«Colossal» review

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Una chica que se pasa todo el día de juerga en juerga (Anne Hathaway) descubre que tiene una misteriosa conexión con un monstruo gigantesco que está provocando el caos en el otro extremo del globo.

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Dentro de la sección oficial del festival de San Sebastián pero fuera de concurso se pudo ver el nuevo trabajo del realizador cántabro Nacho Vigalondo  Colossal, su primera película 100% extranjera, un film por momentos inclasificable a nivel genérico pero plenamente consecuente con un imaginario propio que el director español que ya había plasmado en anteriores trabajos suyos, posiblemente una película en donde de una manera más clara quedan reflejadas sus principales virtudes pero también sus evidentes derivas e incluso carencias. Si en Extraterrestre Vigalondo utilizaba una invasión extraterrestre como excusa a la hora de transitar a través de una comedia de tono romántico-absurdo en Colossal tampoco veremos los monstruos que uno espera ver en un film de esta supuesta premisa, aquí se utiliza el concepto del Kaiju-eiga como una simple lectura genérica a modo de concepto-excusa para adentrarse en el posicionamiento de una mujer dentro de una particular sociedad, partiendo de la base de que cuando la protagonista se desmadra o emborracha un gigantesco monstruo mata gente en Seúl, una premisa expuesta como punta de partida a la hora de abordar lo que ocurre cuando las cosas se tuercen y derivan en la crisis existencial de una treintañera o la dificultad de esta a la hora de crecer emocionalmente en el momento de su vida en que percibe un contundente breakdown emocional, un personaje intentando recuperar el control de su vida expuesto a través de un catálogo anómalo, bizarro, extravagante, tan incuestionablemente original como por momentos absurdo.

colossal_02En Colossal Nacho Vigalondo nos vuelve a contar una historia en donde los personajes nuevamente son lo más importante de ella, una película dotada de un onanismo (que no pedantería desde mi punto de vista) fílmico muy propio, con todo lo que ello comporta, tanto en lo bueno como en lo no tanto, Nacho Vigalondo es un cineasta que pese a manejar una amplísima amalgama genérica tiene las ideas muy claras a la hora de no incidir en temáticas y lugares comunes, asume riesgos creativos con ligera gracia, aquí nos ofrece su peculiar visión de lo que él cree que es una película de kaiju, evidentemente quien espere un tratamiento convencional de la temática Colossal no le dará la claves supuestamente esperadas. Hay interesantes apuntes en la película entre tanta disparidad formal, por momentos vemos como aflora un inteligente uso de espacios y medios de exposición, por ejemplo sólo llegamos a ver a las criaturas a través de dispositivos, ya sean pantallas de televisión, portátiles o teléfonos móviles etc, pero lo que realmente valida una propuesta de las características de Colossal es en como esta abraza el concepto de la demencia y el riesgo formal como pocos cineastas se atreven a hacerlo hoy en día, ese camino escogido con firmeza y determinación por parte de Vigalondo denota una particular inteligencia a la hora de dar salida a tanta referencia cinefilia de serie B y tono extravagante.

Pese a sus evidentes imperfecciones, especialmente en lo referente a su descompensada y algo errática narrativa Colossal también posee la indudable virtud de abordar, a través de un tono que en parte la emparenta al cine indie americano, temas en apariencia supuestamente complejos, a través de esa hilaridad argumental se intenta transitar en lo referente a un supuesto mensaje de naturaleza metafórica, Nacho Vigalondo intenta transitar a través de vías no muy comunes (aunque posiblemente desarrolladas de forma algo irregular hay mucha capas narrativas que invitan a reflexiones  interesantes dentro de la películas, maltrato psicológico, machismo, alcoholismo, adicciones, traumas de infancia que marcan irremediablemente nuestra vida ) siendo un realizador que no deja de ser una “rara avis” dentro del actual panorama cinematográfico español e incluso internacional, Colossal es puro funambulismo creativo no apto para todo los paladares, pero en mi opinión infinitamente superior en muchos conceptos a productos supuestamente mainstream dirigidos por directores españoles sin ningún ápice de talento y encumbrados de forma generalizada por campañas invasivas televisivas, un autor que en definitiva y pese a transitar por muchos momentos a través de la cuerda floja se apoya en lo extravagante para ofrecernos un tipo de cine libre de restricciones, algo que se tendría que valorar en su justa medida y más viendo los tiempos de extrema sequía creativa existentes a hoy en día .

Valoración 0/5: 3

 

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«Yourself and Yours» review

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El pintor Youngsoo se entera de que su novia, Minjung, se tomó unas copas con otro hombre y se peleó con él. Esa noche discuten y Minjung sale de casa, diciendo que no deberían verse durante algún tiempo. Al día siguiente, Youngsoo va en su busca, pero no consigue encontrarla. Mientras tanto, en Yeonnam, donde él vive, Minjung, o una mujer que es idéntica a ella, tiene citas con distintos hombres. Youngsoo vaga por las calles y lucha consigo mismo, que es lo mismo que luchar contra el mundo.

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Hong Sang-soo pudo por fin pudo desembarcar dentro de la sección oficial (merecido premio al Mejor director) del festival de San Sebastián, autor muy asiduo a otro certámenes de categoría A el director coreano presento a concurso la amarga comedia sentimental Yourself and Yours, un film que se erige como un nuevo e inequívoco bastión dentro de su característica narrativa cinematográfica, aquella en la que a través de la distancia parece no llegar a contar gran cosa cuando en realidad es todo lo contrario.

tumblr_o8xtlmmdbj1rw4bsao1_500Hong Sang-soo, todo un maestro a la hora de estructurar sus películas, nos vuelve a introducir en ese pequeño resquicio temático tan característico suyo a través del punto de vista de las relaciones sentimentales de pareja, en Yourself and Yours volvemos a encontrarnos con claros elementos identidarios plenamente reconocibles en toda su obra, alcohol, jóvenes reunidos en un bar alrededor de una mesa, conversaciones de cama, un director de cine y un imperecedero y continuo dialogo a través de un muy característico estilo deudor que parece provenir por momentos de la Nouvelle Vague, como si de un bucle creativo se tratase la obra del realizador coreano vuelve una y otra vez en lo referente a su particular mirada acerca del individuo y su inherente indecisión a la hora de afrontar una relación amorosa-afectiva, todo ello expuesto en modo casi de referencia lúdica, estructurando la escritura de sus relatos en plena consonancia con la percepción de la acción que tienen sus personajes, un estilo este en donde la repetición y las continuas variantes narrativas juegan un papel fundamental. Podemos encontrar estas coordenadas entre otras muchas en la relación de amor-odio del protagonista hacia su supuesta amante que veíamos en The Day a Pig Fell into the Well, también en la certeza o no del amor ubicado a través de la pasión que tiene el personaje principal con respecto a sus dos amantes en The Turning Gate, o en esa relación sentimental que es a la vez autodestruida y regenerada sistemáticamente en Yourself and Yours con la figura de la mujer expuesta de forma epicéntrica en la historia en lo referente a la génesis por el que fluctúa todo su cine y en como esta figura llega a manejar todos los tiempos de una relación, un papel este que es de vital importancia el destacar habida cuenta del contexto social existente en una sociedad tan paternalista y a la vez tan machista como es la coreana.

Posiblemente Yourself and Yours no sea el mejor trabajo de Hong Sang-soo, lo cierto que el listón de su cine se sitúa por méritos propios en un posicionamiento cada vez más alto y por lo tanto más difícil de alcanzar o igualar, algo lejos de poseer el tono tan laberíntico como por ejemplo Tale of Cinema o de adecuarse a unos contornos tan cíclicos y atemporales como en su anterior y magnifica Right Now, Wrong Then, a Hong Sang-soo le basta con muy poco a la hora de construir una serie de fascinantes laberintos argumentales partiendo de la más absoluta cotidianidad en lo relativo al tránsito en donde se posicionan sus personajes, Yourself and Yours evidentemente no es una excepción a esta regla, en base al alcoholismo que sufre la protagonista principal del film vemos como esta llega a desdoblar su propia personalidad en función de estar sobria o borracha, a partir de aquí vemos la capacidad que tiene la necesidad del amor, de sentirse querido para poder reinventarse a modo de curiosa reflexión acerca de lo que solemos exigir a nuestra pareja, las repeticiones y las autoimpuestas segundas oportunidades se añade un elemento tratado en la película como primordial, la propia identidad como vehículo de escapatoria a la hora de afrontar la realidad, e incluso como simple retórica respecto a la posibilidad del verdadero conocimiento del otro yo en referencia a esa otra personalidad subyacente en ciertos individuos. Hong Sang-Soo mantiene con pulso firme un film en apariencia trivial, como casi todo su cine, muy cercano al tono genérico de una comedia de conflictos internos que se precie, pero que se revela como algo mucho más complejo y ambiguo a la vez que sutil, muy visible en su poética escena final, pocos autores de la talla de Hong Sang-sooo ofrecen una visión tan certeramente pesimista a la vez que humorística acerca de nuestra imposibilidad para el amor, Yourself and Yours vuelve a ser una nueva muestra de todo ello.

Valoración 0/5: 3’5

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«La región salvaje» review

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El sexo y el amor pueden resultar frágiles en ciertas regiones donde existen fuertes valores familiares, hipocresía, homofobia y machismo. Una misteriosa joven está convencida de que algo sobrenatural podría ser la respuesta a todos sus problemas…

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Era uno de los platos fuertes del cine latinoamericano de este año, vista dentro de la sección Horizontes Latinos del festival de San Sebastián tras su merecido premio al Mejor Director en el pasado festival de Venecia, el mejicano Amat Escalante (Sangre, Heli ) presentaba la esperada La región salvaje, una rompedora y muy particular incursión dentro del género fantástico que transita a través de la cruda realidad mexicana, una realidad esta que según palabras del propio autor ya superó de alguna forma a la ficción, por lo que en parte se ve obligado en buscar respuestas en un ámbito alejado del imaginario social de hoy en día, una película provista de una narrativa que bascula a través de ese realismo cotidiano en donde lo fantástico entra en escena a modo de hibrido genérico, una inusual exploración de nuevos territorios temáticos por parte de uno de los principales talentos del llamado nuevo cine mexicano, en un trabajo en donde sobresale la enorme capacidad del realizador a la hora de construir atmósferas malsanas y en donde se confirma a través de este trabajo una madurez fílmica bastante palpable.

theuntamed-still2-ruthramosjesusmezaLa región salvaje utiliza al igual que lo hacía años atrás el Possession de Andrzej Zulawski (con la que guarda unos inequívocos y muy interesantes puntos de conexión siendo nada casual que en sus créditos finales la película este dedicada al cineasta polaco fallecido a principios de año) la metáfora social incrustada dentro del género fantástico para incidir el devenir en esta ocasión del relato de un país en pleno proceso de autodestrucción moral, un conclave territorial plagado de carencias afectivas e incluso sexuales, en el film todo esto llega a ser expuesto de una casi manera alienante, como de un autoral cuento de sci-fi sexual se tratase Amat Escalante prescinde en algo en esta ocasión del hiperrealismo tan característico visto en anteriores trabajos suyos para exponer en claro modo genérico las pulsaciones más primarias del ser humano dentro de un contexto determinado, un monstruo de tentáculos fálicos venido del espacio (con claras e inequívocas conexiones fisiológicas que la derivan al Hentai ) es utilizado como ente liberador y al mismo tiempo castigador de los males de una sociedad visiblemente enferma en lo concerniente a su moral, un ente alienígena que de alguna manera logra despertar los instintos de sus visitantes hasta convertirlos en un supuesto bastión de una hipotética nueva sociedad, una interacción esta que en cierta manera obliga a ese colectivo a enfrentarse libres de prejuicios a su violencia en este caso sexual en su encuentro con el alienígena, la primigenia idea del sexo como necesidad perentoria  a la hora de encontrar la felicidad, en cierta manera ese elemento fantástico es tratado en el film a modo de simbiosis canalizadora existente entre realidad y ficción, la hipocresía, homofobia, misoginia o machismo son síntomas inequívocos de la oscura realidad mexicana de hoy en día, una reflexión acerca del mal aquí vistos a través de un doble juego de espejos en donde el realismo social de la urbe y las personas que lo habitan choca frontalmente con el elemento fantástico e incluso fabulario del bosque como un escenario clave en la historia.

La región salvaje se aleja conscientemente de la película de terror al uso que podemos conocer como tal, lo suyo no es llegar a asustar sino a intentar inquietar a través de la reflexión a la que llegamos mediante el elemento de tono metafórico, es por ello que posiblemente llegue a transitar en lo referente a un inequívoco realismo sucio y en función de una puesta en escena  turbadora y atmosférica, una arriesgada y fascinante obra de infinitas lecturas ya sea a un nivel meramente social de tono costumbrista o como simple vehículo para la libre interpretación del espectador en lo referente a su vinculación como obra dramática, en la película asistimos como viene siendo habitual en el cine de Amat Escalante a una mirada que siempre suele  recaer en el interior de sus personajes, a través de ellos nos adentramos en el acto de la contemplación como acción inherente a la hora de mostrar los momentos fragilidad existentes en las convulsas relaciones humanas de sus protagonistas. La región salvaje al igual que la muy explícita Tenemos la carne de Emiliano Rocha Mínter deviene como una película clave, fiel representante de esa nueva hornada de jóvenes cineastas que empiezan a emerger en el panorama cinematográfico de Latinoamérica con una fuerza inusitada, y muy especialmente el proveniente de Méjico, un tipo de cine provisto de un catálogo de imágenes nuevas y situaciones ambiguas y sorprendentes en lo referente a su desarrollo narrativo, para el que suscribe esto una de las películas más arriesgadas y rompedoras del presente curso.

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Valoración 0/5: 4

https://youtu.be/MVbZfdg62Os

«La doctora de Brest» review

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Basada en el libro Mediator 150 mg., de Irène Frachon. En el hospital donde trabaja, en Brest (Francia), una especialista en pulmón descubre una conexión directa entre una serie de muertes sospechosas y un medicamento aprobado por el estado. La especialista lucha por su cuenta para que la verdad salga a la luz. Es la historia de Irène Frachon, que destapó el escándalo Mediator.

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La película que sirvió como inauguración en el festival de San Sebastián vino de la mano de la actriz y cineasta francesa Emmanuelle Bercot, autora de la anterior y en mi opinión bastante más entonada La tête haute, en La fille de Brest la realizadora se adentra en una nueva muestra de esa retórica acerca de la sempiterna batalla existente entre David contra Goliat, un film que se adentra en los recovecos del cine como posible herramienta de denuncia social expuesto aquí a través de un suceso real acontecido o mejor dicho, el partir a través de una plasmación en donde nos volvemos a encontrar ante la misma historia vista ya quizás en demasiadas ocasiones tanto en la grande como en la pequeña pantalla, en donde vemos a una mujer (la neumóloga Irène Frachon originaria de la localidad bretona de Brest) luchar en solitario contra el sistema, aquí representada en una fallida propuesta cinematográfica que empieza a modo de investigación médica para posteriormente discurrir a través de una denuncia erróneamente ejecutada en lo referente a lo que es su propia tesis, dando cierta sensación de estar el producto más direccionado en esta ocasión en lo referente a las peripecias del grandilocuente personaje principal , una apuesta argumental esta en donde curiosamente tampoco se llega a profundizar de una manera adecuada y convincente.

image_content_5395078_20160916132816De alguna manera el punto más a destacar que vemos en La fille de Brest recae en el muy competente trabajo interpretativo a cargo de la actriz danesa Sidse Babett Knudsen (una de las mejores actrices del actual cine europeo, vista por un público mainstream en series de televisión tales como Borgen o la reciente Westworld, aunque su enormidad como interprete quizás adquiera su momento más álgido en la excelente The Duke of Burgundy de Peter Strickland), una interpretación esta que en parte salva al producto de una difícil papeleta al caracterizar con fundamento a un personaje revestido de un trazado excesivamente visceral y explícito en lo referente a lo que es su plasmación, todo ello posiblemente debido a una errónea percepción por parte de la directora de intentar llegar a empatizar con el personaje mediante dicho tratamiento de claros contornos  maniqueos, consiguiendo seguramente un efecto contrario al deseado. Sin embargo La fille de Brest denota una falta de riesgo cinematográfico bastante evidente, dando cierta  impresión de que se llega a profundizar o indagar en la problemática aquí expuesta de una manera muy convencional algo que la deriva a una carencia absoluta de sutileza en lo referente al subrayado de su narrativa, con una continua sensación de déjà vu, se cumple con cierto rigor en su faceta técnica en base a un ritmo excesivamente sostenido pero sin apenas sorpresas visuales en su haber, saliendo a flote aquella máxima que se basa en que el espectador siempre parece ir un paso por delante de todo lo que se nos va exponiendo, Emmanuelle Bercot para más inri patina sobremanera al querer dotar al conjunto de un supuesto efecto vérité en la historia, aquí representado entre otras cosas por unas crudas imágenes de tono muy explícito dentro del quirófano que llegan a tener una muy difícil justificación a la hora de intentar equipararlas a ese encorsetamiento social en el que parece querer sustentarse la película.

En cierta manera en La fille de Brest hay un visible intento de aproximación temática al cine de Ken Loach, un ligero acercamiento que habla y que de alguna manera quiere introducirnos en esa lucha de minorías contra estamentos, sin embargo sus resultados finales terminan direccionándolo inequívocamente y posiblemente de una forma no deseada por parte de Emmanuelle Bercot a una serie de esquemas más cercanos a ese tipo de cine supuestamente comprometido proveniente en su gran mayoría de Estados Unidos (en donde podríamos catalogar perfectamente como máximo exponente a la nefasta Erin Brockovich de Steven Soderbergh), un tipo de propuestas estas en donde se suele priorizar y enfatizar más la victoria individual y moral de una heroína que previamente ha estado dispuesta a pagar un peaje necesario para poder llegar a hacer justicia a cualquier otro tipo de disección global en lo concerniente a lo que tendría que ser su supuesto discurso social.

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Valoración 0/5: 1’5

«After the Storm» review

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Ryota vive en el pasado, en sus momentos de gloria como premiado autor. Tras divorciarse, gasta en las carreras todo el dinero que gana como detective privado y no puede pagar la pensión alimenticia de su hijo. Tras la muerte de su padre, trata de retomar las riendas de su vida y hacerse un hueco en la de su hijo. Un inesperado tifón obligará a toda la familia a pasar la noche juntos en casa de la abuela y les dará la oportunidad de reencontrarse.

La nueva película de Hirokazu Kore-eda, un habitual del certamen Donostiarra, volvió a estar presente un año más dentro de la sección Perlas del festival de San Sebastián tras su paso por Cannes hace unos meses, After the Storm vuelve a incidir en el temario costumbrista de estilo y tono sereno tan característico en el director nipón, en esta ocasión a través de una particular reflexión acerca de la felicidad por parte de una familia desestructurada, todo ello expuesto mediante el choque cultural entre el viejo y el nuevo Japón con todo lo que ello puede conllevar, no llegar a ser una tesis nada gratuita el comparar el cine de Kore-eda con el de los maestros Yasujiro Ozu y Mikio Naruse, todas son perspectivas cinematográficas que salvando las lógicas distancias entre ellas parecen a primera vista transitar sobre un mismo tipo de esquema o temario en lo referente a su construcción cuando en realidad cada vez nos hablan lo hacen de algo completamente diferente a lo que anteriormente habían expuesto.

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Hirokazu Kore-eda  logra en After the Storm mantener a fuego lento una narración que parece transitar en lo relativo a la melancolía adyacente en la historia de una familia con evidentes problemas afectivos que se reúne casualmente y de manera algo forzada en casa de la abuela a causa de un tifón, una situación está que fuerza al refugio actuando este como claro ente afectivo en donde las relaciones paternofliales llegan a su más plena intensidad durante el cenit del fenómeno meteorológico como modo de entender y orientar unas transitorias vidas que parecen estar salpicadas de pequeñas epifanías sobre el devenir de sus propia existencia a través de un tratado acerca de la complejidad y los subtextos existentes en toda actividad cotidiana que se precie, pero muy especialmente en el retrato de ausencia de un ser allegado, ya sea por fallecimiento o por un simple imperativo a la hora de seguir formando parte de la vida familiar como le ocurre a nuestro protagonista.

 

afterAquí el tratado que nos propone  Kore-eda vuelve a funcionar en base a una serie de simpáticos y amenos diálogos en donde llega a ser del todo imprescindible una predisposición concienzuda en llegar a confiar a todo tipo de comunicación en lo referente a los diálogos de sus personajes, la premisa de la que parte y discurre la narración sigue siendo la misma vista en anteriores trabajos suyos, transitar en base a una sencillez y sutileza en lo referente a un argumento que nos deriva finalmente hacia lo emotivo casi sin darnos cuenta, esa profundidad emocional de la que está dotada la película adquiere una importancia muy a tener en cuenta, básicamente porque After the Storm no es el mejor trabajo de Hirokazu Kore-eda, esta parece situarse un peldaño por debajo con respecto por ejemplo a Still walking o Our Little Sister, en el film vemos claramente cómo se alargan innecesariamente algunas subtramas que parecen no conducir a ninguna parte, sin embargo pese a tener uno la sensación de estar ante un trabajo algo menor por parte de su director el film a la hora de argumentar su historia denota sobradamente el talento y conocimiento de un creador que posee una capacidad innata a la hora de crear momentos íntimos a través de la sutileza y sencillez, una incuestionable habilidad que ya quisieran para ellos muchos directores que sustentan sus trabajos a través de las pautas más comunes de la comedia dramática, porque a fin de cuentas estamos ante un autor que sigue siendo muy fiel a la exposición de sus retratos, en donde no llega a deformar en ningún momento la virtud que mejor llega a caracterizarle como autor, el reflejo de la honestidad plasmada en la cotidianidad vista a través de la crónica costumbrista de una familia cualquiera.

Valoración 0/5: 3’5

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https://youtu.be/Vq_JcTPaC28

«Arrival» review

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Cuando misteriosas naves espaciales aterrizan en diferentes lugares del planeta, un equipo de élite liderado por la experta lingüista Louise Banks (Amy Adams) es reclutado para investigar. Mientras la especie humana se encuentra al borde de una guerra global, Banks y su equipo buscan respuestas a contrarreloj, y para encontrarlas, Banks correrá un riesgo que podría amenazar su vida y posiblemente a la humanidad.

Había la sensación (algo infundada) de que la primera incursión de Denis Villeneuve en el cine de ciencia ficción podía servirle a modo de preparatoria con vistas al rodaje de la muy ambiciosa Blade Runner 2 a modo de una especie de primera toma de contacto dentro de un género como el fantástico que antes no había abordado, algo en parte que no tendría que ser motivo de duda por parte de un público escéptico, solo hace falta detenerse de forma muy breve en la asimilación de géneros llevado a cabo por Villeneuve en sus últimos trabajos como por ejemplo Enemy, Prisoners o Sicario para darse cuenta de que su cine no transita solo a través de una única vía en lo referente a conceptos genéricos,  Arrival, drama adulto de ciencia ficción en donde prima lo cerebral y emocional está basada en la adaptación algo libre del relato corto de ciencia ficción especulativa “The Story of Your Life” del escritor Ted Chiang, un film que se pudo ver con anterioridad en el festival de Venecia y que clausuro este año la sección Perlas del festival de San Sebastián.arrival-2016-screen2 Arrival no solo es posiblemente la mejor película vista este año por lo que respecta a un servidor sino que además pone el listón muy alto, quizás demasiado, en lo referente a los futuros trabajos del director franco-canadiense.

Arrival protagonizada por una incuestionable Amy Adams no deja de ser un rotundo triunfo como concepto genérico, ciencia ficción de primer nivel provista de ambiciosas y múltiples tesis, en un film en donde el epílogo se erige como algo primordial al moldear y darle un sentido a todo lo antes expuesto,  una reflexión acerca de los límites del conocimiento humano que quizás llegue a cometer el ligero error de apoyarse en una vasta sobreexposición de los hechos que acontecen en una película de naturaleza fascinante, que no nos habla de invasiones extraterrestres sino de reflexiones transcendentales a través de ellas, a medio camino entre el drama psicológico y la ciencia ficción de tono minimalista y tesis existencialista el film está plagado al mismo tiempo de un variado catálogo de ecos y destellos que nos remiten al cine de Stanley  Kubrick, el film nos plantea la celebración de la comunicación como herramienta de claro sostén político-social, indagando de la misma manera en su repercusión a través de la moral y de la futura existencia de la humanidad en base a la exposición de diferentes conceptos como los científicos, lingüísticos o filosóficos.

263913_087Denis Villeneuve (maestro a la hora de crear ambientes perturbadores a través del sonido, ojo a esa resolución musical a cargo de Johan Jóhannsson en la primera incursión en la nave extraterrestre) tiene aparte la virtud de contar con la inestimable ayuda del guionista Eric Heisserer de no llegar a perder la noción de la verosimilitud del relato en ningún momento de la narración, llegando a basar su poderosa solidez narrativa en la fuerza que le otorga las propias imágenes en relación a algo tan básico como son los sentidos. Inevitablemente viendo un film de las características de Arrival surgen de una forma espontánea un catálogo de referencias comparativas que nos direccionan al momento no sin razón al cine de Terrence Malick y al Interstellar de Christopher Nolan, evidentemente hay una clara conexión en lo relativo al trazado mesiánico y místico que fundamenta el imaginario del cine de Malick, pero también existe una clara similitud con Interstellar, si Nolan en ella indagaba en diversas teorías cuánticas y el concepto de la relatividad Villeneuve nos habla del poder de la lingüística y una nueva percepción que podemos tener del tiempo, en este caso los parentescos van más direccionado en lo referente a su personaje principal, el retrato de Amy Adams que vemos en Arrival se asemeja al interpretado por Jessica Chastain en Interstellar, a la ecuación podríamos sumarle perfectamente  el de Eleanor Arroway protagonizado por Jodie Foster en el Contact de Robert Zemeckis, todos ellos son personajes solitarios por algún u otro motivo, que nos sirven de guía a través del relato a la hora de afrontar unas experiencia de claro tono intimista que basculan en lo referente a su enfrentamiento hacia lo desconocido, personajes dotados de un inherente coraje a la hora de lanzarse a un vacío lleno de interrogantes que al inicio, al igual que ellas, no comprendemos y que intentamos buscarle un sentido. Arrival deviene como una fascinante obra destinada no solo a ser la mejor película de vista en este 2016 sino también a ser una pieza clave y referencial a la hora de entender la evolución de la ciencia ficción en el cine de un futuro inmediato.

Valoración 0/5: 4’5

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«Don’t Breathe» review

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Unos jóvenes ladrones creen haber encontrado la oportunidad de cometer el robo perfecto. Su objetivo será un ciego solitario, poseedor de millones de dólares ocultos. Pero tan pronto como entran en su casa serán conscientes de su error, pues se encontrarán atrapados y luchando por sobrevivir contra un psicópata con sus propios y temibles secretos.

El subgénero de la invasión domestica tan prolífico en estos últimos tiempos desde varias vertientes pero con una clara base que se remonta a clásicos como por ejemplo Wait Until Dark (Terence Young, 1967) o Blind Terror (Richard Fleischer, 1971), películas estas que encuentran su ubicación genérica ya sea direccionadas a través del thriller o mayoritariamente del terror, una corriente que ha contado este año con dos piezas muy a tener en cuenta, por un lado el Hush de Mike Flanagan que lejos de innovar en algo dentro de un subgénero ya de por sí bastante limitado y encorsetado nos ofrecía un aplicado ejercicio de estilo escénico especialmente elogiable dado su limitadísimo presupuesto y por otro lado tenemos este Don’t Breathe del uruguayo Fede Álvarez, trabajo de nuevo coescrito junto a Rodo Sayagues y producida por el tótem del género Sam Raimi, una conseguida por momentos vuelta de tuerca a un temario de premisa muy sencilla y ejecución de manual en donde destaca unos recursos técnicos utilizados con acierto a la hora de crear un in crescendo en lo relativo a la consabida tensión y suspense embadurnada en esta ocasión a través de una atmósfera opresiva.

144409Fede Álvarez ya había mostrado buenas maneras como director al salir bastante airoso en la actualización de la nueva versión de Evil Dead, un trabajo este que ya indicaba un sobrado conocimiento por parte del realizador de los engranajes prototípicos del género y sobre todo como el saber ubicarlos dentro de un nuevo contexto en este caso temporal, en Don’t Breathe pervierte con acierto de alguna manera el concepto home invasión, una vuelta a los roles en donde el cazador, en este caso invasor, queda atrapado por la que en teoría era su supuesta víctima, un notable Stephen Lang, personaje este reforzado con una ceguera como signo de engañosa debilidad, posiblemente se llegue a echar en falta una mayor ambigüedad moral en los personajes, se enfatizar demasiado en el carácter digamos justificable con respecto a la acción de los tres invasores de una manera poco sutil, vemos como Rocky, la chica del grupo, como se ve de alguna forma casi forzada por razones familiares al atraco como casi su única vía de salida, o las dudas morales y carácter sensato de Alex, personajes que sirven en cierta manera de contrapunto al de Money, rol ya con claros signos de estereotipo del macarra delincuente.

tw-26764Don’t Breathe destaca especialmente por recuperar el tono de producciones que acometían un tipo de horror sólido y consecuente, engranajes muy parecidos a multitud de films rodados en los setenta, películas en donde se utilizaban con acierto el uso del espacio cerrado, casi como única localización en la película a la hora de producir angustia en el espectador, aquí reforzadas en base a un aplicado montaje y una contundente utilización del sonido como ente en continuo estado de amenaza, complementada a si mismo con una aplicadísima banda sonora a cargo de Roque Baños, un trabajo en donde lo referencial esta insertado sin llegar a molestar, entre los muchos guiños que observamos sobresale el ofrecido al Cujo de Lewis Teague,  un conjunto de aciertos en definitiva que sin embargo se ven algo lastrados en la narrativa del último tercio del film, curiosamente esa inverosímil vuelta de tuerca en su argumento entorpece en algo el conseguido tono minimalista orquestado hasta ese momento otorgándole una falsa y desmedida grandilocuencia argumental, algo por otra parte bastante visible en el cine de terror de hoy en día.

De alguna manera en Don’t Breathe vale la máxima del virtuosismo y la funcionalidad del realizador, aquella en que en realidad no es obligatorio el inventar nada nuevo si los resortes con los que trabajas consiguen verse en pantalla con relativa solvencia sin incidir en lo repetitivo o manido, Fede Alvarez mueve muy bien con la cámara y sabe cómo jugar con el espectador en base a un ejercicio de inmersión a través de una cinta de factura técnica impecable, fundamentos estos básicos y esenciales de lo que se tendría que considerar como el buen cine de terror comercial.

Valoración 0/5:3

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«The Wailing» review

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La vida de un pueblo coreano es trastornada por una serie de asesinatos, salvajes y misteriosos, que azota por casualidad a la pequeña comunidad rural. Los rumores y las supersticiones se propagan a causa de la presencia, desde hace poco tiempo, de un anciano extranjero que vive como un ermita. Ante la incompetencia de la policía para encontrar al asesino y sin tener una explicación racional, algunos habitantes del pueblo buscan a un chamán. Jong-Gu, un policía cuya familia está directamente amenazada, también cree que se trata de crímenes sobrenaturales…

Había mucha expectación por ver el nuevo trabajo del director Na Hong-jin, tras sus dos pulcras y muy interesantes en lo formal incursiones en el género negro con The Chaser (2008) The Yellow Sea (2010), en esta su tercera película cambia completamente de registro, The Wailing (Gokseong) nos ofrece una tremenda y por momentos apasionante reformulación del horror cultural dentro de la sociedad (en el caso que nos ocupa de un ámbito escénico rural) a través de la fatalidad final del individuo que forma parte de dicho enclave territorial, un film que del mismo modo se permite el lujo de reflexionar de un modo acertado acerca de la maldad como concepto intrínseco del ser humano apoyándose argumentalmente en el folklore y en la misma mitología oriental como propio eje percutor del mal representado en el film a modo de concepto de un tono casi abstracto, posiblemente este sea uno de los principales activos de The Wailing pero hay mucho más matices a tener muy en cuenta en una película de estas características, por todo esto la nueva película de Na Hong-jin se convierte por méritos propios en la que en mi opinión es la mejor película de terror, o mejor dicho de horror del presente año, una de esas piezas que se atreven mediante a unos mecanismos y referencias genéricas bastantes identificables a formular mediante diversas metáforas reflexiones que van mucho más lejos de simples apuntes no desarrollados convenientemente como nos suele ser bastante habitual en la mayoría de films de una naturaleza en apariencia equidistante a la película que aquí nos ocupa.

thewailing_trailer1Viendo The Wailing uno tiene la sensación de revisitar de una manera continuada la extraordinaria Memories of Murder de Bong Joon-ho, de hecho el film de Na Hong-jin no deja de ser una especie de reinterpretación en clave fantástica, ya no solo por esa amalgama genérica y narrativa tan habitual en el cine de esas latitudes (comedia, drama, thriller de investigación, terror, géneros mezclados en ambas películas de una forma eso si cronológica según van desenvolupando sus hechos) sino por su incisiva y en cierta manera ambivalente metáfora sobre los fantasmas que aún a hoy día siguen poblando la Corea del Sur actual, aquí perfectamente radiografiada escénicamente a través de una atmósfera de contornos rurales y profundos claramente opresivos, una película que nos habla de los demonios, los fantasmas y las personas incidiendo en su narrativa en elementos climáticos insistentes como pueden ser la insistente lluvia o la oscuridad como percutores del desasosiego, los protagonistas de ambos films tienen una necesidad casi perentoria de intentar poner un rostro al mal, ya sea el de un asesino en serie o el de un ente de naturaleza sobrenatural, una exposición que cobra una vital importancia y un mérito indiscutible al estar todo ello construido en base a unos mimbres que a priori a un público occidental le pude suponer algún que otro problema en lo referente a su seguimiento.

Al mismo tiempo The Wailing funciona como simple y puro deleite fan del fantástico, la genérica apuesta de Na Hong-jin es ciertamente tan indiscutible como arriesgada teniendo al mismo tiempo la virtud de desmarcarse del algo desangelado cine de género de su país visto en estas últimas décadas, para ello se sustenta en múltiples referencias a otras cinematografías como por ejemplo el cine de horror de la Shaw Brothers perfectamente escenificada en el film en esa impagable escena como es el duelo entre los dos chamanes, The Wailing termina convirtiendo el exceso de su propuesta en una de sus principales virtudes ya sea por su duración (más de dos horas y media) o por sus inacabables y variadas referencias.v1

Siempre he tenido la sensación de que en el cine actual cine proveniente de Corea del sur ha habido y hay una divisoria muy acentuada en lo concerniente a lo que son sus principales artífices, entre los grandes nombres como pueden ser Chan-wook Park, Kim Ji-Woon, Bong Joon-ho o los que han imprimido una mirada de un tono más autoral como pueden ser por ejemplo Ki-duk Kim, Hong Sang-soo o Lee Chang-dong, unos nombres estos que con respecto a prácticamente todo el resto han sabido construido una barrera bastante infranqueable en lo referente a conceptos y resultados, es por eso que no deja de ser una digamos agradable novedad la incursión por derecho propio en dicha lista de un director como Na Hong-jin, The Wailing su tercera y mejor película hasta la fecha sirve como un inmejorable billete de acceso a tan selecto grupo de creadores.

Valoración 0/5:4

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«Kubo and the Two Strings» review

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Kubo vive tranquilamente en un pequeño y normal pueblo hasta que un espíritu del pasado vuelve su vida patas arriba, al reavivar una venganza. Esto causa en Kubo multitud de malos tragos al verse perseguido por dioses y monstruos. Si de verdad Kubo quiere sobrevivir, antes debe localizar una armadura mágica que una vez fue vestida por su padre, un legendario guerrero samurái.

«Kubo y las dos cuerdas mágicas«, debut como realizador de Travis Knight y cuarta película Laika Animation Studios tras «Los mundos de Coraline«, «El alucinante mundo de Norman» y «Los boxtrolls» se erige no ya como el mejor trabajo del estudio sino como la que es posiblemente y con permiso de La tortue rouge como el mejor film de animación de este 2016. Son varias los conceptos que ofrece la película como para considerarla un triunfo en sí mismo, por un lado tenemos un trabajo visual el llevado a cabo realmente cautivador, muy bien acompañado por su exquisitez formal y por un catálogo repleto de texturas emocionales, esa complementación retroalimentaría del stop-motion (santo y seña del estudio) y el CGi resulta clave a la hora de ensamblar una historia repleta de metáforas y lo que posiblemente sea lo más importante de dicha ecuación, el de unos diseños técnicos que están al servicio de la historia y no al revés como suele pasar bastante a menudo en productos de semejante índole y categoría.

«Kubo y las dos cuerdas mágicas» es un cuento de connotaciones claramente adultas, ojo a esa primera aparición de las dos hermanas, o al continuo enfrentamiento de tono oscuro- familiar y de clara índole shakespeariano, escenas representadas que por su orquestación puede causar algún que otro problema a la audiencia infantil, un relato que trascurre a medio camino entre el relato de la adolescencia y la madurez, embadurnado a través de la mitología oriental  y la fábula, ese tránsito vital de aprendizaje del ser humano aquí perfectamente representado por la aceptación de la perdida, todo ello mediante una mirada más adulta de lo habitual, dando la posibilidad a un variopinto de espectadores de visionar una producción animada repleta de acotaciones inteligentes y nada condescendientes, una historia cargada de conceptos, detalles y reminiscencias culturales, repleto al mismo tiempo de imperdibles referencias a la fundamental «Kwaidan» de Masaki Kobayashi o al imaginario de Hayao Miyazaki por poner solo dos ejemplos muy notorios que podemos ver en la cinta, un relato ambientado en un Japón feudal que bebe del folklore tradicional y su misticismo de una forma inteligente, las referencias antes citadas de las que haces uso hace que se tome su tiempo en lo concerniente a desarrollar su propia narración, algo que obliga al espectador a una especie de salto de fe a la hora de aceptar el concepto referido.

kubo-dos-cuerdas-magicas_1«Kubo y las dos cuerdas mágicas» no es la típica película de animación que a día de hoy la audiencia está acostumbrada a ver en la gran pantalla, algo que de manera lamentable seguramente se vea reflejado de una forma clara en taquilla, la apuesta del estudio Laika con respecto a gigantes como Pixar o Ghibli es del todo arriesgada pero consecuente dado la propia naturaleza en la que se sustenta, estamos ante una película que no tendrá una secuela, y en donde la historia que se nos cuenta llega a explorar la importancia de las emociones humanas de forma conceptuada, de esa necesidad casi perentoria a la hora de recuperar la habilidad de contar historias, poniendo un especial hincapié sobre el poder de la narración en sí misma, utilizado aquí como vehículo sobre el proceso de creación y como este sirve al mismo tiempo como un fundamento clave sobre nuestra propia memoria a la hora de reinventar nuestra propia existencia .

No hay mejor cierre posible para una película de las características de «Kubo y las dos cuerdas mágicas» que su final musical, si hasta ese momentos habíamos disfrutado de una exquisita banda sonora compuesta por Dario Marianelli en los títulos de crédito podemos escuchar una no menos notable versión de “While my Guitar Gently Weeps” a cargo Regina Spector, un apartado este que circunvala de manera casi perfecta con esa máxima de intentar aunar lo tradicional y artesanal con lo nuevo, a imagen y semejanza de esa unión técnica de la que hace gala una joya de orfebrería visual animada como es «Kubo y las dos cuerdas mágicas«.

Valoración 0/5:4

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«Secuestro» review

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Patricia es una abogada que ve su vida trastornada cuando su hijo Víctor desaparece del colegio. Cuando el niño regresa a casa, asegura que un hombre ha intentado secuestrarlo y lo reconoce en una rueda de identificación. Pero como las pruebas no son definitivas, el sospechoso queda en libertad. Temerosa de que algo pueda pasarle a su hijo, Patricia decide quebrantar sus principios y tomarse la justicia por su mano, lo que acabará teniendo consecuencias imprevisibles.

«Secuestro«, segundo trabajo tras las cámaras de la productora y realizadora catalana Mar Tarragona es de esos films en donde queda de una forma demasiado patente que las intenciones van muy por encima de lo que son sus resultados, unas intenciones loables por parte de la productora Rodar y Rodar, el hacer un tipo de cine de género que sea exportable o cuanto menos que rinda en lo económico de forma satisfactoria en suelo patrio, películas como  «El Orfanato«,  «Los ojos de Julia» o «El Cuerpo» forman parte de su catálogo, de manera más o menos regular han sido films que han funcionado en taquilla, sin embargo si añadimos a la lista ya existente «Secuestro» vemos como de forma cronológica la calidad de esta ha ido en claro descenso, la coletilla de thriller entretenido no basta ni sirve para la presente ecuación, la película de Mar Tarragona no llega a cubrir unos mínimos estándares de calidad, poniendo de manifiesto que no solo de buenas intenciones hacen que una propuesta llegue a ser satisfactoria, se requiere de mucho más mimbres a la hora de hacer un producto loable en lo concerniente a su resultado final.

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En «Secuestro» queda muy claro que estamos ante una película de productora y no de realización más propiamente dicho, aparte de una dirección desangelada  y plana queda patente que el supuesto buen ojo de Mar Tarragona para la producción no llega asemejarse a la labor como directora, también es por eso que sorprende que un guion tan pésimo (posiblemente la mayor lacra del film) haya sido aceptado, el libreto a cargo de Oriol Paulo es de esos que intentan por todos los medios posibles ir un paso por delante que el espectador, consiguiendo de forma involuntaria el efecto contrario, es tal la reincidencia en sus giros argumentales que cuando asistimos al último gran golpe de efecto la supuesta sorpresa se trasforma en incredulidad, un tono exacerbado y gratuito que deja bien claro que no se pude abusar en exceso de lo rocambolesco en lo narrativo a la hora de explicarnos una historia sin ser plenamente consiente a lo que te expones, también podríamos hablar de la nula concepción a cargos de sus diálogos, o esa fina línea que separa la referencia cinematográfica al saqueo poco sutil como lo demuestra esa escena escaneada de «The Usual Suspects» expuesta en el film de forma algo ridícula, especialmente sangrante en lo referente a su comparativa conceptual para los que sentimos devoción hacia el film de Bryan Singer, la única intención (pues estamos ante una película de eso más que de resultados) loable del guión a cargo de Oriol Paulo radica en esa esforzada aunque no del todo conseguida exposición sórdida que bebe claramente del giallo policial y que ya vimos de forma muy palpable en «Los ojos de Julia«, su opera prima como director.037896_jpg-c_300_300_x-f_jpg-q_x-xxyxx

Tampoco ayuda la faceta actoral para que «Secuestro» llegue a ser un film convincente, una Blanca Portillo que no atina ni define con solvencia su papel protagonista, de hecho estamos ante un casting de actores solventes pero completamente desaprovechados, Antonio Dechent, Vicente Romero, Macarena Gómez o José Coronado se ven imposibilitados a la hora de hacer creíbles sus personajes, algo que deriva al film a la hora de catalogarlo hacia un tono algo peyorativo que la emparente por momentos a la TV movie patria. Pocos puntos a destacar en un film de las características de «Secuestro«, hay una funcionalidad en la música compuesta por Marc Vaíllo así como un acertado trabajo en lo referente a sus localizaciones, poca cosa la verdad para una película que pone de manifiesto una vez más que no basta con aplicar con esmero una formula o un patrón provisto en principio de un buen criterio profesional si este no llega a estar acompañado de un acierto en lo concerniente a su labor artística.

Valoración 0/5:1’5

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«Shelley» review

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“Shelley” nos cuenta como Louise y Kasper son una pareja danesa que viven en una casa de campo en medio del bosque, lejos de la vida moderna, la tecnología e incluso la electricidad. El mayor sueño de Louise es ser madre, pero ella no tiene la capacidad de tener hijos. En su desesperación, finalmente decide hacer un pacto con su sirvienta Elena, que acepta llevar al hijo de Louise como madre de alquiler a cambio de una gran suma de dinero. Pero la vida que crece en su interior toma forma demasiado rápido y de una manera extraña, a partir de ese momento la paranoia y el horror rondarán el inminente nacimiento.

«Shelley«, producción danesa y opera prima Ali Abbasi es una nueva muestra del variado y muy sugerente muestrario del actual fantástico autoral proveniente de Europa, un film que se sitúa en las antípodas de lo que mucha gente pueda llegar a entender que representa el género de terror en la actualidad, es por eso que convendría (no tendría que ser así ni mucho menos) avisar al espectador despistado que no estamos ni de lejos ante una simple variante del «Rosemary’s Baby» de Roman Polanski, ni siquiera ante una película de terror al uso con embarazo-parto maléfico como principal premisa argumental («Baby Blood» de Alain Robak, «Grace» de Paul Solet o la más famosa en dicha temática «It’s Alive» de Larry Cohen por poner solo algunos ejemplos que me viene a la cabeza a bote pronto), «Shelley» opta por una senda totalmente diferente, una vía rica en matices, y lejos de cualquier tipo de convencionalismos genéricos, una naturaleza arquetípica la nos muestra Ali Abbasi en su primer trabajo tras las cámaras que llegan a situar al film como una de las sorpresas más agradables del presente año.

201609634_1Las principales virtudes que encontramos en «Shelley» podemos encontrarlas en dos apartados que aunque muy diferenciados entre sí en lo que es su percepción final se complementan casi a la perfección, por un lado asistimos al laborioso y notable trabajo técnico por parte de Ali Abbasi, haciendo especial hincapié en una dirección artística que prioriza una enrarecida atmósfera por encima de cualquier otro aspecto en el film, pues estamos ante una película que perturba e insinúa más que asusta en el sentido más chabacano de la palabra, teniendo la virtud añadida de sustentarse sobre un guion o una premisa principal muy poco sutil en su enunciado, en este aspecto es digno de alabar la notable utilización de espacios como ente opresor de sus protagonistas (esplendidas tanto Ellen Dorrit Petersen que ya habíamos visto en la excelente «Blind» como Cosmina Stratan), su gélida fotografía y la utilización del sonido, o la falta de él, son solo algunos de los acertados mimbres que se utilizan para incomodar al espectador dejando lo supuestamente explícito en la vertiente onírica del film, apartado este quizás utilizado de manera algo repetitiva, y por otro lado tenemos esa dualidad genérica de contornos conscientemente ambiguos que se nos plantea muy hábilmente durante la película, ¿hay realmente un elemento de índole fantástica en la historia o todo es fruto de la imaginación de algunos de los protagonistas?, en este aspecto es digno de albar la dirección que toma el film, pues aunque se sustenta sobre unas normas genéricas bastantes reconocibles la capacidad que hace gala Ali Abbasi a la hora de reinventar la historia de manera constante es del todo admirable.

El resolutivo plano final a modo de perverso cuento de horror que vemos en «Shelley» sirve como un inmejorable y aterrador broche de oro final al film, lejos de un posible mensaje críptico lo que nos cuenta Ali Abbasi es la doble vertiente perversa de la historia, de forma muy llana, por una parte la fantástica que ya habíamos podido intuir-sospechado en prácticamente todo el metraje del film, y por otro lado y no menos terrorífica la meramente humana, más retorcida si cabe y que se nos muestra de forma concluyente en esa última escena (aquí y salvando las lógicas distancias habidas y por haber toma como modelo referencial en su concepto esa obra maestra de Jack Clayton que es «The Innocents«). «Shelley» al igual que esa maravilla que pudimos ver el pasado año como es el «Demon» del malogrado Marcin Wrona pertenece por derecho propio a ese tipo de cine fantástico autoral proveniente de Europa, rico en múltiples y ambivalentes matices, tanto a un nivel metafórico como conceptual, en definitiva toda una sorpresa que nos remite a seguir con sumo interés la futura carrera como director de Ali Abbasi.

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Valoración 0/5:4

 

«Já, Olga Hepnarová» review

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“Já, Olga Hepnarová” es la historia Olga, una joven lesbiana algo solitaria y desesperada por liberarse de una familia carente de sentimientos y atada a las convenciones sociales. Aunque ella haya tenido algún amante femenino ocasional no consigue formar un vínculo emocional con ninguna de ellas, en lugar de eso choca una y otra vez con un comportamiento incapaz de conectar con otras personas, esta película nos cuenta la historia de la corta vida de una joven mujer extremadamente solitaria que se convirtió en una asesina en serie cuando el 10 de julio de 1973 –el día en el que acaba de cumplir 22 años – conduce un camión alquilado contra un grupo de personas, matando a ocho de ellas. En una carta reconociendo su delito ella escribe que buscó vengarse de un mundo en la que ella se sintió odiada. A pesar de los claras indicios de que tenía serios trastornos mentales fue ejecutada, convirtiéndose en la última mujer ajusticiada públicamente en Checoslovaquia.

La ópera prima del dúo formado por Petr Kazda y Tomas Weinreb nos sumerge en la crónica de una tragedia personal que desemboca a raíz de una acción fatal en general, a través de un acto premeditado y sin ningún tipo de arrepentimiento por parte de la protagonista, un drama existencial inspirado en un hecho real acontecido en los setenta. A través de varias etapas de su propia existencia nos adentramos en la personalidad de Olga Hepnarová, personaje que se acabaría convirtiendo en la última mujer ajusticiada públicamente en Checoslovaquia, el film de Kazda y Weinreb más que en el proceso judicial y su posterior resolución (expuesto en la película solo en sus últimos quince minutos) indaga en la personalidad de la protagonista en un tono claramente introspectivo, lejos que cualquier tipo de juicio sobre los hechos acontecidos se nos narra el devenir de una existencia tortuosa y las consecuencias que acontecen a posteriori a raíz de un comportamiento autodestructivo narrados en un estricto orden cronológico y  a través de un tratamiento completamente neutro, dejando al espectador su tesis moral sobre el asunto en cuestión, el llegar a preguntarnos qué parte de responsabilidad recae en la sociedad o si todo es causa del precario estado mental que padece Hepnarová.

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Posiblemente a día de hoy la exposición que nos es expuesta en «Já, Olga Hepnarová» se presenta con una mayor importancia como un incisivo debate en sí mismo, el aumento de la radicalización de jóvenes a diferentes niveles en casi todo el mundo obliga a una reflexión bien profunda. En la cinta asistimos en un principio a un retrato adolescente digamos no convencional para la época en que acontecen los hechos y sobre todo dentro del enclave de una sociedad pasiva y poca dispuesta a derribar muros conceptuales como en que le toca vivir a nuestra protagonista, un despertar sexual que deriva de inmediato en complejidades psicológicas de difícil solución, más que una orientación sexual incómoda para la época empezamos a vislumbrar que los problemas vienen de más atrás, desde la raíz del núcleo familiar (sutil y bien comedida la forma en que se nos alerta y se nos intuye de los posibles abusos que sufre el personaje principal por parte del abuelo), ese vínculo familiar que viene a representar a la perfección la metáfora de un país que no respeta o entiende a los diferentes, por no hablar del tratamiento a patologías psiquiátricas complejas (perfectamente reflejadas en las continuas e infructuosas visitas médicas a la que se ve sometida la protagonista).

«Já, Olga Hepnarová» posiblemente adolezca de una falta de solidez narrativa bastante presente en algunos tramos de la película especialmente visible en una cierta reiteración de su discurso en la parte final del film, aun así estamos ante una muy válida propuesta a medio camino entre el supuesto film denuncia de época y el relato individual de tono existencialista, contando con el añadido de una acertada interpretación por parte de la actriz polaca Michalina Olszańska así como una notable escenografía visualizada en una extraordinaria fotografía a cargo de Adam Sikoras en donde se nos muestra un acorde cuadro atmosférico como fiel reflejo de una sociedad tan enferma como inoperante antes las tesituras morales y psicológicas que le son planteadas.

Valoración 0/5.3

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«Berberian Sound Studio» review

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En la década de los setenta, el Berberian Sound Studio fue el estudio de postproducción de sonido más barato y sórdido de toda Italia, por el que solamente las películas más perturbadoras han procesado y editado sus mezclas de sonido en este lugar. Gilderoy, un tímido ingeniero de sonido residente en el Reino Unido, viaja a Italia para encargarse de mezclar el último giallo de Santini, el gran maestro del género; Gilderooy pronto se verá atrapado en un mundo prohibido poblado por actores maniáticos donde los caprichos artísticos y la burocracia más absurda marcan el día a día.

Pocos directores con tan solo tres films en su haber han llegado a transmitir una visión tan personal y contundente en lo referente a su valor autoral como el británico Peter Strickland, entre su muy válida opera prima «Katali Varga» y su última y excelente «The Duke of Burgundy» nos encontramos con «Berberian Sound Studio«, film de contornos enigmáticos en donde a través de una orquestada y apabullante sonorización fílmica se nos muestra un complejo tratado de la arquitectura del horror a un nivel puramente imaginario en la evolución de un personaje de connotaciones bastantes complejas ya de por sí, una historia que transita mediante una obsesión que nace a través de una colisión mental, a medio camino entre la reverencia al giallo y un universo, sobre todo en su parte final, que nos remite en su tonalidad al David Lynch más oscuro «Berberian Sound Studio» supone una de las grandes joyas más semiocultas que nos ha dado el cine europeo en estos últimos años.

berberian_sound_studio_3Cuando hablamos de reverenciar al giallo nos encontramos que Peter Strickland a diferencia de Hélène Cattet y Bruno Forzani (con sus también muy interesantes y fundamentales «Amer» y «L’étrange couleur des larmes de ton corps«) nos da un enfoque mucho más intelectualizado, mas propio sí que quiere utilizar dicho termino y que la sitúa un paso por adelante en lo concerniente a repetir una estética en concreto o homenajear conceptos puramente genéricos. En «Berberian Sound Studio» vemos como un ingeniero de sonido inglés, un hombre tímido de contornos dóciles y de pocas palabras (un magistral Toby Jones cuya interpretación resulta muestra clave a la hora de transmitir esa fragilidad mental) se traslada a Italia para mezclar el sonido de una violenta película de terror titulada “Il vortice equestre”, conforme va trabajando en un film cuyas imágenes nunca llegamos a ver, solo lo imaginamos en nuestra mente pero que nos va siendo narrado a través de un lenguaje puramente metacinematográfico somos testigos de la colisión de dos mundos completamente opuestos, dos imaginarios antagónicos no solo a un nivel geográfico sino claramente mental, nuestro protagonista a partir de ese momento emprende un viaje hacia los rincones más inhóspitos de la mente humana, un viaje en el que se enfatiza principalmente en lo que es su propio trayecto y no la finalidad en el derrumbe psicológico a que se ve abocado nuestro protagonista, de echo su narración no deja de ser una mera excusa, de la misma manera el film también logra funcionar como un acertado tratado acerca de la influencia y su poder hipnótico o (más bien sonoro en el caso que nos ocupa) del cine como ente desestabilizador sobre los que forman parte de su propia creación como ya nos contó hace años Iván Zulueta en la gran «Arrebato«, el tramo final de «Berberian Sound Studio» llega a romper todos los esquemas y convencionalismos que hasta ese momento podíamos llegar a intuir levemente, deslizándose por unos terrenos oníricos y surrealistas, situándose lejos de un mensaje de calado críptico y claramente deudora de una abstracción formal que bebe de fuentes más arriba comentada.

Peter Strickland demuestra ser un autor singular y único, un ingeniero al servicio de la imagen y el sonido cuyas principales referencias podemos encontrar en el cine de los sesenta y setenta, poseedor de un imaginario rico en todo tipo de matices (la utilización que hace de la elipsis en el film o a cómo llega a usar el encuadre y el color para mostrarnos el estado de ánimo de los diferente personajes que vemos es solo uno de los muchos ejemplos que podemos encontrarnos en la película). «Berberian Sound Studio» termina convirtiéndose en una de la más ambigua y sugerentes aportaciones a la metaficción que el cine ha dado en los últimos años, su poder de fascinación a través de la experiencia sensorial que nos es ofrecida la convierten en una pieza única y sitúa de paso a Peter Strickland como una de las voces más interesante y a tener más en cuenta en el actual panorama cinematográfico.

Valoración 0/5:4’5

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Infierno Azul (The Shallows) review

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Nancy (Blake Lively) es una joven que trata de superar la pérdida de su madre. Un día, haciendo surf en una playa solitaria se queda atrapada en un islote a sólo cien metros de la costa. El problema consiste en que un enorme tiburón blanco se interpone entre ella y la otra orilla.

Hay ciertos conceptos genéricos, muy especialmente aquellos que orbitan dentro del fantástico, que de alguna manera son una apuesta segura de cara la taquilla si se saben utilizar cada cierto tiempo con inteligencia, no hace falta reinventar el denominado  high concept en sí mismo, ni ser un desecho de originalidad al presentar la propuesta, basta solo saber ubicarlo con cierta destreza comercial en el momento adecuado, «The Shallows» del director catalán afincado en Estados Unidos Jaume Collet-Serra es un perfecto ejemplo de ello, es por eso que la mayor cualidad del film radica en la inteligencia-oportunismo de su producción más allá de otras cualidades llamémosle de tono más autoral, un film plagado de estereotipos pero carente (afortunadamente) de cualquier tipo de pretensiones fílmicas.

Llamar a un producto de las características de «The Shallows» como un admirable y ejemplar ejercicio de tensión fílmica es a mi modo de ver una afirmación demasiado arriesgada, más que nada porque hay mimbres dentro de la propuesta que fallan sobremanera, el principal seria el pobre guion a cargo de Anthony Jaswinsky, aparte de su total falta de originalidad (algo que ya suponemos desde un principio) hay conceptos dentro del libreto que chirrían de manera muy notoria, muy especialmente cuando intenta levemente apartarse de la reformulación minimalista del cine de escualos asesinos, el concepto de la superación personal a través de la odisea que vive la protagonista que deriva en implicaciones personales y cómo afrontar el futuro con decisión, muy visibles especialmente en su epilogo final, esa exploración supuestamente psicológica es endeble, poco creíble y sobre todo arrítmica, es aquí cuando son más notorias las limitaciones del producto.infierno-azul-tar3343-b Si ponemos como ejemplo otra película de tensión de un tono minimalista parecido que si triunfa en dicho concepto las diferencias pueden llegar a ser sangrantes, en el «Duel» de Steven Spielberg este se apoyaba en un relato corto de Richard Matheson para explicarnos el terrible acoso que sufre un hombre corriente por parte de un camionero en mitad del desierto, el personaje interpretado magistralmente por Dennis Weaver venía a representar el urbanita gris ninguneado por su mujer  y sus compañeros de trabajo, el terrible enfrentamiento del que es participe sirve como perfecta metáfora y componente psicológico dentro de un relato de tensión (este sí que admirable en todos sus conceptos) de la rebelión del débil contra un oponente en teoría más poderoso, ya sea el camionero o la alegoría del circulo intimo que lo humilla de forma constante.

Jaume Collet-Serra es de esos directores que sin llegar a tener ninguna película magistral en su haber puede presumir de no tener tampoco una mala película dentro de su filmografía, a medio camino entre el cine de terror y el de acción con Liam Neeson como abanderado ha logrado labrarse una carrera en Hollywood hasta cierto punto meritoria, el calificativo que le vendría más ajustado no sería el de artesano como mucha gente se aventura a denominarlo de forma apresurada sino el de un director competente a la hora de filmar, ideal para un producto de las características de «The Shallows«, que no es otra cosa que la de construir a partir de un relato sintético una serie B un terror marino de tono entretenido,  no se trata de ir con el piloto automático sino la de hacer una labor de puro y llano oficio.

Si hay algo que podríamos destacar en la entretenida pero inocua «The Shallows» junto a la laboriosa fotografía a cargo de Flavio Labiano es el provecho que le saca Jaume Collet-Serra a tan pocos mimbres validos puestos a su disposición, un aprovechamiento sobre todo del espectacular físico de Blake Lively como activo importante en la ecuación, el correcto pero algo limitado utilización de los resortes de suspense  y muy especialmente el provecho que saca a elementos basados en las nuevas tecnologías para romper de alguna manera con una narrativa algo tradicional, lástima que su guion decide pasarse por todo lo alto las convenciones del sentido común en este tipo de historias para convertirse en algo más cercano al llano producto de serie B que en el supuesto blockbuster de economía mediana que aparenta ser.

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Valoración 0/5’2

«Demolition» review

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Davis Mitchell (Jake Gyllenhaal) es un exitoso ejecutivo que sufre una grave desconexión emocional tras la repentina y trágica muerte de su mujer (Heather Lind) en un accidente de coche. Aunque su suegro (Chris Cooper) intenta por todos los medios que se recupere, continúa bloqueado y se dedica a desmontar compulsivamente toda clase de objetos. Gracias a la ayuda de Karen (Naomi Watts) y de su hijo, a los que acaba de conocer, Davis empieza a reconstruir su vida.

El director quebequés Jean-Marc Vallée había abordado en sus dos últimos trabajos «Dallas Buyers Club» y «Wild» un esforzado digamos alejamiento autoimpuesto con respecto a un academismo bastante tradicional dentro del actual cine norteamericano, aun así la condición de ambos trabajos en modo biopic en cierta manera al uso le derivaban por momentos en un encorsetamiento que incidía de manera clara en las propuestas, un evidente conflicto de intereses entre una autoría inherente del creador y la naturaleza del producto en cuestión. En parte con «Demolition» Jean-Marc Vallée consigue retomar un discurso ya expuesto por su parte con anterioridad, de echo su cine siempre ha estado plagado de personajes que intentan luchar contra su entorno de una manera u otra, aquí se elabora un alegato metafórico acerca del devenir del ser humano en un mundo que ya no le pertenece, y como este intenta reamoldase a partir de un nuevo punto de partida.

feautred_sxsw_demolition«Demolition» es de aquellas películas de mensaje y narrativa ambivalente en función de lo que esté dispuesto el espectador a aceptar, puede parecer en un principio que su discurso llegue a ser obvio, e incluso demasiado esquemático por momentos en lo referente a sus postulados si se prefiere, una obviedad a la hora de transmitir dicho mensaje que sin embargo no llega a ser óbice en ningún momento a la hora de elaborar una serie de  percepciones por parte de un autor como Jean-Marc Vallée que tiene como principal aval creativo una composición de continuos giros de perspectiva bastante presente dentro de su filmografía. En «Demolition» asistimos a un mecanismo de curación que funciona y discurre mediante una labor de reparación emocional que parte desde cero, a medio camino entre el drama y la comedia sutil Jean-Marc Vallée aborda esa obsesión del protagonista por reconstruir o derribar un entorno del que sabe que ya no pertenece, ya sea a un nivel puramente material, o simplemente en función de una serie de cosas que no encuentra su razón de ser y que siguen subsistiendo a su alrededor, una serie de situaciones estas que derivan principalmente del hecho de su incapacidad de poder sentir tristeza por la pérdida de su esposa, de esta manera podemos ver cómo a través de los pequeños detalles que nos va sugiriendo Jean-Marc Vallée este consigue llevarnos por ciertos territorios de la mente y del comportamiento humano a modo de flashbacks como solución a la hora de reinventarse como persona y superar su situación a través y bajo el apoyo de una colindante sub-historia de amor que se aleja de convencionalismos ya vistos con anterioridad en productos de en teoría semejante naturaleza.

«Demolition» es una película que aborda el duelo emocional desde una perspectiva claramente alegórica, esa búsqueda del comprender qué te tiene que hacer realmente feliz ya ha sido llevada al cine en innumerable ocasiones, pero viendo el film de Jean-Marc Vallée a un servidor le vino a la cabeza de forma bastante continuada la extraordinaria «Fearless» de Peter Weir, allí la trascendencia vital que experimentaba su protagonista aunque desde diferentes puntos de partida logran confluir en lo que a su ideario principal se refiere, amén de compartir un notable actor como principal protagonista, tanto Jeff Bridges en aquella como Jake Gyllenhaal en el film que nos ocupa transmiten de forma acertada esa primaria sensación de búsqueda emocional, sin este activo difícilmente una película de las características de «Demolition» llegaría a un buen puerto si nos atenemos estrictamente a lo que son sus postulados.

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Valoración 0/5:3

 

«Before I Wake» review

Kate Bosworth and Thomas Jane star in Relativity Media's "Before I Wake". Photo: Courtesy of Relativity Media Copyright: © 2014 QNO, LLC

 

“Before I Wake” se centra en una pareja (Kate Bosworth y Thomas Jane) que sufre una crisis tras la pérdida de su hijo pequeño. Cody, un huérfano que vive en una casa de acogida es adoptado por el matrimonio con la esperanza de ayudar a restablecer la estabilidad familiar. Pero enseguida surge un problema, Cody tiene la extraña habilidad de que sus sueños se hacen realidad… algo que resultara ser todo un peligro cuando comienza a tener pesadillas y terrores nocturnos.

Si hace bien poco hablábamos de Hush la última película del realizador norteamericano Mike Flanagan ahora nos detendremos en su anterior trabajo titulado «Before I Wake«, película que por problemas de producción y distribución ha sido el último en poder ver la luz. Si en «Hush» ha habido una práctica unanimidad a la hora de conceptuar dicho trabajo como un acertado y aplicado por momentos ejercicio de estilo (muy loable dado sus autoimpuestos recursos limitados) en  «Before I Wake» asistimos a una formula algo parecida en forma aunque muy diferente en contenido y sobre todo en lo referente a su concepción e identidad propiamente genérica.

En primer lugar «Before I Wake» se aparta de forma algo expeditiva del género de terror al uso que como tal anteriormente había tratado Mike Flanagan (en «Oculus» a través de lo estrictamente sobrenatural y en «Hush» como un slasher enclavado dentro del subgénero del denominado home invasión) para ofrecernos un thriller dramático- fantástico con un ligero tono de cuento de hadas en donde el papel del desarraigo afectivo-familiar cubre una importante cuota dentro del postulado que nos ofrece Flanagan. Lo cierto es que aunque correcta en su forma este drama familiar de contornos sobrenaturales supone un paso atrás en la carrera de un director que había dado sobradas muestras hasta ahora de un elevado potencial a la hora de saber manejar con cierta solvencia los consabidos  resortes genéricos en sus películas.

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El mayor problema de «Before I Wake» radica en que transita entre lo obvio y en ocasiones lo tedioso con un devenir narrativo con muchas dificultades a la hora de llegar a ser fluido, más bien todo lo contrario, se detecta una digamos arritmia bastante notoria amen de un final en exceso explicativo algo que anula por completo un efecto sugerido que no le hubiera venido del todo mal al film. La originalidad argumental, ese elemento fantástico expuesta por  Mike Flanagan junto a Jeff Howard tampoco es que digamos sea su punto más fuerte, la fantasiosa imaginación de un menor que cobra vida propia ya ha sido llevada al cine con resultados mucho más fructíferos, entre otro podemos recordar «Paperhouse» , Bernard Rose (1988) opera prima y a la postre mejor película de su director para el que suscribe esto, «Intruders«, Juan Carlos Fresnadillo (2011) o la reciente «Babadook» de Jennifer Kent (2014), e incluso si retrocedemos en el tiempo podemos encontrar un reverso muy mal intencionado de la temática en la fundamental Twilight Zone y su extraordinario episodio «It’s a Good Life» dirigido por James Sheldon en 1961 y que años más tarde versionaría Joe Dante en la desdichada «En Los Límites de la Realidad«. «Before I Wake» pese a una evidente corrección formal en el producto a la hora de no llegar a recurrir en esos recursos fáciles y clichés tan habituales dentro del género se detecta una falta de soltura en lo concerniente a utilizar convenientemente los resortes meramente dramáticos, un postulado bastante presente dentro de la historia, los conceptos de tristeza afectiva y culpabilidad parental son expuestos aquí bajo una ligera inconexión estructural, no hay una afinidad entre personajes y situación dando la impresión de que a Mike Flanagan le cuesta algo orquestar de manera conceptuada un escenario puramente dramático despojado del imaginario fantástico.

Por ultimo destacar la labor interpretativa del joven Jacob Tremblay (Room 2015) muy por encima tanto de Kate Bosworth (una de las actrices más inexpresivas que ha dado el cine en los últimos años) como de un Thomas Jane que parece no haber tenido el tiempo suficiente de pasarse por la peluquería después de ese esperpento titulado «The Veil«. «Before I Wake» termina siendo un perfecto ejemplo de un producto ligeramente correcto en alguna que otra faceta pero que no llega a trascender en lo más mínimo, habrá que esperar a ver los resultados de la próxima «Ouija: Origin of Evil«, en donde esperemos que Mike Flanagan ya de vuelta al género de terror propiamente dicho se muestre algo más atinado.

Valoración 0/5:2

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«The Childhood of a Leader» review

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“The Childhood of a Leader” nos narra la historia de una familia norteamericana que vive en Francia durante el periodo de posguerra de la Primera Guerra Mundial. La situación del país será el germen del fascismo que surgirá en varios países, y el más joven de la familia será uno de sus futuros líderes.

Con tan solo 27 años el debut en la dirección del actor norteamericano afincado en Europa Brady Corbet con «The Childhood of a Leader» (Premio a la Mejor Ópera Prima y Mejor Director de la Sección Orizzonti en la pasada edición del festival de Venecia) ha supuesto una de las óperas primas más estimulantes que pudimos presenciar la pasada temporada, un film de un ímpetu visual avasallador cuyos mimbres formales utilizados por parte del director hacen que asistamos a una muy atípica primera película, da la sensación que el joven Corbet se haya saltado varios escalones del consabido aprendizaje directoral, un por momentos apabullante dispositivo formal encabezado en un primer lugar por un rodaje en unos esplendorosos 35 mm, una brillante planificación de su puesta en escena  o una utilización de su banda sonora a cargo del genial Scott Walker a medio camino entre lo atronador, estridente y lo psicopático en lo concerniente y como un elemento más de un estado mental colectivo determinado y lo operístico y sublime como fiel retrato de una época muy determinada (principios del siglo XX, finalizada la I Guerra Mundial y en plena elaboración del Tratado de Versalles en Paris, una época que da lugar a un patriotismo y una religiosidad muy exacerbadas), hacen una ópera prima que destila a partes iguales descaro, seguridad y una quizás elevada dosis de cálculo a la hora de presentar una estructura supuestamente autoral, algo que esto último juega en ocasiones en contra de la película.

16-CTEK-1118_cfest_childhoodofaleader_613x463Dividida en tres actos (encabezadas estos por sendas rabietas del niño protagonista, un ceñido y prometedor Tom Sweet que pasa a formar parte por méritos propios en la catalogación de niños entendiblemente  hostiables de la historia del cine) acompañados de un prólogo y epílogo «The Childhood of a Leader» nos muestra la formación, evolución y supuesto germen de un futuro dictador a través de una estricta disfuncionalidad de un entorno familiar incapaz de detener esa especie de embrión del mal, basada en un relato corto de Sartre y levemente inspirada en la infancia de Benito Mussolini el film se mueve dentro de conceptos casi freudianos, un estudio de ese caldo de cultivo del totalitarismo que parece moverse más en intentar narrar un devenir en concreto que en profundizar en las consecuencias del mismo, en este aspecto sale de forma visible a flote uno de los lastres del film, una cierta inclinación involuntaria hacia lo supuestamente obvio del mensaje o una cierta incapacidad por parte de Brady Corbet de intentar ahondar en esa supuesta génesis o semilla del mal en clara contraposición con una habilidad muy a tener en cuenta por parte del director a la hora de manejas conceptos genéricos de forma notable, la puesta en escena de la decrépita mansión donde transcurre la mayor parte de la acción nos deriva de forma clara a una atmósfera tenebrista que remite tanto al thriller psicológico como al gótico italiano de terror de los años 60-70, más que mostrarnos una hechos físicos determinados el mérito consiste en sugerir una contante contención de la violencia global dentro de un ambiente de clara raíz malsana.

Hoy más que nunca y dado el muy preocupante actual devenir político del viejo continente, «The Childhood of a Leader» cobra dimensiones casi de obra premonitoria, curiosamente hablándonos y desviando la mirada hacia el pasado, aunque es bastante evidente que no es la intención por parte de Brady Corbet el de ofrecernos una consensuada disección política- social de la historia, lo suyo básicamente es puro virtuosismo técnico a través de una supuesta transgresión partiendo de lo más puramente académico, no es casualidad que como actor Brady Corbet haya trabajado con directores de la concepción autoral de Olivier Assayas, Lars von Trier, Bertrand Bonello, Mia Hansen-Løve o Michael Haneke cuya «La cinta blanca» podríamos catalogar como hermana de sangre de este preciosista y ampuloso retrato de la premonición de lo incomodo que por momentos llega a ser «The Childhood of a Leader»

Valoración 0/5:4

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https://youtu.be/A6D0U7LtGbo

«Expediente Warren: El caso de Enfield» review

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Enfield, Inglaterra, años 70. En una casa de esta pequeña localidad inglesa, donde viven una madre soltera y sus cuatro hijos, tienen lugar unos extraños sucesos. De nuevo, y para ayudar a esta familia que experimenta fenómenos sobrenaturales protagonizados por espíritus malignos, nos reencontraremos con el matrimonio de renombrados demonólogos formado por Lorraine y Ed Warren, que investigarán estos aterradores fenómenos paranormales.

Con «Expediente Warren: El caso de Enfield» el director James Wan se póstula de una forma clara como el actual digamos rey del que podríamos denominar un tipo de terror mainstream, una parcela genérica  bastante denostada a día de hoy por razones algo obvias y que más abajo intento explicar, el realizador de origen Malayo muy hábil a la hora de saber cómo construir atmósfera y tensión consigue a través de una narrativa que la direcciona a ese set-pieces de terror tan habitual en su cine un producto entretenido que funciona a través del susto inmediato y porque no decirlo algo prefabricado, lejos de la sutileza pero sin caer en ningún momento en lo gratuito (utilizando básicamente recursos técnicos de manera admirable, una visualización del formato panorámico y una profundidad de campo digna de elogio, y sobre todo el consabido e indispensable recurso sonoro a modo y semejanza casi como si tratase de un personaje más de la función) consiguiendo un producto de lo más solvente, sin embargo por encimas de sus evidentes virtudes y algún que otro defecto bastante perceptible no estaría de más detenerse un poco en el papel y el posicionamiento del film dentro del actual panorama de género, algo que se me antoja importante.

Expediente-Warren-caso-Enfield-1-e1466152315713A día de hoy viven y coexisten dos curiosas corrientes o tendencias muy visibles y bastantes  diferenciadas entre sí dentro del actual panorama de cine de terror, por un lado tenemos una muy válida corriente de productos en su gran mayoría de raíz independiente en donde prácticamente cada año suelen sobresalir un par de productos a modo de revitalizar y oxigenar el género con propuestas que parten de una inconfundible base autoral, títulos como «It Follows» de David Robert Mitchell, «Babadook» de Jennifer Kent, «The Invitation» de Karyn Kusama, «The Witch» de D. Robert Eggers o «Under the shadow» de Babak Anvari son propuestas que buscan una vía alternativa a la hora de darse a conocer aprovechando especialmente el hype festivalero para hacer valer sus indudables atributos, evidentemente todo el campo no es orégano y se suelen colar un ingente número de films que no pasan un corte mínimo de calidad, un mal menor hasta cierto punto lógico dentro de una tendencia que a mi modo de ver es una alternativa interesante y con mucho recorrido en un futuro, por otra parte tenemos el denominado terror mainstream, el auspiciado por el gran estudio que parece haber abandonado de manera momentánea el recurso del remake y la secuela para curiosamente apoyarse en un tipo de cine independiente pero de manera muy engañosa, el apropiarse de producto de ínfima estructura presupuestaria (y en su gran mayoría también de calidad) y presentarlo bajo ostentosas campañas de publicidad que suelen doblar o triplicar sus presupuestos iniciales, «As Above, So Below» de John Erick Dowdle o «The Forest» de Jason Zada son solo dos ejemplos que me vienen a la cabeza a bote pronto, el problema viene en la medida de que la gente no suele ser tonta a la hora de aceptar esta digamos triquiñuela con una clara fecha de caducidad.

Es por eso de la importancia de un director como James Wan y una película como «Expediente Warren: El caso de Enfield» dentro del que podríamos denominar el actual y maltrecho cine de terror de índole comercial (para disecciones más profundas y complejas la notable serie dramática «The Enfield Hauntings 2015″ puede ofrece una visión alternativa para interesados sobre el tema), un film en definitiva que lejos de una supuesta originalidad en la propuesta o de un tono en ocasiones algo histriónico y redundante en su estructura sabe dignificar el género a través de la complicidad por parte del espectador de algo que se sabe que funciona a día de hoy, aunque posiblemente se agote en un futuro no muy lejano pues de siempre el género de terror  ha apoyado su éxito en el momentáneo factor sorpresa, pero que demuestra una labor a destacar por parte de James Wan, un director que sin ninguna obra digamos excelsa tiene la virtud de no tener una mala película en su haber (para cuando una justa reivindicación de «Dead Silence«, curiosamente su mejor film y el menos reconocido de su filmografía), un autor por otra parte que tiene el añadido de no caer en la desidia a la hora de tener que repetir formulismos, todo lo contrario, lo suyo consiste en mejorar dentro de lo posible y de sus evidentes limitaciones una estructura ya utilizada y sobre todo y lo más importante dada la naturaleza del producto, el conseguir llegar a ofrecer lo que se promete en un principio, todo un logro en sí mismo, una labor esta que anteriormente iba ligada a una palabra hoy en día casi en desuso, la del buen artesano de género.

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Valoración 0/5:3’5

«Night Fare» review

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Tras salir de fiesta por París, dos jóvenes regresan en taxi a su hotel. Bebidos, y pasando de todo, bajan del coche sin pagar, pero la jugarreta les saldrá cara: el taxista empezará a perseguirlos, haciendo de la noche una pesadilla.

«Night Fare» del francés Julien Seri (El retorno de los Yamakashi, Scorpion) nació casi sin quererlo la pasada temporada como una posible nueva esperanza por parte del fiel seguidor de género fantástico para revivir en parte la denominada y casi hoy extinta Nouvelle Horreur Vague (un día convendría detenerse a analizar con detenimiento la curiosa trayectoria de género en Francia en las últimas décadas, tan irregular en sus propuestas como contundente en lo referente a sus resultados), nada más lejos de la realidad, «Night Fare» se sitúa en las antípodas de las posibles semejanzas antes mencionadas en dicho esquema, seguramente sus intenciones tampoco iban dirigidas al intento de refundar tal categoría genérica, de hecho no me cabe la menor duda de que estamos ante una broma plasmada en celuloide, el problema viene dado en la medida en que uno tiene la sensación de que su director se lo toma demasiado en serio, una postura esta que llega a desarmar por completo cualquier intento posible de defender la película.

night-fare-1-e1444236412846«Night Fare» es uno de esos films en los que si uno tira de un mínimo de raciocinio coherente en lo referente a su argumento se desmonta muy fácilmente, sin entrar en demasiados spoilers la película parte de una premisa de tono minimalista bastante sugerente en un principio, sus directrices arquetípicas nos direcciona enseguida al «Duel» de Steven Spielberg o al «The Hitcher» de Robert Harmon por poner solo dos ejemplos, con el estimulante añadido a priori de ubicar la acción en  la noche parisina de extrarradio y periferia, esa otra cara de una gran urbe en la que se podrían encontrar y salvando las distancias incluso perfectamente alguna que otra referencia al «Taxi Driver» Martin Scorsese, sin embargo enseguida nos damos cuenta que la cosa no ira por esa senda, ni en intenciones y mucho menos en resultados, ni siquiera logra funcionar como un mero producto de serie B que aúna los conceptos del survival y el del justiciero nocturno, básicamente porque ni personajes (incapaces de tener un mínimo de interés en lo referente a su construcción, ni los principales ni mucho menos unos secundarios excesivamente caricaturizados como por ejemplo los policías corruptos) ni historia, con momentos  no ya inverosímiles en sí mismos y en lo concerniente a su credibilidad sino rozando por momentos el ridículo, especialmente porque Julien Seri se empeña en querer otorgarle al film una supuesta y muy falsa trascendencia en vez de tirar hacia la serie B más desinhibida, en este aspecto resulta realmente irrisorio el cambio narrativo que vemos en el larguísimo epílogo de sus veinte últimos minutos, si hasta ese momento la trama ya era de por sí bastante descabellada y muy poco creíble a partir de ese momento se pasa a lo grotesco de manera directa.

«Night Fare» termina siendo un producto que pedía a gritos y de forma muy clara una falta de pretensiones y un tono más liviano en sus postulados de una manera casi obligatoria, en vez de eso Julien Seri nos obsequia con el ridículo más espantoso, muy poco de salvable encontramos en la película, hay buenos estímulos en la banda sonora a cargo de Carpenter Brut que hace que por momentos nos olvidemos de semejante despropósito y poco cosa más. En definitiva, un producto el que nos ocupa que solo es levemente disfrutable si pasas muy por encima de cualquier tipo de licencias, lástima que su director quiera tomarse  demasiado en serio (o al menos a mí me lo ha parecido) todo lo que nos llega a ofrecer en «Night Fare«, una autentica pena.

Valoración 0/5:1

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«Desde allá» review

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Armando, de 50 años, busca hombres jóvenes en las calles de Caracas y les paga para que lo acompañen a su casa. También espía regularmente a un hombre mayor con el cual parece estar atado por algún nexo del pasado. Un día conoce a Elder, de 17 años, líder de una pequeña banda de malandros. Su relación, violenta al principio, se transforma en algo hermoso… Hasta que ocurre lo inevitable.

«Desde allá«, la ópera prima a cargo del director venezolano Lorenzo Vigas  confirma una incuestionable pujanza autoral en lo referente al cine latinoamericano, una tendencia está especialmente visible dentro del círculo de festivales europeos, esta coproducción venezolana-mexicana que se pudo ver en la pasado edición del festival de San Sebastián dentro de la sección Horizontes Latinos venía precedida por el sorprendente León de Oro conseguido en el festival de Venecia del mismo año, premio este que sin embargo se me antoja algo excesivo pese a las indudables virtudes que posee el film dirigido por Lorenzo Vargas, más que nada por las erróneas expectativas que por parte de un cierto público pueden derivarse de un producto de estas características, un film de tono y naturaleza demasiada mimético y sin apenas diálogos, plagada de continuos silencios y abundante planos largos, pero que deviene en un film rico en matices que bascula en lo sutil o lo sugerido de sus personajes más que en lo explícito de sus actos.

ti-guardo-sara-il-titolo-italiano-di-desde-alla-in-uscita-il-21-gennaio-2016-246609-1280x720Desde allá” transita principalmente y de forma clara a través de la ambigüedad emocional y la austeridad explicativa en lo referente a su narrativa, hay un pasado que no se nos llega a contar pero se intuye levemente, al igual que ciertos actos del cual somos testigos y que tenemos que ir interpretando a medida que avanza la película, todo ello en una Caracas contemporánea desangelada y sórdida como escenario en donde se nos muestra  mundo sin cualquier atisbo de esperanza direccionada en la relación que se establece entre dos personajes muy duros y complejos (notables Alfredo Castro y Luis Silva) completamente antagónicos entre si y marcados por un destino a la deriva, tanto en lo emocional como en lo coyuntural, ambos, de diferente manera, incapaces de poder relacionarse con su propio entorno,  una compleja relación entre dos seres de un extracto social y cultural muy diferente, en donde la paternidad  y la homosexualidad termina convirtiéndose en una especie de condena moral y estigma social en lo referente a sus vidas. Lorenzo Vargas utiliza de un modo acertado el recurso de la filmación fuera de campo en prácticamente todo el metraje de la película a modo premonición fatalista, bajo una mirada tan gélida como completamente neutra el film transita tanto como un emotivo lienzo acerca de la carencia afectiva que sufren los dos personajes principales o como también una metáfora social de las diferencias de las clase existente en la Venezuela actual, un país que da la sensación que cada vez es más difícil el poder confrontar ideas y actitudes.

Desde allá” termina siendo un debut más que notable, una propuesta estimulante sobre todo en el recorrido que utiliza para dibujar un entorno determinado, especialmente el referido al contexto social en el cual se sitúan sus dos torturados personajes, pero que sin embargo se ve algo lastrado por momentos en lo previsible que puede llegar a resultar su propia narrativa al recurrir en exceso y como fórmula a esa dramaturgia de tono oscuro que suele ser demasiado habitual en un número elevado de películas actuales provenientes de Latinoamérica, aun así no convendría perder de vista en un futuro la carrera de Lorenzo Vigas, en “Desde allá” se atisban rasgos y conceptos de una inusitada fuerza a la hora de saber radiografiar con tino los conflictos vitales por el que suelen transitan sus personajes.

Valoración 0/5:3’5

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«Mountains May Depart» (Más allá de las montañas) review

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China, a finales del año 1999. Dos amigos desde la infancia, Zang y Liangzi, cortejan a Tao, una joven de Fenyang. Zang es dueño de una gasolinera y tiene un futuro prometedor. Liangzi trabaja en una mina de carbón. Tao tiene el corazón dividido entre ambos, pero deberá tomar una decisión que marcará su vida y la de Dollar, su futuro hijo. Desde una China en pleno cambio a una Australia como promesa de una vida mejor, la película sigue las esperanzas y amores de estos personajes.

Jia Zhang Ke nos propone en “Mountains May Depart“ un melodrama que bascula especialmente en torno a una amarga mirada direccionada hacia el pasado, presente y futuro de su país, ambientado en tres épocas distintas (1999, 2014 y 2025) construye tres historias en el tiempo en las que los personajes se van relacionando y desapareciendo al unísono, el film reúne conceptos plenamente reconocibles del que podríamos denominar ese universo inherente de Zhang-ke, cine rico en extraordinarias alegorías y reflexiones del vínculo familiar y territorial, una cinta que se abre y se cierra bajo el tono musical claramente irónico del Go West de los Pet Shop Boys, presentándonos a unos personajes ubicados alrededor de una realidad rota, mostrada en tres actos que logran estar parcialmente definidos aunque algo irregularmente expuestos (especialmente el ultimo) en lo referente a su tonalidad narrativa, pasado, presente y futuro con sus correspondientes elipsis, tres espacios escénicos que van desde la China de finales del siglo XX hasta la Australia del año 2025, diferenciados no solo en su tono sino también en lo referente a su formato cinematográfico (la primera parte rodada en 1:33, la segunda en 1:85 y la tercera en scope), todo ello  dentro de un escenario marcado por un progreso tecnológico y social bastante acelerado. Film de claro tono melodramático en el que la representación de los sueños de prosperidad de todo una generación se estampa de forma violenta frente a un modelo socioeconómico que no logra detenerse, una radiografía en donde diferentes paralelismos exponen los cambios en las formas de vivir que han tenido lugar en poco más de dos décadas en la China.

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Si hay algo que sobresalga en “Mountains May Depart“ es el tratamiento que otorga Jia Zhang Ke a las imágenes como perfecto reflejo del estado anímico de sus personajes y muy especialmente en lo concerniente a su capacidad de plasmar en ellas cómo algunos de esos sentimientos que van fluctuando y haciendo mella inexorablemente con el paso del tiempo, pues básicamente de lo que trata el film de Jia Zhang Ke es sobre la pérdida subyacente en el transcurrir del tiempo, una exposición acerca de esa pérdida de valores e identidad en la cultura china a favor de ese creciente capitalismo y globalización que termina equiparándose a la incapacidad de sus personajes de poder crear cualquier tipo de lazos afectivos más profundos, en la quimera de un sueño que nunca llego a aparecer (en este apartado la interpretación de la genial Tao Zhao vuelve a ser prodigiosa una vez mas) posiblemente Jia Zhang Ke vuelva a incidir sobre formularios ya expuestos en anteriores trabajos suyos, sin embargo aquí lo encontramos más conceptuado y direccionado hacia un apartado y un tono emocional e incluso melancólico en claro detrimento del mas puramente contemplativo (especialmente visible en sus primeras películas) o visceral como pudimos ver en su anterior y magnifica «A Touch of Sin«.

Ciertamente quizás sea la propuesta que incida más en lo melodramático en la carrera de Jia Zhang Ke, un cambio de registro que no es óbice para que este demuestre que no ha perdido para nada su habitual fuerza narrativa y estilo inconfundible, aun así posiblemente podríamos aseverar que «Mountains May Depart» quizás no sea la película más redonda de su autor, la falta de sutileza en lo referente a sus postulados es bastante palpable por momentos, no así en lo que respecta a su lucida mirada en lo concerniente a la pérdida progresiva de esa singularidad tanto territorial como emocional que vemos de forma palpable en el film y que nos es representada de forma  notoria y magistral, “Mountains May Depart” es un proyecto ambicioso en su estructura y no por eso menos incisivo en el brillante mensaje que siempre nos propone y que nos suele tener acostumbrado para bien un genio de la talla de Jia Zhang Ke.

Valoración 0/5: 4

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https://youtu.be/wLcrCujPPK8

«Hush» review

hush-behind-you«Hush» narra la historia de una joven escritora que se quedó sorda en su adolescencia y vive aislada en una casa en medio de la nada. Una noche comienza a ser acosada por un misterioso hombre enmascarado, sin la posibilidad de pedir ayuda, por lo que tendrá que ingeniárselas para salir airosa de su acosador.

Mike Flanagan con tan solo dos films hasta la fecha en su haber ha sabido labrarse un cierto interés por parte de ese sector irreductible aficionado al fantástico, tanto su opera prima «Absentia» como su más conocida» Oculus» se movían dentro de unas coordenadas genéricas en lo referente al terror bastantes reconocibles, a medio camino entre la imprevisibilidad de su propia narrativa y el consabido catálogo de golpes de efecto como herramienta técnica acompañante, una unión que lograba el presentar unos productos tan ligeramente previsibles en lo referente a sus postulados como de sobras correctos en lo meramente concerniente a su simple ejecución, el seguimiento fan al director al que me refería más arriba unido a su amplia difusión a la hora de ver la luz por parte de la plataforma Netflix han hecho que su cuarto film «Hush» (su tercer trabajo «Before I Wake» de momento sigue pospuesto en el limbo de la distribución) haya estado precedido de una ligera y por momentos inusitada expectación.

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Lo mejor de «Hush» podríamos aseverar que radica en su intención de ser o en su propia naturaleza más que en el resultado final que puede llegar a ofrecernos, bajo el amparo de la Blumhouse y con un presupuesto de lo más austero esta home invasión con visos de slasher que parte de la premisa del personaje con alguna forma de discapacidad ubicado y aislado dentro de un espacio cerrado a merced de una amenaza (concepto este que ha dado al subgénero un buen número de títulos, «Wait Until Dark» de Terence Young y «Blind Terror» de Richard Fleischer posiblemente sean los más conseguidos y notorios, si acortamos el espacio temporal podemos encontrar a la reivindicable «Jennifer 8» de Bruce Robinson o incluso ese giallo encubierto patrio que es «Los ojos de Julia» entre otras muchas) no deja de ser la quintaesencia de un aplicado ejercicio de estilo en donde destaca una buena utilización del manejo y la dosificación de la tensión por parte de Mike Flanagan, en las antípodas de querer innovar en algo dentro del subgénero (como otros compañeros suyos que lo han intentado con desigual fortuna) el director norteamericano se aparta ligeramente del mismo modo del trazo de anteriores trabajos, nos encontramos ante un producto muy lineal y hasta cierto punto básico en sus postulados, tanto en su narrativa como incluso en su puesta en escena, de contornos casi minimalistas que se traduce en un film tenso y angustioso, de inteligente y buena dosificación argumental, es tal la apuesta de Flanagan por este supuesto mimetismo que apenas llegamos a saber mucho de los dos personajes principales o de cuáles son sus motivaciones, solo asistimos a un comportamiento base, hasta cierto punto primario y exclusivamente en función de la acción que está aconteciendoen ese momento, en este aspecto cabe destacar la reformulación desde cero llevada a cabo por Mike Flanagan en lo que respecta a lo compacto que finalmente llega a resultar su propuesta y su propia logística cinematográfica.

Que  Mike Flanagan haya salido relativamente bien parado de una propuesta de las características de «Hush» no deja de ser algo muy meritorio, un indiscutible paso hacia adelante por parte de un director aun en ciernes con respecto a su propia autoría pero del que se le vislumbra un manejo de los conceptos genéricos más que aceptable así como una variopinta versatilidad a la hora de contextualizar diferentes propuestas muy a tener en cuenta, los resultados de sus futuras «Before I Wake» y «Ouija 2» seguramente dicten sentencia de lo que nos puede deparar en el futuro este prometedor realizador.

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Valoración 0/5: 3

«Sangue del mio sangue» review

sangue-del-mio-sangue-e-il-film-3Norte de Italia, siglo XVII. En un monasterio, una monja acusada de brujería seduce a un joven confesor quien se niega a ceder a la ardiente tentación. Una lucha de deseos, ilusiones y mentiras que se arrastrarán de forma inesperada hasta la actualidad…

El veterano director italiano Marco Bellocchio nos presenta en Sangue del mio sangue, su penúltimo trabajo (acaba de presentar en el reciente festival de Cannes su última película «Fai bei sogni«) un compendio bastante definido de lo que podríamos denominar un tipo de cine sustentado en forma y en base a vínculos tanto familiares como territoriales, un discurso autoral el de Bellocchio de lo más rico y coherente que ha dado el cine italiano en las ultimas décadas y a mi modo de ver no del todo reconocido a un nivel más amplio, puede que «Sangue del mio sangue» no llegue a ser su mejor film hasta la fecha, de echo hasta cierto punto podríamos considerar que su concepto metafórico final llegue a ser demasiado previsible en lo referente a su exposición, de lo que no cabe la menor duda es que estamos ante un film que aborda su tesis desde la valentía autoral y lo que es más importante desde un discurso de plena vigencia, un apasionante estudio de como la tradición o el puritanismo se convierte en un ente retrógrado del pasado y presente más decadente y pueril.

f1082d15177747827d1a5d1e382b1024fd7ec258No deja de ser curioso de que en «Sangue del mio sangue» asistamos a varis roturas de la ortodoxia cinematográfica más tradicional ya sean a un nivel meramente narrativo o conceptual, el film se compone argumentalmente de dos tiempos ubicados en un mismo espacio, un monasterio, un pasado ambientado en el S. XVII en donde somos testigos de la llegada de un joven y apuesto militar de familia acomodada a un convento en busca de respuestas, su hermano gemelo, cura del lugar se ha suicidado y no podrá ser enterrado en la tierra sagrada como es deseo de la familia, una muerte según cuentan por la influencia amorosa de una joven monja, una mujer a la que los párrocos del convento tratan de sonsacar una confesión a la fuerza de su supuesto pacto con el diablo y el presente en donde vemos como un viejo vampiro apodado el “Conde”  ve amenazada su plácida y arcaica existencia cuando un millonario ruso representado por un joven empresario italiano muestra interés por comprar su actual morada, el mismo convento en el que hace siglos fue encerrada la joven acusada de brujería, ambos pasajes temporales vertebrados con el Nothing Else Matters de Metallica, cantada a cappella y en clave misa como punto rupturista de ambas acciones en donde vemos primero  como el crimen de la religión y la falsa moral se acaban transformado en otro crimen, en esta ocasión tanto a un nivel capitalista como tiránico y conservador en su segunda historia, pecados que equivalen a la maldad y cierto decrepito que sacudía la sociedad italiana cuatro siglos atrás, y que sigue sacudiéndolo a día de hoy, dos mundo que en un principio deberían ser completamente antagónicos por el tiempo que los separa pero que terminan convergiendo  en la quintaesencia de un mal endémico de una región en concreto, de un país o de una sociedad en definitiva.

Un discurso del todo atemporal el de Marco Bellocchio en «Sangue del mio sangue» que sirve al mismo tiempo como vínculo inexorable a medio camino entre el presente y el pasado, todo ello barnizado con un sentido del humor cargado de simbolismos que puede llegar a despistar en algo al espectador poco atento, a medio camino entre la seriedad y lo parcialmente sutil de la primera parte (que la emparentan genéricamente casi a un film de terror) en contraposición con un tono más ameno, liviano y rico en su función metafórica en la segunda, en el fondo y pese a esa cierta irregularidad y salidas de tono adyacentes en el relato solo un realizador tan experimentado, valiente y de un discurso tan vigente como el de Marco Bellocchio podía llegar a construir una pieza de las características de «Sangue del mio sangue«, todo un canto a la libertad creativa de la que hace gala un autor de la vieja guardia ubicado en la actualidad.

Valoración 0/5:4332341

«Demon» review

DemonPython y Janet reciben como regalo de boda unas tierras en las que construir su hogar. Al preparar el suelo para la futura casa, el novio encuentra unos huesos humanos. Será el primero de una serie de hechos extraños que culminan con la irrupción de un turbulento espíritu en las nupcias.

“Demon” del malogrado Marcin Wrona es sin lugar a dudas una de las películas más singulares y originales especialmente dada  las múltiples vías de lecturas que nos llega a ofrecer de la pasada temporada, una original propuesta que convendría no pasar por alto dado su incuestionable valor y que sirve al mismo tiempo como perfecto ejemplo de ese fantástico alternativo rico en matices de diversa índole, en «Demon» asistimos a un enlace nupcial que se convierte en el escenario de una supuesta posesión demoníaca, a partir de ese momento se nos conduce a jugosas reflexiones, que pueden llegar a ser tanto políticas como meramente sociales en base a un retrato sobre la difícil coexistencia del pasado y el presente de la actual Polonia. El mito clásico del dybbuk como paradigma de venganza de un pasado que se niega a ser enterrado, como un ente recordatorio que con su doliente presencia nos recuerda que hubo un padecimiento endémico dentro de un territorio determinado, que mucha gente llego a sufrir en un pasado como para que ahora se llegue a mancillar esa memoria individual o más bien colectiva con una felicidad actual más bien frívola y consumista, presentado en el film a modo de boda, todo ello expuesto a semejanza de un retrato social y crítico en la versión más caustica del devenir temporal de un país, «Demon» se aleja de esta manera del relato de terror convencional de posesiones al uso y bebe de ese cine fantástico de la Europa del este tan característico en los años setenta, abundante en metáforas y simbolismos especialmente de raices tradicionales, poseedor de una mirada tan inusual y atípica como atrevida.

demon_3__largeEn cierta manera «Demon» se sitúa en las antípodas del prototipo relato trillado en lo referente a su formulario meramente genérico, es por ello que convendría avisar al espectador despistado de las intenciones y posterior resultado que puede dar un producto de estas características, una expectativas erróneas pueden llevar a un análisis del film totalmente equivocado en lo referente a sus intenciones, una película que en apariencia puede parecer decirnos muy poco, e incluso en un principio dar la sensación de moverse en un terreno algo superficial, solo en apariencia pues el director polaco consigue cohesionar a través de una amalgama genérica diversa (drama, comedia, terror) el trasportar la génesis del producto a ese tipo de cine que se estructura en base a diversas capas y múltiples lecturas, las tradiciones nupciales y todo lo que lo rodea alrededor de las bodas polacas expuestas aquí  a través de una mirada en apariencia absurda (un tono que por momentos la direcciona de una forma palpable a «El ángel exterminador» de Buñuel), casi de tintes y trazo surrealista pero que con su transcurso sabe llegar a cohesionarse de manera sabia hacia el prototipo relato fantástico tradicional que aquí bebe del folklore judío en base a una historia mostrada bajo un tono claramente costumbrista que llega a caminar entre la comedia negra y el cuento oscuro de atmosfera malsana.

«Demon» deviene finalmente como un perfecto ejemplo de lo que tendría que ser una historia acerca de la metáfora incrustada dentro de la propia mitología del relato, una verdadera pena del prematuro fallecimiento de su joven director poco antes del inicial periplo festivalero del film, un hecho del todo trágico y luctuoso que nos priva de forma definitiva de poder asistir a la evolución de un discurso cinematográfico que se intuía por momentos de lo más apasionante.

Demon-320039364-largeValoración 0/5: 4

«Midnight Special» review

ht_midnight_special_film_still_mm_160401_16x9_992“Midnight Special” nos cuenta como el pequeño Jaeden Lieberther emprende una huida junto a su padre tras descubrir que posee ciertos poderes especiales, lo que comienza como una carrera para huir de extremistas religiosos y fuerzas del orden locales pronto se convertirá en una persecución a nivel nacional en la que participan los más altos niveles del gobierno federal.

Mucha expectación había levantado la nueva película del director norteamericano Jeff Nichols, director que con tan solo tres películas en su haber «Shotgun Stories«, «Take Shelter» y «Mud» había dado muestras de ser uno de los autores independientes estadounidenses más personales e interesantes del momento, si a esto le sumamos que «Midnight Special» es su primer film puramente genérico además de estar auspiciado por una major como Warner las interrogantes y expectativas habían colocado al film como unos de los más esperados del presente curso.

«Midnight Special» sin llegar a la excelencia no deja de ser un triunfo en sí misma,  especialmente en lo referente a su concepción y estructura, tanto en su labor de ejercicio de género como en su acertado ensayo metalingüístico a cargo de un autor con una voz y unas pautas muy propias y perfectamente reconocibles, en este aspecto no deja de ser significativo que los mejores momentos de «Midnight Special» ocurran en su primera hora, ahí es cuando este thriller de ciencia ficción con elementos casi místicos y bajo un esquema de Sci-fi de estética ochentera que evoca de forma clara al cine de Steven Spielberg («Close Encounters of the Third Kind«, «E.T.»), al «Starman» de John Carpenter y demás productos derivativos de dicha época («D.A.R.Y.L«, «Flight of the Navigator«, etc) e incluso a un cierto cine perpetrado por M. Night Shyamalan despojándolo eso sí de esos defectos sensibleros que hoy en día podían llegar a ser algo inadecuados a favor de un realismo más acorde con el supuesto imaginario del director, consigue que Jeff Nichols se adueña y recodifica tanto su discurso como la temática de este engañoso en un principio blockbuster para hacerlos completamente suyo, muy afín a su discurso autoral, una transfiguración genérica está en donde Nichols vuelve a hacer un especial hincapié en la familia como eje principal de ese vínculo, obligaciones y hasta obsesiones paterno filiares, una desesperada lucha por parte de un padre para salvaguardar a su hijo por encima de cualquier cuestión o tesitura posible, todo ello con la apariencia de road movie bajo un escenario de tono paranoide post 11-S ya muy presente en su extraordinaria «Take Shelter» (su mejor película hasta la fecha).adam_driver_dans_midnight_special_3108_jpeg_north_1160x_whitePodríamos aseverar sin riesgo a equivocarnos que hasta ese momento «Midnight Special»  funciona de una manera casi excepcional, desde su inmaculado casting encabezado por el actor fetiche del director (un inconmensurable Michael Shannon) hasta su definida y espléndida banda sonora  a cargo del habitual David Wingo, así como su acertada y dosificada estructura narrativa impuesta hasta ese momento por Jeff Nichols, es en la parte final del film cuando podemos apreciar como el asunto se le va un poco de las manos, esa grandilocuencia puramente fantástica que vemos no acaba de estar plenamente cohesionada con el resto del relato, da la impresión de que a la hora de recurrir a esos referentes antes aludidos de forma plena en su clímax final Nichols pierde algo de consistencia en lo referente a narrativa y estilo, tanto en lo concerniente a su puesta en escena como en la labor de intentar imprimir una estructura bien definida, el conjugar adecuadamente dos vertientes tan marcadamente diferenciadas como pueden ser un realismo inherente de un universo personal con situaciones propias del cine fantástico de tono más mainstream no termina de ser una tarea fácil, es algo al alcance de muy pocos, en lo concerniente a esta vicisitud en particular Jeff Nichols solo lo consigue a medias.18-midnight-special_w1200_h630

«Midnight Special» termina siendo un perfecto ejemplo de lo que debería ser un producto de trazo autoral direccionado en un principio hacia ámbitos algo diferentes de los que suele transitar en un principio su director, ofreciéndonos una suerte de reverso conceptual de lo que en su día llego a ser un film de las características del «Super 8» de J.J. Abrams, Jeff Nichols no se contenta en reverenciar un estilo en base a una directrices concretas de naturaleza algo inamovibles, intenta ir más allá a la hora de hacer notar una imprenta inherente en el producto, como bien lo demuestra ese última y sugerente escena de la película, es ahí en donde se nos termina de mostrar la firmeza de un discurso tan fascinante como propio por parte de un autor poseedor de un innegable talento.1

Valoración 0/5:3’5

«Darling» review

1461011934859-darling2-1600x900-c-default.jpgCarter es una solitaria joven que es contratada como cuidadora de una antigua y misteriosa mansión en Manhattan. Pasa la inmensa mayoría de sus horas en soledad y desde ese momento seremos testigos de su descenso al infierno de la locura.

Mickey Keating en poco más de tres años se ha establecido como un cineasta bastante afín y activo en lo referente al género de terror actual, no solo en lo relativo a su vertiente como director sino también en la de guionista e incluso en la de productor de sus propios trabajos, si sus anteriores «Ritual» y «Pod» no dejaban de ser leves esbozos de naturaleza poco convincente en lo concerniente a sus postulados, en «Darling» da un ligero golpe de timón en estilo y temática y nos ofrece un thriller psicológico con elementos de terror con la premisa del aislamiento expuesto tanto a nivel psíquico como físico, algo que la direcciona inequívocamente y de manera poco disimulada a films referencia en dichas líderes como pueden llegar a ser el «Repulsión» de Roman Polanski o el «The Shining» de Stranley Kubrick, todo ello barnizado con un estilo de características algo arty y marcado tono alucinatorio, de connotaciones casi experimentales, su fotografía en blanco y negro y un ligero trazo críptico en lo concerniente a su narración así lo atestigua. El riesgo formal asumido por Mickey Keating en «Darling» es indudable aunque esto no siempre es garantía de éxito, podríamos aseverar sin riego a equivocarnos que nos encontramos ante un producto en donde prima más los que son sus loables y valientes intenciones que lo que termina siendo su resultado final.

image-31.pngUno de los mayores problemas a la hora de enfrentarnos a un film de las características de «Darling» reside en su muy endeble guion, no hay una narración argumental valida en lo referente a su desarrollo, estamos ante esa clase de productos en donde cualquier excusa vale para un propósito final, en este caso dado tanto por su inverosimilitud en lo concerniente a varios aspectos de su historia (realmente hay una necesidad real de una cuidadora en la casa) como por la poca profundidad en lo referente a su historia y personajes, tampoco la ambivalencia que quiere dotar Mickey Keating al conjunto llega a ser de un nivel satisfactorio, para crear o sugerir una duda (en este caso lo referente a si realmente la protagonista llega a estar desequilibrada por ella misma o por causa de la casa) se requiere de una consistencia evolutiva por parte del personaje principal (uno de los puntos positivos de «Darling» es la esforzada interpretación de Lauren Ashley Carter, rostro muy reconocible dentro del género actual)algo que no ocurre principalmente por el tono casi episódico que llega a emplear Mickey Keating a la historia, un irregular lienzo estilístico en donde se llega a abusar en algo del fotograma abrupto como mero vehículo gratuito a la hora de intentar perturbar al espectador.

«Darling» termina convirtiéndose de una manera clara en un producto fallido por su no posicionamiento estructural, aun así tiene la ligera virtud de pertenecer a esa clase de películas de muy bajo presupuesto que se apartan del consabido trazo convencional genérico en lo referente a lo que son sus propuestas, films como «I Am a Ghost» o «The House on Pine Street» (bastantes mas superiores al film de nos ocupa) nos recuerdan que aún existen  sendas a explorar dentro del género de terror, del talento de su director depende que el riego final asumido sea reconocido para bien, Mickey Keating y su «Darling» de una forma evidente se queda a medio camino, aun así estamos ante un director inquieto y de naturaleza evolutiva, la buena acogida de su último film en el pasado festival de Sundance «Carnage Park» (un nuevo cambio de registro) parece confirmar un nuevo paso adelante por parte de un autor que no convendría perder de vista en un futuro.

darling-poster.jpgValoración 0/5:2’5

«The Boy» review

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Greta (Lauren Cohan) es una joven americana que acepta trabajar como niñera en Inglaterra huyendo de su pasado. Para su sorpresa, el niño al que tiene que cuidar es un muñeco a tamaño real. Además, en el cumplimiento de su trabajo tiene que seguir unas reglas muy estrictas. Cuando se queda sola, Greta desobedece las normas, lo que desencadena una serie de eventos perturbadores que le llevarán a convencerse de que el muñeco podría estar vivo.

La premisa del muñeco con vida propia ya sea a través de la posesión o simplemente como un ente con vida propia sin explicación aparente y de intenciones poco amigables ha sido un apéndice algo secundario dentro del género de terror a lo largo de los años, tendríamos que echar la mirada hacia atrás para poder encontrar las mejores propuestas en dicha temática, si nos remontamos a la génesis  ahí encontraremos «The Devil-Doll» de Tod Browning o la fantástica «Dead of Night» y su episodio dirigido por Alberto Cavalcanti The Ventriloquist’s Dummy, más adelante en la fundamental serie de televisión Twilight Zone veremos estimulantes episodios como The Dummy, Living Doll y Cesar and Me, más recientemente Richard Attenborough nos proponía en «Magic» un perturbador relato psicológico con Anthony Hopkins al frente del reparto, el éxito de las sagas en cines «Child’s Play» o en ámbito doméstico «Puppetmasters» y la reciente «Annabelle» (descafeinado spin-off de la notable «The Conjuring«) han contribuido en parte a desvirtuar en alguna medida el concepto clásico del término visto hasta el momento.

The-Boy-2016-Movie-Wallpaper-06-1280x7211.jpgLamentablemente la película  que nos ocupa queda muy por debajo de sus anteriores referentes, el principal problema de un film de las características de «The Boy» es que todo resulta muy predecible a la hora de mostrarnos sus supuestos atributos, pero sobre todo los personajes y según qué situaciones se nos presentan de forma demasiado inverosímil algo que provoca que el efecto terror quede muy diluido por una falta de supuesta credibilidad en lo referente a lo que es su narración. Por otra parte el director William Brente Bell (Devil Inside, Stay Alive) nos propone una situación en donde se sobreexplotan de manera algo forzada y con momentos confusos los tópicos acostumbrados vistos con demasiado frecuencia dentro del género de terror moderno, estos son crear una situación tensa o anómala dentro de un único escenario afín (caserón antiguo) a base principalmente de continuos y gratuitos golpes de efectos y un twist final en teoría sorpresivo pero que se ve venir de lejos, un catálogo repleto de clichés expuestos de una manera bastante torpe en donde prima más lo gratuito y el tono explicito expuesto de manera algo burda en contraposición al tono más sugerido o intuido.

Estamos pues ante una película que se sostiene a duras penas en el momento que nos va mostrando sus cartas, es a la hora de desarrollarlas cuando el castillo de naipes se viene abajo por completo, lo poco rescatable que podemos encontrar en «The Boy» lo visualizamos en su agradable y esforzada protagonista Lauren Cohan (The Walking Dead), embutida en un personaje absurdo, y haciendo todo lo posible por salvarse de la función, tampoco es desdeñable el aséptico diseño de porcelana del muñeco «Brahms”, lástima que no este lo convenientemente bien utilizado en el momento de crear una acertada tensión como vehículo terrorífico, «The Boy» termina convirtiéndose en uno más de esos proyectos que a priori podían haber reconducido en algo diferente el maltrecho subgénero de “muñecos diabólicos”, sin embargo termina siendo un producto más dentro de la larga lista de propuestas fallidas en lo concerniente al género de terror actual.

Valoración 0/5: 2

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«James White» review

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«James White» nos cuenta como tras la repentina muerte de su padre y el avanzado cáncer que padece su madre hacen de James White, un joven inadaptado de Nueva York, un ser turbulento e irracional que encuentra en la violencia y en su propia autodestrucción una válvula de escape emocional ante los problemas que le asechan, llegados a un punto tendrá que plantearse el luchar para controlar eso impulsos autodestructivos antes que sea demasiado tarde.

Presentada en el festival de Sundance 2015 la opera prima como director de Josh Mond ( ávido productor indie responsable de títulos tales como «Martha Marcy May Marlene» o  «Simon Killer«) deviene como la quintaesencia perfecta de ese cine independiente norteamericano que suele orbitar principalmente a través del drama de connotaciones puramente viscerales, un estudio psicológico algo radical en lo referente a su exposición técnica del caos contemporáneo subyacente dentro de una juventud que se ve imposibilitada a la hora de iniciar un cambio de rumbo en sus vidas, en «James White» vemos esta inmersión emocional en el retrato de un traumático joven de comportamiento totalmente errático que se ve imposibilitado a no poder huir por mucho más tiempo, ha de empezar a tomar decisiones de una manera forzosa (reciente fallecimiento de su padre-enfermedad terminal de su madre), un ciclo a través del dolor, la rabia y muy especialmente la impotencia.

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En «James White» asistimos a una visión certeramente expuesta de cómo nuestro comportamiento y las excusas en que solemos apoyarnos acerca de nuestras vidas caen bajo ciertas condiciones de naturaleza ineludible, la mayoría de nosotros hemos tratado con dolor emocional de una manera u otra a lo largo de nuestra vida, la pérdida y el dolor en nuestro devenir te remite a un cambio obligado a la hora de afrontar el futuro, en el film somos testigos de ese tránsito pero direccionado hacia ninguna parte, los meses que entrega todo el amor el personaje protagonizado por Christopher Abbott (magistral interpretación) a su madre sirven como una última conexión para darle algo de sentido a sus propios actos, en este aspecto hay una escena clarificadora que personifica de manera perfecta dicha tesitura, James sabiendo que su madre se está muriendo y viéndola en su momento más vulnerable, le ofrece una utópica visión alternativa de lo que podría ser un futuro que nunca llegara a producirse, aquella en la que se ve a sí mismo como un hombre amable, responsable y de familia numerosa, una fabulación de tono desgarrador en forma de ensoñación vaporosa como único escape posible hacia la nada.

Josh Mond termina aplicando al film un estilo extremadamente hiperrealista, de cerrados planos cámara en mano, prima hermana del found footage pero de intenciones genéricas muy diferentes, una cámara esta utilizada casi como de una herramienta se tratase, que llega a oprimir a nuestro protagonista de una manera casi claustrofóbica, en este sentido la película puede llegar a presentarse como un recurso formal potente pero algo insuficiente y repetitivo por momentos e incluso algo molesto en lo concerniente a lo más estrictamente visual de su propuesta, algo que nos lleva a interpretar a «James White» como un producto que funciona mucho mejor en lo referente a su finalidad que a lo referido a su desarrollo narrativo, y que tiene al mismo tiempo como una de sus principales virtudes el huir de una forma consiente del melodrama manido y simplista, algo que el material en el que se sustenta podía a llegar a ser muy proclive. «James White» termina siendo un demoledor retrato acerca de la desubicación emocional del ser humano, un reflejo sobre la angustia y la falta de dirección de un individuo en ruinas que no llega a encontrar ninguna razón objetiva para poder sustentarse así mismo.

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Valoración 0/5.3’5

Crouching Tiger, Hidden Dragon: Sword of Destiny, review

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Después de muchos años de absoluta soledad, la famosa guerrera Yu Shu Lien emerge de su retiro para emprender un viaje a Pekín, donde la legendaria espada de Li Mu Bai conocida como Green Destiny está localizada. Yu Shu Lien, aún de luto por la muerte de Mu Bai, busca la espada como forma de guardar respeto por la memoria de su compañero en batalla. Sin embargo, Hades Dai, un señor de la guerra de los bajos fondos, envía a sus lugartenientes para robar la espada con planes de dominar el mundo marcial. Un héroe con un enigmático pasado llamado Silent Wolf llegan a la ayuda de Shu Lien junto a una banda dispar de guerreros que aún creen en el honor, deberán enfrentarse a Dai y sus combatientes en esta historia de amor perdido, de leyendas escondidas, y de una oportunidad final de redención.

Quince años han tenido que pasar para que esta tardía secuela de la reconocida «Crouching Tiger, Hidden Dragon» de Ang Lee (film capital que dio lugar a que posteriormente directores de la talla de Zhang Yimou, Chen Kaige o recientemente Hou Hsiao-hsien aportarán su punto de vista de dicho subgénero) viera la luz, lo cierto es que las previsiones iniciales con respecto a esta continuación no eran precisamente demasiadas halagüeñas, al excesivo tiempo existente entre los dos films se sumaba la incorporación presupuestaria occidental al proyecto con Harvey Weinstein al mando y con la previsión de estrenar  inicialmente la película en cines en China y posteriormente en formato doméstico para el resto del mundo a través de la plataforma Neflix,  que el rodaje en su gran mayoría trascurriera Nueva Zelanda también era algo que generaba muchas dudas entre los fans del primer film. Curiosamente «Crouching Tiger, Hidden Dragon: Sword of Destiny» pese a estar claramente uno o dos escalones por debajo con respecto a su predecesora deviene como un producto bastante digno y competente en lo referente a lo que es su función y su forma de ser, y que de una forma algo sorpresiva  llega a mostrarse incluso algo más fiel en lo concerniente a lo que es su estructura a las raíces del subgénero del Wuxia de que lo fue la película de Ang Lee.

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Basado nuevamente en las novelas de Wang Du lu (1909-1977), «Crouching Tiger, Hidden Dragon» tiene la principal virtud de apoyarse sobre un tono muy clásico, que tras las cámaras se encuentre un veterano experto en la materia como es Yuen Woo-Ping tiene mucho que ver en ello, de hecho podríamos llegar a aseverar que estamos ante una revisitación de tono ligeramente alternativo del «Crouching Tiger, Hidden Dragon» de Ang Lee, hay patrones narrativos y personajes que circunvalan de una muy forma muy evidente dicho concepto de ese universo antes referido pero despojando al producto de esa cierta hibridación evolutiva que el film del director taiwanés poseía y que la direccionaba de una manera algo puntual a la cultura occidental, un distanciamiento estructural este que a la hora de hacer una comparación global entre ambos films juega muy en contra de «Sword of Destiny«, de todas maneras su apuesta por ese clasismo antes comentado, de connotaciones casi antropológicas, aportan un activo muy notorio al film, especialmente en lo referente a las coreografías y secuencias de acción (la escena del confrontamiento sobre el lago helado es una buena muestra de ello), aparte el carisma en pantalla de Michelle Yeoh y muy especialmente de Donnie Yen, todo un referente actual del cine de acción hongkonés, hacen que el film llegue a ser bastante disfrutable en su vertiente más puramente fandom.

«Crouching Tiger, Hidden Dragon: Sword of Destiny» deviene finalmente como un producto muy digno pero lejos de ser perfecto, poseedor de algún que otro defecto bastante acentuado, especialmente en lo referente a un atropello de ritmo narrativo bastante visible en lo concerniente a su tramo final y a un cierto exceso digital a la hora de mostrar paisajes. Finalmente convendría hacerse la pregunta si es del todo conveniente la elaboración con capital occidental de un material como el que nos ocupa, si el resultado obtenido es un producto de las características de «Sword of Destiny» que al menos intenta mantener la esencia de un ADN puro.. la respuesta es un sí rotundo.  

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Valoración 0/5:3

 

«El abrazo de la serpiente» review

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Karamakate fue en su día un poderoso chamán del Amazonas, es el último superviviente de su pueblo, y ahora vive en aislamiento voluntario en lo más profundo de la selva. Lleva años de total soledad que lo han convertido en chullachaqui, una cáscara vacía de hombre, privado de emociones y recuerdos. Pero su vida vacía da un vuelco el día en que a su remota guarida llega Evan, un etnobotánico americano en busca de la yakruna, una poderosa planta oculta, capaz de enseñar a soñar. Karamakate accede a acompañar a Evan en su búsqueda y juntos emprenden un viaje al corazón de la selva en el que el pasado, presente y futuro se confunden, y en el que el chamán irá recuperando sus recuerdos perdidos. Esos recuerdos traen consigo vestigios de una amistad traicionada y de un profundo dolor que no liberará a Karamakate hasta que no transmita por última vez su conocimiento ancestral, el cual parecía destinado a perderse para siempre.

«El abrazo de la serpiente» tercer largometraje de Ciro Guerra ganador del máximo galardón de la quincena de los realizadores del pasado festival de Cannes inicia una nueva etapa dentro del cine colombiano de clara proyección internacional, film que bascula en base a un híbrido entre el documental y la ficción de tono minimalista, a medio camino entre la célebre novela de Joseph Conrad El corazón de las tinieblas y cierto cine orquestado en su día por Werner Herzor termina moviéndose dentro de unos territorios en donde la premisa del colonialismo brutal y la inexorable pérdida de tradiciones y culturas indígenas quedan plasmadas dentro de una vertiente histórica través del retrato de dos personajes reales (Theodor Koch-Grunberg y Richard Evans Schultes), la cultura primigenia o el conocimiento ancestral en contraposición al de la ciencia, expuesta en forma de una travesía llena de simbolismos que va avanzando entre lo real y lo onírico, a medio camino entre el misticismo y la crítica social. Ciro Guerra logra mostrar a través de ese misticismo sutil antes comentado el discurrir de dos historias en paralelo con todos los matices que ello pueda conllevar, pero más que nada consigue desentrañar una premisa en forma de fábula atemporal de como el carácter humano se llega a posicionar por encima de cualquier tipo de raza, origen o creencias.

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«El conocimiento pertenece a todos», frase que oímos en el film durante varias veces sirve como perfecta metáfora unidireccional
  hacia una civilización que demuestra una supuesta negación a la hora de permitir el progreso hacia otras culturas que amenacen a la suya propia,  y que al mismo tiempo sirve como vehículo de denuncia sobre el efecto devastador causado por el colonialismo, tanto en su vertiente capitalista (el negocio del caucho) como en el referente a su infección ideológica con la religión como arma arrojadiza, es por eso que «El abrazo de la serpiente» aparte de funcionar a modo de plegaria amazónica puede llegar por momentos a operar también tanto como un largometraje de cierto índole político en lo concerniente a su discurso o incluso como una amable, funcional y algo discutible obra de ficción de una orquestada narración que posiblemente abuse de una estructura episódica poseedora de un tono aislado demasiado evidente.

Podríamos llegar a definir que «El abrazo de la serpiente» traza en base a su escenario un camino caustico y algo gris hacia lo más profundo del Amazonas como medio escénico a la hora de penetrar en la mente de diferentes visiones del mundo, es en ese río en donde a través de relatos claves se nos muestran un lugar único y rico en detalles antropológicos y estéticos. Finalmente «El abrazo de la serpiente» deviene como una pieza precisa y compleja presentada casi a modo de una road movie fluvial, de connotaciones algo exageradas y preciosistas en lo referente a la mitología indígena del tema esotérico que expone que pueden llegar a derivar en una cierta confusión hipnótica, contada a partir de una sencillez y una claridad que invita a una posterior reflexión crítica poco complaciente por parte del espectador sobre la conflictiva coexistencia de dos miradas tan elementales como disuasorias, una exploración visualmente fascinante por momentos a través de una imagen prodigiosa, una visión en definitiva del hombre, la naturaleza y los poderes destructivos perpetrados por el colonialismo.

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Valoración 0/5:3


«10 Cloverfield Lane» review

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Una joven sufre un accidente de coche. Cuando despierta se encuentra encerrada en una celda bajo tierra, secuestrada por un hombre extraño (John Goodman) que dice haberla salvado del día del juicio final. El excéntrico captor asegura que el exterior es inhabitable por culpa de un terrible ataque químico, algo que no sabe si creer. Es así como comienza su pesadilla, en una espiral de desconocimiento. La mente del criminal es infranqueable, y ella tendrá que intentar analizar a su enemigo para conseguir sobrevivir.

«10 Cloverfield Lane» viene a ser otra muestra muy palpable de que J.J. Abrams es mucho más brillante y funcional como productor que como director, el debut en la dirección de Dan Trachtenberg (ojo a su anterior corto «Portal: No Escape«) nos propone un escenario en donde la ciencia ficción de claro tono minimalista y el concepto post apocalíptico de supervivencia están vistos desde una perspectiva  en donde el suspense y la tensión se erigen como uno de sus principales activos en un producto que termina por resultar de lo más disfrutable, un film que aparte de estar plagado de múltiples referencias cinéfilas conviene enfrentarse a él lo más virgen posible, pues otro de sus máximos activos residen en uno de esos argumentos ( guion obra de Josh Campbell , Matthew Stuecken y Damien Chazelle) repletos de vaivenes y vueltas de tuerca, algunos coherentes con la propia naturaleza del producto, otros encorsetados de una manera algo forzada especialmente en lo referente a su final.

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Catalogar «10 Cloverfield Lane» como un spin-off de aquel esplendido disfrute mainstream cámara en mano que era «Cloverfield» demuestra lo hábil que es J.J. Abrams como productor a la hora de vender el producto en cuestión, nada más lejos de la realidad, en el fondo si nos ponemos a pensar y no hace falta llegar a ser muy ingenioso en lo relativo a dicha tesitura el ochenta por ciento de producciones actuales de ciencia ficción podrían considerarse como claras hereditarias del concepto Cloverfield, la habilidad de J.J. Abrams reside en rescatar un film a través de su compañía Bad Robot direccionado en un principio a una vía completamente diferente a la que al final toma, anteriormente titulado en un primer lugar «Valencia» y más tarde «The Cellar«, un film en principio con una clara vocación de producto destinado a festivales de género que consigue
 revestirlo de engañoso blockbuster adaptando un nuevo final ante lo que es su nuevo status, una operación de marketing inmaculada que nos hace el llegar a preguntarnos qué habría sido si «10 Cloverfield Lane» hubiera coexistido en esa primera vida asignada, ¿una serie B con cierto sabor a culto?, quien sabe, lo cierto es que estamos sin lugar a dudas ante una película que sabe jugar sus bazas de una manera bastante inteligente.

A la hora que centrarnos en esas referencias antes comentadas «10 Cloverfield Lane» bebe mucho de unas coordenadas bastantes reconocibles, amparándose en el thriller psicológico que se apoya principalmente en la duda el film parte desde un punto de partida angustioso y enigmático apoyado en base a un buen desarrollo en lo concerniente a su tensión narrativa (apoyada esta de forma acertada por la banda sonora de Bear McCreary), pocos y carismáticos personajes (esencial la muy notable caracterización a cargo de John Goodman y Mary Elizabeth Winstead), todo ello remite tanto a seriales clásicos tales como «The Twilight Zone» o «The Outer Limits» como a al «Signs» de M. Night Shyamalan como una fiel escenificación a modo de obra de teatro de claro tono intimista e índole paranoico.

«10 Cloverfield Lane» finalmente se vale de su nada disimulada ambivalencia genérica de una manera ejemplar, un muy disfrutable ejercicio de narrativa fluida perfectamente consciente de su estructura de historia reducida pero ingeniosamente tramposa, de alguna manera estamos solo ante un buen entretenimiento sin demasiadas pretensiones y que al mismo tiempo le viene a la perfección al fiel seguidor de la ciencia ficción que quiera alejarse de la aparatosidad del blockbuster de turno o del duro y ceñido relato de género, justo en medio de estas dos corrientes se sitúa «10 Cloverfield Lane«, un film en definitiva que entretiene desde una visión digamos algo alternativa, el problema puede venir dado cuando sea juzgada por un sector de la audiencia como si fuera un producto de gran estudio se tratase cuando en realidad es todo lo contrario.

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Valoración 0/5:3’5

«Green Room» review

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Los miembros de una banda punk, tras perderse en una zona aislada, se topan con un horrendo acto de violencia. Debido a que son los únicos testigos, se convierten en el blanco de una pandilla aterradora de skinheads.

Después de su presencia en los pasados festivales de Cannes, Toronto y Sitges entre otros la nueva película de Jeremy Saulnier «Green Room» ha estado precedida por una gran expectación (a mi modo de ver bastante justificada), si en el anterior film de su director (Blue Ruin) este nos ofrecía una conseguida y notable pieza de cine independiente que recurría con esmerado acierto a un discurso acerca del recurso de la venganza ejecutada como tal y su aplicación de la violencia dentro de un contexto trágico-familiar, en «Green Room» pese a mantener ciertas constantes temáticas ya existentes de su anterior trabajo, se es de una forma clara menos profundo y sutil en lo referente a su mensaje, cambia ligeramente de registro para ofrecernos un admirable y casi perfecto ejercicio de estilo, un trabajo de tensión fílmica que orbita alrededor de como la propia violencia coexistente en la vidas de las personas de una forma casi natural por muy abrupto que pueda parecer este concepto, un trabajo y un ritmo narrativo admirablemente bien llevado que no llega a decaer en prácticamente ningún momento de su metraje.

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Podríamos decir que estamos ante uno de esos films de una tendencia algo escueta
 en lo referente a su diversidad ya sea argumental o a nivel de temática, algo que le acerca y le permite erigirse como su principal activo a un tipo de minimalismo de contornos muy potentes especialmente en lo visual, aunque eso sí.. la unitaria vía que opta por desarrollar esta mostrada de una manera admirable en lo que se refiere a sus postulados, unos esquemas estos que beben claramente de un cierto tipo de cine de acción orquestado en los setenta, un cine de serie B que la direcciona al disfrute algo estilizado (las referencias a «Assault on Precinct 13» de John Carpenter o al «The Warriors» Walter Hill son muy evidentes), ofreciéndonos una violencia real y creíble, apartándose de una manera consciente ya sea de una estilización formal impuesta por modas con fecha de caducidad o de un postureo que le aleje del tono hiperrealista y crudo en el que se mueve, algo bastante frecuente en un tipo de cine independiente USA con un sello autoral bastante reconocible últimamente, en este aspecto su apuesta por cierto clasicismo fílmico del cine de acción es muy claro, «Green Room» bajo la excusa del enfrentamiento de dos ramificaciones urbanas tradicionalmente enemistadas por naturaleza entre si sirve al mismo tiempo como un fiel y real espejo virulento y retrato nada complaciente de esa América profunda de extrarradio ubicado en el film dentro de un definido contexto cultural por el que se mueven esas tribus urbanas representadas en el film por punks y skins, perfectamente reflejados en unos interpretes (Patrick Stewart, Imogen Poots, Anton Yelchin) en verdadero estado de gracia.

«Green Room» pese a ser un ejercicio de tensión ubicado dentro de una historia de claustrofóbico suspense con un excelente uso de los espacios cerrados, y moviéndose dentro del ámbito del thriller o el cine negro como hemos comentado más arriba el director entiende a la perfección como funciona los resortes tan característicos del género de terror, Jeremy Saulnier los maneja y expone con sobrada habilidad y solvencia dentro de la película, de manera palpable y muy realista, su tratamiento descarnado y crudo de la violencia utilizando el recurso escénico es digno de cualquier tipo de elogio, ahí es donde vemos que la inteligencia que dota Saulnier al conjunto prima antes cualquier posible tipo de exceso formal.  «Green Room» termina convirtiéndose de forma clara en la confirmación casi definitiva del talento que posee Jeremy Saulnier como director, un autor que siempre parece estar vinculado de una manera u otra al cine de género de una forma clara y cuya carrera habrá que seguir con lupa a partir de ahora.

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Valoración 0/5: 4