«La mirada verde», un ciclo de la Filmoteca que reflexiona sobre los retos medioambientales

En colaboración con Another Way Film Festival, Filmoteca Española proyecta una vez al mes un filme que señala los retos medioambientales a los que la humanidad se enfrenta en la actualidad. La primera proyección es Las aventuras de Jeremiah Johnson, de Sidney Pollack, el 18 de enero a las 17:30hrs. en el Cine Doré

Filmoteca Española, en colaboración con Another Way Film Festival, inaugura este mes «La mirada verde», un ciclo de cine de culto que pone el foco de atención, de forma embrionaria, en la sostenibilidad medioambiental a través de títulos cinematográficos que reflexionan sobre la relación entre las personas y la naturaleza, el impacto de la actividad humana sobre el medioambiente y los retos a los que la humanidad se enfrenta en la actualidad.

Una vez al mes, «La mirada verde» ofrece al espectador una película de ficción cuyo argumento gira en torno a la sostenibilidad. Marta García Larriu, directora de Another Way Film Festival, ha señalado que este ciclo “asienta la idea de que la preocupación por el medioambiente no es una moda, sino un fenómeno del que somos conscientes desde hace ya más de 40 años. Así lo reflejan los cineastas con obras maestras de culto que merecen ser revisitadas para reflexionar sobre lo que hemos hecho hasta ahora y qué podemos hacer a partir de aquí”.

Cine y conciencia medioambiental

El primer filme escogido es Las aventuras de Jeremiah Johnson (1972), título fundamental en las filmografías de Sidney Pollack y Robert Redford del que Diego Galán señaló lo siguiente: “Conecta con la pasión ecologista que en el decenio de los 70 comenzaba a sustituir las inquietudes más directamente políticas y ofrece, en definitiva, un canto a la pureza de una etapa primitiva de la vida que difícilmente puede ya soportar un hombre urbano”. Por su parte, Carlos Reviriego, director de Programación de Filmoteca Española, ha destacado la idoneidad de la elección de esta película para un ciclo que “quiere hacernos reflexionar, a través del cine, sobre las formas de vida alternativas o de reivindicación de una sociedad industrial más sintonizada con la conciencia medioambiental”.

A la presentación de la primera sesión, el día 18 de enero a las 17:30hrs., acudirá García Larriu, que ofrecerá a las espectadoras las claves para disfrutar de la proyección de Las aventuras de Jeremiah Johnson desde una perspectiva más sostenible. El ciclo continuará en febrero con El oso (Jean-Jacques Annaud, 1988).

Esta propuesta da continuidad a la ya asentada colaboración entre Filmoteca Española y Another Way Film Festival, iniciada durante la V edición del festival con la sección Orígenes.

El videojuego adrenalítico de Daniel Radcliffe, tráiler de «Guns Akimbo»

Daniel Radcliffe es otro de esos actores que dan la sensación de haber sabido reconvertirse después de correr el riesgo de encasillarse con papeles tan propicio a ello como fue la saga Harry Potter, películas como The Woman in Black, Horns, Swiss Army Man o Jungle entre otras indican una inquietud y afinidad hacia el género fantástico muy a tener en cuenta. Guns Akimbo es uno de sus últimos trabajos delante de las cámaras, film que de alguna manera homenajea al cine de los años 80 y al imaginario de los videojuegos cuyo primer tráiler oficial acaba de ver la luz y podéis ver a final de página junto a su póster promocional. La película dirigida por Jason Lei Howden (Deathgasm 2015) tras su premier mundial en el pasado Festival de Toronto se estrenará en cines de Australia el próximo 28 de febrero.

Guns Akimbo nos cuenta como Miles es un joven que se siente como su vida no va a ningún sitio, su trabajo no tiene futuro y sigue locamente enamorado de su exnovia. Un día descubre como un grupo de mafiosos denominados «Skizm» planea celebrar una peligrosa competición que reúne a extraños de distintos puntos de la ciudad con el propósito de comprobar cuál de ellos logra una mayor cantidad de espectadores online. Aunque al principio tiene dudas, pronto descubre que su antigua novia ha sido secuestrada por Nix, un grupo armado que participa en el concurso, por lo que Miles decide dejar atrás sus inseguridades para participar en el torneo.

La película con guion del propio Jason Lei Howden está protagonizada por Daniel Radcliffe, Samara Weaving, Mark Rowley, Ned Dennehy, Natasha Liu Bordizzo, Hanako Footman, Bella Padden, Jacqueline Lee Geurts, Set Sjöstrand, Jack Riddiford, Ken Thomas, J. David Hinze, Janna Cachola, Racheal Ofori, Kim Girschner y Brandon Phillips.

Dentro del juego: eXistenZ. Ciclo de cine y Visita a la exposición «Gameplay. Cultura del videojuego»

«Dentro del juego» es un ciclo de cine que combina cuatro proyecciones cinematográficas con la visita a la exposición «Gameplay. Cultura del videojuego». Ficciones que tienen un punto de visionarias y que revelan nuestras inquietudes más íntimas.

El videojuego sitúa a su público al mismo tiempo dentro y fuera de la pantalla. El cine recoge de forma reflexiva este aspecto y aprovecha para analizar hasta dónde se puede llegar en este doble juego sobre lo que es real y virtual y qué puede significar para nuestras vidas.

18.30h Presentación a cargo de Teresa López-Pellisa.

18.50h Proyección

eXistenZ, David Cronenberg, 1999, Canadá-Reino Unido, 97’, VOSC

David Cronenberg crea y desarrolla el guión de ‘eXistenZ’, en 1995, después de “Crash” (1996), su premiada película en Cannes, y muchos años desde la última vez que había trabajado en un guion propio ‘Videodrome’ (1987). Así surge un relato con una mirada muy personal que reflexiona sobre la relación de las personas con la tecnología y la humana necesidad de crear identidades y vidas alternativas, apuntando a la posibilidad de llegar a través de los videojuegos a la total confusión entre fantasía y realidad, es así como se sienten los personajes de la película y como consigue que se transmita esa dualidad a los espectadores.
El videojuego ‘eXistenZ’ creado por la protagonista Allegra Geller (Jennifer Jason Leigh), una especie de diosa de los videojuegos a la que veneran sus fieles seguidores, conduce a comenzar a vivir otras vidas. La historia està cruzada por el conflicto creado con la aparición de una violenta secta de “realistas”.
Trascender nuestra vida y sentirse viviendo otras vidas, lo hemos hecho tanto con el cine como con la literatura, pero siempre hay un momento de vuelta a la realidad, de desconexión, Cronenberg de forma visionaria nos plantea si serà así también con los videojuegos o quizás se nos abren infinitas posibilidades de existència. ¿Dónde acaba la vida real y comienza la virtual? ¿Cuántas vidas podemos vivir?

Después de la proyección se podrá visitar la exposición Gameplay. Cultura del videojuego hasta las 22.00.

Presenta: Teresa López-Pellisa

Esta actividad forma parte de Gameplay

La chica desconocida, tráiler de «La fille au bracelet»

Muy buenas sensaciones nos dejó el realizador Stéphane Demoustier con aquella peculiar exploración del universo y la mirada infantil que era Cléo & Paul vista en el D’A hace un par de años y cuya reseña podéis leer aquí, su nuevo trabajo tras las cámaras, la coproducción francobelga titulado La fille au bracelet, después de su premier mundial en el pasado Festival de Locarno estrena un primer tráiler que podéis ver a final de página junto a su póster oficial. La película, un drama judicial que indaga en problemáticas adolecentes verá la luz comercialmente en Francia el próximo 12 de febrero, en España aún sin fecha tendrá un estreno en cines de la mano de Surtsey Films.

La fille au bracelet nos cuenta como una adolescente se somete a un juicio tras haber asesinado a su mejor amiga hace dos años. Durante el juicio, sus padres la defienden de manera inquebrantable. Sin embargo, a medida que su vida secreta comienza a desvelarse, la verdad  que hasta ahora había sido oculta se convierte en algo indiscutible.

La película con guion del propio Stéphane Demoustier está protagonizada por Melissa Guers, Roschdy Zem, Anaïs Demoustier, Annie Mercier, Pascal Garbarini y Chiara Mastroianni.

El universo de Gary Cooper

Es sin duda una de las mayores estrellas de Hollywood y uno de los héroes cinematográficos más queridos por el público. Dotado de un indiscutible carisma y un impresionante atractivo físico, Gary Cooper representó como pocos al americano ideal, al hombre de bien, que también fue en su vida privada. Dotado para la comedia, el western y el drama, Cooper es probablemente la estrella de Hollywood que mayor número de grandes películas atesora en su apabullante filmografía. Más de una treintena de autores analizan en El universo de Gary Cooper todos sus films, los directores, actores…. Todas las constantes de su vida y obra. El libro está apadrinado y prologado por la hija del actor, Maria Cooper Janis.
Por: Adrián Sánchez, Alejandro Melero Salvador, David Felipe Arranz, Diego Moldes, Enric Ros, Fernando Martínez, Espido Freire, Gerardo Sánchez, Guillermo Balmori, Israel Paredes, Joaquín Vallet, José Ignacio Wert Moreno, José Luis Sánchez Noriega, Juan Carlos Vizcaíno, Juan Laborda Barceló, Juan Luis Álvarez, Juan Manuel Corral, Kepa Sojo, LucÍa Tello Díaz, Luis Freijo, Miguel A. Fidalgo, Moisés Rodríguez, Noemi Guillermo, Quim Casas, Teresa Llácer, Albert Galera, Belén Ester, Borja Negrete, Ignacio García Garzón, Juanma Lamet, Lucía M. Cabanelas, Marco Da Costa.
Autor; Varios, Editorial: NOTORIOUS EDICIONES, Páginas; 448

«The Other Lamb» review

En The Other Lamb vemos como Selah es una chica nacida en el seno de una religión alternativa conocida como El Rebaño. Sus integrantes, todas ellas mujeres y niñas, viven en un recinto en el campo, dirigidas por un hombre conocido como el Pastor. Selah, que está en el umbral de la adolescencia, es una seguidora increíblemente devota, pero comienza a establecer un vínculo con Sarah, una esposa marginada que se muestra cada vez más escéptica respecto a las enseñanzas del Pastor.

En una edición con una nutrida representación de mujeres realizadoras The Other Lamb de la polaca Malgorzata Szumowska nos introduce en un tema espinoso y de plena actualidad, posiblemente esto último más en el imaginario friccionado colectivo que en el real, al igual que Disco de la realizadora nórdica Jorunn Myklebust Syversen también presente en la pasada edición del Festival De San Sebastián, se nos sitúa en una historia de sectas, en esta ocasión de apariencia religiosa en donde por una alienación que deviene como forzada se llega a someter a personas que atesoran una psique que se percibe como débil, la producción belga e irlandesa The Other Lamb nos cuenta como un pastor domina a sus múltiples esposas e hijas en un grupo cerrado denominado El Rebaño, bajo esta premisa Malgorzata Szumowska transita a través de un relato orquestado para crear inquietud y desasosiego, el camino elegido para dicho trayecto resulta ser tan arriesgado en lo relativo a sus formas como irregular en lo concerniente a ver como las metáforas expuestas no llegan a estar cohesionadas convenientemente con sus imágenes.

A tal respecto en The Other Lamb coexiste una contradicción en lo relativo a lo abstracto que pretende ser visualmente y lo subrayado del mensaje en cuestión, la pregunta vendría dada en la medida de plantearse si realmente existe alguno dentro de un relato en donde el rigor formal y un tono onírico de texturas premonitorias dan la impresión de no llevarnos a ninguna parte una vez concluido su recorrido. También no estaría de más el plantearse si un film que sin llegar a ser experimental y que recurre a virtuosismos formales excesivos han de ser críptico en lo relativo a su lectura, sin ir muy lejos y como ejemplo la reciente The Lighthouse de Robert Eggers ha sido acusada en según qué círculos de pretender ser pretenciosa en lo relativo a un expresionismo estético que es juzgado como impostado en la medida que querer anteponer el impacto visual a cualquier tipo de narrativa digamos convencional. Sea como fuere es evidente que en según qué obras las formas y el fondo no siempre parecen ir al unísono de una manera conveniente.

Malgorzata Szumowska, que ya había mostrado buenas maneras en sus anteriores Body y Mug (Premio a la Mejor Dirección en el Festival de Berlín 2018), nos sumerge en esta ocasión en una pesadilla que deviene principalmente como estilística, dicho de otra manera nos encontramos ante un auténtico deleite visual en base a un ejercicio de estilo ciertamente admirable provisto de líricas y simbolismos varios al servicio de grandes panorámicas, utilización del sonido como ente perturbador, inspirados encuadres etc, el gran lastre lo encontramos en lo concerniente a su narrativa, está en realidad apenas existe y lo poco que detectamos de ella llega a ser intrascendente, que Malgorzata Szumowska a lo largo de su carrera ha incidido con cierta rebeldía en normas y convicciones sociales es harto evidente, sus trayectos para desarrollar dicha autoría no han sido los más comunes, aquí posiblemente el transitar por primera vez con un guion y una lengua ajena le haya alejado en parte de esa ambigüedad antes apuntada acerca de las estructuras rígidas de poder tan visible en anteriores películas suyas en donde a diferencia de este último trabajo no intentaba proporcionar una sola interpretación. Sin embargo en The Other Lamb, cercana a la distopía mental de El cuento de la criada, su acercamiento a cuestiones tales como el heteropatriarcado y el empoderamiento resultan bastante pueriles por no decir previsibles, violencia de género contrarrestada con la correspondiente revuelta y posterior liberación en definitiva, tanto como las analogías existentes en referencia a la primera menstruación de la protagonista principal y la sangre derramada de los animales por poner solo un ejemplo, alegorías en definitivas muy manidas e hijas putativas de los tiempos del Metoo en lo concerniente a su propia contradicción, al final la sensación percibida en el relato contornea de forma peligrosa con la propaganda, un lastre demasiado pesado que no logra disimular su estilismo preciosista.

Valoración 0/5:2

Tráiler de «First Cow», lo nuevo de Kelly Reichardt

Kelly Reichardt se ha convertido en estos últimos años por méritos propios en una de las autoras más interesantes dentro del actual panorama de cine independiente norteamericano, tres años después de su notable Certain Women vuelve a ponerse detrás de las cámaras con First Cow, un trabajo cuyo primer tráiler acaba de ver la luz y podéis ver a final de página junto a su póster oficial y que al igual que su anterior Meek’s Cutoff nos sitúa a principios del siglo XIX. La película tras su paso por festivales como el de Nueva York y aún sin fecha de salida en España se estrenará comercialmente en Estados Unidos el próximo 20 de marzo.

First Cow nos narra la historia de un cocinero contratado por un grupo de hombres que participan en una expedición de cazadores de pieles en el territorio de Oregón en la década de 1820.También la de un misterioso inmigrante de origen chino que huye, y de la creciente amistad existente entre ambos en un territorio hostil.

La película con guion adaptado la propia Kelly Reichardt junto a Jonathan Raymond está protagonizada por John Magaro, Toby Jones, Orion Lee, Ewen Bremner, Scott Shepherd, Gary Farmer, Lily Gladstone, Alia Shawkat, Rene Auberjonois, Jared Kasowski, Dylan Smith, Todd A. Robinson, John Keating, T. Dan Hopkins, Ted Rooney, Patrick D. Green, Clayton Nemrow y Jeb Berrier.

«Algunas bestias» review

Algunas bestias nos cuenta como una familia desembarca con entusiasmo en una isla deshabitada en la costa sur de Chile con el sueño de poder levantar un hotel turístico en el lugar. Un fin de semana invitan a los padres de ella con la intención de pedirles un préstamo económico para dar un primer impulso al proyecto, sin embargo cuando el hombre que se ocupa del mantenimiento básico de la isla desaparece de forma repentina, la familia quedará prisionera víctima de las precariedades. Con frío, sin agua y sin apenas certezas, los ánimos y la buena convivencia de todos sus integrantes comenzaran a diluirse poco a poco.

Fue una de las películas más importantes vistas en la pasada edición del Festival de San Sebastián dentro de esa cada vez más emergente sección que es Nuevos Directores y que termino alzándose con el premio principal de dicho apartado. Algunas bestias supone el segundo trabajo tras las cámaras del realizador chileno Jorge Riquelme Serrano tras aquella curiosa opera prima titulada Camaleón, un film, el presente, de estructura pequeña rodado en apenas 10 días y con el propio Jorge Riquelme Serrano convertido en un auténtico hombre orquesta en donde aparte de la dirección se ha encargado el solo del guion, la producción y el montaje de una historia que empieza de una forma algo idílica, o esa es la primera percepción del espectador en relación a una ubicación escénica que nos sitúa en una paradisiaca isla colindante con la costa de Calbuco, a través de dicho conclave territorial y posterior desarrollo seremos testigos de una reunión familiar en apariencia apacible, un fin de semana cuyos invitados en esta ocasión serán un matrimonio maduro acomodado (unos notables Paulina García y Alfredo Castro) que disfrutaran de la compañía de su hija, su yerno y sus dos nietos.

En Algunas bestias, que empieza con un abrumador plano cenital y cuya narrativa afortunadamente resulta bastante más sutil de lo que es su título, asistimos a drama familiar de contornos disfuncionales que lentamente empezara a girar sobre sí mismo para acabar siendo una especie de antítesis de la idea de la que inicialmente parte, a partir de dicha premisa argumental arriba citada percibiremos un tono enfermizo que amparándose en una inequívoca puesta en escena teatral, y provista de conversaciones  que empiezan siendo punzantes para acabar convirtiéndose en hirientes, se nos muestra a una familia encerrada contra su voluntad, dicho enclaustramiento forzoso que en un principio dista mucho de ser paradisiaco ira lentamente convirtiéndose en claustrofóbico dando lugar a la representación de un determinado microcosmos que de alguna manera pretende ser una suerte de reflejo de un país entero de deviene como enfermo, a través de todo ello se nos retrata lo más feo y oscuro que puede llegar a anidar dentro del ser humano. Provisto formalmente de ese tono gélido y aséptico tan característico en películas centroeuropeas en donde se nos muestran disfuncionalidades familiares de todo tipo como por ejemplo, una burguesía mal entendida, homofobia, abuso de roles de poder y otros males endémicos sociales, seremos testigos de cómo Jorge Riquelme Serrano tiene la virtud de representarlos y ejecutarlos de forma muy cercana al espectador en base a la aparente cotidianidad de los actos a los que asiste, esto no significa que el relato no llegue a ser áspero y oscuro, a tal respecto el film, aun provisto de una credibilidad algo dudosa en lo concerniente a esa representación en concreto, tiene el dudoso honor de atesorar la escena posiblemente más hiriente y sórdida vista durante todo el festival.

Un notable tratado, el de Algunas bestias, que da la sensación de transitar acerca de los males que suelen envenenar nuestra sociedad actual relatados aquí a través de un conflicto que devendrá como trágico, posiblemente el subrayado sea demasiado notorio en según qué tramos del film, algo que por otra parte que no deja de ser inherente  en lo referido a la naturaleza de un relato que se atisba como primo hermano, en lo concerniente a su estilo visual y parte de su narrativa, a aquel otro tratado de la crudeza y debilidad humana que era la también chilena El Club de Pablo Larraín, en ambas películas de alguna manera se nos exponen y priman las consecuencias, nunca las causas, a tal respecto no terminamos por fortuna presenciando una historia de denuncia entendida como tal sino más bien a la crónica de una condena moral, una visión de claro índole pesimista con visos de atesorar muy pocos resquicios a la hora de poder encontrar algún tipo de redención posible para con sus protagonistas.

Valoración 0/5:3

La Filmoteca Vasca y el Festival de San Sebastián presentan la tercera edición del ciclo ‘Cine Y Ciencia’

El Festival de San Sebastián se ha sumado por primera vez a la organización del ciclo CINE Y CIENCIA, en su tercera edición.

Se proyectarán un total de 11 películas entre enero y marzo en Tabakalera (Donostia / San Sebastián) y en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.
Las sesiones contarán con una presentación y posterior coloquio, conducidos por prestigios@s científic@s.
La edición actual acogerá además cinco conferencias que tratarán diferentes aspectos científicos, sesiones dirigidas a centros escolares, una proyección acompañada por música en directo y un evento especial que tendrá lugar en San Juan de Luz.

La Filmoteca Vasca, el Donostia International Physics Center (DIPC) y este año por primera vez también el Festival de San Sebastián (SSIFF) han presentado hoy la tercera edición del ciclo CINE Y CIENCIA que tendrá lugar entre enero y marzo de 2020 en Tabakalera (Donostia / San Sebastián) y en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Los máximos responsables de las cinco instituciones han anunciado las novedades de la tercera edición de la iniciativa, que este año contará con la proyección de 11 películas de gran interés científico. Las sesiones irán acompañadas de una presentación y posterior coloquio conducidos por prestigios@s científic@s provenientes de instituciones como el Centro de Física de Materiales CSIC-UPV/EHU, el Instituto de Neurociencias de Castilla y León (Universidad de Salamanca), el Centro de Astrobiología CSIC-INTA, la Universidad del País Vasco, Laboratorium Bergara, la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), Ikerbasque, Euskalmet o el Donostia International Physics Center (DIPC). Asimismo, se celebrarán cinco conferencias que versarán sobre diferentes aspectos científicos, proyecciones dirigidas a centros escolares en ambas capitales vascas, una proyección acompañada por música en directo y un evento especial que tendrá lugar en San Juan de Luz.

La colaboración entre la Filmoteca Vasca y el Donostia International Physics Center (DIPC) para llevar a cabo el ciclo CINE Y CIENCIA comenzó en 2018. La excelente acogida del público favoreció la celebración de un segundo ciclo en 2019 y un tercero ahora en 2020. En la pasada edición del Festival de San Sebastián, las tres instituciones colaboraron para vincular de nuevo dos de las señas de identidad de la ciudad: su dedicación al cine y su alta especialización en ciencia. Esta iniciativa unió ambas disciplinas en sesiones dirigidas a una audiencia infantil en el Velódromo. Pero, sobre todo, se confirmó con ello la entrada del Festival de San Sebastián en este proyecto, ya a tres bandas, que cree firmemente en la compatibilidad de la transmisión de cultura cinematográfica junto a la cultura científica.

En la tercera edición de la muestra de cine se proyectarán un total de 11 películas. Con Ágora (Alejandro Amenábar, 2009) nos sumergiremos en los apasionantes debates entre religión y ciencia desde la Antigüedad a través de la destacada figura de Hipatia. ¿Por qué el clásico Gilda (Charles Vidor, 1946)? Hay 183,84 razones de peso (atómico). Gattaca (Andrew Niccol, 1997) nos llevará al campo de la manipulación genética.  Proxima (Alice Winocour, 2019) es una de las joyas que salió con más brillo de la Sección Oficial del último Festival de San Sebastián. Her (Spike Jonze, 2013) es inteligencia artificial y mucho más. Autómata (Gabe Ibáñez, 2014) es una distopía que profundiza en el mundo de la robótica. El árbol de la vida (2011) es de Terrence Malick y ganó el Festival de Cannes: en pantalla grande crece… Nuestros habituales repasos de clásicos de la ciencia ficción tienen este año en El hombre con rayos X en los ojos (Roger Corman, 1963) y La mujer en la luna (Fritz Lang, 1929) dos nuevos ejemplos magníficos. Con Despertares (Penny Marshall, 1990) nos acercamos a la neurología a través de los ojos de Oliver Sacks, mientras que con Ad Astra (2019) James Gray combina el viaje interior con la aventura espacial. Las sesiones tendrán lugar en el cine de Tabakalera en Donostia / San Sebastián y en el auditorio del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

El ciclo comenzará el próximo viernes, 10 de enero, en Donostia / San Sebastián, y el sábado, 11 de enero, en Bilbao. El pistoletazo de salida lo dará Pedro Miguel Etxenike, catedrático de la UPV/EHU y presidente del DIPC, presentando Ágora. La película relata la búsqueda del conocimiento científico en la Antigüedad a través de la figura protagonista de Hipatia, la primera astrónoma y científica conocida. La proyección servirá, entre otras cosas, para plantear un diálogo no solo sobre la historia de la ciencia, o sobre la mujer en la ciencia, sino también sobre las siempre complejas relaciones entre ciencia y religión o ciencia y Dios.

Novedades

La edición de 2020 se presenta con varias novedades. Por un lado, cinco conferencias nos acercarán a los últimos avances de la comunidad científica, de la mano de Marcos Pellejero (DIPC), Nerea Zabala (Universidad del País Vasco; DIPC), Gabe Ibáñez (director de Autómata) y Concepción Alicia Monje (Universidad Carlos III de Madrid), Carlos Briones (Centro de Astrobiología CSIC-INTA) y José Ramón Alonso (Universidad de Salamanca. Instituto de Neurociencias de Castilla y León). Estas charlas tendrán lugar en la Sala Ruiz Balerdi de Tabakalera dentro del ciclo Zientziakutxa, en Donostia / San Sebastián, y en la Biblioteca Central de Bidebarrieta, en Bilbao. La iniciativa ha contado con la colaboración de la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco y de la Biblioteca Central de Bidebarrieta en Bilbao, y de la Fundación Kutxa, entidad junto a la cual el DIPC organiza anualmente el ciclo de conferencias Zientziakutxa, en Donostia / San Sebastián.

Por otra parte, se proyectará la película El día de mañana (Roland Emmerich, 2004) en sesiones dirigidas a centros escolares que versarán en torno a la física del clima y que tendrán lugar tanto en la capital guipuzcoana como en la vizcaína. Así mismo, el ciclo acogerá una sesión especial en la que se proyectará La mujer en la luna (Fritz Lang, 1929) acompañada por música en directo de la mano del pianista Javier Pérez de Azpeitia. Y por último, la proyección de Gilda (Charles Vidor, 1946) se trasladará el 21 de enero a Cinéma Le Sélect de San Juan de Luz.

Las entradas para las sesiones de cine costaran 3,50 euros. En Bilbao, se podrán adquirir en la taquilla del museo o en la página web www.museobilbao.com, y costarán 2 euros para los Amigos del Museo y serán gratuitas para los menores de 25 años (se deben recoger en la taquilla del museo). En Donostia / San Sebastián, la entradas estarán a la venta en el Punto de Información de Tabakalera, en la taquilla del cine (30 minutos antes del comienzo de la proyección) y en internet (https://ticket.kutxabank.es/tabakalera), y tendrán un descuento del 10% con las tarjetas Tabakalera y Donostia Kultura. Habrá una sesión especial: la proyección de La mujer en la luna (Fritz Lang, 1929) que contará con música en directo costará 7 euros en ambas capitales (4 euros para los Amigos del Museo de Bellas Artes de Bilbao). La entrada para las conferencias será gratuita, hasta completar aforo.

PROGRAMA

CICLO DE CINE

  • BILBAO

[MUSEO DE BELLAS ARTES DE BILBAO>Auditorio]

11/01/2020 (19:00)
ÁGORA (Alejandro Amenábar, 2009)
* Presentación: Pedro Miguel Etxenike [Físico; Universidad del País Vasco (UPV/EHU); Donostia International Physics Center (DIPC)]

18/01/2020 (19:00)
GILDA (Charles Vidor, 1946)
* Presentación: Rosa Errazkin [Química; Laboratorium Bergara]

25/01/2020 (19:00)
GATTACA (Andrew Niccol, 1997)
* Presentación: Leire Escajedo [Jurista y bióloga; Universidad del País Vasco (UPV/EHU)]

01/02/2020 (19:00)
PROXIMA(Alice Winocour, 2019)
* Presentación: Silvia Bonoli [Física; Ikerbasque; Donostia International Physics Center (DIPC)]

08/02/2020 (19:00)
HER (Spike Jonze, 2013)
* Presentación: Gustavo Ariel Schwartz [Físico; Centro de Física de Materiales (CSIC-UPV/EHU); Donostia International Physics Center (DIPC)]

15/02/2020 (19:00)
AUTÓMATA (Gabe Ibáñez, 2014)
* Presentación: Concepción Alicia Monje [Ingeniera; Universidad Carlos III de Madrid (UC3M)], Gabe Ibáñez [director de la película]

22/02/2020 (19:00)
THE TREE OF LIFE –El árbol de la vida– (Terrence Malick, 2011)
* Presentación: Carlos Briones [Químico; Centro de Astrobiología (CSIC-INTA)]

07/03/2020 (19:00)
EL HOMBRE CON RAYOS X EN LOS OJOS –X: The Man with the X-Ray Eyes–  (Roger Corman, 1963)
* Presentación: Javier Aizpurua [Físico; Centro de Física de Materiales (CSIC-UPV/EHU); Donostia International Physics Center (DIPC)]

14/03/2020 (19:00)
AD ASTRA (James Gray, 2019)
* Presentación: Fernando Cossío [Químico; Ikerbasque; Universidad del País Vasco (UPV/EHU)]

21/03/2020 (19:00)
DESPERTARES –Awakenings– (Penny Marshall, 1990)
* Presentación: José Ramón Alonso [Neurobiólogo; Universidad de Salamanca. Instituto de Neurociencias de Castilla y León]

28/03/2020 (19:00)
EMAKUMEA ILARGIAN / LA MUJER EN LA LUNA ­–Frau im Mond– (Fritz Lang, 1929)
* Música en directo: Javier Pérez de Azpeitia (piano).
* Presentación: Ane Sarasola [Física; Universidad del País Vasco (UPV/EHU); Donostia International Physics Center (DIPC)]

  • DONOSTIA / SAN SEBASTIÁN

[TABAKALERA>Cine]

10/01/2020 (19:00)
ÁGORA (Alejandro Amenábar, 2009)

* Presentación: Pedro Miguel Etxenike [Físico; Universidad del País Vasco (UPV/EHU); Donostia International Physics Center (DIPC)]

16/01/2020 (19:00)
GILDA (Charles Vidor, 1946)
* Presentación: Rosa Errazkin [Química; Laboratorium Bergara]

23/01/2020 (19:00)
GATTACA (Andrew Niccol, 1997)
* Presentación: Leire Escajedo [Jurista y bióloga; Universidad del País Vasco (UPV/EHU)]

30/01/2020 (19:00)
PROXIMA(Alice Winocour, 2019)
* Presentación: Silvia Bonoli [Física; Ikerbasque; Donostia International Physics Center (DIPC)]

06/02/2020 (19:00)
HER (Spike Jonze, 2013)
* Presentación: Gustavo Ariel Schwartz [Físico; Centro de Física de Materiales (CSIC-UPV/EHU); Donostia International Physics Center (DIPC)]

13/02/2020 (19:00)
AUTÓMATA (Gabe Ibáñez, 2014)
* Presentación: Concepción Alicia Monje [Ingeniera; Universidad Carlos III de Madrid (UC3M)], Gabe Ibáñez [director de la película]

20/02/2020 (19:00)
THE TREE OF LIFE –El árbol de la vida– (Terrence Malick, 2011)
* Presentación: Carlos Briones [Químico; Centro de Astrobiología (CSIC-INTA)]

05/03/2020 (19:00)
EL HOMBRE CON RAYOS X EN LOS OJOS –X: The Man with the X-Ray Eyes–  (Roger Corman, 1963)
* Presentación: Javier Aizpurua [Físico; Centro de Física de Materiales (CSIC-UPV/EHU); Donostia International Physics Center (DIPC)]

14/03/2020 (19:00)
EMAKUMEA ILARGIAN / LA MUJER EN LA LUNA ­–Frau im Mond– (Fritz Lang, 1929)
* Música en directo: Javier Pérez de Azpeitia (piano).
* Presentación: Ane Sarasola [Física; Universidad del País Vasco (UPV/EHU); Donostia International Physics Center (DIPC)]

19/03/2020 (19:00)
DESPERTARES –Awakenings– (Penny Marshall, 1990)
* Presentación: José Ramón Alonso [Neurobiólogo; Universidad de Salamanca. Instituto de Neurociencias de Castilla y León]

26/03/2020 (19:00)
AD ASTRA (James Gray, 2019)
* Presentación: Fernando Cossío [Químico; Ikerbasque; Universidad del País Vasco (UPV/EHU)]

SAN JUAN DE LUZ
[Cinéma Le Sélect]
21/01/2020 (20:00)
GILDA (Charles Vidor, 1946)
* Presentación: Joxean Fernández [director de la Filmoteca Vasca], Ricardo Díez Muiño [director del Donostia International Physcis Center (DIPC)]
CONFERENCIAS

  • BILBAO

[Biblioteca Central de Bidebarrieta]
29/01/2020 (19:00)
MARCOS PELLEJERO
Donostia International Physics Center (DIPC)
Energía… ¿oscura?

26/02/2020 (19:00)
NEREA ZABALA
Universidad del País Vasco (UPV/EHU)
Donostia International Physics Center (DIPC)
Herramientas de luz: de la ciencia ficción a las películas moleculares

  • DONOSTIA / SAN SEBASTIÁN

[ZIENTZIAKUTXA; TABAKALERA>Sala Ruiz Balerdi]

14/02/2020 (19:00)
GABE IBÁÑEZ
Director de Autómata
CONCEPCIÓN ALICIA MONJE
Universidad Carlos III de Madrid (UC3M)
Robótica: retos futuros

21/02/2020 (19:00)
CARLOS BRIONES
Centro de Astrobiología (CSIC-INTA)
El origen de la vida: las raíces del árbol

20/03/2020 (19:00)
JOSÉ RAMÓN ALONSO
Universidad de Salamanca. Instituto de Neurociencias de Castilla y León.
Despierta, cerebro, despierta
SESIONES DIRIGIDAS A CENTROS ESCOLARES

  • BILBAO

[MUSEO DE BELLAS ARTES DE BILBAO>Auditorio]
11y18/03/2020
EL DÍA DE MAÑANA –The Day After Tomorrow– (Roland Emmerich, 2004)
* Presentación: ONINTZE SALAZAR [Euskalmet]

  • DONOSTIA / SAN SEBASTIÁN

[TABAKALERA>Cine]
11y18/02/2020
EL DÍA DE MAÑANA –The Day After Tomorrow– (Roland Emmerich, 2004)
* Presentación: ONINTZE SALAZAR [Euskalmet]

«Zeroville» review

Zeroville situado en el año 1969 nos cuenta como Vikar, un estudiante de arquitectura sin habilidades sociales, viaja en autobús hacia Hollywood inspirado por las pocas películas que ha visto. El joven impresiona a Soledad, una bella actriz, con el tatuaje que luce en su cabeza rapada, que muestra la imagen de Montgomery Clift y Elizabeth Taylor tal y como aparecían en Un lugar en el sol. Al poco tiempo de entrar en el mundo del cine primero como diseñador y después como montador, Vikar emprende un viaje de ensueño a un mundo de películas que termina en tragedia con un descubrimiento casi horrible.

Después de ganar hace un par de años la Concha de Oro con The Disaster Artist James Franco, que nuevamente está detrás y delante de la cámara, volvía al pasado Festival de San Sebastián con otra cinta que indaga en la trastienda desvirtuada y oscura del mundo del cine, Zeroville, basada en la notable novela de Steve Ericsson publicada en 2007, nos sitúa en un año tan decisorio en Hollywood como fue aquel 1969 como ya hemos podido comprobar este mismo año en la notable Érase una vez en… Hollywood de Quentin Tarantino.

Zeroville, que de alguna manera viene a ser la representación ficticia vista en The Disaster Artist, viene a ser ese tipo de películas de difícil catalogación que últimamente el Festival de San Sebastián va incluyendo en su sección oficial a concurso y que de alguna manera intentan romper esquemas, salirse de una tangente genérica y estructural existente en la gran mayoría de los films seleccionados mediante trabajos en apariencia desprejuiciados de cualquier tipo de etiquetas, si el pasado año fue la notable In Fabric de Peter Strickland en esta edición dicho reclamo parecía recaer de alguna manera en Zeroville, la pregunta que vendría a colación en este caso sería la referida a que si el fondo puede justificar los medios o en todo caso la intención, en lo relativo al film de James Franco indudablemente no pues estamos ante uno de los peores trabajos vistos este año en el certamen pese a atesorar algunos intermitentes puntos de interés expuesto a modo de pastiche y juego cinéfilo. Zeroville intenta generar una reflexión sobre la cinefilia llevada al límite, un film que empieza por causar una cierta curiosidad por lo insólito de su naturaleza a contra corriente, sin embargo la broma dura bien poco hasta llegar a convertirse en una especie de chiste deslavazado, muy pasado de rosca, repetitivo e imposible de unir con un mínimo de coherencia, el conjunto final deviene con muy poca gracia bordeando por momento lo irritante en especial en lo referido a un montaje que parece estar tramado por el propio protagonista del film. También sería justo decir que el nuevo trabajo del responsable de Interior. Leather Bar. necesita una contextualización adecuada a la hora de poder ser analizada con cierta enjundia, evidentemente el film huye conscientemente de cualquier tipo de verisimilitud narrativa, algo que vuelvo a repetir no es óbice para dar la impresión de estar ante chiste que termina siendo demasiado farragoso por mucho que la cinefilia del autor, y la del relato, pueda causar una cierta empatía en el espectador ávido de referencias.

A través de un tono alucinógeno que por momentos, en lo relativo a la fascinación y el poder empírico de las imágenes, parece bordear coordenadas ya vistas en la fundamental Arrebato de Iván Zulueta, Zeroville, tiene al menos la particularidad de ampararse en la apropiación y devoción cinéfila de su marciano protagonista, las citas y personajes que van desfilando son innumerables y en parte disfrutables, desde Liz Taylor y Montgomery Clift en Un lugar en el sol hasta de George Steven, John Milius, Francis Ford Coppola y el rodaje de su Apocalipsis Now en Filipinas, un joven Spielberg, una trasunta co-protagonista surgida bajo los rasgos de nuestra Soledad Miranda y multitud de transposiciones cinéfilas que van desde La pasión de Juana de Arco, de Carl Theodor Dreyer hasta el The Holy Mountain de Alejandro Jodorowsky, el mensaje final que viene a ser algo parecido a como el poder del cine es utilizado a modo de materia transformadora de nuestra existencia, curiosamente dicho tratado representa a la perfección el paradigma de cómo pese a la radicalidad del conjunto no significa que forzosamente estemos ante un producto brillante aunque si en parte original, la sensación final es la de estar presenciando una ocurrencia sofisticada que en realidad no lo es tanto, más bien estrafalaria, eso si la película que ha permanecido oculta desde su rodaje en 2014 gozara indudablemente en un futuro de ese estatus de obra maldita, de difícil acceso para el gran púbico, incluso quien sabe si de culto, desde luego atesora todos los mimbre para ello, tan maldita que tuvo que ser retirada por parte del festival de la sección oficial a concurso por haber tenido un inesperado y equivocado estreno comercial una semana antes de dar comienzo el certamen en Rusia.

Valoración 0/5:2

La distopía familiar de Elijah Wood, tráiler de «Come To Daddy»

Digno de mención es la inquietud llevada a cabo por parte de Elijah Wood en estos últimos años en relación a un cine fantástico independiente en donde ha ejercido tanto de actor como de productor, Come To Daddy, thriller de suspense con pinceladas de humor negro, cuyo primer tráiler acaba de ver la luz y podéis ver a final de página junto a su póster oficial, viene a ser su última aportación en dicho género. Ant Timpson, productor entre otras de cintas como Turbo Kid, Deathgasm, Housebound o The Greasy Strangler debuta tras las cámaras en una película que tras su paso por los festivales de género de nuestro país el pasado otoño estará disponible en VOD en Estados Unidos a partir del próximo 7 de febrero teniendo previsto un estreno comercial en Canadá para el 21 del mismo mes.

Come to Daddy nos cuenta como la vida de Norval (Elijah Wood) está siendo difícil. Mientras vive con su madre entra y sale de terapias de rehabilitación relacionadas con el alcohol sin un rumbo aparente. Un día recibe una carta de su padre solicitando una visita y no se lo piensa dos veces, acude rápidamente a su casa, convencido de que reunirse con él llenará el vacío emocional que lleva sintiendo desde su adolescencia. Sin embargo, al cabo de poco tiempo Norval comienza a sentir que hay algo que no encaja en la actitud de su padre, un adictivo empedernido al alcohol. El joven muchacho pronto se da cuenta de que su soñada reunión familiar se ha convertido en un camino hacia una pesadilla.

La película con guion de Toby Harvard (The Greasy Strangler) está protagonizada por Elijah Wood, Stephen McHattie, Ona Grauer, Michael Smiley, Martin Donovan, Madeleine Sami, Simon Chin, Garfield Wilson, Raresh DiMofte y Alla Rouba.

 

«Pacified» review

A Tati, una chica introvertida de 13 años, le cuesta conectar con su distanciado padre, Jaca, cuando este sale de la cárcel en los turbulentos días posteriores a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Mientras la Policía Pacificadora brasileña lucha por mantener la frágil ocupación sobre las favelas de Río, Jaca y Tati se verán obligados a abrirse camino en medio de una confrontación que amenaza con desbaratar sus esperanzas de futuro.

Pacified, ópera prima del estadounidense Paxton Winters que adapta una historia de Joseph Carter Wilson y Wellington Magalhaes, se erigió como la gran triunfadora de la pasada edición del Festival de San Sebastián consiguiendo la Concha de Oro y premios para Mejor Actor, un medido Bukassa Kabengele y Fotografía, un film que nos es narrado nuevamente bajo la mirada de un infante, en esta ocasión una chica de 13 años llamada Tati, la acción nos sitúa en los turbulentos días posteriores a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, en su secuencia inicial vemos como la policía, más bien un ejército militar, desmantela, o como bien indica el título de la película “pacifica”, de personas sospechosas y actividades ilícitas la favela denominada Morro dos Prazeres, será en el posterior día a día de ese particular microcosmos en donde Paxton Winters, periodista antes que cineasta, intente captar la complicada y compleja humanidad de unos habitantes abocados a vivir en una ciudad sin ley en donde un 54 % de su población es negra, alcanzando una mortalidad en ese sector exageradamente elevada.

De un aspecto técnico ciertamente impoluto, sigue rondando en la cabeza de un servidor ese impresionante plano ascendente sobre las escaleras de la favela, con especial atención a una fotografía que retrata adecuadamente espacios ásperos y sucios, y con producción a cargo entre otros del conocido Darren Aronofsky por aquello de estar ante un producto global comandado por gente en un principio apartada o no afín a las fronteras que el film retrata, la película de Paxton Winters queda expuesta  a medio camino entre un tono de documental provisto de imágenes reales y narrativas de una dura cotidianidad desarrolladas desde un prisma paterno filiar. Pacified parte de unas bases que pretenden de inicio no ser convencionales aunque al final en lo concerniente a su resolución en parte lo sea, especialmente en según qué discutibles manierismos algo manidos expuestos en su tramo final, la principal referencia al film la podemos encontrar en películas tales como Ciudad de Dios o Tropa de élite, de algunas manera estos films no dejan de pertenecer a un género construido en sí mismo, en tal respecto el punto de partida y posterior desarrollo es similar a los trabajos arriba citados, su desarrollo sin embargo intenta alejarse algo pese a que el retrato de ese microcosmos social de desfavorecidos en base a unos protagonistas imposibilitados de salir de esa especie de hormiguero ubicado en el corazón de las favelas parezca en un principio idéntico al de sus congéneres. A tal respecto Pacified no es una película que transite por la originalidad aunque sería injusto no reconocerle una cierta efectividad a la hora de retratar unos lugares que ya devienen como comunes en esto de plasmar en imágenes duros ámbitos de índole social.

El film de Paxton Winters tiene al menos la virtud de no formar parte de ningún tipo de militarismo al uso, también en no recrease en la miseria, por fortuna tampoco la juzga, o al menos no de una manera gratuita, dando la impresión de estar ante un relato más focalizado en la humanidad de los protagonistas que en la violencia criminal del entorno en el que subsisten, de igual manera no asistimos a discursos alegóricos en torno a la denuncia entendida como tal, el tono, bastante ameno y por momentos entretenido, transcurre a través de una especie de thriller de connotaciones melodramáticas, en el detectamos una reflexión acerca de la familia como único núcleo social motivador ubicado dentro de un ambiente hostil, también del anhelo de este conclave por conquistar una libertad, una quimera a fin de cuentas, cuyo final queda escenificado con cierto aplomo en cómo llegar a sobrevivir de una manera u otra a un entorno al mismo tiempo que nos propone la interrogante de lo que vendría a significar el sacrificio personal que supone escapar de una violencia casi arraigada y de cómo si es posible mantener el honor y la integridad ante tal acto.

Valoración 0/5:2’5

La paranoia contemporánea. El cine en la sociedad del control

En nuestra contemporaneidad el sentimiento de paranoia se ha visto exacerbado por diversas circunstancias. La extensión de los sistemas de vigilancia, unas medidas de seguridad progresivamente invasivas, pero también una construcción social cimentada en las tensiones entre el deseo de observarlo todo y la resignación, o más habitualmente el anhelo insaciable, de ser observado continuamente. Circunstancias todas cuyo denominador común es la progresivamente problemática gestión entre lo visible y lo invisible, lo que está en campo y lo que está en fuera de campo; es decir, aquello que está en el corazón de la expresión cinematográfica. Este volumen colectivo será analiza cómo ha reflejado el cine todos estos acontecimientos que de forma tan trascendental han contribuido a conformar nuestro presente. Es más: cómo da forma el cine, en primera instancia arte de lo visible y lo invisible, a una época caracterizada por la visibilidad aparentemente absoluta pero por una invisibilidad no menos intensa de sus estructuras y engranajes; qué rasgos ha asumido un cine —arte de la mirada y la representación— realizado en un mundo determinado por estas miradas omnipresentes, en el que todos somos conscientes de que somos observados de una forma u otra, en todo lugar y en todo tiempo, como si se hubieran hecho realidad los terrores del paranoico, conminados, por tanto, a un simulacro casi constante y que, como consecuencia, transforma a este mundo en una escenificación sin fin y a todos nosotros en sus personajes.

José Francisco Montero es licenciado en Psicología y doctor en Filosofía. Colaborador en numerosos libros colectivos y revistas especializadas, ha impartido diversas conferencias y cursos sobre temas cinematográficos y es autor de Paul Thomas Anderson (2011), Imágenes de la Revolución (con I. Paredes; 2011) y Jean-Pierre Melville. Crónicas de un samurái (2014). Ha coordinado los libros A tumba abierta. El cine kamikaze (2014), El universo de 2001: una odisea en el espacio (con J. A. Planes; 2014), PORNO: Ven y mira (con A. Rodríguez; 2017), Cine entre rejas (con J. A. Planes; 2017) y John Cassavetes. Interior noche (2018).

Autor; José Francisco Montero (Coordinador), Editorial: TREA EDICIONES SL, Colección: Trea Artes, Páginas: 324

«The Climb» review

Kyle y Mike son amigos íntimos unidos por un fuerte vínculo, hasta que Mike se acuesta con la prometida de Kyle. The Climb trata de una tumultuosa pero duradera relación entre dos hombres a través de muchos años de risas, desamor y rabia. También es la historia de dos amigos en la vida real que convierten una profunda conexión en una rica, humana y a menudo divertidísima película acerca de los límites (o la falta de ellos) en cualquier amistad cercana.

Curioso cuanto menos, dado el inequívoco contexto genérico en el que se mueve, la participación en el pasado Festival de San Sebastián, dentro de una sección Perlas cada vez más direccionada a ser una especie de cajón de sastre temático, de la opera prima de Michael Angelo Covino The Climb, film genéricamente prototípico que suele ser más fácil de ver en certámenes tipo Sundance o en menor medida y dentro de un contexto patrio el Americana de Barcelona, un cine independiente norteamericano que queda aquí expuesto a modo de una comedia ácida que empieza con un plano secuencia de cerca diez minutos de duración y que no deja de ser en sí mismo una declaración de intención por parte de sus responsables, en el vemos a dos amigos, Kyle y Mike, el director Michael Angelo Covino y el coguionista Kyle Marvin, subiendo una empinada colina en bicicleta en algún lugar del sur de Francia, la confesión de uno de ellos durante tan extenuante trayecto hará que se destape una caja de truenos que ponga en entredicho a modo de auge y caída una complicada y duradera amistad masculina, dicha accesión o cima no deja de ser una especie de metáfora sobre la no evolución de una relación como veremos más tarde, aquí expuesta en forma de fatigosa batalla cuesta arriba en donde se suele acabar justo donde se empieza, algo que de alguna manera confiere a The Climb la estructura de relato circular.

The Climb pese a ser un tipo de producción bastante detectable en lo referente a su síntesis como hemos citado más arriba en base a su condición de comedia negra indie americana tiene al menos la virtud de ser original con respecto a sus postulados e incluso en lo relativo a su formato, el primer concepto referido gira principalmente a través de exponernos una peculiar amistad que resulta ser tan extraña como toxica. La película, de esas comedias acidas que te pueden arrancar una sonrisa cómplice pero nunca una carcajada, parte de un hándicap bastante detectable en la medida de ser una especie de apéndice algo alargado de un corto anterior realizado por los mismos responsables, la historia está expuesta en base a continuas idas y venidas en donde más que una amistad en si lo que Michael Angelo Covino parece querer contarnos es en referencia al vínculo dependiente creado de tal concepto, los dos protagonistas devienen como completamente antagónicos entre sí, uno resulta ser un inocente bonachón de carácter extremadamente afable, el otro un ser un tanto ególatra y vividor pero principalmente egoísta para con quien les rodea, curiosamente la mezquindad del segundo hará que anhelé y en parte necesite el entorno familiar solido que parece atesorar el primero.

Una estructura episódica expuesta a modo de viñetas y dividida en siete capítulos mostrados a lo largo de varios años, dicha exposición mostrada mediante diversas escenas separadas por diversas elipsis narrativas dan la sensación de ser una especie de añadido sobre otro, conceptos aglutinados a modo casi de historias independientes a lo largo de un periodo de tiempo, no solo en relación a la trama sino también en lo concerniente a una plasmación, a través de tan peculiar e irregular método algunas set pieces funcionaran mejor que otras, en ellas veremos una relación de amor-odio ofrecida a modo de una rara avis que explora el concepto bastante desvirtuado, y por momentos desquiciante, de las buddy movie en donde el dialogo corrosivo también viene acompañado de una técnica y un rasgo estilístico esforzado representado para la ocasión en varios planos secuencias, una labor en donde Michael Angelo Covino junto a DP Zach Kuperstein (The Eyes of My Mother) escenifican cada secuencia casi como si fuera un desafío cinematográfico, utilizando tomas extendidas, cambios de enfoque y un montón de funcionales Steadicam para mantener la acción escénica lo más fluida posible, algo que en parte permite a los actores trabajar a través de sus diálogos sin apenas interrupciones, una tendencia esta que suelen ser muy impropia en este tipo de comedias convirtiendo a The Climb en toda una extravagancia o rara avis merecedora cuanto menos de no caer en el olvido al que parece estar predestinada.

Valoración 0/5:3

Vuelta a los orígenes, tráiler de «Mortal», lo nuevo de André Øvreda

Suele ser algo habitual últimamente ver como directores europeos tras estar trabajando durante un tiempo en Estados Unidos vuelven momentáneamente a su país natal para seguir dirigiendo, tras la notable The Autopsy of Jane Doe y la algo menos afortunada Scary Stories to Tell in the Dark André Øvreda vuelve a Noruega con la película fantástica Mortal (Torden en original), film cuyo primer tráiler oficial acaba de ver la luz y podéis ver a final de página y que vistas sus primeras imágenes nos remiten ligeramente a aquella Powder de Victor Salva. Mortal, en donde André Øvreda vuelve a ser responsable del guion como ya ocurriera en su anterior Troll Hunter, se estrenará comercialmente en su país de origen el próximo 28 de febrero.

Mortal nos cuenta como un hombre corriente descubre que tiene los poderes propios de uno de los dioses que aparecen en la antigua mitología nórdica. Dicho poder hace que viva escondido de la sociedad en un recóndito bosque en el interior de Noruega, hasta el momento en que tras un desafortunado incidente con unos delincuentes acabara con la vida de uno de ellos. Tras ser detenido por la policía se desatara el caos.

La película con guion del propio André Øvreda junto a Norman Lesperance está protagonizado por Nat Wolff, Priyanka Bose, Arthur Hakalahti, Iben Akerlie, Per Egil Aske, Oddrun Valestrand, Ravdeep Singh Bajwa, Per Frisch, Ania Nova, Niko Rusakov y Kai Kolstad Rødseth.

«Mano de obra» review

Francisco (Luis Alberti) y un grupo de albañiles trabajan construyendo una lujosa casa en la Ciudad de México. Tras la muerte de su hermano en la obra, Francisco se entera que su cuñada, ahora viuda, no recibirá indemnización alguna por parte del dueño de la casa. El grupo de albañiles buscará justicia no solamente por la nula compensación recibida por parte del dueño de la casa, sino también por una vida llena de carencias, contrastes y opresión.

Fue una de las propuestas más interesantes encuadradas dentro de la sección oficial a concurso en el pasado Festival de San Sebastián, un film que de forma algo inexplicable y dado el riesgo asumido no tuvo ningún tipo de presencia en el palmarés final del certamen, la cinta mexicana Mano de obra, ópera prima de David Zonana con producción de Michel Franco, se adentra de forma turbia tanto en una hiriente problemática social como en la dudosa moral adyacente en la actual sociedad mexicana a través de un interesante análisis sociológico y político.

En una edición en donde predominaron, como viene siendo normal casi habitual a día de hoy dentro de los certámenes de categoría A, trabajos que incidían en la desigualdad social contemporánea como las notables Parasite de Bong Joon-ho o Atlantique de Mati Diop por poner solo dos ejemplos, un temario por otra parte bastante recurrente dentro de un especifico cine de autor que de alguna manera nos pone sobre alerta a la hora de mostrarnos un mal que actualmente se presenta como endémico, aquel que indaga en esa brecha cada vez mayor existente entre ricos y pobres. A tal respecto el primer trabajo tras las cámaras del mejicano David Zonana Mano, inscribiéndose dentro de dicha temática y expuesta casi a modo de apéndice del exitoso film coreano, en relación a ese concepto que tiene a la casa y su posterior ocupación, como centro neurálgico de poder, deviene como una milimétrica alegoría de una desesperación que se percibe sin vías de solución. Para la ocasión no solo se limita a retratar en un claro tono realite, formato ayudado con la decisión de contar solo con Luis Alberti como único actor profesional del elenco, una desigualdad que deriva en abuso y posterior revancha, sino que se ampara a través de metáforas ubicadas en un escenario de clara estructura minimalista en lo referente a una historia contada de una manera sencilla pero convincente que terminara siendo circular en lo relativo a la incertidumbre que han de padecer todos sus protagonistas y que de una forma atroz siempre nos devuelve al punto de origen siendo su síntesis argumental aquella que nos dicta como la corrupción moral puede ir calando en según qué circunstancias en cualquier segmento de nuestra sociedad.

De alguna manera Mano de obra mediante una acertada y meritoria economía de medios, con especial incidencia en un conjunto de encuadres fijos expuestos a través del plano secuencia, que invitan al espectador a la fría contemplación, viene a representar el reverso políticamente incorrecto del relato social perpetrado por ese tótem del cine de las minorías desfavorecidas que es Kenneth Loach, el cine de ambos autores se sustenta a través de mostrarnos la degradación de tratados sociales, sin embargo la rigurosidad y austeridad formal de Mano de obra se distancia afortunadamente del tremendismo del veterano realizador británico a la hora de intentar construir unas narrativas de índole moral que no pretenden en ningún momento incidir en el subrayado ni el militarismo que intenta aleccionar a través de una injusticia social, en cierta manera David Zonana le da la vuelta narrativamente al calcetín, o si se prefiere a la tortilla, a la hora de ilustrar una antítesis que deviene como compleja en lo concerniente a emitir un determinado juicio de valor a la posición de mando adquirida tanto por unos como por otros, decantándose en aplicar diversas metáfora de claras naturalezas contradictorias direccionada para la ocasión hacia un escepticismo que la deriva por momentos al cine de Buñuel por aquello de encontrar en la más absoluta marginalidad parábolas que anidan de una forma u otra a través de la picaresca más descarnada. Inexplicablemente el film de David Zonana dio la impresión de pasar algo desapercibido por San Sebastián, una ocasión perdida en este aspecto a la hora de reivindicar una de las obras más arriesgadas y sorprendentes de las vistas este año dentro de esa nueva y emergente autoría proveniente de Latinoamérica, un tipo de cine que da la sensación en estos últimos años de avanzar muchos más rápido que el resto de filmografías en lo relativo a la indagación de dramas de índole social.

Valoración 0/5:4

La trastienda tenebrosa del cuento, tráiler final para el «Gretel and Hansel» de Oz Perkins

Con tan solo dos trabajos tras las cámaras como fueron las notables The Blackcoat’s Daughter y I Am the Pretty Thing That Lives in the House el realizador estadounidense Oz Perkins no le costó mucho ponerse rápidamente en el radar del aficionado al género fantástico, razón por la cual no es de extrañar que su tercera película como realizador haya despertado bastante expectación y más tratándose de algo que puede dar tanto juego como una adaptación a la gran pantalla del cuento clásico de los hermanos Grimm Hansel & Gretel desde un punto más tenebroso aun si cabe del texto original, un poco a semejanza por ejemplo de aquella adaptación coreana a cargo de Yim Pil-sung de 2007.

Gretel and Hansel versión Oz Perkins, cuyo primer avance en forma de teaser vio la luz hace unos meses, acaba de estrenar el tráiler final que podéis ver a final de página junto a su póster oficial. La película que verá la luz en Estados Unidos el 31 de enero se estrenará comercialmente en España de la mano de Vértice 360 el próximo 17 de abril.

Gretel and Hansel nos sitúa en la Baviera de principios del siglo XIV, Gretel y Hansel son dos niños de 13 y 12 años respectivamente que viven en la miseria más absoluta. Su padre murió hace años y su madre ahora está casada con un malvado hombre. Debido a la falta de recursos y al creciente miedo que les produce su padrastro, Gretel y Hansel deciden huir del pueblo en busca de un futuro mejor. En el bosque se encuentran con varias personas que, de una forma u otra, intentan aprovecharse de ellos. Huyendo de unos y otros, conocen a un amigable cazador que por fin les indica cual es el camino seguro a seguir. Así, los dos hermanos llegan a la cabaña de Holda, una simpática mujer que decide acogerlos. Al principio disfrutan de la abundancia de comida y los juegos, pero pronto se dan cuenta de algo no acaba de encajar. Lo que Gretel y Hansel no pueden imaginarse es que en esa cabaña tendrán que enfrentarse a sus peores miedos si quieren llegar a sobrevivir.

El film que cuenta con un guion adaptado por parte de Rob Hayes está protagonizada por Sophia Lillis, Ian Kenny, Charles Babalola, Alice Krige, Abdul Alshareef, Jessica De Gouw y Samuel Leakey.

Ciclo anual de Juan Mariné en la Filmoteca Española

Entre diciembre de 2019 y de 2020 se proyecta, una vez al mes, una película elegida por él mismo representativa de su vida como director de fotografía y restaurador. El propio Mariné inaugura el ciclo el 29 de diciembre con la proyección de El gran Ziegfeld.

Con motivo del 100 cumpleaños de Juan Mariné, Filmoteca Española rinde homenaje a esta importante figura de nuestro cine con la puesta en marcha del ciclo El siglo Mariné, que incluye una sesión mensual a partir de las películas que forjaron su vida, escogidas por él mismo, entre este mes de diciembre de 2019 y el de 2020.

Su primera elección, que se proyecta el 29 de diciembre a las 17:30hrs. y que será presentada por el propio Mariné en compañía de Josetxo Cerdán, director de Filmoteca Española, ha sido El gran Ziegfield (Robert. Z. Leonard, 1936). Un musical escogido para mostrar la férrea voluntad de quien siente el pálpito de volver a hacer cine, actividad que había quedado interrumpida después de la Guerra Civil, cuando fue cámara para las autoridades republicanas. Después de un breve paso por el exilio, donde fue posiblemente el único español que escapó con vida del campo de concentración de Argelès-sur-Mer, y el prolongado internamiento en los campos de prisioneros a su regreso a la España de Franco, asistió a una proyección del musical de Leonard que le hizo recuperar la ilusión y el interés por trabajar en el mundo del cine y, más concretamente, la fotografía.

Más tarde, Juan Mariné lideraría durante varios años el trabajo de restauración fílmica de Filmoteca Española. Durante todo este tiempo y hasta nuestros días, cuando sigue teniendo un pequeño laboratorio de investigación en la ECAM, Mariné ha continuado investigando, trabajando y aportando nuevos conocimientos a la fotografía y la restauración fílmicas.

Una vida dedicada al cine

Juan Mariné Bruguera nació en Barcelona el 31 de diciembre de 1920. Su trabajo de fotografía y restauración recorre todo el cine español del siglo XX. Llegó al mundo del cine por casualidad, donde ha trabajado desde los 14 años. Empezó como ayudante en los estudios cinematográficos, pero el estallido de la Guerra Civil lo obligó a empuñar una cámara y trabajar en el frente recogiendo imágenes para noticiarios de Laya Films, la productora oficial de la Generalitat de Catalunya durante el conflicto.

A lo largo de su prolongada carrera ha trabajado en la fotografía de más de 130 películas y, lejos de jubilarse, sigue aportando su conocimiento para la restauración de películas de los orígenes en su laboratorio de la ECAM.

El historial de premios y reconocimientos de quien fuese también restaurador de Filmoteca Española se extiende a lo largo de los años: entre otros muchos, ha recibido el Premio Nacional de Fotografía (1966) y el Premio Nacional de Cinematografía (1994), además de haber sido objeto de diversos documentales con él como protagonista.

El ciclo que este mes inicia Filmoteca Española recogerá títulos tanto fotografiados como restaurados por él. Entre estos podemos desatacar: Orgullo (Manuel Mur Oti, 1955), La gata (Margarita Alexandre y Rafael Torrecilla, 1956), La gran familia (Fernando Palacios, 1962), Supersonic Man (Juan Piquer Simón, 1982), Currito de la cruz (Alejandro Pérez Lugín y Fernando Delgado, 1925), o La aldea maldita (Florián Rey, 1930).

«Répertoire des villes disparues» review

 

Simon Dubé muere en un accidente de coche que tiene lugar en un pequeño y remoto pueblo de Quebec de apenas 215 personas. Sorprendidos, los habitantes del pueblo procuran no hablar sobre las circunstancias de la tragedia. El suceso desgarra a la familia Dubé, y afecta psicológicamente al alcalde Smallwood, junto a otro grupo de aldeanos que no saben qué hacer para dejar atrás lo sucedido. Mientras la gente trata de digerir la desgracia, una serie de personas desconocidas comienzan a llegar al pueblo, a lo que poco más tarde le acompaña una espesa niebla. ¿Quiénes son? ¿Qué está sucediendo?

No deja de ser curioso, pero al mismo tiempo consecuente en lo relativo a programar, como en la pasada edición del Festival de San Sebastián y dentro de la sección Zabaltegi-Tabakalera se pudieron ver varios trabajos que indagaban a través del género fantástico realizado por autores en un principio no afines a dicha temática genérica expuestos todos ellos en un apartado del certamen destinado a obras arriesgadas que parten de una catalogación de difícil cuadratura. El realizador franco-canadiense Denis Côté fue uno de ellos y su particular Répertoire des villes disparues sería o vendría a ser su visión más cercana de realizar una película de terror, evidentemente el resultado final alejado de cualquier tipo de convencionalismos conceptuales es bastante sui géneris siendo una de las propuestas más ambiguas e interesantes del presente curso en lo concerniente a ese otro cine de género fantástico provisto de claras connotaciones autorales.

Répertoire des villes disparues, que toma solo como punta de partido la novela de Laurence Olivier del mismo título, podría transitar perfectamente a modo de drama hibrido provisto de una anómala, dada su peculiaridad, visión del terror, a la hora de buscar alguna aproximación o fuente que nos situé por tan atípico y por momentos hipnótico relato la referencia más cercana la podemos encontrar tanto en la película de Robin Campillo Les revenants como en su posterior traslación a la pequeña pantalla en la medida de retratar la difícil coexistencia entre vivos y muertos, sin embargo esta coincidencia argumental solo es ejecutada como un punto de inicio en una historia que aquí no solo se limita a reflexionar acerca de querencias afectivas hacia el retornado sino que indaga a través de espacios terrenales de devienen como crepusculares. Répertoire des villes disparues podría partir de la tesis de como un pueblo comienza a convertirse en algo fantasmagórico en referencia a un planteamiento sobre el desvanecimiento de un conjunto, no en relación a ninguna maldición digamos ancestral de un relato que nos habla principalmente de la desaparición de un entorno determinado que empieza a través de unas apariciones, curiosamente en dicha indagación temática de claros contornos genéricos el elemento social está integrado en el relato de una forma muy sutil, Denis Côté a través de esas acotaciones o derivas narrativas se vale continuamente de un fuera de campo que de alguna manera nos habla de la desconfianza hacia el desconocido, algo que deriva inevitablemente en la problemática de la xenofobia en la medida hablar acerca de cuerpos olvidados que de una forma inesperada necesitan de ser visibles y que actúan o representan en la historia simbolismos a modo de un horror que deviene como colectivo en referencia al concepto de la desconfianza a la hora de poder compartir un espacio que al final quedara abocado al éxodo del no participe en dicha correlación.

Digno de mención en este film de narrativa elíptica y tono ingrávido, que en todo momento sabe situarse a medio camino entre el realismo social y lo sobrenatural sin llegar a desvirtuar ninguno de ambos conceptos, es el referido a su tono formal, en unos tiempos en donde el virus Netflix en lo relativo a una desmesurada digitalización que se percibe como opulenta y globalizada a modo de déficit estilístico especialmente visible en según que visionados en pantalla grande, el film de Denis Côté deviene como una agraciada rara avis en lo concerniente a la autentificación casi artesanal de la imagen cinematográfica entendida como tal, la sensación de estar volviendo a ver cine de verdad se encuentra muy presente en Répertoire des villes disparues en parcelas tales como su fotografía granulosa en 16mm o la particularidad del uso del sonido en el relato, mimbres formales, ubicados a través de la desolación escénica de un invierno consumido por la nieve, que son aprovechados a la hora de retratar básicamente una vulnerabilidad, y que vienen a ser otros añadidos a la ecuación a tener muy en cuenta en una de las películas más peculiares e indescifrables de este recién acabado 2019.

Valoración 0/5:4

La puesta en imágenes. Conceptos de dirección cinematográfica

Se ha hablado mucho del cine como encrucijada de distintos medios artísticos, pero se ha profundizado muy poco en esta confluencia a la hora de estudiar la dramaturgia cinematográfica, lo que podríamos denominar la puesta en imágenes. A medio camino entre el manual y el ensayo, este libro se propone sentar las bases de una aproximación al cine que aúne los campos, a veces considerados antitéticos, de la teoría y la práctica. Para ello, se propone la incorporación del fenómeno cinematográfico a las corrientes expresivas de la literatura, el teatro, la pintura y la música, así como un acercamiento esencial a la fenomenología de la imagen, una operación está que no siempre ha sido contemplada teniendo en cuenta su esencial complejidad.
Desde la primera edición de este escrito, el cine ha experimentado transformaciones muy significativas que lo han llevado a sumergirse en lo que se denomina el audiovisual, donde su esencia se expande a través de todo tipo de nuevas experiencias, muchas de ellas propiciadas por la digitalización. Pero se mantiene la vigencia de las operaciones fílmicas fundamentales, si se quiere comprender el alcance de la contemporánea expresión audiovisual. El cine sigue siendo la base de todas las transformaciones audiovisuales posibles, el camino para poder pensarlas adecuadamente.
Este libro se dirige por igual a los que buscan la reflexión y a quienes les seduce la praxis. Los caminos de ambas actividades se cruzan en sus páginas a través del entramado compuesto por una operatividad que requiere ser pensada y un pensamiento que culmina necesariamente en la práctica del rodaje. Se trata de aprender a pensar la labor fílmica, poniéndola en contacto con otros medios, con el fin de alimentar esa imaginación que tan necesaria es para hacer cine.
El autor
Josep M. Català Domènech. Catedrático emérito de Comunicación Audiovisual de la Universidad Autònoma de Barcelona. Doctor en Ciencias de la comunicación por la UAB. Licenciado en Historia Moderna y Contemporánea por la Universidad de Barcelona. Master of Arts in Film Theory por la San Francisco State University de California. Premio Fundesco de ensayo por La violación de la mirada (1993) y premio de ensayo del XXVII Certamen Literario de la ciudad de Irún por Elogio de la paranoia (1996). Premio de la Asociación Española de Historiadores de Cine (2001). Mención especial en el Premio “Escritos sobre Arte” de la Fundación Arte y Derecho por Pasión y conocimiento (primera versión, 2007). Ha sido coeditor del volumen Imagen, memoria y fascinación: notas sobre el documental en España (2001), y editor de Cine de pensamiento. Formas de la imagen tecno-estética (2014). Asimismo es autor, además de los libros premiados, de La puesta en imágenes (2001), La imagen compleja (2006), La forma de lo real (2008, traducido al portugués en Brasil, 2011), Pasión y conocimiento: el nuevo realismo melodramático (2009), La imagen interfaz. Representación audiovisual y conocimiento en la era de la complejidad (2010), El murmullo de las imágenes. Imaginación, documental y silencio (2012), Estética del ensayo. De Montaigne a Godard (2014), La gran espiral. Capitalismo y paranoia (2016), Viaje al centro de las imágenes. Introducción al pensamiento esférico (2017) y Visionarias (2019). Ha sido decano de la facultad de Ciencias de la comunicación de la UAB y director académico del Máster de Documental Creativo de esta misma universidad.
Autor; Josep M. Català Domènech, Editorial: Shangrila, Colección [Encuadre] libros, Páginas: 490

«The Audition» review

Anna es una profesora que enseña violín en una escuela para jóvenes músicos de Berlín. En contra del criterio de sus colegas, la maestra aprueba el ingreso de Alexander, un niño en el que detecta un notable talento. Le instruye con gran dedicación y afecto, y pronto le dedica más atención que a su propio hijo de diez años. Surge la rivalidad entre ambos chicos, y el matrimonio de Anna se tambalea. Pero donde ella falló, su talentoso alumno debe tener éxito, y a medida que se acerca una audición importante, Anna se obsesiona cada vez más con llevarle a lo más alto.

El segundo largometraje como directora de la alemana Ina Weisse (The Architect 2008), para un servidor la mejor película a competición de este año vista en el pasado Festival de San Sebastián, vino a representar uno de los puntos álgidos del certamen en referencia a la calidad de las propuestas exhibidas en esta edición dentro de su sección oficial, en The Audition vemos como Anna (una espléndida Nina Hoss presente en la práctica totalidad de planos del film y que por fin parece llegarle los reconocimientos, merecida Concha de Plata a la mejor actriz, en un año que hace doblete en papeles que indagan en derivas maternas con la también notable Pelican Blood) vuelve a ponerse en la piel de uno de esos personajes complejos provistos de unos pensamientos que se perciben como contradictorios.

En The Audition, como buen retrato de una deriva interna, todo lo que llegamos a percibir se encuentra soterrado, un film que de alguna manera queda enmarcado a través de una narrativa tan equilibrada como fría que inevitablemente nos remite al cine de Michael Haneke, las semejanzas y  los paralelismos con La pianista resultan inevitables, también a un nivel de ubicación social que aquí vuelve a indagar en esa característica burguesía plagada de aristas emocionales situada en escenarios clásicos y elegantes provistos de atmosferas gélidas tan recurrente en el cine del responsable de 71 fragmentos de una cronología al azar, sin embargo en el film de Ina Weisse el tono deviene como bastante más sutil en referencia a su representación, cuestiones tales como la culpa o una autoexigencia en relación a un personaje principal que deviene como toxico para todas las personas que le rodean, también la insatisfacción personal están muy presente en un trama que hace de la inseguridad (ojo a esa escena tan premonitoria y tan bien resuelta a un nivel formal que vemos en el restaurante cuando la protagonista y su ex pareja han quedado para comer y que nos pone sobre aviso de lo que estar por llegar) una patología de la paranoia interna en base a una narrativa que en algunos momentos llega incluso a bordear el thriller psicológico, en este aspecto el notable trabajo de Ina Weisse es ciertamente admirable a la hora de mostrarnos una tensión siempre latente a través de una puesta en escena que nunca llega a eclosionar pero que sin embargo a la larga tendrá unas consecuencias tan inquietantes como desgarradoras en un relato en donde subyace una implícita violencia, nunca escenificada pero muy presente  a modo de premonición a través de una narrativa que en ningún momento recurre a los golpes de efecto en relación a según qué intimidades derivadas de una debilidad ajena en un principio a unos espectadores que al final terminan de alguna manera convirtiéndose en cómplices.

Como certero análisis visto a través de un prisma familiar que indaga en la hondura psicológica provista de obsesiones a cual más inquietantes y recónditas The Audition, que anida en todo momento a través de una indefinición genérica, de alguna manera encuentra su mejor virtud en lo extremadamente austera y rigurosa que resulta ser a la hora de circunvalar un entorno determinado a un imaginario personal que deviene como quebradizo, la enfermedad mental de la protagonista principal está ligada inevitablemente a un sistema social, cultural y económico que da la impresión de imponer el éxito o la superación por encina de cualquier otro tipo de cuestión, el ultimo y magistral plano de la cinta no deja de ser una síntesis casi perfecta de todo lo que se nos ha explicado con anterioridad, a tal respecto no hay lugar a la hora de emitir juicios de valor sobre según qué actos cometidos por el personaje principal de los que hemos sido testigos a lo largo de la trama, tampoco diálogos que sobre expliquen la terrible disociación mental que nos es mostrada.

Valoración 0/5:4

El Synthwave documentado, tráiler de «The Rise of the Synths»

Fue uno de los platos fuertes en la pasada edición del Inedit, el español Iván Castell tras aquel otro interesante documental musical titulado Trovadores (2014) indaga en esta ocasión con The Rise of the Synths en el movimiento musical denominado synthwave, una corriente electrónica de índole subterránea que basan su estructura en composiciones realizadas generalmente con sintetizadores inspirados en el imaginario de los años 80 con una especial atención a las bandas sonoras de aquella época en donde los teclados y los sintetizadores eran parte fundamental a la hora de su creación. Situado a medio camino entre el homenaje y la nostalgia y aprovechando como el mainstream actual indaga a modo de fenómeno cultural emergente con ejemplos dentro del audiovisual como Drive y Stranger Things esta corriente ha hecho que nazca una generación de músicos cuyas creaciones quedan situadas en base a dichas referencias culturales.

El surgimiento del synthwave se atribuye principalmente al hartazgo dentro del panorama musical que les ha tocado vivir a un buen número de artistas y les ha hecho de alguna manera reapropiarse del pasado,  italo-disco, tecnopop, krautrock, heavy metal, las bandas sonoras de Moroder, Tangerine Dream o la sintonía de Jan Hammer para Miami Vice y referentes más cercanos como pueden ser Daft Punk y Justice por poner solo unos ejemplos. Un documental que también formulan interesantes reflexiones acerca de su rechazo a la industria musical tradicional, su apego por el anonimato, experimentar una nostalgia por unos tiempos que no llegaron a vivir, el sentimiento de comunidad y el peligro que en parte puede suponer que el synthwave muera de éxito.

Rodado a lo largo de dos años en ocho distintos países y antes de su paso por el IFFR The Rise of the Synths estrena un primer tráiler que podéis ver a final de página junto a su póster oficial. Como narrador y constituyendo uno de los máximos atractivos del documental encontramos a una presencia fundamental en eso de combinar música pop y electrónica dentro del cine como es John Carpenter, una voz plenamente autorizada a la hora de desgranar o más bien guiar en base a un generoso desfile de testimonios un género musical y cultural cada día más emergente.

«First Love» review

First Love nos cuenta como un joven boxeador que atraviesa una mala racha durante el transcurso de una noche se encuentra inesperadamente con el primer gran amor de su vida ahora convertida en una prostituta adicta a la droga que pese a sus circunstancias personales sigue manteniendo una mente inocente. La chica sin embargo se encuentra inmersa en una compleja trama relacionada con el tráfico de drogas que la convierte en el objetivo de varias personas.

Con más de cien títulos en su haber no deja de ser algo curiosa la evolución que ha tenido la carrera cinematográfica de Takashi Miike en estas últimas décadas, más sorprendente aún si cabe ha sido su aceptación y posterior tránsito por los festivales de cine de nuestro país, el director de origen nipón empezó a darse a conocer en territorio patrio allá por el año 1999 con una cinta que devino clave en su trayectoria como fue Audition, por aquel entonces el Festival de Sitges sufría una confusión de identidades genéricas brutal, la Semana de Terror de San Sebastián curiosamente capitaneando por Luis Rebordinos por aquel entonces estuvo bastante más avispada a la hora de programar dicho título, un tiempo en que el japonés era un autor de una clara naturaleza trasgresora, en parte lo sigue siendo aunque de una forma algo distinta, con títulos entre otros como por ejemplo The City of Lost Souls, Visitor Q, Ichi the Killer o la saga Dead or Alive en la medida de ofrecer un tipo de cine que se caracterizaba principalmente por una ausencia total de esquemas preconcebidos.

Con el paso de los años y un ritmo de producción cada vez más desmesurado Takashi Miike se convirtió en una especie de hijo putativo del Festival de Sitges, en cada nueva edición estaba presente con más de un título llegando incluso a rodar una película en la localidad catalana, la algo indigesta JoJo’s Bizarre Adventure: Diamond is Unbreakable, una vez reducida en algo su proclive hiperactividad Takashi Miike aunque sigue sin hacerle ascos a ningún tipo de trabajo va depurando su discurso siguiendo en ocasiones transitando por un cine de encargo pero de un mayor empaque como lo demuestra trabajos como por ejemplo 13 assassins, Hara-kiri: Death of a Samurai o su depurada reinterpretación low cost de otro clásico como es la notable Over Your Dead Body. Una trayectoria que da la impresión de no tener ya una imperiosa necesidad de llamar la atención, de provocar en definitiva, sus trabajos se expanden dejando de ser un coto privado destinados a festivales de género, a tal respecto a nadie sorprendió que su First Love estuviera presente en la Quincena de Realizadores del pasado Festival de Cannes, también estuvo presente el pasado mes de septiembre en San Sebastián dentro de la sección Zabaltegui en un certamen que al igual que aquella Semana de Terror de San Sebastián del año 1999 ahora está dirigido por Luis Rebordinos, circunstancia que curiosamente hace que el círculo se cierre de alguna manera.

Entrando ya en materia de lo que es su último trabajo tras las cámaras un servidor siempre ha sido de la opinión de como las películas orquestadas por Takashi Miike, indiscutiblemente uno de los mejores artesanos que ha dado el cine japonés en mucho tiempo, más que analizarlas concienzudamente merecen ser simplemente disfrutadas, First Love, que se acerca de forma evidente al sector digamos más respetable de su filmografía, representa a ese tipo de cine despreocupado que entre tanta trascendencia festivalera su visionado sienta de maravilla, al igual que la también reciente The Forest of Love de Sion Sono, el film no deja de ser una especie compendio autoral marca de la casa que recoge lo mejor y en parte lo peor de dicha ecuación, su irregularidad narrativa esclava de esa máxima tan característica de su autor en donde todo vale queda aquí convertida en un conjunto de creatividad continua que viene a representar a la perfección el significado de lo que es su propia coreografía cinematográfica, evidentemente tan multigenérica como disfrutable.

Posiblemente si se tuviera que elegir una sola catalogación genérica para el film, algo que en realidad que no deja de ser un poco absurdo en la trayectoria del responsable de One Missed Call, esta sería la de ser una especie de desprejuiciado slapstick criminal que no deja de lado el trazo emocional aderezado como no podía ser de otra manera con un buen número de pinceladas de humor negro, una aplicación de diversas tonalidades genéricas que tiene en parte la virtud de esquivar uno de los males endémicos de muchas de las películas de Takashi Miike, la de agotar al espectador en base a un dilatado frenesí siempre direccionado a desembocar en un clímax continuo que parece no tener fin, aquí todo está permitido en base a la utilización de recursos visuales a cual más ingenioso, como por ejemplo recurrir a la animación en alguna escena espectacular cuando el presupuesto no da para poder rodarla en imagen real, por lo demás el cajón de sastre deviene como inabarcable, solo cogiendo lo positivo, que en este caso no es poco, el disfrute está plenamente asegurado.

Valoración 0/5: 3’5

«Le milieu de l’horizon» review

Le milieu de l’horizon nos sitúa en el verano del 76. Una ola de calor está provocando que el campo suizo se seque a toda velocidad. En un ambiente sofocante, Gus, que tiene trece años y es hijo de un granjero, ve cómo su entorno familiar y su inocencia se resquebrajan, en parte está viviendo el fin de su particular mundo.

Dentro de la pasada edición del Festival de San Sebastián hubo tiempo de poder adentrarse aunque de forma algo breve en esa sección ya tan consolidada y en parte imprescindible dentro del certamen como es Nuevos Directores, apartado en donde prima el descubrimiento de autorías direccionado exclusivamente a primeras y segundas películas, de Suiza vino la cinta Le milieu de l’horizon de la realizadora Delphine Lehericey, un segundo trabajo tras las cámaras que curiosamente colinda temáticas adolecentes y emancipaciones emotivas al igual que su ópera prima Puppylove, película también presente curiosamente años atrás en la misma sección del festival.

Le milieu de l’horizon, que adapta una novela de Roland Buti y que parte de una idea, urdida a cuatro manos por parte de Joanne Giger y Roland Buti, provista de personajes imperfectos y que podríamos denominar como prototípica, aquella que nos explica una trasformación o emancipación que discurre a través de los ojos de un preadolescente en lo concerniente a una vivencia ubicada en esa concreta etapa tan dada en la formación de una identidad que queda situada a un pie de la infancia y otro de la adolescencia representado en el relato a través de un personaje, un Luc Bruchez cumpliendo con rigor, obligado a presenciar una serie de acontecimientos ocurridos dentro del núcleo familiar al que pertenece que no puede manejar como él quería, un punto de partida similar a otra película vista este año en el festival como es la británica Rocks pero desarrollada a través de una narrativa completamente distinta, en esta ocasión todo expuesto a modo de una muy característica coming of age aquí encuadrada dentro de un periodo de tiempo muy determinado, apenas dos semanas y acontecida una ubicación rural que deviene como clave en el desarrollo de una historia en donde el entorno histórico cultural resulta fundamental a la hora de retratar lo que vendría a ser una incertidumbre hacia lo desconocido o una contrariedad cosechada en lo relativo a los sentimientos del joven protagonista visualizados a través de un particular micromundo representado aquí de forma tan clásica como hiperrealista en la medida de conseguir trasivergar la consabida idílica rural gracias en parte a un notable empaque visual por parte de la fotografía a cargo de Christophe Beaucarne.

De alguna manera en el film de Delphine Lehericey, que ante la falta de cierta originalidad atesora firmeza, asistimos al final de un tiempo y unas vivencias que dan paso a otro que se percibe como bien diferente, transitando más allá del característico y sempiterno despertar vital o sexual del joven protagonista el relato nos permite ciertas acotaciones algo interesantes que vienen en parte a circunvalar dicha ruptura emocional arriba citada, uno por ejemplo el social, representado en esta ocasión en el derrumbe de un mundo plasmado por un lado por una especie de capitalismo que pasa por encima del individual entorno campesino simbolizado en el relato en la figura de un padre que asiste a la irremediable tesitura de intentar subirse al tren de la modernidad si no quiere verse abocado a la desaparición laboral, el otro igual no tan social sino más bien a modo de reafirmación, sentimental o emotiva como se prefiera, en referencia a la liberación de la mujer dentro de los cimientos del patriarcado, en esta ocasión la de una madre (una ajustada Laetitia Casta) que ve el momento de desembarazarse de ese cordón umbilical familiar para intentar resetear el destino que ella cree que en verdad le corresponde y que ahora si puede llegar a acometer, una parte de la historia que pese a estar ambientada en los años 70 las cuestiones que abordan podrían ser perfectamente adyacentes y actuales a las que puede plantearse cualquier mujer a día de hoy, todo ello evidentemente bajo la sempiterna mirada del infante, en esta ocasión expuesta como figura representativa del joven contemplativo que asiste a un irremediable cambio que se supone que cimentara su futura personalidad, una mirada tan vulnerable ante los hecho que se ve obligado a afrontar como en parte participe, de forma involuntaria, de lo que inevitablemente el mañana le deparara tanto a él como a los seres que le rodean.

Valoración 0/5: 3

La sexualidad como tormento, tráiler de «El diablo entre las piernas» de Arturo Ripstein

Cuatro años han trascurridos desde La calle de la amargura para que el veterano realizador de origen mexicano Arturo Ripstein se volviera a poner tras las cámaras con El diablo entre las piernas, film cuyo primer tráiler y póster oficial acaban de ver la luz y podéis ver a final de página. Una película, que tuvo su premier mundial en el pasado Festival de Toronto y que aún carece de una posible fecha de estreno comercial en nuestro país, en donde Ripstein vuelve una vez más a indagar en ese desencanto de índole moral ubicado en ambientes claustrofóbicos tan característico dentro de su trayectoria.

El diablo entre las piernas nos cuenta como Beatriz y el Viejo han estado juntos durante varias décadas. Farmacéutico ya retirado, el Viejo ahora malgasta su tiempo en su hogar situado en la Ciudad de México, un lugar que comparte junto a su esposa Beatriz, una mujer víctima de continuos insultos, vejaciones y humillaciones por parte de su celoso marido, sin embargo no huye de su lado porque han creado una codependencia y, al menos ella, no concebiría una nueva vida de otra manera. Una triste existencia en donde de manera esporádica se escabulle para tomar clases de tango y proponerle matrimonio a un compañero de baile más joven que ella. Con sus hijos crecidos hace ya mucho tiempo, la única persona que queda en el hogar para presenciar la enfermiza rutina cada vez mayor de la pareja de ancianos es Dinorah, la joven criada que de forma eventual tomará el asunto en sus propias manos.

La película con guion de Paz Alicia Garciadiego está protagonizada por Silvia Pasquel, Alejandro Suárez, Greta Cervantes, Daniel Giménez Cacho, Erando González, Patricia Reyes Spíndola y Mar Carrera.

«A Dark-Dark Man» review

En A Dark-Dark Man e somos testigos de cómo un niño es asesinado en un recóndito pueblo kazajo. El joven detective asignado al caso quiere terminar la investigación cuanto antes al comprobar que policía local al parecer ya ha encontrado al autor. Pero cuando una periodista llega desde la ciudad para informar sobre el caso todo empezara a desmoronarse.

Otras de la película vistas en la pasada edición del Festival de San Sebastián que competían por la Concha de Oro fue la interesante coproducción entre Francia y Kazajistán titulada A Dark-Dark Man del realizador Adilkhan Yerzhanov, una película que indaga en lo que podríamos denominar como la quintaesencia del thriller local. En A Dark-Dark Man se parte de inicio de premisas y coordenadas muy conocidas que podemos encontrar en infinidad de películas que transitan a través del noir, sin embargo su principal particularidad la encontraremos tanto en lo referente a su ubicación, unas áridas e interminables estepas situadas en Kazajistán que parecen no tener fin al quedar situadas en un escenario que deviene inequívocamente como inhóspito, como en lo referente a una exposición argumental que no deja de ser una especie de reinterpretación del noir francés, dicho escenario, omnipresente a lo largo de todo el metraje, juega un papel fundamental  a la hora de presentar un relato que deviene su status quo como bucéfalo en lo concerniente  a su inconfundible y pervertida estructura genérica clásica que parte de aquella máxima de estar ante un relato en donde no encontraremos personajes buenos, aquí todos son malos o peores en referencia a la práctica total de unos protagonistas que atesoran una negatividad moral a cada cual más difícil de justificar.

En el film de Adilkhan Yerzhanov somos testigos de cómo su protagonista a través un tono situado a medio camino entre lo melancólico y lo pesimista casi sin llegar a proponérselo termina engullido por una espiral corrupta de la cual quiere desprenderse conforme avanza la trama a modo de redención casi a semejanza del aquel Harvey Keitel en el Bad Lieutenant de Abel Ferrara, un personaje, un excelente Daniar Alshino, que al principio de la trama forma parte de manera consiente de una corrupción policial que deviene casi en social, también se detecta en el film claras reminiscencias dialécticas en su narrativa a autores claves del presente como pueden ser por ejemplo Takeshi Kitano o Bong Joon-ho a la hora de presentarnos situaciones terribles, en algunos casos muy violentas, que son tratadas a través de un tono desenfadado pese a la atmósfera malsana que subsiste en una historia por momentos colindante con el thriller nórdico, todo ello expuesto formalmente a través de unas querencias estéticas tan insólitas como atrevidas como por ejemplo puede ser la por momentos hipnótica banda sonora de tono electrónico a cargo de Galymzhan Moldanazar, por otra parte asistimos a un trabajo de connotaciones inequívocamente autorales, en tal sentido a Adilkhan Yerzhanov que tiene tiempo incluso de transitar a través de un humor por momentos absurdo, que parece mirar sin ningún tipo de pudor a imaginarios provenientes del cine de Jacques Tati por ejemplo, da la sensación de no darle mucha importancia al tempo narrativo de la película, cuestión esta que puede suponer para el espectador no predispuesto a la espera paciente un inconveniente de difícil escollo dada la particular concepción de un ritmo el efectuado aquí que al igual que el farragoso día a día de los protagonistas del film parece quedar situado en un tiempo indefinidamente suspendido en el limbo.

A tal respecto la mirada de Adilkhan Yerzhanov en este corrosivo retrato deviene como clave, de alguna manera la apuesta es arriesgada dadas sus manera y sus formas siendo digno de elogio dada su peculiaridad principalmente en referencia a esa inesperada  irrupción de lo cómico antes comentada cuando el relato menos lo espera, una propuesta arriesgada que el Festival de San Sebastián alejado de manierismos convencionales a la hora de programar tuvo para bien incluirla en su Sección Oficial a concurso. El estilo en esta ocasión siempre quedara situado por delante de convencionalismos genéricos en una cinta de naturaleza ciertamente atrevida que nos habla principalmente de un existencialismo trágico expuesto a través de esa sempiterna colisión adyacente en la inocencia y en una culpabilidad moral casi viral dentro de una sociedad en donde la corrupción anida en un sistema que genera por igual víctimas y verdugos y en donde no parece haber resquicios intermedios posibles como comprueba de forma fatalista el atribulado protagonista del relato.

Valoración 0/5:3

Políticas de la nueva carne «Perversiones filosóficas en David Cronenberg»

En Políticas de la Nueva Carne, el multi galardonado autor de Filosofía Zombi, Jorge Fernández Gonzalo, vuelve a adentrarse en el arte cinematográfico como medio para un ensayo lúcido y revelador. En esta ocasión, de la mano del conocido cineasta David Cronenberg, cuya carrera transitó desde las obras maestras del gore-underground hasta el cine de autor más incisivo e inteligente. El autor madrileño desbrozará la inquietante filmografía cronenbergiana a partir de sus dos ejes centrales (la «Etapa Perversa» y la «Etapa Teratológica»), para desplegar un arsenal propio de ideas en torno a las políticas de la ficción y las políticas del cuerpo. Sexopolítica y videopolítica, tecnoorganismos y monstruosidades, morbosas criaturas libidinales y cuerpos pre-genéricos, tecnosexualidad y parafilias se fusionan en Cronenberg y Gonzalo hibridándose con la teoría queer, la ciencia-ficción y el psicoanálisis lacaniano, en un retrato conciso y certero de las políticas de la carne que se ponen en juego en nuestro tiempo.
El cineasta David Cronenberg es el mejor exponente de una estética y una línea de pensamiento denominada la Nueva Carne. En su obra se descomponen los límites entre lo orgánico y lo inorgánico, la carne y lo maquínico, lo sexual y lo asexual, la mente y el cuerpo, lo masculino y lo femenino, en un catálogo de entrecruzamientos «perversos» que ponen al límite nuestra imaginación. Un ensayo lúcido y revelador que recorrela filmografía de Cronenberg y sus criaturas perturbadoras, desde los clásicos del gore fantástico Videodrome, Crash, eXistenZ… hasta la etapa final del director canadiense y Consumidos.
Autor; Jorge Fernández Gonzalo, Editorial: HOLOBIONTE, Páginas: 168

«Zombi Child» review

Zombi Child nos trasporta en un primer momento a la Haití del año 1962. Allí vemos a un hombre vuelve de entre los muertos para trabajar en las infernales plantaciones de azúcar. 55 años después en una segunda narrativa vemos como una joven haitiana les dice a sus amigas un secreto familiar, sin saber que esto llevará a una de ellas a cometer un error de trágicas consecuencias.

Ese interesante tránsito de autorías imprevistas visto este año en la sección Zabaltegi Tabakalera del pasado Festival de San Sebastián nos permitió la oportunidad de poder ver trabajos de directores en un principio no afines al género fantástico, autores que nos dieron su particular visión en este caso en lo referente a elementos característicos del género de terror, después de las estimulantes obras a cargo de Denis Côté con Répertoire des villes disparues o Mati Diop con Atlantique el turno en esta ocasión recayó en el nuevo trabajo tras las cámaras de realizador francés Bertrand Bonello titulado Zombi Child, el responsable de la notable Nocturama, también presente en Donostia hace unos años, al igual de algunos compañeros suyos, Claire Denis por poner un ejemplo, atesora la virtud de apropiarse de un género concreto y exponer un discurso mientras utiliza instrumentos prototípicos del cine de terror para a través del cual desarrollar un discurso de connotaciones plenamente autorales.

Zombi Child, una de esas películas en donde la trama es bastante más compleja de lo que puede dar a entender en un inicio y en donde Bertrand Bonello en lo relativo a su indagación dentro del concepto zombie está bastante más entonado que Jim Jarmusch con su decepcionante The Dead Don’t Die, representa a la perfección ese relato de narrativa dual que al final termina confluyendo, ni que decir tiene que la abstracción etnográfica que anida en Zombi Child la aparta por completo de lo entendible por algunos como el terror clásico por mucho que la fundamental I Walked With a Zombie de Jacques Tourneur a modo de representación iconográfica está muy presente en todo el relato, a tal respecto no deja de ser algo curioso las referencias y los puntos de partidas utilizados por el realizador francés al comprobar como en otras de sus películas también centrada en universos de adolescentes conspirativos como era Nocturama cogía conceptos sociales muy reconocibles de otro de los puntales principales del cine de zombies, aunque desde una perspectiva moderna, como era George A Romero y su Dawn of the Dead.

Zombi Child no es un film al uso que intente argumentar la existencia de lo fantástico dentro de un determinado núcleo social o realista sino más bien la de exponer una especie de confrontación de dos culturas bien diferentes pero unidas a través de una coyuntura histórica como es la neocolonial y la oprimida que aquí se perciben como totalmente enfrentados en lo relativo a una premisa en donde se nos cuenta básicamente como de alguna u otra manera el pasado siempre vuelve a la actualidad. Un relato expuesto en base a una narrativa que se bifurca no solo en referencia a sub tramas diversas sino también en lo concerniente a temarios tales como la exploración del concepto de la coming-of-age que en el relato colinda con la teen movie femenina de connotaciones iniciáticas, el cine de zombies evidentemente o la exploración reflexiva de la cultura francesa desde una perspectiva meramente ancestral en referencia a mitos y realidades diversas, el gran logro viene en la mediada de ver como tal amalgama de tonos y géneros no llega a desvirtuar la historia, más bien todo lo contrario al encontrarnos con una propuesta plagada de hallazgos que devienen tras su visionado en reflexivos.

Posiblemente en donde mejor salga parada Zombi Child a modo de film político sea en lo referente a una exposición inquietante acerca de cómo perciben el mundo a través de las dos miradas y percepciones ya más arriba citadas, ambas económicamente y socialmente enfrentadas en base a una apropiación cultural ajena que deviene como errónea, todo ello en base a entrecruzamientos y continuos contrastes dotados de un indudable atrevimiento en referencia a lo que representaría la yuxtaposición de sus historias y en donde un elemento de unión de índole fantástico actúa a modo de viaducto a la hora de explorar la obra de un autor como es Bertrand Bonello que afortunadamente aún permanece fiel a sí mismo, a un discurso que curiosamente deviene como tremendamente actual en referencia al uso de múltiples capas tanto en la forma como en el fondo de un relato que termina siendo una de las propuestas más validas e interesantes existente dentro de ese peculiar subgénero que queda enclavado dentro de otro, aquí alejado conscientemente del tono mainstream como es el referido a ese otro cine de género autoral siempre provisto de matices e interpretaciones a cual más diversas.

Valoración 0/5: 4

Top Ten 2019, lista de la diez mejores películas del año

A pocos días de terminar este año 2019 es hora de hacer un breve balance de lo más destacado visto en este curso cinematográfico por parte de un servidor, a un nivel meramente global y como primer y muy destacado apunte a señalar poner un especial énfasis en el pleno asentamiento de Netflix como gigante del audiovisual ya asentada en el mercado casi a modo de una major cinematográfica, si a finales del pasado curso destacábamos productos de una  alta calidad lanzadas por la plataforma de streaming como por ejemplo Roma o The Ballad of Buster Scruggs este año las propuestas de este índole se han multiplicado siendo un bastión ineludible el The Irishman de Mastin Scorsese, trabajos que poniendo solo dos ejemplos más como pueden ser el Marriage Story de Noah Baumbach o la extraordinaria Uncut Gems de los hermanos Safdie ponen de manifiesto que en los próximos años la producción Netflix devendrá como capital a la hora de señalar lo que ha sido lo mejor del curso cinematográfico.

Un 2019 que ha tenido un inequívoco sabor a testamento por parte de grandes directores en donde se puede percibir el final de unas carreras expuestas a modo de obras compendios, The Irishman de Mastin Scorsese, Dolor y gloria de Pedro Almodóvar, El crack Cero de José Luis Garci, Il traditore de Marco Bellocchio, Once Upon a Time in… Hollywood de Quentin Tarantino o incluso el Tommaso del siempre inquieto Abel Ferrara han significado a la postre el mejor y más asentado cine visto este año al menos por parte de un servidor. En contrapartida jóvenes talentos que ya devienen como consagrados como Kantemir Balagov con su modélica Beanpole o  Diao Yinan con The Wild Goose Lake no hacen más que confirmar que estamos ante unas trayectorias autorales que nos pueden ofrecer bastante en un futuro no muy lejano al igual que autores de un claro índole independiente norteamericano como Rick Alverson o Robert Eggers responsables de las muy estimulantes The Mountain y The Lighthouse.

En el apartado de cine patrio y dejando de lado los trabajos arriba citados de Pedro Almodóvar y José Luis Garci destacar nuevamente como lo más interesante un tipo de cine autoral tan personal como arriesgado validado con propuestas como Lo que arde de Óliver Laxe o Liberté de Albert Serra, un cine situado bastante por encima de otro entendido como comercial pero del todo intrascendente y demasiado conformista que ha predominado en gran parte en el cine español de este año. También destacar del mismo modo la cada vez más normalizada presencia de directoras a la hora de señalar lo mejor del curso cinematográfico, las estilizadas en el buen sentido de la palabra A Portuguesa de Rita Azevedo Gomes y Portrait de la jeune fille en feu de Céline Sciamma dieron buena muestra de ello. Nombres consagrados como James Gray con su magnífica Ad Astra o la cinta que posiblemente haya tenido un mayor consenso critico este año como es el Parasite del coreano Bong Joon-ho demostraron el buen hacer de dos autores provistos de un imaginario fílmico que deviene como inabarcable, una síntesis autoral también valida para el incalificable Bruno Dumont con nuevamente un sorprendente trabajo tras las cámaras como es Jeanne. Dentro del fantástico destacar propuestas no comerciales que amplifican en sugerencias temáticas las miras del género con peliculas tan interesantes como Adoration de Fabrice Du Welz, Ghost Town Anthology del canadiense Denis Côté o la hipnótica Zombi Child de Bertrand Bonello. Para finalizar y al igual que paso hace un par de años con el Twin Peaks: The Return de David Lynch incluir en la lista la extraordinaria e híper-estilizada Too Old to Die Young de Nicolas Winding Refn que pese a ser una serie televisiva sus coordenadas autorales expuestas a modo casi de obra unitaria la acerca bastante más al concepto cinematográfico que al catódico.

Para finalizar y como viene siendo habitual en estos últimos años a continuación y como mero indicativo a través de visionados no regidos únicamente a partir de estrenos comerciales en nuestro país, de ahí la ausencia de films como High Life o Long Day’s Journey Into Night ya reseñados en la lista de 2018, unas preferencias que no dejan de ser personales y plenamente subjetivas a través de una lista de las diez + cinco mejores películas vistas por un servidor durante este 2019 ya sea a través de estrenos en salas comerciales, visionados en festivales de cine o streaming.

 

1. The Irishman

Frank Sheeran fue un veterano de la Segunda Guerra Mundial, estafador y sicario que trabajó con algunas de las figuras más destacadas del siglo XX. ‘El irlandés’ es la crónica de uno de los grandes misterios sin resolver del país: la desaparición del legendario sindicalista Jimmy Hoffa. Un gran viaje por los turbios entresijos del crimen organizado; sus mecanismos internos, sus rivalidades y su conexión con la política. Adaptación del libro «I Heard You Paint Houses», de Charles Brandt, a cargo del guionista Steven Zaillian (La lista de Schindler, American Gangster).

 

2. Dolor y gloria

Narra una serie de reencuentros en la vida de Salvador Mallo, un director de cine en su ocaso. Algunos de ellos físicos, y otros recordados, como su infancia en los años 60, cuando emigró con sus padres a Paterna, un pueblo de Valencia, en busca de prosperidad, así como el primer deseo, su primer amor adulto ya en el Madrid de los 80, el dolor de la ruptura de este amor cuando todavía estaba vivo y palpitante, la escritura como única terapia para olvidar lo inolvidable, el temprano descubrimiento del cine, y el vacío, el inconmensurable vacío ante la imposibilidad de seguir rodando. «Dolor y Gloria» habla de la creación, de la dificultad de separarla de la propia vida y de las pasiones que le dan sentido y esperanza. En la recuperación de su pasado, Salvador encuentra la necesidad urgente de volver a escribir.

 

3. Beanpole

Leningrado, 1945. La Segunda Guerra Mundial ha devastado la ciudad y derruido sus edificios, dejando a sus ciudadanos en la miseria tanto a nivel físico como psíquico. El asedio (uno de los peores de la Historia) ha terminado, la vida y la muerte continúan combatiendo en el desastre que la guerra deja tras de sí. Dos mujeres jóvenes, Iya y Masha, tratan de encontrar un sentido a sus vidas para reunir fuerzas de cara a reconstruir la ciudad.

 

4. Ad Astra

El astronauta Roy McBride (Brad Pitt) viaja a los límites exteriores del sistema solar para encontrar a su padre perdido y desentrañar un misterio que amenaza la supervivencia de nuestro planeta. Su viaje desvelará secretos que desafían la naturaleza de la existencia humana y nuestro lugar en el cosmos.

 

5. Adoration

Adoration nos presenta a Paul, un joven solitario que casualmente conoce a Gloria, una nueva paciente en la clínica psiquiátrica donde trabaja su madre. Enamorándose locamente de esta adolescente problemática y sola, Paul después de cometer un crimen huirá con ella, intentando escapar lejos del mundo adulto.

 

6. A Portuguesa

Al norte de Italia, los von Ketten disputan las fuerzas del Episcopado de Trento. Herr Ketten busca matrimonio en un país lejano, Portugal. Tras regresar a casa de su viaje de luna de miel, Ketten se va nuevamente a la guerra. Transcurren once años. Corren rumores sobre la presencia de esa “extranjera” en el castillo. Algunos dicen que es una hereje. Hasta que un día, el obispo de Trento termina muriendo y, con la firma de la paz, cae en el trasfondo de la vida de von Ketten. ¿Ganarán los portugueses, donde la muerte parece estar avanzando?

 

7. Too Old to Die Young

Una trágica noche, la vida de Martin Jones, un ayudante de sheriff del condado de Los Ángeles, salta por los aires y se ve obligado a entrar en un mundo clandestino y letal de soldados del cártel, asesinos yakuza y justicieros misteriosos. No tardará en verse inmerso en una odisea surrealista de asesinato, misticismo y venganza mientras le acechan sus antiguos pecados.

 

8. El crack Cero

Seis meses después del suicidio del afamado sastre Narciso Benavides, una misteriosa y atractiva mujer casada visita a Germán Areta, prestigioso ex policía de la Brigada Criminal y ahora detective privado, para que inicie una investigación exhaustiva sobre el “Caso Benavides”. La mujer está convencida de que el sastre, que era su amante, fue asesinado. Aunque su instinto le dice a Areta que la gente sólo mata por amor o por dinero, irá descubriendo que hay más motivos, y más de un sospechoso, para quitar de en medio al sastre… Precuela de «El crack» (1981), que narra de nuevo las investigaciones del detective Areta en los convulsos años de la Transición Española.

 

9. Tommaso

Tomasso nos narra las vivencias de un artista estadounidense (Willem Dafoe) que vive en la ciudad de Roma con su mujer Nikki (Cristina Chiriac) y con su hija de 3 años. La historia viene a ser una especie de confesión cinematográfica del propio Abel Ferrara en donde se plasman sus propias experiencias en referencia a su vida personal en un argumento que se centra en el proceso de ruptura sentimental con su esposa Christina.

https://youtu.be/7ShjwOCyqR4

 

10. The Mountain

En la América de 1950, un joven introvertido, tras perder a su madre, decide trabajar con un doctor especializado en terapias y lobotomías. Mientras avanza por el asilo, el joven empieza a sentirse identificado con los pacientes.

 

Bonus track

11. Portrait de la jeune fille en feu

Francia, 1770. Marianne, una pintora, recibe un encargo que consiste en realizar el retrato de bodas de Héloïse, una joven que acaba de dejar el convento y que tiene serias dudas respecto a su próximo matrimonio. Marianne tiene que retratarla sin su conocimiento, por lo que se dedica a investigarla a diario.

 

12. Parásitos

Tanto Gi Taek (Song Kang-ho) como su familia están sin trabajo. Cuando su hijo mayor, Gi Woo (Choi Woo-sik), empieza a dar clases particulares en casa de Park (Lee Seon-gyun), las dos familias, que tienen mucho en común pese a pertenecer a dos mundos totalmente distintos, comienzan una interrelación de resultados imprevisibles.

 

13. The Lighthouse

En una remota isla de la costa de Nueva Inglaterra, dos fareros atrapados y aislados debido a una tormenta aparentemente sin fin se enzarzan en una creciente escalada de enfrentamientos a medida que se fraguan tensiones entre ambos y unas misteriosas fuerzas, reales o imaginarias, parecen apoderarse de ellos.

 

14. Once Upon a Time in… Hollywood

Hollywood, años 60. La estrella de un western televisivo, Rick Dalton (DiCaprio), intenta amoldarse a los cambios del medio al mismo tiempo que su doble (Pitt). La vida de Dalton está ligada completamente a Hollywood, y es vecino de la joven y prometedora actriz y modelo Sharon Tate (Robbie) que acaba de casarse con el prestigioso director Roman Polanski.

 

15. The Wild Goose Lake

Zhou Zenong (Hu Ge) es un gángster que, recién salido de la cárcel, se convierte en fugitivo tras una reunión de bandas que acaba con la muerte de un policía. Tratando de esconderse mientras se recupera de sus heridas, Zhou se encuentra con Liu Aiai (Gwei Lun Mei), una prostituta que puede haber sido enviada para ayudarle, o bien para entregarlo al capitán de la policía (Liao Fan) a cambio de una cuantiosa suma. Perseguido por las bandas y por un dispositivo policial que parece abarcar toda la ciudad, Zhou deberá enfrentarse a los límites de lo que está dispuesto a sacrificar tanto por esta extraña como para la familia que dejó atrás.

«Proxima» review

Sarah es una astronauta francesa que se entrena en la Agencia Espacial Europea en Colonia. Es la única mujer dentro del exigente programa. Vive sola con Stella, su hija de siete años. Sarah se siente culpable por no poder pasar más tiempo con la niña. Su amor es abrumador, inquietante. Cuando Sarah es elegida para formar parte de la tripulación de una misión espacial de un año de duración llamada Proxima, se produce el caos en la relación entre madre e hija.

En este 2019 han surgido un par de películas con la ciencia ficción y la carrera espacial de fondo en donde se han tratado complejas relaciones y vínculos parento-filiales expuestos en mayor o menor medida a modo de alegoría espacial, si en la magnífica Ad Astra de James Gray se incidía en una ruptura no afectiva dependiente entre un padre y un hijo en Proxima, coproducción francoalemana de la realizadora francesa  Alice Winocour, se transita a través de las dificultades emocionales de una mujer a la hora de poder delimitar las fronteras existentes entre su responsabilidad materna y su carrera profesional, la semejanza entre ambas cintas sin embargo las encontraremos tan solo en el punto de partida arriba citado, si en el film del responsable de The Lost City of Z la ciencia ficción deviene como fundamental en un relato que mira sin ningún tipo de complejos al El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad en Proxima el elemento genérico no deja de ser algo parecido a una excusa argumental a la hora de desarrollar un discurso más próximo al melodrama domestico que transita a través de tintes de claro tono existencialista y que pese a ser un reveso del genero materno indaga al igual que el film de James Gray en una ruptura del cordón umbilical y de paso pone el punto de mira en una cierta invisibilización que ha tenido la mujer dentro de la carrera espacial.

Proxima nos habla principalmente de un dilema interno, una íntima radiografía de una dificultad representada a nivel laboral y doméstica y en la importancia que conlleva según qué tipo de renuncias, en este caso el abandonar a su hija de siete años durante el largo tiempo que durara la misión espacial, a las que ha de hacer frente su protagonista principal, una notable, una vez más, Eva Green, dicha encrucijada moral expuesta en base a la dificultad existente en poder compaginar estos dos ámbitos de la vida esta relatada de una forma ciertamente pausada en la medida de poder ofrecernos un lienzo tan detallista como extremadamente austero, de claras connotaciones poéticas especialmente en su tramo final, ayudado en este aspecto por una inmersiva banda sonora a cargo de Ryuichi Sakamoto, un tono el expuesto que de alguna manera contribuye a que no estemos ante un film de narrativa lenta como puede parecer en un primer instante sino más bien profundo. El film de la responsable de Augustine, que vuelve a indagar con cierta sutileza en este su tercer trabajo tras las cámaras en imaginarios eminentemente femeninos, se aleja de la épica norteamericana que suele relatar la hazaña estereotipada del héroe masculino, a tal respecto resulta fundamental la ubicación en donde se desarrolla la acción al ofrecernos una visión completamente multicultural, y por tanto plenamente actual, que no delimita fronteras territoriales en lo relativo a las nacionalidades bastantes diversas que forman parte de la trama.

De un desarrollo tan realista que por momentos se acerca al trazo documental dado su extremo rigor, algo que dado su inequívoco tono neutro posiblemente dote al film de un exceso de frialdad narrativa pese a atesorar curiosamente algún tipo de licencia de muy difícil justificación, como por ejemplo la fuga de la protagonista para poder ver a su hija en el último día de la cuarentena a la que esta sometida, Alice Winocour tiene al menos la indudable virtud de saber indagar con cierto aplomo a través de un retrato y un universo plenamente femenino, el desarrollo y la complejidad existente en el crecimiento personal de la mujer aquí retratado a través de un entorno que deviene como extremadamente masculinizado, un discurso que atesora la gran virtud de no estar acoplado forzosamente a ningún tipo de militarismo en lo referido a las desigualdades de género, algo que hoy en día y viendo las coyunturas sociales actuales aplicadas al arte es ciertamente digno de elogio.

Valoración 0/5:3

Tráiler y póster para «VFW», lo último de Joe Begos

Este 2019 que está a punto de acabar posiblemente haya sido el año de la plena consagración de Joe Begos como uno de los realizadores independientes más interesantes dentro del actual panorama de género fantástico, dos han sido sus trabajos tras las cámaras este año y ambos se pudieron ver en el pasado Festival de Sitges, por un lado la lisérgica, y su mejor película realizada hasta el momento, Bliss y por otro VFW, film cuyo primer tráiler y póster oficial acaban de ver la luz y podéis ver a final de página. El film, una vuelta de tuerca de tono desenfadado del Assault on Precinct 13 de John Carpenter cuya reseña podéis leer aquí, estará disponible en VOD a partir del próximo 14 de febrero.

En VFW vemos como Fred, al igual que todos los soldados que han luchado en Vietnam cree que lo ha visto todo, sin embargo una noche, él y sus amigos deberán enfrentarse a una horda de yonkis traficantes que asedian el bar en donde los veteranos del ejército de su localidad se suelen reunir.

La película con guion de Max Brallier y Matthew McArdle está protagonizada por Stephen Lang, William Sadler, Martin Kove, David Patrick Kelly, Sierra McCormick, Dora Madison, George Wendt, Fred Williamson, Travis Hammer, Tom Williamson, Graham Skipper, Josh Ethier, TJ Garcia, Jessie Hobson, Kyle Ament, Preston Fassel, Emma Campbell, Joe Sanchez-Trapp, Devon Gilbert, Grace Beauchamp, Erica Shay Paschal, Riley Cusick, Brian Rawson, Jeremie White, Josh Gilbert, Seth Komito, Eric Lovell, Hank Slaughter y Andrew Wills.

El faro (The Lighthouse) review

En una remota isla de la costa de Nueva Inglaterra, dos fareros atrapados y aislados debido a una tormenta aparentemente sin fin se enzarzan en una creciente escalada de enfrentamientos a medida que se fraguan tensiones entre ambos y unas misteriosas fuerzas, reales o imaginarias, parecen apoderarse de ellos.

Fue una de las películas presentadas dentro de la sección Perlas del Festival de San Sebastián que mayor expectación habían levantado este año, tras el éxito de su opera prima The Witch el nuevo trabajo de Robert Eggers titulado The Lighthouse, que se alzó con el Premio FIPRESCI de la Quincena de realizadores en el pasado Festival de Cannes, supone para el realizador estadounidense un paso adelante en eso tan complicado en el mundo del cine que es superar expectativas con un segundo trabajo tras las cámaras, curiosamente lo hace a través de una película que no toma un camino que en lo referente a su construcción y posterior desarrollo que se perciba como convencional.

Antes de entrar en materia y como apunte a modo de apéndice no deja de ser curioso como The Lighthouse de cara a un determinado circulo de aficionados al género fantástico haya sido catalogada de buenas a primeras como una pieza que entraría a formar parte en esa horrible denominación tan de moda hoy en día llamada elevated horror, o lo que es lo mismo, una nomenclatura utilizada normalmente de forma algo despectiva que hace referencia a como un autor mira de forma algo pretenciosa por encima del hombro a un género determinado, en este caso el fantástico, la pregunta vendría en la medida de considerar a Robert Eggers como un realizador afín a dicho género, en tal sentido que su opera prima transitara por recovecos bastante detectables no significa obligatoriamente que su futura trayectoria se deba por fuerza mayor a unas coordenadas genéricas determinadas, pensándolo bien un servidor es de la opinión que el responsable de The Witch es un director que básicamente utiliza formas y modismos prototípicos del genero fantástico a la hora de contar fundamentalmente historias dramáticas que indagan normalmente en un origen clásico de la mitología direccionada en gran parte a una Norteamérica pretérita, a diferencia de por ejemplo Ari Aster, en donde si es detectable un posicionamiento excesivamente calculado con respecto a lo que quiere contar, el cine de Robert Eggers y su catalogación como «terror de autor» resulta bastante cuestionable en la manera de apreciar cómo este se apropia y desarrollara según que códigos habituales dentro del cine de horror.

Ambientada a finales del siglo XIX en un solo escenario y dos únicos personajes aislados de forma expeditiva del mundo exterior, sobresalientes una vez más Willem Dafoe y Robert Pattinson en un duelo descarnado de dos masculinidades toxicas bien distintas a través de una relación entre un veterano farero y su ayudante que evidentemente no tendrá un final feliz, The Lighthouse nos cuenta básicamente un descenso a la locura, un infernal purgatorio expuesto a modo de drama de época de malsanas tendencias shakespeareanas aderezado por una apuesta estética de alto nivel a través de un trazo visual que nos remite de forma evidente al cine silente. The Lighthouse como estética pieza de cámara de que es abandona conscientemente cualquier tipo de convencionalismos pese a ser en realidad una película bastante sencilla en su fondo pero no en lo relativo a sus formas, un film cuya narrativa no deja de ser en parte anecdótica en la medida de arriesgarlo todo a través solo de sus imágenes pese a que la dimensión verbal y sonora también resulten fundamentales en la historia, a tal respecto es evidente que el film está extremadamente calculado, algo que no tiene que ser forzosamente negativo, desde su formato 1,19:1 hasta su inequívoco tono expresionista provisto de abundantes picados y contrapicados o un blanco y negro que anula cualquier atisbo de utilización cromática, recursos que no hacen más que confirmar que Eggers es de esos autores que se preocupan por que el imaginario orquestado que rodea la historia devenga como extremadamente real y creíble pese a que en esta ocasión recurra de forma algo soterrada a un humor tan negro como escatológico, una austeridad formal expuesta a través de una pieza cinematográfica que deviene por momentos como un apabullante e hipnótico ejercicio de estilo que rehúye cualquier tipo de tendencias liquidas habituales dentro del actual cine de género fantástico a la hora de ofrecernos una arriesgada pieza de orfebrería provista de un propio y singular lenguaje autoral.

Un tipo de cine como he indicado más arriba que muy posiblemente los puristas del género fantástico acusen erróneamente de ser demasiado pretenciosa o en el peor de los casos artificiosa en referencia a lo que es su dictado, que la imagen como tal vaya siempre por delante de la narrativa más que un déficit puede ser perfectamente un beneficio siempre que esté bien aplicado el recurso, a tal respecto Robert Eggers transita a través de un imaginario enfermizo que recurre sin muchos disimulos a clásicos autores como Murnau, Stanley Kubrick o incluso Béla Tarr aderezado para la ocasión con ligeros tonos proveniente de imaginarios propios que toman el concepto de la novela de marinos en base a referentes a clásicos como pueden ser Melville, Lovecraft o Poe, apropiaciones literarias estas tan solo utilizadas como punto de inspiración estética en lo relativo a una propuesta de atmósfera ominosa que rozando lo experimental queda situada entre un sucio realismo desvirtuado y lo pesadillesco en base a la creación de un lienzo tenebrista provisto de imágenes de impacto en dónde el crescendo narrativo deviene como un inquietante caldo de cultivo a la hora de mostrarnos una degradación moral y física. The Lighthouse termina convirtiéndose por méritos propios en una de las propuestas más radicales realizadas este año al mismo tiempo que supone la confirmación de un joven autor poseedor de una peculiar mirada hacia lo genérico, una trayectoria que nos obligara a estar muy atentos en un futuro.

Valoración 0/5:4

https://youtu.be/fDBNcTMmR30