Segunda Guerra Mundial en lo que promete ser un crucero de placer, pero que no tarda en transformarse en un hervidero a la deriva que saca los peores instintos del ser humano, sin impedir que el ciclo de la vida se abra paso por su corrupta estructura. Una alegoría trascendente y radical, concebida por Kim Ki-duk con la intención de “dejar de odiar a la especie humana”.
La película con guion del propio Kim Ki-duk está protagonizada por Mina Fujii, Jang Geun-Seok, Ahn Sung-kee, Lee Sung-jae, Ryu Seung-Beom, Sung Ki-yeong y Jô Odagiri.
Tras la experiencia de 2018, Cineasia regresa con un travelling desde el clasicismo de Kurosawa a los “live-action” modernos, al anime, pasando por el cine coreano y chino, la industria del cine en India más allá de Bollywood, y acabaremos fijando la mirada en el cine del Sudeste Asiático: Filipinas, Tailandia, entre otros. En este curso las/os alumnas/os obtendrán las claves para ver cine asiático
Además, si la alumna/o lo desea, el curso “Un travelling por el cine asiático” se complementa con 6 proyecciones en la Filmoteca de Catalunya de una selección de películas asiáticas, con acceso gratuito para los alumnos/as que se inscriban al curso. Tras la proyección habrá una presentación a cargo de CineAsia y un cinefórum. Las películas seleccionadas, que se proyectarán en VOSC (castellano/catalán), son Rashomon de Akira Kurosawa, 1950, El viaje de Chihiro de Hayao Miyazaki, 2002, Hierro 3 de Kim Ki-duk, 2004, Chungking Express de Wong Kar-wai, 1996, Ash is the Purest White, de Jia Zhang-ke, 2017 y Dor de Nagesh Kukunoor, 2006.
El curso da inicio el 14 de enero y se prolonga hasta el 25 de marzo de 2019: Inscripciones
SESIÓN 1
Lunes 14 de enero de 2019 de 19.00 h a 21.00 h
Diez claves para ver cine asiático: A través de un recorrido por las cinematografías asiáticas que desarrollaremos en las diferentes sesiones, daremos diez claves que nos introducen en este cine. A cargo de Enrique Garcelán.
SESIÓN 2
Lunes 21 de enero de 2019 de 19.00 h a 21.00 h
El cine de Japón: del clasicismo de Kurosawa a los “live-action” modernos. Desde los años 50, en el que la cinematografía japonesa se hace presente en Occidente a través de los films de Akira Kurosawa o Yasujiro Ozu, esta cinematografía se ha diversificado a lo largo del tiempo, tanto en géneros como en cineastas: desde el terror de The Ring, a la justicia poética de Takeshi Kitano, desde los clásicos, a las nuevas propuestas procedentes del manga. A cargo de Enrique Garcelán.
SESIÓN 3
Lunes 28 de enero de 2019 de 19.00 h a 21.00 h
El anime: descubriendo un universo nuevo animado. Desde la irrupción de Pixar, el mundo de la animación se ha abierto, más allá de las típicas producciones americanas. Este hecho ha permitido al espectador conocer y abrirse otras formas de ver la animación, introduciéndose un concepto, como es el ‘anime’: la animación realizada en Japón, o el cine de animación procedente de otros países asiáticos. A cargo de Eduard Terrades Vicens.
SESIONES 4 Y 5
Lunes 4 y 11 de febrero de 2018 de 19.00 h a 21.00 h
El Ying y el Yang del cine coreano: la entrada en juego de Corea. El cine de Corea del Sur ha permanecido invisible a lo largo de la historia: ya sea por la ocupación de su territorio, tanto por China como por Japón, la guerra civil que separó a la Península coreana en el Norte y el Sur, y los años de dictadura. ¿Qué ha pasado con el cine coreano a partir de 1999? A cargo de Gloria Fernández y Víctor Muñoz.
SESIONES 6 y 7
Lunes 18 y 25 de febrero de 2018 de 19.00 h a 21.00 h
El resurgir del gigante asiático: el cine en China despierta. La inauguración de 20 salas de cine al día en China es un fenómeno que nos da una dimensión de lo que está suponiendo en la actualidad la industria de cine chino. Repasaremos todas las generaciones en las que se divide la cinematografía de China, además de analizar la industria de Hong Kong. Los nuevos tiempos de expansión global nos traen trabajos en las que no es extraño ver a las dos cinematografías uniendo sus fuerzas en superproducciones de explotación internacional. A cargo de Enrique Garcelán y Victor Muñoz.
SESIONES 8 Y 9
Lunes 4 y 11 de marzo de 2019 de 19.00 h a 21.00 h
Más allá de Bollywood: descubriendo las industrias del cine indio. India con sus 1.200 millones de habitantes, y sus 22 lenguas oficiales, supone un entramado cultural multilingüístico que propicia la presencia de diferentes cinematografías, todas ellas unidas por la luz, el color y la música. Desde Bollywood a Kollywood, el cine indio fagocita a cualquier otra expresión cinematográfica internacional en su país. A cargo de Enrique Garcelán y Gloria Fernández.
SESIÓN 10
Lunes 25 de marzo de 2019 de 19.00 h a 21.00 h
Una mirada al cine del Sudeste Asiático: Filipinas, Tailandia… Además de los grandes referentes asiáticos, cada uno de los países del sudeste asiático presenta una diferente idiosincrasia en su forma de entender el cine. Desde las problemáticas de colectivos, a la incomunicación de la juventud, pasando por las deudas históricas (que se saldan a través del celuloide). ¿Qué aportan estas cinematografías al conjunto del cine asiático? Fecha: 20 de abril de 2018. A cargo de Gloria Fernández.
Ciclo de cine en colaboración con la Filmoteca de Catalunya:
El curso se complementa con una selección de films asiáticos que se proyectarán en la Filmoteca de Catalunya, los últimos jueves del mes (dos sesiones mensuales) a las 17 horas, entre los meses de enero y marzo de 2019. Los alumnos tendrán acceso gratuito a las sesiones, que contarán con una presentación a cargo de CineAsia, así como un cine-forum o debate, al finalizar la sesión. Las películas previstas (pendiente de confirmación con la Filmoteca según disponibilidad de la copia):
Rashomon de Akira Kurosawa: jueves 24 de enero a las 17.00 h en la Filmoteca de Catalunya
El viaje de Chihiro de Hayao Miyazaki: jueves 31 de enero a las 17.00 h en la Filmoteca de Catalunya
Hierro 3 de Kim Ki-duk, jueves 21 de febrero a las 17.00 h en la Filmoteca de Catalunya
Chungking Express de Wong Kar-wai, jueves 28 de febrero a las 17.00 h en la Filmoteca de Catalunya
Ash is the Purest White de Jia Zhangke, jueves 21 de marzo a las 17.00 h en la Filmoteca de Catalunya
Dor de Leena Yadav, jueves 28 de marzo a las 17.00 h en la Filmoteca de Catalunya
Los alumnos tendrán, según disponibilidad, el servicio de biblioteca de aula con material bibliográfico complementario al curso.
Ficha técnica del curso:
Fecha: 14/01/2018 > 28/03/2018
Horario: 10 sesiones en Casa Asia: del 24 de enero de 2019 al 28 de marzo de 2019, cada lunes de 19.00 h a 21.00 h
Las 6 proyecciones en la Filmoteca de Catalunya: del 18 de enero al 29 de marzo, los dos últimos jueves de cada mes (enero, febrero, marzo).
Duración total del curso y número y duración de las sesiones: 20 horas, 10 sesiones de 2 horas (las 10 sesiones en Casa Asia) + acceso gratuito a las 6 proyecciones en la Filmoteca de Catalunya.
Máximo de alumnos: 25 alumnos
Lugar: Can Jamandreu (Carrer Perú, 52, Barcelona)
Precio: 130 euros por las 10 sesiones de 2 horas en Casa Asia. Los primeros diez alumnos que se matriculen en el curso recibirán el Anuario CineAsia Vol.2 (el primer día de curso).
Organizador: Casa Asia, en colaboración con Filmoteca de Catalunya y CineAsia.
Acaba de ver la luz un primer tráiler, que podéis ver a final de página junto a su póster oficial, del thriller de tono crepuscular titulado Asher, el film que tuvo el estreno mundial en la pasada edición del festival de Sitges, certamen en donde su actor principal y también productor de la cinta Ron Perlman recibió el premio honorífico Màquina del Tiempo, cuenta tras las cámaras con el veterano Michael Caton-Jones (Memphis Belle, This Boy’s Life, Rob Roy). Asher aún sin fecha en territorio español se estrenó de forma restringida el pasado 7 de diciembre en los cines de Estados Unidos.
Asher nos cuenta como un antiguo miembro del Mossad que se ha convertido en asesino a sueldo, viviendo de manera austera en un Brookyn en perpetua transformación. Llegando al final de su carrera y quizá de su vida, Asher rompe una promesa que hizo de joven cuando conoce a Sophie en un trabajito que se tuerce. Para convertirse en el hombre que desea ser, no le quedará más remedio que matar al hombre que fue.
La película con guion de Jay Zaretsky y música a cargo de Simon Boswell está protagonizada por Ron Perlman, Famke Janssen, Richard Dreyfuss, Peter Facinelli, Jacqueline Bisset, Guy Burnet, Marta Milans, Jay Hieron, Blake Perlman, David Wohl, Micah Hauptman, Wyatt Lozano, Bobby Daniel Rodriguez, William Perry, Charles DelGatto, Heidi Philipsen, Timothy Patrick Klein y Mark Quiles.
Osamu y su hijo se encuentran con una niña en mitad de un frío glacial. Al principio, y después de ser reacia a albergar a la niña, la esposa de Osamu aceptará cuidarla cuando se entere de las dificultades que afronta. Aunque la familia es pobre y apenas gana suficiente dinero para sobrevivir a través de pequeños delitos, parecen vivir felices juntos, hasta que un accidente imprevisto revela secretos ocultos, poniendo a prueba los lazos que les unen.
Uno de los nombres propios de la pasada edición del Festival de San Sebastián fue indiscutiblemente el del director nipón Hirokazu Kore-eda, un sospechoso habitual en el certamen que en esta ocasión devino como un flamante y muy merecido Premio Donostia y que presentaba de paso la última Palma de Oro en Cannes Shoplifters, relato fascinante y al mismo tiempo apasionante estudio como no podía ser de otra manera acerca de la complejidad existente entre los lazos familiares que en esta ocasión quedan expuestos más allá del parentesco consanguíneo indagando en nuevos modelos de familia alternativas en un país en donde imperan ideas muy rígidas sobre lo que tal concepto debe ser.
En Shoplifters (posiblemente el mejor trabajo de su director en los últimos años) Hirokazu Kore-eda nos vuelve a explica una historia de índole familiar como gran tema central, que parece heredado de Ozu, en la carrera del realizador japonés, este nos ofrece un nuevo acercamiento a todo ello y en como ese núcleo intenta transitar en lo relativo a su propia y difícil supervivencia, un desarrollo e integración a un ámbito determinado que nuevamente deviene como peculiar (magnífica interpretación de esa nada convencional madre por parte de la actriz Sakura Ando vista anteriormente en la fundamental Love Exposure de Sion Sono) de un personaje no afín a él. Es sabido que todo el cine del director japonés suele bascular a través de la cotidianidad pero siempre expuesta a través de una problemática o un punto de fricción que irremediablemente entrara tarde o temprano en colisión con el tono de naturalidad por el que suelen transitar los personajes habituales en las historias que nos suele contar Kore-eda, aquí se vuelve a incidir en esa hermosa convivencia contada a través de la sensibilidad y la mirada característica de su autor aunque posiblemente el estudio más visible por el que camina la película sea el referido a el verdadero significado de la paternidad, es en este tratado en donde encontraremos una acertada fábula con algún que otro ribete metafórico acerca de como esa supuesta felicidad puede quedar instaurada en un entorno a priori nada halagüeño .
En estos últimos años se ha incidido mucho en el carácter demasiado buenista (incluido su thriller judicial The Third Murder) que Kore-eda ha otorgado a sus trabajos, en esta ocasión se despoja en parte de ese trazo para transitar a medio camino, pues nunca se llega a alcanzar tal nivel de crudeza, por sendas ya visitadas en su anterior y ejemplar Nobody Knows, en Shoplifters vemos como la media sonrisa termina en parte siendo desgarradora en lo relativo a su conclusión pues a fin de cuentas estamos ante una historia que en ningún momento abandona el tono realista, por momentos incluso crudo, de alguna manera lo que podríamos denominar como algo tierno, por momentos melancólico, tan extravagante como cercano, entra en colisión con el desasosiego, o dicho de otra manera, con la cruda realidad social, en cierta manera los personajes de esta historia no dejan de ser víctimas de una sociedad que les repudia de forma casi sistemáticamente, en este aspecto el trazo que imprime Hirokazu Kore-eda vuelve a evitar el subrayado para hacer hincapié especialmente en lo concerniente a las contradicciones existentes dentro de un sistema que fomenta políticas que estigmatizan aún más a las supuestas víctimas, el sentimiento siempre modélico a cargo de Kore-eda actúa pues a modo de válvula de escape contra la desazón, en este sentido las intenciones del relato son bastantes perceptibles desde la lejanía, su finalidad pese a lo caótico del escenario termina siendo el mostrarnos los diferentes modelos existentes que pueden haber en unas relaciones afectivas y familiares y en cómo estas actúan a modo de dicotomía en lo relativo a la propia supervivencia, a tirar hacia adelante, cueste lo que cueste.
Conocida anteriormente bajo el nombre de Alexandre acaba de ver la luz un primer tráiler, que podéis ver a final de página junto a su póster oficial, del nuevo trabajo tras las cámaras de François Ozon titulado Grâce à Dieu. El realizador galo que parece encontrarse en estado de gracia después de su notable Frantz y su desinhibida aportación genérica L’amant doublé se adentra en esta ocasión en un caso real acerca de la pedofilia existente en la Iglesia Católica, un suceso en donde cerca de setenta jóvenes fueron víctimas de abusos sexuales cometidos entre los años 80 y 90. La película que muy posiblemente esté presente en Festival de Berlín y aún sin fecha de salida en España se estrenará en territorio francés el próximo 20 de febrero.
Grâce à Dieu nos cuenta la historia de tres hombres de hoy en día: Alexandre, François y Gilles. Los tres rondan la cuarentena, esa edad en la que los hombres empiezan a cuestionarse las cosas y emprender una búsqueda existencial. Los tres son amigos de la infancia, apodados Alexandre el católico, François el aventurero y Gilles el hipersensible. Los tres van a encontrarse de sorpresa y van a comparar sus experiencias de vida y a cuestionar sus matrimonios, sus familias y sus vidas profesionales.
La película con guion del propio François Ozon y música a cargo de Evgueni Galperine y Sacha Galperine está protagonizada por Melvil Poupaud, Denis Ménochet, Swann Arlaud, Eric Caravaca, François Marthouret, Bernard Verley, Josiane Balasko, Hélène Vincent, François Chattot, Frédéric Pierrot, Martine Erhel, Aurélia Petit, Julie Duclos, Jeanne Rosa y Amélie Daure.
Un viaje solo de ida a través del profundo espacio, más allá de nuestro sistema solar. Monte y su hija Willow viven juntos en una nave espacial, completamente aislados. Monte, un hombre solitario que usa su estricta autodisciplina como protección contra el deseo –el propio y el ajeno–, tuvo a su hija contra su voluntad. Su esperma se usó para inseminar a Boyse, la joven que dio a luz a la niña. Formaban parte de un experimento realizado con un grupo de prisioneros: convictos espaciales, presos en el corredor de la muerte. Conejillos de indias enviados en una misión al agujero negro más cercano a la Tierra. Ahora solo quedan Monte y Willow. Y Monte ha cambiado. A través de su hija, por primera vez, experimenta el nacimiento de un amor todopoderoso. Willow crece y se convierte primero en adolescente y después en una mujer joven.
No deja de ser curioso que en este 2018 los mejores films de género fantástico hayan tenido una presencia bastante destacada dentro de los festivales de cine de clase A, si en el pasado festival de Cannes destacaron películas tan fundamentales que en mayor o menor medida bordeaban la periferia del fantástico como por ejemplo The House That Jack Built o Lazzaro felice en Toronto y San Sebastián no fueron ajenos a dicha coyuntura y dos de los mejores films presentes en ambos certámenes transitaban de una forma clara a través del género como fueron la rompedora In Fabric de Peter Strickland y la fascinante reorientación autoral de la aventura espacial intimista llevada a cabo por Claire Denis en la genial y muy personal High Life.
Pese a contar al frente de su reparto con dos actores tan conocidos e incluso populares como Juliette Binoche y Robert Pattinson que nadie se lleve a equívocos con respecto a estar ante un denso relato de tono discursivo, es evidente para quien conozca meridianamente bien la carrera cinematográfica de la realizadora francesa que esta no iba a realizar un film de ciencia ficción al uso, de hecho High Life es posiblemente uno de los trabajos más arriesgados de su filmografía, una realizadora que siempre da la impresión de que cuando más se arriesga y más se acerca al precipicio más interesantes resultan sus películas, por norma general la responsable de Beau travail siempre ha sido una autora que se ha distanciados de los tópicos pero sin perder en ningún momento las señas y rasgos de su cine, aquí mantenidos totalmente intactos, es por eso que en cierta manera es de recibo el comentario de muchos emparentando a High Life con el Solaris o el Stalker de Andrei Tarkovski, evidentemente todas ellas transitan a través de la ciencia ficción de tono existencialista pero la semejanzas terminan ahí, en esta ocasión las formas y el contenido son diametralmente opuestos. Claire Denis en esta fascinante y compleja High Life lo que hace es situar su mirada por encima de géneros cinematográficos, de alguna manera aporta un dialogo, propio y plenamente autoral como no podía ser de otra manera, que hasta ahora era bien difícil de visualizar en este tipo de películas, pocas veces se ha visto una reflexión, por momentos expuesta a modo de metáfora sobre la perdida de fe, tan oscura de la vida del ser humano al borde del apocalipsis, una visión descarnada del actual estado en donde nos encontramos, lo meritorio es que dicho pensamiento o estudio está basado y visualizado a través de un tono totalmente epidérmico, en este sentido en High Life es un compendio de obra orgánica a modo de parábola espacial en base al tratamiento de los cuerpos, los fluidos y la carne, de la materia en definitiva y su exploración acerca de una sociedad que deviene como incurable, en este aspecto la muy volátil intensidad sexual del relato tiene un papel fundamental en el desarrollo narrativo del film algo que la emparenta a cierto cine muy característico perpetrado en su día por David Cronenberg.
Como una imposible odisea hacia la salvación de la humanidad High Life se define como un relato tan denso como inabarcable, expuesto como relato paradigma que nos muestra la reducción de la humanidad a lo básico y su posterior y correspondiente condena, un nuevo posicionamiento forzoso que libre de ataduras sociales deviene como prisionero de algo tan primigenio como es el manejo de los fluidos, en este sentido High Life parte de la referencia de multitud de conceptos recurrentes vistos en la ciencia ficción digamos clásica para pervertirlos a lo más primordial y oscuro, el film en definitiva de más riesgo tanto a un nivel formal como temático visto en la pasada edición del festival de San Sebastián, también el más original, y que a nadie le sorprenda el buen hacer de alguien como Claire Denis con una película de género, ya en su día hizo una extraordinaria película de caníbales con Trouble Every Day, porque razón no iba a sacar musculo con una ciencia-ficción situada a medio camino entre la distópica y el existencialismo?, eso sí, todo expuesto sin ningún atisbo posible de convencionalismos en su horizonte.
El título de este libro, La imagen-grito, remite por su forma al de los dos libros de Gilles Deleuze sobre cine, La imagen-movimiento y La imagen-tiempo, porque a lo largo del mismo se retienen algunos aspectos fundamentales de la teoría de este autor sobre el cine, y en particular su pretensión de proponer una tipología de las imágenes cinematográficas. Pero ese mismo título reenvía también, esta vez por su contenido, a unas declaraciones del pintor Francis Bacon, y ello porque se ha entendido a lo largo de sus páginas que el cine de terror, pese a hallarse vinculado a la representación del horror en un cierto nivel, debe estar ligado, más profundamente, al grito, para el que el horror no es sino un medio, prescindible en no pocos casos. Dicho esto, tal vez sea preciso recordar que no es para nada obvio en qué consista eso del ?cine de terror?. ¿Es todo aquel cine que nos aterroriza o sólo aquel que, pretendiendo aterrorizarnos, se sitúa dentro de unas coordenadas audiovisuales que hacen reconocible esta pretensión? Y, en cualquiera de estos dos casos, ¿qué tipo de terror pretende producirnos ese cine? Más aún, ¿cabe hablar, en rigor, de ?tipos? de terror? Estas preguntas no son ajenas al asunto mencionado más arriba, ya que en función de cómo se las responda se entenderán de un modo u otro tanto los nexos como las diferencias que cabe establecer entre el cine de terror clásico y el cine de terror moderno. El que la distinción entre estas dos variantes del cine de terror se halle relacionada en este volumen con cierto número preguntas filosóficas hace del mismo algo completamente distinto a una historia del género.
El autor
Antonio Castilla Cerezo es profesor de la facultad de Filosofía de la Universidad de Granada (UGR). Cursó estudios en la Universidad de Barcelona (UB), donde ha sido profesor entre los años 2009 y 2018. Asimismo, ha trabajado como colaborador docente en la Universitat Obertat de Catalunya (UOC) y como profesor-investigador en la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Ha sido coordinador de los volúmenes colectivos titulados “Nietzsche o el espíritu de ligereza” (Madrid, Plaza y Valdés, 2006) y “La filosofía, el terror y lo siniestro” (Madrid, Plaza y Valdés, 2017), este último conjuntamente con Vicente Serrano Marín; también ha sido traductor de obras de Vladimir Dimitrijevic y Carlo Michaelstaedter, y autor del ensayo “La condición sombría. Filosofía y terror” (Madrid, Plaza y Valdés, 2015), así como de algo más de medio centenar de textos sobre filósofos, literatos y artistas contemporáneos.
Autor; Antonio Castilla Cerezo, Editorial: Editorial Comares, Páginas; 157
Siete desconocidos, cada uno con un secreto, se reúnen en el hotel El Royale, en el lago Tahoe, un sitio ruinoso con un oscuro pasado. En el transcurso de una fatídica noche, todos tendrán una última oportunidad de redención, antes de que todo se vaya al infierno.
De manera acertada el Festival de San Sebastián en su pasada edición tuvo para bien dar un golpe de timón temático en lo referente a las películas que habían sido sus últimas clausuras, en este sentido algún día convendría detenerse de forma algo pausada en las razones de por qué los festivales cinematográficos suelen elegir y otorgar un interés bastante deslucido a los films que suelen cerrar los certámenes, al tal respecto Bad Times at the El Royale de Drew Goddard venía a romper en cierto modo unos últimos años en donde las clausuras no dejaban de ser un paradigma de puros convencionalismos a cual más neutro posible.
Con tan solo una película como director en su haber Drew Goddard es considerado en algunos círculos como autor de culto, su anterior y notable The Cabin in the Woods le otorgó un estatus de creador sofisticado en base a una deconstrucción cinéfila de un claro tono sintáctico en donde sobresalía por encima de todo su sentido del espectáculo en base a una multitud de referencias genéricas. Su segundo trabajo como realizador, la muy esperada Bad Times at the El Royale que parte del neo noir a través de una muy sugerente ambientación retro, es una de esas películas que deja sensaciones ciertamente contrapuestas, ese tipo de cine que se toma su tiempo en indagar en un temario rico tanto en matices como en escenificaciones pero que en ocasiones da la impresión de creerse mejor de lo que realmente es y en donde por momentos llega a ser demasiado esclava del factor sorpresa, a tal aspecto la película es fiel deudora argumentalmente de un enunciado tipo los Diez negritos, de aquellas historias en donde una serie de individuos recluidos en un espacio cerrado no son lo que dicen ser en un principio, sin embargo Drew Goddard no se detiene ahí y dota al film de un baturrillo narrativo por los que se mueven sus variopintos personajes en donde caben, atracos, violencia desmedida, sectas y música, ensamblada todas estas disecciones de tono pulp la intención se vislumbra como muy clara en base a diversos interludios y cronología alterna, jugar al despiste mediante pistas falsas y diferentes puntos de vista que otorgan a la narrativa la consiguiente vuelta de tuerca, a través de todo ello de alguna manera en su haber detectamos una interesante exposición de situaciones y personajes a cual más dispar que lamentablemente no está desarrollada ni resuelta de una forma digamos satisfactoria.
Bad Times at the El Royale que en ocasiones de forma quizás demasiado evidente da la impresión de ser muy deudora del cine perpetrado por Quentin Tarantino nos propone y plantea cuestiones tan estimulantes como por ejemplo la incidencia en la sociedad de la iconografía cultural y política (sutil referencia al Watergate) de últimos de los 60 y principios de los 70, de hecho podríamos aseverar que estamos ante un relato situado estratégicamente en lo que muchos consideran el oscuro final del sueño americano, aquel que dio paso a la desconfianza y el temor en detrimento de la confraternización, tan peculiar y en un principio atrayente escenario queda algo deslucido en lo referente al desarrollo de sus personajes y correspondientes tramas, estos deviene como estereotipos que parecen moverse en función de su afiliación genérica, al final la sensación quedara situada a medio camino entre el disfrute y la inconsistencia, tan placentero como por momentos excesivo, su descontrol deviene como bastante manifiesto, en este aspecto la pericia tras la cámara de un Drew Goddard que tiene un muy buen gusto por las citas y las referencias a parte de un eficiente manejo del suspense salva los muebles en más de una ocasión, su cine bascula en todo momento a través de una coreografía de movimientos en base a un notable control en lo concerniente a la creación de sus propias imágenes, lástima que a la hora de ordenar adecuadamente, ejecutar y sobre todo hacer fluir correctamente dichos mimbres y matices diversos estos queden expuestos de forma algo desordenada en una película en donde tenemos la continua sensación durante su metraje de estar esperando una carta escondida bajo la manga que por desgracia nunca llega a materializarse.
Blind Spot se centra en las dificultades de una madre para entender la crisis de su hija adolescente, cuando la tragedia golpea a toda la familia.
El debut como directora de la hasta ahora actriz sueca Tuva Novotny transita a partir de una idea en un principio nada ordinaria, filmar a partir de un solo plano secuencia un relato de características muy emocionales, si empezamos a buscar referentes que se adentren en dicho formato técnico nos vendrá a la memoria en primera instancia el clásico de Alfred Hitchcock La soga, más recientemente encontramos a la alemana Victoria de Sebastian Schipper aunque no hace falta retroceder tanto en el tiempo a la hora de encontrar semejanzas, este mismo año hemos tenido notables películas en donde en mayor o menor medida el plano secuencia deviene como capital en lo referido a su narración, Climax de Gaspar Noé, Long Day’s Journey Into Night de Bi Gan o An Elephant Sitting Still del malogrado Hu Bo son solo algunos ejemplos de este coyuntura cinematográfica. Blind Spot dejando de lado ese virtuosismo técnico tan cacareado y por lo visto ya no tan novedoso padece el mal endémico de esas películas en donde la experimentación técnica de la imagen hace de la historia, no de la narración, algo casi anecdótico.
De alguna manera y siendo algo mal pensado uno podría intuir que Blind Spot es un vehículo perfecto auto fabricado para el lucimiento actoral de Pia Tjelta, el premio que obtuvo a la mejor actriz en el pasado festival de San Sebastián da algunas indicaciones al respecto, lo que a un servidor le quedó muy claro después de ver el film es que Tuva Novotny es mucho mejor actriz que directora, en esta su opera prima por mucho que se intente indagar en esa angustia ante un hecho que no se logra explicar del todo bien y se incida en las supuestas virtudes de ese ángulo muerto o fuera de plano al que hace alusión el título y que dosifica o más bien oculta información deviene básicamente como una película plagada de tiempos muertos que aportan bien poco, la brecha existente entre lo formal y lo temático se presenta como insalvable a la hora de ser una propuesta de unas características coherentes pero insuficiente en la medida de que dicho alarde técnico esté al servicio de la historia, el problema es que parece que sea totalmente al revés, ese supuesto drama familiar de claras connotaciones tremendistas en lo emocional y físico (una continua agitación corporal de sus protagonistas que por momentos puede remitir a un cierto histrionismo) funcionan de alguna manera en virtud de lo coreográfico y no al contrario, a través de ello se nos dosifica una información que nunca llega a estar a nuestro alcance realmente, no se trata de dejar que el espectador reflexione sobre las consecuencia o motivos de una enfermedad mental infantil que originan un hecho pavoroso, la solución se podría vislumbrar en la necesidad de acentuar el diálogo dentro del ámbito familiar, el quid de la cuestión es que el esmero técnico de 98 minutos de duración que nos ofrece Blind Spot no queda justificado en ningún momento, en este sentido convendría aclarar que el plano secuencia como tal no tiene que conformarse con aportar esa característica sensación de proximidad o de realismo extremo pues a final de cuentas dicho mecanismo no deja de ser un recurso o artificio que necesita el ser desarrollado.
El film de Tuva Novotny posiblemente se salve en relación a su muy evidente falta de pretensiones, aun así termina siendo una película de connotaciones bastante farragosas, provista de una falta de ritmo que bordea peligrosamente lo más estrictamente anecdótico en referencia a ese supuesto alarde técnico que en ningún momento llega a estar consensuado en lo concerniente a cuestionar el lenguaje cinematográfico como tal, la sensación final es la de una especia de un esbozo de un relato fuertemente emocional que denota excesivos tiempos muertos en su ya de por si largo metraje, un film que de haber tenido un montaje y una transición narrativa algo más al uso seguramente, es un suponer, hubiera salido bastante más beneficiada al haberse corregido y obviar un sinfín de escenas alargadas hasta la extenuación que aportan bien poco a su pretendida trama.
Tras su paso por Madrid y A Coruña de la mano de Filmoteca Española y CGAI – Filmoteca de Galicia, Filmoteca de Catalunya y Fundación Japón presentan en Barcelona este ciclo de cine dedicado a Yasuzo Masumura, uno de los maestros del cine japonés menos conocidos en Occidente. Para este ciclo se han seleccionado seis de sus mejores trabajos, todos ellos adaptaciones literarias, en los que Masumura muestra su particular mirada, en ocasiones extrema y al límite de lo convencional.
Entre los títulos seleccionados se encuentran algunas de sus obras más conocidas internacionalmente, como Irezumi o Akai Tenshi, una de sus obras maestras y que ejemplifica esos retratos al límite que dan título al ciclo, pero también otras que no han recibido tanta atención fuera de Japón, como Seisaku no Tsuma. Un ciclo que nos permitirá descubrir la particular mirada de este director que fue capaz de dejar su sello en todo tipo de géneros e historias.
Además, el ciclo también nos permitirá disfrutar de una de las grandes actrices de la historia del cine japonés, Ayako Wakao. Wakao protagonizó veinticinco de los trabajos de Masumura, cuya filmografía está marcada por los personajes protagonistas femeninos de Wakao. La actriz, como sucede con Masumura, es menos conocida en Occidente que otras grandes del cine japonés, una gran actriz por descubrir que también trabajó con directores como Kon Ichikawa, Kenji Mizoguchi o Yasujiro Ozu.
Fechas: Del 14 al 29 de diciembre de 2018.
Lugares: Filmoteca de Catalunya (Plaça de Salvador Seguí, 1-9, 08001 Barcelona).
Películas y fechas y horarios de proyección:
The Red Angel (Akai tenshi 赤い天使, 1966) B/N / 95min
Viernes 14 a las 17.00h (Sala Chomón) y martes 18 de diciembre a kas 21.30h (Sala Laya).
El ángel rojo narra la historia de amor entre una enfermera y un médico adicto a la morfina en pleno frente de batalla. La novela de Yorichika Arima da a Masumura las herramientas necesarias para retratar una de sus obsesiones, la pasión en sus formas más diversas.
Warm Current (Danryu 暖流, 1957) Color / 94min
Sábado 15 a las 21.30h (Sala Laya) y jueves 20 de diciembre a las 18.30h (Sala Laya).
Basada en la novela de Kunio Kishida.
Intérpretes: Jun Negami, Sachiko Hidari, Hitomi Nozoe
Basada en una popular novela cómica, la tercera película de Masumura evidencia algunas de las preferencias del director en su cine de madurez a la vez que relata las apasionadas relaciones entre los personajes que habitan un curioso hospital.
Seisaku’s Wife (Seisaku no tsuma 清作の妻, 1965) Color / 93min
Domingo 16 a las 19.00h (Sala Chomón) y miércoles 19 de diciembre a las 18.30h (Sala Laya).
Basada en la novela de Genjirô Yoshida.
Intérpretes: Ayako Wakao, Takahiro Tamura
Quizá la obra maestra de Masumura y con seguridad una de las grandes películas japonesas de la década de los sesenta. Con guión de Kaneto Shindô Seisaku no tsuma anuncia el trabajo de Nagisha Oshima en El imperio de los sentidos ya que trata un tema muy similar, la obsesión erótica en el periodo del surgimiento del militarismo en Japón. La gran actriz Ayako Wakao interpreta a una campesina marginada que ha sido vendida en matrimonio a un anciano. Seisaku, el joven modelo de la aldea, regresa del ejército y comienza una tórrida relación con ella, se desencadena una relación pasional con un trágico desarrollo.
Irezumi (刺青, 1966) Color / 86 min.
Domingo 23 a las 21.30h (Sala Chomón) y domingo 30 de diciembre a las 16.30h (Sala Laya).
Con guion de Kaneto Shindô, y basada en el famoso relato “Tatuaje” de Junichiro Tanizaki, Masumura nos cuenta la dramática historia de Otsuya, secuestrada y vendida a una casa de té donde un tatuador obsesionado con su piel le tatúa una enrome araña en la espalda desencadenando en Otsuya el deseo de venganza.
Hoodlum Soldier (Heitai yakuza 兵隊やくざ, 1965) B/N / 103 min.
Miércoles 26 a las 18.30h (Sala Laya) y jueves 27 de diciembre a las 21.30h (Sala Laya).
La amistad entre un oficial y un soldado en un campo de entrenamiento en la Manchuria ocupada centran la historia de una de las más populares películas de Yasuzo Masumura. Demasiada violenta para considerarla una película antimilitarista, el trabajo de Masumura es muy crítico con la violencia y los abusos dentro del ejército en periodo de guerra.
With My Husband’s Consent (Otto ga mita -Onna no kobako yori- 夫が見た 「女の小箱」より, 1964) Color / 92min
Viernes 28 a las 19.00h (Sala Laya) y sábado 29 de diciembre a las 22.00h (Sala Laya).
La rivalidad entre empresarios alcanza las vidas personales de los involucrados en la competencia entre compañías convirtiéndose en un peligroso triángulo amoroso en el que un asesinato complica aún más la historia.
* Todas las películas se proyectarán en versión original en japonés con subtítulos en catalán.
«Mi objetivo es crear una descripción exagerada mostrando exclusivamente las ideas y pasiones de los seres humanos»
Yasuzo Masumura
Director japonés nacido en Kofu. Tras dejar la carrera de derecho en la Universidad de Tokio trabajó como asistente de director en los estudios Daiei. Regresó a la universidad para estudiar Filosofía, carrera de la que se graduó en 1949. Consiguió una beca que le permitió estudiar en el Centro Sperimentale di Cinematografia en el que tuvo como profesores a Michelangelo Antonioni, Federico Fellini y Luciano Visconti.
Regresó a Japón en 1953 y desde 1955 trabajó como director de segunda unidad en películas dirigidas por Kenji Mizoguchi y Kon Ichikawa antes de dirigir su primera cinta, Kuchizuke (くちつけ, 1957).
Durante las siguientes tres décadas dirigió hasta 60 películas de géneros variados. Su trabajo destaca por la sátira mordaz en lo temático y por la fluidez de estilo. Entre sus obras más destacadas se pueden citar Akai tenshi ( 赤い天使, 1966), Manji (卍, 1964) o Moju (盲獣, 1969).
Roma nos presenta a Cleo, una joven empleada doméstica que trabaja en Roma, un barrio de clase media de Ciudad de México. En esta exquisita carta de amor dirigida a las mujeres que lo criaron, Cuarón rescata fragmentos de su infancia para tejer un retrato emotivo y auténtico de los conflictos domésticos y de la jerarquía social con la turbulenta situación política de los años 70 como telón de fondo.
Que Netflix presente películas en los festivales cinematográficos parece que afortunadamente por fin empieza a ser una norma común, la exhibición de según qué películas de su catálogo en las salas comerciales ya es otra historia, que la asimilación de nuevos consumos de visionado ha ido más lento que la propia evolución del gigante del streaming parece en este sentido bastante evidente, en el pasado festival de San Sebastián como no podía ser de otra manera Netflix tuvo una presencia bastante destacada, aunque la coreana Illang: The Wolf Brigade fue la encargada de estar en la sección oficial a concurso el auténtico plato fuerte en este sentido correspondió a la ganadora del León de Oro del festival de Venecia Roma del mexicano Alfonso Cuarón, una de las mejores películas vistas en esta edición del Zinemaldia y por ende en este 2018.
No voy a entrar en el algo ya cansino debate de como algunas películas producidas por plataformas televisivas tendrían que tener (pases en festivales de cine aparte) alguna oportunidad a la hora de ser exhibidas en las salas comerciales, en este sentido tengo bastante claro que una película de las características de Roma, ya no solo por su calidad sino también por sus formas, merecería ser disfrutada de esa manera, o al menos tener la oportunidad de ello, cerrarse a esta posibilidad no dejaría de ser una herejía. Si en las crónicas del certamen hablábamos del tono algo impostado aparte de críptico ofrecido por Naomi Kawase en su fallida Vision Roma se sitúa justamente en las antípodas en lo referente a intenciones y resultado final, después de la exploración galáctica de tono intimista con Gravity Alfonso Cuarón nos sumerge en esta ocasión en la memoria de una infancia concreta, la del propio realizador, relato que se direcciona desde el amor de un niño a modo de condensación en lo relativo a la infancia de una familia, a través eso sí de la perspectiva de una sirvienta cuyos sufrimientos y sacrificios son el motor principal del relato. Estamos ante una película en donde cada mimbre parece estar colocado de la forma más adecuada posible y en donde es difícil atisbar algún resquicio de aristas en su interior, en este sentido el diálogo continuo existente entre el naturalismo y el formalismo hacen que en Roma todo parezca sonar a verdad, posiblemente una virtud que hace que huya por momentos de la nostalgia para adentrarse en lo cotidiano de un tiempo pretérito en donde no solo se detiene en una situación personal sino que muestra un trasfondo social y político de forma ciertamente admirable, un film de claro índole íntimo que en ningún momento desvía la mirada a la perspectiva histórica que subyace en la historia, la de mostrar en definitiva el fresco de una sociedad, esta exposición pues quedara vertebrada en dos universos, por una parte el más intimista, de un claro índole familiar y dramático, y por el otro el público y más social exquisitamente retratado para la ocasión en base a un lenguaje visual en donde sobresale un imponente blanco y negro que pese a su opulencia no parece estar forzado en ningún momento sirviendo de forma inmejorable a la hora de contarnos la complejidad y sentimientos de sus personajes.
En Roma que parte como clara favorita para llevarse un buen número de premios con respecto a lo mejor del año somos testigos también de una especie de humor que por momentos parece estar decidido a interferir en el drama de la historia, este trazo narrativo acercan a la película a una suerte de neorrealismo italiano que podría estar perfectamente emparentado con una cierta tradición de cine europeo muy visto en los años 60 y 70. Roma como film sencillo que indaga con precisión en los exactos del recuerdo expuestos a modo de nostalgia y gratitud deviene por motivos evidentes como la obra más personal del responsable de Gravity, un ejercicio de memoria intima e histórica a través de un relato en definitiva mayúsculo en donde la emotividad se mueve en eso a veces tan difícil de plasmar a través de una gran pantalla de cine como es la sutileza o incluso en la épica que la precede.
Isra y Cheíto son dos hermanos gitanos. Isra está encarcelado por narcotráfico y Cheíto enrolado en la Marina. Cuando Isra sale de la cárcel y Cheíto termina una larga misión contra que le ha llevado a Somalia y las Seychelles, ambos regresan a la Isla de San Fernando. El reencuentro de los hermanos renovará el recuerdo de la muerte violenta de su padre cuando eran niños. Han pasado doce años desde ‘La Leyenda del Tiempo’, la primera película de Isaki con los hermanos Isra y Cheíto. Ahora Isra tiene 26 años y regresa a la Isla de San Fernando para intentar recuperar a su mujer y a sus tres hijas.
Isaki Lacuesta con la notable y justa ganadora de la Concha de Oro a la Mejor Película en el pasado festival de San Sebastián Entre dos aguas vuelve pese a no ser un autor de características dogmáticas a ese peculiar formato que es el docudrama que tan bien se le suele dar al realizador catalán, este catorce años después de La leyenda del tiempo (2006) en forma de fascinante reconstrucción de una realidad que fluctúa a través de un tiempo en donde se nos sumerge en el duro presente de dos hermanos queda expuesto en un relato de forma tan genuinamente humana como desoladora a modo de representación de un propio fracaso presentado aquí a través de la desestructuración que sufren ambos tanto a un nivel familiar como social, una película que muy posiblemente y de forma algo lamentable funcione mucho mejor en ese ecosistema que son los festivales de cine que en las salas comerciales.
Es ciertamente interesante ese juego que nos propone Entre dos aguas que por momentos parece diluirse entre la realidad, ficción y temporalidad, en este sentido hay muy pocos directores en la actualidad dentro del cine patrio que a través de esta simbiosis de formatos cinematográficos logren ser tan matizados y reflexivos como resulta ser Isaki Lacuesta. La que para un servidor fue la mejor película española vista este año en el festival de San Sebastián y en definitiva en este 2018 tiene la virtud de extraer retazos de humanidad a través del documental pero siempre a través de la supuesta ficción que el mismo formato da la impresión de crear, algo que ocasiona que ambas facciones narrativas estén separadas por una delgadísima línea pues a fin de cuentas uno llega a un momento en que no sabe dilucidar con certeza en qué punto empieza una y acaba la otra o viceversa, en tal sentido esta vuelta a la Isla gaditana de San Fernando deviene como demoledora, situada en todo momento a medio camino entre la marginalidad y el intento de integración, dicho retrato nos es expuesto a través de unas existencias estigmatizadas por el entorno y el pasado en el que sus protagonistas de alguna manera han tenido que crecer y subsistir no como han querido sino como han podido.
Entre dos aguas sin embargo y como único lastre a detectar en ella está en vislumbrar como adolece de forma evidente de una síntesis en lo referente a lo que es su evolución narrativa, hay momentos que no por buenos son ciertamente reiterativos en ella, algo que no es óbice para trazar con acierto un relato acerca de una realidad humana que nos toca muy de cerca con respecto a unas adolescencias quebradas en lo afectivo, en este sentido estamos ante una película que se moldea a su antojo a través de los dos personajes principales y el duro entorno en el que han de subsistir a través de un horizonte de difícil visibilidad, un trazado argumental que tiende finalmente a lo emocional con respecto a su cercanía, una búsqueda de autenticidad en definitiva sin apenas artificios en donde no hay cabida para la condescendencia o el tono moral, a tal respecto la apuesta por parte de Isaki Lacuesta es ciertamente tan arriesgada como satisfactoria en referencia a un dictado que hace de su sencillez su principal virtud, tan arriesgada, y como pequeño apunte anecdótico, como enfrentarte a ella sin la ayuda de unos subtítulos que te hagan entender mejor todo lo que van diciendo sus protagonistas, esto a fin de cuentas es un mal menor en un film que huye del subrayado emocional al uso, lo suyo es más bien un tipo de cine palpitante, aquel que evoca una existencia y lo que es más importante que crea una ilusión vital a través de sus primarias imágenes, en este caso expuestas de forma tan dura como conmovedora, todo ello hacen de Entre dos aguas una de las películas más estimulantes de este 2018 que está a punto de finalizar.
Tras su premier mundial acontecida en el pasado festival de Sitges (reseña aquí) en donde fue presentada con el título de Keepers acaba de ver la luz un primer tráiler, que podéis ver a final de página junto a su póster oficial, de la opera prima del realizador de origen danés Kristoffer Nyholm The Vanishing. En el nada desdeñable curriculum de Nyholm figura el haber sido ayudante de dirección en algunos trabajos del cineasta Lars Von Trier aparte de tener una amplia experiencia dentro del medio catódico participando como director en series tales como The Killing, Endeavour, The Enfield Haunting o Taboo. En The Vanishing asistimos a la representación algo sui géneris de un hecho misterioso acontecido en la isla escocesa de Flannan a principio del siglo XX.
The Vanishing nos cuenta como tres fareros llegan a una isla abandonada. Thomas, James y Donald comienzan sus rutinas, hasta que algo inesperado ocurre: topan con algo extraño, algo que no es exactamente lo que un farero debería vigilar. Las cosas se complicarán cuando avistan un barco que podría tener todas las respuestas, desatando un thriller psicológico basado en la leyenda de la isla de Flannan.
La película con guion de Joe Bone y Celyn Jones está protagonizada por Gerard Butler, Peter Mullan, Ólafur Darri Ólafsson, Gary Lewis, Søren Malling, Ken Drury, Connor Swindells, Emma King y John Taylor.
Luo Hongwu regresa a Kaili, su ciudad natal, de la que huyó hace varios años. Comienza la búsqueda de la mujer que amaba, y a quien nunca ha podido olvidar. Ella dijo que su nombre era Wan Quiwen…
Long Day’s Journey Into Night el nuevo trabajo del realizador de origen chino Bi Gan después de su notable opera prima Kaili Blues fue por lo que respecta a un servidor la mejor película vista este año en el pasado festival de San Sebastián y muy posiblemente en este 2018, al igual que en su primer trabajo tras las cámaras nos encontramos ante un relato que transita básicamente en lo relativo a la ensoñaciones de sus protagonistas y que nos son expuestas a través de diversas capas y líneas narrativas que colindan por momentos con lo estrictamente críptico, de hecho podríamos aseverar que esta su nueva película no deja de ser una versión ampliada y mejorada de su primer trabajo como director, los personajes de Long Day’s Journey Into Night al igual que en Kaili Blues viven en un círculo o bucle temporal en el cual es harto difícil el discernir si nos encontramos en el pasado, presente o futuro, posiblemente una de las grandes diferencias entre ambos films radique en lo referente a lo que es su presupuesto, algo que propicia que en este singular noir de tono poético y romántico que es Long Day’s Journey Into Night asistamos a una imaginería a nivel formal ciertamente deslumbrante.
Dividida en dos partes bien diferenciadas Long day’s journey into night es un perfecto ejemplo de película que sobrepasa los supuestos límites narrativos al uso para interpelar directamente a los sentidos a través de la imagen y la deconstrucción de esta misma, la historia en el caso que nos ocupa por momentos es lo de menos, el relato nos explica algo que parece transitar principalmente a través de un romance del pasado, en la historia vemos a un individuo que vuelve a su ciudad natal en busca del asesino de un compañero suyo pero también, y este parece su principal objetivo, para volver a encontrarse a un amor perdido con el tiempo, en este aspecto el relato va discurriendo a través de un sentimiento de un claro tono melancólico a la vez que misterioso, será en su tramo final expuesto a través de ese desafío formal materializado por ese descomunal y por momentos imposible plano secuencia de 45 minutos de duración y rodado en 3D cuando el relato adquiera unas connotaciones casi fantasmales que por momentos parece incluso remitirnos a un imaginario proveniente del universo de Lewis Carroll, en referencia a ese real o hipotético, poco importa tal cuestión, encuentro con su amada asistimos a una inmaculada representación de lo que podemos entender como una visualización de la esencia de un sueño. Inevitablemente dada sus características siempre habrá quien vea en la película un exceso de exhibicionismo esteticista, pero también cabría preguntarse cuál es el auténtico cometido e intención de Bi Gan al contarnos y sobre todo en cómo hacerlo semejante historia que parece situada a medio camino entre lo poético y lo existencial, podríamos discernir que estamos ante un relato que circunvala el sueño del recuerdo, o dicho de otra manera, en esta extraordinaria Long Day’s Journey Into Night somos testigos de cómo el cine y la memoria forman parte de un mismo conclave, aquel que nos dice que la representación de la memoria, la primera parte del film, y el cine a modo de una sucesión de escenas que nos mienten, segunda parte de la película, forman parte por igual de esta complejísima historia de amor en donde parecen mezclarse por igual la realidad y la ensoñación.
Bi Gan con la excelsa Long day’s journey into night construye una película ciertamente insólita y por ende única, tan onírica como hipnótica, ese tipo de cine hoy tan difícil de ver que absorbe en lo visual pero también a través de su compleja estructura narrativa contada en lo concerniente a una dimensión netamente autoral que deviene como propia y personal, algo que le termina por consagrar como uno, sino el que más, de los autores más virtuosos y fascinantes surgidos del actual panorama cinematográfico proveniente de Asia, quien sabe si dentro de los próximos años estaremos hablando ya de todo un referente como en su momento lo fue Wong Kar-Wai o Tsai Ming-Liang por poner dos ejemplo, hoy en día todo parece indicar que así será.
Esta es la historia de las aventuras que corre, a finales del siglo XVIII, una singular pareja formada por un pequeño huérfano de orígenes misteriosos y su joven enfermera italiana, también de cuna incierta. Su estela nos lleva de Roma a París, de Lisboa a Londres, de Parma a Venecia. En la sombra, por razones ocultas, los acecha continuamente un calabrés de apariencia sospechosa y un cardenal inquietante, mientras nos hacen explorar las oscuras intrigas del Vaticano, las punzadas de una pasión fatal, un espantoso duelo, las habladurías en la corte de Versalles y las convulsiones de la Revolución Francesa.
Mucha expectación había suscitado el nuevo trabajo tras las cámaras de la veterana realizadora de origen chileno Valeria Sarmiento tras su anterior y notable La telenovela errante, Le cahier noir que parte casi a modo de transposición de la novela del escritor portugués Camilo Castelo Branco titulada Livro Negro de Padre Dinis es de esas película que parecen estar ancladas en otra época no de forma caprichosa, y no solo valga la redundancia por estar ubicada en un tiempo pretérito como fueron los años previos a la Revolución francesa, dicha determinación o posicionamiento es algo que no siempre tiene que ser asimilado como algo negativo como parece ser que entendieron de forma algo errónea gran arte de la crítica desplazada al pasado festival de San Sebastián en donde tuvo su premier europea.
Lo primero que habría que aclarar con respecto a este relato de intrigas de palacio que indudablemente y como no podía ser de otra manera bebe del imaginario autoral de Raúl Ruiz que es Le cahier noir es su condición de película que ha de ser contextualizada de una forma medianamente coherente con respecto a su posterior análisis, referirse a ella como un simple film encorsetado de época que indaga de forma laberíntica en el folletín dramático y romántico seria quedarse muy en la superficie, cuando más arriba me refería a estar presenciando un film que parece estar realizado en un ámbito temporal de alguna manera deviene como inusual a día de hoy no era en lo concerniente a estar ante una película desfasada sino ante un relato que intentar evocar una época pretérita no sólo a través un rigor histórico y escénico sino mediante la utilización de unas propias formas a la hora de representarla, esto consiste en aplicar unos códigos muy concretos a lo que es su narrativa, especialmente en los referidos a esa puesta en escena antes mencionada y sus consiguientes referentes históricos en los que se sustenta, es ahí en donde podemos percibir como ese engañoso realismo soterrado está en todo momento acompañada a través de una inteligente ironía que termina siendo escenificada de forma pulcra en referencia a los sentimientos propios de un melodrama de características muy específicas que por momentos parecen remitirnos al cine perpetrado por Eric Rohmer, en el encontramos mimbres de una naturaleza folletinesca bastante reconocible por parte del espectador, secretos del pasado, seducciones varias, uniones y abandonos, venganzas, envenenamientos y evidentemente muertes, con respecto a dicha reinterpretación genérica es en donde convendría pararse a reflexionar si estamos realmente ante un producto de una naturaleza anacrónica o simplemente este se aparta conscientemente de unos cánones narrativos que podríamos denominar como contemporáneos y que supuestamente desvirtuarían lo que es su propia narrativa.
Pese a un subrayado que en ocasiones deviene como muy previsible, sensación acrecentada por una voz en off algo monótona, Le cahier noir termina siendo algo más que un culebrón a la vieja usanza como muchos se atrevieron a calificarla tras su visionado en el pasado festival de San Sebastián, posiblemente una misma parte de público cuyos giros narrativos en su trama les resultaron grotescos sin reparar que lo que están visionando no deja de ser una máxima fidelización de un texto que logra asumir a conciencia su carácter de tono desaforado provisto en todo momento de una delgada línea de ironía que muchos no lograron detectar, dicho comportamiento pone de nuevo de manifiesto que no estaría de más el intentar asimilar convenientemente ya no solo nuevos y revolucionarios conceptos cinematográficos sino también aquellos que como es este nuevo trabajo de la responsable de Linhas de Wellington consiguen sacar el mejor provecho posible de los recursos disponibles a la hora de recrear una ambientación que nos es expuesta a través de una mirada que se atreve a la valiente reinterpretación del melodrama a la antigua usanza en base a sus propios códigos.
En Shoah, y por extensión en toda la filmografía de Claude Lanzmann (1925-2018), confluyen dos matrices creadoras: por un lado, un trabajo radicalmente innovador sobre la expresión cinematográfica, convocada a exponer un acontecimiento —el exterminio nazi de los judíos europeos— que desafía los poderes del audiovisual contemporáneo; por otro, una reflexión implícita sobre el estatuto de la imagen (su problemática relación con lo real que pretende representar; sus efectos potencialmente alienantes sobre el espectador; su paradójica complicidad de presencia y ausencia…) que, indirectamente enunciada a través de las decisiones de puesta en escena, constituye una aportación de primer orden a la tematización de lo icónico. Ambas dimensiones, estética y reflexiva, hacen de esa obra cinematográfica un soberbio ejemplo de cine pensante.
Para ser elucidada, esa dualidad invita a transitar dos caminos.
El primero de ellos explora la presencia en Shoah de la problemática, sobredeterminada, de la producción de imágenes: su fundamento antropológico (vínculo entre iconos y conciencia de la mortalidad); la milenaria disputa entre iconofilia e iconoclasia; el abigarrado panorama de la iconografía contemporánea, donde se dan cita tres vectores fundamentales (innovaciones técnicas; eclosión de las vanguardias; discurso crítico de la filosofía y las ciencias humanas).
En cuanto al segundo, se centra en la especificidad, irreductible, de la poética de Shoah, fruto del encuentro entre dos de las señas de identidad mayores del pasado siglo: la proliferación de prácticas de barbarie a una escala históricamente inédita y la hegemonía del cinematógrafo como principal medio artístico de la creación contemporánea. El análisis ha de dar cuenta de cómo, a partir de una imposibilidad inicial (representar aquello, la Cosa, de lo que de antemano se renuncia a ofrecer imagen alguna: en Shoah, el campo está fuera de campo) y de un doble material (el rostro, hablante o silencioso, del testigo; la presencia muda de los espacios del genocidio, filmados décadas después de su perpetración), el genio de Lanzmann ha sido capaz de crear un monumento fílmico donde lo invisible termina adquiriendo, pese a todo, una presencia espectral. Al servicio de ese objetivo está un dispositivo artístico que, desde la austeridad o ascetismo formales, lleva la representación fílmica a uno de los logros máximos de toda su historia. Y renueva, con inaudita radicalidad, el lenguaje del cine, muy en particular la dialéctica imagen/sonido y el protagonismo del montaje.
El autor
Alberto Sucasas. Profesor de Filosofía en la Universidad de A Coruña, su ciudad natal. Sus publicaciones se centran en la presencia de la tradición judía en el pensamiento contemporáneo (ante todo, Lévinas y Derrida) y el impacto filosófico de la Shoah: El rostro y el texto (2001); Memoria de la Ley (2002); Lévinas: lectura de un palimpsesto (2006); Celebración de la alteridad (2014). En 2014 fue galardonado con el XV Premio Internacional de Ensayo Miguel de Unamuno por la obra La Shoah en Lévinas: un eco inaudible (2015). También se interesa por la filosofía del límite de Eugenio Trías: La música pensada (2013). Ha traducido libros de pensadores como Paul Ricoeur, Henri Meschonnic, François Jullien, André Neher o Pierre Bouretz. Es miembro, desde su fundación a mediados de los ‘90, del grupo de investigación sobre el judaísmo que ha dirigido el profesor Reyes Mate en el Instituto de Filosofía del CSIC.
Con este ensayo intenta hermanar su dedicación a la filosofía con una acusada cinefilia.
Autor; Alberto Sucasas. Editorial: Shangrila Ediciones, Páginas; 462
Rebajas en un gran almacén inglés en una época indeterminada, Sheila ronda estanterías, sopesa prendas y, de repente, un vestido rojo sangre de seda la hipnotiza. Ya no hay nada que ella quiera salvo ese vestido, nada salvo acariciarlo, tantearlo, adorarlo… Parece que pesa una maldición sobre cada persona que ha poseído esa prenda fetiche.
No deja de ser digno de elogio dado su riesgo para un festival como el de San Sebastián el que apueste por un cine de connotaciones tan autorales y tan comprometido en lo relativo a sus formas en lo concerniente a ser el primer certamen de categoría A en programar en su sección oficial a concurso un film dirigido por el británico Peter Strickland, posiblemente el cineasta más original y creativo surgido en estos últimos años en el panorama cinematográfico europeo, la sofisticada y perversa historia de fantasmas In Fabric, film cuya estética deviene como clave, fue sin lugar a dudas una de las películas más honestas en intenciones y posmodernas en lo relativo a sus formas vistas en la pasada edición del Zinemaldia.
In Fabric de alguna manera supone un regreso a territorios ya explorados por parte de Strickland en su anterior Berberian Sound Studio, como todo el cine perpetrado por un autor cuyo trazo estilístico le confieren una habilidad formal notoria estamos ante un film plagado hasta la extenuación de sensaciones que contienen interesantísimas texturas tanto audiovisuales como sonoras, un sonido que siempre termina por ser tan relevante como lo es la imagen en sí misma, es de esas películas que de alguna manera se respiran, de connotaciones casi hipodérmicas, el film de forma nada caprichosa ambientado antes de la era de internet es tan descompensada narrativamente en su cómputo global como fascinante en referencia a aplicar un estilo concreto que atesora una cantidad ingente de ideas y referentes representado básicamente en conceptos del cine de terror europeo de los años 60 y 70, partiendo de una inequívoca inspiración gótica atisbamos en ella Giallo, humor de tono flemático a modo de comedia negra que transita a través del absurdo con infinidad de retazos derivativos del cine de Jess Franco, Jean Rollin o incluso Jacques Tourneur entre otros muchos, todo ello y mucho más ubicado en un relato en donde lo cotidiano y rutinario se fractura con la aparición de un elemento sobrenatural. Peter Strickland que en ningún momento deja de trabaja sobre una base genérica de estilos sigue a bastante diferencia de sus congéneres en lo referente a un trazo autoral muy concreto, pocos autores en la actualidad, Hélène Cattet & Bruno Forzani, Kiyoshi Kurosawa en ocasiones, saben tocar teclas tan novedosas dentro del actual cine de género, un tipo de películas en definitiva que no necesita de ningún tipo de justificación en lo concerniente a un trazado que puede parecer inescrutable y que parte de la referencia a un cine pretérito que bien asimilado es manipulado hasta convertirlo en algo extremadamente personal, la historia contada (se podría vislumbrar su eje narrativo principal como una velada crítica a la represión sexual y al consumismo a modo de estudio de la vanidad, que en esta ocasión atesora consecuencias funestas, como vía a acceder a una vida mejor) por el autor de la magnífica The Duke of Burgundy es lo de menos, como relato que indaga en la ilógica de todas las realidades posibles lo que realmente importa aquí es el trayecto, por momentos imposibles de evaluar y ordenar de una forma coherente otorgando un nivel que fluctúa en todo momento a través de lo más estrictamente metanarrativo, una sinfonía del desorden que paradójicamente a acaba siendo plenamente consecuente en lo concerniente a lo que son sus intenciones más primarias de exposición.
Como debilidad personal de un servidor en referencia a esta especie de Lost Highway con revestimiento de vestido maldito que es In Fabric, que da la sensación de transitar durante todo su metraje a medio camino entre un delirio de contornos psicodélicos y un tono enigmático en base a una atmosfera que deviene como enrarecida, destacar a la hipnotizante presencia de la actriz de origen rumano Fatma Mohamed, sus cuatro minutos en The Duke of Burgundy ya hacían implosionar desde dentro una película ya de por sí extraordinaria, aquí al igual que en el exquisito segmento The Cobblers’ Lot rodado por el responsable de Katalin Varga para la colectiva The Field Guide to Evil logran que la actriz expanda metraje adquiriendo visibles contornos de musa. In Fabric como paradigma de película que antepone lo sensorial a lo racional termina siendo un perfecto ejemplo de lo que debería ser un ejercicio de máxima libertad creativa, esa clase de films que en base a su indudable riesgo están continuamente sorprendiendo, pocas veces en estos últimos años una película consigue ser tan perturbadora y fascinante a través de sus diferentes capas y estilos cinematográficos, una joya que nos vuelve a confirmar el innegable talento de su creador.
Acaba de ver la luz un primer tráiler, que podéis ver a final de página junto a su póster oficial, del último trabajo tras las cámaras del realizador francés Olivier Assayas titulado Non-Fiction (Doubles vies en original). El film tras su paso por los festivales de Toronto, Venecia y recientemente Sevilla es la primera incursión en la comedia por parte de Assayas suponiendo la tercera colaboración del responsable de Personal Shopper con la actriz Juliette Binoche tras sus anteriores L’Heure d’été y Clouds of Sils Maria. La película tiene previsto su estreno comercial en Francia para el próximo mayo de 2019, a España aún sin fecha de salida llegará de la mano BTEAM Pictures.
Non-Fiction nos cuenta como Alain, un exitoso editor parisino, y Léonard, uno de sus autores de toda la vida, les cuesta aceptar por completo el mundo digital actual.. y puede que la crisis de la mediana edad. Cuando se reúnen para debatir sobre el nuevo manuscrito de Léonard, Alain debe encontrar una manera elegante de decirle a Léonard que se está quedando atrás, de exponerle sus dudas, mientras que la esposa de Alain, Selena, cree que por fin Léonard ha conseguido realizar su obra maestra.
La película con guion del propio Olivier Assayas está protagonizada por Juliette Binoche, Guillaume Canet, Olivia Ross, Christa Theret, Antoine Reinartz, Pascal Greggory, Violaine Gillibert, Vincent Macaigne y Nora Hamzawi.
Yuli es el apodo de Carlos Acosta. Su padre Pedro le llama así porque le considera el hijo de Ogún, un dios africano, un luchador. Sin embargo, desde pequeño, Yuli siempre ha huido de cualquier tipo de disciplina y educación. Las calles de una Habana empobrecida y abandonada son su aula particular. Su padre en cambio no piensa lo mismo, sabe que su hijo tiene un talento natural para la danza y por eso le obliga a asistir a la Escuela Nacional de Cuba. Pese a sus repetidas escapadas y su indisciplina inicial, Yuli acaba siendo cautivado por el mundo del baile, y así, desde pequeño comenzará a forjar su leyenda, llegando a ser el primer bailarín negro que logrará interpretar algunos de los papeles más famosos del ballet, originariamente escritos para blancos, en compañías como el Houston Ballet o el Royal Ballet de Londres.
Yuli supone la nueva colaboración de Icíar Bollaín con Paul Laverty (guionista recurrente en la filmografía del cineasta británico Ken Loach) tras los buenos resultados cosechados con También la lluvia y El olivo, en este su nuevo trabajo tras las cámaras nos sitúa en el algo en principio pantanoso terreno del biopic cinematográfico, en esta ocasión acerca de las memorias del bailarín de origen cubano Carlos Acosta que nos son retratadas a través de la mirada del propio protagonista a lo que fue su pasado, esta visita guiada por el propio Acosta (interpretado para la ocasión por cuatro distintos actores en las diferentes etapas de su vida) que parte de la novela autobiográfica No Way Home pretende ser ante todo un relato empático con el espectador, quizás de manera demasiado forzada.
En este aparatoso relato de superación que es Yuli en donde se intentan de alguna manera revertir códigos del biopic al uso existe una confrontación bastante evidente y no bien resuelta en lo relativo a ser un relato que en ningún momento llega a ser autónomo por sí mismo, los largos números de ballet en donde estética y sensibilidad son representados de forma impoluta (posiblemente el trazado más emotivo de la historia) actúan y terminan estando supeditados en todo momento a una narración que en ningún momento llega a ser fluida por su evidente dependencia, de alguna manera todo queda entrebancado a través de unos discursos que devienen como muy dispares, en este aspecto el nuevo film de Icíar Bollaín se desarrolla de forma irregular en lo concerniente a ser un trabajo que en ningún momento de la impresión de despegar del suelo quedándose como una muestra más de ese tipo de cine que aunque bien facturado (notable fotografía a cargo de Alex Catalán) y provisto de inequívocas aspiraciones comerciales que poco termina sorprendiendo en lo concerniente a su nivel cinematográfico. Las escenas que vemos en Yuli se reparten sistemáticamente en aquellas en donde presenciamos los números de danza y los intervalos de esa mirada hacia atrás referente al melodrama familiar, evidentemente tanto en un caso como en otro se recurre de forma nada disimulada a la expresividad como principal abanderado de la estética dando como resultado final un tono algo tosco al conjunto, dicho de otra forma estamos ante una película expuesta de forma apasionada en lo referente a unas formas en donde no se oculta prácticamente nada, por otra parte hay un exceso de sobre explicación en ese viaje al pasado por parte del protagonista en donde se indaga en esa supuesta fidelidad del artista a sí mismo, un servidor hubiera deseado algo más de matiz en esas vivencias pretéritas, esa reiteración de ideas en referencia a la soledad del bailarín difusamente hilvanadas que vemos a través de sucesivos flashbacks terminan direccionando al producto hacia un tamiz demasiado derivativo.
Al final de cuentas lo que nos intentan explicar tanto Icíar Bollaín como Carlos Acosta en esta historia de constante lucha aparte de esa exposición de los valores como vehículo del esfuerzo y el sacrificio y los por desgracia escasos momentos de tono sugerente en donde se indaga en la exploración del proceso creativo es en referencia a aquella praxis de que el arte nace en ocasiones con la misión de intentar liberar el dolor de la mente, lástima que todo esto termine estando supeditado tanto a un subrayado muy claro como a una puesta en escena que deviene como poca arriesgada y dotada de una evidente falta de brío en lo concerniente a su desarrollo algo que termina otorgando al conjunto orquestado por Paul Laverty y Icíar Bollaín una descomposición narrativa bastante notoria a modo de película que intenta rehuir de una narración convencional para acabar de alguna manera siéndola.
Con el trasfondo de las enérgicas medidas del gobierno para luchar contra las drogas ilegales, la policía, liderada por los SWAT, el cuerpo de élite, lleva a cabo una operación para arrestar a Abel, un importante distribuidor de metanfetamina, con el sargento Moisés Espino y su confidente Elijah aportando información. Una violenta batalla se desata entre los SWAT y los hombres de Abel en un barrio de chabolas. Abel huye llevándose dinero y metanfetaminas. Los SWAT lo matan, pero antes de que los investigadores irrumpan en el lugar de los hechos, Espino roba el bolso de Abel.
La pasada edición del Festival de San Sebastián fue seguramente la que ofreció en su sección oficial a competición más cine género a lo largo de toda su extensa historia, pese a su inequívoca afiliación de film de festival que denuncia las lacras de su país de origen la notable ALPHA, The Right To Kill (merecido Premio especial del Jurado) del prolífico realizador de origen filipino Brillante Mendoza viene a ser una película que indaga de forma clara e inequívoca en el thriller policial expuesto en esta ocasión a partir de un tono vertiginoso, con claros contornos estilísticos que la emparentan a un mockumentary al uso narrado en tiempo real, como telón de fondo se nos explica desde el mismo interior la guerra contra el narcotráfico emprendida en el país por el presidente Rodrigo Duterte, el relato nos termina explicando de una forma bastante pulcra como la corrupción en determinados ámbitos estatales termina estando generalizada.
ALPHA, The Right To Kill viene a ser un perfecto cierre temático a esa trilogía del mal compuesta por la contundente Kinatay y la reivindicable Sapi, Brillante Mendoza en este sentido siempre ha sido un realizador que nos da una perspectiva desde la propia raíz del conflicto, en esta su nueva película da la impresión que reverencia en bastantes momentos al cine de acción perpetrado por Johnnie To e incluso al de Michael Mann, a estos referentes sin embargo no les une una digamos perfección visual especialmente en lo referente a su contenido y no tanto en lo relativo a unas formas que adoptan por momentos ciertas reminiscencias de lo que podríamos denominar como un cinéma-verité al uso, sensación acrecentada por el continuo manejo de la cámara en mano, de este modo en ALPHA, The Right To Kill vemos como ningún personaje de los que transitan por la acción logran salvarse de la quema moral expuesta con una inusual soltura y un estimable manejo escénico por parte un Brillante Mendoza que pervierte en esta ocasión los convencionalismos clásicos del infiltrado, deviniendo por momentos como una muy estimable suma de conceptos bien ejecutados en ese marco territorial tan opresivo como resultan ser los barrios más decadentes de Manila que aquí son mostrados como auténticas ratoneras laberínticas que actúan a modo de pesadilla territorial irrespirable. Fijándonos bien en lo concerniente a una estructura que coquetea continuamente con los géneros cinematográficos y que da la sensación de estar filmada con un ritmo que parece derivar en la urgencia con los que los protagonistas tienen que subsistir muy a su pesar hay momentos en que el film incluso adopta las reminiscencias de un survival al uso pero siempre desde la más estricta trastienda y bajo una inconfundible perspectiva de denuncia en donde policías corruptos y supervivientes ocasionales intentan subsistir dentro de un microcosmos tan asfixiante como imposibilitado de dar oportunidades ante cualquier vía de salida redentora.
Es ciertamente elogiable como Brillante Mendoza no consigue serenarse con la edad, pese a las ciertas aristas que pueda atesorar su nueva película, especialmente en las referidas a una cierta sensación de falta de sutileza o matices en ese supuesto mensaje, que un autor ya tan prolífico como es el director origen filipino apueste de una manera tan decidida por un cine que da la impresión de sustentarse en todo momento a través de la potencia de sus imágenes es algo que termina resultando tan inusual como digno de aplauso, dicho posicionamiento posibilita una doble vertiente en referencia a su posible asimilación por parte del espectador pues ya no solo se transita en los contornos habituales del film denuncia de rigor con respecto a esa doble moral de la que no se salva prácticamente nadie de los estamentos que suelen transitan en el relato sino que también ALPHA, The Right To Kill termina funcionando a la perfección como thriller de un realismo áspero y sin cortapisas que al mismo tiempo puede ser considerada como una película que alejada de las bases de lo entendido como su dictado principal resulta ciertamente entretenida en lo relativo a su innegable funcionalidad.
Marianne abandona a Abel por Paul, su mejor amigo y padre del hijo que espera. Ocho años después, Paul fallece. Abel y Marianne vuelven a estar juntos, lo que provoca los celos tanto del hijo de Marianne, Joseph, como de la hermana de Paul, Eva, secretamente enamorada de Abel desde su infancia.
Una de las primeras películas a tener en cuenta este año vistas dentro en la sección oficial del pasado Festival de San Sebastián fue el nuevo trabajo tras las cámaras tras su notable Les deux amis del actor, guionista y realizador francés Louis Garrel con L’homme fidèle, film agradable a ratos, algo mecanizado en otros, por momentos un brillante y ameno estudio acerca de los roles de pareja actuales dentro de las relaciones sentimentales expuesto a través de un triángulo amoroso en donde se indaga en como la atracción y posterior compromiso pueden erosionar e incluso desvirtuar cualquier tipo de relación afectiva, casi una indagación de ambivalencias genéricas acerca de cómo el deseo irrefrenable a una persona puede ser en ocasiones mejor y mucho más gratificante que llegar a poseerla .
En esta continua historia de amor, desamor y viceversa que resulta ser L’homme fidèle con guion del indispensable Jean-Claude Carrière somos testigos de cómo el personaje masculino interpretado por el propio Louis Garrel deviene como un individuo inocuo constantemente utilizado en mayor o menor medida por parte de los designios caprichosos de los dos personajes femeninos con los que interactúa, Laetitia Casta y Lily-Rose Depp, de alguna manera dicho personaje se encuentra muy a pesar suyo ante un continuo enfrentamiento ante unos nuevos códigos de comportamiento que desconoce por completo y que no llega a comprender a la perfección en ningún momento de la trama pues siempre da la impresión de ir varios pasos por detrás de lo que son sus amantes ocasionales, en tal aspecto su anegación en lo estrictamente contemporáneo resulta por momentos inteligentemente adyacente a una argumentación en apariencia compleja que es resuelta a partir de una sencilla compresión y desarrollo narrativo, en este sentido L’homme fidèle termina siendo una película muy fiel a unas coordenadas poco misteriosas a la hora de ser intuidas, de alguna manera no deja de ser una hija putativa de ciertos conceptos de la Nouvelle Vague a modo de inspiración, el ser hijo de alguien tan definitorio en tal aspecto como resulta ser Philippe Garrel ha de ser asumido como una herencia que tendría que ser bien conceptuada, cuando un servidor se refiere a la inspiración de dicho movimiento cinematográfico es en lo concerniente más a un recordatorio temático que a una indagación profunda más propiamente dicha, lo que hace Garrel hijo en L’homme fidèle es en parte una ligera evocación de connotaciones amenas, pues a fin de cuentas estamos ante un relato en donde se da más prioridad al humor negro que a un melodrama de naturaleza definitoria, expuesta por momentos incluso con una cierta tendencia a ser superficial, un recordatorio a modo de comedia irónica a una larga tradición de cine francés, en definitiva y salvando ineludibles distancias a una manera concreta de realizar cine por parte de unos autores que sentaron cátedra en referencia a como nos hablaron acerca de lo que ellos entendieron que era la atracción romántica.
Situada a medio camino entre el romanticismo y un supuesto sarcasmo expuesto bajo una inequívoca y nada disimulada condición de película de enredos amorosos cuya falta de pretensiones es muy de agradecer posiblemente una de las mayores virtudes que atesora el film a parte de una acertada ajustada duración de su metraje lo encontremos en ver como en su desarrollo se va jugando de forma no caprichosa con los géneros adyacentes a la acción argumental, comedia, un atisbo de surrealismo que termina derivando en un juguetón y algo tímido coqueteo con el cine negro y ligeros trazos de dramatismo son algunos puntos de ingenio elaborados con cierta espontaneidad e incluso solvencia, todo esto no deja lugar a dudas que estamos principalmente ante un ejercicio de claras connotaciones estilísticas plagado de una buena cantidad de reflexiones en off , esa constantes voces aparte de aligerar y clarificar la narrativa actúan como referentes mostrados casi a modo bressonianos en una acción que termina siendo tan fluida y amena en su desarrollo como poco trascendente una vez finiquitado su visionado.
Sony Pictures acaba de lanzar el tráiler definitivo, que junto a su póster oficial podéis ver a final de página, del drama de tintes biográfico Stan & Ollie, tras las cámaras Jon S. Baird responsable de Cass (2008) y Filth (2013). La película que llegará a España el próximo 8 de marzo de 2019 tiene previsto su estreno comercial en Estados Unidos para el 28 de diciembre con vistas a estar presente en la próxima edición de los Oscar, premios en donde John C. Reilly (que este mismo año ha destacado también en la notable The Sisters Brothers de Jacques Audiard) parece tener bastantes opciones de estar nominado como mejor actor.
Stan & Ollie nos cuenta la historia de Oliver Hardy y Stan Laurel, más conocidos por los hispano parlantes como El Gordo y el Flaco, uno de los dúos cómicos más famosos que ha dado la historia del cine. La película ubicada en los años cincuenta nos sitúa en el descenso de popularidad artística de la pareja de cómicos cuya época dorada en Hollywood había quedado ya atrás dando pie a múltiples dificultades por mantener el camino del éxito en una industria que se tornaba cada vez más dura y compleja, algo que dio lugar a una inestable y problemática relación entre ambos.
La película con guion de Jeff Pope y música a cargo de Clint Mansell está protagonizada por John C. Reilly, Steve Coogan, Bentley Kalu, Nina Arianda, Danny Huston, Shirley Henderson, Rufus Jones, Susy Kane, Stephanie Hyam, Charles Walters, Ella Kenion, Joseph Balderrama, Sophie Wardlow, Michael Haydon, Roger Ringrose, Julie Eagleton, Stewart Alexander y Andy Mihalache.
El film nos cuenta como finales de 1800 una presencia maligna afecta a una joven mujer que acude a la frontera norteamericana para establecerse allí junto a su marido. La paranoia comienza a apropiarse poco a poco de su mente, desatando una espiral de locura y terror de trágicas consecuencias.
El debut en la dirección de Emma Tammi parte de una cierta peculiaridad al unir dos géneros muy antagónicos en un principio y con ejemplos ciertamente escasos como resultan ser el western y el terror, en el caso que nos ocupa de un claro tono psicológico, al igual que algunos trabajos de cineastas como Jennifer Kent, Julia Ducournau o Ana Lily Amirpour entre otras muchas The Wind supone un nuevo ejemplo de relato auspiciado por autoras que podríamos denominar de nuevo cuño, a través de sus trabajos muy posiblemente estemos asistiendo la evolución más significativa e interesante del cine de cine de género en estos últimos años.
The Wind como ligera muestra de film que indaga a través de un cierto empoderamiento de la mujer en el western y como relato de fantasmas interiores en lo referente a una visión plenamente femenina (que el guion corresponda a otra mujer como Teresa Sutherland da algunas pistas al respecto) da la inequívoca impresión de querer dar una vuelta de tuerca más a un género tan rígido de esquemas como es el western, emparentado aquí con el horror-folk , en tal sentido la opera prima de Emma Tammi al igual que el The Witch de Robert Eggers transita en todo momento a través de lo insinuante, sugerido y muy especialmente de los tiempos pausados mediante una cocción narrativa que deviene lenta, de trasfondo a través de una base contemplativa podemos atisbar un ligero trazo clásico en su estructura que evidentemente en algún momento del relato se resquebrajara con la inclusión del elemento fantástico, la soledad como factor de desequilibrio en modo de indagación subyacente de cierto folklore local representado en esta ocasión por un misterioso viento que influye de alguna manera en la débil psique de la protagonista principal (notable Caitlin Gerard), mujer que sufre, como abnegada esposa que se queda sola en casa mientras su marido apenas para en ella, las consecuencias de dicho factor imaginario a modo de elemento inherente a una irrealidad subjetiva que marcaran una historia que por momentos tiene la virtud de redefinir con aplomo conceptos genéricos desde una mirada tan renovada como distanciada en referencia a sus precedentes. The Wind deviene como una ópera prima muy a tener en cuenta, dada su apuesta sin apenas concesiones posiblemente no tenga un beneplácito más generalizado que si han tenido autoras que han transitado por sendas parecidas con anterioridad, algo que no ha de ser óbice para seguir con inusitada atención los futuros trabajos de alguien tan prometedor como da la impresión de ser Emma Tammi
Valoración 0/5: 3’5
Dream Demon
Una joven a punto de casarse comienza a tener aterradores sueños sobre demonios. Cuando se despierta, los demonios son reales y comienzan a cometer crímenes grotescos.
La sección Seven Chances dio la oportunidad de recuperar en pantalla grande un film que mereció de tal rescate y selección como es la británica Dream Demon dirigida por Harley Cokeliss en 1988, una de esas cintas prototípicas de los años ochenta en los video clubs, un servidor recuerda vagamente encontrarla en las estanterías de dichos establecimientos de una forma algo asidua, el problema con respecto a esta película y alguna más venia dado a que por aquel entonces proliferaban una multitud ingente de títulos en VHS en referencia al género de terror por lo que era algo relativamente normal que algunos de ellos sin merecerlo como en el caso que nos ocupa quedaran en un segundo plano en lo concerniente a su difusión, para más inri con respecto a Dream Demon su posterior digitalización con la irrupción del DVD no se llevó a cabo quedando la película en el más absoluto olvido hasta hace bien poco en donde afortunadamente ha podido ser restaurada de forma minuciosa y exhibida en algunos certámenes de género.
Dream Demon en donde vemos a un curiosísimo y endiablado Timothy Spall es un film nada convencional para la época de su realización, relato que versa principalmente sobre el misterio de los sueños expuestos en modo pesadillesco con el trasfondo del trauma como epicentro generador de tal acto, en este aspecto la película podría ser interpretada como una posterior variación british sin muchas concesiones y algo más artística en la forma que está narrada de la fundamental A Nightmare on Elm Street o incluso del Jacob’s Ladder de Adrian Lyne, de esta forma Dream Demon transita de forma casi exclusiva por un oscuro imaginario onírico que repite de forma sistemática un patrón narrativo que incita al espectador a adivinar constantemente si lo que están viendo es real o simplemente es otro producto de la problemática imaginación de las dos chicas protagonistas, algo que deriva a Dream Demon a ser un excelente ensayo genérico acerca de dos mujeres con una profunda tara psicológica que es expresada y desarrollada a través de unas pesadillas que parecen continuamente mezclarse con la realidad, todo un descubrimiento que merece ser rescatado este film de Harley Cokeliss en referencia a esa clase de películas algo atípicas que nos ofrecen variaciones temáticas en lo concerniente a representaciones fílmicas nada convencionales de los estados de sueño.
Valoración 0/5: 3’5
70 binladens
Raquel (Emma Suárez) es una mujer con una complicada situación personal que le lleva a necesitar conseguir con urgencia, en 24 horas, 35.000 euros, conocidos coloquialmente como 70 binladens. Su última esperanza es un préstamo bancario. La irrupción de dos atracadores (Nathalie Poza y Hugo Silva) cuando está a punto de cerrar la transacción complica aún más su situación, pero Raquel sabe que no tiene otra opción que salir de allí con el dinero, al precio que sea.
70 binladens, el nuevo trabajo tras las cámaras del cineasta vizcaíno Koldo Serra supone de alguna manera un modesto pero afortunado receso artístico en referencia a un proyecto tan aparatoso en todos los sentidos como resulto ser su anterior y algo fallida Gernika. Partiendo de una directrices que nos pueden remitir en un primer momento de forma clara al Dog Day Afternoon de Sidney Lumet la nueva película del responsable de la reivindicable Bosque de sombras nos sitúa a través de unos parámetros que indagan en esa clase de thriller español que intenta atesorar una entidad propia en base a una serie de conceptos que pueden ser interpretados como manidos, ahí una referencia muy clara en todo momento al cine quinqui y sus derivaciones patrias que son reconocibles al instante por parte del espectador algo instruido en la materia, en tal sentido esos cánones del género que nos muestra 70 binladens no la hacen una propuesta original en sí misma, la película transita por una senda que no deja de ser una fórmula mil veces vista en el cine negro norteamericano, aunque sí que logra ser efectiva en cómo pese a momentos algo rebuscados, que curiosamente resultan siendo algo previsibles en lo concerniente a un inequívoco filtro de costumbrismo en su narrativa, siendo fiel a una serie de coordenadas en donde atisbamos un reconocible juego entre el gato y el ratón expuesto en un relato en donde el supuesto factor sorpresa circunvala la acción en casi todo su metraje. 70 binladens que intenta ser más realista que efectista en base a un moldeable y solido diseño de producción y un buen aprovechamiento de su reducido espacio escénico termina siendo una película que sin llegar a trascender resulta suficientemente correcta, en ella sin embargo no llegaremos a encontrar algo que salga de un patrón preestablecido en referencia a un catálogo de influencias que le otorga al producto en cuestión una funcionalidad que deviene finalmente como bien asumida dadas sus modestas ambiciones.
Valoración 0/5: 2
Halloween
Jamie Lee Curtis regresa a su icónico personaje Laurie Strode, quien llega a la confrontación final con Michael Myers, la figura enmascarada que la ha perseguido desde que escapó de la matanza que él cometió la noche de Halloween de hace cuatro décadas. Nueva entrega de «Halloween», secuela directa de la original de 1978. John Carpenter (creador de la original) es el productor ejecutivo.
La última película que un servidor tuvo la ocasión de visionar en este Sitges 2018 fue la nueva reactivación de la saga Halloween, para más inri y motivo de satisfacción dicha proyección tuvo lugar en un cine tan emblemático como es el Retiro, posiblemente la sala del certamen en donde más cine fantástico entendido como tal ha sido visto a lo largo de sus 51 años de existencia. Halloween 2018 como secuela directa de tono postraumática parece una película más preocupada por mantener un alto compromiso con el original que de intentar abrir nuevas vías de exploración en referencia a unos esquemas que dan la impresión de estar agotados hace ya bastante tiempo.
No era tarea fácil el dar una continuación que sorprendiera después del imaginario en clave de relectura expuesto por Rob Zombie en sus dos películas realizadas sobre la saga, el Halloween de David Gordon Green se vislumbra con cierta facilidad como una película de productor y no tanto de autor, un film que seguramente tendrá un beneplácito publico bastante considerable en su estreno en cines al beneficiarse de una operación de marketing ciertamente elaborada. El cine de terror siempre ha necesitado tanto de una continua reinvención como de una vuelta cada cierto tiempo a un patrón ya conocido, es un funcionamiento que deviene casi como cíclico y que sigue estando en pleno vigor. Los productores de esta nueva entrega detectaron que esa vía era muy factible y que mejor apuesta que volver la mirada a lo primigenio, a lo original, John Carpenter orquestando la música y dando el beneplácito, Jamie Lee Curtis al frente del reparto y vendiéndonos el producto como la secuela oficial del film de 1978. David Gordon Green en tal aspecto no se complica demasiado en el modo de seguir unas directrices concretas expuestas con tanta contención como con alguna que otra leve variación como parecen dictaminar los cañones, en tal sentido todo está calculado a conciencia a la hora de desarrollar según que vías, el guiño al fan de la saga en modo meta a través de un continuo cambio de roles en relación a sus dos protagonistas principales, atmósfera escaneada y unos asesinatos que son escenificados con cierta originalidad, mimbres que terminan concediendo al film un estatus tan correcto como meramente funcional, con una supuesta vocación de último viaje que en realidad lo será según dictamine su carrera comercial.
Valoración 0/5: 2’5
Palmares
Secció Oficial Fantàstic Sitges 51
Mejor película: CLIMAX, de Gaspar Noé
Premio especial del jurado: LAZZARO FELICE, d’Alice Rohrwacher
Mención especial del jurado: L’HEURE DE LA SORTIE, de Sébastien Marnier
Mejor dirección: Panos Cosmatos, per MANDY
Mejor interpretación femenina (patrocinado por Mistinguett): Andrea Riseborough, per NANCY
Mejor interpretación masculina: Hasan Ma’jun, per PIG
Mejor guion (patrocinado por CaixaBank/ Obra Social ‘la Caixa’): Quentin Dupieux, per AU POSTE!
Mejores efectos especiales (patrocinado por Slate): Atsushi Doi, per INUYASHIKI
Mejor fotografía: Panjar Kumar, per TUMBBAD
Mejor música: Chu Ishikawa, per KILLING
Gran premi del públic (patrocinado por La Vanguardia): UPGRADE (ILIMITADO)
Premio del Público Panorama Fantàstic: MONSTRUM
Premio del Público Sitges Documenta: GOODBYE RINGO
Mejor cortometraje (patrocinado por Fotogramas): POST MORTEM MARY, de Joshua Long
Noves Visions
Mejor película Noves Visions : DESENTERRANDO SAD HILL, de Guillermo de Oliveira
Mejor director: Philip Groning, per MY BROTHER’S NAME IS ROBERT AND HE IS AND IDIOT
Mejor cortometraje Noves Visions Petit Format: DEER BOY, de Katarzyna Gondek
Mención especial: DOMESTIK, d’Adam Sedlák
Mención especial a la mejor actriz: Jessie Buckley, per BEAST
Mención especial: CHERNOBYL, 1986, de Toni Comas
Blood Window
Mejor película: MUERE, MONSTRUO, MUERE, d’Alejandro Fadel
Méliès
Méliès de Plata mejor película: FUGUE, d’Agnieszka Smoczynska
Méliès de Plata al mejor cortometraje: THE DEATH OF DON QUIXOTE, de Miguel Faus
Focus Àsia
TUMBBAD, de Rahi Anil Barve, Anand Gandhi Lee An-kyu
Mención especial: MAY THE DEVIL TAKE YOU, de Timo Tjahjanto
Anima’t
Mejor película m: MIRAI, de Mamoru Hosoda
Mención especial largo de aminación: TITO E OS PÁSSAROS, de Gustavo Steimberg, Gabriel Bitar, André Catoto
Mejor cortometraje: THE WHEEL TURNS, de Sang Joon Kim
Mención especial corto de animación: UNTRAVEL, d’Ana Nedljkovi, Nikola Majdak Jr.
Órbita
Mejor película: AMERICAN ANIMALS, de Bart Layton
Mención especial: FLEUVE NOIR, d’Erick Zonca
Fantàstic Discovery
Mejor película: MAQUIA: WHEN THE PROMISED FLOWER BLOOMS, de Mari Okada
Midnight X-Treme
Mejor película: MAY THE DEVIL TAKE YOU, de Timo Tjahjanto
Premi Brigadoon Paul Naschy
BAGHEAD, d’Alberto Corredor
Jurat de la crítica
Premio de la crítica Josep Lluis Guarner: LAZZARO FELICE, d’Alice Rohrwacher
Premio Citizen Kane a la mejor dirección novel: DOMESTIK, d’Adam Sedlák
Mención especial: UNDER THE SILVER LAKE, de David Robert Mitchel
Slatix Sitges Cocoon
Millor pel·lícula en realitat virtual (patrocinado por Slatix): DEERBROOK, de Grayson Moore, Aidan Shipley, John Riera, Connor Illsley
Premis SGAE Nova Autoria
Mejor dirección: JAURÍA, de Gemma Blasco
Mejor guion: Aleix Abulí, per CIUTAT I SELVA
Mejor música original: Natasha Arizu, per DOT
Jurat Carnet Jove
Mejor película: LAZZARO FELICE, d’Alice Rohrwacher
Es sin duda alguna uno de los grandes directores de la Historia del cine y de él se dice que nunca hizo una película mala. Tocó todos los géneros cinematográficos, dejando obras maestras en cada uno de ellos. Dirigió a muchas de las grandes estrellas de Hollywood sacando de ellas sus mejores interpretaciones. Howard Hawks fue capaz de crear un universo propio en el que el compañerismo y la camaradería se tornaban en valores absolutos y en el que la mujer era tan o más proactiva que el varón. Veinticinco prestigiosos críticos analizan en “El universo de Howard Hawks” todos sus films, sus colaboradores, sus actores, sus obsesiones, sus filias, sus fobias.
Autor; Miguel Marias, Fernando Rodríguez Lafuente, Eduardo Torres-Dulce. Editorial: NOTORIOUS EDICIONES, Páginas; 400